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Investigaciones Andina

Print version ISSN 0124-8146

Investig. andina vol.10 no.16 Pereira Jan./June 2008

 

PERFIL DE LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS ADOLESCENTES JÓVENES, ZONA URBANA, CIUDAD DE MEDELLÍN, 2006

LIVING CONDITIONS IN YOUNG TEENAGERS MEDELLIN

PERFIL DAS CONDIÇÕES DE VIDA DOS ADOLESCENTES JOVENS, ZONA URBANA, CIDADE DE MEDELLÍN, 2006

Hugo Grisales Romero*, María Patricia Arbeláez**

* Profesor titular de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.
** Profesora Asociada de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.


Resumen

Introducción: las condiciones de vida son el conjunto de circunstancias materiales de la existencia y supervivencia de un individuo o grupo humano. Abarca múltiples dimensiones: vivienda, trabajo, educación, seguridad, salud, entre otras y como tales son el refejo de las políticas económicas y de los programas de gobierno.

Métodos: se condujo un estudio transversal en una muestra aleatoria y representativa de 1066 jóvenes. Se describe el perfl general de las condiciones de vida de los adolescentes jóvenes, de 15 a 19 años, utilizando la técnica del análisis de correspondencias múltiples.

Resultados: los perfles familiares, educativos, laborales, psicosociales y de salud de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo, refejaron problemas de cohesión familiar, económicos y de desescolarización, además de valoración negativa de aspectos que se referen a su futuro y a sus relaciones afectivas. En todos los niveles socioeconómicos, se tiene una valoración positiva de la utilidad del estudio y en cuanto a la sexualidad, la edad de inicio de la actividad sexual fue similar, destacándose que en general el predominio de dicho inicio es con un conocido en los niveles socioeconómicos bajo y medio, causado por deseo sexual y notándose una baja frecuencia de uso de los métodos anticonceptivos, aunque entre quienes los usaron predominaron los métodos de barrera.

Conclusiones: los resultados sustentan un monitoreo de las condiciones de vida de los adolescentes jóvenes en los niveles socioeconómicos de la ciudad especialmente en aquellas zonas más deprimidas.

Palabras clave: Adolescentes jóvenes, Análisis de correspondencias múltiples, Condiciones de vida, Nivel socioeconómico, Medellín.


Abstract

Introduction: The conditions of life are the set of material circumstances of the existence and survival of an individual or human group. Sandal multiple dimensions: house, work, education, security, health, among others and as such are the refection of the economic policies and the programs of government.

Materials and methods: A cross-sectional study in a random sample and representative of 1066 young people was conducted. The general profle of the living conditions of young adolescents, of 15 is described to 19 years, using the technique of the analysis of multiple correspondences.

Results: Familiar, educative, labor, psycho-social the profles and of health of the young adolescents of the socioeconomic level under refected problems of familiar cohesion, economic and of de-schooling besides negative valuation of aspects that talk about to their future and its affective relations. In all the socioeconomic levels, a positive valuation of the utility of the study is had and as far as the sexuality, the age of beginning of the sexual activity is similar standing out that generally the predominance of this beginning is with a well-known in the socioeconomic levels low and high, by sexual desire and a LF of use of the contraceptive methods although between uses those who them predominate the barrier methods.

Discussion and conclusions: The results especially sustain a monitoring of the living conditions of the young adolescents in the socioeconomic levels of the city in those depressed zones more.

Key words: Young adolescents, analysis of multiple correspondences, living conditions, socioeconomic level, Medellin.


Resumo

Introdução: As condições de vida são o conjunto de circunstâncias materiais da existência e sobrevivência do indivíduo ou do grupo humano. Abarcam múltiplas dimensões: moradia, trabalho, educação, segurança, saúde, entre outras e, como tais, são o refexo das políticas econômicas e dos programas de governo.

Métodos: Conduziu-se um estudo transversal em amostra aleatória e representativa de 1066 jovens. Descreve-se o perfl geral das condições de vida dos adolescentes jovens de 15 a 19 anos, utilizando a técnica da análise de correspondências múltiplas.

Resultados: Os perfs familiares, educativos, trabalhistas, psicosociais e de saúde dos adolescentes jovens de nível sócio-econômico baixo, refetiram problemas de coesão familiar, econômica e de desescolarização, além da valorização negativa de aspectos que se referem a seu futuro e a suas relações afetivas. Em todos os níveis sócio-econômicos se têm uma valorização positiva da utilidade do estudo. Quanto à sexualidade, a idade de início de sua atividade foi similar, destacando-se que, em geral, o predomínio deste início é com um conhecido nos níveis sócio-econômicos, baixo e médio, causado por desejo sexual e notando-se uma baixa freqüência no uso de métodos anticoncepcionais, embora entre os que o usaram predomine o método de barreira.

Conclusões: Os resultados sustentam um monitoramento das condições de vida dos adolescentes jovens nos níveis sócio-econômicos da cidade, especialmente naquelas zonas mais deprimidas.

Palavras chave: Adolescentes jovens, análise de correspondências múltiplas, condições de vida, nível socioeconômico, Medellín.

Fecha de recibo: Noviembre 20/07 Fecha aprobación: Febrero/08


Introducción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la población juvenil como "todas las personas entre 10 y 24 años", subdividiéndola en tres grandes grupos de edad, a saber, preadolescentes de 10 a 14 años; adolescentes jóvenes de 15 a 19 años y un tercer grupo comprendido entre los 20 y 24 años a quienes define propiamente como jóvenes1. La anterior subdivisión es de gran importancia ya que define tres momentos temporales en el crecimiento y desarrollo del joven, los cuales marcan pautas en el desarrollo de su personalidad. En cada uno de estos tres momentos se deben suplir unas necesidades muy particulares tales como la alimentación, recreación, una educación que fortalezca los lazos sociales y por último las facilidades que se les debe otorgar para que se integren al desarrollo económico, político y social del país2.

En Colombia, donde se han evidenciado a través de investigaciones diversos problemas que afectan a los jóvenes, la búsqueda de alternativas para esta población se ha convertido en un reclamo prioritario de diversos sectores; desde esta perspectiva es imprescindible incorporar nuevos elementos al análisis como es el de las condiciones de vida. No sólo será importante saber cómo viven, sino cómo se relacionan con su entorno, cuáles son sus oportunidades y qué expectativas tienen de su futuro, entre otros aspectos.

Este artículo pretende traer a la discusión pública las condiciones de vida de los adolescentes jóvenes y reitera la necesidad de comenzar a desarrollar en Colombia estudios que indiquen cómo están, cómo se sienten en aspectos básicos de su vida y cuáles son las expectativas de su desarrollo humano, para que los organismos rectores del Estado y otros sectores, amplíen las oportunidades de bienestar y desarrollo armónico en los ámbitos sociales de los jóvenes y promuevan oportunidades de desarrollo de sus potencialidades.

Se eligieron los adolescentes jóvenes de 15 a 19 años, porque antes de los 15 años la mayor parte de las conductas de los jóvenes no han tenido lugar y además tal como lo mostró Piaget, no se puede hablar de un pensamiento plenamente operativo antes de los 15 años. Desde esta perspectiva, las conductas que se supone van a prevenirse son las que justamente aparecen de 15 a 19 años, lo que implica que el conocimiento de las condiciones de vida de este grupo poblacional responde a las necesidades de detección, pos-facto, de los profesionales de la intervención.

Materiales y métodos

Los datos provienen de un estudio transversal, con una muestra bietápica probabilística y representativa de la población de adolescentes jóvenes de las comunas, estratificada por nivel socioeconómico realizada en la zona urbana de la ciudad de Medellín en el año 2006, con base en un instrumento adaptado de la Encuesta Nacional de Juventud de julio del 20003, de la encuesta Familia y Adolescencia: Indicadores de Salud de la Fundación W. K. Kellogg4 y del Proyecto Red de Jóvenes para la prevención de la farmacodependencia, la sexualidad insegura y la violencia. Los anteriores cuestionarios se analizaron y según el estado del arte de la investigación de jóvenes en el mundo, se diseñó uno tomando como referencia los dominios y preguntas de los cuestionarios mencionados. El mismo se validó por su apariencia y contenido por medio de seis expertos nacionales, investigadores en temas afines a la juventud.

El marco muestral se construyó tomando como soporte el mapa que georreferenció la ciudad de Medellín en el año 2005, el cual permitió asignar la probabilidad de selección a las manzanas, dada la información pertinente de esta cartografía y los datos de la población de adolescentes jóvenes de las comunas y niveles socioeconómicos de la ciudad de Medellín. La unidad primaria de muestreo fue la manzana, la secundaria fue la vivienda, siendo los adolescentes jóvenes la unidad final de análisis.

Ajustado por el efecto de diseño, de un 50% más, el tamaño efectivo de la muestra de manzanas fue de 130, asignadas de acuerdo con el número de las mismas en cada nivel socioeconómico. Considerando que el número de viviendas por manzana es 42 y el promedio de adolescentes jóvenes en cada vivienda es de 0,39, se obtuvo un tamaño efectivo de la muestra de 1066 adolescentes jóvenes, que fueron seleccionados según la distribución de las manzanas por nivel socioeconómico en cada comuna de la ciudad, mediante la aplicación de método PPT (Muestreo con probabilidades proporcionales al tamaño del conglomerado)5: 529 adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo, 342 del medio y 143 del alto. Para corregir el hecho de haber aplicado igual probabilidad de selección a las manzanas de las comunas, las cuales tienen diferentes subpoblaciones, se ajustó por el inverso de la probabilidad de selección por cada nivel socioeconómico (factor de expansión de la muestra).

Se capacitaron 10 encuestadores para la prueba piloto y para la recolección de la información, advirtiéndose que el cuestionario fue autodiligenciado por los adolescentes jóvenes. No se cambiaron ni se reemplazaron manzanas seleccionadas previamente. En cada manzana se realizaron ocho encuestas comenzando por la casa de la esquina, la cual se numeró como la primera, siempre y cuando allí residiera algún adolescente joven. De todas maneras se averiguó en cada una de las viviendas si allí convivía algún adolescente joven, lo cual se justificó por la dificultad de encontrar personas en este rango de edad en las viviendas. En promedio cada encuestador aplicó 106 cuestionarios. Al momento de la encuesta, aproximadamente 200 adolescentes jóvenes no se encontraban en la casa, lo cual exigió que el encuestador pidiera una cita con la familia, quien le proporcionaba la hora más probable en la cual se encontraba el adolescente joven. El tiempo promedio para contestar las preguntas del cuestionario fue de 30 minutos, con una desviación estándar de 10 minutos.

Se exigió como requisitos de inclusión que el joven aceptara libremente la invitación a participar en el estudio, que firmara el consentimiento informado y que tuviera entre 15 y 19 años, incluyendo ambas edades. Aquellos que a pesar de estar en el rango de edad estipulado en la investigación no supieran leer ni escribir, presentaran alguna discapacidad que impidiera responder el cuestionario autoaplicado o estuvieran bajo efectos de sustancias psicotrópicas, se excluyeron del estudio.

Dada la aleatoriedad y representatividad de la muestra y el proceso de capacitación o estandarización a los encuestadores, se controló el presunto sesgo de selección en esta investigación; con el diseño del instrumento que captó características propias que se sustentan en los objetivos y que el estado del arte de las condiciones de vida del adolescente joven reveló como importante, y con el incremento del 50% de las manzanas por medio del efecto de diseño, se controló el sesgo de información. En la situación en la cual se hubiera detectado que algún adolescente joven hubiese fallecido o migrado de la manzana elegida, lo cual probablemente fue debido a condiciones de vida más precarias, se diseñó y aplicó un cuestionario específico, ya sea al padre o a la madre o a una persona mayor de edad que viviera en la vivienda del occiso o emigrante y el cual averiguó por las condiciones de vida de este antes de morir o migrar, previa firma del consentimiento informado; ésta fue la estrategia del medición de la magnitud del sesgo de supervivencia el cual reveló un patrón similar en el comportamiento de las variables que conforman los dominios de familia, educación, trabajo, aspectos psicosociales y salud según las respuestas de los familiares de los adolescentes jóvenes ausentes con respecto a las respuestas obtenidas en las mismas preguntas de los adolescentes jóvenes que conformaron la muestra (tal como se puede observar en el apartado correspondiente en el análisis de resultados).

Aunque se reitera la similitud en los hallazgos, por el bajo volumen de los casos detectados, no se puede asegurar con certeza que la ausencia de los adolescentes jóvenes en su familia fue debido a las condiciones de vida más precarias.

De un total de 135 preguntas que contenía el cuestionario, se tuvo un porcentaje de no respuesta de aproximadamente el 1%. Dada esta cantidad mínima se decidió imputar los valores perdidos para cada una de las variables donde no se obtuvo respuesta. Se sistematizó la información utilizando el Acces de Microsoft Office. De allí se exportó al XLSTAT para describir el perfl general de los adolescentes jóvenes. El proyecto que dio vía libre a la realización de este estudio fue evaluado como de riesgo mínimo por el comité de Bioética de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, el día 16 de febrero del año 2006 (Acta 008).

Con el fin de analizar las relaciones de las variables categóricas agrupadas en dominios, se efectuó un análisis de correspondencias múltiples con el fin de caracterizar el perfl de los adolescentes jóvenes. Para tal fin se asoció cada una de las modalidades de las variables a un punto en el espacio Rn (habitualmente n=2) de forma que las relaciones de cercanía/ lejanía entre los puntos calculados refejen las relaciones de semejanza existentes entre ellas. Con el fin de brindar claridad al lector que aborde los mapas percentuales (cuya regla de interpretación se basa en las cercanías de las modalidades al origen) que se exponen para cada bloque de variables, se utiliza la notación i que representa el número de la pregunta que figura en el cuestionario aplicado, variando desde 5 hasta 135; por ejemplo, 5-0 indica que la respuesta a la pregunta cinco es el código 0, esto es, en la casa viven, comen y duermen 5 o más personas. Se advierte que las codificaciones de las modalidades se hicieron de tal manera que los códigos menores representaran la peor condición (por ejemplo, el código 0) y los más altos mejores condiciones. La variable nivel socioeconómico se rotuló como p3i, i=1, 2,3, por ejemplo, p3-0 representa el nivel socioeconómico bajo. En el Anexo 1 se muestra el diccionario de las variables utilizado para este análisis.

Se extrajeron dos dimensiones con el fin que las modalidades, entendidas como categorías de las variables, quedaran bien refejadas en el gráfico, ya que usualmente las dos primeras dimensiones son las que más varianza explican. La dimensión 1 tiene un valor singular más grande que la otra dimensión y por ende es la que más discrimina entre las diversas modalidades. El poder discriminante de las otras dimensiones es muy inferior a las dos que se analizan acá y por ello se omiten.

Resultados

Información general

De los 1066 adolescentes jóvenes en este estudio, las mujeres representaron el 54,5%. Los porcentajes de participación de los adolescentes jóvenes de 15 a 18 años fueron similares pero se diferenciaron estadísticamente del porcentaje de participación de aquellos de 19. En cada edad, el porcentaje de adolescentes jóvenes mujeres fue mayor siguiendo un patrón similar al expresado al principio de este párrafo. De acuerdo con el nivel socioeconómico del adolescente joven participante en este estudio, se encontró mayor participación de mujeres adolescentes jóvenes en los niveles socioeconómicos bajo y medio y de hombres adolescentes jóvenes en el nivel socioeconómico alto, pero sin diferencias en los promedios de edad por nivel socioeconómico.

La proporción de adolescentes jóvenes en la muestra en el nivel socioeconómico bajo (49,6%), fue similar a la de la población y a la de muestra expandida (51,9%); en los niveles socioeconómicos medio y alto los porcentajes de participación fueron del 40% y 13,4% respectivamente, los cuales no distaron significativamente de las estimaciones obtenidas tanto para la población como para las muestras expandidas, 37,5% y 10,5%, respectivamente para ambos niveles. La distribución proporcional en la muestra según nivel socioeconómico y edad fue similar a la de la población de personas de 15 a 19 años estimada para junio del año 2006 y a la distribución de las muestras expandidas obtenidas para cada edad individual por nivel socioeconómico.

Perfil familiar

El primer plano factorial de la figura 1 revela que en los cuadrantes I y I V, al lado derecho del mapa, se aglomera la mayoría de respuestas negativas a aspectos que tienen que ver con la familia. Las respuestas que refejan los aspectos más negativos acerca de la cohesión familiar, tales como ausencia de comunicación en la familia, relación mala con madre y/o padre y/o hermanos, ausencia de cariño de los padres, falta de espacio para el diálogo familiar y que la relación familiar era muy distante con predominio de la desuniones, se muestran en el cuadrante IV y son aquellas que están más alejadas del origen y cuyo peso porcentual no es importante. En el cuadrante I, dada la cercanía de las respuestas de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo al origen, se percibe homogeneidad de las respuestas de éstos en características tales que refejan algún nivel de falta de cohesión familiar, como que la relación familiar con frecuencia es distante, algunas veces se tratan con respeto, existe ausencia de diálogos semanales, predominio del cariño de la madre y la autoridad del padre.

En el lado izquierdo del mapa, en los cuadrantes II y III, se observa una opinión más positiva acerca de los aspectos que tienen que ver con la familia, especialmente de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico medio y alto. Dada la mayor cercanía de la variable nivel socioeconómico alto al origen, son más frecuentes las respuestas positivas a todo lo que tenga que ver con aspectos que refejan la cohesión familiar en este nivel, que en el nivel socioeconómico medio.

Perfil educativo

En el cuadrante I se percibe una aglomeración de respuestas en quienes refrieron que no estudiaban en el momento de la encuesta, específicamente sobre las razones por las cuales no estaban estudiando y que sentían por estar desescolarizados. Las anteriores respuestas están más "cerca" de la categoría nivel socioeconómico bajo que de los otros, lo cual indica que los eventos referidos son más frecuentes en este nivel. En el cuadrante II son más homogéneas las respuestas en aspectos educativos de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico medio tales como predominio del nivel técnico de ambos padres y alta valoración de la utilidad del estudio. De otro lado, alrededor del nivel socioeconómico alto se aglomeran respuestas en los grados de escolaridad por encima del técnico de ambos padres. En el cuadrante III se muestran las percepciones que tienen los adolescentes jóvenes sobre las razones por las cuales estudian y hasta dónde creen que llegarán sus estudios, las cuales se resumen en hacerlo por complacer a los padres, ayudar a la familia y conseguir trabajo. En el cuadrante IV se observa que preferiblemente en el nivel socioeconómico bajo, los padres de los adolescentes jóvenes tenían básicamente

estudios de primaria incompleta o referían que desconocían el máximo nivel de escolaridad alcanzado por ellos. Sobre la utilidad, generada hasta ahora por el nivel de ilustración logrado, en aspectos tales como conseguir amigos, trabajo, las metas en la vida, se observa una variación en las respuestas entre totalmente en desacuerdo hasta levemente en desacuerdo. Figura 2.

Perfil laboral

En los cuadrantes I y IV se agrupan las respuestas de los adolescentes jóvenes que trabajan donde se destaca una similar cercanía al origen de aquellos que trabajan menos de 8 horas con respecto a los que trabajan como mínimo 8 horas; las razones principales que expresan los adolescentes jóvenes para trabajar son para ayudar a la familia, para cumplir con las obligaciones y por la necesidad de dinero; principalmente sus oficios varían entre obrero y empleado, con remuneración a lo sumo de un salario mínimo. Obsérvese que los adolescentes jóvenes que refrieron que trabajaban del nivel socioeconómico bajo, están más "cercanos", en términos de distancia estadística. En los cuadrantes II y III, se agrupan los adolescentes jóvenes que no trabajaban, destacándose que en el primero los ingresos familiares que exceden un millón de pesos provienen de familias del nivel socioeconómico alto y de alrededor de un millón son del nivel socioeconómico medio. Los ingresos familiares en el nivel socioeconómico bajo, en general son menores que 1 millón. Figura 3

Perfil psicosocial

En el eje horizontal, en la parte izquierda, se percibe que los adolescentes jóvenes de los niveles socioeconómicos medio y alto, afirman que algunos de sus amigos fuman, consumen alcohol y sustancias estimulantes, aunque es llamativo que tienen una valoración negativa de estos en términos de lealtad. Se destaca, de acuerdo con el test aplicado, una calificación negativa para la depresión. Respuestas contrarias a las indicadas anteriormente se observan en el eje vertical, en la parte superior derecha, especialmente de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo. Figura 4.

Perfil de sexualidad

El primer eje factorial muestra que las respuestas de los adolescentes jóvenes indicadas en dicho mapa percentual se concentraron principalmente en los niveles socioeconómicos medio y alto; en el nivel socioeconómico medio, a la derecha, se observa que los adolescentes jóvenes iniciaron su actividad sexual cuando tenían como máximo 14 años, preferiblemente con un desconocido, por deseo sexual y sin uso de anticonceptivos por desinterés. Se observa que aquellos adolescentes jóvenes que refrieron que no habían tenido relaciones sexuales, que no tenía pareja y por ende no utilizaban métodos anticonceptivos, se concentraron en el nivel socioeconómico alto; entre quienes tenían actividad sexual de este nivel, afirman que no creen en la posibilidad de un embarazo y que es problema de la pareja.

Las respuestas que se agrupan en el segundo eje factorial, a la derecha y más cerca del nivel socioeconómico bajo que de los otros niveles, indican predominio en este nivel de adolescentes jóvenes que iniciaron su actividad sexual entre 15 y 16 años, principalmente con un conocido, que tienen pareja actualmente y cuya razón principal del no uso de métodos anticonceptivos es por falta de dinero aunque cuando los utilizan emplean los de barrera. En la parte inferior de este eje a la derecha, se agrupan respuestas relacionadas con la maternidad y paternidad, que no tienen mucho peso dada su lejanía del origen. Figura 5

Perfil acerca del significado de ser joven

En el primer eje factorial se agruparon la mayoría de respuestas de los adolescentes jóvenes de los niveles socioeconómicos medio y alto, a la izquierda; en estos niveles asocian juventud con diversión, preparación para el futuro y utilidad para el país; expresan satisfacción con ellos mismos, con lo que hacen actualmente y afirman estar bastante satisfechos con los amigos, con el barrio donde viven y con la situación económica de la familia; aseguran sentirse entre bastante y completamente satisfechos con sus relaciones sentimentales y con su familia; afirman que el factor que infuye más para tener éxito y triunfar en Colombia, es tener estudios y ser inteligente, avizoran que en el futuro acumularán muchos bienes, tendrán algunas comodidades, serán profesionales brillantes y tendrán un hogar consolidado.

En el segundo eje factorial, a la derecha se observa que alrededor del nivel socioeconómico bajo, se ubican respuestas que expresan algún grado de insatisfacción de los adolescentes jóvenes con ellos mismos y con lo que hacen actualmente; referen estar bastante satisfechos con sus amigos y declararon no sentirse satisfechos ni insatisfechos con el barrio donde viven, la situación económica de su familia y con sus relaciones sentimentales; en general los adolescentes jóvenes de este nivel referen escepticismo con respecto a su futuro en cuanto a la acumulación de bienes, comodidades y progreso académico. Figura 6.

Perfil de salud

El primer eje factorial muestra respuestas desfavorables y escépticas de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo acerca de sus estado de salud en el último año y en la actualidad además de tener algún grado de desconocimiento de si tienen o no algún servicio de salud aunque entre aquellos que dijeron que sí lo tenían, estaban afliados al régimen contributivo y al SISBEN. En los niveles socioeconómicos medio y alto las respuestas fueron más positivas y favorables sobre los mismos interrogantes formulados a los adolescentes jóvenes, tal como se puede apreciar en el segundo eje factorial. Figura 7.

Discusión

Se advierte la dificultad de ubicar estudios que aborden el análisis de las condiciones de vida de los adolescentes jóvenes, de 15 a 19 años, desde la óptica del análisis de correspondencias múltiples; ante esta carencia, se describen algunas particularidades de otros estudios que guardan analogía con los hallazgos de este en jóvenes, de 14 a 26, de 14 a 24 o de 14 a 25, sin pérdida de la generalidad.

Familia

Las familias de los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo fueron preferiblemente extensas, en las cuales predominaba la autoridad del padre, el afecto de la madre y existía algún grado de desunión aunque se ayudaban cuando tenían problemas, se sentían bien en familia y la comunicación era respetuosa aunque escasa. En los adolescentes jóvenes especialmente del nivel socioeconómico alto y en menor grado del medio, predominaba la familia nuclear, donde la autoridad y el afecto era de ambos padres, existía importante valoración de la relación con estos, la familia ayudaba cuando tenían problemas, se sentían muy bien con ésta, expresaron que frecuentemente y casi siempre tenían diálogo con la madre y que la comunicación era respetuosa.

Los tipos de familia más frecuentes que albergaban a los adolescentes jóvenes fueron la nuclear y la extensa/ consanguínea, según reportes de la ENDS2005 y en la Encuesta Nacional de Juventud del año 2001 donde representaron el 53,3% y el 50%, respectivamente. Aunque la tendencia se mantiene en el sentido del predominio de la familia tradicional, cada vez es más evidente la ausencia de alguno de los padres.

En cuanto a quien ejercía la autoridad en la familia, los hallazgos de esta investigación no se alejan del patrón regular que sucede en Iberoamérica, donde en la percepción de la autoridad familiar para la juventud, el padre, cada día, es una figura con menor poder de decisión familiar6 y en el grupo afectivo del adolescente joven, la mamá era la persona más importante7. Sin embargo, las tendencias anteriores ocultan que el padre ha ganado presencia en el rol de la crianza de los hijos: en investigación realizada con madres y padres con edades promedio de 42 años de todos los estratos, de varias profesiones y oficios de las ciudades de Bogotá, Calí, Medellín, Cartagena y Bucaramanga8 acerca de las maneras de entender los cambios en la maternidad y paternidad a través del tiempo, se encontró que aquellos modelos tradicionales de paternidad se están desdibujando: los padres de la actualidad tienden a abandonar formas autoritarias y ahora son mucho más afectivos, han ganado presencia en la crianza, valoran el papel de sus hijos en el ámbito social y familiar especialmente de los niveles socioeconómicos medios y altos9,10.

En lo que se refere a variables relacionadas con la comunicación en familia, estudios precisan que la adolescencia ha sido considerada como una etapa crítica, donde muchas familias tenían una buena integración y comunicación familiar hasta antes que sus hijos llegaran a esta etapa de la vida; en ella, tanto los padres como sus hijos adolescentes necesitan mucho apoyo porque se desestabilizan y urge que los padres comprendan el proceso que experimentan los hijos.

Debe comprenderse que la adolescencia es una etapa en la que los jóvenes tratan de individualizarse y profundizar en lo que les difere, más que en lo que les une al espacio familiar, lo cual suele acompañarse de una ausencia de comunicación con la familia o una actitud hostil hacia la misma. La relación familiar basada en la comunicación facilita el entendimiento de los miembros de la familia y evita atribuciones equivocadas: son un estímulo para los proyectos de vida de los hijos y un espacio vital adecuado para el desarrollo de la autoestima. Estos dos pilares se han demostrado como protectores en estudios de adolescentes de 15 a 19 años11.

Educación

En el nivel socioeconómico bajo el nivel educativo promedio alcanzado por los padres fue la primaria, existió mayor desescolarización en las mujeres, pensaban que sus estudios podrían llegar hasta el nivel profesional, esgrimieron como razón principal para estudiar la importancia de la academia, quienes no estudiaban argumentaron que era por falta de dinero para pagar la pensión y entre estos, sin distinción por sexo, predomina un sentimiento de frustración por no estar estudiando. En el nivel socioeconómico medio, los padres de los adolescentes jóvenes tenían en promedio estudios secundarios, expresaron como razón principal para estudiar la importancia de tal actividad, tenían un mayor contacto con la tecnología actual y entre los pocos que no estudiaban, expresaron que se sentían frustrados por estar desescolarizados, en cambio, en el alto, ellos dijeron que sus padres tenían en promedio título universitario o posgrado, que esperaban que sus estudios llegaran hasta el nivel profesional, sustentan la importancia del estudio, tienen importante contacto con la tecnología y los que no estudiaban afirmaron que les daba lo mismo estar en tal situación.

En cuanto a la escolaridad de los padres, los resultados de este estudio son similares a los reportados en la ENDS200512, lo cual de alguna manera refeja la exclusión social y la falta de oportunidades en el nivel socioeconómico bajo, que es la mayoría en la población. Esta situación ubica a los adolescentes jóvenes más empobrecidos en franca inequidad frente al acompañamiento integral que los padres pueden darles en este momento vital13. Los referentes naturales más cercanos para el adolescente joven son evidentemente sus padres y si estos adolecen de la educación, es probable que la tendencia del joven sea la de reproducir las condiciones reales de existencia de éstos, una réplica de los modelos materno y paterno14.

A pesar que la mayoría de adolescentes jóvenes estudiaban al momento de la encuesta, vale mencionar que la encuesta de hogares del DANE en el año 2000 reveló que las frecuencias de escolaridad en secundaria, educación media y superior señalaban brechas educativas entre los estratos en la ciudad de Medellín, lo cual sugería que la competitividad seguiría siendo un objetivo esquivo de alcanzar si sólo la mitad de los jóvenes de los estratos populares logran culminar el bachillerato y únicamente una quinta parte pueden continuar los estudios técnicos o profesionales15. Hacia el año 2003, el mayor vacío educativo se presentaba entre los 16 y 17 años, donde los problemas de la crisis económica explicaban que menos de la mitad de la población en esta edad asistiera y culminara en la edad reglamentaria la secundaria media, lo cual se profundizaba entre los 18 y 22 años de edad correspondiente al ciclo de educación superior, con una media de asistencia en los estratos populares del 27,3% (vs. 64,1% para los estratos medio y alto). Este problema es más crítico en los hogares del estrato medio bajo, signo inequívoco de desigualdad en el sistema educativo16.

Trabajo

La mayoría de los adolescentes jóvenes trabajadores provenían del nivel socioeconómico bajo, laboraban en promedio casi 8 horas, básicamente para ayudar a su familia y recibían como máximo un salario mínimo legal vigente. Además la madre asumía el rol laboral. En los otros niveles socioeconómicos, los adolescentes jóvenes laboraban en promedio casi las 8 horas, pero fundamentalmente para satisfacer sus necesidades, ganaban más de un salario mínimo legal vigente y en sus casas ambos padres llevaban la carga laboral.

Menos de la mitad de los jóvenes disponibles para trabajar en los países subdesarrollados tienen un empleo, mientras que la gran mayoría trabaja en la economía informal. Los convenios Nº 138 y 182 de los años 1973 y 1999 de la OIT recomiendan la edad mínima de admisión al empleo de 14 años, advierte sobre las peores formas de trabajo infantil y sugiere el compromiso de los países para aportar y seguir una política nacional17. La Ley 215 del 2005, código de la infancia y adolescencia, aprobado en la sesión Plenaria del Senado de la República de Colombia el día 30 de agosto de 2006, define los 15 años como edad mínima para ser admitido en cualquier empleo, privilegiando la educación antes de esta edad, y donde hasta los 18 años el joven trabajador deberá tener autorización formal, sin detrimento de todos los derechos laborales establecidos en el régimen laboral colombiano. La adecuación de la legislación sobre trabajo infantil tiene como objetivo fundamental estimular la escolarización hasta el noveno grado y facilitar la prohibición de la vinculación al trabajo hasta tanto este nivel de escolaridad no se complete (y en todo caso no antes de los 15 años). La mayoría de los adolescentes jóvenes que no estudiaban ni trabajaban provenían, en su mayoría del nivel socioeconómico bajo con similar distribución por sexo; según la información derivada de la Encuesta de Calidad de Vida del año 2006. La población adolescente joven que no estudiaba ni trabajaba fue exactamente igual al porcentaje encontrado en esta investigación. Preocupa la magnitud de este indicador ya que tanto la desocupación laboral como la desescolarización son campo abonado para la adhesión de estos jóvenes a conductas y procederes que van en contravía de unas buenas condiciones de vida.

El hecho que la inserción al trabajo se da principalmente en los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo, aumenta las condiciones de marginalidad que el proceso de adquisición de saberes básicos exige para la inserción laboral calificada. La informalidad y la ilegalidad son inherentes de muchas de las actividades que realizan y tal vez el camino para la explotación laboral, más aún cuando los adolescentes jóvenes ignoran la normatividad que los acoge y los empleadores no cumplen con ésta. Al margen de los diferentes riesgos debido a la alta inseguridad en los contextos en que se desempeñan sus actividades, los jóvenes que ingresan a laborar con estudios inconclusos, tienen menos expectativas de ascenso y movilidad social, ya que la vinculación laboral temprana los despoja de la posibilidad de elaborar lúdicamente la transición de niñez a adolescencia, con una maduración precoz y ajustes depresivos a la realidad, desvalorización y pesimismo frente al futuro18, 19.

Las preguntas que se formularon a los adolescentes jóvenes en esta investigación ignoraron el efecto del conficto armado, fagelo que ha asolado al país en general y a Medellín en particular, sobre el empleo. Es factible que el desempleo en los jóvenes sea mayor, ya que los sectores armados ofrecen oportunidades de trabajo en la ilegalidad, principalmente para la población de estrato uno, dos y a los campesinos, las cuales no se contabilizan20. De manera análoga, adicionalmente, la actividad en torno a los cultivos considerados ilegales se convierte para muchos jóvenes en la posibilidad de conseguir empleo y tener dinero 21.

Aspectos psicosociales

Se observó que en el nivel socioeconómico bajo, la cantidad de amigos de los encuestados que fumaban, bebían, consumían drogas y estaban en grupos juveniles, varió entre algunos y muy pocos; la mayoría había consumido alcohol sin diferencias por sexo, había fumado aunque sea esporádicamente con consumo máximo de 6 cigarrillos por semana, había consumido alguna sustancia estimulante de manera esporádica, preferiblemente la marihuana, había presentado cuadros de depresión y algunos adujeron que preferían estar muertos, especialmente mujeres. En el nivel socioeconómico medio y alto la cantidad de amigos de los adolescentes jóvenes que fumaban, bebían y consumían drogas, varió entre la mayoría y algunos; entre algunos y muy pocos estaban en grupos juveniles, la mayoría había consumido alcohol, siendo más frecuente el consumo en los hombres en los dos niveles socioeconómicos; habían fumado aunque sea esporádicamente, con consumo como máximo de 6 cigarrillos por semana, habían consumido alguna sustancia estimulante pero esporádicamente, preferiblemente la marihuana, el perico y el éxtasis; no habían presentado cuadros de depresión y algunas adujeron que preferían estar muertas especialmente del nivel socioeconómico medio.

El consumo de alcohol, tabaco y sustancias estimulantes se inició usualmente en la juventud; el preámbulo a estas adicciones es el consumo de alguna o las dos primeras, consumos socialmente permitidos. Estos resultados son similares a los hallados en otros estudios como aquel donde se mostró que las sustancias más consumidas eran la marihuana y la cocaína22. Aunque la marihuana sigue ocupando el primer lugar en las preferencias de los adolescentes jóvenes, el segundo lugar lo ocupa el consumo de estimulantes, lo cual sugiere un cambio, producto de nuevas ofertas en el mercado y el deseo de los adolescentes jóvenes para tener nuevas experiencias.

Con relación a la salud mental, más concretamente a la depresión, es una situación que debe alertar a la ciudadanía en general y especialmente a quienes toman las decisiones en salud pública, ya que se conoce que ésta se asocia con el abuso de sustancias, la ansiedad, la ideación suicida y conductas antisociales. La falta de calidez familiar, de comunicación con los padres y la discordia familiar aumentan el riesgo descrito. La evaluación oportuna del funcionamiento familiar y el desarrollo de tratamientos efectivos en gente joven con morbilidad psiquiátrica pueden ser efectivos en reducir la conducta suicida23.

Sexualidad

Las mujeres del nivel socioeconómico bajo tuvieron mayor frecuencia en el inicio temprano de la actividad sexual, refrieron en la mayoría de los casos tener pareja, predominaron en este nivel las embarazadas que habían tenido como máximo un hijo en promedio a los 16,5 años, aunque esta última situación se dio también en el nivel socioeconómico medio; quienes no usaban anticonceptivos adujeron como razón principal la falta de dinero. Se destacó mayor frecuencia de la edad de inicio de las relaciones sexuales en los hombres del nivel socioeconómico alto y entre quienes no usaban anticonceptivos adujeron no creer en la posibilidad de un embarazo o que era problema de la pareja; no se reportaron mujeres embarazadas ni hombres que habían sido padres. En todos los niveles socioeconómicos por sexo, se encontró similitud en que la primera relación sexual sucedió preferiblemente con el novio(a) o amigo(a), por amor, curiosidad o deseo sexual; la mayoría de los que tenían relaciones sexuales utilizaban anticonceptivos, siendo el condón, las inyecciones y las pastillas anticonceptivas las más usadas.

En el estudio de comportamientos sexuales de estudiantes de secundaria, se encontró que el 40% de las adolescentes mujeres había tenido relaciones sexuales, donde la edad promedio de la primera relación fue a los 16,4 años24. Es sabido que la edad de inicio de la actividad sexual es cada vez más temprana25 y aunque ha mejorado la información, como lo demuestra este estudio sobre aspectos que se relacionan con las prácticas sexuales menos riesgosas, de todas maneras si los jóvenes no cuentan con una persona adulta que les apoye y si la visión de los adultos sigue siendo la tradicional, de negar la vivencia de la sexualidad en la adolescencia, el problema se agrava.

De las mujeres que dijeron haber tenido relaciones sexuales, quienes refrieron haber quedado en embarazo, eran del nivel socioeconómico bajo. Sugieren estos resultados que las tareas que se han propuesto tienen un impacto dudoso que, antes por el contrario, se ha arraigado y convertido en un problema de salud pública que debe ser abordado de manera intersectorial, sobre la premisa de que la reducción del embarazo juvenil es una herramienta más en la lucha contra la pobreza, dado el reconocimiento que se tiene de la incidencia negativa del mismo en la formación del capital humano. La maternidad en una adolescente reduce sus años de educación y sus posibilidades de conseguir empleo, propicia la formación de hogares inestables, limita el acceso a la salud y la educación de los hijos y deteriora la calidad de vida de todo el núcleo familiar. Así, la generación actual como la siguiente ven afectadas sus posibilidades de ingreso y de romper los círculos viciosos que condicionan la pobreza26. En el informe del Fondo de Población de las naciones Unidas UNFPA 27 se dice que son las adolescentes en condiciones de pobreza quienes, en mayor proporción, inician de forma precoz la maternidad, perpetuando el círculo de pobreza.

En una investigación realizada por la Secretaría de Salud de Medellín, las adolescentes de 14 a 19 años adujeron como principal razón del no uso de métodos anticonceptivos, no considerar la posibilidad de un embarazo28. Los resultados expuestos anteriormente discrepan de otros estudios donde se ha sustentado que la razón principal de los jóvenes para no usar métodos anticonceptivos era el desconocimiento en los niveles bajo y medio y que no era necesario en el nivel alto29. Esta investigación controvierte la idea del desconocimiento que tienen los jóvenes de los métodos anticonceptivos y le quita el piso a una idea conductista de la educación, la más generalizada, que cree que con información se cambian los comportamientos. Vale la pena también resaltar, que aunque en esta investigación se subraya la información y conocimiento que los adolescentes jóvenes tienen sobre los métodos anticonceptivos, otros aspectos que pueden incidir en la no utilización de los mismos serían porque el sistema de salud no esté cumpliendo su obligación de entregar información, servicios y el método de planificación a sus afliados30; la desinformación de los usuarios respecto a sus derechos, incide para que no se demande ante la EPS o ARS el servicio de manera adecuada, ni la entrega del anticonceptivo, que por ley debe recibir el usuario; falta de conocimientos acerca de la seguridad, la eficacia y la disponibilidad de opciones, deficiente interacción entre pacientes y proveedores de servicios, informaciones erróneas y rumores, efectos secundarios de algunos métodos y seguimiento insuficiente para promover un cambio de métodos o asegurar que la utilización y la dosis sean correctas31.

Sentido de ser adolescente joven

Los adolescentes jóvenes de todos los tres niveles socioeconómicos asociaban juventud con diversión, preparación para el futuro y utilidad al país; pensaban que existen pocas posibilidades de empleo; se encontraban entre satisfechos y completamente satisfechos con sus amigos y con su familia, creían que el factor que infuye más para tener éxito y triunfar en Colombia es tener estudios y el esfuerzo personal, en su tiempo libre preferiblemente salían con amigos, veían televisión, oían música y compartían con grupos de amigos y de estudio. Los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico alto se encontraban satisfechos con ellos mismos y con lo que hacían en el momento de la encuesta, con el barrio o la comunidad donde viven, y ni satisfecho ni insatisfecho con sus relaciones sentimentales; creen que en el futuro acumularán muchos bienes, tendrán algunas comodidades, serán profesionales brillantes y tendrán un hogar consolidado.

En los niveles socioeconómicos bajo y medio los adolescentes jóvenes se declararon ni satisfechos ni insatisfechos con el barrio-comunidad donde vivían y con la situación económica de su familia; eran escépticos a creer que en el futuro acumularán muchos bienes, tendrán algunas comodidades, serán profesionales brillantes y tendrán un hogar consolidado. En el nivel socioeconómico bajo, los adolescentes jóvenes expresaron ni satisfacción ni insatisfacción con sus relaciones sentimentales, expresaron mayor nivel de desacuerdo con la excelencia de sus condiciones de vida, de consecución de cosas importantes en la misma y de considerar que cada día es nuevo y diferente; se percibió mayor nivel, de acuerdo con la idea que su vida había sido un fracaso, si en caso de repetir su vida cambiarían todo y de si preferirían no haber nacido.

Los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico alto concebían la vida como vivir bien, saber disfrutar, estar a la moda y saberse acomodar a las condiciones novedosas de la modernidad; quizás esto refeje la fragmentación de las esferas de acción vitales: aquellas más divertidas, placenteras y agradables se contraponen con otras (el estudio, el trabajo, la familia, por ejemplo) donde priman las responsabilidades y que son consideradas lentas y monótonas.32 Aunque los adolescentes jóvenes del nivel socioeconómico bajo no tienen una concepción tan arraigada como los del alto y medio de un futuro lleno de logros positivos, son explícitos los deseos de salir adelante mediante la superación de los escollos, donde el estudio y el trabajo son herramientas fundamentales33; se destaca esta mirada positiva en el futuro de estos jóvenes del nivel socioeconómico bajo en el sentido de anhelar ser alguien, alcanzar una profesión que le genere buenos dividendos y construir una familia estable y con buenas condiciones de vida, diferentes a aquella que les ha tocado vivir34.

El hecho que se hubiera manifestado algún grado de insatisfacción en los niveles socioeconómicos bajo y medio con el barrio donde residían y con la situación económica de su familia, podría explicarse en el hecho que el conficto armado en las comunas más populares de la ciudad, continúa generando niveles de estigmatización y de exclusión laboral, educativa y social, en los jóvenes, por habitar en los barrios pertenecientes a estas comunas. A pesar de las implicaciones de vivir en un barrio o comuna afectada por este conficto, los anteriores elementos sirven para comprender las culturas juveniles de estos barrios: espacios privilegiados donde se expresan los anhelos de los jóvenes35.

Salud

En todos los niveles socioeconómicos los encuestados perciben sus condiciones de salud y el cuidado de la misma entre buena y muy buena; los servicios de salud más frecuentemente utilizados fueron la consulta médica general y el servicio odontológico; aquellos que no habían utilizado los servicios de salud, argumentaron que no los habían necesitado, en cambio los que tuvieron algún problema de salud y no consultaron, solucionaron éste con remedios caseros o no hicieron nada. Los adolescentes jóvenes tenían preferiblemente algún seguro de salud, los del bajo y medio el SISBEN, y los del alto estaban afliados al régimen contributivo (medicina prepagada) y han consultado más frecuentemente un servicio de salud en el último año. Los del bajo adujeron desconocer los derechos que tenían como poseedores de un seguro de salud y fueron los que preferiblemente afirmaron que no les gustaban los servicios de salud.

La preocupación por los temas que tienen que ver con las condiciones de vida de los jóvenes siempre estará vigente. La obtención de la mayor cantidad de información, con la mejor calidad, sobre las condiciones de vida de este grupo poblacional es un reto y a la vez una necesidad. Siempre habrá diferentes opiniones sobre el tema, seguramente dispares y confictivas. Tal vez el ejercicio de la síntesis permitirá sacar conclusiones válidas que redundarán en beneficio de las condiciones de vida en el futuro. Desde este punto de vista, este trabajo aporta -a quienes gobiernan-elementos científicos y bases para la toma de decisiones frente a la magnitud de los desafíos futuros

Agradecimientos

A todos aquellos que de una u otra forma tuvieron alguna participación en el desarrollo de este trabajo, especialmente a la Gerente en Sistemas de Información en Salud, Alba Luz León y a la estudiante del mismo programa Maylén Liseth Rojas Botero.

Anexo

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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