INTRODUCCIÓN
Si bien existe una amplia literatura sobre la participación electoral en Chile (Navia, 2004; Carlin, 2006; Morales, 2012; Contreras y Morales, 2014; Bargsted et al. 2019), especialmente sobre el efecto de los diseños institucionales como el sistema de registro electoral y el tipo de voto, (Contreras et al., 2016; Cox y González, 2022) y sobre los factores sociodemográficos que explican las variaciones en las tasas de participación (Corvalán y Cox, 2013; Brieba y Bunker, 2019), no se ha avanzado lo suficiente en comprender y analizar la participación electoral de un grupo emergente como la población inmigrante. Hay algunas excepciones. Por ejemplo, Finn (2020, 2023) analiza la evolución institucional que entrega el derecho a voto a los inmigrantes sosteniendo que Chile es uno de los países más incluyentes del mundo respecto a entregar el derecho a voto a los inmigrantes y a los nacionales avecindados en el exterior. Más recientemente, Herrera y Morales (2023) identifican los determinantes de la participación electoral de este grupo; en línea con Spies et al. (2020), concluyen que los modelos teóricos y metodológicos clásicos utilizados para explicar la participación funcionan de manera igualmente efectiva para estudiar la población inmigrante. Herrera y Morales (2023) se basan en un censo administrativo que reúne a todos los electores habilitados para votar y analizan el efecto, entre otras cosas, del sexo y la edad de los votantes.
En el marco de esta reciente discusión, nuestro trabajo avanza en una dimensión complementaria, proponiendo las siguientes preguntas: ¿de qué depende la participación electoral de los inmigrantes?, ¿en qué medida el sexo y la edad de los inmigrantes explica su participación electoral?, ¿en qué municipios el voto inmigrante podría ser más decisivo? Para responder estas preguntas mostramos, en primer lugar, la evolución de la participación electoral de los inmigrantes en las elecciones locales. En general, los estudios de participación se concentran, fundamentalmente, en las elecciones nacionales, pero acá sostenemos que el voto inmigrante puede ser más decisivo en las elecciones de alcaldes y concejales, ya que en algunas comunas o municipios el margen de victoria, es decir, la diferencia entre el candidato a la alcaldía ganador y el candidato perdedor, es significativamente inferior al volumen de inmigrantes registrados en el padrón electoral. Segundo, analizamos esta participación electoral en función del sexo y la edad de los votantes comparándola con la distribución de los nacionales de acuerdo con estas mismas variables. Finalmente, estudiamos la participación electoral de los inmigrantes en la Región Metropolitana (RM), que concentra el 40 % del padrón electoral. Esta decisión se fundamenta en una cuestión empírica, pues en algunos municipios de la RM el padrón electoral está compuesto en un 30 % por población inmigrante. Nos referimos, específicamente, a las comunas de Santiago e Independencia. Por tanto, la población inmigrante, a pesar de que sea un grupo variopinto en su composición según nacionalidad, puede perfectamente definir una elección. Adicionalmente, desde 2022 Chile implementó un régimen de inscripción automática en los registros electorales y voto obligatorio que, por cierto, también aplica a la población inmigrante (leyes 21.200 y 21.524); esto posiciona a Chile como el único país del mundo que inscribe automáticamente a los inmigrantes que han cumplido con el requisito para votar ―poseer cinco años el estatus de residencia definitiva― y que los obliga a ejercer el derecho a sufragio. Los casos de Uruguay y Ecuador son distintos, pues si bien en esos países también se implementa el voto obligatorio, el proceso de inscripción de los inmigrantes en el registro electoral es voluntario y se hace ante un organismo oficial.
Este artículo se divide en tres apartados: primero, desarrollamos la teoría sobre participación electoral de los inmigrantes; después, presentamos el caso de Chile y mostramos la evolución de la participación electoral de los inmigrantes a partir de 2012, enfatizando las elecciones locales de 2012, 2016 y 2021; por último, analizamos la participación de los inmigrantes en la Región Metropolitana para identificar los municipios en los que podría incidir más en una elección local de alcaldes.
ALCANCES TEÓRICOS
La literatura sobre participación electoral de los inmigrantes se divide en tres enfoques. El primero es de carácter jurídico y discute la extensión de los derechos civiles y políticos de los inmigrantes en el contexto de la construcción de ciudadanía. En general, esta literatura aborda los requisitos que se exigen a los inmigrantes para formar parte de la comunidad política considerando, entre otras cosas, los años de residencia y la forma en que son incorporados en el padrón electoral (Jones-Correa, 2001; Janoski, 2010; Arrighi y Bauböck, 2017; Acosta, 2018; Finn, 2023). El segundo enfoque es de carácter sociológico y analiza la inclusión de los inmigrantes al sistema político en función del capital social que construyen en el país receptor (Berger et al., 2004; Giugni y Grasso, 2019), sus características socioeconómicas y sociodemográficas, como sexo, edad, educación y nivel de ingresos (Guarnizo et al., 2003 y 2017; Bevelander y Pendakur, 2011; Bevelander 2015; Kim y Seltzer, 2024), y la consolidación de vínculos formales con ciudadanos nacionales, como contraer matrimonio o tener hijos en el territorio del país receptor (Qian y Lichter, 2007). El tercer enfoque es de carácter politológico y analiza el efecto de los diseños institucionales sobre la participación electoral (Finn, 2020; Herrera y Morales, 2023) ―especialmente los mecanismos de registro y voto― y la incidencia del marco institucional del país de origen sobre la predisposición a votar en el país receptor (Ciornei y Østergaard-Nielsen, 2020).
En este trabajo tomamos variables del enfoque sociológico y politológico. Respecto al primero, disponemos de datos desagregados por sexo y edad, lo que nos permite poner a prueba tres hipótesis. La primera corresponde a las brechas de género de la participación electoral. Sobre esto existe una amplia literatura que discute el impacto del género en la participación (Desposato y Norrander, 2009; Jerit y Barabas, 2016; Cebula y Alexander, 2017, Miller 2018; Quaranta y Dotti Sani, 2018) a partir de datos nacionales comparados (Carreras 2018), datos individuales con censos administrativos (Cox y Morales, 2023), datos municipales con información socioeconómica y sociodemográfica (Morales, 2008; Izquierdo et al., 2008), y datos individuales en encuestas de opinión (Ferrín et al., 2019; Cox y Morales, 2022). En general, se sostiene que las mujeres tienen mayor probabilidad de votar que los hombres y que, en el caso de Chile, la brecha favorable a las mujeres se agudiza cuando existe una oferta electoral femenina, especialmente en las menores de cuarenta años (Cox y Morales, 2022). De acuerdo con el trabajo de Herrera y Morales (2023) , las mujeres inmigrantes registran una mayor tasa de participación electoral, aunque los autores examinan la brecha de género sólo para las elecciones nacionales. No sabemos si este comportamiento se replica para el caso de las elecciones locales. En función de esta conjetura, nuestra primera hipótesis es la siguiente:
H1: En las elecciones locales chilenas de 2012, 2016 y 2021 se registra una brecha de género en la participación electoral de los inmigrantes favorable a las mujeres
La siguiente variable es la edad, que, sin duda alguna, es una de las más analizadas por la literatura (Highton y Wolfinger, 2002; Goerres, 2007; Frank y Martínez i Coma, 2023). Acá podemos destacar dos grandes dimensiones: el efecto del ciclo de vida sobre la participación electoral y el efecto de las generaciones políticas sobre la participación electoral (Morales y Reveco, 2018). Según Deposato y Norrander (2009):
The life-cycle explanation of political participation describes younger citizens as politically inactive as other commitments, such as school, work or social lives, crowd out political interests. As individuals age, they become more connected with their communities through long-term residency, which increases their interest in local politics… These broader interests produce higher levels of participation and create habits of participation. Participation levels are often highest for those in their fifties and sixties, with slight declines for those older, connected with deteriorating health. (p.148)
Lo esperado, entonces, es que los electores más longevos voten en mayor proporción que los electores jóvenes. Sin embargo, como muestra Morales (2021), para el caso de Chile esto no necesariamente funciona así, puesto que en las elecciones pospandemia ―específicamente el plebiscito constitucional de 2020― los jóvenes incrementaron sustantivamente sus niveles de participación. Esto responde a una cuestión mecánica y a una cuestión política. Denominamos como mecánico el hecho de que, dado el estado de pandemia, los electores más longevos se restaron de participar y, en consecuencia, el registro de participación de los jóvenes igualó y hasta superó el de los electores más añosos. La cuestión política, en tanto, es que Chile vivió un estallido social en octubre de 2019, lo que respondió, según Morales (2020), a la confluencia de una triple crisis de participación electoral, de confianza institucional y de probidad pública y privada. La élite política de la época, como respuesta a la crisis, abrió un proceso de cambio constitucional que fue firmemente apoyado por los segmentos juveniles de la población (Navarrete, 2021; Belmar et al., 2023). Se convocó a un plebiscito “de entrada” en octubre de 2020 para saber si la ciudadanía aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución ―con triunfo del “apruebo” por 78.31 %―, una elección de convencionales constituyentes en mayo de 2021 y un plebiscito ratificatorio ―con voto obligatorio― en septiembre de 2022, en el que triunfó la opción “rechazo” (61.89 %).
A esto se sumó la elección de 2021 en que Gabriel Boric, un candidato joven, resultó elegido presidente. Dado que la oferta de candidatos jóvenes promueve la participación electoral de votantes jóvenes (Pomante y Schraufnagel, 2015; Morales y Lara, 2019; McClean y Ono, 2024), esta explicación política, así como la explicación mecánica, contribuye a entender el hecho de que los jóvenes estén votando más o en tasas similares respecto a los votantes más longevos, lo que resulta ser una especie de anomalía de las democracias contemporáneas.
Sobre el efecto de la edad de los inmigrantes en la participación electoral, Herrera y Morales (2023) reportan algunas diferencias respecto a la participación de los nacionales, especialmente en los electores más longevos. Los autores descubren que en el grupo de mayores de setenta años se reduce la brecha de participación en favor de los nacionales respecto al resto de grupos etarios. Esta diferencia, sin embargo, no es suficiente para descartar el uso de los modelos tradicionales de participación electoral (Spies et al., 2020). Por todo esto, la segunda hipótesis que proponemos es la siguiente:
H2: A mayor edad, mayor participación electoral de los inmigrantes
La tercera y última dimensión que aborda este artículo es el eventual efecto que puede tener la participación de la población inmigrante sobre los resultados electorales. Siguiendo a Dennis et al. (2020), el poder demográfico de los inmigrantes se transforma en poder político sólo si deciden votar. Puede sonar obvio, pero es una discusión válida. Es escasa la literatura sobre este punto específico; sin embargo, hay estudios sobre los partidos más proclives a expandir el derecho a sufragio de los inmigrantes. Entre ellos destaca el trabajo de Szulecki et al. (2021), cuyo argumento central es que los partidos de derecha suelen ser más favorables a otorgar el derecho a sufragio a los inmigrantes, pero no los de derecha radical. Mientras los partidos de derecha tradicional empujan el derecho a voto de los inmigrantes por razones estratégicas, los partidos de derecha radical se oponen por razones ideológicas.
También sobresale el artículo de Strijbis (2014) sobre las elecciones en Suiza de 2011, en el que concluye que los inmigrantes pertenecientes a grupos caracterizados por la marginalidad tienden a votar más por los partidos de izquierda que los nacionales, lo que responde a las agendas programáticas de esos partidos respecto a las condiciones de vida de los inmigrantes. Para el caso de Alemania, destacamos el trabajo de Geese (2020), cuya contribución radica en vincular la oferta de candidatos de origen inmigrante y la conducta electoral de los votantes inmigrantes; concluye que, en efecto, los votantes inmigrantes apoyan en mayor medida a los candidatos de su mismo origen. Finalmente, Mayda et al. (2022) muestran que el apoyo al Partido Republicano de Estados Unidos crece a la par que aumentan los inmigrantes poco calificados, mientras que ocurre lo contrario cuando en la inmigración predominan votantes más calificados.
No es usual encontrarse con estudios a nivel local que determinen el impacto específico de la participación electoral de los inmigrantes sobre los resultados de una elección. Esto es particularmente llamativo en el caso de Chile, donde los alcaldes cuentan con un alto poder discrecional en la distribución de recursos y beneficios directos para los ciudadanos (Belmar et al., 2024). Los alcaldes se escogen mediante un sistema electoral de mayoría relativa y en algunos municipios el margen de victoria de esos alcaldes es inferior al volumen de inmigrantes registrados para votar.
Dado que en el país existen 345 municipios, la variación de resultados es muy amplia y la incidencia de los inmigrantes en el resultado electoral será mayor debido al régimen de inscripción automática y voto obligatorio, vigente desde 2022. En caso de que un ciudadano no cumpla con el deber de votar, se expone a multas que van desde 35 hasta 213 dólares aproximadamente. Este diseño institucional, entonces, transforma a los inmigrantes en un grupo objetivo de las campañas políticas, aunque, insistimos en esto, no sabemos cuán decisivos podrían ser, especialmente en municipios pequeños donde los resultados electorales son estrechos. En esta línea proponemos la siguiente hipótesis:
METODOLOGÍA
Nuestro caso de estudio es la participación electoral de los inmigrantes en Chile. Seleccionamos este caso, en primer lugar, porque se trata de un país en el que los inmigrantes pueden votar luego de cinco años de residencia definitiva y en el que los nacionales en el exterior también lo pueden hacer previa inscripción en el registro electoral (Finn, 2023). También, y como hemos dicho, porque Chile combinó, desde 2012 hasta 2021, un régimen de inscripción automática en los registros electorales y voto voluntario; el voto obligatorio se restituyó recién para el plebiscito constitucional de 2022, incluso para los inmigrantes, lo que produjo un cambio sustantivo, pues Chile pasó a ser el único país del mundo con bajas barreras de entrada para otorgar el derecho a voto de los inmigrantes junto con la obligación de votar.
Adicionalmente, Chile es uno de los tres países de América Latina que permite el derecho a voto de los inmigrantes para las elecciones presidenciales, pero con barreras de entrada más bajas en comparación con Ecuador, que exige cinco años de residencia y un proceso de inscripción de los inmigrantes en el padrón electoral, y Uruguay, que exige quince años de residencia y cuyo registro debe ser aprobado por la Corte Electoral (Finn, 2020). Para el caso de las elecciones locales, el número de países que permiten votar a los inmigrantes aumenta: Perú, Colombia, Paraguay, Venezuela, y algunas provincias de Argentina engrosan la lista.
La variable dependiente es el porcentaje de inmigrantes que vota. El cálculo es muy simple, pues obedece a la porción de votantes efectivos en función del padrón electoral. Las variables independientes, en tanto, corresponden a sexo, edad y competitividad comunal. Por último, calculamos la competitividad comunal como la diferencia entre el candidato a alcalde ganador y el candidato perdedor con mayor volumen de votación. De acuerdo con ese cálculo, construimos un índice de incidencia municipal de los inmigrantes (IMIM) que nos permite identificar las comunas más propensas a definir su elección de acuerdo con el volumen de población inmigrante. La construcción es de la siguiente forma:
IMIM=1-(DIFcom/POBmig)
DIF com es el margen de victoria o la diferencia en votos del alcalde ganador y el candidato perdedor con mayor votación. POBmig es el volumen de inmigrantes que votaron. El índice asume el valor de 0 cuando la diferencia de votos entre los candidatos es idéntica al volumen de población inmigrante votante, y tendrá valores superiores a 1 cuando la diferencia entre los candidatos sea inferior al volumen de población inmigrante votante, lo que indica que esa población inmigrante es más decisiva. Finalmente, el índice tendrá valores inferiores a 1 cuando el diferencial entre los candidatos sea mayor al volumen de población inmigrante votante, lo que indica que esa población inmigrante es menos decisiva.
Este índice lo aplicamos para la última elección de alcaldes en 2021 y luego simulamos ―de acuerdo con ese resultado― el mismo índice, pero asumiendo la condición de voto obligatorio. Esto nos permitirá avanzar en una especie de mapa de competitividad electoral en función del volumen de población inmigrante en cada comuna.
RESULTADOS
Exponemos los resultados en tres secciones. Primero, entregamos una novedosa panorámica de la participación electoral de los inmigrantes considerando todas las elecciones desde 2012 hasta 2022. Si bien nuestro estudio llega hasta las elecciones locales de 2021, incorporamos en esta descripción los datos de 2022 dado que en esas elecciones, las del plebiscito constitucional, entró en vigencia el voto obligatorio. Adicionalmente, y tomando datos oficiales del SERVEL, damos cuenta de las nacionalidades predominantes de la población inmigrante con derecho a voto e identificamos a nivel comunal si existe alguna relación entre la participación electoral de los inmigrantes y las características socioeconómicas de los municipios utilizando como indicador el porcentaje de personas en situación de pobreza.
Luego de esta descripción, en la segunda parte ponemos a prueba las hipótesis. Para esto, evaluamos la relación entre género, edad y participación electoral, a fin de establecer las eventuales brechas de género junto con el impacto del ciclo de vida sobre la participación. Cerramos esta sección con un análisis de regresión multivariada, utilizando el censo electoral de 2016. Lamentablemente, el SERVEL sólo suministró la base de datos individual de todos los votantes hasta el plebiscito constitucional de 2020. De todos modos, este ejercicio nos permitirá cotejar de mejor manera nuestras hipótesis.
Finalmente, mostramos nuestro índice de incidencia municipal de los inmigrantes (IMIM). Luego de analizar los estadísticos descriptivos de este índice, identificamos las comunas en donde el voto inmigrante podría ser más decisivo para definir una elección de alcaldes.
Descripción general de los datos
La tabla 1 muestra los inscritos, los votantes y el porcentaje de participación electoral de nacionales e inmigrantes en los comicios de alcaldes de 2012, 2016 y 2021, las elecciones presidenciales de primera vuelta de 2013, 2017 y 2021, y los plebiscitos constitucionales de 2020 y 2022. En general, se observa que la participación electoral de los inmigrantes corresponde a menos de la mitad de la participación que registran los nacionales y es muy baja en las elecciones de alcaldes. Esto no es sorpresivo, pues la tendencia mundial es que las elecciones legislativas o presidenciales llamen más la atención de los electores, lo que explica el mayor volumen de participación.
Tabla 1 Participación electoral de nacionales e inmigrantes en Chile (2012-2022)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl.
En el caso específico de los inmigrantes, la participación en 2012 fue de 13.1 % y cayó a 11.2 % en 2016, año en que se registró la participación electoral nacional más baja desde el retorno a la democracia. Posteriormente, en las presidenciales de 2021, la participación subió a 16.1 %. La gran discontinuidad la marcó el plebiscito constitucional ratificatorio de 2022, en el que la participación de los nacionales fue de 86.7 % y de los inmigrantes de 61.3 %. Esto responde, naturalmente, a la implementación de un régimen de inscripción automática en los registros electorales y voto obligatorio.
La tabla 2 muestra más detalladamente el número de inmigrantes en el padrón electoral según la nacionalidad. El ranking es encabezado por los peruanos con casi 170.000 electores para el plebiscito de 2022, seguidos por colombianos, bolivianos y venezolanos. Si se observan las tendencias, las más llamativas son las de venezolanos y haitianos, quienes desde 2020 han quintuplicado su presencia en el padrón electoral. En la última columna de la tabla 2 mostramos el porcentaje que cada nacionalidad representa del total del padrón de electores inmigrantes.
Tabla 2 Número de inmigrantes en el padrón electoral chileno según nacionalidad (2020-2022)

Fuente: SERVEL (2022). Ver https://www.servel.cl/2022/07/22/el-voto-de-los-electores-extranjeros-en-chile/.
Otra forma de analizar estos datos es en serie de tiempo. Para esto, calculamos la tasa de variación de los inmigrantes habilitados para votar según su nacionalidad entre 2020 y 2022; el objetivo es identificar las nacionalidades que más han variado en este breve período. Por ejemplo, los venezolanos y los haitianos encabezan el ranking con alzas de 412.8 % y 384.1 %, seguidos, muy detrás, por los colombianos con el 62.7 %. Estas tres nacionalidades están muy por encima de la tasa de variación promedio, que alcanza un 35.8 %.

Fuente: Elaboración propia con datos de SERVEL (2022). Ver https://www.servel.cl/2022/07/22/el-voto-de-los-electores-extranjeros-en-chile/
Gráfico 1 Variación porcentual del volumen de inmigrantes en Chile (2020-2022)
Cerramos esta primera parte intentando responder la siguiente pregunta: ¿en qué tipo de comunas se registra la mayor participación de los inmigrantes en función de los niveles de pobreza, ruralidad y militancia partidista de los alcaldes? Dado que desde 2022 los inmigrantes están obligados a votar, parece adecuado identificar los municipios en donde se ha registrado una mayor participación de acuerdo a sus características socioeconómicas, sociodemográficas y políticas. Bien pudiera ser que algunos alcaldes en ejercicio (electos en 2016, pero que desempeñaban el cargo para la fecha de las elecciones locales de 2021) hayan movilizado población inmigrante, lo que pudo haber empujado los niveles de participación de este grupo. Este argumento va en línea con los hallazgos de Belmar et al. (2024) respecto a la capacidad de los alcaldes para distribuir beneficios y obtener apoyo electoral.
El gráfico 2 relaciona el porcentaje de pobreza comunal y el porcentaje de participación electoral de los inmigrantes. Observamos coeficientes de correlación significativos, pero de baja intensidad. Dividimos las comunas en dos grupos: el primero, compuesto por las de regiones (resto de Chile), y el segundo, compuesto sólo por la Región Metropolitana (RM). Mientras en el resto de Chile el coeficiente de correlación es positivo ―es decir, a mayores niveles de pobreza, mayor participación electoral de los inmigrantes―, en la RM es negativo. En este caso, los incrementos en la pobreza van asociados a un descenso de la participación electoral de los inmigrantes. Este resultado no es sorpresivo. El sesgo de clase en la participación electoral aparece fundamentalmente en la RM, caracterizada por el predominio de la población urbana y una alta densidad poblacional en su composición. Este hallazgo sólo reproduce lo que encuentran Contreras y Morales (2014) y Contreras et al. (2016) en esta región: las comunas más pobres votan menos en comparación con las más ricas. En el resto del país, en tanto, la tendencia se revierte, pero, como señalamos, con coeficientes de correlación de baja intensidad.

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl y Encuesta CASEN 2020
Gráfico 2 Relación entre el porcentaje de participación de los inmigrantes y el porcentaje de pobres a nivel municipal en Chile (Elecciones de alcaldes de 2021)
Construimos algunos modelos de regresión multivariada (OLS) incorporando, además de la pobreza, el porcentaje de población rural y la militancia de los alcaldes; dividimos esta última en alcaldes de gobierno y oposición. Los resultados de análisis de correlación, además, sugieren incorporar una variable dicotómica que distinga entre la RM (1) y resto de Chile (0), y un término de interacción entre esta variable dicotómica y el porcentaje de pobres por comuna. La ruralidad está medida en porcentaje según datos de la Encuesta CASEN de 2020, mientras que la militancia de los alcaldes es una variable dicotómica que asume el valor de 1 cuando el alcalde es de gobierno (partidos de centroderecha) y 0 cuando pertenece a otros partidos.
Los resultados se reportan en la tabla 3. Ahí figuran tres modelos que presentan una iteración de variables independientes. Sólo el modelo 3 incluye el término de interacción entre RM y pobreza. La variable que mantiene significancia estadística en los tres modelos es la ruralidad. El coeficiente indica que ―ceteris paribus― los incrementos en el porcentaje de población rural se asocian a los incrementos en el porcentaje de participación electoral de los inmigrantes. La variable relativa a la militancia de los alcaldes ―que distingue a alcaldes de gobierno del resto― no marcó una significancia estadística. Esto no quiere decir que los alcaldes estén desinteresados en movilizar electores inmigrantes, simplemente indica que no hay diferencias en la participación electoral de los inmigrantes según el color político del alcalde.
Tabla 3 Modelos de regresión lineal multivariada (OLS). La variable dependiente es el porcentaje de participación electoral de los inmigrantes en Chile (Elecciones de alcaldes de 2021)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl y Encuesta CASEN 2020.
Finalmente, el modelo 3 ratifica lo observado en las correlaciones y fortalece nuestras interpretaciones. El coeficiente del término de interacción entre RM y pobreza es negativo, lo que indica que en la RM los incrementos en la pobreza desfavorecen la participación electoral de los inmigrantes. El gráfico 3 muestra más claramente esta situación; el gráfico señala los valores predichos o pronosticados de participación electoral para las comunas de la RM y del resto de Chile en función de la variación del porcentaje de pobres.

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl y Encuesta CASEN 2020. Brechas de género y ciclo de vida
Gráfico 3 Valores predichos de participación electoral de los inmigrantes en los municipios de la RM y del resto de Chile de acuerdo con el porcentaje de pobres (Elecciones de alcaldes de 2021)
Brechas de género y ciclo de vida
La primera hipótesis se refiere a la brecha de género en la participación electoral. En el gráfico 4, que muestra la participación de los inmigrantes desde 2012 hasta 2021 comparando hombres y mujeres, se aprecia claramente que la brecha de género en la participación electoral favorece a las mujeres en todo tipo de elecciones. Con estos datos, sin embargo, no podemos asegurar que las diferencias observadas sean significativas. Más adelante probamos un modelo estadístico que nos permitirá tener mayores certezas, pero por ahora podemos decir que el comportamiento de la participación según el género de los inmigrantes es muy similar al observado en los votantes nacionales, cuestión que evidencian Cox y Morales (2023).

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
Gráfico 4 Porcentaje de participación electoral de inmigrantes en Chile según género (2012-2021)
La segunda hipótesis corresponde al efecto de la edad sobre la participación electoral. El gráfico 5 muestra los cambios en la participación electoral de los inmigrantes según la edad comparando hombres y mujeres. Se observa que la participación aumenta con la edad hasta el intervalo de 50 a 59 años para luego decaer tanto en hombres como en mujeres. Lo más llamativo es que la brecha de género se invierte precisamente a partir de este intervalo. Las mujeres votan más que los hombres desde los 18 hasta los 59 años, pero de ahí en adelante son los hombres quienes más participan. Esto tiene un correlato en los hallazgos de Cox y Morales (2023) sobre las brechas de género en la participación. Los autores encuentran que las mujeres menores de 40 años participan sustantivamente más que los hombres, cuestión que responde, entre otras cosas, a la oferta de candidatas mujeres; también, encuentran que las mujeres más longevas participan menos que los hombres de la misma edad.

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
Gráfico 5 Participación electoral de inmigrantes en Chile según género y edad (Elección de alcaldes de 2021)
A continuación, testeamos nuestras hipótesis con varios modelos estadísticos multivariados; utilizamos los datos del censo electoral para la elección de alcaldes de 2016. La ventaja de usar esta información es que disponemos del total de electores, que aparecen identificados por sexo, edad y nacionalidad, además de que indican si el elector votó o no. Construimos tres modelos probit en los que la variable dependiente es participación electoral; 1 corresponde a que el elector votó y 0 a que no votó.
Las variables independientes son las siguientes: sexo (0=Hombre/1=Mujer), edad, edad al cuadrado y nacionalidad (0=Chileno/1=Inmigrante). El primer modelo considera sólo votantes nacionales, el segundo suma a los nacionales y los inmigrantes (es decir, el padrón total) y el tercero sólo incluye a electores inmigrantes.
Los resultados se alinean con el análisis descriptivo. Los tres modelos muestran que efectivamente las mujeres votan en mayor proporción que los hombres. Este efecto es robusto, pues aparece con los votantes nacionales, el padrón total y el grupo de inmigrantes. Respecto a la edad, los tres modelos sugieren que los incrementos en la edad favorecen la participación electoral, que decae en los electores más longevos.
En consecuencia, tenemos suficientes argumentos para respaldar tanto la hipótesis 1, relativa a la brecha de género favorable a las mujeres, como la hipótesis 2, relativa al efecto del ciclo de vida sobre la participación electoral. Sin embargo, hay una pequeña diferencia entre nacionales e inmigrantes; si bien en ambos grupos la participación disminuye en los segmentos más longevos, en los inmigrantes el efecto es menos robusto.
Con el fin de mostrar estos resultados más claramente, construimos un gráfico de valores predichos sobre la base de los resultados del modelo 2; en este modelo incluimos un término de interacción entre nacionalidad y edad. El objetivo es mostrar las diferencias entre el promedio nacional y los inmigrantes respecto al efecto de la edad sobre la participación electoral.
Tabla 4 Modelos de regresión probit. La variable dependiente es participación electoral en Chile (2016)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
El gráfico 6 indica que la edad tiene un evidente efecto cuadrático sobre la participación electoral si se considera como base el censo completo; es decir, todos los habilitados para votar. En el caso de los inmigrantes, sin embargo, este efecto cuadrático de la edad es menos robusto. En términos más sencillos, mientras en el total nacional los incrementos de la edad favorecen la participación electoral, que posteriormente decae en los electores más longevos, en el caso de los inmigrantes el declive es menos pronunciado; es decir, la probabilidad de participación electoral de los inmigrantes longevos es relativamente similar, por ejemplo, a la de votantes que tienen entre 50 y 59 años. Esto marca una diferencia en el comportamiento electoral de inmigrantes y nacionales, sin perjuicio de que el efecto de la edad o el ciclo de vida tenga una estructura similar para ambos casos.

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
Gráfico 6 Valores predichos de la participación electoral en Chile por edad comparando nacionales e inmigrantes
Índice de incidencia municipal de los inmigrantes (IMIM)
¿En qué municipios el voto inmigrante podría ser decisivo para definir una elección de alcaldes? En Chile los alcaldes se escogen mediante un sistema electoral de mayoría simple: resulta electo el candidato que consigue el mayor volumen de votos. Por tanto, el voto inmigrante podría ser clave cuando la definición entre las dos primeras mayorías es estrecha. Por cierto, acá estamos analizando las elecciones de alcaldes de 2021, que implementaron un régimen electoral de voto voluntario. Con la entrada en vigencia del voto obligatorio el impacto del voto inmigrante será aún mayor debido a que si en las elecciones organizadas con voto voluntario la participación electoral de los inmigrantes promedió cerca de un 20 %, en las tres elecciones con voto obligatorio (plebiscitos constitucionales de 2022 y 2023, y elección de consejeros constitucionales) la cifra prácticamente se triplicó. En número de votantes, si en la elección presidencial de 2021 sufragaron poco más de 90.000 inmigrantes, en el plebiscito de 2022 lo hicieron más de 315.000 y en las elecciones de consejeros constitucionales de 2023 superaron la cifra de 357.000 votantes.
La tabla 5 muestra los estadísticos descriptivos de cinco variables relevantes para entender el impacto que podría tener el voto de los inmigrantes en las elecciones de alcaldes. Utilizamos los datos de la elección de alcaldes de 2021 y nos referimos a cinco: (1) a la competitividad medida como la diferencia en votos entre el candidato ganador y el candidato perdedor con el mayor volumen de votos, (2) a la diferencia en porcentaje entre el ganador y el perdedor más cercano, (3) al padrón electoral de los inmigrantes; es decir, el número de inmigrantes habilitados para votar, (4) al número de inmigrantes que efectivamente sufragó en la última elección de alcaldes y (5) al porcentaje que esos inmigrantes representaron del total de votos válidamente emitidos en las elecciones de alcaldes de 2021. Hacemos el cálculo según los votos válidos, pues es en función de ese total sobre el que se definen ganadores y perdedores. Para cada variable mostramos el número de observaciones, el promedio, la desviación estándar y el valor mínimo y máximo.
Tabla 5 Competitividad comunal y participación electoral de los inmigrantes en Chile (alcaldes 2021)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
Como se advierte, la competitividad (medida en votos y porcentaje) registra observaciones para los 345 municipios del país. Por ejemplo, hubo un municipio en donde la diferencia entre el ganador y el perdedor fue de sólo tres votos, mientras que en otro la diferencia fue de 47.071 votos, lo que indica una amplia desviación estándar en los resultados. Ambos extremos de la distribución corresponden a los municipios de Tortel y Maipú. Ciertamente, esto responde al tamaño del padrón en cada uno de los municipios: los más pequeños presentarán una competitividad menor en comparación con las comunas más grandes si se mide el número de votos.
Esto produce un sesgo evidente, por lo que también debemos usar la diferencia según porcentaje. En este caso, las diferencias van desde 0.095 % hasta 100 % (hubo un municipio en el que compitió sólo un candidato). En tanto, las variables relativas al padrón electoral de inmigrantes, los votantes inmigrantes efectivos y su porcentaje en el padrón total sólo registran datos para 343 municipios. Esto se explica porque en dos municipios, Laguna Blanca y Timaukel, no se registran inmigrantes según el padrón electoral utilizado para la elección de alcaldes en 2021.
Con las variables de competitividad y votantes inmigrantes efectivos construimos nuestro índice de incidencia municipal de los inmigrantes (IMIM). El valor máximo del IMIM es de 0.88, mientras que el valor mínimo es de -2.524. Este último valor corresponde al municipio de Portezuelo, donde se presentó sólo un candidato. Al excluirlo, el municipio que presenta el IMIM más bajo es Lumaco, con una diferencia de 1.547 votos entre el ganador y el perdedor más cercano. Cabe resaltar que en esta comuna hay ocho inmigrantes registrados en el padrón y sólo uno votó. En consecuencia, las interpretaciones de este índice deben ser tomadas con cautela, especialmente en los municipios con escaso volumen de electores inmigrantes y con baja participación electoral de los mismos. Sin perjuicio de esto, en todo caso, este índice cumple con su objetivo, que es ordenar las comunas según la incidencia del voto inmigrante.
Los resultados indican que, dada la escasa participación de esta población, su incidencia en el resultado electoral es ostensiblemente baja. De hecho, sólo en 9 de los 345 municipios el IMIM arroja un resultado con signo positivo, lo que implica que el volumen de población inmigrante votante es superior al margen de victoria del alcalde ganador, medido como la diferencia en votos respecto al candidato que ocupó el segundo lugar. En el resto, la diferencia entre el candidato ganador y el perdedor más votado es superior al volumen de inmigrantes que votó. No obstante, destacan cinco comunas donde la masa de inmigrantes votantes fue superior a la diferencia en votos entre los candidatos. La tabla 6 muestra los resultados. Destaca, por cierto, Santiago, la capital de Chile. El ganador se impuso con una diferencia de 3.959 votos, mientras que los inmigrantes que votaron totalizaron 6.818. Algo similar sucedió en el municipio de Copiapó, capital de la región de Atacama, donde la diferencia entre el candidato ganador y el perdedor fue de 79 votos, con un total de inmigrantes votantes de 646. Estos datos muestran que la incidencia del voto inmigrante no se concentra necesariamente en municipios con bajo número de electores, sino que también puede impactar en la competencia electoral municipal en comunas grandes, incluidas las de la capital del país.
Tabla 6 Comunas más grandes y con mayor IMIM en Chile (Elecciones de alcaldes de 2021)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
Hicimos un segundo ejercicio con la otra simulación. Dado que los inmigrantes vienen votando en tasas promedio cercanas al 20 %, estimamos, en función del padrón, el número de votantes efectivos bajo la nueva regla de voto obligatorio tomando como base la participación registrada en el plebiscito constitucional de 2022, que alcanzó el 61.3 % (Ver tabla 7). Con este cálculo, el IMIM adquiere valores positivos para 24 comunas, entre las que se encuentran Pudahuel, Providencia, San Ramón, Antofagasta, Las Condes y Ñuñoa. Advertimos que este ejercicio sólo tiene como propósito estimar el eventual efecto del voto inmigrante en un escenario de voto obligatorio tomando como base el resultado del plebiscito de 2022 en términos de participación electoral.
Tabla 7 Comunas con mayor IMIM en un escenario simulado de voto obligatorio en Chile (Elecciones de alcaldes de 2021)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
En ningún caso el objetivo es pronosticar el resultado, pues depende de otras variables como la competencia de un incumbente, el número de período de ese incumbente en el cargo, la capacidad de coordinación de los bloques políticos para escoger un candidato único o la presencia de independientes fuera de pacto. Por tanto, el IMIM sólo indica qué tan decisivos podrían ser los inmigrantes si observamos sólo su volumen y los niveles de competitividad electoral.
En el ranking que muestra la tabla 7 figuran en los primeros lugares, por cierto, las mismas comunas que referenciamos en la tabla anterior. La diferencia es que nuestro índice IMIM aumentó sustancialmente bajo el supuesto de voto obligatorio y una participación electoral de los inmigrantes del 61.3 %. Esto supone un mayor impacto del voto inmigrante para las elecciones locales chilenas de 2024, lo que representa un desafío para los partidos políticos, en especial en los municipios más codiciados electoralmente.
Nuestra tercera hipótesis vincula el IMIM con el tamaño de cada municipio medido con el volumen de electores registrados en el padrón. La evidencia no es concluyente en absoluto, tal como anticipamos en el análisis descriptivo. El coeficiente de correlación entre ambas variables es de 0.2, lo que indica que, muy levemente, los incrementos en el padrón electoral irían de la mano con un aumento del IMIM.
Dicho en otras palabras, en los municipios más grandes los votantes inmigrantes podrían ser más decisivos. Sin embargo, al controlar esta relación con otras variables como pobreza, ruralidad y territorio (Región Metropolitana versus el resto del país) su efecto desaparece, tal como muestran los modelos de regresión lineal de la tabla 8. La variable dependiente es el IMIM, mientras que las variables independientes corresponden al porcentaje de pobres, de población rural, y una variable dicotómica que asume el valor de 1 cuando el municipio es de la RM y de 0 cuando no lo es.
Tabla 8 Modelo de regresión lineal múltiple. La variable dependiente es IMIM (Elección de alcaldes de 2021)

Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
Los resultados muestran que, en efecto, la variable padrón electoral pierde significancia estadística al incluir otras variables socioeconómicas y sociodemográficas. Además, se observa que la pobreza registra un coeficiente significativo y negativo en todos los modelos. Es decir, que, ceteris paribus, los incrementos en la pobreza se asocian a un decrecimiento del IMIM, lo que implicaría que en los municipios más pobres la incidencia del voto inmigrante sería inferior respecto a los municipios de mayores ingresos. Si replicamos este mismo modelo con el IMIM calculado bajo el supuesto de una participación del 61.3 %, los resultados avanzan en la misma dirección. En consecuencia, todo parece indicar que la incidencia de los inmigrantes no tiene mucha relación con las variables socioeconómicas y sociodemográficas más utilizadas en la literatura, sin perjuicio de que la pobreza marque significancia estadística en todos los modelos, pero en todos ellos con baja capacidad explicativa.
Todo esto conduce a una gran conclusión. En Chile, los inmigrantes inscritos en el padrón electoral han aumentado sostenidamente. Si en 2012 representaron el 1.25 %, en 2023 alcanzaron casi el 4.5 %. Dada la masiva migración de venezolanos a Chile desde hace casi una década, muchos de ellos han adquirido la residencia definitiva, lo que ha permitido que entren automáticamente al padrón electoral. Se espera que para las elecciones locales de 2024 el volumen de inmigrantes vuelva a incrementar y transforme este grupo, en el contexto del voto obligatorio, en un actor decisivo a la hora de definir el color político de los alcaldes, especialmente en las comunas de la Región Metropolitana.
CONCLUSIONES
Este trabajo tuvo dos objetivos centrales: el primero, caracterizar la participación electoral de los inmigrantes en Chile según el sexo y la edad de los votantes; el segundo, construir un índice de incidencia municipal de los inmigrantes a nivel comunal con el fin de identificar aquellos municipios más proclives al impacto de la inmigración sobre los resultados electorales. Para todo esto recurrimos a dos fuentes de datos oficiales: a la información electoral y los datos socioeconómicos y sociodemográficos a nivel de municipio, y al censo electoral administrativo construido por el SERVEL, que entrega información individual, incluida la nacionalidad de los electores. Por tanto, este trabajo se distancia de los estudios tradicionales sobre participación electoral de los inmigrantes, que suelen utilizar como fuente de datos encuestas de opinión, entrevistas u observación. En nuestro caso, decidimos emplear el método estadístico debido a la amplia información electoral de la que dispone Chile. Adicionalmente, contamos con información socioeconómica y sociodemográfica de los municipios extraída de la encuesta CASEN aplicada en 2020. Consideramos que esta evidencia estadística permite llegar a conclusiones más contundentes, lo que permite poner a prueba algunas propuestas teóricas.
La primera hipótesis que testeamos con datos individuales correspondió a la brecha de género en la participación electoral de los inmigrantes. Al igual que otros trabajos que han analizado esta brecha de género a nivel nacional, y que concluyen que las mujeres votan en mayor proporción que los hombres, este estudio arrojó resultados similares.
La segunda hipótesis corresponde a la relación entre la edad y la participación electoral de los inmigrantes; específicamente, al hecho de que a mayor edad parece haber mayor participación. Los resultados avanzan en la dirección esperada, aunque con algunas diferencias en comparación con el comportamiento electoral de los nacionales. Si bien tanto en nacionales como en inmigrantes los incrementos en la edad favorecen una mayor participación electoral, en el caso de los nacionales el retroceso de la participación es significativamente pronunciado a partir de los 70 años. En el caso de los inmigrantes, en tanto, el efecto de la edad sobre la participación electoral parece ser más lineal. Esto implica que la participación no disminuye tan aceleradamente en los grupos más longevos de inmigrantes. Por otro lado, y específicamente para el caso de las elecciones de alcaldes de 2021, se observa una interacción entre el género y la edad de los votantes. Concluimos que la brecha de género es favorable a las mujeres hasta los 59 años y que ocurre lo opuesto a partir de los 60, es decir, en los grupos más longevos son los hombres quienes tienden a participar en mayor proporción.
Finalmente, construimos el índice de incidencia municipal de los inmigrantes considerando tanto el volumen de votantes inmigrantes como la distancia en votos del candidato a alcalde ganador y el candidato perdedor más votado para las elecciones de 2021. De acuerdo con este índice, pudimos identificar los municipios en los que la incidencia potencial de los inmigrantes podría ser más decisiva. Dado que recientemente Chile adoptó un régimen electoral de inscripción automática y voto obligatorio, hicimos un ejercicio de simulación tomando como base la participación electoral registrada de los inmigrantes en el plebiscito constitucional de 2022; dicha participación fue del 61.3 %. Concluimos que 24 de los 345 municipios del país podrían definir su resultado dependiendo de la participación y movilización electoral de los inmigrantes. Ciertamente, y como señalamos, el propósito de este artículo no consiste en pronosticar el resultado de las próximas elecciones de alcaldes, sino simplemente identificar aquellos municipios en los que la población inmigrante podría definir un resultado electoral.
En términos teóricos, nuestro trabajo intenta contribuir a la discusión sobre los procesos de incorporación de los inmigrantes a los sistemas políticos. Como señalamos, Chile es uno de los países más permisivos del mundo en esta materia, con la particularidad de que desde 2022 los inmigrantes habilitados para votar están obligados a hacerlo. Por tanto, institucionalmente se les otorgó un poder de decisión inesperado. Si bien la población inmigrante habilitada para votar bordea el 4.5 % del padrón, su distribución en los municipios es muy desigual: en algunos de ellos alcanza el 30 %. En consecuencia, los tomadores de decisiones deberían evaluar los efectos probables de las reformas. Por un lado, Chile se convierte en un país altamente inclusivo de los inmigrantes al sistema político, pero, por otro, se plantea como gran desafío para los partidos políticos transformar esta participación de los inmigrantes en un apoyo de carácter electoral. Creemos que todos estos antecedentes abren una nueva agenda de investigación vinculada, principalmente, al efecto de la inmigración sobre los resultados electorales en América Latina. Algunos países podrían intentar avanzar en diseños institucionales similares a los de Chile; otros, simplemente, alejarse lo más posible de ese modelo.













