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Revista Latinoamericana de Psicología

Print version ISSN 0120-0534

rev.latinoam.psicol. vol.45 no.2 Bogotá May/Aug. 2013

 

Características psicológicas y desempeño académico en universitarios de profesiones de pronta ocupación

Psychological Characterization and Academic Performance in College Students of Fast Employment Careers

Angélica Riveros,
Tomás Humberto Rubio,
Julieta Candelario,
Mariana Mangín

Universidad Nacional Autónoma de México, México

Datos de autores: Angélica Riveros, Investigadora, Facultad de Contaduría y Administración, División de Investigación, UNAM. Información referente a este artículo a: ariveros@aprender.fica.unam.mx
Tomás Humberto Rubio, Secretario de Relaciones y Extensión Universitaria, Facultad de Contaduría y Administración, UNAM.
Julieta Candelario. Psicóloga, Centro de Orientación Educativa de la Facultad de Contaduría y Administración, UNAM.
Mariana Mangín, Psicóloga, Centro de Orientación Educativa de la Facultad de Contaduría y Administración, UNAM.

Reconocimientos:
El proyecto objeto del presente trabajo fue posible en parte gracias al Programa UNAM-DGAPA-PAPIIT- IA300312. Los autores agradecen a los miembros de la Secretaría de Relaciones y Extensión Universitaria sus puntos de vista en el desarrollo del instrumento objeto del presente estudio, y a los alumnos participantes por su colaboración y confianza.

Recibido: Mayo de 2011 Revisado: Abril de 2013 Aceptado: Julio de 2013


Resumen

El rendimiento académico hace evidentes contrastes entre las condiciones que enfrentan los alumnos y estados de bienestar y malestar psicológico. En México las principales razones de la deserción escolar son económicas, la necesidad de la inserción temprana en el campo laboral y bajo desempeño académico. El propósito del presente trabajo fue identificar los factores que impactan la salud mental y su relevancia respecto del desempeño académico de alumnos de administración y contaduría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Participaron 249 estudiantes que respondieron instrumentos sobre bienestar y su desempeño académico reflejado en sus calificaciones. Se observaron niveles altos de intolerancia y rigidez, relacionados con comportamientos que denotan incapacidad de adaptarse a personas distintas a sí mismos. Respecto a Actividades de Estudio los resultados revelaron deficiencias relativamente importantes en la posesión y dominio de las estrategias dirigidas al aprendizaje eficaz. La más notable fue el manejo y búsqueda de la información que requiere en su aprendizaje el alumno. Las variables psicológicas también guardaron una relación con las estrategias de estudio, con antecedentes de circunstancias vulnerables y con relaciones de pareja. Éstas a su vez, se relacionaron con agresividad, la cual acusó altos valores de malestar y se asoció con habilidades como la asertividad y la autorregulación.

Palabras clave: Estudiantes universitarios, bienestar, salud mental, rendimiento académico.


Abstract

Academic performance may reveal contrasts related to students' coping with widely diverse conditions and to their psychological wellbeing. In Mexico, the main reasons students drop out from universities are of a financial kind, including the need for early insertion in the job market and low grades. This study aimed to identify the main factors affecting students' mental health and their relevance regarding academic performance by students of a large business administration school in Mexico's National University. A total of 249 students responded to instruments on psychological wellbeing and academic performance as reflected by grades. Results revealed high levels of intolerance and rigidity on scales designed to evaluate behaviors reflecting inability to adapt to, or interact with persons different to the respondents. Regarding academic performance, results revealed relatively important deficiencies in study behaviors and strategies aimed at learning effectively. The most important deficient skills involved searching for, retrieving and using information leading to relevant knowledge. Mental health variables were also associated with academic performance, especially negative interaction in couples and debilitating family background. These factors were, in turn, associated with aggressiveness, poor emotional self-regulation and low assertiveness.

Key words: College Students, Wellbeing, Mental Health, Academic Achievement.


El impacto de los procesos de salud y enfermedad tradicionalmente se han estudiado desde un enfoque que implica patología, aun cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto que "La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades" (OMS, 1946, suplemento 2006, p. 1). Los sistemas taxonómicos y las cifras sobre incidencia y prevalencia de diversos trastornos, físicos o psicológicos, son los principales indicadores del estado de salud de las poblaciones. Un problema cotidiano, que no implica afectación grave en el funcionamiento o un diagnóstico médico o psiquiátrico fácilmente puede pasar desapercibido (Riveros, Castro & Lara-Tapia, 2009), a pesar de ser la forma de afectación que más frecuentemente perjudica a la salud y el bienestar.

La salud mental es inseparable de la física, su enunciación da claridad a los elementos de la definición general de Salud, "...un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de contribuir a su comunidad" (Okasha, 2005, p.1). Así, dicho estado de bienestar tiene como referente principal el desempeño adaptado al medio en que se desenvuelve el individuo y su comunidad.

El estudio del impacto del daño a la salud mental también ha incluido formas de registro como el de accidentes y ausentismo (Scotti & Díaz, 1999), el desempeño reportado por los supervisores del trabajador (Brito & Nava, 2008), o el "presentismo" (Vera et al., 2008). Otros estudios destacan el impacto de las emociones negativas en actividades que requieren interacción social en la salud física y el agotamiento laboral (Gracia & Martínez, 2005); el estrés ocupacional y el consumo de medicamentos tales como los analgésicos (Scotti & Díaz, 1999). También se han referido problemas como la adicción al trabajo, ansiedad y padecimientos psicosomáticos, aun en presencia de buen desempeño laboral (Schaufeli, Taris & Rhenen, 2008).

Las profesiones de pronta ocupación son aquellas que requieren compaginar la vida académica con la laboral y que frecuentemente se eligen más por facilitar acceso rápido a un ingreso que por una vocación particular. Pueden funcionar como herramienta de movilidad social, por lo que suelen elegirlas estudiantes que provienen de familias sin profesionales. Destacan las carreras de derecho, contaduría, administración e informática, con las últimas tres ubicadas en campos de estudios y acción en ámbitos laborales y productivos que aglutinan elementos de la definición de salud mental y se imparten en la Universidad Nacional Autónoma de México en una misma facultad, por lo cual constituyen el objeto del presente estudio.

Los problemas de salud mental, en su sentido más amplio, son medulares al interferir con el desarrollo de muy diversas capacidades y por su trascendencia social y personal. Cobra relevancia el efecto de la salud mental en etapas críticas del desarrollo como la infancia y juventud. Por ejemplo, en hijos de una muestra representativa de la población entre los 18 y 65 años de la Ciudad de México, aproximadamente la mitad de la población infantil de 4 a 16 años mostró signos de afectación a la salud mental, incluyendo: inquietud, irritabilidad, nerviosismo, déficit de atención, y agresividad. Las dimensiones nervioso/ miedoso e irritable/geniudo fueron las predictoras más frecuentes (Caraveo-Anduaga, Colmenares-Bermúdez & Martínez-Vélez, 2001). A su vez, estos son descriptores que coinciden con algunos problemas lacerantes y de más alta incidencia en la edad adulta incluyendo trastornos ansiosos (especialmente en mujeres) y trastornos por conducta agresiva en hombres (Medina-Mora et al., 2003). Entre adolescentes con ideación o intento suicida, la violencia verbal, física y el abuso sexual son factores predisponentes (Espinoza-Gómez et al, 2010). En cuanto predisposición a las adicciones, en estudiantes de 18 años o más, de la Ciudad de México ha aumentado el consumo de marihuana el cual, a su vez, favorece conductas de riesgo como el sexo desprotegido y actos antisociales como vandalismo (Villatoro et al, 2009).

Otros estudios han mostrado que los problemas de salud psicológica, al impactar la salud física y el funcionamiento humano deterioran algunas de las expresiones más valiosas del desempeño, como la creatividad, la iniciativa, la motivación, el altruismo, la lealtad y el respeto a los demás (Harter, Schmidt & Keyes, 2002). Así, muchos de estos problemas se expresan inicialmente en el ámbito académico, y es durante la formación universitaria, con el tránsito del funcionamiento estudiantil al del ejercicio de una profesión o de la vida autónoma, donde pueden establecerse formas de proceder que persistan a lo largo de la vida tanto en el ámbito profesional, de pareja o familia, y personal.

Respecto a la salud mental de los universitarios, si bien un estudio ha sugerido que no hay relación entre el rendimiento académico y depresión o ansiedad (Palacio & Martínez, 2007) dicho estudio usó instrumentos específicamente construidos sólo para diagnóstico clínico. Otros autores han señalado que, en estudiantes de bachillerato, el estrés se relaciona con comportamientos poco saludables como mala alimentación, lo cual puede favorecer la percepción y desarrollo de un estado deteriorado de salud. Por otra parte, los alumnos más estresados muestran menor autoestima (Hudd et al., 2000). Entre esos estresores se encuentran los académicos: requerir aprender y manejar grandes cantidades de información en periodos breves, y los financieros, al tener que hacer frente a gastos de transporte, alimentación, libros, materiales, etc. Estos últimos afectan su administración que pueden hacer de su tiempo libre, e indirectamente sus relaciones y redes de apoyo. La presencia o ausencia de dichos elementos de bienestar también se reflejan en su desempeño académico (Misra & McKean, 2000).

El rendimiento académico evidencia contrastes en bienestar entre alumnos con alto y bajo desempeño. Comparados con alumnos de alto rendimiento en términos de promedio de calificaciones o materias reprobadas, los alumnos de bajo rendimiento de la Ciudad de México han mostrado mayor propensión al suicidio, conducta delictiva, agresiva, tabaquismo, consumo de alcohol más intenso y frecuente, mayor actividad sexual y menor uso del preservativo (Palacios & Andrade, 2007). Edel (2003) comparó las causas del rendimiento escolar que identifican estudiantes de diversas nacionalidades, encontró como causas más importantes de rendimiento escolar en estudiantes mexicanos el apoyo de la familia, a diferencia de los argentinos y los brasileños, aunque coinciden en que el esfuerzo, la inteligencia y la capacidad para estudiar son causas internas y estables de su rendimiento. Entre los predictores del rendimiento escolar en diversos estudios mexicanos destacan, en orden decreciente, el malestar psicológico, y las relativas al aprendizaje como la relación alumno-maestro, la organización para el estudio y la concentración (Edel, 2003). El Instituto Mexicano de la Juventud (2008) señala que el 95% de los jóvenes que completan sus estudios, lo atribuyen a su familia; entre los que desertan, 12% lo hacen porque su familia se opuso a sus estudios.

La salud mental muestra relaciones complejas con el rendimiento académico. En el trabajo de Palacio y Martínez (2003) no hubo relación entre éste y el nivel de ansiedad, la capacidad de planificación o la conducta altruista, que al ser indicadores de salud mental se esperaría que favorecieran el rendimiento académico. El estudio de Ferragut y Fierro (2012) con estudiantes de primaria, encuentra que el rendimiento escolar se relaciona con el bienestar personal, en el que hay una valoración positiva de la vida y predominio de afectos positivos. En contraste, un análisis de diferentes estudios (Davis, 2009), sobre el efecto del estado de ánimo en diferentes funciones relacionadas con el desempeño académico detectó varias asociaciones importantes. Los estados de ánimo se categorizaron como positivos (cercanos a alegría, juego o tranquilidad, etc.) o negativos (cercanos a enojo, preocupación, o ansiedad, etc.). Los resultados sobre 88 estudios revelaron que el estado de ánimo, tanto positivo como negativo se relaciona con diferentes funciones que favorecen el rendimiento académico. El positivo favorece memoria, ideación, creatividad y una aproximación relajada y lúdica a la tarea; los negativos favorecen una aproximación seria, dedicada y sistemática. Al respecto de la solución de problemas, ambos estados de ánimo pueden ser funcionales, sin embargo el positivo da mejores resultados en tareas con límites de tiempo y el negativo en tareas sistemáticas y que requieren concentración.

La relación del humor negativo (particularmente el vinculado con estrés) y el desempeño ocurrió en forma de U invertida. Niveles moderados propician desempeño creativo óptimo, niveles bajos no motivan la conducta y los niveles altos interfieren con procesos cognitivos involucrados en la creatividad y la atención. Lo anterior confirma la propuesta de Yerkes y Dodson (1908) en el sentido que más que el estado de ánimo, sería su ausencia lo que afectaría el desempeño (Davis, 2009), es decir la apatía o propensión a no actuar.

Sebastian (2008) distingue entre aproximaciones profundas y superficiales de aprendizaje. Las primeras implican interés intrínseco hacia la tarea, el propósito de comprender ideas y significados, la búsqueda de coherencia entre la tarea y su experiencia, aspectos en común, principios subyacentes, el desarrollo de argumentos y la búsqueda de nuevas evidencias y ejemplos, relacionando e integrando elementos aparentemente aislados. La aproximación superficial obedece a la percepción de la tarea como externa e impuesta, implica ausencia de motivación intrínseca y lleva a un abordaje con esfuerzo mínimo, fragmentado, con propósito principal de memorizar, denotando una cierta alienación del conocimiento en contraste con un aprendizaje significativo (Sauer, Soares & Lima, 2009).

También se ha señalado que los alumnos con metas de aprendizaje (dominio) y desempeño se adaptan mejor a las demandas contextuales, ya que se preocupan por aprender, pero también por demostrarlo al profesor (González, Valle, Piñeiro, Rodríguez & Núñez, 1999). Se ha advertido, sin embargo, que el uso excesivo de estrategias profundas puede generar otro tipo de problemas. Cuando el alumno establece sus propias metas de aprendizaje de manera personal y flexible guiada por sus intereses particulares, corre el riesgo de dejar de lado temas que le parezcan irrelevantes o poco interesantes (Senko & Miles, 2008). Se trata de estudiantes que pueden hacer esfuerzos de aprendizaje importantes, pero sólo al respecto de ciertos contenidos, lo que puede resultar en una forma de autosabotaje de su aprendizaje. En contraste, los alumnos que siguen estrategias de desempeño, también siguen con más atención los objetivos que establece el profesor, en vez de buscar sólo los suyos, así se exponen más a aprendizajes generales y desarrollan habilidades para el cumplimiento de los criterios que establece el profesor, sin que sus intereses personales se interpongan.

Entre los alumnos de carreras financiero administrativas, donde la ocupación temprana suele ocurrir hacia el cuarto o sexto semestre, se detectó que la mayoría poseyeron ambas estrategias, sin embargo cuando son mayoritariamente profundas hay mejor desempeño académico y motivación a continuar los estudios. Cuando poseen ambas, son factores contextuales como la relación con el docente los que determinan una u otra aproximación, pero cuando son mayoritariamente superficiales hay más riesgo de abandono de los estudios (Sebastian, 2008).

En los estudiantes de contaduría una razón para el uso de estrategias superficiales es que no las perciban como relevantes en lo inmediato, sino sólo como herramientas técnicas, importantes, pero con poca relación con la contaduría misma. Así, las metas se limitan a buscar que la hoja de balance "cuadre" y a citar conceptos por memorización. Los alumnos que usan estrategias profundas identifican la coherencia y lógica que brindan esas herramientas para entender todo el proceso contable. En ese sentido sus metas buscan establecer el vínculo con la realidad y plantear preguntas que les permitan entender la toma de decisiones de la organización, a partir del desarrollo de una estructura que les brinde lógica y claridad. Se ha identificado que entre los estudiantes de contaduría hay pre-concepciones que pueden obstaculizar de forma importante su aprendizaje, como que es muy difícil, es árida, es todo números y técnica, o es aburrida, y que dichas concepciones se mantienen aún después de notar que son infundadas (Lucas, 2001).

En México la principales razones de la deserción escolar son económicas, la necesidad de la inserción temprana en el campo laboral, seguida por mal desempeño académico. Las económicas ocurren ya sea por su ingreso al campo laboral, la incompatibilidad de horarios en las actividades académicas y laborales, y la necesidad familiar del ingreso que pueda aportar el estudiante. Entre las de tipo académico aparecen las relativas a las condiciones de enseñanza de la universidad y características del aprendizaje del estudiante como falta de disciplina, de hábitos de estudio o motivación. Respecto al abandono por falta de motivación destacan las razones relativas a vocación y elección de carrera (Ayala, Rangel y Lonngi, 2013; Rodríguez y Hernández, 2008).

Otros estudios señalan que la permanencia y el desempeño no sólo dependen de factores de riesgo o la dificultad de las circunstancias sociales, sino la forma en que los jóvenes lidian con estas condiciones que, en el ámbito educativo suelen ser inmodificables. Hay alumnos que bajo condiciones adversas muestran integridad, creatividad, y entereza, sin caer en los problemas de salud mental antes mencionados, y suelen ser una mayoría. Para explicar este efecto se ha sugerido el término resiliencia (del latín resilio), que se refiere a la capacidad de resistir y sobreponerse a situaciones difíciles y se trataría de una característica que se desarrolla en el ámbito de lo cotidiano, entre quienes refieren sentirse comprendidos, que se les pone atención, se les da oportunidad de participación, y se reconocen sus esfuerzos y capacidad. Por tanto, los docentes tienen buenas oportunidades de favorecerla en el ámbito académico (Marshall, 2005), aunque este ámbito también implica criterios de éxito relativamente nuevos, especialmente para estudiantes que son los primeros de su familia que llegan a ese nivel educativo, ya que deberán ajustar las características del funcionamiento familiar con las exigencias sociales y económicas de la vida académica, laboral y social.

En la población con menos escolaridad se concentran problemas como abandono escolar para trabajar, menos conductas de cuidado de la salud, adicciones más dañinas como inhalar cemento, y mayor incidencia de trastornos físicos y mentales, asociados a fenómenos asociados con el ciclo pobreza-enfermedad-pobreza y al gasto catastrófico en salud (Medina-Mora et al., 2003; Sesma, Pérez & Gómez, 2004; Vega, 2005, Villatoro et al. 2009). En la Facultad de Contaduría y Administración (FCA), el 70% de los estudiantes provienen de familias con ingreso combinado menor a seis salarios mínimos (equivalente a 30 dólares aproximadamente) empiezan a trabajar hacia el cuarto y sexto semestre y la razón más frecuente en torno a la elección de carrera gira en torno a la posibilidad de tener un buen trabajo (Facultad de Contaduría y Administración, FCA, 2009). Otras carreras como medicina en la misma Universidad cuentan en más del 60% con un ingreso familiar combinado superior a ocho salarios mínimos, y al menos la mitad de ellos tienen un progenitor profesional (Riveros, González y Mazón, 2012). Por otra parte, son precisamente los contadores y administradores quienes hacen de la actividad de las organizaciones su fuente de estudio y trabajo, sin que se haya examinado aún el impacto de la convergencia de factores relativos al bienestar psicológico en estudiantes que tienen doble carga, académica y laboral.

El conocimiento de los antecedentes y el contexto de los alumnos permite comprender mejor algunos de los problemas de salud abordados, como los del espectro ansioso, indefensión y somatización, también asociados a circunstancias históricas que incluyen amenazas de abandono por los padres, angustia en éstos, comparaciones negativas, adicciones y violencia (Cunha, Soares & Pinto-Gouvenia, 2008). Se agregan los efectos de presión familiar y personal por integrarse lo antes posible al mercado laboral con la doble carga inherente a sus estudios; poca familiaridad con la vida académica, especialmente cuando son la primera generación de profesionales en la familia y crítica a las actividades académicas como frívolas o irrelevantes (Bashford & Slater, 2008). En la FCA (2009), para el 72% de las familias de origen de los estudiantes, éstos serían los primeros profesionales universitarios.

Si bien se ha identificado que la salud mental impacta de manera importante el desempeño, que la formación universitaria es un periodo crítico de formación, y que existen situaciones vulnerantes para alumnos de carreras financiero administrativas, los estudios han considerado de manera aislada elementos cruciales en el funcionamiento de los alumnos, arrojando resultados contradictorios. El presente estudio tiene como propósito identificar los factores que impactan la salud mental y su relevancia al respecto del desempeño académico, considerando la contribución relativa y combinada de estos factores en alumnos de administración y contaduría de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Método

Participantes

Participaron 249 estudiantes de las carreras de Contaduría y Administración de segundo, cuarto, sexto y octavo semestres, de manera voluntaria, al final del ciclo 2010. La media de edad fue de 20.5 años (desviación estándar 2.1), 51.4% fueron hombres y el 48.6% mujeres. En cuanto a la escolaridad de los padres, entre los alumnos de contaduría 65.6% de los padres y 80.6% de las madres tuvieron nivel de bachillerato o menor. Entre los alumnos de administración ocurrió así para el 61.9% de los padres y el 73.4% de las madres. Se dedicaban sólo a sus estudios 70.8% de los alumnos de segundo semestre, el 68% de cuarto, el 57.7% de sexto y el 53.7% de octavo, en total el 35% de alumnos trabajaban. Las características sociodemográficas se presentan por frecuencias (N) y su porcentaje (%) respecto al grupo, al igual las variables categóricas como el semestre que cursaban o el género, mientras que las variables continuas se presentan con los valores de media y desviación estándar (DE). Las últimas columnas se refieren al promedio auto-reportado con que terminaron el bachillerato en escala de 5 a 10, el promedio que llevan al momento de la recolección de datos y la diferencia entre éstos. El grupo se conformó por conveniencia entre los grupos cuyos profesores estuvieron de acuerdo en la aplicación del instrumento. La diferencia del promedio actual y el del bachillerato reveló que la mayoría de los alumnos han disminuido sus calificaciones, si bien esto ha ocurrido mayoritariamente en décimas, el rango de quienes han mejorado (2.13) es menor al de quienes han disminuido (3) y se expresa en unidades. La tabla 1 describe sus principales características.

Materiales

Se utilizó la batería de instrumentos sobre bienestar y desempeño académico, diseñada ex profeso para la presente investigación. Los instrumentos se derivaron de investigaciones previas con alumnos de la UNAM, y de otros, reconocidos por su brevedad y amplia aplicación y que se adaptaron del Inventario de Salud, estilos de vida y comportamiento para estudiantes universitarios (Sánchez & Hernández, 1993), con una subsección sobre relación de pareja y el Cuestionario de Actividades de Estudio (Sánchez-Sosa & Martínez, 1992). Se añadieron nuevos reactivos y áreas considerando la experiencia directa con los alumnos de la FCA y la literatura de investigación.

La adaptación se sometió a validación por jueces con un grupo de doce docentes, egresados de la FCA y con un mínimo de un año de experiencia en el aula o en atención a alumnos. En esta primera aplicación se incluyeron preguntas cerradas, con opciones de respuesta tipo Likert de seis puntos en frecuencia (siempre a nunca), calidad (la mejor a la peor) y acuerdo (completamente de acuerdo a completamente en desacuerdo). Se incluyeron preguntas abiertas para evitar perder información con categorías de respuesta que pudieran percibirse como artificiales, también hubo espacio para comentarios. De este proceso de derivaron 113 nuevas preguntas que incluyeron áreas de conformación deficiente en el presente trabajo, como resiliencia y procrastinación, y otras no contempladas como: calidad de la relación de pareja, tolerancia a la frustración, relación con los profesores, y condiciones laborales, para quedar en un total de 232 preguntas. El presente constituye avances en el proceso de refinamientos sucesivos del instrumento, por lo que se presentan los resultados cuya medición ya muestra consistencia suficiente, en el entendido de que el proceso de elaboración de reactivos más pertinentes y precisos para esta población requerirá aplicaciones sucesivas con participantes diferentes.

A partir de su aplicación a los estudiantes, se obtuvo la estructura del instrumento con un análisis factorial con rotación ortogonal. Los coeficientes Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) oscilaron de .68 a .85 y la prueba de esfericidad de Bartlett fue significativa para las tres escalas, lo que indica que la solución factorial es pertinente. La consistencia interna de las áreas que se conformaron se estableció con el coeficiente alfa de Cronbach, y finalmente se realizó un análisis de tolerancia y factor de infación (VIF) a fin de asegurar que no hubiera redundancia entre los reactivos de las subáreas, situación que no se presentó en ningún caso. Se obtuvieron las siguientes características en los instrumentos que componen la batería:

El instrumento se compone de 11 áreas, se presenta entre paréntesis un reactivo ejemplo: Malestar emocional (me dan ganas de quedarme acostado todo el día, aunque haya dormido bien en la noche), Redes sociales y resiliencia (Cuando tengo problemas personales, hay alguien que me echa la mano y Mis amigos me admiran por alguna razón válida), Agresividad e impulsividad (Me arrepiento de lo que hago o digo cuando estoy enojado), Relación con el padre (En general, la forma en la que me llevo con mi padre es:), con la madre (En general, la forma en la que me llevo con mi madre es:) los reactivos de los últimos dos ejemplares tenían escala Likert de seis puntos de La mejor, muy buena, buena, mala, muy mala, y La peor. Relación parental vulnerante (Mis padres se peleaban gritando), Intolerancia y rigidez (Me molesta que me lleven la contraria), Crianza vulnerante (En casa criticaban a mis amigos), Satisfacción con la FCA (Por la formación que estoy recibiendo en la FCA, pienso que cuando trabaje voy a poder desempeñarme muy bien laboralmente) con Likert que oscila entre Completamente falso a Completamente cierto, Conducta gregaria (Me considero un amigo leal), y Conformidad a las normas (Pienso que otros adultos, como mis maestros y mis padres, pueden darme buenos consejos), con coeficientes alfa de .91 a .58.

Como el instrumento indaga aspectos sobre relación de pareja, que sólo son pertinentes a quienes la tienen, se analizó por separado la estructura y consistencia interna de la sección que arrojó cuatro áreas sobre la relación: Malestar (Mis relaciones de pareja tienden a ser tormentosas [ sufro en ellas] ), Falta de asertividad (Frecuentemente me veo obligado a hacer cosas, sólo para que mi pareja esté a gusto), Violencia (Las peleas llegan a violencia física), y Vulnerabilidad (Perder a mi pareja es lo peor que me podría pasar), con alfas entre .69 y .61.

Se aplicó el cuestionario de Actividades de Estudio CAE, adaptado de su versión original de Sánchez-Sosa y Martínez (1992), con un total de 62 reactivos con opción Likert de respuesta con seis puntos por frecuencia de Nunca a Siempre en una gama de 0 a 5 puntos, que mostró una estructura de cinco áreas: Distracción (Cuando leo al estudiar, me distraigo pensando en otras cosas), Estrategias dirigidas al desempeño académico (Procuro estudiar mejor que los demás), Estrategias dirigidas a la comprensión (Cuando estudio algún tema, busco mis propios ejemplos para asegurarme de que lo entendí), Manejo de la información (Cuando busco páginas, encuentro lo que necesito), y Lugar de estudio (Pienso que hay cosas que me distraen en el lugar donde estudio), con alfas entre .87 y .62.

Procedimiento

Previa autorización de los profesores a cargo, se acudía a los grupos en horario de clase, a todos se les leyó la misma consigna que explicaba el propósito de su participación, la relevancia del estudio, que la aplicación del instrumento tomaría entre 60 y 90 minutos, la confidencialidad de la información recabada, la importancia de la honestidad en sus respuestas y que rehusar su participación no tendría repercusión académica, administrativa ni de ninguna otra índole. Las baterías se entregaban en folders individuales para favorecer la privacidad de sus respuestas al respecto de sus compañeros de banca. Los aplicadores se mantuvieron en el aula durante toda la aplicación a fin de responder dudas y recolectar comentarios sobre el instrumento. A los aplicadores se les instruyó expresamente para cuidar que ninguna aclaración de duda pudiera sesgar o inducir artificialmente alguna respuesta. Al finalizar la aplicación se despedía a los alumnos agradeciendo su participación.

Los datos se analizaron calculando el porcentaje de frecuencia acumulada que corresponde al total obtenido por los participantes en cada área, multiplicado por 100 y dividido entre el total posible de las puntuaciones máximas del área respectiva, de manera que se obtuvo un porcentaje conforme al total posible que mide el instrumento.

Resultados

Los datos descriptivos se presentan en gráficos de frecuencia acumulada con el objetivo de no perder información por el uso de promedios y presentar un criterio uniforme independiente del número de reactivos, los resultados están separados por carrera. Todos los reactivos se codificaron en la dirección de malestar para facilitar la identificación de vulnerabilidad en las áreas; es decir, las opciones de respuesta se ordenaron de manera tal que a mayor puntaje, mayor malestar.

Condición psicológica

Los datos del primer instrumento sobre condición psicológica y vida cotidiana arrojan que en cuanto a desadaptación en general los niveles fueron altos. Los niveles más graves ocurrieron en intolerancia/rigidez que evalúa comportamientos relativos a la incapacidad de adaptarse a personas distintas a sí mismos. Los mayores niveles se presentaron en los alumnos de la carrera de administración (ver figura 1). En cuanto a las áreas relativas a crianza, los peores valores ocurren al respecto de la relación con el padre que se refiere a aspectos de interacción cotidiana seguida de relación parental vulnerante que se refiere a la presencia de violencia doméstica durante su infancia, malestar emocional fue el más bajo, con un 20% del máximo posible (ver figura 2).

En funcionamiento cotidiano, los niveles más bajos ocurrieron en insatisfacción con la FCA en ambas carreras, lo que indica que están razonablemente satisfechos con su formación, el 84.4% de los 64 alumnos que trabajaban consideraron que la formación que están recibiendo es muy útil o útil, en general (52%) consideran que su trabajo les gusta y no interfiere con sus estudios, al 15% les gusta su trabajo, pero interfiere con sus estudios, en menor proporción no les gusta su trabajo actual, en el 4.5% no interfiere con sus estudios, sólo en un caso (1.2%) además interfiere con sus estudios. También se consideró la posibilidad de que no trabajaran pero fueran cuidadores primarios de otras personas, o que además fueran amas de casa, lo cual correspondió al 26.2% de los alumnos.

Respecto a las expectativas profesionales del grupo total, el 43% esperan tener su propio negocio al terminar la carrera, el 30% lograr alguna posición directiva en una organización y el 24% esperan ser empleados valiosos en su organización. Sin embargo los valores en conducta individualista señalan que hay cierta tendencia al aislamiento. De entre los estresores identificados en la FCA el 22% fue atribuido a los profesores y el 43.2% a no aprender lo suficiente, la frecuencia en la opción de respuesta Materias que implican números y Los compañeros, fue muy baja (3% y 4% respectivamente). En el mismo sentido, los valores de ausencia de redes sociales también fueron bajos, lo que indica que sí cuentan con redes de apoyo (ver figura 3).

En cuanto a la relación de pareja en general hubo valores bajos en malestar, sin embargo, los valores más notables ocurrieron en violencia que se refiere descontrol por enojo en la relación (ver figura 4).

Estrategias de estudio

En las estrategias de estudio evaluadas con el segundo instrumento, se observan valores medios, lo que indica déficits relativamente importantes al respecto de su posesión y dominio. Fue la única escala en que se observaron problemas superiores al 50% del total que mide el instrumento, siendo los más notables en manejo de información que se refiere al manejo y búsqueda de la información que requiere en su aprendizaje (ver figura 5).

Se computó un análisis multivariado de función discriminante para identificar las áreas que mejor diferencian entre grupos conformados por el promedio en la carrera por cuartiles: Uno=7.9 o menos; Dos= 8 a 8.4; Tres= 8.5 a 8.99; Cuatro=9 o más. El mínimo reportado fue 7 y el máximo 9.9.

El modelo arrojó tres funciones, la primera explicó el 54% de la varianza, la segunda el 31% y la tercera el 16% de la varianza residual. A la primera corresponde la combinación lineal de variables cuyo efecto es maximizar la razón de la varianza entre medias e intragrupal. El valor lambda de Wilks contrasta la hipótesis de que las medias multivariantes (centroides) son iguales, por tratarse de un cociente los valores cercanos a 0 indican diferencia entre los grupos. El valor lambda del contraste de la primera función con la tercera fue de .57, con la segunda de .76, lo que implica que hay traslape considerable entre los grupos.

El orden por grado de correlación con la función discriminante muestra que las variables relativas a los hábitos de estudio son las que tienen mayor peso en la función uno, también cargó en esta función el área de malestar con la relación de pareja. En la función tres estuvieron las áreas de Ausencia de asertividad, Inconformidad a la norma y Malestar emocional, que serían las menos importantes al respecto del desempeño académico, pero que sí permiten distinguir entre los grupos conformados (ver tabla 2). Sin embargo, el malestar emocional tuvo una correlación importante y significativa (Spearman Rho) con variables que sí cargaron en la función uno, como malestar en la relación (r=.411, p<.001) y distractibilidad (r=.413, p<.001). Redes sociales que cargó en el factor dos, correlacionó con las estrategias de estudio dirigidas al desempeño en el aula (r=.463, p<.001) y a la comprensión (r=.504, p<.001).

En el dispersograma (ver figura 6), se observa que la función uno (abscisa) a la que corresponde el 54% de la varianza separa mejor los grupos uno y cuatro (extremos en calificación). La función dos (ordenada) lo hace entre 1,2, 4 del 3.

La función que mejor predice la clasificación del promedio en los valores más altos (9 o más) son las estrategias de estudio, en particular las dirigidas al desempeño académico, al manejo de la información y a la posesión de un lugar de estudio agradable que sirva a este propósito. Las estrategias dirigidas a la comprensión guardaron una correlación relativamente débil con la función.

Discusión

El propósito del presente trabajo fue identificar los factores que impactan la salud mental y su relevancia al respecto del desempeño académico de alumnos de administración y contaduría de la Universidad Nacional Autónoma de México. Los principales problemas relacionados con las áreas de funcionamiento psicológico desadaptativo ocurrieron por intolerancia, agresividad o poco control de impulsos, y tendencia a resistirse a las normas o a reconocer la autoridad; esto coincide con los resultados de Palacios y Andrade (2007) en cuanto al tipo de problemas identificados entre los estudiantes de menor promedio, sin embargo también puede obedecer a una forma de proceder aprendida ante exigencias nuevas como conducirse profesionalmente. Respecto a sus antecedentes familiares, hubo relaciones parentales que implicaban amenazas, violencia y abandono, se esperarían valores altos de malestar emocional entre quienes crecen en estas condiciones (Cunha, Soares & Pinto-Gouvenia, 2008), sin embargo no fue así en este grupo. Las preguntas sobre resiliencia se agruparon con las de posesión de redes de apoyo y fue una de las áreas en las que el déficit fue menor, de lo que se puede inferir, que en las circunstancias difíciles observadas, los alumnos han desarrollado características resilientes tales como la capacidad de brindar y buscar ayuda, aunque también tienden a la rigidez y al individualismo que podría favorecerse si las actividades académicas son tareas que suelen llevarse en solitario y si en su crianza hubo condiciones de incertidumbre como las derivadas de violencia doméstica y amenazas de abandono incluidas en el área de crianza vulnerante de acuerdo con la propuesta de Cunha et al. (2008).

Dentro del marco de las profesiones financiero administrativas, los resultados denotan que efectivamente la mayoría de estos alumnos son los primeros profesionales en sus familias, situación que de acuerdo con Ayala et al (2013), pone a los estudiantes en un mayor riesgo de deserción por tratarse de elecciones que favorecen que se integren al campo laboral durante los estudios profesionales, haya menor familiaridad con el trabajo académico y una elección de carrera más fundamentada en motivaciones de índole económica que por la actividad misma.

En el caso del presente grupo poco menos de una tercera parte ya trabajaba al ingresar a la carrera y poco menos de la mitad lo hacía en octavo semestre. Si bien la mayoría consideraba que no interfería con sus estudios, los estresores académicos giraron en torno a los profesores y a no aprender lo suficiente. Es necesario identificar mejor la naturaleza de dichos estresores y si la aparente falta de interferencia se refiere sólo a incompatibilidad de horarios o a incompatibilidad de intereses, especialmente cuando las estrategias de estudio se dirigieron principalmente al desempeño.

En lo concerniente al peso relativo de las áreas estudiadas respecto al desempeño académico, las más importantes fueron las estrategias de estudio, destacando las dirigidas a la preparación de exámenes, y calificación en trabajos, sin embargo la conformidad a las normas aparece hasta la tercera función, por lo que estas estrategias sí resultan útiles sin que, al parecer busquen principalmente agradar al profesor. Podría tratarse de alumnos que procuran exponerse a los aprendizajes de los programas de estudio sin una preconcepción sobre lo que es importante y lo que les gusta, lo que de acuerdo con Senko y Miles (2008) podría tener un papel protector.

Las estrategias dirigidas a la comprensión como la búsqueda de ejemplos propios o relacionar la información nueva con la que poseen, quedaron en quinto lugar respecto a la función que predijo a los alumnos con alto desempeño, después de problemas por distracción y de incomodidad por la falta de un lugar apropiado para el estudio. Las implicaciones de este resultado son especialmente importantes en el contexto de que es la aproximación superficial y no la profunda al estudio la que se relaciona con el desempeño académico. Así, cabe la reflexión sobre si el contenido de las materias o los criterios de evaluación son para los alumnos las que requieren para su ejercicio profesional, o bien algo más impuesto de manera externa, que algo que les aporte a su formación y motive intrínsecamente. Lo anterior puede ser especialmente relevante respecto a las materias de contenido contable que, junto con otras de contenido que implican matemáticas, suelen percibirse como poco útiles en los inmediato de acuerdo con Lucas (2001) y son tradicionalmente entre contadores y administradores, las de mayor reprobación.

Llama la atención que la relación con el padre y la crianza vulnerante, fueron las variables de antecedentes familiares que surgieron en la función que mejor discrimina entre grupos de alto y bajo desempeño académico, lo que coincide con que porcentualmente, fueron también los padres los que tuvieron mayor nivel de escolaridad en comparación con las madres, denotando que los padres pueden tener un papel relevante, al menos en el desempeño académico de sus hijos. Las condiciones de violencia intrafamiliar que explora el área de crianza, continúan teniendo efecto al diferenciar entre los alumnos con mayor y menor promedio de calificaciones. Un indicador de la continuidad en las condiciones familiares respecto a las actividades académicas de los hijos es que la posesión de un lugar apropiado para estudiar en casa. Ésta fue la tercer variable en la función discriminante, sólo después de variables relativas a habilidades personales hábitos de estudio dirigidos al desempeño y manejo útil de la información.

Si bien no se exploró directamente el estado de ánimo per se, la dimensión no surgió como variable que ayude a separar entre grupos de alto y bajo promedio académico, lo cual se aplica a todas las variables de bienestar. Así, de acuerdo a la propuesta de Davis (2009) entre los alumnos de estas carreras, pareciera predominar más un estado negativo asociado a una aproximación seria, dedicada y sistemática a la tarea, que positivo y en consecuencia menos asociada al juego, la memoria, la creatividad. Lo anterior podría considerarse parte de las características de la labor del contador y del administrador, sin embargo, también se expresaron extremos asociados al humor negativo como agresividad y rigidez. Estas características se convierten fácilmente en problemas interpersonales serios al interior de las organizaciones como acoso, adicción al trabajo y autoritarismo (Van Beek, Taris & Schaufeli, 2011), en contraparte con estados benéficos como el compromiso laboral al que se le asocia con un estado de ánimo positivo. Lo anterior es relevante considerando que las expectativas más frecuentes de trabajo se refirieron a integrarse a una organización, como directivos o empleados, y en segundo lugar iniciar su propio negocio, la combinación de rigidez, aislamiento, agresividad y baja tolerancia a la frustración, podrían poner en grave riesgo el alcance pleno de sus objetivos a mediano y largo plazo.

Al incluir variables que se habían abordado de manera aislada, en los participantes fueron las estrategias de estudio las que guardaron una mejor relación con el desempeño académico. Las variables sobre bienestar psicológico también guardaron una relación con esta función, especialmente los antecedentes de circunstancias vulnerantes y la relación de pareja, la cual a su vez, se relacionó con agresividad, una de las más altas en malestar y asociada con otras habilidades como la asertividad o la autorregulación (Gaeta & Galvanovskis, 2009). La combinación anterior amerita estudios específicos sobre las relaciones interpersonales durante los estudios universitarios ya que los reactivos sobre relación de pareja vulnerante abordaban violencia verbal y física en el presente estudio. Las condiciones vulnerantes fueron más claras entre los alumnos de menor promedio, lo que los pondría en un círculo perverso de malestar académico, familiar, con sus pares y en algunos casos laboral.

Queda de manifiesto que la situación psicológica de los estudiantes guarda interrelaciones complejas al respecto del desempeño académico, los hábitos de estudio y las circunstancias de los alumnos. Los hallazgos no pueden generalizarse a toda la población debido a la ausencia de un muestreo aleatorio más representativo. La inestabilidad en el análisis multivariado también se mejoraría ampliando el tamaño de la muestra. Es también necesario refinar el instrumento con el propósito de buscar una mejor distinción entre los elementos abordados de salud mental, como la resiliencia o la procrastinación y hacer aplicaciones generacionales del instrumento. Esto permitirá, además de mejorar sus propiedades psicométricas, identificar diferencias generacionales y comprender mejor el papel de las condiciones psicológicas de los alumnos de profesiones de ocupación temprana como contaduría y administración.

A partir de los resultados del presente trabajo, se derivan algunas sugerencias sobre la organización de la docencia: (1) favorecer desde el aula elementos de reflexión, análisis y apropiación del conocimiento vinculándolos con su utilidad para otras materias consecutivas o para la profesión más que el simple cumplimiento de requisitos, (2) alentar elementos de apoyo, colaboración, y resiliencia, en la convivencia en el aula y en la resolución de conflictos en virtud de que a los profesores se les identificó como el segundo estresor más frecuente y (3) procurar el desarrollo de habilidades para autorregular sus impulsos, por ejemplo a partir de la reflexión y resignificar las circunstancias y eventos frustrantes, en el marco de las personas que quieren ser.


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