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Pensamiento Psicológico

Print version ISSN 1657-8961

Pensam. psicol. vol.9 no.17 Cali july/Dec. 2011

 

La dinámica vincular celos-infidelidad

Jorge Humberto Vanegas Osorio1

Universidad de Antioquia

1Profesor de Psicopatología Dinámica en la Universidad de Antioquia, Colombia. Doctor en Psicología Clínica y de la Salud, por la Universidad de Salamanca. Especialista en Psicología Clínica, Coordinador de Posgrados de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia. E-mail: jhvanegas@yahoo.com

Recibido: 01/09/2010 Revisado: 26/05/2011 Aceptado: 19/08/2011


Resumen

En el conflicto celos-infidelidad subyacen motivaciones intrapsíquicas tan fuertes como el temor de pérdida del objeto, necesidades de satisfacciones narcisistas, búsqueda de la diferenciación y relaciones de poder. Lo que comparten, tanto el celoso como el infiel, son sentimientos tales como: dolor, odio, tristeza, miedo, desconcierto, desconfianza, arrepentimiento, comportamiento errático, dudas, disociación constante y culpa. Los significados de la infidelidad tienen que ver con escapar del objeto invasivo, obligarse a la reparación, negar la desidealización del objeto de amor o salvaguardarse del abandono. La frecuencia de este conflicto en las parejas y su recurrencia como motivo de consulta obliga a los psicoterapeutas una mayor profundización de la complejidad que subyace a la dinámica del vínculo. La orientación teórica para presentar este tema lo integran básicamente la dinámica inconsciente de las relaciones objetales, la identificación proyectiva y la colusión.

Palabras clave: Conflicto de pareja, celos, infidelidad, psicoterapia.


Abstract

The jealousy-infidelity conflict has an underlying current of interpsyche motivations as strong as fear of object loss, narcissistic need satisfaction, differentiation search, and power relationships. Feelings such as pain, hatred, sadness, fear, uncertainty, lack of trust, repentance, erratic behavior, doubts, constant dissociation, and blame are felt as much by the jealous party as by the unfaithful party. The significance of infidelity has to do with escaping the invasive object, forcing oneself to reparation, denial of the de-idealization of the love object or protecting oneself against abandonment. The frequency of this conflict in couples and its recurrence as a motive for consultation obligates psychotherapists to greater depth analysis of the complexity which underlies the dynamics of this link. The orientation theory for the presentation of this theme is basically integrated by the unconscious dynamics of object relationships, projective identification and collusion.

Keywords: Couple conflict, jealousy, infidelity, psychotherapy.


Resumo

No conflito ciúmes-infidelidade estão presentes motivações intrapsíquicas tão fortes como o medo à perdida do objeto, necessidades de satisfações narcisistas, procura da diferenciação e relações de poder. O que compartem tanto o ciumento quanto o infiel são sentimentos tais como: dor, ódio, tristeza, medo, desorientação, desconfiança, arrependimento, comportamento errático, dúvidas, dissociação constante e culpa. Os significados da infidelidade têm a ver com escapar do objeto invasivo, se obrigar à reparação, negar a desidealização do objeto de amor ou se cuidar do abandono. A frequência de este conflito em casais e sua recorrência como motivo de consulta obriga aos psicoterapeutas a um maior estudo da complexidade que está presente na dinâmica do vínculo. A orientação teórica para apresentar este tema o integram basicamente a dinâmica inconsciente das relações objetais, a identificação projetiva e a colusão.

Palavras chave: Conflito de casal, ciúmes, infidelidade, psicoterapia.


Introducción

El presente artículo ilustra la colusión celos-infidelidad desde la psicología dinámica de las relaciones objetales. Indica los conceptos elegidos por el autor sobre pareja, vínculo, relación amorosa, colusión e identificación proyectiva. Estas concepciones teóricas enmarcan los postulados del conflicto relacional presente en los celos y la infidelidad.

El propósito es mostrar los movimientos circulares de la colusión, con algunos significados de las condiciones relacionales de la pareja. Estas motivaciones inconscientes bien pueden ser complementadas por los lectores.

Las categorías que componen la relación de pareja conyugal se han organizado en doce áreas por su utilidad teórica y clínica (Vanegas, 2006). La investigación que el psicoterapeuta hace conjuntamente con la pareja consultante, sobre cada área, les facilita la identificación de la repetición de la dinámica colusiva de los cónyuges. Son ellas: fases evolutivas de la relación amorosa (enamoramiento, ajuste y amor de compañía); relación de poder, calidad de la comunicación, vida sexual, infidelidad, celos, integración de las familias de origen, relación con los hijos, agresión y violencia, habilidades de convivencia, dimensión social de la pareja e incidencias de las estructuras individuales en el vínculo.

Los presupuestos teóricos que iluminan esta presentación se basan en los postulados sobre la teoría de las relaciones objetales. Para Horner (1995) el término relaciones objetales se refiere a estructuras intrapsíquicas específicas, son representaciones mentales del sí-mismo y del objeto. Aquí, la representación está referida a una compleja organización de significaciones. El objeto no está dado, sino construido sobre una atribución de significación de la relación entre partes.

El objeto se refiere a la persona (o personas) maternante primaria en el ambiente del niño. La experiencia de la relación con los objetos genera organizaciones internas perdurables.

La configuración de los esquemas mentales, denominados el self y el objeto, tiene lugar en etapas jerárquicas. Esta división de las etapas jerárquicas del desarrollo de las relaciones objetales, es retomada de Mahler y sus colegas, y se basa en la noción de estructura intrapsíquica y sus vicisitudes evolutivas.

Las relaciones objetales determinan la elección de pareja: en este espacio subjetivo e intersubjetivo se tejen las formas de elección adulta de la pareja, y por ende, los conflictos están inherentes a la elección misma de la pareja. No son muchos los elegibles porque hay una organización psíquica con base en las representaciones de las primeras relaciones de objeto.

Es frecuente encontrar en la clínica sobre la crisis celos-infidelidad que presenta la pareja consultante no sea un evento nuevo, sino más bien repetitivo y, por tanto, otro elemento interviniente ha hecho intolerable los celos y la infidelidad en la dinámica vincular.

Para la comprensión de la colusión celos-infidelidad también debe tenerse presente la diferencia y la integración entre los conceptos de pareja, vínculo y relación amorosa.

El concepto de Pareja, propuesto por Lemaire (1995, p. 331):

La pareja que hemos llamado conyugal en sentido lato, se estructura sobre bases afectivas y sobre un proyecto más o menos implícito de larga duración y presenta características precisas: la elección específica del compañero, el proceso de idealización, la reafirmación narcisística de los interesados, la contención del yo y la satisfacción de deseos. En fin, la distribución específica de los papeles en torno a un conflicto común en los procesos intrapsíquicos individuales organiza en ellos un verdadero sistema autorreglamentado, con sus retroalimentaciones circulares que permiten una cierta homeostasis, es decir, la tendencia a evitar los cambios en la condición de la relación, conservando o reestableciendo el equilibrio alcanzado. Para esta función de homeostasis se necesitan mecanismos psíquicos reguladores que desempeñan un papel decisivo, base de la estructura diádica.

El concepto de Vínculo de Puget (1995, p. 420):

El comporta pues la representación de una distancia entre dos o más sujetos (yo), ciertos mecanismos intervinientes teniendo que ver con la articulación y constante relación entre ambos polos del vínculo, una dependencia necesaria a partir de la cual es imposible definir uno sin el otro. Esta dará un sentido y significación a los intercambios y a la condición misma de sujeto. También habrá una representación de la ocupación de lugares respectivos de la cual depende la adquisición del sentimiento de pertenencia a un cierto contexto, sea pareja, familia, socio-cultural, y también la pertenencia al propio cuerpo.

El concepto de Amor sexual maduro que propone Kernberg (1997) se organiza a partir de la integración de los siguientes elementos:

  1. La excitación sexual transformada en deseo erótico por otra persona. 2) La Ternura que deriva de la integración de las representaciones del objeto y del self cargadas libidinal y agresivamente, con predominio del amor sobre la agresión y la tolerancia a la ambivalencia normal que caracteriza a todas las relaciones humanas. 3) Una identificación con el otro que incluye la identificación genital recíproca y una profunda empatía con la identidad genérica del otro. 4) Una forma madura de idealización, junto con un profundo compromiso con el otro y con la relación. 5) El carácter apasionado de la relación amorosa en los tres aspectos: la relación sexual, la relación objetal y la investidura del superyó de la pareja. (p. 69)

Sobre el concepto de Colusión, Willi (1993) en dos textos, en dos épocas diferentes reafirma que la teoría de la colusión que propone "no pretende ser una clasificación nosológica, sino una herramienta que permite adquirir una visión sistémica, circular, sobre las relaciones, evitando una lectura de causalidad lineal donde haya, como en la lectura jurídica, un culpable y un inocente en la pareja.

La colusión es, por tanto, el juego conjunto no confesado, oculto recíprocamente, de la pareja a causa de un conflicto fundamental, similar, no superado. Es un conflicto individual, histórico, y similar que comparten los dos miembros de la pareja. El conflicto fundamental le procura a un cónyuge una función progresiva y al otro regresiva. El principio funcional de Progresión- Regresión produce aferramiento diádico, con la esperanza de que el otro lo libere de su propio conflicto". (p.67)

Es más fácil comprender la dinámica de la colusión con base en el concepto de Identificación Proyectiva propuesto por Klein (1946), que se refiere al proceso intersubjetivo por el cual alguien inocula (contamina, contagia, infecta, implanta) y hace sentir al otro ciertos estados emocionales -miedo, envidia, desvalorización, rabia, abandono, y por supuesto, celos e infidelidad. Las partes disociadas del self son evacuadas y se ponen dentro del objeto externo; según Bion (1970), proporciona la metáfora del contenido en el continente. En condiciones normales la identificación proyectiva determina la relación de empatía con el objeto, no sólo porque permite poder situarse en el lugar del otro y comprender mejor sus sentimientos, sino también por lo que provoca en él. El sujeto produce siempre alguna resonancia emocional en el otro con la actitud con que se presenta ante él, la forma como lo mira, le habla, o por el contenido de lo que le dice o expresa con sus gestos. Por lo tanto, se puede sostener que este mecanismo se encuentra en toda relación humana y es la base de la comunicación.

La colusión celos-infidelidad

Cada pareja crea su propia intersubjetividad, por tanto, las interpretaciones de los celos y de la infidelidad no pueden generalizarse, y su presencia en la interacción diádica tendrá distintos significados y manifestaciones. La complejidad de estas áreas implica una delimitación de cada una y su puesta en movimiento dentro de la díada.

La infidelidad y los celos son síntomas del conflicto vincular, son manifestaciones de la dinámica relacional que se establece desde la elección misma de la pareja. Es posible aprovechar la utilidad clínica de estas contribuciones si se indaga, con la pareja que consulta, las motivaciones que sostienen el intercambio celos-infidelidad.

Infidelidad

El concepto de infidelidad varía según el nivel de estructuración psíquica individual y de la cultura a la que se refiera. Es representacional en tanto tiene bases en la relación objetal, lo que lo ubica en el espacio intrasubjetivo. Es colusivo cuando el infiel es el vínculo, lo que le da un carácter intersubjetivo y también tiene carácter transubjetivo por los mitos y las creencias culturales.

En la cultura occidental hay una fuerte exigencia de exclusividad en las relaciones de pareja, especialmente en el terreno sexual. Cualquier pérdida de esa exclusividad es considerada como una terrible deslealtad.

Todo vínculo de pareja se tensiona con los desacuerdos, las crisis, los sentimientos de invasión, etc. Se distiende gracias a la comunicación funcional de la pareja y con los encuentros sexuales satisfactorios. El circuito relacional se tensiona cada vez más y uno de los dos triangula la díada. Por ello, el interrogante terapéutico está dirigido a develar las motivaciones conscientes e inconscientes para la triangulación y que se hallan en el intercambio histórico de la pareja.

Los significados de la infidelidad en las relaciones de pareja a considerar son:

La infidelidad para escapar del objeto invasivo: el deseo erótico, constitutivo de la relación amorosa, es vehemente por la fusión íntima, por el deseo de ser cuidado, protegido y acogido; pero a la vez es una amenaza de pérdida del self, lo que genera una poderosa ansiedad y la necesidad de escapar del objeto invasivo a través de la misma vía: las relaciones sexuales con un tercero.

En este caso, lo que lleva a la infidelidad no es la necesidad de satisfacción sexual con un tercero, sino el carácter imperativo de la ansiedad que le produce el sentirse dependiente y absorbido por su pareja. La dependencia expone al peligro de ser explotado, maltratado y frustrado.

La infidelidad para obligar a la reparación: el establecimiento de la pareja implica un acuerdo inconsciente sobre la mutua satisfacción de deseos infantiles, la satisfacción de las necesidades y la reafirmación narcisista. El modo como se cohesione este acuerdo le otorga una particularidad a la pareja.

La infidelidad aparece, en este caso, para vengarse del compañero a quien se le acusa de traicionar el acuerdo tácito de la pareja. Por ejemplo, la disposición y la atención de ella debían compensarse con la atención y disponibilidad sexual de él. La búsqueda erótica del tercero sirve como protesta ante la indiferencia sexual de su pareja (Mitchell, 1993). El infiel busca la manera de ser descubierto por su cónyuge para que el reclamo sea tenido en cuenta y así, obligarlo a reparar la falla al acuerdo inconsciente inicial.

La infidelidad para negar la desidealización del objeto de amor: la conservación de la individualidad de un miembro de la pareja y la lucha por lograr la distancia óptima entre ambos pueden ser experimentadas como amenaza de pérdida y desengaño. El infiel se defiende, con su infidelidad, de la angustia que le produce verse obligado a renunciar al objeto totalmente satisfactorio del enamoramiento y busca perpetuar las ilusiones narcisistas, que en última instancia impiden que el sujeto establezca un verdadero compromiso con otras personas y con las gratificaciones que estas proporcionan.

La infidelidad para salvaguardarse del abandono: una sola relación profunda y duradera es vivida como una amenaza, el sujeto asume la infidelidad como una medida de precaución frente a la angustia intolerable de la pérdida del objeto de amor. "Disponer de varias parejas con las cuales el sujeto establece modos muy distintos de relación, con límites estrictos, permite hacer frente más fácilmente a la pérdida de uno de ellos" (Lemaire, 1995, p. 92).

Función y sentido de los celos

Esta presentación excluye las llamadas celotipias o celos delirantes, ya que estas alteraciones tienen que ver con la intensa enajenación del psicótico que no le permite una comunicación funcional con su pareja. Igualmente, no es objeto de este estudio los celos infantiles o fraternales que surgen como consecuencia de la rivalidad entre hermanos por los cuidados de los padres. Abordaremos los celos sexuales que, al igual que la infidelidad, tienen muchas acepciones y sentidos. Los celos sexo-afectivos están conformados por un conjunto de sentimientos dolorosos y emociones perturbadoras que se enraciman alrededor del temor de la pérdida del objeto y llevan a modos relacionales vigilantes, intrusivos y hostiles.

Los celos son un temor de pérdida reeditado que está en el lugar de miedos y ansiedades infantiles de perder al objeto de amor.

Un buen ejemplo de la colusión celos-infidelidad, es la creencia de que los celos son inherentes al amor o la medida del amor. El progresivo de la relación plantea: "si me amas me celas o me celas porque me amas", en tanto el regresivo responde: "te celo porque me importas".

¿Quién es el objeto real o imaginado que amenaza al celoso? Este es un objeto elegido por el vínculo, bien sea real o ficticio, aportado por el celoso o señalado por el infiel. Con base en este presupuesto, podemos enumerar algunos movimientos circulares de los celos y de la infidelidad que los provocan:

  1. El celoso ve a los terceros como intrusos que quieren dañar la armonía de la pareja, y atribuye a su cónyuge la deslealtad de conceder espacios a otros que vienen a quebrantar la complementariedad del acuerdo inconsciente que los constituyó como pareja.
  2. El infiel provoca los celos de su pareja para reasegurarse narcisísticamente, esto es obtener el reconocimiento necesario para la supervivencia del self. En tanto el celoso escinde la representación de su pareja y atribuye lo malo al rival, al objeto de sus celos desvalorizándolo. Esta desvalorización es un intento de destruir en sí-mismo el objeto persecutor y un ardid para mantener a salvo la cohesión del self.

Como se indicó anteriormente, esta colusión, en algunas parejas, está al servicio de la separación del objeto invasivo. Aunque es perturbadora la idea de compartir sexualmente a su pareja, el énfasis no está puesto en la exclusión, sino en la liberación de la angustia de la invasión del sí-mismo. Al cónyuge engañado le resulta más llevadera una relación ambivalente. Paga el precio con el tormento de los celos a cambio de un compañero infiel que no lo absorba o devore con un compromiso intenso.

Conclusión

En síntesis, el uno esconde y el otro espía; el uno miente porque el otro no tolera la verdad; el uno corre y el otro persigue. La colusión celos-infidelidad es un proceso de intercambio de disociación constante, de comportamiento errático de dudas, miedos, desconfianza, culpa, arrepentimiento, dolor, tristeza, desconcierto, odio y resentimiento.

La atribución de significaciones que cada sujeto otorga a las relaciones parentales se constituyen en la referencia que los lleva a establecer su propia modalidad relacional. Las personas reaccionan e interactúan, no sólo con un otro real, sino también con un otro interno, una representación psíquica de una persona que en sí misma tiene el poder de ejercer influencia en los estados afectivos del individuo y en sus reacciones comportamentales manifiestas.

El conflicto fundamental que subyace a la crisis celos-infidelidad es compartido inconscientemente por los miembros de la pareja, se trata de variantes polarizadas de lo mismo.

La terapia conjunta permite hacer consciente el modo relacional de cada miembro de la pareja. La actividad más importante del terapeuta consiste en favorecer la comunicación entre los compañeros, con la consiguiente posibilidad de esclarecer sus expectativas sobre el vínculo, explicitar las demandas individuales sobre el otro, mitigar las hostilidades y desconfianzas y favorecer la planeación conjunta del futuro del vínculo. En este sentido, la terapia conjunta les permite compartir la responsabilidad en los problemas vinculares y comprometerse con las decisiones frente a su resolución. La presencia de ambos miembros de la pareja evita el riesgo de aceptar al ausente como depositario de lo malo del vínculo y al presente como representante de lo bueno y exitoso.

La comunicación funcional permitirá descubrir las motivaciones de la infidelidad y de los celos, lo que a su vez permite a la pareja vencer la resistencia al cambio de la dinámica interna y proponer un nuevo acuerdo que les facilite el crecimiento personal conservando la complementariedad de la relación.


Referencias

Bion, W. R. (1970). Atención e interpretación: Continente y contenido transformados. Buenos Aires: Paidós         [ Links ]

Horner, A. (1995). Object Relations and the Developing Ego in Therapy. New York: Jason Aronson.         [ Links ]

Kernberg, O. (1997). Relaciones amorosas: Normalidad y patología. Buenos Aires: Paidós.         [ Links ]

Lemaire, J. (1995). La pareja humana: su vida, su muerte. México: Fondo de la Cultura Económica.         [ Links ]

Klein, M. (1946). Nota sobre algunos mecanismos esquizoides. Recuperado el 22 de febrero de 2009, de http://www.mediafire.com/?24rulplyydef6lj        [ Links ]

Mitchell, S. (1993). Conceptos relacionales en Psicoanálisis, una integración. México. Siglo XXI.         [ Links ]

Puget, J. (1995). Vínculo-relación objetal en su significado instrumental y epistemológico. Recuperado el 19 de julio de 2010 de http://www.apdeba.org/publicaciones/1995/02/pdf/Puget.pdf        [ Links ]

Vanegas, J. (2006). Evaluación y diagnóstico en Psicoterapia de Pareja. Barranquilla: Uninorte.         [ Links ]

Willi, J. (1993). La pareja humana: relación y conflicto. Madrid: Ediciones        [ Links ]