Introducción
Por sus propiedades, el uso de las plantas medicinales (PM) para el tratamiento de problemas de salud ha estado presente en la evolución del hombre, no solo por sus prácticas costumbristas y de oralidad, sino porque ha sido articulado al sistema de saberes de los pueblos originarios [1]. Ante esta realidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha adoptado estrategias para el reconocimiento y apropiación de la Medicina Tradicional Complementaria, en adelante MTC, que incluye productos como hierbas, material herbario, preparaciones herbarias y productos herbarios acabados que contienen como principios activos partes de plantas u otros materiales vegetales, o combinaciones de esos ingredientes [2].
Al cierre del año 2022, el 90 % de los países miembros de las OMS habían diseñado políticas y reglamentaciones para la promoción y prácticas del consumo de las plantas medicinales. Así mismo, en la actualidad se conoce de la existencia del Centro Mundial para la Medicina Tradicional, en la India, el cual tiene como objetivo generar un corpus fiable de evidencias y datos para las prácticas y los productos que utilizan las personas que hacen uso de plantas medicinales [3].
Pese a que sigue siendo subestimada, la práctica y el uso de las plantas medicinales cada vez es mayor, máxime si se tiene en cuenta problemas fitosanitarios como los derivados del Covid-19. Sin duda la MTC es considerada como una de las prácticas más populares en el mundo, no en vano su uso ha sido reconocido durante más de 2000 años en el sistema de salud chino y replicado en todo el mundo [4]. Como evidencia de lo anterior, una investigación realizada con población de estudiantes y familiares en una universidad de la Sierra del Perú arrojó que el 99,63% de los estudiantes con Covid-19 usaron las hojas de eucalipto y del matico para tratar esta enfermedad [5].
Junto al resultado académico anterior, hay que destacar que la creciente practicidad del uso de plantas medicinales se ve reflejada igualmente en pacientes con cáncer (Aboufaras, et al., 2023) toda vez que se existen resultados beneficiosos y consecuencias adversas en tasas del 39 % y 16 %, respectivamente [6].
En el caso de Colombia, como segundo país más biodiverso del mundo se ha estudiado el uso de especies utilizadas con fines etnobotánicos [7], así como su relación cultural y comunitaria, encontrando, por ejemplo, que departamentos del sur del país, como Nariño, con una alta biodiversidad y diversidad cultural, este tipo de saberes son manejados más por mujeres que por hombres, y en su mayoría, son adultos mayores [8].
Valoyes-Milán y Palacios-Palacios (2020) [9] desarrollaron una gran revisión bibliográfica en Colombia sobre el uso de las plantas medicinales, usando sobre todo publicaciones relacionadas con Cauca y Chocó, que son regiones con una alta necesidad económica, pero con gran riqueza biodiversa, encontrando que el alto nivel del desarrollo y conocimiento del uso de las plantas está relacionado con el alto nivel de enfermedades dada la condición precaria de los grupos étnicos asentados en el territorio, lo que los lleva a hacer uso de las plantas medicinal para satisfacer sus necesidades medicinales básicas, concluyendo como ese conocimiento de cientos de años es una riqueza cultural de los pueblos, estos saberes se han acumulado desde prácticas ancestrales en la selección, manejo y la conservación de conocimientos transmitidos de una generación en generación (p. 93). Este estudio además presenta datos de 902 estudios del Choco y 276 del Cauca [9].
Estas investigaciones justifican, en parte, que la medicina tradicional es una práctica importante y con frecuencia subestimada de los servicios de salud. En algunos países, la medicina tradicional o medicina no convencional suele denominarse medicina complementaria. Históricamente, la medicina tradicional se ha utilizado para mantener la salud, y prevenir y tratar enfermedades, en particular enfermedades crónicas [2].
Sumado a lo anterior la OMS dio a conocer que entre los productos que más se descargaron entre el año 2022 y 2023 fueron las directrices relacionadas con la medicina tradicional y complementaria, sumada al fomento de la actividad física, el asesoramiento rápido sobre el empleo de imágenes de las vías respiratorias en relación con la Covid-19 y a especificaciones técnicas para tomar la tensión arterial, las políticas relativas a los precios de los productos farmacéuticos y al cribado y tratamiento para la prevención del cáncer cervicouterino.
Si bien es cierto existe el reconocimiento por parte de la OMS al uso de la MTC la automedicación farmacológica y tratamiento con plantas medicinales, puede implicar problemas de salud [10]. No obstante, su crecimiento en el uso está relacionado a razones económicas, al fácil acceso y a contar con menos efectos secundarios que los medicamentos a base de fármacos de síntesis química [11].
La MTC no sólo es una practicidad, arraigada en el seno de las familias, especialmente en las zonas rurales por su tradición u oralidad, sino que es usada especialmente en las zonas rurales, ante el costo de los medicamentos farmacéuticos y el acceso a los mismos.
Este estudio pretende contribuir con ampliar la frontera del conocimiento, no sólo frente a la percepción que tiene la población colombiana frente al uso y la practicidad de MTC, sino a aportar investigaciones bajo la metodología de análisis de sentimiento, del cual poco estudio se han desarrollado en el territorio nacional, al tiempo de contribuir con la Gestión del Conocimiento, Investigación e Innovación en MTAC, cuya línea está centrada en "Definir metodologías de investigación para generar conocimiento en MTAC, las cuales deben cumplir con los principios éticos adoptados a nivel nacional e internacional" [12].
En Colombia se ha venido implementando estrategias para el desarrollo de las Medicinas y las Terapias Alternativas y Complementarias, MTAC, en el marco de las leyes 1438 de 2011 y 1751 de 2015, Ley 397 de 1997 de Interculturalidad y Ley Estatutaria de Salud, con la finalidad de aportarle a la salud de los colombianos, en lo preventivo y curativo como una garantía al derecho fundamental a la salud [12].
Metodología
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal. El cálculo de la muestra se aplicó mediante la técnica de muestreo probabilístico tipo aleatorio simple, heterogeneidad del 50%, nivel de confianza 95 % y error 5 %, asumiendo una población mayor de 14 años de 37.303.816 individuos. Con estos criterios se obtuvo un tamaño muestral mínima de 385. El cuestionario fue desarrollado mediante la aplicación Google-Formularios, el cual fue validado mediante revisión de expertos y la aplicación del instrumento a 50 personas.
El formulario que consta de 14 preguntas recolecta información sociodemográfica como sexo, edad, nivel socioeconómico, lugar de residencia, formación académica y tipo de población (urbana/rural), e información referente, específicamente al uso de plantas medicinales y la precepción de la población frente a su uso.
Los datos se recopilaron mediante un formulario en línea de Google Drive®. El objetivo del estudio se describió a los encuestados antes del consentimiento y la participación fue completamente voluntaria.
El análisis de la información recolectada se realizó usando técnicas de Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN), como análisis de sentimientos (AS), nube de palabras, corrección de texto y diagramas de frecuencia; este último para identificar los términos más usados por la población de estudio. Así, para el análisis de sentimientos, se utilizó el modelo "pysentimiento/robertuito-sentiment-analysis" del algoritmo "Bidirectional Encoder Representations for Transformers (BERT)", empleando la librería Natural Language Toolkit (NLTK) para eliminar, errores ortográficos, mezclas entre mayúsculas y minúsculas, y normalizar o depurar los datos con el fin de descatar todos los términos que no aportan al significado del texto. Una vez depurados los datos, se procedió a tokenizar el texto, es decir a segmentar el texto en palabras mediante NLTK, estableciendo las palabras más frecuentes para luego presentar los resultados mediante nube de palabras. Además, a partir de la métrica: similitud del coseno se establecen correlaciones entre los textos dados. Finalmente, mediante la API (del inglés, "Application Programming Interface", en español, Interfaz de Programación de Aplicaciones) pipeline se usa el modelo robertuito, para establecer el análisis de sentimiento (Positivo, Neutro, Negativo) de cada una de las respuestas de los encuestados.
Resultados y discusión
Se encuestaron 561 personas (masculino 44.4%, femenino 55,6%), los rangos de edad se establecieron de acuerdo con ciclo vital propuesto por el Ministerio de Salud [12] que define que el 42% son jóvenes de entre 18 y 26 años de edad, el 55% son personas adultas de entre 27 y 59 años de edad y el 3% como personas en el ciclo vital de vejez (>60 años). En cuanto al nivel socioeconómico, el 19.4% pertenece al estrato 1, el 34,0% al estrato 2, 30,5% al estrato 3, 10,5% al estrato 4, 3.6% al estrato 5 y 2,0 al estrato 6. En cuanto a la formación académica, el 1,2% indica no tener ningún tipo de formación académica, 2,3% primaria, 33,5% Secundaria/Bachiller, 15,2% técnico, 7,3% tecnólogo, 21,6% profesional universitario, 7,3% especialistas, 10,0% maestría y 1,6% doctorado. La población encuestada en su mayoría se encuentra en zonas urbanas (84,3%). En relación al uso de plantas medicinales, el 91,4% de las personas encuestadas registran haber utilizado algún tipo de planta medicinal para el tratamiento de una patología (Figura 1).
Figura 1 Uso de plantas medicinales en el tratamiento de patologías (1 = Nunca, 2 = Raramente, 3 = Ocasionalmente, 4 = Frecuentemente, 5 = Siempre).
Así, el 45,8% indica que raramente u ocasionalmente utiliza PM en el tratamiento de alguna patología, y un porcentaje importante de personas (45,6%) indican que usan plantan medicinales frecuentemente/siempre, siendo siempre la respuesta más categórica en la población rural.
En relación con la opinión que tienen sobre el uso de planta medicinales (Figura 2) (Qué opinión tienen sobre el uso de planta medicinales), la mayoría de ellas son positivas (buenas, excelente, natural, buena alternativa, mejor opción, efectivas, útiles). Al realizar el análisis de sentimientos, la población rural no reporta sentimientos negativos frente al uso de plantas medicinal, entendiéndose como sentimientos negativos palabras o frases cuya intención sugiere que las plantas medicinales representan algún riesgo o no son útiles. En cuanto a la población urbana, sólo se reportan 13 sentimientos negativos de las 451 palabras que se registraron en la "bolsa de palabras", dentro las cuales se encuentran, "tóxico", "abuso", "mal uso", algunos otros sentimientos negativos están relacionados con el uso de plantas, es decir "enfermedades", "patologías", "malestar", "dolor", estas palabras que el algoritmo toma como negativas están relacionadas a frases como "útiles para el tratamiento de enfermedades", "tratamiento del dolor", "mejoran el malestar" por lo que en general el análisis de sentimientos muestra que las personas presentan una percepción positiva frente al uso de plantas medicinales.
Una vez identificada la precepción de la población frente al uso de las plantas medicinales, se indagó sobre cuáles afecciones/dolencias son tratadas con plantas medicinales (Figura 3), siendo su uso principal como analgésico para el (dolor de estómago, espalda, muscular, golpes, cólicos menstruales), otros usos son antigripal (gripe), antiinflamatorios (inflamaciones, golpes), antimicrobianos (heridas, infecciones) y antidiarreicos entre otros.
Algunas frases como "Tensión, azúcar, contra la ansiedad" sugieren el uso de PM en el tratamiento de diabetes e hipertensión y palabras como "parásitos" pueden indicar que son usadas como antiparasitarios.
Al indagar sobre cuál o cuáles platas medicinales utilizan para el tratamiento de afecciones de salud (Figura 4), la Moringa (Moringa oleifera) y el Eucalipto (Eucalyptus), son las PM más usadas para el tratamiento de dolores, gripe e infecciones, otras PM como la Manzanilla (Chamaemelum nobile) y Caléndula (Calendula officinalis), son empleadas especialmente antiinflamatorios, y referente a la Manzanilla, antimicrobiano e Hypoglycemic respectivamente; respecto a la Moringa, debido a que es una planta introducida no se encuentra en el vademecum colombiano de plantas medicinales, en cuanto a las Eucalipto y la caléndula, sus usos coinciden con los reportados en el vademecum [13], sin embargo, los usos de la manzanilla también son reportados por Al-Snafi [14].
Otras PM utilizadas son el Croton lechleri (Sangre de Drago) aprovechadas como antiinflamatorio, antisépticas y hemostático, esta última propiedad es descrita en varios reportes científicos [15]-[17], la Sábila (Aloe vera) para la cual se registran una gran cantidad de usos como analgésico, antiinflamatorio, antimicrobiano, antipirético, además de ser usada en tratamientos cosméticos, propiedades que están fuertemente respaldadas en la literatura [18]-[21].
En cuanto a las formas de administración más habituales de plantas medicinales (Figura 5), la infusión es la forma de administración más habitual (54,6%) lo cual coincide con lo reportado por Giraldo-Quintero et al.[22], la cual consiste en el vertimiento de la planta en el agua caliente y posteriormente se tapa y luego se deja en maceración de 3 a 5 minutos [23]. En segundo lugar, aparece la decocción (30,2%) que consiste en el vertiendo de la droga en un recipiente con el agua caliente al punto de ebullición para luego deja hervir durante varios minutos [23]. Junto a estos dos métodos les siguen el zumo (23,7%) y los emplastos (23,5%). Los zumos, en especial, son muy recomendados por la población rural; esta preparación consiste en la expresión de plantas frescas mediante trituración o prensado hasta obtener un líquido que usualmente es consumido después de filtrarlo; los emplastos por su parte, también muy manejados en zonas rurales, consisten en la trituración o prensado de la PM y posterior deposición en la zona afectada. Las tinturas ocupan el quinto lugar (19,4%), de acuerdo con los reportes, esta forma de administración está relacionada con el uso de hojas de Coca y Marihuana utilizadas como antiinflamatorios y analgésicos de uso tópico, propiedades registradas en la literatura [19], [24]. Finalmente, se tienen las cápsulas y los aceites esenciales, los cuales en su mayoría son reportados por personas de zonas urbanas.
Al indagar las razones por las cuales se utilizaron estas plantas medicinales (Figura 6), el 80% de las personas encuestadas reportan que las recomendaciones por parte de familiares y amigos son una de las razones más importantes a la hora de consumir PM, el 20,1% indica que utiliza PM en el tratamiento de patologías definidas como no graves como resfriados, tos, golpes leves, dolor de estómago, cólicos menstruales entre otros debido a la facilidad de adquirirlas, bajo costo y seguridad. Otra de las razones, son el uso de PM como potenciadores del efecto de un fármaco (16,8%), en este caso, también se puede presentar el efecto contrario debido al desconocimiento del individuo frente los metabolitos secundarios de la PM los cuales podrían actuar como antagonistas del fármaco administrado.
Una de las razones más interesantes es la dependencia a la medicina alternativa (12,7%) que sumado a la desconfianza de la medicina tradicional (5,0%) representa un porcentaje importante de personas que posiblemente no confía en las indicaciones médicas.
Otras justificaciones son la publicidad/lectura de revistas/TV/Internet (8,0%), consejo médico (10,0%), asesoramiento de herbolario, vendedor de hierbas (9,8%), sin acceso a otro tratamiento (2,3%) y consejos del farmacéutico (4,6%).
Figura 6 Razones por las cuales se utilizaron estas plantas medicinales (A: Consejos familiares/amigos, B: Dependencia de medicina alternativa, C: Por publicidad/lectura de revistas/TV/Internet, D: Como complemento de otros medicamentos/fármacos, E: Tratamiento de enfermedades no graves, F: Consejo médico, G: Asesoramiento de herbolario, vendedor de hierbas, H: Desconfianza en la medicina tradicional/hospitalaria, I: Sin acceso a otro tratamiento, J: Consejos del farmacéutico).
Al preguntar ¿Cómo consideran las plantas medicinales? Siendo 0=Muy peligrosas, y 5=Muy seguras (Figura 7), 43,5% de las personas encuestadas consideran que el consumó de PM es muy seguro, sin embrago esta seguridad puede conllevar al consumo inadecuado de PM, puesto que no todas son seguras y su consumo inadecuado puede conllevar a efectos adversos graves [25]-[27].
El 50,7% las considera seguras teniendo en cuenta algunas recomendaciones y 5,9% considera las PM como muy peligrosas o sugieren un grado de peligrosidad, esto se encuentra relacionado con experiencias negativas como el consumo de plantas medicinales para el tratamiento de patologías crónicas como diabetes, artritis en donde el consumo de plantas medicinales por del envidio acarreo deterioro en la salud del paciente.
Finalmente se indagó, sobre el cambio de la medicina tradicional a tratamientos con plantas medicinales, en donde el 45,8% de la población encuestada indica que ha cambiado los tratamientos tradicionales por el uso de plantas medicinales. Sorpresivamente se halló que el 95% de la población rural es la que ha hecho el tránsito a este cambio de tratamiento, si bien el 100% de las personas que indican haber realizado este cambio reportan resultados positivos, este comportamiento puede acarrear efectos de salud graves debido a la no adherencia terapéutica sobre todo en enfermedades crónicas [28], [29].
Conclusiones
Las Plantas medicinales en Colombia son consideradas como una de las mejores alternativas para el tratamiento de afecciones leves de salud, al tiempo son consideradas por la mayoría de los encuestados como una alternativa segura que puede reemplazar o coadyuvar a la medicina tradicional. El uso más relevante de las plantas medicinales se centra en el manejo del dolor, seguido de tratamiento de infecciones. En cuanto a la percepción de seguridad, un alto porcentaje considera a las plantas medicinales como agentes terapéuticos muy seguros.













