INTRODUCCIÓN
Definir el lenguaje, la significación y el sentido como los objetos de estudio fundamentales de la semiótica implica reconocer el carácter interdisciplinario de una ciencia que se enfrenta a la amplitud y complejidad de los objetos citados, a través de la exploración del desarrollo filogenético y ontogenético del lenguaje, de la comprensión diacrónica y sincrónica de los sistemas de significación, de las prácticas culturales, de las formas y estilos de vida. Si bien el lenguaje, la significación y el sentido no son objetos de conocimiento exclusivos de la semiótica, en la diversidad de campos, investigaciones y perspectivas sobre ellos, la semiótica se ha consolidado como una ciencia con enfoques teóricos y metodológicos definidos, que permiten dar cuenta de sus bases epistemológicas, hipótesis y procedimientos investigativos.
Debido a la naturaleza compleja, extensa y fronteriza del proyecto científico de la semiótica, resulta desafiante y polémico delimitarlo; al respecto, Eco (1985) en su Tratado de Semiótica General interrogaba sobre los alcances de la semiótica “¿Dominio o disciplina?” (p.22). Además, existen diversas escuelas y puntos de vista desde los que se define la semiótica como ciencia y se clasifican sus objetos de interés y desarrollo. Por ejemplo, en la proposición de una semiótica cognitiva, Zlatev (2012) menciona unas divisiones y configuraciones disciplinarias en las que en el “dominio” incluye a la biosemiótica, la semiótica de la cultura o a la semiótica social; en la “modalidad” ubica a la semiótica visual o la semiótica del texto; en las ramas o escuelas semióticas particulares agrupa los postulados de Pierce, Saussure, Jakobson, Greimas, Von Uexküll y en una teoría semiótica particular circunscribe a la semiótica existencial. Mangieri (2006), a partir de Eco, sugiere una “teoría semiótica general a la cual debería remitirse las semióticas locales o regionales, es decir, las semióticas aplicadas al estudio de los lenguajes o sistemas semióticos concretos” (p.27). Desde donde se catalogue y a pesar de la cautela de todos los autores al proponer las taxonomías, el riesgo, la reflexión y el debate sobre la clasificación es trascendente cuando existe interés por elaborar una cartografía que permita la observación del estado de la cuestión sobre las investigaciones semióticas, proceso en el que emerge la pregunta: ¿qué se considera como estudio semiótico?
A propósito, en esta investigación se adoptó la postura de Niño (2008), quien desde Eco, sugiere que
la semiótica se puede clasificar en tres grandes divisiones: general, específica y aplicada. La semiótica general se ocupa de los problemas relativos a todos los sistemas de signos (definiciones, clasificaciones, dominio, impacto, etc.), y en este sentido, se acerca más a la reflexión filosófica. La semiótica específica (o particular) se ocupa de dominios específicos de significación, como el caso de la lengua verbal (lingüística), los signos visuales, las cuestiones en torno al espacio (proxémica y cinésica) y desarrolla métodos que permitan realizar descripciones y análisis de esos dominios. La semiótica aplicada, amparándose en los resultados de los otros dos niveles, analiza casos concretos de manifestaciones sígnicas, como en los análisis de campañas publicitarias, programas de televisión, puesta en escena de una obra, entre otros (p.13).
La propuesta anterior coincide con la de Klinkenberg (2006) sobre varios niveles de estudio interrelacionados de la semiótica como la semiótica general, orientada a “poner en evidencia las relaciones existentes entre los diferentes lenguajes” (p.40), lo que sitúa a la comprensión del lenguaje en un nivel de abstracción elevado; la semiótica particular o específica, encargada de la «descripción técnica de las reglas que rigen el funcionamiento de un “lenguaje” particular, lenguaje considerado lo suficientemente distinto de otros como para garantizar la autonomía de su descripción» (p.40) y la semiótica aplicada que apunta a fines prácticos para conocer dinámicas de significación y funcionamiento del lenguaje en diversas manifestaciones discursivas, sociales y culturales.
De esta reflexión general sobre los objetos de estudio de la semiótica y a partir de las divisiones expuestas, surgió la pregunta: ¿qué estudia la semiótica colombiana? Uno de los interrogantes centrales del proyecto de investigación “Estado del arte de los estudios semióticos en Colombia, 2012 - 2022”, realizado en la Universidad Industrial de Santander, que condujo a una revisión sistemática de campos, objetos y líneas expuestos en libros de investigación, artículos científicos y trabajos de grado, de pregrado y posgrado, de universidades públicas y privadas del país. Al respecto, es importante destacar la documentación limitada sobre el desarrollo académico e investigativo de la semiótica en Colombia. En ese sentido, se encuentran cuatro textos con valor histórico significativo sobre el tema, “La semiótica y la comunicación social en Colombia. Diálogos de la comunicación” (1988) y “Direcciones de la semiótica en Colombia” (2000), de Armando Silva4, y “La semiótica al filo del milenio” (1998) y “Tendencias de la semiótica post-estructural” (2000), escritos por José Olmedo Ortega Hurtado. Sin embargo, es evidente que debido a las fechas de producción y publicación de estos escritos, no es posible conocer lo acontecido en años recientes. Por otra parte, se identifica el documento “Transdisciplinariedades: metodologías semióticas en América y Europa. A modo de prólogo” (Paz-Gago, 2020), en el que se ofrece una opinión sobre “el pensamiento semiótico colombiano”, que omite aspectos fundamentales del desarrollo actual de la semiótica a lo largo y ancho del país.
En consecuencia, la revisión sistemática y síntesis de 326 documentos expuesta a continuación pretende contribuir a la exploración del desarrollo de la semiótica en Colombia y permite afirmar que, de forma similar al panorama internacional, la semiótica es un campo interdisciplinario que dialoga y se nutre de la filosofía y de diversas ciencias y artes. Además, la semiótica colombiana se caracteriza por investigaciones aplicadas, enfocadas principalmente en la descripción y comprensión de prácticas discursivas, culturales y educativas. En contraste, los trabajos sobre semiótica general o sobre semióticas específicas son limitados y se concentran en algunas regiones del país.
METODOLOGÍA
La investigación “Estado del arte de los estudios semióticos en Colombia, 2012 - 2022” se llevó a cabo desde un enfoque mixto, cuantitativo - cualitativo, y un método de revisión sistemática de literatura especializada, perspectiva contemporánea de la revisión documental. Al respecto, el modelo de base fue el sugerido por el Instituto Joanna Briggs, con adaptaciones desde la semiótica como campo de conocimiento de las ciencias del lenguaje y las características del problema, los objetivos, entorno y equipo de trabajo de la investigación. En consecuencia, la revisión tuvo las siguientes etapas:
Delimitación del tiempo y de las zonas por explorar en el país.
Definición del objeto de análisis, géneros textuales y de las características de
las instituciones, fuentes de información y autores.
Revisión extensiva de la información.
Definición estadística y cualitativa de la muestra para una revisión intensiva.
Primera revisión intensiva de la muestra por zonas del país.
Segunda revisión intensiva de la muestra.
Metarrepresentaciones sobre los estudios semióticos en el país.
Estas etapas permitieron delimitar como “estudios semióticos en Colombia” a las investigaciones realizadas en el país por autores nacionales y extranjeros, con vinculación laboral o en representación de instituciones de educación superior o de investigación de Colombia, de carácter público y privado. Desde estos criterios se definieron cinco zonas para explorar fuentes de información, (1) Zona Norte: Guajira, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre; (2) Zona Centro A: Bogotá, Cundinamarca y Tolima; (3) Centro B: Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda; (4) Zona Oriental: Norte de Santander, Santander, Boyacá y Meta; (5) Sur: Valle del Cauca, Cauca, Huila, Nariño y Caquetá. Cabe anotar que, según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, SNIES, casi la totalidad de las instituciones educativas se ubica y concentra en las regiones citadas.
Con el fin de garantizar calidad y confiabilidad de la información, los géneros textuales definidos para la revisión sistemática fueron: artículos científicos publicados en revistas indizadas, libros de investigación y trabajos de grado de pregrado y posgrado, especialización, maestría y doctorado, realizados y publicados en el periodo 2012 - 2022. Se excluyeron memorias de congresos (ponencias, conferencias), artículos publicados en revistas sin indización en Publindex o en bases de datos internacionales, libros que no fueran resultado de investigación, trabajos que no tenían como objetivo central realizar un estudio de tipo semiótico y textos escritos en portugués u otras lenguas diferentes al inglés, español y francés.
Los documentos se buscaron en bases de datos5 nacionales, internacionales y repositorios institucionales, a través de las siguientes fórmulas, escritas en inglés y en español para asegurar un mayor alcance y organizadas con los operadores booleanos NOT y AND, los operadores de truncamiento (*, #) y las comillas, como se presenta en la Tabla 1:
Tabla 1 Ecuaciones de búsqueda, producción propia.
| Fórmula en español | Fórmula en inglés |
|---|---|
| Semiótica | Semiotics |
| Semiótica AND NOT lingüística | Semiotics AND NOT linguistic |
| *semiótica | *Semiotics |
| Semio* | Semio* |
| Semiótica AND Colombia | Semiotics AND Colombia |
| Análisis del discurso | Discourse analysis |
| Análisis del discurso AND Colombia | Discourse analysis AND Colombia |
El procedimiento anterior, organizado en tres matrices analíticas de contenido en Excel para cada uno de los géneros textuales citados, permitió una primera lectura extensiva, es decir, una revisión de títulos, palabras clave y resúmenes, a través de la cual se identificaron 1.450 textos dedicados a estudios semióticos. Debido a la cantidad considerable de documentos, a los límites de tiempo de la investigación y al propósito de realizar una lectura intensiva o análisis interpretativo de la información, se definió una muestra representativa, a través del software EPI-INFO y una fórmula de muestreo aleatorio simple con un parámetro poblacional de 0.1. Los datos obtenidos se ponderaron por el número de artículos y trabajos de grado (muestreo estratificado de la mayor cantidad de textos y un muestreo por conveniencia). Con lo anterior, la muestra para la lectura intensiva fue la expuesta en la Tabla 2:
Tabla 2 Muestra interpretada según los géneros textuales
| Artículos | Trabajos de grado | Libros6 |
|---|---|---|
| 153 | 127 | 46 |
Cabe anotar que la muestra por conveniencia de los trabajos de grado y de los artículos se definió por la calidad del contenido; en consecuencia, se revisaron informes finales de maestría y tesis doctorales, se excluyeron los trabajos de pregrado. Además, se consideraron artículos publicados en revistas indizadas u homologadas en Publindex o bases de datos internacionales. Definidos los documentos, la información fue clasificada y estudiada a partir de categorías deductivas como: I) nivel de estudio de la semiótica, II) campo de la semiótica, III) objetos de estudio, IV) bases teóricas, V) autores recurrentes, VI) enfoques metodológicos, VII) técnicas e instrumentos de obtención y análisis de la información.7
RESULTADOS
La semiótica aplicada en Colombia: objetos de estudio
La semiótica entendida como una ciencia que estudia la significación y el sentido, por tanto las culturas, las prácticas sociales e individuales, ofrece bases teóricas y metodológicas para comprender el lenguaje. Al respecto, Fontanille (2017) afirma que la semiótica
propone uno o varios cuerpos de doctrina y métodos para interrogar primero el sentido de las prácticas, de los textos y de los objetos propios de las culturas humanas. Ha elaborado procedimientos para construir la significación de los sistemas de signos y de los conjuntos significantes que son los textos, las imágenes, los objetos cotidianos o las interacciones sociales. Se encuentra en capacidad de decir el sentido, colaborando en lo posible con todas las otras ciencias humanas y sociales que comparten también el sentido como patrimonio, cada una desde su punto de vista particular. Entre otras, la historia, la filosofía, la psicología, la antropología, la economía, el psicoanálisis y la sociología (p.16).
Desde esta perspectiva, en Colombia la semiótica ofrece elementos para la exploración de una variedad de objetos de estudio, entre los que se destacan las prácticas discursivas (98 documentos), prácticas pedagógicas (34 documentos), prácticas y formas de vida (11 documentos), entre otros, por medio de la semiótica aplicada (ver Figura 1).
Los estudios semióticos sobre prácticas discursivas se dedicaron a manifestaciones verbales, orales y escritas, la comunicación de creencias e interacciones en prácticas sociales. En la Zona Oriente los trabajos se encargaron de explorar las identidades construidas a partir de discursos narrativos, es el caso del análisis “incidencia de los discursos propios y ajenos en la configuración identitaria de sujetos criminales colombianos, enunciados en la literatura de Mario Mendoza y en otras narrativas académicas y periodísticas” (Arévalo Viveros, 2021, p. 307) y “la configuración de la identidad abyecta como respuesta ética de contracultura en la obra Diario de Golondrina” (Chico, 2014, como se citó en Rueda Gutiérrez y Sanabria Llanez, 2023, p.55).
Asimismo, se analizaron los discursos pedagógicos de actores educativos (docentes y estudiantes) en relación con temas que involucran el aprendizaje y la enseñanza. En el caso de Rojas Gamboa (2017) se examinaron los discursos de comunidades académicas respecto a la evaluación de la lectura en la educación superior, y el trabajo de Pedraza Díaz (2015) se enfocó en la educación formal del nivel medio en entornos escolares laicos y religiosos. Igualmente, se encontró un número representativo de investigaciones semióticas dedicadas a la manipulación discursiva (Liñán Durán, 2012), a la reflexión sobre el concepto de discurso (Ortiz Guzmán y Vargas Cáceres, 2014) y al discurso periodístico (Arteaga Rodríguez et al., 2022).
Por el contrario, en la Zona Centro A los estudios del discurso se enfocaron en aspectos políticos, jurídicos y mediáticos. En este caso, el corpus de las investigaciones se sustrajo de discursos orales, relacionados con el conflicto armado, con el objetivo de responder a incógnitas como: “¿por qué los grupos criminales deciden adoptar discursos políticos?” (Badillo y Mijares, 2021, p. 312). Como respuesta, se argumentó que la politización discursiva de un grupo armado es más probable cuando el Estado declara que la organización es una amenaza existencial, militariza la lucha contra ella. Al mismo tiempo, se examinaron procesos políticos y de corrupción, por ejemplo, Isaza y Ossewaarde (2021) “mapea las diferentes interpretaciones que los actores hacen de las ideas políticas relacionadas con la rendición de cuentas y su cambio durante un período de 13 años” (p.1). En la búsqueda de la comprensión de sustratos ideológicos, las dinámicas de descripción discursiva también se centraron en procesos más complejos, mediados por los valores y paradigmas culturales, en los que fenómenos como la xenofobia gozan de gran interés analítico, centrados en los medios de comunicación como reproductores de realidades (Pinillos 2020, como se citó en Landazábal Sandoval y Gómez Jerez, 2023, p.56).
A luz de las diversas vertientes de los estudios discursivos en las zonas mencionadas, se resaltan puntos de encuentro entre las zonas Centro A y Norte relacionados con la variabilidad de los modos, fenómenos y configuraciones discursivas. Por ejemplo, en la Zona Centro B, se destacaron los trabajos de Londoño-Vásquez y Bermúdez-Restrepo (2013) en los que se “muestra la utilidad de cierta acumulación teórica y metodológica de tres enfoques sobre los estudios críticos del discurso en un posible examen sociológico de la dominación: el método histórico discursivo, el análisis del discurso orientado textualmente y los estudios sociocognitivos” (p. 491). En la Zona Norte, Moreno Mosquera (2016) da cuenta de la importancia del análisis crítico del discurso (ACD) en la comprensión de los discursos y las prácticas que emergen del ámbito educativo, a partir del modelo teórico y metodológico de N. Fairclough. Por otra parte, en las investigaciones de la Zona Sur se identificaron relaciones con los otros sectores del país en cuanto a aspectos conceptuales y modales, proyectaron estudios que rescatan la diversidad cultural, propia de la configuración social y cultural de los grupos indígenas que habitan dichos territorios. Por ejemplo, el artículo de Cerón Renjpgo (2019) analizó el discurso referente a las personas categorizadas como indígenas, escrito en los textos escolares de prehistoria general americana y de Colombia, publicados entre 1962 y 1974. Ahora bien, es preciso anotar que gran parte de los estudios citados recurre al análisis del discurso y al análisis crítico del discurso, campos que han construido una autonomía teórica y descriptiva, pero algunos de sus referentes epistemológicos, procedimientos metodológicos y objetos de interés remiten a la semiótica. Así lo corrobora Van Dijk (2000) al reconocer a la semiótica como una “disciplina hermana”, involucrada en el surgimiento de los estudios del discurso: “el estructuralismo aportó un marco más amplio para el estudio de la narrativa, los mitos, la literatura, las películas cinematográficas y otras prácticas semióticas, primero en Francia y luego en otros países” (p.53).
Después del discurso como práctica social, estructura ideológica o manifestación cultural, el siguiente objeto más explorado en las investigaciones semióticas del país son las prácticas educativas. En este caso, la semiótica se emplea para la comprensión de procesos formativos escolares y la elaboración de proyectos pedagógicos y didácticos. Lo anterior, impulsado por documentos de política educativa, publicados por el Ministerio de Educación Nacional (MEN), como los Lineamientos Curriculares para el Área de Lengua Castellana que, desde una perspectiva semántica, semiótica y discursiva, resignifican la enseñanza, el aprendizaje y desarrollo de la lengua materna, el lenguaje, e incluyen otros sistemas simbólicos.
En consecuencia, múltiples pedagogos e investigadores fundamentan sus propuestas educativas en la semiótica. Por ejemplo, en la Zona Sur, se halló la propuesta Más allá de la superficie: La semiótica literaria para el análisis de cuentos, de Erazo Nasmuta (2020), que planteó una secuencia didáctica con fines del “análisis semiótico de cuentos a partir de los modelos de Greimas y Genette con los estudiantes de séptimo semestre de la Licenciatura en Lengua Castellana y Literatura de la Universidad de Nariño” (p.7). Asimismo, en la Zona Oriente, Macedo et al. (2019) tomaron el concepto de regulación semiótica de Valsiner para analizar el modelo de debate crítico ejecutado en una asignatura introductoria de psicología.
De igual manera, se identificó el trabajo de Gómez et al. (2021) sobre representaciones semióticas, que consistió en aplicar las propuestas de R. Duval para la enseñanza del movimiento rectilíneo en cursos de matemáticas. Por otro lado, en las zonas Centro A y B aparecen los trabajos, “Information literacy typification and its contribution to learning of information users: A higher education experience”, de Barbosa Chacón et al. (2015), que se basó en los postulados de A. J. Greimas para conceptualizar la competencia informacional y “Contenidos digitales para niños de primera infancia: el caso del portal Maguaré”, de Amador Baquiro (2021), quien desde el análisis crítico del discurso multimodal analiza los contenidos del portal digital Maguaré, implementado por el Ministerio de Cultura de Colombia. Este tipo de investigaciones tuvo como base la semiótica para reflexionar sobre la enseñanza y el aprendizaje de diversas disciplinas.
A su vez, la investigación semiótica sobre la enseñanza de objetos matemáticos primó en las zonas Centro B y Sur, en su mayoría bajo un enfoque ontosemiótico. Al respecto, en el artículo “Norms That Regulate the Theorem Construction Process in an Inquiry Classroom of 3D Geometry: Teacher’s Management to Promote Them” se destacó la perspectiva ontosemiótica como “un marco teórico general muy completo que proporciona herramientas conceptuales específicas para el análisis didáctico de los diferentes aspectos que intervienen en la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas” (Molina et al. 2021, p. 2). Del mismo modo, Rivera Santacruz (2021) consideró la teoría de representaciones semióticas de R. Duval para su trabajo pedagógico con operaciones aditivas con números enteros.
En cuanto a la semiótica y el arte, en la Zona Centro A se encontró el análisis de Castañeda Marulanda (2010) acerca de “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, de Durero. En este documento se estudió cada elemento de la obra, con el objetivo de presentar aspectos del Renacimiento a través de objetos como: el arco, la espada, las túnicas; actores, ángeles y caballeros; colores, escenarios, entre otros. La obra de Durero fue definida por medio de la dialéctica simbólica y la narrativa iconológica.
Por otra parte, las prácticas culturales y formas de vida aparecen como un objeto de gran interés para los estudios semióticos de la Zona Oriente del país. Como ilustración, se encontró la investigación Representaciones de lo público en escenas prácticas del espacio de uso público en Bucaramanga, de Valderrama Mantilla (2018), en la que se interpretaron las representaciones del concepto de lo público y sirvió como base para describir prácticas sociales y culturales en espacios públicos de la capital de Santander. También, en el texto Configuración del civismo en el discurso sobre las interacciones entre peatones y conductores del servicio público en Duitama, Colombia, de Quintana Torres (2018), se comprendieron las tensiones constantes entre sujetos en espacios urbanos y las dinámicas sociales que dan forma a la cotidianidad y las acciones de los ciudadanos.
Así mismo, la percepción ciudadana fue un objeto de estudio principal en la Zona Centro A, dado que la mayoría de investigaciones se centraron en las opiniones de las personas sobre la belleza, posters políticos, grupos de fútbol femeninos, entre otros. En el estudio de Nadal et al. (2021), se examinaron los mensajes verbales y no verbales de posters políticos de Bogotá en el 2019, para determinar de qué manera influyen en la decisión de los ciudadanos. De este modo, se exploró el efecto de dos posters por candidato a la alcaldía de Bogotá (Carlos Fernando Galán, Miguel Uribe Turbay y Claudia López); uno sonriendo y otro con expresiones serias, interpretación semiótica que corroboró la asociación de la sonrisa con valores positivos, mientras que los gestos de seriedad se relacionaron con lo negativo.
Respecto al cuerpo humano, en la Zona Oriente se encontró el trabajo investigativo de Rosales Cuevas y Uribe Gómez (2014), que analizó la obra “Ecclésiaste”, de Harold Muñoz, con base en la perspectiva semiótica de Fontanille. En dicho documento, se hizo una introducción teórica del cuerpo como operador de la semiosis, subrayando la interocepción (perspectiva del cuerpo hacia el interior) y la exterocepción (percepción del cuerpo hacia el exterior). Se definió el cuerpo como actante (Yo) y como identidad semiótica en construcción (Sí). La investigación mostró que el Yo y el Sí, de la adolescente retratada no se encuentran en el retrato de forma explícita sino que debe inferirse.
Asimismo, Núñez Arce (2022), a partir de los planteamientos de Fontanille sobre el Yo y el Sí, analizó la representación del cuerpo femenino en imágenes hechas por fotógrafas latinoamericanas. Se efectuó una diferenciación entre el cuerpo carne y el cuerpo propio, definidos como “sede del núcleo sensorio motor de la experiencia semiótica” y “portador de la identidad en construcción y en devenir, el cual obedece a un principio de fuerza directriz” (Fontanille, J. 2008, p.15). Desde este punto de vista, la autora exploró la textualidad fotográfica y el predicado de la fotografía conforme a las prácticas culturales en el ciberespacio. En cuanto a la región sur, se destacó “Cuerpo y comunicación”, de P. Restrepo et al. (2015), un libro de investigación que reúne múltiples artículos sobre el ser y el significado del cuerpo en diferentes contextos, acogiendo prácticas sociales como la urbanidad, la alimentación, la higiene, el movimiento y su relación con la comunicación.
Por otra parte, los estudios sobre la multimodalidad se enfocaron, especialmente, en procesos educativos, prácticas culturales, entre otras temáticas. En la Zona Oriental, se identificaron los trabajos de Barragán Gómez (2013) y Ortiz Sánchez (2016) respecto a la caricatura política y la configuración sociosemiótica del chat. La primera indagación consideró bases teóricas de N. Fairclough sobre multisemiótica y G. Kress sobre lo multimodal, con el objetivo de analizar representaciones de actores del conflicto armado en Colombia. Desde estas perspectivas, se subrayó la riqueza de modos textuales y visuales presentes en un corpus limitado para examinar imágenes, colores, formas y texturas. El segundo documento exploró un conjunto de chats para describir la multipresencia de sistemas semióticos y formas de creación de significados en el ciberespacio, a partir de abreviaturas, textos verbales y emoticones.
En la Zona Centro A, el estudio de Chaverra-Fernández y Bolívar Buriticá (2016) tuvo por objeto describir las consecuencias de la escritura multimodal en el aprendizaje. Se tuvieron en cuenta elementos como el color, el audio, la imagen, las animaciones, entre otros sistemas semióticos, útiles para expresar información de manera diferente a la tradicional. Se destacó, al mismo tiempo, la dificultad de seleccionar elementos multimodales efectivos para la producción textual. Por otro lado, en la Zona Sur se halló la investigación de Rojas Jaramillo (2022), orientada a la comprensión de la enfermedad como fenómeno, por medio de la escritura multimodal en la clase de ciencias. El proyecto consistió en realizar secuencias y productos didácticos en torno al virus Sars Cov-19, con el fin de optimizar los niveles de comprensión lectora. Para ello, se recurrió a diversos autores que sustentan los beneficios de audios, animaciones e imágenes en la comprensión de información compleja en relación con las ciencias.
Respecto a la semiótica de la publicidad o publicitaria, se encontró el documento “Semiótica, planeación y estrategia publicitaria: aproximaciones desde la semiótica peirceana” de Sánchez Riaño et al. (2014), producto de una investigación que tuvo en cuenta tres aspectos: el primero, consideraciones generales sobre el pragmatismo desde una perspectiva publicitaria con énfasis en la regla de cualificación planteada por Peirce en 1903. El segundo, la propuesta de un modelo de análisis de piezas publicitarias desde la operacionalización de la regla de cualificación. El tercero, una modelación para la planeación de estrategias publicitarias a través de la regla de cualificación aplicada al cruce de los interpretantes ontológicos y los interpretantes modales.
La lectura de las investigaciones sobre semiótica aplicada también permitió identificar el trabajo de Asqueta Corbellini (2016), quien en su libro Semiótica, pasión del conocimiento reúne diversos artículos que constituyen un aporte valioso para los interesados en conocer los avances alcanzados por la semiótica en Colombia, en relación con la semiótica discursiva, el cuerpo, la literatura, las expresiones visuales, la cultura y el arte.
Semiótica general: un campo emergente
La semiótica general se ocupa de aspectos mucho más abstractos sobre la significación, el sentido de un fenómeno o de un objeto semiótico; por tanto, conduce a preguntas como: “¿qué significa ‘hablar’ para los seres humanos?, ¿de dónde viene el sentido?, ¿cómo funciona?, ¿cómo describirlo?” (Klinkenberg, 2006, p.40). Es decir, se realiza una metacomprensión de significaciones otorgadas a elementos que parecen preestablecidos. Sobre el desarrollo de la semiótica general en el país, se hallaron alrededor de veinticuatro documentos, de forma especial, en las zonas centro A y B, mientras que en el Sur, Norte y Oriente se encontró un ejemplar.
En las zonas Centro A y B, Niño Ochoa (2015) ha realizado un trabajo exhaustivo sobre la significación, que condujo a proponer la semiótica agentiva como un enfoque que contrasta con otras perspectivas estructuralistas, cognitivas, peirceanas y culturales de la semiótica. En su estudio plantea relaciones entre agentes (quienes hacen) - agendas (resultados que esperan los agentes mediante sus acciones). “La semiótica agentiva entonces va a comprometerse con la idea que toda dación de sentido, circulación de sentido y efecto de sentido depende de la relación agente-agenda y que la significación aparece en el intento de un agente por intentar cumplir una agenda”.8 A partir de este enfoque, Conde (2019) y Mendoza-Collazos (2022) se ocupan de la enunciación audiovisual y de los artefactos que amplían la capacidad de actuar en las agencias. Por otra parte, en “Aperturas de la teoría de la retórica peirceana”, de M. Restrepo (2012), a partir de proposiciones de Ch. S. Peirce, la autora concluyó que la retórica tiene como objeto de estudio la semiosis, al interrogarse sobre cómo el ser significa. Entre tanto, Agudelo Rendón (2021) en “Sueño, ficción y écfrasis. Aproximación al signo literario desde la filosofía semiótica de Ch. S. Peirce”, propone que “el mundo ficcional es cercano al onírico en tanto no-existente, y aún así produce efectos de sentido en la realidad empírica” (p.270).
En la Zona Oriente, se identificó el estudio “Consideraciones semióticas: un acercamiento a la definición de cultura”, de Arciniegas y Pérez (2014), que pretendió conocer diversas perspectivas del concepto de cultura. En dicha investigación se resaltaron las propuestas de R. Barthes, derivadas del estudio de la cultura japonesa, en las que se enfatizó en la importancia de considerar gestos, comportamientos e incluso la moda para establecer elementos y expresiones más concurrentes, es decir, que se relacionen con un territorio. Del mismo modo, se recurrió al estudio de las pasiones de A. J. Greimas y Fontanille, sobre atracción y repulsión de objetos en las culturas, y a Y. Lotman para indicar la necesidad de estudiar la cultura por medio de sus códigos, ya que el lenguaje y el contexto son fundamentales en su origen y comprensión. Desde estos autores y enfoques de la semiótica se intentó responder a qué se le llama cultura y cómo surge tal concepto.
En la Zona Norte, El canto del signo: análisis serial, agenciamiento y semióticas de la diferencia, de Castellanos Meneses (2016), hizo una reflexión teórica sobre el signo y la individualización del ser humano. En este trabajo se indagó por las condiciones de la individualización que parecen sujetas a la formación social (aspectos políticos, morales e históricos), también afectadas por la producción, el consumo y la reproducción de signos en el contexto. En otras palabras, se coligió que lo establecido por la sociedad como comportamientos, acciones y conceptos interviene en lo que se considera individual y propio. El ejercicio epistémico se apoyó en autores como G. Deleuze, M. Proust, M. Foucault, entre otros, para enriquecer la semiótica con la filosofía y establecer una concepción de signo que interviene en la creación de individualidad.
En la Zona Sur, “Narración, argumentación e identidad” de Serrano Orejuela (2018) plantea hipótesis asociadas con la construcción de identidad discursiva a través de la argumentación y la narración. Estos modos de organización del discurso interactúan en la construcción de identidad, que surge y se consolida en circunstancias de crisis personales o sociales. La argumentación y la narración dan cuenta de las transformaciones y de los procesos de conservación de las identidades; por ejemplo, en un ejercicio de discusión se pueden cambiar los pensamientos, creencias y valores de una persona (transformar) o se puede ratificar sus convicciones e ideas (conservar).
Serrano Orejuela indica que la narración y la argumentación son discursos anexos, ya que la narración sirve como sustento o motivo de debate. Desde la semiótica de A. J. Greimas y J. Courtés, se analiza la identidad como una forma de persistir en el ser, a pesar de sus transformaciones.
En la misma región, se encontró la obra “Entre la estética y la semiótica: los trabajos de Jarmila Jandova y Marina Kuzmina”, de Jurado Valencia (2020), en el que se estudiaron las contradicciones compartidas en las comunidades académicas producto de la pluralidad y la heterodoxia, que permiten avanzar en propósitos de la investigación de largo tiempo. El autor plantea que las obras de Jarmila Jandova y Marina Kuzmina, por senderos diferentes, cultivaron en sus estudiantes las epistemes de las corrientes teóricas que defendieron la estética vinculada con la semiótica. Jandova impulsó discusiones sobre el mito y la poesía, Kuzmina, a través de la estética social y emocional, ayudó a esclarecer el dilema sobre las singularidades semióticas de las obras de arte.
La semiótica específica, campo por desarrollar
En Colombia la producción de trabajos que den cuenta de las reglas y dinámicas que rigen un lenguaje como sistema es escasa. Se destaca la aproximación de Hernández Salgar (2011/2016) a la semiótica musical, quien desde tres enfoques, “semiótico-hermenéutico”, “cognitivo-corporizado” y “social-político”, construye una aproximación metodológica para el estudio de la significación musical. Como se expuso al inicio, las investigaciones semióticas del país se caracterizan por la aplicación de la semiótica para la comprensión de fenómenos discursivos, prácticas sociales y culturales, entre otras manifestaciones del lenguaje.
La descripción de un sistema semiótico, gestual, olfativo, gustativo, visual o de otra naturaleza, constituye un gran desafío para los investigadores debido a que estos lenguajes deben ser explicados de manera muy refinada, en vista de que pueden subdividirse de manera compleja e interactuar entre ellos (Klinkenberg, 2006). Los estudios semióticos colombianos están en deuda con este campo de las ciencias del lenguaje, aprovechando la diversidad cultural del país que invita a profundizar en el plurilingüismo, la configuración y funcionamiento de otros sistemas semióticos de las culturas.
A MANERA DE CONCLUSIÓN: LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN DE LA SEMIÓTICA COLOMBIANA
Esta revisión sistemática sobre los estudios semióticos en Colombia permite dilucidar las líneas de interés en las que se centran los investigadores del país. A nivel macro, es posible afirmar que la semiótica aplicada, en sí misma, constituye la línea de investigación de mayor desarrollo, debido a que gran parte de los estudios semióticos tiene como base las distintas escuelas, enfoques teóricos y metodológicos de la semiótica de origen europeo y estadounidense, para interpretar y comprender múltiples objetos de estudio. Hecho que coincide con los países vecinos y de cercanía cultural: “La historia de la semiótica en América Latina se entrecruza con otra historia, la de sus intelectuales, universidades e intercambios con Europa” (Scolari, 2010, p.13).
Como hipótesis, lo anterior es un legado de las formaciones interdisciplinarias de pregrado, posgrado y de las trayectorias académicas de los investigadores, en las que han apropiado y estudian una o varias perspectivas semióticas, con el fin de ponerlas a prueba en los entornos más cercanos. Cabe destacar el valor significativo de la aplicación para la interpretación, el análisis, la reconfiguración e hibridación de métodos y modelos, hecho que enriquece las teorías y la investigación semiótica.
De forma específica, en la semiótica aplicada se identificaron algunas líneas consolidadas como los estudios discursivos, principalmente verbales. A través de la semiótica discursiva, el análisis semiótico del discurso, la semiótica narrativa, la narratología, el análisis del discurso o el análisis crítico del discurso, se exploran manifestaciones discursivas de carácter político, periodístico, literario, publicitario, entre otras. En menor proporción, pero con igual trascendencia como líneas de investigación, aparecen la semiótica de prácticas educativas, pedagógicas o didácticas y la semiótica de prácticas sociales y culturales. En estas áreas se destaca el interés por los sustratos ideológicos, los artefactos didácticos, la apropiación de conceptos en los procesos de enseñanza y de aprendizaje de las matemáticas y el lenguaje, la multimodalidad y las significaciones del cuerpo.
Por otra parte, aunque la semiótica general es una línea de investigación incipiente en el país, se exaltan estudios que han trascendido al ámbito internacional sobre imaginarios urbanos (Silva, A.) y semiótica agentiva (Niño, D.). En menor proporción, existen desarrollos sobre las relaciones entre semiótica y cultura, narración, argumentación e identidad.
Es explícito que en Colombia está pendiente fortalecer la investigación semiótica sobre sistemas de significación particulares o específicos, relacionados con el olfato, el gusto, el tacto, las semióticas visuales, numéricas, musicales, entre otras. Además, quedan por explorar los desarrollos académicos e investigativos sobre la semiología médica; las relaciones entre semiótica, neurociencias y tecnologías recientes como la inteligencia artificial; semiótica y materialidad, biosemiótica, zoosemiótica y el uso de la semiótica en la producción artística, audiovisual, arquitectónica, periodística, publicitaria, el marketing y el mercadeo.
Al comparar estas líneas de desarrollo investigativo de la semiótica colombiana con otros países del continente se encuentran similitudes y se destaca, sobre todo, la necesidad de vincular la investigación semiótica a la comprensión de problemas contemporáneos, locales y sociales, como la resolución de conflictos y la paz. Al respecto, Armando Silva (2018) expresa:
Los desarrollos de la semiótica en Colombia están muy a la par con lo que pasa en otros países como Argentina, México, Chile, Brasil, pero muchas iniciativas se restringen a discusiones teóricas y los grupos de trabajo no centran su atención en las construcciones culturales locales o en la observación de la incidencia de la globalización en las formas de expresión internas. Si la semiótica no ayuda a entender la contemporaneidad, se corre el riesgo de quedarse en la especulación sobre la publicidad, lo político, pero, cabe preguntarse, ¿cuál es el efecto de esas reflexiones sobre lo real? (…) La investigación semiótica requiere producir efectos en la sociedad, no restringirse a la producción de teoría, con el fin de aportar y revitalizar ciencias desgastadas como la sociología, la antropología o la lingüística; producir interpretaciones de nuestras culturas, a través de nuevos instrumentos exploratorios que vayan más allá de la palabra como el perfomance, la fotografía o producciones transmediáticas. Lo anterior, para no configurar a la semiótica como un campo sobreviviente y de recuerdos, sino como un proyecto científico con una misión y un sentido social.9
Se destaca el desarrollo académico y científico de la semiótica aplicada en todo el territorio colombiano, no solo en algunas regiones en las que se concentra la población y las instituciones de educación superior. De norte a sur y de oriente a occidente del país, los estudios semióticos aparecen en los planes de estudio de distintos programas de formación profesional (licenciaturas, artes, diseño, arquitectura, medicina, etcétera), en las líneas de grupos de investigación y en proyectos especialmente interdisciplinarios, aunque hace falta mayor presencia en los posgrados10.
Los estudios semióticos en cada región de Colombia se identifican por sus distintas tendencias teóricas, metodológicas y objetos de interés. Por ejemplo, las zonas Centro B (Antioquia, Caldas, Quindío, Risaralda) y Oriente (Norte de Santander, Santander, Boyacá, Meta) se inclinan hacia las prácticas discursivas; en contraste, las zonas Centro A (Bogotá, Cundinamarca, Tolima) y Norte (Guajira, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena, Sucre), además de interesarse por los discursos, se ocupan de prácticas pedagógicas y manifestaciones semióticas multimodales. En las zonas Sur (Valle del Cauca, Cauca, Huila, Nariño, Caquetá) y Centro B se identificó la exploración de procesos de enseñanza y de aprendizaje de objetos matemáticos desde un enfoque ontosemiótico.
El desarrollo emergente de la semiótica general se concentra en las zonas centro A y B, especialmente, a partir de autores como Peirce, Eco, Greimas, Barthes y Lotman. Excepto las investigaciones lingüísticas, que por su desarrollo considerable merecen un estudio aparte, las semióticas específicas merecen mayor atención para fortalecer la investigación semiótica. Para terminar, es preciso exaltar a algunos investigadores promotores de los estudios semióticos colombianos que, desde las distintas regiones, han permitido consolidar las líneas expuestas y el desarrollo de este campo científico en el país: Eduardo Serrano Orejuela, María Cristina Martínez, Neyla Graciela Pardo Abril, Armando Silva, Mariluz Restrepo, Fernando Zalamea, José Olmedo Ortega Hurtado, Rodrigo Argüello, Fabio Jurado Valencia, María Cristina Asqueta Corbellini, Luis Alfonso Ramírez, Gladys Lucía Acosta Valencia, Álvaro Góngora Villabona, José Horacio Rosales Cueva, Douglas Niño, Luz Marina Torres Roncallo, Julio Escamilla, entre otros.














