Introducción
La Ciénaga de Zapatosa, es un humedal continental con una extensión apro ximada de 36000 hectáreas en periodos de sequía y hasta 50000 hectáreas en periodos de lluvias, se forma principalmente por el delta del Rio Cesar, se encuentra ubicado en Colombia, en jurisdicción de los municipios de El Ban co (Departamento del Magdalena), Chimichagua, Tamalameque, Curumaní y Chiriguaná (departamento del Cesar), es considerado un ecosistema de gran importancia, por características como extensión, biodiversidad, economía para la región, servicios ecosistémicos, entre otros (Viloria, 2008).
La acción antrópica ha ocasionado una crisis ambiental en la eco-región de la Ciénaga de Zapatosa, por actividades como: pesca descontrolada, ex pansión de la frontera agropecuaria (agricultura y ganadería), contaminación del agua, deforestación, mal manejo de aguas residuales y residuos sólidos, explotación desmedida de recursos naturales, comercio ilegal de fauna y flo ra, desconocimiento general de las normas, planes y programas de gestión ambiental y falta de compromiso con el cuidado del ecosistema (Rangel et al., 2007), según lo manifiesta Aguilera (2011), El uso excesivo de las zonas aleda ñas a la ciénaga en actividades humanas, han repercutido negativamente en la degradación de su ecosistema y su biodiversidad.
Viloria (2008), asocia todas estas problemáticas a la falta de educación y las condiciones de pobreza en las que viven las comunidades, situación que ha generado una economía extractiva, en la cual, la única forma de generar ingresos y cubrir las necesidades de las poblaciones es la sustracción de los recursos naturales de manera irracional, causando un desequilibrio ecológico que ha acelerado los procesos de eutrofización de estos humedales, al igual que Viloria (2008), Rangel et al. (2007), coincide en que la crisis ambiental en la Ciénaga de Zapatosa se debe primordialmente a la falta de programas en educación ambiental para la formación de ciudadanos empáticos con el cui dado del medio ambiente, una educación que permita la reflexión de cómo se debe establecer la relación hombre - naturaleza- sostenibilidad.
En Colombia, La Ley 115 de 1994 establece que “la educación es un proce so de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, su dignidad, sus derechos y sus deberes”; entonces, un proceso de formación debe contribuir a la for mación no solo en la dimensión conceptual sino también en las diferentes dimensiones de la persona. Por esto no es ilógico pensar en la educación ambiental como parte de esos saberes integrales, ya que ésta integra los sa beres sobre la naturaleza, los valores humanos y las identidades culturales, llevando al desarrollo de prácticas productivas sustentables, que incluyen interrelaciones de procesos ideológicos y materiales, en pro de construir un nuevo orden social (Mejía, 2016).
La UNESCO y Naciones Unidas, tal como señala Avellaneda (2016), desta can el papel que juega la educación para revertir los problemas ambientales actuales, tanto así, que Laso y Ruiz (2019), expresan que la educación ambien tal no es una simple asignatura del ciclo escolar, sino que es una herramienta de alfabetización ambiental para todos los ciudadanos.
La educación ambiental es un concepto que gana más relevancia con el pasar del tiempo, naciendo una necesidad imperativa de implementar la conciencia ambiental colectiva que conduzca a fortalecer los procesos hacia un desarrollo sostenible (Pineda, 2019), el desarrollo investigativo de la edu cación ambiental ha permitido que las personas se apropien de las temáticas ambientales, sus problemas y la toma de medidas para mejorar el medio am biente (Agencia de protección ambiental de estados unidos EPA, 2021).
Prada (2013) Citado por Laso y Ruiz, (2019), reconoce que el término con ciencia ambiental es usado por los ciudadanos para definir el conjunto de percepciones, emociones, conocimientos, actitudes, valores y comporta mientos relacionados con el medio ambiente. Bajo este precepto, la educa ción ambiental debe ser un activador de la conciencia ambiental, toda vez que para alcanzar una sostenibilidad es necesario que el individuo en la toma de decisiones incluya un análisis reflexivo de las variables ambientales, que integre unos niveles mínimos en las dimensiones cognitiva (conocimiento), afectiva (emociones), activa (acción) y conativa (critica). Estos niveles funcio nan de forma sinérgica y dependen del entorno geográfico, social, económico, cultural o educativo en el que se encuentre la persona (Martínez, 2008).
Ahora bien, Sanca (2019), propone un nuevo tipo de conciencia ambiental, denominado ECOCONCIENCIA, siendo un concepto de mayor extensión que integra los conocimientos y saberes tradicionales de las comunidades en su territorio para la conservación y protección de la biodiversidad. No obstante, estos conocimientos y saberes tradicionales para garantizar la perpetuidad deben difundirse mediante la educación ambiental, con el propósito de crear condiciones que permitan a las comunidades en sus territorios actuar y re flexionar de acuerdo con las prácticas y valores aprendidos.
El presente estudio utiliza las prácticas y saberes ancestrales (etnobotánica, cocina tradicional, narrativa, técnicas para la fabricación de artesanías, entre otros) de los pueblos ubicados a orillas de la Ciénaga de Zapatosa, en el municipio de Chimichagua - Cesar, Colombia, como herramienta pedagógica que garantiza la recuperación del ecosistema, promoviendo la sostenibilidad y se postula como una estrategia de Gestión Ambiental para frenar la eco nomía extractiva que genera impactos negativos sobre la eco-región, ame nazando la biodiversidad y el equilibrio eco-sistémico. La finalidad de esta investigación es integrar el patrimonio cultural que aporta la cosmovisión de las comunidades ancestrales, la narrativa y tradición oral que aún conservan los adultos mayores y la belleza de los innumerables paisajes que ofrece el espejo de agua dulce, para formar ciudadanos con mayor empatía al cuidado del medio ambiente.
Dicho lo anterior, esta investigación pretende fortalecer las tradiciones, manifestaciones artístico-culturales, conocimientos y saberes ancestrales li gados al cuidado del medio ambiente, como herramienta pedagógica para formar ecoconciencia en los habitantes de las comunidades de la Ciénaga de Zapatosa.
Marco referencial
Relaciones Hombre - Ciénaga
Los historiadores locales del municipio de Chimichagua manifiestan que el territorio de la Ciénaga de Zapatosa fue ocupado por la etnia Ette Ennaka (denominada Chimila por los colonizadores), quienes poseían una cosmovisión caracterizada por el respeto a la Ciénaga de Zapatosa como “gran madre y proveedora del sustento de la comunidad”, motivo por el cual se veneraba como una diosa.
Los adultos mayores que hacen parte de la población nativa del complejo cenagoso relatan que para periodos de veda de pesca (época de cese o re ducción de la pesca para permitir la reproducción de especies), las personas salían a las playas de la ciénaga a formar tertulias con tamboras, un espacio donde se disfrutaba de la gastronomía, los cuentos, los cantos de tambora, entre otras manifestaciones de la idiosincrasia en homenaje a la gran madre “Ciénaga de Zapatosa” a fin de obtener mejores cultivos, abundancia en la pesca y evitar los largos periodos de sequias (datos obtenidos en diálogos de saberes con las comunidades). Esta tradición fortaleció la oralidad forjando innumerables mitos y leyendas, en los cuales seres fantásticos castigaban a quienes actuaban de manera irresponsable e irrespetuosa causando impac tos negativos a la naturaleza, lo que refleja el respeto al ecosistema y una estrategia para su preservación y conservación.
En los estudios realizados por Mendoza (2015), se resalta que la Ciénaga de Zapatosa posee atributos especiales, asociados a prácticas, tradiciones, creencias, religión, entre otras manifestaciones artístico-culturales, que en riquecen el patrimonio e identidad cultural de los pueblos asentados en esta eco-región. Esta riqueza cultural, durante décadas ha sido fuente de inspira ción estética y artística.
La conexión con el arte nos permite percibir los elementos del paisaje de forma individual y colectiva, sin establecer artificialmente limites emo cionales e intelectuales (López et al., 2017), la sinergia existente entre el arte y el medio ambiente es indiscutible, podemos partir del concepto básico de ambiente en referencia a lo que nos rodea, por otro lado, el arte, lleva consigo un sentido de lo estético, siendo lo estético lo que nos permite identificar los aspectos que impactan de manera negativa el medio; ejemplo, al apreciar el agua de una fuente hídrica contaminada bastaría para darnos cuenta de “lo poco estético que se vería a los ojos de un individuo” los elementos fuera de lo que naturalmente deberían ser las cosas.
Edgar Rey Sinning (2009), plantea que las riquezas culturales son un obs táculo para el modelo de crecimiento económico que propone el capitalis mo y la globalización, afirma que el capitalismo salvaje ha fomentado una incesante campaña de extinción y aniquilación de los culturas y pueblos del caribe Colombiano, dado a la resistencia de las comunidades a la ocupación de territorios ancestrales, dotados de riqueza natural y cultural, que ante los ojos de la burguesía traduce en el incremento del patrimonio e intereses particulares. Los avances tecnológicos y económicos propiciados por el auge del capitalismo salvaje han mantenido una presión transformadora del en torno, el excesivo aprovechamiento de los recursos naturales producto de la transformación sociocultural ha dejado en el olvido los saberes y prácticas ancestrales, por lo que se requiere reactivar la conexión hombre - naturaleza, como mecanismo para el desarrollo sostenible.
Saberes ancestrales: Guardianes del medio ambiente
Las practicas, saberes o conocimientos transgeneracionales, se conocen como etnoconocimientos, y hacen referencia a los conocimientos tradicionales pro pios de las etnias que ocupan un determinado territorio y que se trasmiten de una generación a otra, creando una identidad propia y el patrimonio inmaterial (Rengifo et al., 2017). Estos saberes juegan un papel importante en la sostenibilidad de las comunidades garantizando la seguridad alimentaria, el desarrollo agrícola y la prevención de enfermedades mediante el uso de tratamientos medicinales (Correa, 2001).
Los saberes ancestrales resultan un mecanismo eficaz para lograr la sos- tenibilidad en los territorios, dado que integran diferentes prácticas que per miten una relación sinérgica entre el hombre y su entorno natural, difundidas por generaciones a través de la oralidad y la observación, dichas prácticas llevan inmersa un conjunto de creencias y valores que reflejan el respeto por la vida y la naturaleza, algunas como la rotación de cultivos, la selección de semillas, el trueque o intercambio, son ejemplos de Saberes ancestrales que aun prevalecen en pueblos y culturas andinas (Tapia, 2014).
Nicholls y otros (2017), afirman que es necesario promover el rescate y protección de los saberes ancestrales ya que se encuentran a un paso de extinguirse, debido a múltiples factores sociales, políticos y culturales que enfrenta la sociedad en la actualidad; puesto estos representan una herra mienta fundamental para la conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y el desarrollo sostenible.
La cultura como herramienta para la educación ambiental
La preocupación por el acelerado deterioro de los recursos naturales y la pre sión antropogénica sobre el medio ambiente que pone en peligro la extinción de muchas especies incluyendo al hombre mismo, ha obligado a las diferen tes Naciones a plantear soluciones conjuntas que permitan la preservación y conservación de su entorno natural, lo que ha dado origen a las diferentes cumbres mundiales sobre el ambiente, como la de Estocolmo (1972), Montreal (1987), Rio de Janeiro (1992), Kioto (1997), Johannesburgo (2002), Paris (2015), entre otras. Resultado de estas, los países se han comprometido a implemen tar acciones para frenar el agotamiento de los recursos, resaltando la impor tancia de fortalecer la Conexión del hombre con el medio que lo rodea.
El término “conexión del hombre con su entorno”, es un concepto inmerso en el estudio de la Cultura. Para Molano (2007), Las creencias, estilos de vida, tradiciones, arte, conocimientos y saberes, entre otras manifestaciones de la cultura, constituyen un patrimonio que identifica a las comunidades y sus te rritorios, generando en ellos un sentido de pertenecía o apropiación que con lleva a valorar, proteger y restaurar su entorno y todo lo que lo conecta con él.
Para Avendaño y William, R. (2012), la educación ambiental es una herra mienta de social, que plantea soluciones integrales a los crises ambientales que enfrenta la humanidad, logrando un balance significativo tanto en lo cul tural, político y económico, promoviendo el desarrollo sostenible.
Para Severiche-Sierra, (2016) La cultura es una herramienta incluyente de todas las disciplinas o áreas del conocimiento, incluso en la educación. El au tor manifiesta que nuestros ancestros tenían un mayor respeto por los recur sos naturales y una conciencia ambiental más desarrollada que la sociedad actual, sin embargo, los modelos económicos que conllevan al consumismo han avanzado vorazmente trasformando la relación armónica con la natura leza y produciendo un desequilibrio en los ecosistemas.
Metodología
Tipo de estudio
Acorde con Hernández et al. (2014) el estudio se abordó con una metodología de enfoque cualitativo, puesto que se desarrolla teniendo en cuenta la pers pectiva y punto de vista de los participantes, además de que los resultados no se construyen solamente de un análisis numérico o estadístico, también incluye el análisis de evidencias o información simbólica verbal, audiovisual, entre otras.
Por su parte Bernal (2016), describe que los estudios donde el conocimien to se construye por interacción entre los participantes y los investigadores, es decir aquellos en los que el investigador actúa como facilitador o agente de cambio y la comunidad adquiere el rol de autogestores en un proceso de transformación de su realidad y proyecto de vida, se denomina Investigación
Acción Participativa - IAP. En el contexto de lo enunciado las practicas peda gógicas o con fines educativos, clasifican como investigaciones de tipo IAP.
En el marco de la investigación participativa se encuentra la Cocrea- ción, en donde acciones conjuntas permiten brindar soluciones innovadoras y contextualizadas a la problemática y entorno de las comunidades (Zurbri ggen et. al., 2020).
Zurbriggen & Lago, M. (2020) definen Cocreación, como “una forma dife rente de pensar y actuar, generando conocimiento a través de la colaboración y experimentación... Esta nueva forma de gestionar el conocimiento es, por lo tanto, fundamentalmente transdisciplinar ya que combina diferentes fuentes de conocimiento (científico, tradicional, intuitivo, artístico y emocional)” (p. 343).
La metodología de Co-creación, se puede diseñar en diferentes etapas, estas varían según el autor y el tipo de proyecto a desarrollar, pero mante niendo siempre la etapa de participación de los diferentes actores que in tervienen en el proceso productivo de la herramienta o saber (Giner & Rillo. 2014), dadas las características del territorio, la investigación se desarrolló en 4 fases:
La fase inicial o de participación de los actores involucrados (investiga dores - comunidad). Si bien existen diferentes herramientas de participación comunitaria, este estudio incluye los diálogos de saberes como una manera de contextualizar y percibir la forma en que los habitantes de la eco-región Ciénaga de Zapatosa ven e interpretan el mundo y sus realidades (cosmovisión) y, por otro lado, hace uso de la encuesta de opinión para conocer pre ferencias de la comunidad.
Eschenhagen (2021), resalta que en el proceso de enseñanza - aprendiza je para fortalecer la relación hombre - naturaleza, se debe incluir los diálogos de saberes, argumentando la necesidad de conocer otras visiones y raciona lidades del concepto de ambiente y naturaleza, diferentes a las impuestas por la colonialidad del saber. En una reflexión frente al argumento, Eschenhagen (2021) añade que la educación ambiental es un instrumento para crear nuevos conocimientos que transformen el pensar y actuar de los individuos frente a la crisis ambiental.
La segunda fase o de diseño. Existen múltiples técnicas para facilitar la Co-creación e innovación, Giner y Rillo (2014) recomiendan para el sector edu cación utilizar Contextual Design o Diseño Contextual en su traducción al es pañol. Los autores definen este método como
“una técnica que permite ayu dar a los investigadores y diseñadores a través de la observación de personas haciendo tareas en su contexto natural para posteriormente luego aplicar pragmáticamente sus resultados en el diseño de un sistema o un producto.” (p. 111)
La tercera fase o de implementación, consiste en llevar a la practica el modelo de innovación pedagógica adoptado en el diseño.
La última fase es de reflexión y comunicación. Todo proceso pedagógi co debe incluir una reflexión que conlleve al participante a autoevaluarse y expresar libremente lo aprendido. El objetivo de la educación es crear un nuevo conocimiento que transforme el pensar y actuar Eschenhagen (2021), por tanto, el adquirir un conocimiento refleja cambios significativos en el que experimenta un proceso aprendizaje.
Área de estudio
El área de la ciénaga de Zapatosa comprende 5 municipios, siendo Chimichagua el que posee una mayor extensión en superficie de esta eco-región (aproximadamente el 60%), la población está conformada principalmente por pescadores, artesanos y ganaderos (Viloria, 2008), características acordes al objeto de estudio y donde se presenta mayor accesibilidad de los investigado res a las unidades de muestreo.
Población
Para realizar el estudio se requiere del análisis de dos fuentes de datos: una cuantitativa y otra cualitativa, lo que permite seleccionar la población desde dos perspectivas.
Desde lo cualitativo, se tiene como población objeto de la investigación las personas y entidades del municipio de Chimichagua, vinculadas a los di ferentes procesos culturales y de gestión ambiental, tal como se muestra en la tabla 1.
Tabla 1 Distribución de la población
| Número | Entidad y/o persona |
|---|---|
| 1 | Casa de la Cultura Cacique Chimichagua |
| 2 | Asociaciones de pescadores |
| 3 | Institución Educativa Camilo Namen Frayja |
| 4 | Gestores Culturales y portadores del conocimiento ancestral |
| 5 | Alcaldía Municipal |
| 6 | ONG ambientales |
| 7 | Corporación Autónoma Regional del Cesar - CORPOCESAR |
| 8 | Consejo Comunitario de la Comunidad Negra Amada Cabas Gutiérrez |
| 9 | ONG culturales |
| 10 | Casa de la Cultura María de Jesús Rodríguez “La Chula” |
La perspectiva cuantitativa, comprende la población que voluntariamente accedió a realizar la encuesta y representa una muestra de 73 pobladores del municipio de Chimichagua.
Resultados
Fase participación de los actores involucrados.
Esta fase incluye el análisis desde dos perspectivas, una cuantitativa que co rresponde a gustos y preferencias que facilitan el aprendizaje de la educación ambiental y una cualitativa representada por los diálogos de saberes.
Para el análisis de las preferencias que facilitan el aprendizaje de la educa ción ambiental (análisis cuantitativo), se desarrollo mediante un instrumento de percepción tipo encuesta, de 11 ítems, del cual se tomó los datos del perfil socio demográfico (edad y ocupación) y las respuestas a la pregunta número nueve (9) y once (11), como datos relevantes para la investigación.
En el resultado del análisis sociodemográfico encontramos que la mayoría de la población son jóvenes entre los 15 a 26 años, principalmente de ocupa ción estudiantes y representan un 63% de la muestra de población (figura 2), seguido de la pesca con un 23% desarrollada por la población adulta.

Nota: elaboraciónpropia. Fuente: encuesta de percepción aplicada en la investigación
Figura 2 Análisis sociodemográfico de la población
Con respecto a la pregunta 9: “¿conque herramienta le gustaría aprender sobre el medio ambiente y su cuidado?”, se observó que un 34% de población considera que la mejor herramienta para aprender sobre el medio ambiente y su cuidado es la música, (figura 3). resultado acorde con las investigaciones de Rodríguez et al, (2018), que señala que la música “en este sentido, puede constituir un medio de concienciación, ya que representa una forma de co nocimiento, comprensión y expresión de la cultura”. Así mismo afirma, Habermeyer (2001) “La música tiene el poder de transformar. Las antiguas civiliza ciones avanzadas como la griega, romana, china y otras percibían la música como una fuerza poderosa que podría cambiar el carácter de un individuo e influenciar a las masas” (p. 17).

Nota: elaboración propia. Fuente: encuesta de percepción aplicada en la investigación
Figura 3 Herramientas de Preferencia para aprender sobre medio ambiente
Asimismo, se observa que un 28% de la población elige la danza, como herramienta para aprender sobre el medio ambiente, si analizamos estas es tadísticas con los postulados de Martínez y Epele (2008), encontramos que realmente existe una conexión entre la música y la danza, dado que la músi ca activa la Kinesia de los cuerpos (el movimiento), además la música es un soporte que brinda al que experimenta esta sensación auditiva coordinación en los movimientos y consecuentemente un mejor desempeño en la danza.
Como tercera herramienta de preferencia para aprender sobre el medio ambiente surge la literatura con un 26% de aceptación por parte de la pobla ción, notando que los resultados de preferencias por la música, la danza y la literatura, no difieren significativamente, este fenómeno puede suponer que existe una estrecha relación entre ellas, tal como lo describe Camacho (2010) en sus investigaciones, el cual expresa:
Por otra parte, las prácticas musicales y dancísticas ayudan a evidenciar los contenidos de los mitos al escenificar parte de ellos dentro de los rituales o, al menos, al exhibir ciertos referenciales a través de la presencia misma de estas expresiones artísticas en los rituales. Los instrumentos, los géneros musicales, las denominaciones de los sones, así como las formas y estruc turas sonoras y dancísticas, son vehículos portadores de conglomerados sígnicos que a su vez refieren a la cultura en cuestión. Al estar presente la música y la danza en un determinado evento, siendo parte de una ocasión musical particular con un sentido determinado, se realiza un despliegue de información que queda a disposición de los concurrentes. Dependiendo de la competencia cultural, de las estrategias particulares de recepción y de los nuevos contextos sociales, los participantes de la ocasión musical lle varán a cabo una decodificación particular cuya información será integrada a otros conjuntos simbólicos, que a su vez serán relacionados con las prác ticas musicales y dancísticas correspondientes. Este procedimiento hace posible que dichas expresiones sean un proceso constante e inacabado de articulación, intercambio y generación de signos. (p. 57)
Basados en los postulados de Camacho (2010), música, danza y literatura, son estrategias que ayudan a la memoria a recordar fácilmente algo que se ha aprendido, además la facilidad con la que circulan estas herramientas le da un carácter colectivo que permite una mayor difusión de los conocimientos o saberes nexos a estas prácticas.

Nota: elaboración propia. Fuente : encuesta de percepción aplicada en la investigación
Figura 4 Preferencias de herramientas para aprender sobre medio ambiente por grupo etario
En cuanto a la distribución según el rango de edad, figura 4, encontramos que los jóvenes prefieren la música como principal herramienta de apren dizaje sobre el medio ambiente mientras que el grupo etario de los adultos encontramos la danza como el principal elemento para el aprendizaje, así mismo dentro de este grupo se posiciona como la segunda opción la música, mientras que el grupo de jóvenes la segunda opción es la literatura que marca una diferencia frente al otro grupo donde la danza ocupa la tercera posición de preferencia.

Nota: elaboración propia. Fuente: encuesta de percepción aplicada en la investigación
Figura 5. Preferencia de medios para difundir los conocimientos ancestrales
En cuanto a la pregunta 11: ¿Cómo le gustaría difundir los conocimien tos ancestrales sobre el cuidado del medio ambiente para el conocimiento y aplicación de comunidades? Encontramos que la opción más relevante de la población es la utilización de las redes sociales como medio difusión de los sabores ancestrales con más del 62% de aceptación seguido de los periódi cos y revista con el 18% de aprobación por parte de la población,

Nota: elaboración propia. Fuente: encuesta de percepción aplicada en la investigación
Figura 6 Preferencia de Medios para difundir conocimientos ancestrales por grupos etarios
En cuanto a la preferencia de los grupos etarios encontramos que para ambos grupos la opción preferente son las redes sociales lo que concuerda con la investigación publicada por Acosta (2013) que afirma que “los estudian tes se ven más atraídos a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), como las redes sociales, que permiten a los estudiantes obtener infor mación amplia y actualizada a cualquier hora y lugar”. (p. 55)
Partiendo de estas apreciaciones en la investigación se observan que los resultados muestran que se puede fortalecer las tradiciones, manifestacio nes artístico-culturales, conocimientos y saberes ancestrales ligados al cui dado del medio ambiente, a través de diversas herramientas que se ajustan a las nuevas realidades de la población en los cuales los saberes ancestrales se pueden seguir trasmitiendo de una generación a la otra la herencia cultural sobre el cuidado del medio ambiente y la formación de eco conciencia.
Para el análisis cualitativo, se desarrolló diálogos de saberes, representa dos en encuentros de oralidad de manera individual y colectiva con adultos mayores y nativos en los principales centros poblados ubicados a orillas de la ciénaga de Zapatosa en la jurisdicción del municipio de Chimichagua, entre ellos: la cabecera municipal, Vereda Santo Domingo y Corregimientos de Can delaria, Saloa y Sempegua. (Ver figura 7)

Nota: elaboración propia. Fuente: cartografía del municipio de Chimichagua.
Figura 7 Centros poblados de los diálogos de saberes
Los diálogos de saberes son una herramienta para reconstruir la memoria histórica y la identidad cultural de los pueblos en sus territorios, para Eschenhagen (2021), un dialogo intercivizacional, permite desarticular la coloneidad del saber, dado que mediante la tradición oral podemos conocer la transfor mación histórica de las comunidades.
Los diálogos de saberes permiten interpretar la cosmovisión de los pue blos, su sentir y actuar, nos ayuda a comprender los motores de cambio para la transformación social, Suárez (2023), manifiesta que los conocimientos transgeneracionales que se han trasmitido a través de la oralidad (tradición oral) es el “único método fiable para conocer la historia y la vida” de las co munidades.
Fase de diseño
En reflexión a los diálogos de saberes, surge una necesidad de difundir los saberes ancestrales y formar una identidad cultural, que generen sentido de pertenencia y apropiación del territorio, motivo por el cual, se tomo como mo delo de co-creación el diseño contextual.
Fase de implementación y Evaluación
Se tomó un grupo de jóvenes de la Institución Educativa Camilo Namen Frayja del corregimiento de Saloa-Cesar, que voluntariamente accedieron a tomar un curso extracuuricular de patrimonio cultural, desarrollado durante 16 se manas, fundamentados en el uso de metodologías activas de aprendizaje, tales como: gamificación, aprendizaje basado en retos y el más crucial apren dizaje basado en la investigación.
Cada encuentro del curso estuvo acompañado de un portador de los sa beres ancestrales, a fin de que los participantes pudiesen de manera creativa replicar lo aprendido y difundirlo.
Como resultado de los encuentros y acorde a sus preferencias los estu diantes formaron pequeños grupos de investigación, en las siguientes líneas de investigación: a) Conocimiento de la flora y fauna local, servicios ecosistémicos y beneficios al hombre, incluye temas como: bioindicadores, etnobotánica y zootecnia, b) Narrativas locales y comprensión del contexto, c) Expresiones artístico-culturales para el fortalecimiento de la relación Hombre - Naturaleza - Desarrollo.
El producto de las pequeñas investigaciones realizada por los estudiantes refleja la motivación y la apropiación de los conocimientos.
Conclusiones
Una de la forma en que podemos contribuir al futuro de nuestra sociedad es a través de la educación para construir colectivamente procesos formati vos en torno al cuidado del medio ambiente de nuestras comunidades esto incluye realizar las trasformaciones necesarias no solo en las instituciones educativas o comunidades aledañas a los cuerpos de aguas sino la imple- mentación de estrategias pedagógicas encaminada a rescatar esos saberes, valores, conocimientos, competencias , tradiciones y costumbres de las co munidades en aras de garantizar la sustentabilidad del entorno natural como es la ciénaga Zapatosa.
La ecoconciencia es una concepto nuevo que hace referencia al grado de conocimiento y sensibilidad que una comunidad tienes sobre los problemas ambientales y el impacto en su propio entorno medioambiental, por otro lado los saberes ancestrales trasmitidos por las comunidades de generación en generación son un conjunto de conocimientos y prácticas que se basan en una relación indisoluble y respetuosa con la naturaleza en donde producto de ese profundo conocimiento de los ecosistemas y los recursos naturales han permitido un desarrollo sostenible de estas comunidades.
Los saberes ancestrales contribuyen a la formación de una ecoconciencia más profunda e integral por parte de las comunidades a través de una visión holística y ética de la naturaleza donde el respeto por el equilibrio natural prevalece, esto se potencia por el uso de herramientas para el aprendizaje de estos saberes ancestrales a las nuevas generaciones usando espacios y actividades como la danza, la música, la literatura entre otras.
En consecuencia, se puede proponer el desarrollo de programas de Edu cación Ambiental Integrados a la Cultura Local: Es crucial que las políticas educativas incluyan un enfoque interdisciplinario que combine la educación ambiental con la valorización de la cultura local. Esto puede lograrse median te la creación de programas que integren los saberes ancestrales y prácticas culturales de las comunidades, permitiendo que los estudiantes se familia ricen con su patrimonio y al mismo tiempo desarrollen una conciencia am biental. Las estrategias deben fomentar la co-creación de currículos con la participación activa de las comunidades, asegurando que se respete y valore su cosmovisión y conocimientos
Asimismo, el uso de los medios de difusión adecuados contribuye a la formación de ecoconciencia, para lo cual el uso de las redes sociales como una herramienta que permite multiplicar las practicas ancestrales que con tribuyen a la conservación u producción, y consumo sostenible de las comu nidades de los recursos naturales disponible en la Ciénaga Zapatosa.
También, las políticas educativas deben promover la decolonialidad, cues tionando y reestructurando las narrativas hegemónicas que predominan en la educación ambiental. Esto incluye el reconocimiento y la validación de las epistemologías indígenas y locales, así como su inclusión en los programas educativos. Invertir en formaciones docentes que sensibilicen sobre la his toria y luchas de las comunidades locales puede conducir a una educación más crítica y reflexiva, donde el conocimiento ancestral se considere igual de valioso que el conocimiento científico.
En concordancia con las herramientas que permiten el aprendizaje de cuidado del medio ambiente y los saberes ancestrales se encontró que la música y la danza tiene un impacto positivo en la formación del aprendizaje y desarrollo de cuidado del medioambiente, los valores y principios de las prác ticas tradicionales de estos elementos inspiran a las personas a desarrollar una ética ambiental más sólida y respetuosa de la naturaleza
Por último, Se sugiere establecer líneas de investigación que involucren a las comunidades en la generación de conocimiento sobre su entorno y prác ticas ambientales sostenibles. Las políticas deben facilitar espacios donde se incentive la colaboración entre investigadores, educadores y miembros de las comunidades, para co-desarrollar proyectos que reflejen sus realidades y necesidades. Esta investigación participativa no solo contribuirá a crear un registro de saberes locales, sino que también empoderará a las comunidades al involucrarlas en el proceso de toma de decisiones sobre la gestión de sus recursos naturales y su educación.















