Introducción
Envejecimiento y vejez
El envejecimiento y la vejez se apoyan en las representaciones sociales que lo asocian con deterioro y enfermedad, lo que lleva a considerarlo como un proceso individual de naturaleza esencialmente biológica. Las investigaciones en salud ponen de relieve el reduccionismo biologicista desde el que se analiza la vejez casi de manera exclusiva a través de la dimensión de la edad cronológica 1. Así, la persona queda reducida al cuerpo que envejece; su imagen física parece explicar su totalidad como persona, lo que revela también la homogeneidad que esconde esta interpretación reduccionista 2. A lo anterior se suman las representaciones estadísticas; a mayor edad más déficit, esto carga las representaciones de estereotipos negativos hacia las personas mayores. La construcción social que se articula con el discurso biológico sobre las edades tiene como consecuencia el estigma y la marginación de las personas mayores 3. Por lo tanto, es importante abordar el envejecimiento y la vejez no solo como un proceso biológico y fisiológico sino como un constructo social que abarca otras variables, como el edadismo.
La vejez incorpora aspectos biológicos, sociales, culturales y psicológicos, como todas las situaciones humanas, tiene una dimensión existencial, modifica la relación del individuo con el tiempo; por lo tanto, su relación con el mundo y su propia historia. Así, por ejemplo, la división en clases de nuestra sociedad decide los rostros de la vejez. Una persona con privilegios tendrá una vejez diferente a la de un obrero que en muchas oportunidades no goza de una pensión. La oposición entre ricos y pobres crea dos categorías de personas mayores: una extremadamente amplia, la otra reducida a una pequeña minoría 3. Dado lo anterior, es necesario analizar el envejecimiento y la vejez desde la interseccionalidad. Al analizar este proceso con variables como género, clase social, educación, entre otras, el concepto adquiere un enfoque crítico del envejecimiento que cuestiona las narrativas tradicionales de la vejez como una etapa de pérdida y dependencia.
La identidad trans y su impacto en la vejez
Las investigaciones recientes sobre el proceso de envejecimiento y la vejez en relación con el género evidencian las diferencias que los sistemas de género convierten en desigualdades y cómo dichas desigualdades afectan más a las mujeres cisgénero que a los hombres a lo largo de sus cursos de vida. Esta heterogeneidad se observa fundamentalmente a través de variables como la clase social y especialmente el nivel educativo alcanzado en su juventud, aspectos todos ellos clave que marcan diferencias biográficas importantes a lo largo del curso vital de estas mujeres y, por tanto, en su vejez 2. Sin embargo, es escasa la literatura que analiza el proceso de envejecimiento y la vejez en mujeres transgénero mayores. Cabe preguntarse si las mujeres trans mayores desafían o se ven atrapadas en roles de género asociados a la edad y la feminidad.
La identidad trans y su impacto en la vejez enfrentan el envejecimiento en una sociedad marcada por normas cisnormativas; el estigma y la discriminación acumulada a lo largo de la vida y su impacto en el acceso a derechos, servicios de salud y reconocimiento social en la vejez. Las mujeres transgénero en contextos de pobreza y vulnerabilidad han sido víctimas de violencia basada en género, lo cual ha traído como consecuencias barreras en la atención médica y las mayores tasas de feminicidios 4. Muchas mujeres trans son asesinadas por su expresión de género en las calles y reciben discriminación por parte de los profesionales de la salud en los centros asistenciales. Prácticas como la autohormonización, el uso de polímeros, trabajo sexual en la calle y sin uso de preservativo en mujeres trans pobres conllevan a contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) entre otras enfermedades de transmisión sexual 5. Se ha demostrado que, como consecuencia del deterioro en la salud de las mujeres trans que son atravesadas por varios vectores de opresión, tienen una esperanza de vida de 35 años 6.
Por lo anterior, el objetivo de este estudio es describir los significados y vivencias del proceso de envejecimiento que conlleva la vejez en mujeres trans que residen en la ciudad de Bogotá.
Materiales y métodos
Para el desarrollo de este trabajo, se realizó un estudio cualitativo de tipo descriptivo; el objetivo principal del diseño es caracterizar el fenómeno tal y como se manifiesta en el contexto y desde la perspectiva de los participantes. No intenta probar hipótesis ni explicar relaciones causales, sino mostrar el retrato fiel del fenómeno 7. El enfoque cualitativo descriptivo permitió explorar en profundidad los significados y vivencias subjetivas del envejecimiento en mujeres trans, aspecto poco visibilizado en la literatura nacional e internacional.
Técnica de producción de los datos
Se realizó a través de una entrevista semiestructurada aplicada a seis mujeres transgénero mayores de 60 años residentes en la ciudad de Bogotá (Colombia). Las participantes fueron reclutadas utilizando el método de muestreo por snowball (bola de nieve), donde la primera mujer trans identificada y que cumplió con los criterios de inclusión ayudó a contactar a la siguiente participante. Los criterios de inclusión fueron mujeres que se identifican como trans (transgénero y/o transgenerista, transexual, travesti) en sus diferencias y diversidades; mujeres trans de 60 años o más; personas trans con un mínimo de diez años de experiencia viviendo en el rol de género opuesto y personas trans que vivan en Bogotá.
Las entrevistas fueron realizadas en el lugar de vivienda de las mujeres trans durante el 2023. Es de señalar que una de las participantes vive en habitaciones alquiladas por días o semanas, en un barrio cercano a las zonas donde se ejerce la prostitución, como el barrio Santafé. Estos espacios suelen ser de baja calidad, con problemas de hacinamiento, falta de servicios públicos adecuados y altos costos en proporción al ingreso. Dos de ellas residen en zonas populares de la ciudad, arrendando habitaciones muy económicas y con cierta red de apoyo entre pares o familiares en la zona de Ciudad Bolívar. Tres viven en residencias informales o lugares transitorios donde se paga por noche o por día en Mártires. La duración promedio de cada entrevista fue de 40 minutos. La forma de registro fue en grabadora, además de la toma de notas por parte de los investigadores. El material de audio fue transcrito en formato Word. Para el análisis de los datos se usó el Atlas Ti versión 23.
Estrategia de análisis
El análisis del discurso se realizó a partir de la técnica de enfoque centrado en el autor (ECA). Este método resalta cómo los actores sociales construyen narrativas a través del discurso. La sociología del desarrollo es una perspectiva centrada en el actor, Long 7 expone el origen del enfoque orientado al actor, enfatizando la importancia de la agencia individual, las interfaces y los procesos de transformación social más que las estructuras establecidas.
El procedimiento incluyó las siguientes fases:
Lectura flotante de las transcripciones para identificar temas emergentes.
Codificación inicial de unidades de significado relevantes en torno al envejecimiento y la vejez.
Organización de categorías y subcategorías a partir de los relatos, priorizando la perspectiva de las participantes.
Contrastación de las categorías emergentes con literatura especializada en envejecimiento, género y diversidad sexual.
Elaboración de matrices analíticas y discusión interpretativa con el equipo investigador, con el fin de garantizar consistencia y rigor.
Para el manejo y organización de los datos se utilizó el software Atlas.ti 23, lo que facilitó la codificación, construcción de redes de categorías y análisis transversal de los discursos.
Criterios de rigor científico
El estudio siguió los criterios de calidad propuestos por Lincoln et al. 8. La credibilidad se aseguró mediante la validación de resultados con las participantes y la triangulación entre investigadoras. La transferibilidad se fortaleció a través de una descripción densa del contexto social y del territorio de las participantes. La dependencia se garantizó al dejar un registro detallado del proceso analítico y de las decisiones metodológicas. Finalmente, la conformabilidad se apoyó en la reflexividad del equipo investigador y en el uso de diarios de campo para reconocer posibles sesgos.
Consideraciones éticas
Teniendo en cuenta la resolución 8430 de 1993 9, “Por la cual se establecen las normas científicas, técnicas y administrativas para la investigación en salud”, este trabajo se realizó bajo la normatividad vigente, prevaleciendo el respeto y dignidad de las entrevistadas, contribuyendo a la protección de sus derechos de libre expresión, disminuyendo el proceso discriminatorio a razón de identidad de género no heteronormativa. Asimismo, esta investigación cuenta con aval del comité de bioética de la Universidad, bajo el acta No. 033 de 2022. Esta investigación identifica los procesos de envejecimiento y vejez de mujeres trans por lo cual se considera de riesgo mínimo, ya que se aplicaron entrevistas semiestructuradas en las que se abordaron temas que pudieron ser sensibles para las entrevistadas; sin embargo, se hizo la primera contención psicológica desde el cuidado de enfermería. Los investigadores están en capacidad de hacer este ejercicio ya que han cursado salud mental y varias psicologías.
Resultados
La Figura 1, sintetiza los significados y vivencias del envejecimiento y la vejez a partir de los relatos de las mujeres trans que participaron en las entrevistas.

Fuente: elaboración propia.
Figura 1 Organización de categorías y subcategorías a partir de los relatos, priorizando la perspectiva de las participantes.
Significados de envejecimiento
Conocimientos, sabiduría y experiencias
El envejecimiento, según las personas entrevistadas, se manifiesta como el recorrido, proceso en el que se adquieren experiencias de vida para el porvenir, mejorando herramientas de autocuidado para llegar a la edad de oro o edad madura. Todas aquellas experiencias que se adquieren durante el desarrollo del ser humano en los diferentes ciclos de la vida proyectan a la persona a un futuro deseado, iniciando por los cambios que se manifiestan durante su desarrollo.
Andrea, una de las personas entrevistadas, “lo definiría como un trayecto de jóvenes a esta edad, un recorrido sobre la edad actual, de sacrificios, de trabajo, de personalidad y de mucha paciencia para entenderme y entender a los demás”.
Los significados de envejecimiento desde la perspectiva de las participantes se manifiestan por medio del conocimiento, sabiduría y experiencia que la persona adquiere, pues cada persona envejece de manera diferente y vive experiencias propias que a su vez construyen su identidad. El contexto donde se desarrolla cada ser prima en su experiencia. En cuanto más transcurre el tiempo, más saberes se incorporan a la personalidad para dar respuesta certera a las preguntas de la vida y comprender las dinámicas culturales de cada persona. Por ejemplo, Chavela dice “...entre más uno envejece, más aprende y tiene muchas experiencias, vive muchas experiencias y, fuera de eso, es lo que yo le digo; la misma vida se encarga de que uno sea prácticamente psicólogo”.
Seguridad en sí misma
En la mayoría de los casos, las participantes han mencionado que es de vital importancia realizar una serie de cambios en la corporalidad y la expresión del género como dejarse crecer el cabello, pintarse las uñas, ropa adecuada y ceñida al cuerpo, no tener vello corporal, utilizar maquillaje y accesorios, con la finalidad de ser aceptadas y respetadas por la sociedad y/o la familia cumpliendo de cierta forma un rol social acorde al género. Mencionan que el transcurso de su vida se torna ameno a medida que fueron envejeciendo, pues la comunidad valora y respeta las identidades diversas; asimismo, esta mezcla de sentimientos se torna recíproca.
Al respecto, Andrea dice “que, de joven, a este punto ya de ser mayor que [he] recorrido una vida muy chévere, muy segura de mí misma, segura de la gente, segura de lo que me rodea, como... afectiva mi situación hacia la gente y ellos hacia mí”.
Por otro lado, Lucía refiere que el envejecimiento es una etapa dura y difícil; por el hecho de ser trans no puede formar una familia ni tener hijos y en el transcurso de su vida, ha estado rodeada de soledad, esperando compañía y consuelo de otras mujeres trans en los momentos más duros. Creando redes de cuidado entre ellas. Su familia, con quienes comparte lazos sanguíneos, actualmente se encargan de criar a sus propios hijos y esposas, por lo que entiende que es un pariente más y que no recibió el apoyo que tanto esperaba durante el proceso de envejecimiento.
Palabras de Lucía: “entonces ha sido como envejecer rodeada de soledad... y en compañía de las mismas mujeres trans igual a mí, porque somos como una especie, una familia y ahí nos damos como consuelo, nos cuidamos y nos acompañamos”.
Orgullo y felicidad de alcanzar la edad madura
Para mí el envejecimiento es algo “normal” manifiesta Vicky, la satisfacción recorre por sus venas al sentir orgullo y felicidad de alcanzar una edad madura, de llegar a la edad que tiene hoy, puesto que es muy complicado para una mujer trans alcanzar esta meta y esto debido a las violencias que viven por parte de los diferentes actores sociales. Afirma que los contextos de pobreza, violencia y casi mendicidad, hacen que muchas mujeres no logren llegar a la vejez. Ginna considera que el envejecimiento es llegar a una edad a la que muchas mujeres trans no llegan debido a diferentes factores como el rechazo social o la discriminación. A sus 62 años ha podido “sortear muchas etapas” de las que se ha sentido orgullosa de verse a través de la piel de la mujer madura que anhelaba ser.
El envejecimiento para Mariana significa una serie de procesos que han transcurrido en su proyecto de vida y que a sus 70 años ha atravesado diferentes experiencias propias que la hicieron transitar en el género; no obstante, siente que no ha vivido momentos de vulneración por parte de la sociedad por el hecho de haberse construido y deconstruido como mujer, siente que aún tiene espacio en la sociedad como adulto mayor, tanto en su núcleo familiar como en su grupo de amigos.
Vivencias en el proceso de envejecimiento
El trabajo de peluquería y prostitución
El proceso de envejecimiento se encuentra relacionado con las vivencias de cada una de las participantes entrevistadas, las cuales cuentan cómo iniciaron sus tránsitos y al día de hoy cómo viven esas características propias de sus vidas.
Durante su vida, Chavela confiesa que desde muy pequeña entendió que su gusto por los hombres era algo que provenía de su interior, que sentirse femenina era algo castigado socialmente para un hombre, la necesidad de entender el comportamiento, actitudes de la mujer la lleva a compartir con niñas, lo que conlleva dejar de lado las masculinidades asociadas a los hombres. El hecho de ser aplicada en el colegio trajo consigo consecuencias que cambiarían su vida, pues en quinto de primaria tuvo que iniciar a trabajar para apoyarse con sus estudios básicos, cansada de los tratos inadecuados por parte de su familia escucha que existen chicos y chicas trans que ejercían la prostitución motivados por la necesidad de conseguir sustento diario, allí inicia su vida como mujer trans con el apoyo de otras chicas (refiriéndose a otras mujeres trans). Hoy Chavela compara su pasado con el presente, a razón de su respuesta se puede inferir que el envejecimiento genera una diferencia circunstancial en la vida de todos los seres humanos, la edad trae consigo cambios que se reflejan en el cuerpo y la capacidad de raciocinio; la mente es sin duda un aliado que se adapta a los procesos de envejecimiento y se integra con la respuesta exteriorizada.
Chavela: “ya uno se va acostumbrando o uno va viendo, uno ya va mentalizando, yo ya no estoy de 14, 15 años. Yo de 30 años daba más auge porque participaba en reinados, hacía mi show, cosas así, a esa edad, y participar con chicas de 14 y 15 años, o sea que yo soy como la joven”.
La vida de Chavela ha sido marcada por una serie de trabajos específicos que han acentuado su trayectoria de envejecimiento. Por ejemplo, ejercer servicios de estilista, a su vez, la misma sociedad se ha encargado de encajarla en prestar servicios sexuales a los hombres para poder llevar sustento a sus hogares.
Chavela: “hubo un tiempo en que los barberos antiguos eran los que tenían el auge no, después entramos nosotras... ehh las trans y los gays a trabajar en peluquería y el auge fue de nosotras, al mismo tiempo y en el mismo local o establecimiento ejercíamos la prostitución, en medio de estos dos trabajos fui envejeciendo”.
Alcanzar la perfección femenina exigida por la sociedad
El hecho de ser mujer trans se asocia con la apariencia física, la sociedad exige perfección en los cuerpos de las mujeres, que encaje obligatoriamente en los patrones que se les han moldeado durante mucho tiempo, las mujeres deben ser de manos y pies pequeños, de estatura promedio a la región donde viven, cabello largo y/o arreglado, así como uñas que demuestren feminidad. La sociedad no permite que los cuerpos expresen características biológicas del sexo opuesto, en pocas palabras, encasilla a las personas para que ejerzan un papel como hombre o mujer según su genitalidad.
Al respecto dice Lucía: “la sociedad nos exige... vernos perfectas... nadie es perfecto, pero las mujeres trans, la sociedad como que nos... nos exige perfección porque están pendientes si tengo las manos grandes, si tengo el pie grande, si me salen vellos, si tengo las uñas arregladas, si mi maquillaje está bien hecho, si tengo el cabello bonito y todo”.
La perfección femenina da el punto de partida a los cambios drásticos que deben realizar con sus cuerpos. Es así, que la sociedad empuja a las mujeres trans a encajar en el rol femenino, para lograr una aceptación basada en la moralidad y en la cotidianidad de las vidas del ser humano, lo más duro es pretender que la imagen personal debe ser fiel a los estereotipos interpuestos propios para hombres y mujeres y que se mantenga durante el tiempo. Llegado el caso, las mujeres trans que pasen por mujeres no son agredidas socialmente e incluso ven las violencias a razones de identidad como algo natural, las violencias se pueden “normalizar” y pueden ser incluidas en las vidas de las mujeres trans, en otras palabras “me merezco todo lo que me sucede por el hecho de ser trans, por no seguir con el conducto natural de la vida”. En el caso de Lucía: “con todo lo necesario y toda esa cosa a mí no me han hecho daño porque siempre he procurado ser como muy femenina, como vivir pendiente de lo que la misma gente quiere ver en mí...sí...entonces en parte es hasta positivo”.
Violencias por identidad y expresión de género trans
Las vivencias personales permiten que las mujeres trans entrevistadas marquen una diferencia con respecto a la resolución de sus conflictos sociales. Mencionan el cuidado personal que mejora las relaciones interpersonales, evitando agresiones físicas que maltraten o dañen sus cuerpos. En múltiples casos, las mujeres trans más jóvenes mueren a temprana edad por involucrarse en disputas sociales por defender su expresión de género e identidad. Como lo expresa Vicky: “¡Con suerte! Porque, como le decía en lo anterior... muchas no llegan ni siquiera a los 30, ni a los 40, ni a los 25, ¿si me entiendes?”.
La mayoría han sido relegadas a prestar sus cuerpos en el trabajo sexual como instrumentos de supervivencia y otras al corte de cabello para obtener un beneficio económico, otras simplemente lo hacen con el fin de cumplir una meta que en dado caso no se logra, pues son engañadas por la misma sociedad para que sean esclavas de los hombres, la mujer trans debe someterse al capricho del machismo y las violencias a razón de la identidad de género, siendo este un agravio para la salud mental de estas mujeres.
Significados de vejez
La vejez no es solamente una etapa que debe ser considerada como la última secuela de la existencia humana, puesto que pone en práctica los saberes vividos durante el proceso de envejecimiento y se usa para obtener los mejores resultados de las circunstancias a vivir.
No obstante, es importante entender que la vejez difiere de la juventud, puesto que las experiencias adquiridas son diferentes e influyen en el ambiente psicosocial, económico, familiar, entre otros, siendo propias del proceso de envejecimiento.
La vejez y envejecimiento como un solo concepto
El significado personal sobre temas de vejez y envejecimiento se mezcla como un solo concepto, las entrevistadas no separan ni distinguen entre el significado de cada uno de los dos términos y entrelazan las ideas sobre envejecer.
La vejez y sus significados podrían ser interpretados bajo la vista de Andrea, como la culminación de una serie de procesos que vive todo ser humano, en el cual se manifiestan los “trabajos y sacrificios” realizados en su vida para llegar una edad mayor, estos “sacrificios” (se interpreta como cambiar una oportunidad por otra de menor cuantía) brindan la importancia de sentirse orgullosa de sí misma.
Llegar a la vejez es un punto ideal que causa satisfacción de los logros obtenidos en el transcurso del proceso de envejecimiento. Andrea menciona: “ahí la definiría como... [Se queda pensando] volvemos como a un mismo punto, ¿no?, el trayecto de vida que he llevado hasta hoy, ehh volvemos al primer punto, que ha sido de trabajo y sacrificio y de todo eso hasta ahora ¿no?, pero feliz, llegar a esta edad, a este punto de vida” y Vicky añade: “yo me siento feliz de haber llegado a la edad que tengo”.
Vejez como sensación de triunfo, de valentía y empatía
Para otras, es una sensación de triunfo, de valentía y empatía que demuestra que las experiencias vividas respaldan la sabiduría adquirida. Vicky dice: “no, no es el final de la vida, no, no, no, al contrario; uno en la vejez, uno a la edad que yo tengo, uno vive como más ehh... las cosas más eh... las coge las cosas más... ¿cómo le digo?... más serias, ¿no? ¿si me entiende? No es como en la juventud, que uno es a la loca, que hace las cosas a la loca, que todo le parece divertido”. Pensar en las consecuencias que tienen las acciones y las decisiones que tomamos día a día crea ciertas incertidumbres, por ende, los jóvenes no proyectan la magnitud de los problemas que acarrea no pensar con responsabilidad.
Todas las personas viven bajo las leyes de la naturaleza; no obstante, la vida de las mujeres trans avanza bajo los principios universales de los que se conoce como existir, y sin programarlo cumplen el ciclo de vida como nacer, crecer, envejecer y morir. Se debe destacar que estos ciclos se ven alterados en la vida de las mujeres trans a razón de los diferentes obstáculos que trascurren durante su proceso de envejecimiento como la hormonización excesiva, violencias físicas y psicológicas, procedimientos artesanales, extralimitar el cuerpo y cambiar salud por dinero marcan la diferencia entre la vejez de mujeres cisgénero con las mujeres trans. Vicky insiste: “60 años, 60, ya los que yo tengo y pues yo creo que eso es como normal en todos los seres humanos, todos nacemos para envejecer y estoy muy agradecida por eso”.
Discriminación y rechazo social
Estas mujeres expresan la inconformidad que sienten con la discriminación y el rechazo social asociados al ser mujeres trans y adultas mayores. El aislamiento social a razón de la avanzada edad por parte de las personas que les rodean es la fuente principal que da pie al abandono y pasan a un segundo plano, donde se les intenta olvidar, por lo tanto; la indiferencia notoria causa en las mujeres trans mayores síntomas de depresión y tristeza; sobre todo, cuando se es rechazada por la misma minoría social a la que pertenecen. En este caso, Chavela sustenta: “la persona vieja ya empieza a pasar a un segundo plano, ya la gente empezó a mirarla con más indiferencia con... con las burlas, hasta de pronto de la misma comunidad trans, comunidad LGBT”.
Existen mujeres trans más jóvenes que respetan y dan el lugar merecido a sus mujeres trans mayores, pero algunas, en múltiples oportunidades, demuestran su intolerancia usando burlas y palabras que indican desprecio y resentimiento. La vejez es el grado máximo que una persona alcanza durante su vida. Así lo reconoce Ginna: “las personas pasamos por diferentes etapas para lograr una consolidación emocional, psicológica y biológica que conlleva la aceptación personal. Los viejos son un símbolo de madurez y de superación de obstáculos que la sociedad les ha impuesto por el hecho de existir”. Algo interesante es que Ginna considera que a sus 68 años no es una edad para sentirse vieja; en cambio, hace un llamado al Estado de Colombia para tener en cuenta las necesidades que resaltan a simple vista sobre la vejez de las mujeres trans como el estudio, la habitabilidad y trabajo enmarcado en el derecho a una vida digna.
Miedo a la dependencia y pérdida de la autonomía
Mariana refiere tener y sentir miedo a la vejez, puesto que considera que las personas adultas mayores son las “decrépitas” abonando el hecho de que “nadie es viejo si se puede valer por sí mismo, nadie es viejo”. Su mayor temor se relaciona con el tema de la dependencia física hacia otra persona, pues considera que, a pesar de su edad, es un ser extremadamente independiente, se ha valido por sí sola durante su proceso de envejecimiento y aún siente la fuerza necesaria para realizar sus actividades de la vida diaria.
Vivencias en la vejez
Dolor achaques y pérdida de energía
En el transcurso del análisis, se acierta en que las mujeres trans mayores de 60 años han manifestado cambios en la fuerza y energía con que se realizan las tareas cotidianas, presentan dolencias que aparecen al llegar ciclo de vida de adultez mayor, mencionan lentitud en los movimientos, dolor en miembros inferiores al realizar actividades de ocio, pérdida parcial de la motricidad finoadaptativa.
Lucía: “Para mí, la vejez es una etapa de la vida donde hay situaciones de vulnerabilidad, porque se siente que ya ha perdido uno fuerzas físicas, dolores, ya se perdieron los años de la juventud, que ya llegaron los achaques físicos que... Ya todo se torna un poco más complicado, porque la edad quita ciertas habilidades no solo en las mujeres trans, sino en todos los seres humanos”.
La edad deteriora e influye en los cuerpos de las personas; cada ser humano disminuye su potencial en cuanto a realizar tareas específicas comparado con años anteriores. La vejez trae consigo un cúmulo de vivencias y situaciones que repercuten en el diario vivir de las personas, es decir, las condiciones que afectan el cuerpo, la salud, la integridad física, pudiendo decir que “el tiempo pasa factura con lo que hacemos de jóvenes’’. Todo lo vivido afecta positiva o negativamente a los cuerpos y las mentes, entre lo destacado, se puede decir que la falta de oportunidades, el abandono familiar, las circunstancias del clima al ejercer la prostitución en la calle aceleraron el proceso de envejecimiento y es por ello que hoy las mujeres aparentan más edad de la que tienen.
Lucía: “llegué a pasar hambre, llegué a pasar... A dormir en la calle, tener situaciones sumamente difíciles, creo que todo eso, no solamente los recuerdos, sino todo eso también hace como un efecto en el ser humano ¿sí?”.
Cansancio y reducción de la vitalidad
Para las entrevistadas, las condiciones biológicas y sociales conllevan a la pérdida de garantías de sostenibilidad emocional y física, creando situaciones de riesgo que exponen sus inseguridades. Por ello, al llegar la vejez, se produce un cambio en las actividades cotidianas; las mujeres se sienten cansadas y creen no tener la misma vitalidad y energía de años atrás, la fatiga corporal se manifiesta de forma apresurada debido a los cambios biológicos.
Andrea: Exacto. Si, ya no es igual porque ya estoy cansada, ya no soy igual de ligera, que antes; por ejemplo, trabajaba todo un día, por la noche iba y me bañaba me iba a bailar, me iba a una fiesta y no me cansaba, Ahorita no, ahorita voy a una fiesta, bailo dos horas y duro ocho días con un dolor de piernas por haber bailado dos horas no más. Después de que trabajaba todo un día, bailaba toda la noche, tenía tiempo para ir a Monserrate de una fiesta, me subía para allá, me bajaba, ya no, ya no, entonces, los cambios sí se han visto.
Autocuidado para sobrevivir y llegar a la vejez
Es importante entender que las vivencias de la vejez son unipersonales, cada ser es mérito de su propio esfuerzo, cuando se trabaja en calle y se prestan servicios sexuales se considera un factor predisponente para padecer violencias, por ende, Vicky menciona que es importante “cuidarse de los peligros, de los demás” y de lo relacionado a los procesos que se convierten en amenazas para su integridad. Vicky: “me he cuidado del peligro, de las calles, me he cuidado de todo, de estar con un hombre, cuidarme ¿si me entiende? De todo, de todo, de todo. Yo soy de las personas que veo un problema y trato de... ¿Si me entiende?”
No basta con cuidarse de los peligros individuales si en el mismo país donde se reside, la discriminación es la principal causal de violencias. En Colombia, las mujeres trans mayores experimentan la invisibilidad social, puesto que con el transcurrir del tiempo los seres humanos “pierden” la capacidad de ser una pieza fundamental para el desarrollo de la comunidad. La vejez causa olvido y exclusión social. Chavela menciona: “aquí en Colombia es duro, es duro, es duro envejecer y entre más viejas de uno se va sintiendo como más, más excluidas; como más poca cosa, digamos no, pues uno lo van opacando más esa la vejez la persona se va opacando más y más”.
A sus 70 años Mariana se siente plena y llena de vida, todo esto gracias a las vivencias del proceso de envejecimiento que le permitieron adquirir la experiencia necesaria para llegar a la vejez segura pues manifiesta que “contó con suerte y que la vida la trató bien” ya que a muy corta edad tuvo la oportunidad de viajar a Europa con el fin de ofrecer servicios sexuales y con ello ganar dinero, ahorrar, invertir en propiedades para arrendar habitaciones a sus pares en la actualidad y disfrutar del esfuerzo realizado; sin embargo, a la hora de definir envejecimiento y vejez mezcla los conceptos y los define como “viejo es aquel que no sirve para nada, un vegetal”. Al salir a la calle con prendas femeninas, lleva su nombre en alto sin tomar en cuenta la discriminación y burlas que pueda recibir, pues se siente libre, admirada y criticada, ser el centro de atracción para bien o mal de muchos sin provocar rencillas o conflictos sociales.
Construcción del cuerpo trans
El proceso que ha dejado el envejecimiento evidencia que las mujeres trans han madurado; puesto que reflexionan sobre la importancia del autocuidado y la comprensión de la relación entre el pensamiento y la expresión de género llegada la vejez. En palabras de Andrea: “que me ha vuelto más adulta, más mayor, ya no pienso igual, ya pienso como en mí misma no más, ya no pienso en dos, sino en mí misma”.
No solamente el pensamiento cambia, sino que la imagen corporal, expresa cambios sentidos. Las participantes concuerdan en que han notado cambios físicos presentados en sus cuerpos. Al mirarse al espejo, observan que uno de los cambios más evidentes producidos durante el proceso de envejecimiento son las arrugas y las líneas de expresión. Por lo tanto, la caída del cabello les acompleja, les preocupa, les causa inseguridad y baja autoestima, les preocupa la pérdida de la feminidad.
Andrea: “Ya tenemos marcaciones de la vida, las arrugas... el cabello se nos ha caído, ya no lucimos como hace 40 años, ya se han visto los cambios”.
Para Andrea, las arrugas son signos que reflejan madurez, sabiduría y vivencias de su paso por la vida, su propia existencia, de las luchas personales que abarcan una serie de objetivos cumplidos y metas alcanzadas. Aun así, el pasado da fortaleza al presente; reivindica la feminidad que alguna vez vivieron; por lo tanto, el proceso de envejecimiento no es tomado en cuenta sino hasta llegar a la vejez. A pesar de la edad que tienen, siguen siendo buscadas por hombres a quienes les interesan las mujeres trans mayores.
Reivindicación del cuerpo trans construido
Recordar el pasado es un arma, un haz bajo la manga que enfoca los cambios notorios de la edad, pensando en las circunstancias que llevaron a que esa mujer linda, esbelta, de buen porte hoy ya sea un ser del común, ya no sea la misma mujer que conocieron, se engordó y cambió todo. Para la comunidad, los años no deben dejar secuelas en el cuerpo porque “se ve mal”.
En lo absoluto, las mujeres trans no solo sufren la endodiscriminación por sus pares en el acto de generar comunicación de tipo verbal, pues producen una voz grave al hablar, lo que para el receptor del mensaje genera confusión y discordancia al hecho de no asimilar una voz masculina en un cuerpo femenino.
Las personas observan con detenimiento cada uno de los procesos que se han marcado en el cuerpo, mencionan frases como “¡ay!, pero ahí está ya se le ven los añitos” para hacer hincapié en lo mayor y vieja que se ve; con todo ello, las mujeres trans no se avergüenzan de mencionar la edad que tienen al día de hoy y son orgullosas de ello.
Otros cambios mencionados son la flacidez en la elasticidad de la piel del cuello y los párpados, razón por la que optan por realizar procedimientos quirúrgicos que corrijan éstas marcaciones de la vejez, las canas son otro símbolo que camuflan con tinte para cabello, todo ello involucrado en el proceso de envejecimiento y que son notorios cuando se cumple cierta edad.
No es importante siempre reivindicar a la sociedad el hecho de ser mujer, pues su sola imagen corporal transmite el mensaje que desean informar. Esto ha sucedido alrededor de un tiempo determinado, en el caso particular de Lucía, por lo menos entre los cuarenta y los cincuenta años. Ella dice “desde los 17 años, mi sola presencia reafirma lo que yo soy”.
Cuando se es joven pero no se poseen los medios económicos se cometen errores para mejorar la imagen personal que afectan el cuerpo en la vejez, aunque mencionan que la autoestima no disminuye, en cambio crece, se ven al espejo con las transformaciones corporales artesanales y manifiestan su conformidad, alegría e importancia de poder manifestar a nivel social su feminidad a través de su corporalidad. Dice Vicky: “me miro las arruguitas y todo, en eso sí ha cambiado, pero si miro el cuerpo me veo ¡espectacular!”.
Deseo y trabajo sexual en la vejez trans
La vejez no limita el sentirse deseada. Vicky menciona que al verse al espejo sin importar la edad aún se ve atractiva, la corporalidad que ella observa es la anhelada durante muchos años en los que vivió sin realizarse procedimientos estéticos invasivos. Continúan siendo seres que atraen a los hombres y que ellos pagan por tener en sus brazos la piel de estas mujeres. Vicky asevera: “en mi baño hay un espejo grande, me miro y me digo “¡ay no! ¡Todavía estás buena!” [Tono seductor] “¡Todavía te pagan los hombres, mi amor!”.
El cuerpo viejo de las mujeres trans es aún rentable para el trabajo sexual a razón del morbo y el fetiche que produce tener en la cama un cuerpo femenino con órgano reproductor masculino. Sin embargo, al verse detenidamente, reflexiona sobre las arrugas en el contorno de su rostro, deseando eliminarlas con cirugía, aunque son aceptadas como parte de esa vejez progresiva y acelerada. Vicky dice: “eso es parte del proceso de la vida, yo sí acepto eso, sí, claro, es el proceso de la vida”.
La cara es la presentación de todo ser humano, las personas pueden utilizar ropa para ocultar el paso del tiempo en el cuerpo, pero en el rostro se evidencian los cambios causados por este.
La comunidad en múltiples oportunidades discrimina, y violenta física y verbalmente a razón de dos circunstancias percibidas, la primera es el hecho de ser trans y adulta mayor, y la segunda es que no se acepta socialmente que una mujer trans mayor este ejerciendo la prostitución a una edad que no debería ser considerada como “producto de consumo” para muchas personas. Vicky al respecto menciona: “hay personas que pasan, los carros... y pasan insultando, le dices “ay ¡estás fea!” “Uy... ¡ya estás vieja!” le dicen a uno, cosas así”.
Las compañeras de trabajo se encargan de recordarles “cuál debería ser su lugar”, mencionando cosas como “uy niña, pero usted ya está muy vieja para estar puteando”, razón que produce rabia, mucha molestia en el momento. En consecuencia, la respuesta dada a esta clase de expresiones distingue a quienes están orgullosas de llegar a tener más de 60 años y que la edad no es impedimento para verse y sentirse bien.
No solamente causa rabia, sino que ocasiona que la autoestima baje y que se piense si lo que los demás dicen acerca de su edad es cierto, pero no es conveniente que les sea recordado, pues se considera ofensivo, huir de los problemas es la mejor solución a los mismos.
Imagen y rostro como evidencia del paso del tiempo
La evolución del cuerpo transcurre con normalidad según Ginna, ya que opina que el ser humano pasa por diferentes etapas, en las cuales sufre la modificación de la piel, el cabello, la contextura corporal, y se gana flacidez en la cara, todos ellos provocados por los diferentes cambios biológicos. La sociedad la reconoce como una mujer del común, pues “pasa desapercibida por el hecho de verse femenina”. La vejez se ve reflejada en la cara, pues es allí donde se evidencia el transcurrir de los años, esto le afecta emocionalmente, ya que se ve mayor de lo que espera demostrar. En la vejez, Ginna siente que el “silicón” que se inoculó le afecta la capacidad física, se distribuye por todo el cuerpo, al tocarse o golpearse, produce mucho dolor. Si el tejido donde se encuentra la sustancia se adelgaza, puede causar heridas que llegan a supurar esta sustancia, llevando a una infección.
Mariana observa el cambio de su cuerpo durante el proceso de envejecimiento, pero específicamente hace aproximadamente cinco años, todo ello relacionado con los biopolímeros que se inyecta para conseguir una escultura más armoniosa, se aplicó dos litros, lo cual causa enrojecimiento y disminución de la oxigenación de los tejidos adyacentes a la zona de la aplicación, causando venas varicosas, aunque sigue las recomendaciones de los médicos al usar medias de compresión, mientras nota un deterioro progresivo en la silueta, color y forma de sus miembros inferiores. Mariana afirma: “lógico ya el cuerpo ha cambiado, el cuerpo ha venido cambiando eh... Hace como unos cinco años, cuando cumplí 65 años, ¿en qué cambió?, pues que... mmm... cuando yo... estuve tenía 30, 35 años, yo me metí un producto llamado silicona ahora lo llaman polímero”.
Con mirarse al espejo, Mariana nota la evidente pérdida de cabello que ha sufrido con el pasar de los años; no obstante, refiere que no ha observado otros cambios relacionados con la llegada de la vejez.
Discusión
Las entrevistadas vivieron el proceso de envejecimiento y vejez en contextos de violencia por parte de diferentes actores sociales, incluido el Estado, las familias consanguíneas y las mismas mujeres trans más jóvenes. Asimismo, todas vivieron su vida en la pobreza extrema, casi en la mendicidad, lo que las llevó a ejercer la prostitución en la calle. El trabajo de prostitución y en algunos casos, la peluquería estuvo enmarcado en contextos de violencia y discriminación. Sin embargo, es interesante ver cómo ellas construyeron su identidad, corporalidad y ven la vejez como una experiencia de vida después de enfrentar tantas adversidades y desigualdad. Algunas también sienten que aún tienen espacio en la sociedad como adultas mayores.
Las mujeres transgénero adultas mayores que participaron en esta investigación están atravesadas por varios vectores de opresión. Al ser pobres, con poca o ninguna educación e identificarse con un género no heteronormativo, son objeto de varios sistemas de opresión. La interseccionalidad es una herramienta crucial para comprender las experiencias de las mujeres transgénero mayores, ya que permite analizar cómo múltiples sistemas de opresión interactúan en sus vidas. La interseccionalidad como paradigma hace una importante contribución para comprender la conexión entre el significado y el empoderamiento de las experiencias del proceso de envejecimiento y la vejez.
El estado del arte sobre el proceso de envejecimiento y vejez en personas LGBTIQ+ desde la interseccionalidad y especialmente en mujeres transgénero reporta algunos resultados que se conectan con los de este ejercicio investigativo: Tordoff 10, reporta cómo las experiencias raciales y de género afectan la prevalencia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y las infecciones de transmisión sexual (ITS), así como el acceso a la atención médica en comunidades transgénero y no binarias, aunque no se centra en personas trans mayores, proporciona información valiosa sobre las barreras estructurales que enfrentan las personas en los sistemas de salud, esto es de vital importancia, ya que las personas trans adultas jóvenes siguen construyendo el proceso de envejecimiento en espacios discriminación y opresión 10.
Se comprenden las formas como la sociedad ha impuesto estándares de género hegemónicas, significados de vejez y envejecimiento heteronormativos que han producido opresión y discriminación hacia estas personas, dejándolas al margen de la sociedad. Sin embargo, algunas de ellas logran empoderarse de sus cuerpos y sus vidas para conquistar la vejez a través de intervenciones en su cuerpo, reafirmación de su identidad y de su expresión de género. Los cambios en la corporalidad y la expresión del género, como dejarse crecer el cabello, pintarse las uñas, ropa adecuada y ceñida al cuerpo, no tener vello corporal, utilizar maquillaje y accesorios, con la finalidad de ser aceptadas y respetadas por la sociedad y/o la familia, cumpliendo de cierta forma un rol social acorde al género. Lo anterior coincide con la investigación en México de Álvarez 11, quien reflexiona sobre las modificaciones corporales que realizan mujeres trans adultas hasta los 50 años, para su reconocimiento social.
En esta investigación también se menciona la esperanza de vida de 35 años como consecuencia de las intervenciones artesanales y los factores de opresión de este grupo humano. Es importante mencionar que el mayor reto para realizar esta investigación fue poder encontrar mujeres trans mayores de 60 años, pues la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 12, resalta que la expectativa o promedio de vida ronda los 35 años, pues información recolectada refiere que el 80% de las mujeres trans asesinadas durante un periodo de 15 meses se encontraban en la edad de 35 años o eran menores, afectando directamente a las mujeres trans jóvenes sin experiencia al sentir la falta de orientación de las personas mayores 13.
Las organizaciones internacionales y nacionales que han dedicado esfuerzos de luchas por los derechos de las personas trans mencionan que la muerte sucede en dos escenarios, el primero cuando se les mata, se les violenta y se erradican sus sueños y la segunda cuando el Estado, medios de comunicación y la sociedad deconstruye la identidad y no validan el proceso de tránsito 14,15. Sin embargo, este ejercicio investigativo logra buscar la población objeto, mujeres trans mayores de 60 años y describe el proceso de envejecimiento y la vejez, el cual es personal, cada ser humano vive experiencias propias que construyen su identidad, el contexto y el momento histórico donde se desarrolla cada persona influye en este proceso que conlleva la vejez, tal cual lo menciona la teoría de envejecimiento social en el cual intervienen factores externos a las personas 16. Así como la teoría del curso de la vida la cual examina cómo los eventos históricos, culturales y contextuales afectan las trayectorias individuales del envejecimiento.
Algunas de las mujeres trans que participaron en esta investigación llegan a aceptar las violencias o naturalizar las mismas; piensan que solamente por el hecho de ser trans merecen un trato diferente y peyorativo, han aceptado esto durante el proceso de envejecimiento de forma inconsciente, por no cumplir con los estándares de la normatividad acorde al género 17.
Vivencias en la vejez
Las mujeres trans mayores no deben ser consideradas como objetos sociales sino como protagonistas de sus propias vidas, capaces de tomar decisiones, formar un hogar y tejer redes de cuidado entre ellas. Sin embargo, algunos aspectos como la situación económica, hace que estas personas en algunos casos dependan de otros para vivir. Algunas lograron tener diversas entradas de recursos económicos diferentes al ejercicio del trabajo sexual, pero esta no es la norma en el contexto social y económico de los territorios donde viven las participantes. Por esta razón, se debe ser consecuente con el trato hacia esta población, la prostitución debe ser considerada como un trabajo sexual, pues, como está diseñada la legislación en Colombia, las expone a situaciones de riesgo de explotación y altas violencias por parte de los clientes, habitantes de la calle y residentes del sector. Ninguna de las entrevistadas llegó a tener una pensión de vejez. Este hallazgo es similar a la investigación de Cedeño 18 en el 2019, sus colaboradoras no cuentan con un seguro porque no tuvieron la oportunidad de cotizar por múltiples razones.
La vejez en las mujeres trans se ve alterada por una serie de procesos como la hormonización, violencias físicas y psicológicas, procedimientos artesanales y las vivencias personales sobre el ejercicio de la prostitución 19. La prostitución lleva a estas mujeres a someterse a procedimientos artesanales que no tienen un aval o seguimiento médico adecuado, lo que reduce su calidad de vida. Es importante conocer y reconocer el nivel de complejidad de las variables de exclusión y desigualdad que afectan el curso de vida 20.
La discriminación ocurre particularmente cuando la sociedad agrede física, verbal o psicológica a una mujer trans por el hecho de no aceptar los roles a los que se debe someter a razón de su sexo de nacimiento, pero ocurren otros tipos de discriminación en la misma minoría LGBT en donde los derechos de las mujeres trans son vulnerados por hombres homosexuales y se caracterizan por el acoso sexual, intento de homicidios y violencias físicas 21.
Asimismo, la vejez se ve afectada por las decisiones, falta de oportunidades, el abandono familiar, las circunstancias del clima al ejercer la prostitución en la calle que ha tomado la persona aceleran el proceso de envejecimiento, los cuerpos se ven más frágiles, pero aun así son sometidos a la lupa social que deciden aún a esta edad si son o no mujeres. Las mujeres trans mayores experimentan la invisibilidad social y la soledad, puesto que con el transcurrir del tiempo los seres humanos pierden la capacidad de ser una pieza fundamental para el desarrollo de la comunidad. La vejez causa olvido y exclusión social. Esto concuerda con la teoría del intercambio social, la cual afirma que a medida que las personas envejecen, pierden recursos que les permiten participar en relaciones sociales equitativas, lo que puede llevar a una desconexión social. Otros estudios han evidenciado la invisibilidad social y la soledad 18.
En Colombia, las personas adultas mayores experimentan la invisibilidad social, siendo irrelevantes para la toma de decisiones en sus propias vidas, puesto que con el transcurrir del tiempo los seres humanos pierden la capacidad de ser una pieza fundamental para el desarrollo de la comunidad, esto se conoce como viejismo el cual se describe como un conflicto que sobrevalora los rasgos y características de un grupo población joven en contra de los mayores, el cual se basa en los estereotipos sociales del cuerpo 21.
Algunas mujeres trans mayores en situación de prostitución usan su cuerpo como herramienta de ingreso económico, existe una rivalidad entre las mujeres trans jóvenes y las mujeres trans adultas mayores a razón de la alabanza que se realiza a la juventud. Sin embargo, hay ocasiones en que los clientes buscan mujeres con amplia experiencia con el fin de satisfacer sus necesidades 22. En sintonía con la investigación de Zapata 23, el trabajo sexual de las mujeres adultas se interpreta como la construcción de una posición disidente y consciente de transgredir mandatos de género. Se alude a elementos de la soberanía sobre el propio cuerpo y de la agencia y autonomía en el trabajo sexual: desobediencia, concientización, criterio propio, elección y reflexibilidad en su trayectoria vital, que dotarán de contenido la autonomía en el trabajo sexual de mujeres trans adultas mayores en una edad avanzada, presuntamente improductiva. Todo se suma, el hecho de ser trans y adulta mayor suele ser un aspecto real que no pasa desapercibido en la sociedad según las entrevistadas, pues a diario sienten como se les encarga de recordar quienes son o cuál debería ser su lugar, todo con base en un discurso peyorativo, excluyente. Frases como “ya está vieja para estar puteando al ser trans”, “vieja, fea y puta ¿qué puede ser peor?” son comúnes. Sin embargo, ellas resisten y transgreden formas de vida heteronormativas de identidad y de trabajo, en este caso, el trabajo sexual.
Vejez y cuerpo
Las teorías biológicas del envejecimiento se centran en los cambios fisiológicos y celulares que ocurren con el tiempo. Las mujeres trans colaboradoras de esta investigación manifiestan cambios físicos propios de la edad. El proceso de envejecimiento, reflejado en sus cuerpos manifestados por las arrugas y líneas de expresión, la caída del cabello. Estos cambios les preocupan, causándoles inseguridad y baja autoestima en relación con la pérdida de la feminidad y de su identidad. Este hallazgo también fue evidenciado por Álvarez 11, quien afirma que después de los 50 años, la disminución de la producción de testosterona puede tener efectos no deseados en el cuerpo de las mujeres trans: si en un inicio hay un rechazo, control y negación de las características corporales de la masculinidad por la producción de testosterona, en la edad adulta esta requiere una nivelación, pues hay efectos estéticos que no les agradan a las mujeres trans a causa de la andropausia.
En cuanto al proceso de atención en salud, el Ministerio de Salud y Protección Social estima que por cada año hay entre 6 500 y 8 000 casos de cáncer de próstata, mostrando mayor incidencia a una edad de 60 años con un riesgo acumulado de padecer cáncer de próstata antes de llegar a los 75 años de edad, por lo que han delimitado un rango normal del antígeno prostático según años de vida 24. Por ello es importante que el sistema de salud colombiano establezca una atención diferencial en cuanto a atención a mujeres trans para la toma de esta prueba, así como el examen físico con el fin de disminuir la discriminación durante el proceso de atención a estas pacientes, ya que donde convergen ellas habitan espacios donde coinciden múltiples determinaciones y se hacen visibles en el cuerpo y fenotipo de estas mujeres 25.
Finalmente, el resultado de este trabajo de investigación ofrece una importante contribución concerniente al conocimiento de los significados y vivencias del proceso de envejecimiento y vejez a la luz de la interseccionalidad, desde la voz de las mujeres trans, como herramienta de análisis para contribuir a las políticas de envejecimiento y vejez de Colombia. La Política colombiana de Envejecimiento Humano y Vejez y la política pública actual mencionan que las mujeres trans están inmersas en una serie de circunstancias en donde el envejecimiento y la vejez son vividos en situaciones de precariedad 26, sumado a la pobreza, el trabajo de prostitución en calle, las violencias y diferentes formas de discriminación que aumentan la velocidad con que envejecen, como se evidencia en este trabajo. Dado todo lo anterior, los resultados de esta investigación dan a los tomadores de decisiones herramientas para una normatividad en envejecimiento y vejez más aterrizada a las realidades de estas mujeres 27.
Conclusiones
Las mujeres trans mayores sufren doble discriminación social y son víctimas de violencias tanto por su edad como por el hecho de reconocerse con una identidad de género diversa. El envejecimiento es un proceso que se observa acelerado en las mujeres trans a raíz de las violencias generadas por los diferentes actores sociales y se observa reflejado en el cuerpo de las mujeres trans que participaron en la investigación. Como consecuencia de la discriminación y las diferentes formas de violencia las transformaciones corporales son realizadas por ellas mismas al margen del sistema de salud y de la política pública, estas prácticas afectan los cuerpos de las mujeres trans mayores a razón del tiempo transcurrido conteniendo este tipo de sustancias extrañas y causan en ellas otras complicaciones en la vejez que las puede llevar a la muerte prematura.
La vejez, no es una barrera que permita a las mujeres trans continuar en situación de prostitución, pues, según las entrevistadas, les permite conseguir el sustento diario necesario. Las relaciones sexuales suelen ser un mito en las personas adultas mayores, pero en las entrevistadas podemos concluir que tienen relaciones sexuales consentidas con personas del género opuesto (hombres), aunque la frecuencia disminuye por el proceso de envejecimiento. El ofrecimiento de servicios sexuales es reconocido como un trabajo para algunas de las entrevistadas, puesto que lo consideran como una fuente de ingresos informal. La mayoría de las entrevistadas manifestaron la necesidad de abandonar la prostitución por motivos personales como centrarse en su núcleo familiar o formar un hogar, la edad actual, planes para el futuro, presión familiar y social, decisión propia. El ejercicio de la prostitución y la peluquería continúan siendo en la actualidad las tareas asignadas por la sociedad y consideradas en múltiples casos como propias de las mujeres trans.
Para que la política pública y la legislación en el envejecimiento y la vejez sean exitosas, es necesario tener en cuenta las realidades de las mujeres transgénero. Una forma puede ser la creación de centros de apoyo que integren seguimiento y acompañamiento en los diferentes procesos de tránsito de las mujeres trans mayores en estado de vulnerabilidad. Solicitar al Estado seguimiento para asegurar la comunicación entre las mujeres trans mayores que ejercen la prostitución, con el fin de garantizar su seguridad. Para esto, se necesita empoderar a las mujeres trans desde jóvenes en la exigencia de sus derechos.
El equipo interdisciplinario en salud debe realizar actualizaciones sobre procesos de comunicación asertiva y trato digno que permitan aumentar la confianza, llamando por su nombre identitario a las mujeres trans mayores para disminuir la violencia durante el proceso de atención en la salud. Las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB) deben diseñar programas de seguimiento de posibles patologías relacionadas con la edad avanzada de las mujeres trans en pro de la promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Asimismo, se deben potenciar las redes de apoyo que acompañan a las mujeres, puesto que es limitada, ocasionan depresiones asociadas a situaciones intrínsecas y extrínsecas. Asimismo, se sienten en situación de abandono y vulnerabilidad por parte del Estado y la comunidad; es pertinente crear espacios de escucha, motivación y orientación para las mujeres trans adultas mayores que se sientan vulneradas ante la sociedad.
Limitaciones: la transferibilidad de los resultados de la investigación es considerada como una limitante, puesto que, sin comparar las vidas de las personas, el proceso de envejecimiento tiende a ser diferente y/o propio para cada ser humano, en el cual influye el entorno social y familiar.














