Introducción
En Colombia la economía informal es una de las principales fuentes de subsistencia para gran parte de la población, este fenómeno alcanzó una proporción del 60,6 % en 2019 1. En el subempleo, los trabajadores se ven obligados a laborar en medio de circunstancias poco favorables; por lo general, perciben ingresos menores al salario mínimo legal vigente 2,3. Esta forma de trabajo favorece hábitos y estilos de vida no saludables, que a su vez predisponen y aportan a la carga de enfermedad física y mental 4. A todo esto se agrega la condición de vulnerabilidad socioambiental y laboral de quienes hacen de las calles y aceras de las ciudades su lugar de actividad.
Los trabajadores informales se exponen a la constipación, que se entiende como la “disminución en la frecuencia de evacuaciones, aumento en la consistencia de las heces, y la dificultad para expulsarlas” 5, tema que ha sido escasamente explorado, y menos aún, en trabajadores de subsistencia en las calles y andenes de las ciudades. En contraste, en la población general se han reportado prevalencias mayores al 20 %. En México un estudio registró una tasa del 14,4 %, y en Nicaragua del 21,1 % 6. De hecho, esta condición afecta la calidad de vida de las personas que la adolecen, y genera altos costos para los sistemas de salud 7 y para los pacientes.
La constipación en la población trabajadora podría representar un problema de interés en salud pública; no obstante, no se conocen estudios sobre su incidencia en trabajadores con empleos de subsistencia ni de cómo esta se relaciona con sus hábitos alimentarios, estilos de vida, ambientes laborales y comorbilidades.
Es importante advertir que, aunque el diagnóstico de constipación se realiza con el cumplimiento de al menos dos de los criterios Roma IV 8, en la presente investigación se utilizó como variable proxi de tales criterios el autorreporte que hicieron los trabajadores, después de explicar a cada uno de ellos los síntomas ya descritos.
Para el tratamiento, como primera línea, se encuentran las medidas no farmacológicas, como aumento del consumo de fibra, suplementos de fibra como el psyllium, y la actividad física 6.
Quienes tienen un empleo de subsistencia en las calles y aceras se les dificulta mantener estos hábitos y estilos de vida. Esta es la razón que sustenta uno de los objetivos del presente estudio: determinar cómo el contexto sociodemográfico, los hábitos alimenticios y el estilo de vida de los trabajadores informales de Medellín se relaciona con la prevalencia de constipación. De este modo, se busca aportar evidencia que sea la puerta de entrada para trabajos más exhaustivos sobre esta problemática e impactar en la calidad de vida y de salud de estos trabajadores que en Colombia y en otras ciudades del continente, comparten características similares.
Materiales y métodos
Diseño: estudio transversal con intención analítica y fuente primaria de información. El presente artículo constituye un subproducto de la tesis doctoral “Condiciones ambientales, laborales, sociales, demográficas, económicas y de salud que configuran la condición de vulnerabilidad laboral de un grupo de trabajadores informales venteros’ del centro de Medellín, 2015-2019”, aprobada por el comité institucional de ética en investigación en seres humanos de la Universidad ces, Medellín, Colombia, mediante acta n.° 84 del 24 de septiembre de 2015. La población objeto de estudio está conformada por un censo de 686 trabajadores informales “venteros” de Medellín.
Se incluyeron trabajadores mayores de 18 años, con al menos cinco años de antigüedad en el oficio, que conocieran el proyecto y firmaran el consentimiento informado, previa toma de los datos. No se excluyó ningún participante de acuerdo con los criterios establecidos.
Variables: como desenlace se tomó la incidencia de constipación (estreñimiento) autorreportada por los trabajadores, entendida como la dificultad al realizar las deposiciones o la poca frecuencia semanal (1. Sí; 2. No).
Variables independientes: 1) factores sociodemográficos: condición biológica, edad recategorizada en cuatro grupos (18 a 29; 30 a 44; 45 a 59 y ≥ 60 años), estado civil, zona de procedencia, persona que más aporta en el hogar, ingresos mensuales en pesos colombianos (< 550 000; > 551 000), y tenencia de vivienda; 2) condiciones laborales: antigüedad en el oficio recategorizada (5 a 10; 11 a 20; 21 a 30 y > 30 años), horas de trabajo diarias (4 a 8; > 8 horas), permiso y estabilidad para trabajar, tipo de venta (fijación temporal, ubicación en el espacio público de sus puestos de venta) y tipología de venta (los productos que vendían); 3) comorbilidades: disfunción familiar, sintomatología ansiosa y depresiva, sobrepeso/obesidad e inseguridad alimentaria; 4) hábitos alimenticios y estilos de vida: actividad física, consumo de agua, número de comidas, qué comen diariamente, horario para el consumo de alimentos, tipo de cocción (asados, al vapor, fritos, hervidos, horneados), frecuencias de ingesta semanal de leche, lácteos, carnes, huevos, leguminosas, cereales, tubérculos y plátanos, frutas y verduras, grasas y aceites, azúcares, dulces y postres, y bebidas alcohólicas (más de 5 veces; entre 3 y 5 veces; 1 a 2 veces; ocasionalmente y nunca). Se aplicó una encuesta asistida en una de las sedes de los trabajadores, previa estandarización de los investigadores, de la auxiliar de trabajo de campo, y de realizar la prueba piloto.
Control de sesgos: el de selección se controló mediante el censo de los trabajadores de las asociaciones participantes en el estudio. El de información con la estandarización de los investigadores y una encuestadora, y se utilizó un instrumento validado de forma y de contenido por expertos temáticos, líderes de los trabajadores, y los trabajadores. Se realizaron jornadas de sensibilización y explicación del estudio a quienes participaron.
Análisis de datos: las variables se dividieron en cualitativas dicotómicas o politómicas, de acuerdo con la recategorización descrita. Se realizaron los siguientes: 1) análisis descriptivos, utilizando distribuciones de frecuencias y porcentajes; 2) análisis bivariado: se calculó la prueba estadística chi-cuadrado, para determinar la asociación entre la prevalencia de constipación y las variables independientes. Para el efecto, se calcularon razones de prevalencia (RP) con intervalo de confianza del 95 %; 3) análisis multivariado: se utilizó regresión logística binaria con fines explicativos, incluyendo todas las variables que se asociaron de manera significativa a la tasa de constipación, y aquellas con un valor de p < 0,25, según criterio de Hosmer-Lemeshow, para identificar cuáles explicaban mayor o menor prevalencia de estreñimiento. Todas las pruebas se estimaron con un 95 % de confianza. Los cálculos fueron realizados en Epidat 3.1 y SPSS, versión 26, con licencia de la Universidad de Antioquia.
Resultados
Condiciones sociodemográficas, laborales y comorbilidades según condición biológica de la población trabajadora
El 39,5 % (115) de las mujeres tenía entre 18 y 44 años; el 73,7 % (295) de los hombres, ≥ 45 años. El 68,0 % (467) tenía 45 y más años, y el 22,3 % (153) eran adultos mayores (tabla 1).
Tabla 1 Distribución proporcional de las condiciones sociodemográficas, laborales y comorbilidades de los trabajadores según su condición biológica. N = 686
Fuente: elaboración propia.
El 57,0 % (390) tenía pareja, especialmente los hombres (59,8 %). El 67,0 % (460) eran foráneos (migrantes de otros municipios o regiones del país), y el 58,7 % (270) vivía en la zona rural del municipio de su procedencia, sobre todo los hombres (65,2 %). El 86,3 % (592) era la persona que más aportaba en su hogar, factor más frecuente en los hombres (58,0 %). Los ingresos mensuales en general estaban por debajo del salario mínimo legal mensual vigente para Colombia en 2016; sin embargo, los hombres percibían mayores entradas que las mujeres. Solo el 37,5 % (255) tenía vivienda propia, mientras que entre los hombres esta cifra era bastante más alta, con un 56,5 %. Por otro lado, el 15,0 % (103) de los participantes refirió que vivían en comodato, hogares de paso o compartían su espacio con parientes o amigos. Los hombres presentan esta condición con un porcentaje más representativo (65,0 %) (tabla 1).
Se observó que el 88,2 % (605) de los trabajadores llevaba más de 10 años ejerciendo su labor, y esta condición era notoria en los hombres (59,5 %). El 81,5 % (559) laboraba más de ocho horas diarias. Más del 60.0% tenía permiso para trabajar, y el 73,5 % (504) refirió tener una estabilidad buena o muy buena. El tipo de venta más reportado fue el semiestacionario o ambulante (82,2 %), y lo que más venden son la mercancía y el cacharro (58,7 %) (tabla 1).
Se identificó una alta tasa de disfunción familiar en el 19,5 % (134), con mayor proporción en los hombres (53,0 %). La prevalencia de síntomas ansiosos fue de 3,0 % (21), y las mujeres se llevaron el mayor porcentaje (6,2%). La incidencia de síntomas depresivos fue de 15,6 % (107), levemente mayor en los hombres. Es de resaltar que el 68,7 % (470) de los trabajadores presentaba sobrepeso u obesidad, especialmente, los hombres (55,3 %). Finalmente, en el 54,0 % (370), se registró inseguridad alimentaria moderada/severa en sus hogares, mayormente en las mujeres (61,7 %) (tabla 1).
La prevalencia del autorreporte de constipación en los trabajadores fue del 18,7 % (128) y se consideró como variable dependiente o desenlace. En este aspecto las mujeres alcanzaron un 72,7 % (93) del total de censados (128) (tabla 1).
Hábitos alimentarios y estilos de vida en los trabajadores según su condición biológica
El 56,7 % (389) dijo ser sedentario o tener poca actividad; esto es más frecuente en los hombres (53,7%). El 91,3 % (623) reportó consumir agua, y de estos, alrededor del 60,0 % eran hombres. Por su parte, el 56,0 % (383) manifestó que consume tres o más comidas a diario, principalmente los hombres (64,0 %), y el 6,8 % (47) solo consumía una comida; de ellos, el 61,7 % (29) eran mujeres. La mitad de ellas afirmó no tener un horario exclusivo para el consumo de alimentos; y lo que comían durante el día era: almuerzo 88,2 % (604), desayuno 80,7 %, y el 78,2 % cena. Por su parte, el tipo de cocción de alimentos más frecuentemente reportado fue: hervido (75,3 %) y asado (41,0 %). La frecuencia del consumo de alimentos por semana resultó muy pareja entre hombres y mujeres, que consumen grasas y aceites más de cinco veces por semana, con una prevalencia de 81,4 % (556). Vale la pena resaltar que la proporción del consumo de bebidas alcohólicas, más de tres veces por semana, fue del 2,8 % 19, particularmente en hombres (tabla 2).
Tabla 2. Distribución proporcional de los hábitos alimentarios y estilos de vida de los trabajadores según su condición biológica. N = 686
*S-PA: sedentario-poco activo. **A-MA: activo(a)-muy activo(a).
Fuente: elaboración propia.
Condiciones sociodemográficas, laborales y comorbilidades asociadas a la prevalencia de constipación de la población trabajadora
Se identificaron asociaciones estadísticamente significativas (p < 0,05) para la condición biológica y los ingresos por mes. Se observó una prevalencia de constipación 2,62 veces mayor en las mujeres que en los hombres (RP = 3,62. IC = 2,53; 5,17), y en quienes tenían menores ingresos (RP = 2,05. IC=1,50; 5,78). Fue significativamente menor (p < 0,05) en las personas que habitaban viviendas arrendadas (RP = 0,67. IC = 0,48; 0,93), y refirieron otro tipo de tenencia de sus viviendas (vivir con parientes, en comodatos, viviendas prestadas o en hogares de paso) (RP = 0,52. IC = 0,30; 0,91). También fue significativamente (p < 0,05) menor la incidencia de estreñimiento en los/las que trabajaban más de ocho horas (RP = 0,65), y en quienes vendían mercancía y cacharro (RP = 0,74). Por otro lado, esta prevalencia fue 56,0 % mayor en personas con menor antigüedad en el oficio (RP = 1,56), y en quienes consideraban que su estabilidad laboral era regular, mala y muy mala (RP = 1,22) (tabla 3).
Tabla 3. Condiciones sociodemográficas, laborales y comorbilidades asociadas a la prevalencia de constipación reportada por los trabajadores participantes en el estudio N = 685
*Asociación estadísticamente significativa cuando p < 0,05.
**Otros: productos de cosecha y perecederos, bebidas, picadura y dulce, comidas rápidas.
Fuente: elaboración propia.
Comorbilidades, hábitos alimentarios y estilos de vida asociadas a la prevalencia de constipación de la población trabajadora
La sintomatología ansiosa es 5,52 veces mayor en quienes presentan constipación que los que no la tienen (RP = 6,52. IC = 2,72; 15,63). Esta es una asociación estadísticamente explicativa (p < 0,05) (tabla 3).
Las personas sedentarias y poco activas (Rp = 1,45. IC = 1,04; 2,02) registran una prevalencia de constipación significativamente mayor (45,0 %) (p < 0,05). También fue 90 % mayor (p < 0,05) en los/las que dijeron no consumir agua (RP = 1,90. IC = 1,12; 3,16). Y, en cambio, la incidencia disminuyó con el reporte del número de comidas consumidas cada día (p < 0,05), según se aprecia en las siguientes proporciones: 73,0 % menor si comían más de tres veces al día (RP = 0,27. IC = 0,09; 0,78), 39,0 % menor (p < 0,05), para quienes cenaban diariamente (RP = 0,61. IC = 0,44; 0,96), y 36,0 % menos, en quienes tenían un horario exclusivo para tomar los alimentos (RP = 0,64. IC = 0,46; 0,89). También se observó que los/las que consumían alimentos hervidos registraban 23,0 % menor tasa de constipación (RP = 0,77), y los que lo hacían con otro tipo de cocción, presentaban 30,0 % mayor prevalencia (RP = 1,30) (tabla 4).
Tabla 4. Hábitos alimentarios y estilos de vida asociados a la prevalencia de constipación reportada por los trabajadores. N = 685
Fuente: elaboración propia.
También fue representativa (p < 0,05) la asociación entre el consumo de tubérculos y plátanos, y una mayor prevalencia de constipación, ya que a menor frecuencia de consumo semanal, había una tasa 3,35 veces mayor en comparación con quienes nunca lo hacían (RP = 4,35. IC = 2,38; 7,93), 1,79 veces en quienes los consumían de forma ocasional (RP = 2,79. IC = 1,16; 6,73), 0,82 veces mayor en quienes lo hacían de una a dos veces (RP = 1,82. IC =1,20; 2,76), y 0,85 veces mayor en los/las que los consumían de tres a cinco veces por semana (RP = 1,85. IC =1,20; 2,84).
Por su parte, esta prevalencia de constipación fue mayor (p < 0,05) en las personas que revelaron que nunca consumían cereales (RP = 2,15. IC = 1,39; 3,32), en quienes comían cereales una o dos veces por semana (RP = 1,35), y en los que lo hacían de tres a cinco veces (RP = 1,27). Quienes nunca han tomado leche y productos lácteos presentaron una incidencia de constipación 65,0 % mayor (RP = 1,65. IC =1,01; 2,67), y quienes lo hacían ocasionalmente, fue 72,0 % mayor (RP = 1,72. IC = 1,04; 2,85). A su turno, se evidenció que quienes nunca comen carne el estreñimiento es 1,23 veces mayor que los que sí la consumen > 5 veces por semana (RP = 2,23. IC = 1,08; 4,26), también lo fue 1,5 veces mayor, en los que consumían leguminosas ocasionalmente (RP = 2,50. IC = 1,28; 4,85) (p < 0,05) (tabla 5).
Tabla 5 Frecuencias de consumo de alimentos asociadas a la prevalencia de constipación reportada por los trabajadores. N = 685
Fuente: elaboración propia.
Se identificaron mayores prevalencias de constipación en quienes consumían carne de una a dos veces (RP = 1,93), y en quienes lo hacían de tres a cinco veces (RP = 1,27) por semana. También fueron mayores estos registros en quienes comían frutas de vez en cuando (RP = 1,44), en los que nunca consumían verduras (RP = 1,96), lo hacían ocasionalmente (RP = 1,49) o de tres a cinco veces por semana (RP = 1,27). Estas prevalencias aumentaron en los consumidores de grasas y aceites -de tres a cinco veces- (RP = 1,17) y de una a dos veces (RP = 1,20) por semana, en quienes nunca consumían azúcares-dulces-postres, en quienes sí lo hacían de tres a cinco veces por semana, en los que nunca consumían bebidas alcohólicas (RP = 1,28) o lo hacían ocasionalmente (RP = 1,52,0) y de una a dos veces por semana (RP = 1,49,0) (tabla 5).
Condiciones que aportan a la explicación de la prevalencia de constipación en la población trabajadora
Aportaron a mayores prevalencias de constipación, de manera significativa (p < 0,05), la condición biológica, ingresos mensuales y sintomatología ansiosa. Por su parte, las menores tasas se explicaron por la tenencia de la vivienda y la tipología de venta. La prevalencia de constipación en las mujeres, aumentó su fuerza de asociación de 2,62 veces (RPC= 3,62. IC = 2,53; 5,17) a 3,58 veces (RPA= 4,58. IC = 2,90; 7,24). De la misma forma, tener ingresos menores o iguales a $550.000 pesos colombianos, conservó la significancia estadística (p < 0,05) y aumentó la fuerza de asociación, porque pasó de 1,05 veces (RPC= 2,05. IC = 1,50; 2,78) a 1,76 (RPA= 2,76. IC = 1,75; 4,36) (tabla 6).
Tabla 6. Condiciones sociodemográficas, laborales, hábitos alimentarios, estilos de vida y comorbilidades que aportan a la explicación de la constipación en los trabajadores
Fuente: elaboración propia.
La tenencia de vivienda, vivir en arriendo o tener otro tipo de tenencia aportó de manera significativa (p < 0,05) a una menor presencia de constipación, y aumentó la fuerza de asociación al ajustarse por las demás variables, pasando de 33 % menos (RPC = 0,67. IC = 0,48; 0,93) al 56 % menor (RPA = 0,44. IC = 0,28; 0,71) para los trabajadores que vivían en arriendo y del 48 % (RPC = 0,52. IC = 0,30; 0,91) al 58 % menor (RPA= 0,42. IC = 0,20; 0,88), para hombres y mujeres que mencionaron otro tipo de tenencia de vivienda (tabla 6).
Llama la atención que en los más jóvenes se observó mayor incidencia de constipación, que los participantes de 60 y más años. Además, aumentó la fuerza de asociación, ya que pasó de un 74 % en los análisis crudos (RPC = 1,74), al 85 % (RPA= 1,85) al ajustar por las demás variables incluidas en el análisis (tabla 6). La jornada laboral perdió su significancia estadística, debido a que pasó de estar asociada a 35,0 % menor prevalencia de constipación (RPC = 0,65. IC = 0,46; 0,91) a un 22 % (RPA=0,78) menor. Vender mercancía y cacharro, al ajustarse por las demás variables incluidas en el texto de estudio, aportó de manera significativa (p < 0,05) a explicar 47,0 % menor prevalencia de constipación (RPA = 0,53. IC = 0,34; 0,82). Tener estabilidad laboral regular, mala o muy mala se asociaba a mayor prevalencia y pasó a explicar una menor incidencia de la misma, y al ajustarse por las demás variables dejó ver su verdadera direccionalidad (tabla 6).
Comorbilidades, hábitos alimentarios, estilos de vida y frecuencias de consumo que aportaron a la explicación de la prevalencia de constipación
Tener sintomatología ansiosa explicó de manera significativa (p < 0,05) mayor prevalencia de constipación en esta población, aunque disminuyó su fuerza de asociación, al pasar de ser 5,52 veces mayor (RPC= 6,52. IC = 2,72; 15,63) a 3,73 (RPA = 4,73. IC = 1,76; 12,73) en los análisis ajustados. La sintomatología depresiva, aunque no representó un aporte importante para explicar mayor tasa de estreñimiento, aumentó su fuerza de asociación, al ajustarse por las demás variables incluidas en este análisis (tabla 6).
Es notable (p < 0,05) la prevalencia de constipación en los/las que reportaron no consumir agua durante su jornada laboral, manteniendo su significancia estadística (RPC = 1,90. IC = 1,12; 3,19) y aumentando su fuerza de asociación al ajustarla por los demás hábitos alimentarios y estilos de vida (RPA=2,16. IC=1,16; 4,01). Ser sedentario y poco activo, al ajustarse por las demás variables, perdió su capacidad explicativa, pero conservó la direccionalidad en su fuerza de asociación, lo que contribuyó a revelar 38,0 % más prevalencia de esta condición. Tener un horario establecido para el consumo de alimentos, explicó (p < 0,05) una menor incidencia (RPA = 0,59. IC = 0,39 0,90) (tabla 6).
Aunque no fue un aporte significativo, sí se establecieron menores prevalencias en los que tenían más de tres comidas al día, desayunaban diariamente, y tomaban el algo. La cena perdió su significancia estadística al ajustarse por los demás hábitos y estilos de vida; sin embargo, conservó la direccionalidad del análisis y aumentó su capacidad para aportar a menores tasas de constipación (tabla 6).
Las frecuencias de consumo que aportan a una mayor incidencia de estreñimiento fueron: no consumir tubérculos y plátanos, que pasó de ser 3,35 veces mayor (RPC = 4,35. IC = 2,38; 7,93) a 8,59 veces mayor (RPC= 9,59. IC = 1,36; 67,28), al ajustarse con las demás variables (p < 0,05); el comer tubérculos y plátanos de tres a cinco veces por semana (RPA = 2,20. IC=1,16; 4,17), y entre una y dos veces por semana (RPA = 2,17. IC =1,18; 4,00). Asimismo, el consumo ocasional de este tipo de alimentos aumentó la fuerza de asociación y perdió su significancia estadística: pasó de 1,79 veces a ser 3,97 veces mayor (RPA = 4,97); el hecho de no consumir verduras disminuyó su fuerza de asociación, y pasó de un 96 % mayor a un 56 % mayor prevalencia de constipación. El consumo de bebidas alcohólicas conservó su direccionalidad en las categorías de comparación, al ajustarlo por las demás frecuencias de consumo (tabla 7).
Tabla 7 Frecuencias de consumo que explican las razones de la constipación en los trabajadores
(Cr)*= Categoría de referencia para comparación. Los resultados se presentan para las categorías con las que se compara esta categoría.
Fuente: elaboración propia.
Finalmente, el consumo de carnes perdió su capacidad explicativa y cambió la direccionalidad del análisis: de 1,23 veces mayor la prevalencia de constipación en quienes nunca la consumían, se convirtió en un factor que ayudó a explicar el 6,0 % de menor prevalencia en los que la consumían más de cinco veces a la semana. Comer carne de manera ocasional explica el 93,0 % de mayor prevalencia de constipación, y el consumo ocasional de leches y lácteos perdió su significancia, pero conservó la direccionalidad en la fuerza de asociación (RPA=1,75), al ajustarlo por las demás frecuencias de consumo. Se observan cambios en la direccionalidad de la fuerza de asociación el no consumir leguminosas o hacerlo una o dos veces por semana, y consumir cereales de tres a cinco veces por semana, características que contribuyeron a explicar menores prevalencias de constipación (tabla 7).
Discusión
La constipación es una condición prevalente, que afecta la calidad de vida de las personas y puede generar altos costos para el sistema de salud 5. Este tema ha sido escasamente explorado en la población general, y menos aún en trabajadores con empleos de subsistencia en las calles y aceras de las ciudades, los cuales pueden verse abocados a exposiciones voluntarias e involuntarias que incluyen factores de riesgo y condiciones laborales, ambientales, hábitos y estilos de vida, que pueden estar relacionadas con la constipación.
Condiciones sociodemográficas y económicas relacionadas con la constipación en esta población
Se identificó una prevalencia de constipación del 18,7 %, cifra similar a la reportada en otros estudios, en los que las prevalencias oscilan entre el 12,0 y 21,1 % 9,10. Esta patología se presenta más en mujeres 7,8, y para este estudio se identificó una razón de constipación mujer/hombre de tres a uno. También se han reportado mayores tasas a mayor edad 11,12; sin embargo, para este grupo poblacional, la situación fue diferente, pues aunque predominan las edades avanzadas (≥ 45 años), con mayor prevalencia de enfermedades crónicas, se evidenció una incidencia del 74,0 % mayor en los más jóvenes (18 a 29) y 43,0 % mayor en personas con edad entre los 30 y los 44 años.
Por otro lado, se identificó mayor registro de estreñimiento (p < 0,05) en personas con ingresos mensuales < $ 550 000 colombianos en 2016, parecido a lo reportado en la literatura, donde un bajo nivel socioeconómico se relaciona con mayor presencia de constipación 13. Es importante resaltar que en este estudio fue significativamente mayor la prevalencia de constipación (p < 0,05) en quienes tienen vivienda propia, resultado que podría relacionarse con una carga adicional de obligaciones difíciles de cumplir, si se tienen en cuenta sus bajos ingresos mensuales.
Condiciones laborales y su relación con la constipación
Esta población laboraba más de ocho horas diarias, tenía más de 10 años de antigüedad en el oficio, vendía fundamentalmente mercancía y cacharro, y el puesto de venta más común era semiestacionario y ambulante. Las cifras que se muestran al respecto son similares a las del Diagnóstico nacional de condiciones de salud y trabajo de las personas en el sector informal para Colombia 14. En la literatura consultada aún no se identifican condiciones laborales asociadas o que aporten a explicar mayores prevalencias en trabajadores informales, para comparar con lo aquí evidenciado.
Se identificaron asociaciones significativas (p < 0,05) que muestran menores prevalencias de constipación en quienes laboraban más de ocho horas diarias y en quienes vendían mercancía y cacharro. Aunque estos factores podrían llevar a una carga laboral y un proceso de desgaste que conduce al deterioro de la salud, tal como lo describe la doctora Laurrel 4, estos trabajadores tenían mayores ingresos por mes, que los que se dedicaban a otra clase de ventas y a los que laboraban más horas al día, razón por la cual podrían ser los que tienen más capacidad para trabajar, situación que no es posible comparar con la literatura disponible, y limita la lectura de los resultados de este estudio. Tal aspecto sensible debe tenerse en cuenta a la hora de estudiar los factores relacionados con la constipación en la población general y en población trabajadora con empleos de subsistencia en las calles y aceras de las ciudades. También se identificó que los que afirmaron tener una estabilidad laboral regular, mala o muy mala, presentaban mayor prevalencia de constipación; sin embargo, al ajustarla con las demás variables, esta condición actuó como un factor que explicaba menor prevalencia, resultado que no es posible cotejar, por la escasa bibliografía disponible al respecto.
Comorbilidades, hábitos alimentarios y estilos de vida relacionados con la prevalencia de constipación
El sobrepeso y la obesidad fueron las comorbilidades dominantes, situación que aporta al deterioro de las condiciones de salud, y tal como se ha evidenciado, actúa como factor de riesgo para la presencia de estreñimiento 15. Sin embargo, para los participantes en este estudio esta condición no se asoció ni contribuyó a explicar mayores o menores cifras de constipación. Por su parte, la sintomatología ansiosa se asociaba (RPC = 6,52. IC = 2,72;15,63) y aportaba a la explicación (RPA = 4,73, IC = 1,76;12,73) de mayores tasas de la patología (p < 0,05). De igual forma, y aunque la sintomatología depresiva, no aportó de manera significativa, se asoció y aportó a explicar la constipación.
Las anteriores fueron condiciones evidenciadas en la población general a nivel mundial, relacionadas con síntomas gastrointestinales 13,16,17,18, que también podrían estar relacionadas con el consumo de algunos de los medicamentos de primera línea, utilizados contra estas patologías 15; sin embargo, para esta población trabajadora, no se exploró el consumo de medicamentos para el tratamiento de la sintomatología emocional, y esta sería una limitación, en caso de que se requiera identificar si las medicinas que usan, si llegaran a hacerlo, pudieran estar afectando los resultados de la investigación.
En su mayoría esta población trabajadora era sedentaria y poco activa, condición que se asoció de manera significativa (RPC = 1,45. IC = 1,04;2,02), y explicó (RPA = 1,38) mayores frecuencias de constipación, y estas a su vez son condiciones evidenciadas en la literatura 19, que han concluido que la actividad física favorece la motilidad gástrica 15. También fue estadísticamente significativo (p < 0,05), el hecho de no beber agua durante la jornada laboral. La ausencia de este hábito es un factor de riesgo descrito en la literatura 11.
Consumir más comidas diariamente se asoció y aportó a explicar (p < 0,05), una menor prevalencia de constipación (RPA= 0,65) en la población objeto de estudio. Tal como lo evidenciaron prácticas como el consumo del desayuno, algo y cena, que explicaron (RPC = 0,61. IC = 0,44;0,96) menor prevalencia de la constipación (RPA = 0,56. IC = 0,30;1,04). Otro factor que disminuye significativamente (p < 0,05) esta condición es tener un horario establecido para el consumo de alimentos, tal como lo evidenció el estudio.
Asimismo, se identificó que el 42,3 % tenía sobrepeso, el 26,2 % estaba en condición de obesidad, 28,9 % eran sedentarios, 25,5 % bebían alcohol, 16,8 % fumaban cigarrillo, y el 53,4 % de ellos no tenía horario establecido para las comidas. Preferían alimentos hervidos, asados y fritos. Estos hábitos quedaron registrados 20 en esta población trabajadora al analizar sus condiciones de sobrepeso y obesidad. No obstante, estas son conductas que no se estudian con frecuencia en la literatura sobre trabajadores informales, y menos aún con empleos de subsistencia, situación que limita el símil de estos resultados, y estimula la necesidad de seguir analizando esta problemática en estas poblaciones.
Frecuencias de consumo de alimentos y su relación con la constipación en la población
Aunque se ha evidenciado que dentro de las medidas iniciales para el tratamiento de la constipación se encuentra el aumento del consumo de fibra en la dieta que puede, entre otros aspectos, facilitar las deposiciones 5,21,22, para este estudio solo se tomaron datos de las frecuencias de consumo de los grupos de alimentos que comían semanalmente, identificando desde la asociación y el aporte a la explicación, mayores prevalencias de constipación en quienes no consumían alimentos ricos en fibra como las frutas/verduras, leguminosas, cereales, y tubérculos y plátanos de manera ocasional (RPC=2,79. IC=1,16;6,73. RPA=4,97), o nunca (RPC = 4,35. IC = 2,38;7,93. RPA = 9,59. IC = 1,36;67,28). También se asoció y contribuyó a explicar mayor presencia de constipación, no consumir leche y productos lácteos (RPC = 1,65. IC = 1,01;2,67. RPA = 1,42) y bebidas alcohólicas (RPC= 2,28. RPA= 2,07).
En conclusión, en este estudio se evidenció cómo las condiciones sociodemográficas, laborales, hábitos alimentarios y estilos de vida de estos trabajadores del centro de Medellín, se asociaron y aportaron a comprender mayores prevalencias de constipación, lo cual, a su vez, puede constituir un tema de interés en salud pública para Colombia y otros países del continente, donde abunda la población trabajadora en las calles. Este sería un punto de partida para realizar investigaciones más centradas en esta problemática, con el fin de aportar información que impulse acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades, que impacten de forma positiva en la salud y calidad de vida de los trabajadores, máxime si se tiene en cuenta que buena parte de las condiciones que la explican son factores modificables en el corto y mediano plazo. Por tanto, es de vital importancia la educación e instauración de hábitos de vida saludables de este grupo de trabajadores, partiendo de su condición de vulnerabilidad socioambiental y laboral, y de los supuestos establecidos en la política pública de trabajadores informales para Colombia, emitida el 16 de mayo de 2022 1.













