Introducción
Los escarabajos longicornios (Cerambycidae) se caracterizan por una notable diversidad y una amplia distribución altitudinal. En el Neotrópico se han registrado aproximadamente 9.500 especies y cerca de 1.700 géneros (Lanuza-Garay y Monné, 2025). Este grupo tiene una destacada importancia biológica y económica: por un lado, participan activamente en la descomposición de materia orgánica y, por otro, algunas especies han sido reportadas como plagas debido a los daños que ocasionan en tallos y raíces de cultivos (Constantino y Benavides, 2015; Monje et al., 2019; Noguera, 2014; Saldarriaga, 1977).
En Colombia se han registrado alrededor de 920 especies de escarabajos longicornios (Botero, 2018). Aunque esta cifra es considerable, es probable que no refleje la verdadera diversidad del país, debido a la escasez de estudios y a la limitada exploración de muchas regiones geográficas (Girón et al., 2021). En este contexto, las colecciones biológicas cobran un papel fundamental, ya que funcionan como bancos de información sobre la biodiversidad. Además, constituyen un recurso cada vez más valioso, al contribuir a evaluaciones primarias, el desarrollo de listas rojas, investigaciones genómicas, la formación de científicos y la educación ciudadana sobre la importancia de la biodiversidad (Cardoso et al., 2011; Fong et al., 2023; Kharouba et al., 2018; Simmons y Muñoz-Saba, 2005; Wen et al., 2015; Van Noort, 2024). También, proporcionan información clave para analizar los patrones de distribución y los procesos de extinción de las especies a lo largo del tiempo (Kharouba et al., 2018; Simmons y Muñoz-Saba, 2005; Van Noort, 2024).
Se estima que las colecciones de museos albergan cerca de tres mil millones de datos, muchos de los cuales se encuentran en distintas etapas de curación, incluyendo niveles iniciales (Soberon, 1999; Van Noort, 2024). En este sentido, aumentar el valor intrínseco de estos conjuntos de datos es fundamental para proporcionar información de referencia confiable, lo cual puede lograrse mediante la curación y movilización de los datos; sin embargo, enfrenta limitaciones importantes debido a la escasa disponibilidad de financiamiento y la falta de personal especializado (Van Noort, 2024). Estas restricciones son aún más pronunciadas en países en desarrollo, donde factores como la gestión institucional deficiente y la priorización de intereses políticos dificultan el aprovechamiento de estos recursos (Trujillo et al., 2014; Van Noort, 2024; Wen et al., 2015).
Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia [SiB Colombia] (2024), en Colombia existen 214 colecciones biológicas que preservan más de 30 millones de especímenes de diferentes grupos taxonómicos. Sin embargo, solo el 12% están catalogados y 826.000 están disponibles en el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia) (Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia [SiB Colombia], 2024). Esta situación representa tanto un gran desafío como una valiosa oportunidad para fortalecer el conocimiento y la gestión de la biodiversidad en la región.
El departamento del Tolima en la actualidad cuenta con dos colecciones enfocadas en invertebrados, entre las cuales se encuentra el Museo Entomológico de la Universidad del Tolima (MENT-UT), fundado en 1965 con la finalidad de evidenciar la diversidad de insectos del departamento del Tolima y del país (Sánchez-Reinoso et al., 2023). A lo largo de su trayectoria, el MENT-UT ha sido base para múltiples investigaciones entomológicas centradas en diversos órdenes, incluyendo Carabidae (Forero et al., 2019), Lepidoptera (Quimbayo-Díaz et al., 2023) y Mantodea (Ariza et al., 2012).
En relación con la familia Cerambycidae (Coleoptera), los estudios disponibles han estado enfocados principalmente en especies de gran tamaño o interés particular, tales como Acrocinus longimanus (Linnaeus, 1758) (Rosado y Salazar, 2005), Enoplocerus armillatum (Douglas, 2006), Macrodontia cervicornis (Linnaeus, 1758) (Salazar, 2004) y Psalidognathus superbus Fries, 1833 (Salazar, 2005). No obstante, aún no se dispone de un inventario sistemático ni de estudios de alcance general que aborden la diversidad completa de la familia Cerambycidae. Por lo anterior, el presente trabajo tuvo como objetivo llevar a cabo la curaduría, identificación y sistematización de los ejemplares de Cerambycidae depositados en el MENT-UT, así como ampliar el conocimiento sobre su diversidad y distribución en el departamento del Tolima y en Colombia.
Metodología
Se estudiaron los ejemplares de Cerambycidae depositados en el MENT-UT, ubicado en la sede central de la Universidad del Tolima, en la ciudad de Ibagué. La información contenida en las etiquetas de cada ejemplar fue organizada en una matriz de Excel y posteriormente sistematizada utilizando la plantilla Darwin Core, recomendada por el SiB Colombia para la estandarización de datos biológicos (Escobar et al., 2016).
A partir de la información consignada en las etiquetas, se determinó la representatividad geográfica y taxonómica de los especímenes de escarabajos longicornios (Cerambycidae) depositados en el MENT-UT hasta el 12 de julio de 2024. La identificación taxonómica de los ejemplares se realizó mediante las claves propuestas por Dillon y Dillon (1946), Giesbert y Chemsak (1993), Martins (1975, 1999, 2005a, 2005b, 2008, 2009, 2011), Martins y Monné (1980), Monné (2007), Monné et al. (2020a, b), Napp y Martins (2006, 2009), Santos-Silva et al (2020) y los catálogos de Bezark (2025), Monné (2024a, b, c) y Tavakilian y Chevillotte (2018).
Para evaluar el estado del MENT-UT, se asignó a cada espécimen un nivel curatorial, basado en el sistema de codificación numérica propuesto por McGinley (1993) y modificado por Fernández et al. (2005) (Tabla 1). Los datos obtenidos se organizaron en una matriz de Excel, cuantificándose el índice de salud por medio de la siguiente fórmula propuesta por McGinley (1993):
Tabla 1 Guía de Niveles para la Evaluación Curatorial en Colecciones Biológicas.
| Nivel ISC | Características |
|---|---|
| Nivel 0-Ausente | Ejemplares faltantes, préstamos, sin etiqueta. Armarios, gavetas, frascos, viales debidamente etiquetados pero sin ningún ejemplar |
| Nivel 1-Rezago de la información | Material deteriorado, esparcido, sin ninguna atención. Material sin notas de campo. Material con algún problema de plaga o conservación |
| Nivel 2-Ejemplares sin identificar inaccesibles | Ejemplares que están ingresando a la colección a partir de diferentes investigaciones, docencia, etc. Permite establecer si la colección está creciendo |
| Nivel 3-Ejemplares para identificar accesibles | Ejemplares no identificados pero accesibles. Bien montados, etiquetados y separados, es decir, listos para ser vistos por especialistas |
| Nivel 4-Ejemplares curados e identificados pero no ingresados a la colección | Ejemplares identificados pero no ingresados a la colección (Material identificado pero mezclado) |
| Nivel 5-Ejemplares curados pero con curación incorrecta | Ejemplares identificados, pero con curación incompleta. Nombres que deben ser revisados (Sinonimias, traslados de género, arreglo de localidades). Ejemplares catalogados |
| Nivel 6-Ejemplares identificados y curados completamente | Ejemplares identificados y curados apropiadamente. Ejemplares incluidos en medios electrónicos |
| Nivel 7-Inventario a nivel especifico | Rescate de información. Inventarios a nivel de especie basado en listado por gavetas |
| Nivel 8-Rescate de la información de libretas de campo | Rescate de la información de libretas de campo, información geográfica, etología, ecología, recolectores, fechas |
| Nivel 9-Rescate de la información de investigación | Rescate de la información para investigaciones. Toma de datos como mediciones, descripciones, fotos, dibujos para monografías, estudios ecológicos y demás |
| Nivel 10- “Full working” | Ejemplares debidamente curados, identificados, sistematizados y que han hecho parte de las investigaciones. Incluyen holotipos, paratipos y otras asignaciones |
N= Especímenes asignados a los niveles de curación específicos (N3, N6 a N10).
Fuente: Fernández et al. (2005).
Se estableció el nivel de deterioro propuesto por Quimbayo et al. (2023), los cuales se encuentran divididos en tres categorías: alto, cuando el ejemplar presentaba ausencia de varias estructuras como cabeza, abdomen, patas, antenas; medio, cuando solo había ausencia de una estructura; y bajo, cuando el ejemplar estaba en óptimas condiciones. Por otra parte, se tuvieron en cuenta las cuatro prioridades de gestión en el manejo de colección establecido por Fernández et al. (2005), las cuales se calcularon por medio de las siguientes fórmulas:
Resultados
Diversidad taxonómica
Se registró un total de 390 individuos de la familia Cerambycidae en el MENT-UT, distribuidos en cuatro subfamilias, 63 géneros y 55 especies. La subfamilia Cerambycinae presentó la mayor representatividad, con 195 individuos, pertenecientes a 33 géneros y 30 especies; seguido de Lamiinae, con 117 individuos, 24 géneros y 23 especies; Prioninae, con 74 individuos, cuatro géneros y dos especies; y Parandrinae, con cuatro individuos distribuidos en dos géneros (Tabla 2). La especie con mayor número de ejemplares depositados en el MENT-UT fue Trachyderes succinctus succinctus (Linnaeus, 1758), con un total de 48 individuos. Con respecto a las especies identificadas, se reportaron 22 nuevos registros para el departamento del Tolima (anexo 1: Figs. 5 y 6).
Alcance geográfico
Los ejemplares de Cerambycidae depositados en el MENT-UT provienen de nueve departamentos de Colombia: Bolívar (1 individuo), Caldas (2), Huila (4), Meta (2), Putumayo (3), Quindío (1), Risaralda (1), Valle del Cauca (5) y Tolima (369 individuos). Este último representa el 94,37% del total de registros, los cuales están distribuidos en 20 de los 47 municipios del departamento. No obstante, solo los municipios de Ibagué, Armero Guayabal y El Espinal presentan más de 15 registros, mientras que los demás municipios cuentan con menos de 10 individuos registrados (Figura 1). De los 390 especímenes depositados en el MENT-UT, 388 registran información sobre el departamento donde fueron colectados, 327 incluyen datos acerca del municipio y 50 presentan información específica de localidad.
En cuanto a la distribución altitudinal, 181 especímenes de Cerambycidae cuentan con datos sobre la altitud de colecta, el mayor número de registros se concentra en zonas intermedias, entre los 1.000 y 1.500 m (Figura 2). Los ejemplares con la menor distribución altitudinal presentes en el MENT-UT fueron Adesmus murutinga Martins & Galileo 2004 y un ejemplar de la subfamilia Prioninae con registros a 70 m. En contraste, Enoplocerus armillatus (Linnaeus, 1767) y un ejemplar de Psalidognathus Gray in Griffith 1831 muestran el mayor rango altitudinal, con registros hasta los 2.200 m.
Valor temporal
El MENT-UT registra 11 especímenes con más de 50 años de antigüedad, los cuales fueron colectados entre los años 1960 a 1970. El registro más antiguo corresponde a Oxymerus aculeatus lebasi Dupont 1838, colectado en el año 1960. El periodo con mayor número de registros fue entre los años 2005 a 2009, con 71 especímenes. Sin embargo, con respecto a los registros anuales, los mayores ingresos se presentaron en los años de 1979, 2001 y 2015. Por otro lado, entre 1960 a 1964 se presentó el menor número de ingresos, con solo dos especímenes y solo nueve individuos en la colección no presentan información temporal (Figura 3).
Índice de salud y prioridad de gestión
El índice de salud del MENT-UT para Cerambycidae es del 84,87%. Este alto valor se debe a que la mayor parte de los individuos se encuentran por encima del nivel cinco, observándose un 5,64% en el nivel 10, es decir, curado, identificado, sistematizado y que ha sido usado en investigación; un 65,13% de los individuos en el nivel seis, donde los especímenes se encuentran identificados y debidamente curados, mientras que el 15,13% está en nivel cinco con una curación incompleta y el 14,10% se encuentra en nivel tres, accesibles para su identificación (Figura 4A).
En cuanto al nivel de deterioro, 235 individuos presentaron un nivel bajo, es decir, se encuentran en óptimas condiciones, mientras que 143 se encuentran en nivel medio, evidenciándose ausencia de algunas estructuras, y 12 presentan un alto nivel de deterioro debido al daño que presentan.
Prioridades de gestión
El 80,26% de los especímenes presente en el MENT-UT se encuentra en prioridad 3, es decir, esta accesible a investigadores, mientras que el 14,10% de los organismos está en nivel dos, los cuales presentan una organización física, están identificado, rotulados y con facilidad de acceso (Figura 4B).
Discusión
Representatividad taxonómica
En Colombia, los estudios basados en colecciones biológicas con enfoque en el orden Coleoptera han priorizado principalmente familias como Scarabaeidae, Cicindelidae y Carabidae, contribuyendo significativamente al conocimiento de su taxonomía, distribución y ecología (Arenas-Clavijo y Posso-Gómez, 2017; Arenas-Clavijo, 2018; Forero et al., 2019; Martínez-Revelo y Medina, 2017). Aunque existen estudios con aportes importantes dentro de Cerambycidae, como los de Cardona-Duque et al. (2010), Rosado (2006), Rosado y Salazar (2005) y Salazar (2004, 2005), estos se encuentran enfocados a especies o grupos particulares dentro de esta familia. Por lo tanto, promover estudios que aborden de forma más amplia los Cerambycidae en colecciones es fundamental.
La diversidad de escarabajos longicornios para el territorio colombiano está representada por cinco subfamilias, 321 géneros y 920 especies (Botero, 2018). En este sentido, el MENT-UT alberga el 5,97% de las especies, el 19,62% de los géneros y el 80% de las familias registradas en el país. El porcentaje relativamente bajo de especies en comparación con el total nacional, se debe principalmente por la limitada cobertura geográfica de las colectas, ya que en un inicio la principal fuente de ejemplares que ingresaban a la colección provenía de actividades de docencia, y actualmente se obtiene mediante colectas sistemáticas realizada por investigadores (Quimbayo-Díaz et al., 2023).
Las subfamilias con mayor representación en el MEN-UT (Tabla 2) coinciden con las proporciones de especies de escarabajos longicornios del mundo. Siendo Lamiinae la subfamilia más abundante (20036 especies descritas), seguida de Cerambycinae (11172 especies) (Rossa y Goczal, 2021). Sin embargo, este estudio registro un mayor número de especies de la subfamilia Cerambycinae, esto puede atribuirse a la alta riqueza de esta subfamilia en bosques secos tropicales, ecosistemas con una importante área en el departamento del Tolima (Álvarez-Ramón et al., 2022; Quiroga et al., 2019).Además, factores como el uso de métodos de captura directa, su alimentación basada en polen, néctar y follaje, así como sus altos picos de actividad diurna, facilitan la colecta de especies pertenecientes a esta subfamilia (Álvarez-Ramón et al., 2022; Gutiérrez et al., 2014; Noguera et al., 2012). Esta tendencia se corrobora al revisar los métodos de captura de los ejemplares depositados en la colección, los cuales han sido recolectados principalmente por docentes, estudiantes e integrantes del semillero de investigación (Sánchez-Reinoso et al., 2023). El ejemplar más abundante corresponde a Trachyderes succinctus succinctus (Linnaeus, 1758), lo cual puede explicarse por su amplia distribución geográfica y altitudinal, así como por la diversidad de plantas hospederas que utiliza (Monné, 2024a).
Distribución geográfica
La alta concentración de registros provenientes del departamento del Tolima, resalta la importancia de las colecciones biológicas para el conocimiento de la diversidad regional (Botero, 2018). Estas colecciones no solo aportan nuevos registros, sino que también preservan una proporción significativa de la riqueza de Cerambycidae en la zona. Como resultado se logra ampliar el número de especies reportadas a 50, superando las reportadas anteriormente por Botero (2018).
Las zonas con mayor número de registros como lo son Ibagué, Armero guayabal y Espinal corresponden principalmente a áreas de fácil acceso, mayor desarrollo económico y proximidad a centros académicos, como la Universidad del Tolima y el Centro Universitario Regional del Norte (CURDN), esto evidencia la influencia de la infraestructura (vías, instalaciones), así como de las instituciones educativas y de investigación en el volumen de información recolectado (Quimbayo-Díaz et al., 2023). No obstante, la concentración de datos en unos pocos municipios pone de manifiesto la necesidad de ampliar los esfuerzos de muestreo y realizar estudios en zonas subrepresentadas, donde actualmente se registra una marcada ausencia de información.
La disminución de registros a medida que aumenta la altitud (Figura 2), es un patrón ampliamente documentado en diferentes grupos de insectos (Arenas-Clavijo y Posso-Gómez, 2017; Burington et al., 2020; Forero et al., 2019; Hodkinson, 2005; Maveety et al., 2011; McCoy, 1990; Quimbayo-Díaz et al., 2023; Yotkham et al., 2021), lo que evidencia lagunas significativas de información en ecosistemas de alta montaña. Estos registros son fundamentales para identificar posibles cambios futuros en la distribución altitudinal de los organismos, así como para fortalecer el conocimiento sobre la biodiversidad en zonas que actualmente se encuentran submuestreadas.
Valor temporal
Los ejemplares de mayor antigüedad registrados en la colección (Figura 3) son de gran importancia, ya que constituyen una fuente valiosa de información para estudios evolutivos, patrones de distribución y el estado de las poblaciones (Swing, 2014). Ariza et al. (2012) y Quimbayo-Díaz et al. (2023) registraron organismos con más de 50 años de preservación, lo que resalta el valor histórico y temporal del MENT-UT como repositorio de información biológica. No obstante, la conservación a largo plazo de ejemplares en colecciones biológicas representa un desafío significativo, debido a los múltiples factores que pueden comprometer la integridad de los especímenes, como el deterioro físico, biológico y ambiental (Simmons y Muñoz-Saba, 2005). Esto enfatiza la necesidad de implementar estrategias efectivas de manejo, mantenimiento y digitalización para garantizar la preservación del material biológico a futuro (Simmons y Muñoz-Saba, 2005). Aunque la mayor parte de los individuos del MEN-UT presentan un nivel de deterioro bajo, es crucial implementar las cinco etapas propuestas para prevenir los factores de deterioro: evitar, detener, detectar, actuar y recuperar (Simmons y Muñoz-Saba, 2005). No obstante, para llevar a cabo estas actividades de manera efectiva, se requiere personal especializado y recursos financieros adecuados que permitan garantizar la preservación y el mantenimiento adecuado de los ejemplares a largo plazo.
Los incrementos en los registros observados en 1979, 2001 y 2015 pueden estar relacionados con la creación de semilleros de investigación, el aumento en el número de investigadores y el desarrollo de proyectos científicos enfocados en la biodiversidad (Lagos y Romero, 2024; Quimbayo-Díaz et al., 2023).
Índice de salud y prioridad de gestión
El índice de salud de los Cerambycidae del MENT-UT ha sido el más alto registrado en esta colección, en comparación con los trabajos realizados por Forero et al. (2019) y Quimbayo-Díaz et al. (2023). Esto se atribuye a la iniciativa desarrollada en “Expediciones Colombiana BIO”, donde especialistas visitaron diferentes colecciones con la finalidad de actualizar la taxonomía y catalogar los especímenes almacenados, lo que generó avances en este grupo (Cardona-Duque et al., 2018). Asimismo, se destacan diversos estudios que han utilizado ejemplares depositados en el MENT-UT como fuente primaria de información para la delimitación del hábitat y la distribución geográfica de especies como M. cervicornis (Linnaeus, 1758) (Salazar, 2004), A. longimanus (Linnaeus, 1758) (Rosado y Salazar, 2005), P. superbus Fries, 1833 (Salazar, 2005) y E. armillatum (Rosado, 2006). De igual manera, Taboada-Verona et al. (2024) describieron por primera vez el macho de A. muritanga Martins & Galileo, 2004, a partir de un espécimen alojado en el museo. Por otro lado, se amplía el rango de distribución geográfica de Coleoxestia vittata (Thomson, 1861), reportándose por primera vez para Colombia (Taboada-Verona y Botero, 2019). Montoya (2022) también reportó un alto índice de salud en las colecciones, atribuido a los procesos curatoriales implementados a lo largo del tiempo. Esto resalta la importancia de llevar a cabo actividades de curaduría para alcanzar un perfil óptimo, asegurando que la información esté debidamente sistematizada y disponible para futuros estudios (Fernández et al., 2005).
De acuerdo con Fernández et al. (2005), una prioridad de gestión ideal de una colección se alcanza cuando el 70% de sus organismos se encuentran en prioridad 4 y el 30% en prioridad 2. En este sentido, el alto porcentaje en prioridad 3 que presenta el MENT-UT, indica la necesidad de enfocar esfuerzos y recursos en la identificación taxonómica a especie, siendo facilitado mediante la revisión de especialistas. Sin embargo, la taxonomía en algunos grupos de Cerambycidae, es compleja, lo cual dificulta su adecuada identificación (ej. Lingafelter, 1998; Monné et al., 2020). Esta dificultad también es evidente en otros grupos, como escarabajos coprófagos, lo cual ha llevado a generar alternativas como la creación de una colección de referencia y la revisión de géneros con alta diversidad (Montoya, 2022).
Conclusiones
Este estudio constituye el primer esfuerzo enfocado en los escarabajos longicornios en el departamento del Tolima, lo que pone en evidencia importantes vacíos de información, especialmente en zonas del sur del departamento. Estos resultados subrayan la necesidad de realizar expediciones e investigaciones sistemáticas en regiones poco exploradas. Asimismo, se resalta el papel fundamental de las colecciones biológicas como herramientas clave para la conservación del conocimiento biológico regional, ya que permiten desarrollar estudios que amplían la comprensión sobre grupos taxonómicos poco conocidos y contribuyen a la valoración de la biodiversidad local.






















