Introducción
La empatía médica, definida por Halpern, Underman y Hirshfield, constituye “una clase de razonamiento emocional que le permite al médico incorporar las experiencias emocionales, como parte de las decisiones que se hacen en el ámbito clínico” 1. Cuando los profesionales de la salud son empáticos en sus encuentros con sus pacientes, generan una mayor satisfacción por parte de estos últimos, así como una mayor adherencia terapéutica, mejores evoluciones de sus cuadros clínicos y una menor conflictividad, lo que incluye menos reclamaciones legales 2. Además, el entrevistador empático es capaz de obtener mayor información del paciente y de mejor calidad, durante la entrevista clínica3.
La empatía del médico ejerce efectos benéficos no solo en la relación con el paciente, sino en la salud de estos. En una muestra de pacientes asmáticos en China, los médicos que demostraron mayor empatía con sus pacientes lograron una disminución de los marcadores inflamatorios (IL-6), menor ansiedad y mejor calidad de sueño en sus pacientes4. De otra parte, en cuanto al ambiente laboral, se identifica que la empatía correlaciona inversamente con los niveles de estrés y agotamiento laboral del profesional de la salud5, así como con el riesgo de padecer de síndrome de “burnout” 6.
Se ha observado controversia en cuanto a la capacidad de los estudiantes de medicina de empatizar con sus pacientes a medida que avanzan en los planes de estudios, pues algunos estudios reportan que la empatía disminuye7-9, mientras que otros reportan que no10,11. Según algunos estudios realizados en Colombia, en los cuales se ha evaluado la empatía entre los estudiantes de las áreas de la salud, se ha encontrado que las actividades de formación en empatía establecidas en los planes de estudio de pregrado, no han generado cambios significativos en el comportamiento de los estudiantes cuando estos abordan a usuarios de los servicios médicos12-14.
Salvo algunos estudios realizados en Malasia15, Polonia16, Países Bajos17, Estados Unidos e Inglaterra18,19 y Turquía20, la mayoría de estudios que evalúan la empatía, incluyendo Colombia, han sido realizados en estudiantes de pregrado de medicina14,21-23, mas no en médicos internos y médicos graduados. Por lo anterior, el objetivo de la presente investigación fue determinar el grado de empatía en médicos colombianos, incluyendo aquellos que están adelantando servicio social obligatorio, médicos generales y médicos especialistas.
Metodología
Se realizó un estudio poblacional de corte transversal analítico, con una muestra no probabilística (bola de nieve), compuesta por 280 sujetos entre médicos internos, generales o especialistas, que se encontraban realizando las prácticas de último año o ejerciendo su profesión en cualquiera de los municipios de Colombia y que aceptaron participar voluntariamente en el presente estudio. Se envió por correo electrónico, vía WhatsApp® y por redes sociales a las diferentes facultades de medicina, a las asociaciones y organizaciones de médicos y de especialidades médicas legalmente constituidas en Colombia, la invitación a participar en el estudio, en la cual se anexaba un enlace a Google Forms ® con la batería de instrumentos, para que esta fuera difundida entre sus asociados y, quienes desearan hacerlo voluntariamente, realizaran su respectivo diligenciamiento y conformaran así la muestra del estudio. Dicho enlace incluyó los siguientes instrumentos: la Escala de Empatía de Jefferson24 en su versión en español (Anexo 1), compuesta por 20 ítems referidos a la interacción que tienen los médicos con los consultantes en su práctica clínica, que son respondidos cada uno con una escala tipo Likert con valores que fluctúan de 1 (totalmente en desacuerdo) a 7 (totalmente de acuerdo), y que se agrupan en tres dimensiones: “Toma de perspectiva” (F1), “Cuidado compasivo” (F2) y “Ponerse en los zapatos del paciente” (F3)24. Los ítems 1, 3, 6, 7, 8, 11, 12, 14, 18 y 19 se puntúan de manera inversa. Este instrumento presenta unos indicadores de consistencia interna adecuados para la escala total (ω=.92) y para los factores que la conforman (ω=.86 para F1, ω=.82 para F2 y ω=.70 para F3). Para facilitar la comparación de los puntajes entre los tres factores de la escala, en este estudio se analizaron los promedios de las puntuaciones obtenidas en cada dimensión.
La batería de instrumentos incluyó la versión ultracorta del PHQ-4, validada para Colombia por Sanabria y colaboradores25. Dicha presenta cuatro ítems referidos a sensaciones personales, dos de los cuales permiten operacionalizar síntomas de depresión (PHQ-2) y los otros dos síntomas de ansiedad (GAD-2), con una escala tipo Likert con valores que van de 0 a 3. La consistencia interna del instrumento es de α = 0,86.
También hizo parte del formulario un cuestionario Ad Hoc cuya función fue operacionalizar (a través de las respuestas referidas por los participantes) las variables demográficas edad, sexo, estado civil, formación profesional, área de especialización médico-quirúrgica o administrativa (si aplicaba), área de la institución donde prestaba sus servicios profesionales (que se consideraron como variables nominales) y años continuos de experiencia ejerciendo la profesión; adicionalmente, permitió operacionalizar variables como nivel de estrés laboral percibido, percepción de condiciones externas favorables, percepción de condiciones intralaborales de riesgo (referidas a tipo de contrato, instalaciones, equipos, clima laboral y respaldo institucional), percepción de agresión por parte de un consultante y percepción de agresión por parte de un compañero de trabajo. Para cada uno de estos ítem los participantes asignaron un valor en una escala donde 0 era nulo y 10 máximo, de forma tal que se obtuvieron medidas continuas. Todos los participantes dieron su consentimiento informado por escrito, antes de diligenciar los instrumentos. El formulario fue dispuesto en línea, lo cual permitió el registro y organización automática de las respuestas, evitando posibles sesgos asociados a la digitación por parte del equipo investigador.
Para el análisis de la información, se realizaron estadísticos de frecuencias y descriptivos de cada una de las variables medidas, y posteriormente se determinó si las variables continuas del estudio, presentaban un comportamiento paramétrico o no con la implementación del estadígrafo Kolgomorov-Smirnov. Dado que no se cumplieron los supuestos de normalidad en ninguna de dichas variables, se implementaron los estadígrafos comparativos U de Mann Whitney para determinar posibles diferencias en cuanto a sexo, y Kruskall Wallis de una vía, para establecer diferencias en cuanto a estado civil, estrato socioeconómico, formación y años de experiencia. Adicionalmente, se realizó un análisis con el estadígrafo Rho de Spearman, para observar la correlación entre posibles factores predictores y las dimensiones de la empatía; finalmente, se llevó a cabo un análisis MANCOVA para determinar la combinación de factores que mejor predice la empatía médica en la muestra. Los análisis mencionados fueron realizados con el software JAMOVI 2.3. ®.
Este estudio fue desarrollado conforme a lo establecido por la Declaración Universal de Principios Éticos del Psicólogo y la Declaración de Helsinki; además, está investigación es clasifica como “sin riesgo”, de acuerdo con el Artículo 11 de la resolución 8430 de 1993, proferida por el Ministerio de Salud de Colombia. También, obtuvo aval del Comité de Ética e Impacto Ambiental de la Universidad de Pamplona, mediante código SIGP 400-156.012-008(GA317-CPP-2022).
Resultados
La muestra estuvo compuesta por 280 médicos (x̄ edad = 47,80 ± 13,40 años), discriminados por ciudades de la siguiente manera: Bogotá: 65 (23,21%), Bucaramanga: 40 (14,29%), Cúcuta: 27 (9,64%), Pamplona: 14 (5,00%), Cali: 13 (4,64%), Medellín:12 (4,29%), Floridablanca: 10 (3,57%), Cartagena: 9 (3,21%), Barranquilla: 9 (3,21%), Valledupar: 7 (2,50%) y otros municipios de Colombia 74 (26,44%), cuyas especificidades se describen en la Tabla 1.
Tabla 1 Descriptivos de la muestra y de variables consultadas
| Variable | n | % |
|---|---|---|
| (280) | ||
| Sexo | ||
| Hombre | 186 | 66,43 |
| Mujer | 94 | 33,57 |
| Formación | ||
| Médico General | 92 | 32,86 |
| Especialista médico-quirúrgico | 144 | 51,43 |
| Salubrista, auditor, administrativo | 44 | 15,71 |
| Procedencia | ||
| Bogotá | 65 | 23,21 |
| Bucaramanga | 40 | 14,29 |
| Cúcuta | 27 | 9,64 |
| Pamplona | 14 | 5,00 |
| Cali | 13 | 4,64 |
| Medellín | 12 | 4,29 |
| Floridablanca | 10 | 3,57 |
| Cartagena | 9 | 3,21 |
| Barranquilla | 9 | 3,21 |
| Valledupar | 7 | 2,50 |
| Otros municipios de Colombia | 74 | 26,44 |
| Estrato Socioeconómico | ||
| Bajo y Medio | 139 | 49,64 |
| Alto | 141 | 50,36 |
| Experiencia Profesional | ||
| Menor o igual a 10 años | 72 | 25,71 |
| 11-20 años | 66 | 23,57 |
| 21-30 años | 77 | 27,50 |
| Mayor a 30 años | 65 | 23,22 |
| Estado civil | ||
| Casado | 145 | 51,79 |
| Unión libre | 55 | 19,65 |
| Soltero | 65 | 23,21 |
| Divorciado | 13 | 4,64 |
| Viudo | 2 | 0,71 |
| Variables medidas | x̄±DE | Min-Max |
| Empatía total | 5,62 ± 1,13 | 1-7 |
| Toma de perspectiva (F1) | 5,35 ± 1,28 | 1-7 |
| Cuidado (F2) | 5,41 ± 1,65 | 1-7 |
| Ponerse en los zapatos de otro (F3) | 5,63 ± 0,89 | 1-7 |
| Percepción de estrés | 4,65 ± 2,62 | 0-10 |
| Condiciones intralaborales de riesgo | 6,03 ± 3,10 | 0-10 |
| Condiciones extralaborales de riesgo | 4,44 ± 2,72 | 0-10 |
| Percepción de agresión por un paciente | 2,22 ± 2,73 | 0-10 |
| Percepción de agresión por un compañero | 1,85 ± 2,59 | 0-10 |
| Síntomas de depresión | 1,35 ± 1,25 | 1-4 |
| Síntomas de ansiedad | 1,46 ± 1,30 | 1-4 |
x̄±DE: Promedio ± Desviación Estandar.
Se obtuvieron valores de empatía X̄ = 5,62 ± 1,13, toma de perspectiva X̄ = 5,35 ± 1,28, cuidado X̄ = 5,41 ± 1,65 y ponerse en los zapatos de otro ̅ X̄ = 5,63 ± 0,89). Adicionalmente, al aplicar los estadígrafos comparativos (U de Mann Whitney para grupos dicótomos y ANOVA de Kruskal Wallis para más de tres grupos) se identificaron diferencias significativas en las medianas de los factores que componen la escala de Jefferson de empatía, conforme a las variables sexo, estado civil, formación y experiencia laboral. Solo en el factor de estrato socioeconómico no se encontraron diferencias (Tabla 2).
Tabla 2 Estadísticos comparativos de las dimensiones de empatía. Mediana (Rango Intercuartílico)
| Variable | Toma de perspectiva | Cuidado Compasivo | Ponerse en los zapatos del paciente | Total |
|---|---|---|---|---|
| Sexo | ||||
| Hombre | 6,40 (1,40) | 5,81 (1,75) | 6,00 (2,50) | 6,10 (1,68) |
| Mujer | 6,40 (1,15) | 5,88 (2,09) | 5,50 (2,88) | 5,90 (1,57) |
| p-valor | 0,99 | 0,08 | <0,02 | 0,09 |
| Estado civil | ||||
| Casado | 6,60 (1,00) | 5,88 (1,38) | 6,50 (2,50) | 6,23 (1,32) |
| Unión libre | 6,20 (1,35) | 5,50 (2,63) | 5,50 (3,50) | 5,89 (2,05) |
| Soltero | 6,30 (1,30) | 5,75 (1,88) | 5,50 (3,00) | 5,73 (1,69) |
| Divorciado | 6,30 (1,70) | 5,88 (1,75) | 5,50 (2,50) | 5,92 (2,21) |
| Viudo | 6,70 (,10) | 5,50 (,37) | 7,00 (,00) | 6,40 (0,16) |
| p-valor | < 0,023 | 0,41 | < 0,006 | < 0,040 |
| Estrato socioeconómico | ||||
| Bajo y medio | 6,40 (1.,0) | 5,88 (1,69) | 6,00 (2,50) | 6,02 (1,66) |
| Alto | 6,40 (1,40) | 5,63 (1,88) | 6,00 (3,00) | 5,93 (1,75) |
| p-valor | 0,57 | 0,50 | 0,92 | 0,91 |
| Formación | ||||
| Médico general | 6,30 (1,43) | 5,50 (2,06) | 5,50 (2,50) | 5,74 (1,80) |
| Esp. Médico-Quirúrgica | 6,30 (1,50) | 5,75 (1,91) | 6,00 (3,00) | 5,95 (1,78) |
| Otros (salud pública, administrativos) | 6,60 (0,50) | 6,00 (0,91) | 7,00 (1,50) | 6,36 (0,80) |
| p-valor | <0,002 | <0,011 | <0,001 | <0,001 |
| Experiencia Profesional | ||||
| 0-10 años | 6,05 (1,10) | 5,50 (2,34) | 5,00 (3,00) | 5,39 (1,78) |
| 11-20 años | 5,80 (1,67) | 5,44 (2,19) | 5,00 (2,75) | 5,50 (2,01) |
| 21-30 años | 6,60 (0,90) | 6,00 (1,50) | 6,00 (2,00) | 6,23 (1,25) |
| 31 años en adelante | 6,80 (0,60) | 6,13 (1,00) | 7,00 (1,50) | 6,52 (0,80) |
| p-valor | <0,001 | <0,001 | <0,001 | <0,001 |
Estadígrafos utilizados: para variables dicotómicas U de Mann Whitney. Para variables de más de tres grupos ANOVA de Kruskal Wallis.
Al implementar la Rho de Spearman se identificaron correlaciones moderadas y significativas entre las dimensiones de empatía con la edad, años de vida profesional, estrés, condiciones de riesgo intralaboral, agresión (del paciente o de un compañero) e indicadores de depresión (Tabla 3). Tanto la percepción de dificultades extralaborales, como la ansiedad, presentaron correlaciones bajas y con ausencia de significación estadística con las dimensiones de la empatía en la muestra evaluada, razón por la cual no se incluyen en la tabla.
Tabla 3 Matriz correlacional
| Variable | Toma de perspectiva | Cuidado Compasivo | Ponerse en los Zapatos del paciente | Total |
|---|---|---|---|---|
| Edad | 0,342** | 0,232** | 0,350** | 0,348** |
| Años de experiencia profesional | 0,336** | 0,236** | 0,354** | 0,354** |
| Estrés | -0,088 | -0,041 | -0,135* | -0,103 |
| Condiciones Intralaborales de Riesgo | 0,418** | 0,373** | 0,312** | 0,389** |
| Agresión paciente | -0,246** | -0,168** | -0,227** | -0,229** |
| Agresión compañero | -0,209** | -0,134* | -0,185** | -0,194** |
| Depresión | -0,182** | -0,108 | -0,199** | -0,195** |
Estadígrafo utilizado: Rho de Spearman.
** La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).
Por último, un modelo MANCOVA refiere las variables y covariables que predicen a los factores de la empatía. De acuerdo con el modelo, se identifica que la formación, la experiencia en años y la percepción de dificultades intralaborales (asumidas como variables independientes) son predictoras de la empatía, dados los valores de trazas de Pillai y Hotelling cercanos a 0, así como la Lambda de Wilks cercana a 1.0; no obstante, la formación (asumida como variable independiente) y la experiencia (asumido como covariable) en interacción muestran valores que no son estadísticamente significativos (Tabla 4).
Tabla 4 Indicadores del MANCOVA de predictores de la empatía en la muestra
| valor | F | p | ||
|---|---|---|---|---|
| Formación | Traza de Pillai | 0,0840 | 3,888 | < ,001 |
| Lambda de Wilks | 0,916 | 3,938 | < ,001 | |
| Traza de Hotelling | 0,0906 | 3,987 | < ,001 | |
| Experiencia profesional | Traza de Pillai | 0,1805 | 5,697 | < ,001 |
| Lambda de Wilks | 0,823 | 5,988 | < ,001 | |
| Traza de Hotelling | 0,2119 | 6,207 | < ,001 | |
| Formación ✻ Experiencia Profesional | Traza de Pillai | 0,0473 | 0,713 | 0,800 |
| Lambda de Wilks | 0,953 | 0,712 | 0,801 | |
| Traza de Hotelling | 0,0486 | 0,711 | 0,802 | |
| Percepción de Condiciones Intralaborales | Traza de Pillai | 0,1756 | 18,813 | < ,001 |
| Lambda de Wilks | 0,824 | 18,813 | < ,001 | |
| Traza de Hotelling | 0.2130 | 18.813 | < .001 |
✻ En interrelación con.
Discusión
En este estudio se encontró mayor empatía en médicos hombres que en mujeres, a pesar de que dicha diferencia solo fue significativa en la dimensión de “ponerse en los zapatos del paciente”, contrario a lo referido en otros estudios donde encontraron que las mujeres demostraron mayor empatía que los médicos hombres25,26. De igual forma, el presente estudio mostró mayor empatía en médicos con mayor tiempo de experiencia laboral, similar a lo encontrado por Subramanian et al.27.
Se identificaron diferencias significativas en cuanto a los puntajes de empatía y sus dimensiones en personas casadas o viudas, en contraste con las otras opciones de estado civil (soltero, unión libre y divorciado); al respecto, se podría inferir que aquellos médicos de la muestra que presentan un vínculo fuerte con su pareja (incluso en su ausencia) podrían tener mayor facilidad para tener mayor conexión emocional28 y comprender las necesidades y el sufrimiento del otro29, de tal forma que pueden ajustar de manera más apropiada su comportamiento hacia los demás, incluyendo a sus pacientes.
En cuanto al tipo de especialidad médica, en este estudio se encontró que las especialidades no quirúrgicas (en funciones administrativas o de salud pública) demostraron más empatía en comparación con las especialidades quirúrgicas, similar a lo encontrado por Subramanian et al.26,27. Esto podría relacionarse con condiciones altamente estresantes propias de algunos servicios asistenciales en Colombia como pueden ser urgencias o en unidades de cuidados intensivos28, dentro de las cuales se identifican agresiones de pacientes o compañeros, así como la percepción de riesgo intralaboral representada en condiciones inadecuadas para la práctica médica (cantidad desbordada de usuarios, instalaciones precarias, falta de insumos, agresiones por parte de los pacientes o compañeros de trabajo, entre otros) que, en ciertos momentos, podrían plantear situaciones que pueden desafiar el control emocional de los médicos y demás personal de salud, con implicaciones en una menor predisposición para demostrar comportamientos empáticos29. Esta situación quizás explique por qué los médicos de los centros asistenciales tienden a ser menos empáticos, pues se desenvuelven en condiciones laborales de un modelo de salud que prioriza la sostenibilidad fiscal por encima del bienestar y calidad de vida de los pacientes y del personal de salud, como el caso del modelo mercantil de la salud colombiano30,33.
También aparece como un posible factor asociado a la empatía niveles bajos en indicadores de depresión en la muestra; si bien la correlación se mantiene en magnitudes bajas, es estadísticamente significativa, lo cual puede asociarse a la predisposición de las personas con depresión a manifestar más síntomas de despersonalización y fatiga31, así como dificultades para regular sus propias emociones32 no obstante, los puntajes de empatía no correlacionaron de forma significativa con el estrés, por lo que dicho análisis debe aún considerarse con precaución, e invita a realizar nuevas aplicaciones que provean mayor evidencia al respecto.
Por su lado, una revisión sistemática encontró que la empatía disminuye a medida que se aumentan los años de estudio en pregrado y residencia, así como a medida que se aumenta el ejercicio profesional8 ; en esta investigación, no se identifica dicha tendencia, pues a mayor grado académico de los médicos y más años de experiencia se documenta mayor predisposición empática, aunque ambas variables, en interacción, muestren que el efecto en la predicción no sea claro. Esto amerita ulteriores estudios que permitan aportar evidencia más concluyente al respecto.
Watari et al. encontraron mayor empatía en médicos generales, médicos mujeres y médicos que ocupan cargos administrativos19. En este estudio se evidencia una tendencia similar, pues las especialidades no quirúrgicas como la medicina interna obtuvieron mayores puntajes en la Escala de Jefferson, comparados con los obtenidos por las especialidades quirúrgicas. De igual forma, otro estudio encontró que, los médicos internistas con edades menores de 28 años mostraron menor empatía, contrario a lo observado en los médicos cirujanos20, hallazgo que concuerdan con los datos obtenidos en nuestra investigación. En cuanto a médicos con tiempos de empleabilidad menores a 10 años, estos mostraron mayor empatía, aspecto que contrasta con lo encontrado en nuestro estudio, en donde a mayor experiencia laboral presentaron mayor empatía. Esto podría explicarse porque un mayor contacto con diferentes perfiles de pacientes en el tiempo permitiría mayor disposición a la escucha y consciencia de las condiciones en que estos viven y por las cuales desarrollan las patologías que subyacen a los motivos de consulta.
Limitaciones y proyecciones del estudio
Dentro de las limitaciones del presente estudio, se pueden mencionar, el tamaño de la muestra y su forma de selección (a conveniencia, mediante “bola de nieve”), que puede corregirse en un posterior estudio con un muestreo probabilístico estratificado; también se ubica como limitación la proporción en el número de médicos encuestados por especialidad médica, lo cual permitiría que las inferencias del análisis comparativo fueran generalizadas; no obstante, se admite que la empatía, como cualquier otra variable psicosocial, puede fluctuar en función del tiempo y de otras consideraciones del contexto cultural e histórico, por lo que si se hubiera podido tener un muestreo probabilístico, este marcaría solo la tendencia del comportamiento de dicha variable en un grupo y momento específicos. Así mismo, otra limitación de esta investigación es el no poder diferenciar si la institución donde laboraba cada uno de los participantes era de carácter público o privado, lo cual puede influenciar los resultados obtenidos.
Conclusiones
Se encontró que la empatía en los médicos colombianos es mayor en aquellos profesionales con más años de experiencia laboral, en los que gozan de una buena calidad de las condiciones laborales y que ejercen especialidades en áreas administrativas y no quirúrgicas. La presente investigación permitió identificar los factores sociodemográficos, de formación profesional, así como los factores intra y extra laborales que inciden en la empatía de los médicos en Colombia.
El presente estudio constituye un referente, en la medida que el primero en Colombia que describe y analiza la empatía presente en médicos graduados de este país. La información aportada por esta investigación invita a la reflexión por parte de las facultades de medicina acerca de la importancia de incluir escenarios formativos para el fortalecimiento de la empatía en el ejercicio de esta disciplina; de igual manera, se espera que los resultados de este estudio promuevan revisiones y posibles modificaciones de algunas condiciones intralaborales por parte de las instituciones prestadoras de servicios de salud contratantes de personal médico (tipo de contrato, instalaciones, equipos, clima laboral, respaldo institucional entre otros para el adecuado ejercicio de la profesión), ya que pueden comprometer la expresión de comportamientos empáticos por parte de los médicos (u otros profesionales); en consecuencia, es posible pensar que al abordar dichas condiciones desde los departamentos de bienestar laboral, así como en el entrenamiento de habilidades empáticas y de regulación emocional se puede aportar a una mayor calidad en la atención que, a su vez, redunde en una mayor adherencia terapéutica y un mejor pronóstico de los cuadros mórbidos de los pacientes, conforme reporta la evidencia.














