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Perspectiva Geográfica

Print version ISSN 0123-3769

Perspectiva Geográfica vol.30 no.2 Tunja July/Dec. 2025  Epub July 01, 2025

https://doi.org/10.19053/uptc.01233769.19054 

Artículos

Conversa metodológica para las cartografías de la memoria en la ciudad de El Alto, Bolivia: apthapi de saberes

Methodological conversation in the memory cartographies of El Alto, Bolivia: Apthapi of knowledge

Conversa metodológica nas cartografias da memória na cidade de El Alto, Bolivia: Apthapi de saberes

Tatiana Vargas Condori1 
http://orcid.org/0000-0003-0759-4094

Vania Susana Calle Quispe2 
http://orcid.org/0000-0002-2464-3858

Abigail Roque Miranda3 
http://orcid.org/0009-0008-9152-4876

Pedro Aliaga Mollinedo4 
http://orcid.org/0009-0001-5900-3906

1Geógrafa, magíster en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), México. Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), México. yamilka.geo@gmail.com, https://orcid.org/0000-0003-0759-4094

2Arquitecta, magíster scientiarum en Ordenamiento Territorial y Planificación Urbana por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Bolivia. Instituto Boliviano de Urbanismo (IBU), Facultad de Arquitectura, Artes, Diseño y Urbanismo (UMSA). vscalle1@umsa.bo, https://orcid.org/0000-0002-2464-3858

3Planificadora del Territorio y Medio Ambiente. Coordinadora en el Laboratorio de Tecnologías Sociales. abi.roque.msk@gmail.com, https://orcid.org/0009-0008-9152-4876

4Historiador, candidato a magíster en Historia por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) Bolivia. Museo Nacional de Etnografía y Folklore (musEF), Bolivia. peeter-147@hotmail.com, https://orcid.org/0009-0001-5900-3906.


Resumen

El presente artículo propone la metodología del apthapi de saberes desde la conversa (al paso) aplicada a la construcción de cartografías de la memoria en la zona 12 de Octubre de la ciudad de El Alto en Bolivia. Se enmarca en un enfoque cualitativo en el cual se prioriza el diálogo horizontal con la comunidad y se recogen las narrativas históricas de formación de la zona a través de la participación de los adultos mayores, lo cual permite comprender su transformación desde una perspectiva colectiva y situada. La metodología plantea la articulación de las cartografías participativas y el uso de material histórico y fotográfico visual. Así mismo, la propuesta del método condujo a la identificación de categorías clave como el proceso de urbanización autogestionada, la configuración del comercio popular y la puesta en marcha gradual de servicios básicos. Estos hallazgos fueron plasmados en un Archizine comunitario y un storytelling digital, formatos diseñados con la finalidad de democratizar el acceso al conocimiento para permitir una lectura accesible y participativa, que fueron compartidos con la comunidad en forma impresa y con una encuadernación artesanal. Finalmente, el artículo reflexiona sobre las implicaciones del apthapi de saberes como una metodología replicable en otros contextos donde la producción de conocimiento se ha dado a partir de miradas externas y donde es fundamental el rescate de la oralidad como valor innato en sus habitantes. Para finalizar, esta metodología no solo permite documentar el pasado, sino que fortalece la identidad y la memoria de la zona desde sus habitantes.

Palabras clave: cartografía; memoria colectiva; metodología; urbanización; El Alto; Bolivia

Abstract

The present article proposes the Apthapi de saberes methodology from "conversa (al paso)" (informal conversation in passing), applied to the construction of memory cartographies in the 12 de Octubre area of the city of El Alto, Bolivia. It is framed within a qualitative approach that prioritizes horizontal dialogue with the community. Through the participation of elderly residents, historical narratives about the formation of the area are collected, allowing for an understanding of its transformation from a collective and situated perspective. The methodology integrates participatory cartographies with the use of historical and visual photographic material. Additionally, the proposed method led to the identification of key categories such as the process of self-managed urbanization, the configuration of popular commerce, and the gradual implementation of basic services. These findings were materialized in a community Archizine and a digital storytelling project, formats designed to democratize access to knowledge, enabling an accessible and participatory reading experience. These were shared with the community in printed form, featuring artisanal binding. Finally, the article reflects on the implications of the Apthapi de saberes as a replicable methodology in other contexts where knowledge production has traditionally been shaped by external perspectives and where the preservation of oral traditions is essential. Ultimately, this methodology not only documents the past but also strengthens the identity and memory of the area through its own residents.

Keywords: Cartography; collective memory; methodology; urbanization; El Alto; Bolivia

Resumo

O presente artigo propõe a metodologia do Apthapi de saberes a partir da conversa (al paso), aplicada à construção de cartografias da memória na zona 12 de Outubro, na cidade de El Alto, Bolívia. Está enquadrado em uma abordagem qualitativa, priorizando o diálogo horizontal com a comunidade. Por meio da participação de idosos, são recolhidas narrativas históricas sobre a formação da região, permitindo compreender sua transformação a partir de uma perspectiva coletiva e situada. A metodologia propõe a articulação de cartografias participativas e o uso de material histórico e fotográfico visual. Além disso, a proposta do método levou à identificação de categorias-chave, como o processo de urbanização autogerida, a configuração do comércio popular e a implementação gradual de serviços básicos. Essas descobertas foram registradas em um Archizine comunitário e em um storytelling digital, formatos desenvolvidos para democratizar o acesso ao conhecimento, permitindo uma leitura acessível e participativa. Esses materiais foram compartilhados com a comunidade em versão impressa e com encadernação artesanal. Por fim, o artigo reflete sobre as implicações do apthapi de saberes como uma metodologia replicável em outros contextos onde a produção do conhecimento tem sido realizada a partir de olhares externos e onde é fundamental resgatar a oralidade como um valor inato aos seus habitantes. Em última instância, essa metodologia não apenas documenta o passado, mas também fortalece a identidade e a memória da região, a partir de seus próprios moradores.

Palavras-chave: Cartografia; memória coletiva; metodologia; urbanização; El Alto; Bolivia

Introducción

Las ciudades que se constituyen en los márgenes de los principales centros poblados muchas veces son espacios que no replican formas coloniales, ya que no hay centros históricos ni formaciones tradicionales en las que resalten monumentos emblemáticos que luego funcionen como puntos de referencia. En su lugar, se configuran a partir de dinámicas propias que responden a procesos de ocupación, migración y organización comunitaria.

El caso particular de la ciudad de El Alto1, en Bolivia, puede entenderse a través de aquella lectura, específicamente porque esta porción de territorio se aleja de jerarquías socioespaciales impuestas y propicia una estructura urbana que se construye, se adecua y se reinventa a partir de los lugares de origen de sus habitantes (principalmente, comunidades rurales/indígenas o campamentos mineros) (Arbona, 2011). De igual forma, tal como señala Fher Masi (2024), aunque sus raíces históricas siempre están aferradas bajo la leyenda de un nacimiento en 19862, esta fecha omite su espesa complejidad. En síntesis, "el rostro infinito que tiene actualmente Altupata sólo puede develarse en relación directa a sus habitantes que, cual archivos parlantes, fungen como memorias dispersas de un espectro que toma forma al preguntar ¿cómo era El Alto cuando llegaste?" (Masi, 2024, p. 10).

En este sentido, el Archivo Comunitario de El Alto (ACEA)3 propuso el proyecto "De los ayllus Kupi Lupaka y Ch'arapaki a la zona 12 de Octubre: cartografías de la memoria en adultxs mayores de la ciudad de El Al-to"4 al programa Micros para Avanzar5, que financió la iniciativa. Esto permitió llevar a cabo una investigación de tres meses, cuyo objetivo principal fue describir el desarrollo urbano de la ciudad de El Alto a partir de la memoria y la voz de personas de la tercera edad, quienes, desde su experiencia, nos brindaron información desde la historia y la tradición oral sobre los cambios más significativos de sus espacios. De esta manera, los hallazgos del proyecto nos permitieron obtener información relevante, la cual presentamos destacando especialmente la metodología utilizada en las conversas en campo.

Así, el texto se encuentra dividido en tres partes. La primera destaca el contexto teórico utilizado en el desarrollo de la investigación. En esta sección se hace una descripción de lo que significó para nosotros la cartografía de la memoria, también destacamos el giro dialógico para el tema de la conversa6 en campo y, finalmente, añadimos el componente de la cotidianidad geográfica para explicar la elección de los lugares donde se llevaron a cabo las conversas con los adultos mayores.

La segunda parte muestra en detalle la metodología utilizada. Aquí, explicamos la base epistemológica de nuestro trabajo, donde la devolución a la comunidad es el propósito principal. Esto significa que no existe una extracción de la información, sino una conversa donde todos los datos se recopilan y se presentan en materiales que posteriormente pueden ser compartidos entre todos los involucrados. Así mismo, mencionamos los elementos de la base epistemológica, entre los cuales destaca el saber situado, el enfoque decolonial y la cartografía narrativa7. De igual forma, se hace una explicación del apthapi8 de saberes (al paso), el cual surge de nuestro origen aymara-qhichwa y, además de manifestarse en nuestras prácticas, usos y costumbres, lo hemos traducido en una metodología particular que prioriza la reciprocidad epistémica, la diversidad de saberes, la escucha activa y la producción de conocimiento colectivo. En este punto, debe mencionarse que "al paso" significa en movimiento, lo que quiere decir que la experiencia en campo no ha sido estática, sino que más bien se ha desarrollado conforme recorríamos la zona de estudio. Para culminar, en este apartado mostramos el método, las técnicas, la validación y la devolución de resultados.

En la tercera parte mostramos los resultados construidos en coautoría con los adultos mayores. Los hallazgos se dividen en tres bloques: el primero muestra la categorización de las conversas e incluye las citas textuales de diferentes partícipes de la investigación. En el segundo se presenta el Archizine9, como recurso de devolución material que busca romper con las normas tradicionales del informe académico y que permite una lectura y distribución accesible, y en el tercer bloque detallamos las cartografías digitales de la memoria que describen la elaboración de un storytelling10 que permitió mostrar todos los descubrimientos en un formato virtual y de acceso libre.

Para concluir, en la sección de consideraciones finales realizamos una reflexión sobre la aplicación del apthapi de saberes en nuestro trabajo y mencionamos tanto los beneficios como las desventajas en el desarrollo de este. De la misma forma, explicamos las implicaciones y aplicaciones prácticas que tiene el método y cómo este puede reproducirse en diferentes proyectos de carácter espacial. Finalmente, añadimos un párrafo que describe cuáles serían los desafíos futuros para la conversa en proyectos que quieran utilizar esta metodología.

Nos interesa que esta metodología pueda replicarse en otros proyectos, especialmente en aquellos territorios donde la mirada externa ha predominado y donde la voz de los habitantes suele ser traducida bajo reglas y normas hegemónicas. Creemos, además, que este estudio revela cómo lo cotidiano y lo colectivo funcionan como un núcleo en la comprensión de la vida urbana porque las ciudades no solo se construyen con cemento, sino también con memorias, afectos y resistencia.

Contexto teórico

Cartografías de la memoria

El término "memoria" se refiere a la reconstrucción colectiva del pasado (Alba et al., 2020). Al enfocarse en el espacio público, la memoria adquiere una dimensión social, por lo que se va alimentando de diferentes voces. Así mismo, al hablar de la urbe es esencial rescatar continuamente las percepciones de los habitantes, ya que las ciudades no son estáticas y se modifican constantemente, lo que genera diferentes significaciones y narrativas a lo largo del tiempo.

En el caso específico de la ciudad de El Alto, cuyo crecimiento ha estado marcado por una urbanización irregular y, en muchas ocasiones, por la ausencia de un seguimiento formal de sus transformaciones, la memoria de sus habitantes funciona como información oficial para la comprensión de su desarrollo. Por esta razón, para la presente investigación los adultos mayores emergen como actores clave para relatar desde su experiencia y su cotidianidad los principales cambios que han moldeado la ciudad.

Esta intención de integrar memoria y espacialidad surge en 1905, cuando Aby Warburg, historiador alemán, propone un método de investigación heurística que logre descifrar datos sobre la cultura occidental a partir de imágenes que se iban sobreponiendo a modo de collage y que en la generación de nuevos elementos formaban una cartografía personal que posibilita diferentes relecturas de lo que hasta la fecha se conocía de su zona de estudio (Tartás & Guridi, 2013). Con esto se buscaba reconocer que los lugares no eran únicamente contenedores físicos, sino espacios cargados de significados y relaciones.

Ahora bien, a diferencia de esta primera cartografía personal propuesta por Warburg en 1905, en el caso de El Alto lo que se prioriza es la colectividad, por lo que la memoria se entreteje entre diferentes voces que desde sus experiencias generarán historias con sus propias lógicas y características (Ramos et al., 2018). De igual forma, esta recuperación de la memoria no se queda en una imagen estática de la comunidad, sino que tienden a formarse miradas hacia el futuro, situación que se evidencia en las conversaciones suscitadas en campo.

En este sentido, el componente cartográfico sirve como un reflejo de estas memorias, ya que funciona no solo como un instrumento de registro, sino también como una forma de narrar el territorio. En una traducción convencional, los mapas son la representación objetiva de la realidad. Sin embargo, en la práctica, la cartografía refleja apenas aquellos elementos relevantes para quien la elabora, lo cual reproduce posiciones jerárquicas y discursos hegemónicos sobre el espacio. Frente a eso, la cartografía de la memoria da cuenta de vivencias, caminos y recorridos. Además, responde a mostrar sensaciones que transitan entre la nostalgia y la expectativa.

Cuando hacemos cartografías, encontramos el pasado en el presente materializado y documentado en mapas vívidos. El acto de cartografiar implica la creación de relaciones y la experiencia que establecemos con los espacios; una experiencia que se recrea a partir del ejercicio creativo y se reactiva con los observadores que se relacionan posteriormente con el mapa. Una cartografía es particular, se sitúa precisamente en experiencias subjetivas, nuestra cotidianidad y las maneras particulares de narrar nuestras memorias (Ramos et al., 2018, p. 45).

Lo que los autores señalan en este apartado es que la cartografía traza conexiones entre relatos, lugares y procesos colectivos. Además, dista de ser una representación única del espacio, sino que es una herramienta de interpretación que emerge del diálogo. De esta forma, las cartografías de la memoria en El Alto posibilitan observar el proceso de urbanización de los primeros habitantes de la urbe y, así mismo, evidencian la lucha por la obtención de servicios básicos y la consolidación urbana. Así, se reafirma que los pueblos y comunidades tradicionales no se entienden desligados de sus territorios porque este es parte fundamental de su identidad (Neto & Suzuki, 2023).

De esta forma, se entiende que la cartografía de la memoria es una dimensión específica de las cartografías sociales participativas, ya que parte de su objetivo es generar mapas por medio de una conciencia de grupo (Neto & Suzuki, 2023). No obstante, sus focos de interés son diferentes, pues los recuerdos y la subjetividad en la experiencia vivida se priorizan. Quizás uno de los elementos que más debe destacar en esta otra cartografía es su funcionamiento como herramienta para la apropiación de territorios urbanos, ya que impugna representaciones hegemónicas y emplea distintas formas de comprensión y tránsito (Brizuela, 2017). Con esta lógica, los mapas no se presentan únicamente de una forma clásica. Por el contrario, se desprenden de la conversa, que genera una herramienta metodológica clave que da paso a la oralidad y al intercambio dialogado, revelando de esta manera infinidad de capas que configuran el territorio. En síntesis, este tipo de cartografía expone los saberes de un colectivo respetando la centralidad de su territorialidad, aunque este no se localice en los centros hegemónica-mente establecidos (Catalán et al., 2024).

El giro dialógico

La idea de que el conocimiento se genera únicamente en escritorios, aulas de clase o bajo la dirección de un "académico" proviene de una metodología hegemónica que se ha mantenido durante mucho tiempo en los trabajos de investigación. En gran parte, esto ocurre por la influencia de la antropología clásica, donde el sujeto observador está por encima de lo que se denomina "objeto de estudio", lo cual crea una jerarquización que mantiene el orden sujeto/objeto. Sin embargo, en la actualidad este tipo de estudios es criticado con mayor frecuencia y se somete a cambios que tienden a pluralizar la participación de los individuos dentro de una pesquisa.

El giro dialógico en las ciencias sociales es quizá la mejor forma de ejemplificar de qué manera se ha estado modificando el orden convencional, ya que, como se lee en el siguiente párrafo,

La investigación científica basada en el enfoque dialógico permite alcanzar diversos objetivos. Por una parte, hace posible el desarrollo de una teoría interpretativa y de análisis de la realidad. Por otra parte, constituye una profundización en una metodología crítica e innovadora. Por último, permite superar una de las dualidades más habituales en las ciencias sociales, es decir, la relación sujeto/objeto (Alonso & Saso, 2001, p. 81).

La cita señala que este enfoque no se concentra únicamente en el apartado teórico, sino también en el metodológico, ya que destaca la interacción y el intercambio de significados. Esto quiere decir que el conocimiento no se genera de una sola forma o con una sola dirección, sino que es un proceso continuo que tiene como base el diálogo.

Desde Bolivia, en la década de 1980, el Taller de Historia Oral Andina (THOA) fue uno de los primeros en sistematizar una reflexión al respecto11. Más recientemente, Elvira Espejo Ayca y Salvador Arano Romero (2022) repensaron estos cuestionamientos en el contexto de las curadurías del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF). Así, el catálogo Uyway-Uywaña: crianza mutua para la vida (MUSEF, 2022) fue una nueva forma no solo de sistematizar reflexiones respecto a este tema, sino de subvertirlas por medio de la praxis. Nos referimos a la propuesta de tener un diálogo horizontal con quienes crean los seres/ objetos culturales, con el objetivo de abandonar la mirada sobre estos solo como fuentes de información inorgánica.

Es en este punto donde la conversa cobra relevancia, ya que, al inscribirse dentro del enfoque dialógico, se configura como una práctica fundamental para estudios como las cartografías de la memoria. Michel de Certeau (1980) señalaba que la conversación es parte constitutiva de la vida cotidiana, ya que, en su dinámica, las posiciones de los hablantes se entrelazan y desplazan constantemente, lo que dificulta la fijación de significados estáticos y da lugar a una construcción colectiva en permanente transformación. Esto quiere decir que la conversa permite que voces tradicionalmente excluidas sean reconocidas y nombradas productoras de saberes. Un claro ejemplo, y además contemporáneo, para entender esto es el trabajo "Muisneñas construyendo y reconstruyendo su espacio en la isla de Muisne a partir del terremoto del 16 de abril de 2016", realizado por Estefany Jurado (2020), quien a través del relato de una mujer con-chera afroecuatoriana logra reconstruir los espacios vividos y transformados después de un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter. Aquí la memoria es fundamental, pues todo surge a partir de lo que se narra en los relatos. Así, la conversa no es solo un medio para recopilar información, sino un recurso metodológico que permite interpretar la realidad desde la interacción viva y situada de quienes la protagonizan.

La cotidianidad como territorio de conocimiento

Retornando a lo mencionado por Certeau (1980), la cotidianidad en la que se desarrolla la conversa está muy ligada con el territorio, pues de aquí se extraen diversos elementos que posteriormente nutrirán el conocimiento adquirido. Para autores como Berger et al. (1988), el sentido común de la vida cotidiana es un conocimiento relevante, y este saber compartido se ha de utilizar en los contextos de sus vidas cotidianas.

En este sentido, la importancia de la cotidianidad en esta investigación radica en valorar el hábitat y las prácticas de los adultos mayores con los que conversamos. En su mayoría, los entrevistados fueron abordados en sus casas o en sus locaciones de trabajo, lo que generó intimidad y permitió un acercamiento que no transformaba, sino que resaltaba su sentir, sus palabras y su corporalidad (Sampaio et al., 2022). De esta forma, recuperamos lo señalado por Lindón (2017) cuando menciona que lo cotidiano no se reduce a un locus (lugar único), sino más bien a una mirada geográfica que debe ser entendida como un proceso dinámico en el que los sujetos participan activamente.

Esto se vio reflejado en cada una de las conversaciones que fueron hilando historias, pero que a su vez generaron espacios para la confianza con la que diversos habitantes nos mostraban fotografías de archivos familiares, cartas y notas vecinales, entre otros. Desde sus espacios, los adultos mayores narran la transformación de su zona remitiéndose a escenarios físicos donde acontecieron experiencias y otorgándole un valor a cada una de sus memorias. En este ejercicio de conversar se pudo observar que para recordar el pasado y estar expuesto al presente se recurría a comparaciones constantes, situación que no hubiera sido posible de entender sin conocer sus hábitos, sus desplazamientos o sus formas de habitar el territorio.

Anne Buttimer mencionaba que "en la vida cotidiana las personas pueden conquistar, defender, explorar y utilizar diversos lugares, que constituyen así su espacio vivido, y es en esta vida práctica, que van depositando en esos lugares intencionalidades, valores y la memoria" (Buttimer, 1976, p. 284). Lo que la autora señala explica que la forma en la cual se presenta la información sobre un territorio puede estar cargada de significaciones personales y colectivas. De esta forma, se entiende que los adultos mayores acudan a su historia personal para detallar transformaciones urbanas. Menciones tales como: "antes donde trabajaba era así", "antes esa plaza no existía" o "el colegio tenía otro nombre" son ejemplos de su fuerte conexión con los espacios.

En el caso de El Alto, al observar su proceso de transformación se revela la estrecha relación entre las prácticas sociales y la construcción del territorio. Como expresa Silvia Quispe, miembro de la junta de vecinos de la zona de estudio, "el alteño es de costumbres", lo cual subraya que las prácticas comerciales y comunitarias no solo han dado forma al espacio físico, sino que también han tejido un entramado de significados compartidos que siguen definiendo la vida barrial, una identidad local marcada por el comercio popular y su historia urbana de autogestión. Estas narrativas, lejos de ser simples anécdotas, constituyen actos performativos que interpelan las estructuras de poder y resuenan con la crítica de Rivera (2015) sobre la necesidad de reconocer los saberes comunitarios como fuentes legítimas de conocimiento.

Metodología

En este acápite se abordan los puntos clave para la construcción de la conversa como metodología en las cartografías de la memoria, que considera los espacios de diálogo y coconstrucción de saberes y se enmarca en la vertiente del método cualitativo.

Enfoque metodológico

Nuestro enfoque parte de una base epistemológica inicial centrada en el diálogo y la construcción colectiva del conocimiento. Este proceso se desarrolla a partir del saber situado, la oralidad y la coconstrucción de saberes con la comunidad. A partir de ello, se establece el método y las técnicas de investigación que conducen a la obtención de resultados que fueron difundidos y devueltos a la comunidad.

Estos resultados no solo aportan a la comprensión del contexto en particular, sino que también son in-sumos clave en la formulación de políticas locales. Es por ello por lo que este conocimiento retorna al proceso investigativo para actualizar y fortalecer la base epistemológica inicial, generando así un bucle continuo de aprendizaje y transformación. Esta dinámica permite que la construcción de realidad se mantenga abierta hacia nuevos conocimientos y actores, lo cual aporta a la producción de un conocimiento situado (Figura 1).

FUENTE: elaboración propia (2025).

FIGURA 1 Proceso metodológico de la conversa 

De acuerdo con lo anterior, a continuación se esbozan los aspectos centrales de la base epistemológica para la conversa, con los cuales posteriormente se desarrollará el método, las técnicas de investigación y los resultados (Figura 2).

FUENTE: elaboración propia (2025).

FIGURA 2 Base epistemológica de la conversa 

Saber situado. Reconoce el conocimiento como acto heterogéneo sin caer en explicaciones universales y neutrales, y se encuentra condicionado por el contexto en el que se genera o acontece. Este término fue desarrollado por Haraway (1988), quien puso en tela de juicio la idea de que el conocimiento es universal y objetivo. Según la autora, el conocimiento siempre proviene de un punto de vista específico, determinado por la posición social, cultural y política de quien lo produce, lo cual aporta a la perspectiva decolonial y comunitaria.

Metodología cualitativa y participativa. La conversa busca la construcción del conocimiento desde la oralidad y la memoria colectiva, que, para Ortega y Lang (2020), representa el encuentro con la otredad desde la acción comunicativa, como herramienta que abre caminos hacia autonomías y formas de pensamiento, desde la desestructuración, construcción y reconstitución de tejidos. Estos se insertan en las estructuras del espacio existencial, que, según Sloterdijk (2014), se sitúa como la esfera íntima, la cual asienta las relaciones cercanas y afectivas por medio de la conversa, la cual rememora las relaciones de parentesco como vínculo emocional ligado a los orígenes primigenios y en alusión al primer espacio de refugio, que es la noción de casa.

Posteriormente, esta relación pasa a constituirse en una esfera social y cultural donde los sistemas de creencias y estructuras colectivas demarcan los significados y significantes para finalmente ser enlazados en la construcción de una esfera mayor compartida con la comunidad desde la construcción del socioespacio, provisto de procesos y fenómenos.

Enfoque decolonial y comunitario. La conversa, que busca la recuperación de saberes desde un enfoque local12 de postura decolonial, ha sido abordada como crítica a la construcción de conocimiento mediado por jerarquías y relaciones de poder. A nivel local, Rivera (2015) enfatiza en la importancia de reconocer y valorar los saberes prácticos de las comunidades indígenas que históricamente fueron relegados o deslegitimados por la academia occidental. La autora destaca la importancia de la sociología de la imagen como una herramienta metodológica que permite recuperar la memoria visual y las experiencias de vida desde una perspectiva crítica que articula la tradición oral y las prácticas comunitarias en el proceso de producción del conocimiento. Este punto es clave en las narrativas de reconstrucción histórica para los barrios porque no solo se recuperan datos fríos sobre su constitución y formación, sino que también se da un rostro e identidad a los y las protagonistas desde sus experiencias de vida, lo que permite destacar y activar sus luchas, integrarlas en el debate coyuntural y reconocer la asincronía narrada como un valor per-formativo, capaz de generar impacto y continuidad en las generaciones futuras.

Cartografía social y narrativa. De acuerdo con lo anterior, la conversa también apunta a una construcción de mapas de la memoria construidos colectivamente a partir de testimonios, relatos y vivencias que se respaldan con documentos escritos, fotografías y material de archivo de la comunidad.

Justificación del uso de la conversa como método

La oralidad como fuente de saber y transmisión de la memoria en contextos comunitarios "constituye un sistema efectivo para conservar y dotar de agilidad a la memoria" (Walsh, 2005, p. 280). Para la autora, esta característica permite que se transmita de generación en generación, como un bucle retroali-mentado, lo cual la convierte en una herramienta de horizontalidad en la producción del conocimiento.

Este conocimiento de carácter intergeneracional incorpora relatos que rescatan hitos relevantes para la construcción de la cartografía de la memoria. Por tanto, su proceso de aprendizaje es circular, de intercambio, escucha y reconfiguración del saber.

Diseño y desarrollo del apthapi de saberes (al paso)

El apthapi en el mundo andino es una práctica de "socialización sin jerarquías, grados o rangos. Tampoco existen preferencias o privilegios. Todos tienen el derecho de compartir. Además, en el apthapi participan simbólicamente a las deidades sagradas [...]. Entonces al apthapi es de todo y con todos" (Estado Plurina-cional de Bolivia et al., 2009, p. 35). De acuerdo con este significado, definimos el apthapi de saberes como parte del método que se construye desde las conversaciones "al paso", desde el intercambio de conocimientos basados en la reciprocidad e inspirado en la práctica del encuentro.

Este encuentro "al paso" emplea el espacio público como medio de construcción del conocimiento, como espacio horizontal de diálogo donde distintas voces (académicas, comunitarias, ancestrales y populares) convergen, comparten y generan conocimiento colectivo. Sus principales características son:

  • Reciprocidad epistémica: cada participante aporta su conocimiento, ya sea desde la academia, la oralidad, la experiencia o la memoria. No existen jerarquías del saber -con base en la adhocracia-, sino un flujo de intercambio mutuo y complementario.

  • Diversidad de saberes: la conversación incluye conocimientos ancestrales, territoriales, espaciales, prácticos, intuitivos o científicos. Aquí se reconoce el valor desde las voces, como medio de aprendizaje y enseñanza.

  • Escucha activa desde acontecimientos importantes: el conocimiento se teje de manera conjunta, desde su carácter situado, el cual puede girar alrededor de acontecimientos que marcaron su historia. No obstante, fueron percibidos desde distintas narrativas, lo cual ayuda a comprender los fenómenos situados y los procesos actuales en el carácter del barrio.

  • Producción de conocimiento colectivo: a diferencia de los espacios académicos tradicionales, el apthapi de saberes no busca una conclusión única, sino una multiplicidad de perspectivas, posturas y percepciones. Esto es clave para poder plasmar los diversos significados que se otorgan a los acontecimientos y procesos, lo cual se aproxima a una construcción de realidad más situada.

  • Aplicaciones del apthapi de saberes en la investigación: esta propuesta aporta en la producción de cartografías de la memoria, las cuales coadyuvan al proceso de reconstrucción histórica-espaciotemporal desde distintos enfoques. Por otro lado, permite repensar la enseñanza desde la oralidad, la experiencia y el rol intergeneracional para la construcción más precisa de la realidad que reconoce al "otro" desde la subjetividad.

De acuerdo con lo anterior, el apthapi de saberes es clave para generar procesos participativos en la lectura y diseño urbano, ya que integra la voz de la comunidad desde su experiencia, da igual valor a cada participante y permite que los saberes sean transmitidos para futuras generaciones.

Método

Un método es el conjunto de estrategias para obtener, organizar y analizar información en la investigación, que en el presente estudio se aborda desde lo cualitativo al explorar significados, percepciones y experiencias. Su propósito se centra en la descripción y la exploración porque busca describir un fenómeno sin intervenir en él, además de que el proceso de acercamiento a la comunidad podría arrojar temas poco estudiados que lleven a generar hipótesis iniciales.

Las estrategias de recopilación de información fueron llevadas adelante por medio de la etnografía desde la observación y participación en comunidades, con un enfoque histórico, comparativo y cartográfico, por medio del uso de mapas coconstruidos (Figura 3).

FUENTE: elaboración propia (2025).

FIGURA 3 Método: la conversa, el apthapi de saberes y la cartografía de la memoria 

Procesamiento y análisis de la información

La organización de datos e información obtenida en las conversas permite identificar los siguientes aspectos:

  • Categorización de relatos.

  • Cartografías emergentes y coconstruidas.

Las estrategias de convocatoria se dieron por medio de la identificación de la organización vecinal, de acuerdo con el objetivo de indagación, por ejemplo, la elección de adultos mayores para construir de forma conjunta el proceso histórico de la zona 12 de Octubre en El Alto. Las herramientas que facilitaron el proceso son las siguientes:

  • Mapas físicos en paneles para la cartografía de la memoria (uso de pines, colores, hilos y marcadores).

  • Registro de relatos orales mediante grabaciones audiovisuales o notas escritas.

  • Dinámicas de dibujo o narración gráfica para representar la narración desde la memoria.

  • Fotografías antiguas del lugar de reconstrucción.

Posteriormente, se identifican los ejes temáticos tratados para categorizar los hallazgos y finalmente visualizar la información costurada desde los mapas colaborativos con puntos de memoria, narrativas sensoriales del barrio (sonidos, imágenes, olores, recorridos), representaciones gráficas de la historia barrial en capas temporales y el storytelling digital (Figura 4).

FUENTE: elaboración propia (2025).

FIGURA 4 Técnicas de investigación para la conversa 

Validación y devolución de resultados

A partir del proceso anterior, y para asegurar que el conocimiento generado vuelva a la comunidad, se realizó la socialización del documento generado en asambleas o encuentros comunitarios, donde se verificó de forma colectiva la información contenida desde la voz de las y los participantes, lo cual aporta a un proceso participativo accesible y con estrategias de comunicación físicas y digitales.

Esta etapa es clave porque contrasta la información recopilada de las voces locales, lo cual permite efectuar un análisis actualizado de la base epistemológica inicial por medio de la retroalimentación del conocimiento para futuras lecturas intergeneracionales.

Resultados

A través de la conversa y el apthapi de saberes se logró articular información primaria y secundaria preservando la voz de los adultos mayores en la estructuración de las cartografías de memoria. Además, cumpliendo con nuestra perspectiva epistemológica, devolvimos la información presentando los resultados en un fanzine que denominamos Archizine y un storytelling digital que permitió mostrar de forma didáctica, gratuita y plural los relatos orales, los archivos fotográficos y las cartografías obtenidas.

En este acápite señalaremos de forma breve los principales hallazgos. Para esto, nos enfocamos en mostrar, primeramente, las narraciones obtenidas, que se encuentran organizadas en categorías que nos permiten comprender los principales cambios encontrados en el proceso de urbanización y la transformación popular del comercio. A continuación, mostramos el proceso de elaboración del fanzine que responde a una intención particular de presentar los datos en un formato simple y de acceso libre. En última instancia, detallamos el storytelling como técnica de comunicación digital que muestra las principales narraciones y cartografías. En conjunto, se compartieron entre todos los que fueron parte de la investigación, respetando así el ciclo del apthapi de saberes.

Categorización de la conversa

En general, los resultados de la investigación del ACEA se presentan como reflexiones en torno a siete escritos que se recogen de las conversas y las narraciones con los vecinos de esta zona alteña. Empero, en este apartado buscamos exponer textos que se enfoquen en dos categorías principales: el proceso de urbanización y la transformación popular del comercio, que se encuentran insertos en el trabajo original y que abordan directamente las voces de los miembros de esta comunidad (Tabla 1).

TABLA 1 Categorización de relatos 

FUENTE: Archivo Comunitario de El Alto. (2024). Archizine Comunitario de El Alto, vol. 1. Neumotòfora, ACEA.

La primera categoría, donde presentamos el testimonio de la Sra. Gumercinda Sanabria Tola sobre la historia de la zona 12 de Octubre, abre un itinerario para pensar en el rescate de la historia oral de otros barrios de la ciudad de El Alto. De esta manera, la señora Gumercinda vincula las memorias sobre su zona con la llegada/relocalización de su familia cuando ella era mama13. En el momento en que ella menciona el término relocalización, hace referencia al Decreto 21060 que significó la migración minera a zonas periurbanas, lo que generó una fase clave del poblamiento de la ciudad de El Alto en el siglo XX.

Más adelante, en su narración, Gumercinda destaca cómo la zona se fue transformando con la progresiva implementación de servicios básicos como el agua y la electricidad, y señala que los puntos de distribución, aún poco estudiados, han desempeñado un papel clave en el desarrollo urbano de El Alto. Su relato reconstruye estratos de la historia local. Un ejemplo de ello es su recuerdo sobre la existencia de una pileta en El Faro, desde donde los vecinos solían abastecerse de agua.

Por otro lado, Javier Calle se enfoca en hacer una descripción de su zona a partir de la existencia de vendedores ambulantes, lo que le permite hacer una comparación poblacional. Además, nos describe la forma en la cual se modificaron los negocios y se concentra en el material de construcción como elemento identificador del cambio. En el mismo sentido, en la conversación con Marta Very se mencionan elementos no considerados en las memorias anteriores. Marta prioriza el paulatino cambio de las calles y avenidas: desde ser de tierra, cascajo, piedra y enlosetado hasta llegar al asfaltado. Así mismo, realiza una historización del comercio por medio de datos de los sindicatos y federaciones, un elemento que configuraría la toma del espacio y la habitabilidad de este.

El Archizine

Para la devolución de la información hemos utilizado el formato del fanzine como instrumento de socialización. La elección del denominativo Archizine surge por la superposición de las palabras "archivo" y "fanzine". Este material surge de la preocupación de que gran parte de las publicaciones sobre la ciudad de El Alto, por derechos de publicación cedidos a editoriales, no son distribuidas de forma libre y gratuita, o por lo menos no tienen la distribución que asegure su conocimiento por fuera de las esferas intelectuales o de escritores. Es por esta razón que el Archizine se convierte en una forma de presentar, compartir y devolver la información en un lenguaje que pueda ser entendido por todos quienes fueron parte de la investigación.

En su contenido se detalla el origen del proyecto, la identificación y selección de entrevistados, un análisis de las toponimias de la zona de estudio, las conversaciones con los adultos mayores presentadas en narraciones, entrevistas textuales o ensayos, las cartografías de la memoria y un registro fotográfico obtenido de hallazgos hemerográficos.

Finalmente, el formato de la edición y diagrama-ción realizado por el proyecto editorial Neumotõfora de Árbol Ruíz y Tessa Kugel resulta de una propuesta estética y metodológica. Por lo tanto, el Archizine ha sido pensado no solo desde su contenido, sino también desde su materialidad. En ese sentido, se propuso diagramar el texto de forma que rescatara y siguiera la estética de los CD piratas en venta en la zona 12 de Octubre y en toda la ciudad de El Alto. Así mismo, se han utilizado imágenes y tipografías de revistas y libros de la década de los ochenta y los noventa comprados en las ferias de la misma ciudad. Así, se ha decidido seguir con estas estéticas de diagramación para entregar a los propios habitantes de la zona materiales con la estética y la lógica con las que conviven cotidianamente14 (Figura 5).

FUENTE: ACEA (2024).

FIGURA 5 Portada del Archizine 

Cartografías digitales de la memoria

Uno de los objetivos del proyecto fue acercar a los adultos mayores al uso de herramientas digitales para facilitar su integración tecnológica y romper las barreras que limitan su acceso y familiarización con las nuevas tecnologías. Así, a partir de la propuesta del storytelling digital desarrollado en conjunto con Lab TecnoSocial15 se pudieron mostrar los principales hallazgos del estudio en un formato de acceso libre desde cualquier dispositivo electrónico.

Además, teniendo en cuenta que la mayoría de nuestros informantes son de origen aymara, nos propusimos traducir el material y presentarlo en lengua nativa. Esto pudo llevarse a cabo gracias al apoyo de Nayra Qhantatayita Bautista, mujer aymara y miembro del colectivo que se encargó de realizar las traducciones para garantizar que el producto final sea accesible y respetuoso con las raíces culturales del territorio. Esta decisión fortaleció la restitución del conocimiento y no permitió compartir el material en diversos espacios (Figura 6).

FUENTE: Archivo Comunitario de El Alto y Lab Tecnosocial (2025).

FIGURA 6 Pantalla principal del storytelling 

  • Para realizar este storytelling digital se siguieron los siguientes pasos:

  • Se identificó el mensaje principal o el propósito de la narrativa.

  • Definimos el perfil del público (qué emociones queremos transmitir y el lenguaje adecuado).

  • Diseñamos la estructura narrativa.

  • Analizamos los datos cuantitativos en Flourish.

  • Analizamos los datos espaciales en ArcGIS.

  • Utilizamos inteligencia artificial para mejorar los recursos fotográficos antiguos.

  • Maquetamos en Canva las ilustraciones.

  • Tradujimos las narrativas en lengua aymara.

  • Se programó en lenguaje HTML, CSS, Java-Script y Leaflet en VS Code Studio.

En este sentido, el material en línea presenta de manera integral los hallazgos de la investigación y ofrece una oportunidad ampliada para analizar las cartografías de la zona junto con fotografías obtenidas en la hemeroteca y en archivos familiares de los adultos mayores. De este modo no solo se cumple con la epistemología planteada, sino que también se retribuye a la comunidad un recurso que, además de cerrar el ciclo metodológico, refuerza el compromiso con un conocimiento situado y emancipador.

Con el detalle de los resultados es posible comprender que el trabajo buscó que las memorias de la zona 12 de Octubre sean relatadas, comprendidas y analizadas desde el lugar donde las personas viven, desafiando así las jerarquías clásicas en la investigación social. Esta forma de construcción colectiva y horizontal de historias múltiples no solo reivindica la importancia de los relatos orales, sino que también les da un espacio tangible dentro de un proyecto que no se limita a la academia, sino que busca el impacto directo en las comunidades que las generaron.

Consideraciones finales

El apthapi de saberes como método de construcción colectiva incorpora en su proceso la reciprocidad epistémica como base central para el tejido de la realidad, el cual, de acuerdo con el caso de estudio de la zona 12 de Octubre, ha permitido el diálogo horizontal con la comunidad desde su carácter situado.

Durante el proceso surgieron dificultades logísticas, como el limitado tiempo de algunos participantes y la inasistencia de otros debido a sus responsabilidades laborales. Para sortear estas limitaciones se adoptaron otras formas de llegada a cada participante como las caminatas "al paso", que permitieron que la conversación se desarrolle desde sus espacios de trabajo en el comercio, kioscos, puestos de venta callejera o servicios de lustrabotas, en una interacción desde la experiencia sensorial de cada participante.

Con relación al contexto teórico y los hallazgos conceptuales referidos a la articulación con la cartografía de la memoria, el giro dialógico y la cotidianidad como territorio de conocimiento, se han encontrado nuevos valores cualitativos que aportan al proceso investigativo (Figura 7).

FUENTE: elaboración propia (2025).

FIGURA 7 Relación del marco teórico y los hallazgos conceptuales 

En suma, el proceso del apthapi de saberes puede ser ajustado con base en las condiciones coyuntura-les, temporales y espaciales de cada participante. Por tanto, aporta a los estudios urbanos e históricos desde la coconstrucción oral ligada al redescubrimiento de la conciencia sensorial que se mantiene con el lugar.

La metodología propuesta abre nuevas posibilidades de participación comunitaria en la toma de decisiones debido a que reivindica su carácter local y comunitario en el proceso de construcción barrial. En términos de impacto social, esta metodología fortalece el sentido de identidad y pertenencia por medio del encuentro de lazos articulados entre participantes. Desde un enfoque práctico, los resultados de la conversa contribuyen a la toma de decisiones sobre la gestión barrial, lo cual aporta valores intrínsecos, como la recuperación de espacios de valor histórico, simbólico y social, la evolución de los materiales de construcción, los asentamientos primigenios y la relación con otras zonas. Todo ello aporta valores cualitativos que pueden ser cuantitativos posteriormente, si se traducen en términos de datos medibles.

Entre los desafíos futuros se encuentra la necesidad de generar estrategias sostenibles de documentación barrial que permitan preservar la información recolectada para garantizar su accesibilidad a largo plazo, por ejemplo, la puesta en marcha de archivos comunitarios zonales, sindicales y gremiales en los cuales se reúna información colectada de la comunidad. Así mismo, se requiere crear lazos solidarios con las juntas vecinales con el objetivo de otorgar valor a la historia y empoderar a los adultos mayores y sus voces, que fueron actores clave de este proceso.

Finalmente, es fundamental continuar explorando nuevas formas de representación y difusión de los conocimientos generados en el apthapi y las conversas aprovechando las herramientas digitales y los formatos interactivos que faciliten su apropiación por parte de la comunidad y las futuras generaciones.

Jiwasan amtanakaslayku, jiwasan arunakaslayku ukjama-raki Altu Patan sarawiplayku, jallalla Archivo Comunitario de El Alto!16.

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1Si bien Díaz (2016) señala que la consolidación de El Alto como "barrio periférico" fue parte del proceso de urbanización acelerada de la ciudad de La Paz desde la década de 1950, es preciso realizar algunas puntualizaciones. Según nuestra lectura e investigaciones, el espacio habitado hoy en la ciudad de El Alto se consolida luego de que en la década de 1970 se desvirtúa el proyecto de metropolización de la ciudad de La Paz que hasta ese entonces incluía El Alto. Por otra parte, la relocalización minera como efecto de la aplicación del Decreto 21060 fue uno de los fenómenos principales para la configuración del espacio y la política alteña hasta 2003.

2El Alto se convirtió en la capital de la cuarta sección de la provincia de Murillo del departamento de La Paz, es decir, en municipio autónomo, a partir de la aplicación de la Ley 728, el 6 de marzo de 1985. Finalmente, el 26 de septiembre de 1988 (mediante la Ley 1014), el Congreso Nacional reconoció su estatus de ciudad (Díaz, 2014).

3El Archivo Comunitario de El Alto (ACEA) es un colectivo fundado el 12 de febrero de 2022. Su objetivo principal es crear un espacio que rescate, recopile, preserve y de acceso abierto de manera continua a material bibliográfico, hemerográfico, fílmico y visual relacionado con la ciudad de El Alto. Desde agosto de 2023, el ACEA cuenta con una página web (https://archivoelalto.org/), espacio que permite consultar todo su acervo digital de manera gratuita.

4Es preciso mencionar a los miembros del ACEA que formaron parte del desarrollo de este proyecto y cuyos aportes también nutrieron este artículo: Alexis Argüello Sandoval, Nayra Qhan-tatayita, Erwin Pérez y Samuel Hilari.

5Iniciativa que busca impulsar, a través de fondos semilla, propuestas de colectivos, redes y organizaciones sociales de todo Bolivia. Con el apoyo financiero de Misereor (obra episcopal de la Iglesia católica alemana para la cooperación al desarrollo), gestionado por Fundación Imagen.

6"Conversa" es un término coloquial que hace referencia a una conversación informal.

7Las "narrativas locales como parte del proceso de construcción del sentido del lugar que se habita" (Lindón, 2020).

8Es un término en lengua aymara que se refiere a un encuentro comunitario donde las personas comparten saberes, alimentos o experiencias.

9Nombre que le otorgamos al fanzine realizado para la presentación de resultados.

10Este es un recurso digital que permite presentar los hallazgos de la investigación a través de una narración que es accesible tanto en teléfonos móviles como en cualquier computadora.

11Revisar para este punto, sobre todo, el epílogo "Mujer y resistencia comunaria: historia y memoria", escrito por Javier Medina para el texto Historia oral andina: cuatro textos fundamentales (Taller de Historia Oral Andina, [1986] 2023, pp. 61-133). También, revisar Taller de Historia Oral Andina (1984).

12Un ejemplo de aporte en Bolivia desde lo local es el Taller de Historia Oral Andina (THOA), que desde el año 1983 ha contribuido a la recuperación de la memoria de los pueblos indígenas y la promoción de las comunidades de investigadores (Criales & Condoreno, 2016), el cual surgió desde la academia con la materia de Superestructura Ideológica que dictaba la profesora Silvia Rivera Cusicanqui.

13 Wawa es la forma de decir niño/bebe en aymara.

14Esta forma de uso de la llamada "estética chola-chicha" está siendo reflexionada de manera situada durante los últimos años desde el colectivo alteño El Alto Aesthetics y la propuesta artística Cholographics del artista ecuatoriano Tin Ayala.

15Laboratorio ciudadano de cientistas sociales e ingenieros informáticos que desarrollan innovaciones tecnosociales para el bien común. Actualmente trabajan en alianza con el ACEA. Consultar en https://labtecnosocial.org/.

16"Por las memorias compartidas, el rescate de voces y las historias alteñas, ¡viva el Archivo Comunitario de El Alto!" (traducción realizada por la lingüista Nayra Qhantatayita Bautista).

Sugerencia de citación. Vargas, T., Calle, V, Roque, A., & Aliaga, P. (2025). Conversa metodológica para las cartografias de la memoria en la ciudad de El Alto, Bolivia: apthapi de saberes. Perspectiva Geográfica, 30(2), 1-20. https://doi.org/10.19053/uptc.01233769.19054

Financiación. Los autores no recibieron financiación para la escritura o publicación de este artículo.

Implicaciones éticas. Al tratarse de una revisión, el presente artículo no tiene implicaciones éticas.

Contribución.Tatiana Vargas Condori: conceptualiza-ción, adquisición de financiación, administración del proyecto, supervisión, escritura (borrador general), redacción, revisión y edición. Vania Susana Calle Quispe: adquisición de financiación, investigación, metodología, administración del proyecto, supervisión, escritura (borrador original), redacción, revisión y edición. Abigail Roque Miranda: Software, visualización, escritura (borrador original). Pedro Aliaga Mollinedo: investigación, escritura (borrador original), redacción, revisión y edición.

Recibido: 12 de Marzo de 2025; Revisado: 09 de Mayo de 2025; Aprobado: 14 de Mayo de 2025; Publicado: 01 de Julio de 2025

Conflictos de interés.

Los autores no tienen conflictos de interés en la escritura o publicación de este artículo.

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