1. Introducción
Las nuevas dinámicas de la investigación han generado una necesidad importante en la comprensión de los fenómenos sociales actuales relacionados con la paz y sus posibilidades de construcción desde los contextos educativos; por ello, el artículo expone un análisis de productos de investigación relacionados con experiencias significativas en el aula, educación y construcción de paz, siendo estrategias de intervención en la escuela y experiencia docente y estudiantil en el aula. Dentro de los procesos de recopilación de la información se indagó en motores de búsqueda especializados como Scielo, Pudmed, Dialnet, AGORA y Redalyc; involucrando conceptos como construcción de paz, la paz en entornos escolares, prácticas pedagógicas, construcción de la identidad narrativa, relaciones socio-afectivas entre adultos e infantes y educación para la paz.
Para el ejercicio de análisis se realizó una revisión de cuarenta y ocho (48) artículos, entre los que se relacionan tesis de maestría y doctorado, leyes, estatutos y decretos aprobados bajo la constitucionalidad, documentos internacionales, ponencias y documentos consolidados por organizaciones internacionales y que fueron recopilados y sistematizados a través de la herramienta Atlas. Ti. Esto, con el fin de dar sentido y orden a los conceptos expuestos, en este apartado, teniendo en cuenta que también se incluyeron organizaciones que trabajan y luchan por la infancia como la UNESCO, la UNICEF y el ICBF.
Para analizar la problemática que se presenta, es necesario mencionar las causas y situación que la posibilitan, entre ellas está, la falta capacitación docente en temas específicos de construcción de paz y habilidades docentes para contribuir al campo en mención; la falta de apoyo de las instituciones educativas en la implementación de la cátedra de la paz en sus currículos educativos desde una perspectiva transversal a las diferentes áreas de conocimiento y las prácticas pedagógicas que desarrollan los maestros, situaciones que generan falencias importantes en los procesos de enseñanza que se movilizan en el contexto educativo. La intencionalidad del presente artículo, está direccionada a exponer aquellos procesos que se vienen desarrollando para la construcción de la paz dentro de la escuela, siendo el punto de referencia para ampliar las perspectivas que se vienen proyectando en problemáticas implícitas para su consolidación en la educación.
Sobre la misma línea, se resalta la importancia del papel de los actores sociales inmersos en la construcción de la paz, los niños y niñas y su participación democrática, reconociendo el papel activo que deben asumir en dicha construcción, y el rol del maestro como principal pilar en la transformación social de la cultura de violencia que socialmente está instaurada, y orientado a convertirse en un potencializador de las experiencias y principios de una educación para la paz. La ruta de trabajo se ubica en una perspectiva cualitativa, definiendo y definiendo un fenómeno social como campo de estudio y a través de métodos se abre la posibilidad de crear interpretaciones, que para este caso están relacionadas con el investigador y la información recolectada.
En la ruta cualitativa la realidad se define a través de las interpretaciones de los participantes y del investigador respecto de sus propias realidades. De este modo, convergen varios puntos de vista, por lo menos los de los participantes, los del investigador y los que se producen mediante la interacción de todos los actores. Además, son realidades que van modificándose conforme transcurre el estudio y son las fuentes de los datos Hernández y Mendoza, 2018, p.09.
Por lo tanto, el ejercicio de indagación y análisis parte de la sistematización rigurosa de información, sistematización de datos, ejercicio de comparación y confrontación con diferentes campos conceptuales, permitiendo la consolidación de conclusiones que aportan al objeto de estudio de la investigación y que le brindan mayor rigor y veracidad al ejercicio epistemológico de generar conocimiento.
2. Metodología
Para el alcance de los objetivos propuestos, se realiza un ejercicio de análisis que permite "sistematizar y conocer la producción académica y científica en determinada área del conocimiento o problema de estudio" (Ramírez y Arcila, 2013 p. 413). Esto involucra el método de categorización, abierta axial y selectiva (Strauss y Corbin, 2002), gracias al apoyo de software especializado Atlas. Ti. La ventana de observación osciló la revisión de documentos publicados entre los años 1991 y 2021, permitiendo ampliar la visión frente al campo de conocimiento en discusión.
En un primer momento, se realiza la definición y ruta de búsqueda de la información en las diferentes bases de datos especializadas, Scielo, Pudmed, Dialnet, AGORA y Redalyc permitiendo tener acceso a los productos de investigación que fueron objeto de análisis; se hace un respectivo filtro a partir de la selección de los documentos que tiene mayor grado de relevancia ante las categorías definidas en el rastreo, construcción de paz, paz y escuela y, relaciones socio-afectivas entre adultos e infantes y educación para la paz y finalizando con el ejercicio de procesamiento y análisis.
A partir del escrutinio y consolidación de los documentos definidos, se continua con un segundo momento, dentro del cual se procede con el procesamiento y análisis de información, el cual se ubicó desde una perspectiva emergente; es decir, las categorías que se consolidan producto de la sistematización y categorización a través del software especializado, permitieron establecer como resultados los siguientes campos: reconocimiento en la infancia a los sujetos titulares de derecho y desarrollo en sociedad, el papel docente en la construcción de la paz en la escuela, importancia de las prácticas pedagógicas y el rol de la educación para la paz.
Con las variables establecidas, se abre la posibilidad de discusión ante los procesos que se desarrollan frente a la paz en el contexto educativo del maestro, y su papel en la construcción de experiencias en niños y niñas en contextos educativos. Para finalizar, en un tercer momento se realiza un análisis detallado de las categorías emergentes, permitiendo exponer los aspectos más relevantes producto de la categorización y describiendo aquellos aspectos que fundamentan las categorías emergentes, que posteriormente dan apertura a las conclusiones ante el campo en discusión que sitúa el maestro en el compromiso ético de desarrollar y propiciar experiencias de paz para los niños y niñas en la escuela.
3. Resultados
La infancia como reconocimiento a los sujetos titulares de derecho y desarrollo en sociedad
La concepción de infancia posee varias connotaciones basadas básicamente por el contexto cultural de la época, partiendo de una idea inicial en el siglo IV donde son catalogados como "los niños son un estorbo". Luego, en el siglo XV se conciben como algo indefenso y es por esta misma razón que debe tener a alguien a su cuidado, a partir del siglo XX son considerados como "sujeto social de derecho"
Este concepto de Infancia se funda en la concepción del Niño/a como sujeto de Derechos, lo cual tiene implicaciones jurídicas, legales, normativas, éticas y políticas para las relaciones e interacciones de los niños con sus entornos de socialización y desarrollo; asume a niños y niñas con autonomía, con historia, participantes de redes de relaciones, con capacidad de participación, y con cultura propia. Sin embargo, parte de la sistematización del trabajo está en construir una concepción de infancia desde las mismas prácticas visibilizadas. (Jaramillo, 2007, p.122).
Este concepto de infancia es necesario e importante puesto que su carácter de conciencia social está construido por sus núcleos socializadores, la familia y la escuela. En los análisis logrados en la educación infantil complementa al hogar proporcionando la asistencia y educación adecuadas para la promoción del desarrollo total del niño y exponen la necesidad de generar una formación no sólo del niño, sino además de la familia Sánchez, 1997. Por tanto, es la educación como fenómeno social, el escenario donde se fundamenta la construcción del sujeto y que en su desarrollo es inherente al hombre, a su estructura y en consonancia con la dinámica social en la que se encuentra inmerso. Asimismo, la educación infantil en Colombia se constituye en una forma de transferencia de generación, en generación.
Así es dable agregar que, en 1989, la convención sobre los derechos del niño estableció desde un enfoque de protección infantil reconocerlos como sujetos de derecho capaces de expresar sus ideas. Reconociendo su capacidad participativa dentro núcleos socializadores, estos se sustentan en los artículos 12, 13, 14, 15, 17, 30, 31 donde se logra, en gran medida sustentar la investigación con el fin de reconocer las experiencias y concepciones contadas por los niños y las niñas. La Ley 1098 de 2006que fundamenta el código de infancia y adolescencia a través de los artículos 31 y 32 reconoce el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la participación en los escenarios familiares e institucionales. Derivado de lo anterior, la Constitución Política de Colombia plantea en su Artículo 44.
Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. (De Colombia, C. P, 1991).
En ese contexto, es determinante agregar que los derechos de niños, niñas y adolescentes son condiciones fundamentales para su protección en el país y da a conocer los diferentes tipos y consolidación de familia y de instituciones educativas las cuales tienen diferencias comportamentales o visión común.
La construcción de paz está permeada de prácticas colonizantes que niegan la población y su papel protagónico en la construcción de "su" paz. Promover la paz desde abajo, desde las comunidades, implica conocer la diversidad que habita dentro de la misma población local, donde los roles muchas veces también están impuestos y se encuentran en situaciones complejas. En estas realidades es donde emerge la voz del subalterno que construye y teje su propio camino. (Cruz & Fontán, 2014, p.137)
A su vez, la Ley 1098 (2006), plantea que, "La familia, la sociedad y el Estado son corresponsables en su atención, cuidado y protección. La corresponsabilidad y la concurrencia aplican en la relación que se establece entre todos los sectores e instituciones del Estado" (p. 2). Así, los ciudadanos concurren en la creación y protección de la primera infancia, con el fin de garantizar al máximo las oportunidades para desarrollar sus potencialidades y para fundamentar los mecanismos y procesos de educación que permitan formarlos en el país. De la misma forma, se debe brindar un espacio adecuado en los procesos de desarrollo de los niños y niñas, ya que facilitan el fomento de espacios donde se fomenten elementos que beneficien sus experiencias y que estas, posibiliten la transposición de valores prácticos que son ricos en vivencias orientadas a la convivencia pacífica y a mantener armonía en los espacios donde convergen, condiciones que se constituyen en base fundamental para la construcción de elementos críticos orientados a tener una clara concepción sobre la paz en Colombia.
Papel docente en la construcción de la paz en la escuela
Atendiendo a las necesidades contemporáneas del conflicto y la construcción de paz, se puede señalar que la barbarie bélica puede acabar siendo algo del pasado; sin embargo, se puede observar que la violencia organizada se está extendiendo, demostrando que puede estar lejos de ser menos extrema, según los ejemplos vividos en los últimos tiempos. Las "nuevas guerras" están esparcidas por todo el mundo, situación que genera una condición social depredadora; de ahí que, este conflicto se experimenta principalmente en los más bajos niveles, por la inseguridad social y económica, por la discriminación política y cultural y por la violación de derechos humanos. Asimismo, estas nuevas guerras se trazan de manera piramidal y esto hace que se creen divisiones en grupos en torno a la etnia, religión o regiones geográficas.
Diversos investigadores han definido la construcción de paz como un proceso de roles y funciones más que una actividad que depende intrínsecamente de una sola persona o de un grupo en especial (Laue y Cormick, 1978). Dentro de los antecedentes más relevantes se pudieron hallar algunas obras; sin embargo, en este contexto convergen algunos puntos de vista y análisis sobre las formas en que los niños describen a partir de sus narrativas la paz en Colombia.
Los niños piensan en el miedo que les da el poder de los adultos que los arrasa y el indecible dolor de las tristezas diarias. La falta de trabajo de sus padres y la ausencia de sus padres. Ellos extrañan a sus abuelos que a veces son los únicos que los acompañan. Sienten la soledad, añoran la visita de sus seres queridos a los albergues de paso donde los dejan, cuando no pueden o no quieren tenerlos, y saben que la guerra empieza con los golpes, los insultos, las agresiones en su hogar, o la indiferencia en el mejor de los casos. Los niños demandan las presencias cercanas, tutelares, las voces que los corrigen y los "acariñan", según la bella expresión de un chico, en esa yunta feliz entre caricia y cariño (Naranjo, 2015, p. 8).
Para comprender con mayor claridad lo que entienden los niños por concepto de paz, se debe profundizar y conocer primero qué percepción tienen de violencia. Es por esto, que, a partir del argumento anterior, se puede percibir que las concepciones iniciales acerca de la paz o ya sea de la violencia inician desde el núcleo familiar y el entorno que los rodea. Es así como en distintas obras, algunas de ellas ilustrativas como: Los niños piensan la paz, se consignan las percepciones de niños, niñas y jóvenes con edades comprendidas entre los ocho (8) y quinces (15) años de edad de algunas regiones del territorio nacional, sin importar su estrato social y en contextos rurales y urbanos. En este escenario la experiencia recolecta más de 800 testimonios donde los niños entienden la violencia como un acto repudiable y algo que se debe evitar en todo contexto social tanto con su familia, maestros y compañeros en el aula y fuera de ella. De la misma manera, es determinante asimilar e interpretar sobre qué concepciones pueden estructurar los niños del proceso enseñanza-aprendizaje en compañía de sus docentes; por ende, para Porlán et al. (1997), las concepciones son:
Un conjunto de ideas y formas de actuar que tienen los profesores, que guardan relación más o menos directa con el conocimiento escolar y con su proceso de construcción y facilitación sean estas ideas de un nivel más epistemológico, filosófico, estricto, psicológico, didáctico-curricular, metodológico experiencial, o se manifiesta de forma tácita o explícita (p. 161).
De esta manera, se puede argumentar que las concepciones de los docentes están relacionadas con su nivel de formación sus saberes específicos, o sus creencias; visto así, la labor docente y las prácticas que se suscitan dentro del espacio escolar se ven reflejados en los planteamientos o estructuras mentales del maestro, estas concepciones posibilitan conocer la forma de pensar y cómo esos esquemas y paradigmas cognitivas hacen que actúen en el desarrollo de sus actividades pedagógicas (Zaccagnini, 2003). Por tal motivo, las prácticas pedagógicas no deben ser limitadas solo a los espacios educativos, sino que también se deben considerar los saberes y conocimientos que vienen vinculados desde la sociedad y la cultura, puesto que estos se desenvuelven constantemente hacia una orientación con postura crítica, reflexiva y transformadora en un mundo problematizado (Freire, 2005).
Importancia de las prácticas pedagógicas
Estas facilitan la adquisición de saberes que se construyen en aprendizaje significativo y este está vinculado principalmente a la capacidad que tiene el docente para transformar el saber que posee, siendo enseñado de tal manera que el estudiante apropie el conocimiento y lo lleve a sus procesos de comprender el mundo y la vida misma según sus planteamientos. (Chevallard, 1997). Ante la perspectiva de los cambios que presenta la sociedad actual y la influencia que tienen en la mente, la cultura y la educación de los jóvenes, se hace necesario repensar las prácticas pedagógicas, ya que "todas las elecciones de prácticas pedagógicas implican una concepción del aprendiz y con el tiempo pueden ser adaptadas por él o ella como la forma apropiada de pensar en el proceso de aprendizaje" (Bruner, 1997, p. 819). Conforme a esto, las prácticas pedagógicas deben responder a las características de los estudiantes, a sus motivaciones e intereses, teniendo en cuenta que están demográficamente estructuradas por su entorno socio-cultural. Adicionalmente, los docentes deben analizar y discutir sus prácticas para luego ser llevadas al aula de clase puesto que su objetivo principal es el desarrollar capacidades, aptitudes, actitudes y habilidades, no solo para el aprendizaje, sino también para su cotidianidad.
Por este motivo las prácticas pedagógicas se pueden concebir como un componente de transformación y construcción que requieren un diseño estratégico para abordar todo tipo de relaciones dentro de los escenarios sociales y las instituciones educativas. La escuela es un escenario de formación y socialización que lleva a dos tipos de reflexión, de ahí que se constituya en un espacio donde convergen una serie de elementos pedagógicos, metodológicos y estructurales encaminados a los procesos de enseñanza y aprendizaje. En esta perspectiva, el principal objetivo se centra en la retención, la comprensión y el uso activo del conocimiento. (Perkins, 2001). Es así como la institución educativa busca enriquecer la vida de las personas y ayuda a comprender el mundo y desenvolverse en él, siendo factores determinantes para construir la paz a partir de las experiencias impartidas, mediadas por la construcción de conocimientos y la aplicabilidad de la reflexión en los contextos donde, sin lugar a dudas se dan los espacios de análisis de la realidad que afecta o involucra a los sujetos mediados por la educación, en este caso específicos de las niñas y niños en los procesos de formación escolar. De esta manera, se resalta el aporte de Betancur et al. (2021), cuando plantea.
Estas experiencias se constituyen en radiografías de las prácticas pedagógicas que emergen en estos contextos, en los que se precisa repensar la escuela como un proyecto que va más allá del discurso institucionalizado, puesto que exige considerar las limitaciones y potencialidades de las zonas rurales afectadas por el conflicto armado, para examinar la práctica para la construcción de la paz en el contexto territorial, con la participación de los actores sociales en su diversidad. (p. 76).
Es así como la escuela, es también un espacio de prácticas educativas con una intencionalidad crítica y presta a la participación de los actores que la conforman, donde se pretende objetivizar el desarrollo de la mente de los estudiantes, enseñarles a vivir, aprender no solo de los libros, sino también de la vida y a producir cambios mentales orientados a que cada persona conozca más de sí mismo Krishnamurti, (1974, como se citó en Colom y Melich, 1997). En efecto, la escuela es espacio donde se construyen ambientes para el reconocimiento de habilidades y destrezas creando situaciones propicias para el desarrollo humano. De esta manera, se constituye en un lugar de interacción, construcción y desarrollo para para la comprensión del mundo a través de intercambios orientados a adquirir aprendizajes de nuevos contenidos conceptuales, desarrollo de competencias socio-afectivas, comunicativas, entre otras incorporadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por otra parte, en el trabajo de investigación "Formación de maestros enfocada a la construcción de paz desde el reconocimiento y la justicia social" (Ruíz, Martínez y Burgos, 2017) se evidencia que los niños, niñas y jóvenes que sufren maltrato en la escuela en las primeras etapas de la vida manifiestan que es un acto válido y lo integran a su personalidad. Por lo tanto, los actos violentos dentro y fuera de las instituciones educativas influyen en el desarrollo de su personalidad y conducta. Por este mismo motivo las instituciones educativas necesitan un verdadero proceso de transformación colaborativo y cooperativo para crear espacios de sana convivencia que contribuyan a la construcción de paz.
El rol de la educación para la paz
Esta se posesiona como una necesidad que toda institución debe asumir; es así como la convivencia entre pueblos y grupos sociales se ha convertido en una exigencia bajo el concepto que define la paz positiva, la cultura de la paz busca develar críticamente la realidad, desigual, violenta, compleja y conflictiva, para poder situarse en ella y actuar en consecuencia, tal y como lo expone Jares (2002). En consecuencia, la labor misional de la escuela, "permite orientar acciones desde los procesos de enseñanza-aprendizaje fundamentados a partir de una visión humana y social, enfrentando el reto institucional de contribuir a la construcción de la paz" (Giraldo, 2018, p. 148). Esa labor emancipadora de la educación, propicia espacios de reflexión que van en contra de la heteronomía impuesta por la hegemonía en su control de los escenarios de reproducción cultural del conocimiento, como son los que están relacionados con la educación y la formación de los seres humanos.
En ese sentido, se brindan elementos críticos para que los niños y niñas perciban su participación en la sociedad y cómo esta puede ser una herramienta fundamental en la construcción de paz puesto que un fortalecimiento ético, crítico, político y creativo en esta etapa del desarrollo, genera cambios en la configuración de un escenario tan complejo como el delimitado en el contexto en que discurre el conflicto armado colombiano. En esa misma dirección, en la investigación desarrollada por Salgado y Serna (2006), la cual está direccionada hacia las concepciones de equidad y justicia en niños y niñas: desafíos en los procesos de configuración de la subjetividad política, se desarrollan una serie de ejes que buscan comprender la configuración de una subjetividad política de los niños y niñas de edades entre los ocho (8) a diez (10) años.
Los cuatro (4) conceptos que se desarrollan en esta investigación apuntan en primer lugar a un potencial afectivo, el cual es entendido como una capacidad de aceptación y equidad en la cual los niños se pueden reconocer desde una perspectiva axiológica corporal y afectiva, en segundo lugar desde una perspectiva creativa, entendida como esa capacidad resolutiva usando la razón para generar ideas con las cuales identifica las raíces de los conflictos y generar alternativas a través del diálogo para una resolución basada en la convivencia; a su vez, el potencial ético-moral está enmarcado bajo la intersubjetividad del niño en el concepto de justicia, respeto, responsabilidad y solidaridad, y por último el potencial político se entiende como su participación como sujetos políticos, autónomos y participativos en los contextos donde actúan y que se representan en la familia, el barrio y la escuela.
En este sentido, Alvarado, Ospina, Botero y Muñoz (2008), exponen que la labor docente en la formación y construcción de paz en el aula, debe estar direccionada a la adquisición de la capacidad de los niños y niñas, para generar los recursos y espacios necesarios en el desarrollo de sus propias capacidades, logrando con ello, un despliegue en su dimensión de autorreferencia conectada con su subjetividad, además, abriendo espacios para la prácticas que permita la reflexión sobre su propia libertad. Es así como se da, a partir de una manera guiada con múltiples experiencias que enriquezcan los ejes que fortalecen la formación significativa en equidad y justicia en sociedad. Este tipo de acción política en niños y niñas busca reconfigurar tanto el orden institucional (familia, escuela) como el discurso sobre ellos, a partir de nuevas formas de valorar y visibilizar los discursos como las prácticas sociales que los niños pueden identificar en su cotidianidad.
Sumado a esto, esas acciones le dan un sentido de sociedad, de lo que deben replicar en sus realidades partiendo de las experiencias que viven a diario en todos los escenarios que conforman su formación. Por tanto, los niños pertenecen a contextos altamente violentos y son expuestos a expresiones cotidianas de inequidad, exclusión e injusticia social, lo que implica una comprensión diferente de la concepción de paz; por este motivo, es pertinente pensar en la educación para la paz y sobre la importancia que posee para los docentes fortalecer los procesos de convivencia y acción colectiva. La paz es una construcción social que exige a todos como ciudadanos vinculados a una comunidad política que exige el compromiso con su consolidación y mantenimiento; de ahí que su construcción implica que todos los actores, sectores e instituciones actúen de manera particular, generando el compromiso del sistema educativo nacional y con él, la escuela y sus maestros.
Este tipo de interacciones sociales brinda la posibilidad de aumentar de manera considerable los beneficios provenientes de todas las relaciones sociales que se puedan suscitar en la escuela. Estas se componen de interacciones, las cuales son acciones de conductas entre dos individuos, permitiéndolos vincular de manera adecuada a un contexto social determinado. En esa misma dirección, Konner (1972) afirma desde una perspectiva etológica y psicológica que el conflicto social en los niños está conformado principalmente desde un intercambio diádico o polidiádico que se presenta en las instituciones educativas con el docente, puesto que el sociólogo y filósofo alemán Simmel (1910) señala la idea de diada, que se presenta cuando las interacciones sociales más intensas entre dos personas se presentan con más recurrencia en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la básica primaria en Colombia.
Es así como un mismo docente debe encargarse de impartir todas las asignaturas y estar en todo el proceso de formación, en comparación a los que sucede en grupos sociales más amplios, ya que este puede darse con sus iguales en el aula de clase. Asimismo, se resalta la importancia de las interacciones sociales que tienen los estudiantes con el maestro en la escuela y esto como afecta su desarrollo social puesto que su vínculo resulta ser más significativo y sólido en cuestiones de aprendizajes en los primeros años de enseñanza educativa.
4. Discusión
Para el análisis desarrollado, se exponen categorías centrales constituidas por argumentos relevantes frente a los aspectos que permiten vincular el ejercicio docente y los procesos de construcción de la paz.
Docente en construcción de experiencias significativas con los niños
Una de las grandes necesidades básicas de todas las personas es pertenecer o hacer parte de una comunidad en la que se pueda encontrar espacios de socialización y compartir su lenguaje, costumbres, valores y aprendizajes esto es un proceso el cual es inherente a la especie humana y que es el resultado de aprender unas pautas comportamentales en sociedad y coexistir una convivencia en contextos como el familiar, íntimo o en el ámbito educativo y social (Acevedo Castellanos et al., 2016). Los docentes cumplen una tarea fundamental en estos procesos de socialización, tras indagar en el aspecto psicosocial de la convivencia escolar podemos concluir que hay dos componentes de la convivencia (Correa y Cristofolini, 2005). De esta manera las dinámicas de interacciones entre personas de las instituciones educativas y los significados que se intercambian entre ellas se constituyen en prácticas cotidianas que se presentan en el aula, la escuela o la comunidad, siendo condiciones de carácter comunicativo, afectivo, participativos, recreativos u organizativos.
Esta perspectiva se presenta por necesidad de reflexionar y explicar los significados culturales interiorizados por los docentes sobre la convivencia y sus procesos en el aula las cuales dan sentido a sus prácticas pedagógicas. Asimismo, la principal intención de este artículo es dar cuenta de los procesos que se desarrollan frente a la paz en el contexto educativo del maestro, esto con el fin de fortalecer los conocimientos relacionados con su fundamentación en diversas problemáticas que constituyen la construcción de paz y la educación para la paz. Estos campos son primordiales en la consolidación de valores como la justicia y la formación política en los niños y niñas del territorio colombiano; de ahí que estos espacios de protección no atienden las necesidades propias de los niños y niñas, sino desde una mirada adultocéntrica.
De la misma manera, Jiménez, Londoño y Rintá (2010) plantean que "es responsabilidad del Estado, la sociedad civil y la familia, garantizar los derechos prevalentes de los niños y las niñas, los cuales pueden verse vulnerados por la negligencia, incapacidad o descuido" (p. 10). Por tal motivo, es la obligación del Estado velar por las condiciones integrales para la niñez en el país; "igualmente por las representaciones y prácticas sociales instauradas en torno a la niñez en aquellos que los rodean y los tienen a su cargo" (p. 10). De esta forma, su objetivo está orientado a comprender los contenidos de las representaciones sociales con relación a la primera infancia.
De la misma forma, en la revisión documental se identificaron documentos relacionados con los campos de participación de los niños y niñas, donde se realiza un abordaje de los escenarios democráticos donde ellos se integran a las formas de interacción social. Sin embargo, "Cuando no existían espacios para la participación de los adultos, era aún más difícil pensar que pudieran existir para las niñas y niños cuando ni siquiera eran validados como sujetos". (Llanos y Valladares, 2007, p. 3). En ese sentido, cobra importancia la inclusión de los niños en los escenarios de discernimiento y de formación de sujetos críticos y políticos, ya que desde las primeras etapas de la infancia el sujeto se forma en su carácter y en esa capacidad de elegir con propiedad su proyecto de vida.
En esa misma dirección, se suscita un análisis que describe la perspectiva que tienen niños y niñas de 8 a 14 años sobre sus experiencias de participación siendo miembros de una junta de vecinos infantil, para ellos se realizaron entrevistas y diálogos grupales en la cual discutían acerca de valores en relación con la convivencia y proyección a futuro como pertenecientes a una comunidad. De estos aportes, se resalta la importancia de las experiencias en los programas de participación infantil con la finalidad de "dar voz" a niños y niñas partícipes; resaltando que el lugar que deben tener los docentes en la actualidad debe ser significativo y definitivo para las jóvenes generaciones, por esta razón posee una función social a partir de sus acciones dentro y fuera del aula. En la actualidad la responsabilidad docente se ha convertido en un reto y mucho más complejo, por cuanto requiere no solo de apropiar los conocimientos específicos del área disciplinar, sino que exige la capacidad de enfrentarse a los retos que exige la sociedad contemporánea.
La complejidad de la labor profesional de los maestros
Los maestros se han convertido cada día en algo más complejo, cuando hablamos de maestros nos remitimos directamente a formadores de seres humanos y en muchas ocasiones es el profesional que comparte más tiempo con los niños, esto da suprema importancia y responsabilidad a esta profesión. Esto resume que los maestros son un pilar fundamental en la transformación social dentro del territorio colombiano, ya que ha transitado por décadas de violencia, odio y dolor. Dentro de los estudios relacionados con los niños y espacios educativos se resalta el aporte de H0jholt (2005), realiza un estudio con niños de kínder y primero de escuela, donde su objetivo principal es el aprendizaje por medio de la participación en sus contextos cotidianos, aportando al desarrollo investigativo puesto que busca comprender un mundo, desde una perspectiva que es diferente a la de los adultos, con miras a dar un papel protagónico a los niños y niñas.
Sumado a esto, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz Acción CaPaz, brinda grandes responsabilidades a los docentes en los procesos de formación para paz puesto a través de ellos potencializar los procesos de reconocimiento axiológico en el entorno en el cual se desenvuelve dentro y fuera de las instituciones educativas.
Este potencial de la educación convierte a la pedagogía para la paz en un ámbito de acción determinante para la transformación de una sociedad que, como la colombiana, ha estado sumida en décadas de violencia, odio y dolor. La guerra ha dejado cicatrices en las mentes de las personas, y heridas abiertas en sus corazones, así como en el de la sociedad. (Arboleda, Herrera & Prada, 2017, p. 5).
En esa misma lógica, CaPaz fortalece los procesos que se orientan a la construcción y mantenimiento de la paz, mediante estrategias que fomentan su continuidad y propiciando espacios de reflexión sobre los efectos de la guerra interna y su tránsito a la realización de procesos catárticos encaminados a generar estrategias para fortalecer la convivencia pacífica y la cultura de paz. Arboleda, Herrera & Prada, (2017), señalan lo siguiente:
Educar para la paz, en otras palabras, significa proveer a las personas y a los grupos sociales de la autonomía suficiente para que puedan discernir y razonar acerca de la realidad que los rodea y, finalmente, decidir con toda libertad la defensa de los derechos propios y de las y los demás. (p. 18).
Las prácticas de los docentes permiten construir saberes y conductas para la paz, puesto que estas son llevadas al aula con una intencionalidad como menciona Zaccagnini (2003) cuando menciona que son todas aquellas conductas que producen un sujeto a partir de otro sujeto, es decir, se trata de una mediación entre roles entre el educador y el educando y de esta relación surgen situaciones educativas complejas y precisan una pedagogía. En ese mismo contexto, Freire (2015), determina que estas prácticas educativas no solo deben ser involucradas dentro de los espacios educativos institucionales, además, deben ser considerados los saberes y conocimientos culturales que ofrece la sociedad a los niños y niñas. Ellos están sujetos a un mundo problematizado que exige a las nuevas generaciones una postura más crítica, reflexiva y transformadora para brindar mayor nivel de participación en la construcción social, la cultura de paz y el respeto. Estas son herramientas fundamentales para la resolución de los conflictos dejando a un lado los estilos y prácticas tradicionales a través de nuevos contenidos metodológicos.
Como plantea López, Castro y Ramírez (2019) en las reflexiones desarrolladas sobre el maestro la paz, la equidad y la reconciliación, manifiesta que debe desarrollar diseños y estructuras que posibiliten validar prácticas pedagógicas alternativas para la paz, la equidad y la reconciliación en todo tipo de contexto social, toda práctica social o pedagógica en la cual expongamos a los niños en su infancia dentro de su incursión social puede generar experiencias, enseñanzas y transformar los procesos de socialización. Los niños son pertenecientes a todo tipo de experiencias positivas y negativas las cuales forjan sus concepciones y modo de actuar. Estos conceptos retoman y reflexionan sobre la importancia de las experiencias con los niños y niñas en la relación con los maestros, estos son nombrados indispensablemente para mostrar un reconocimiento en la participación en contextos de protección y escenarios públicos y la importancia de sus expresiones, opiniones y pensamientos los cuales afectan e inciden en sus decisiones y espacios socializadores.
En ese sentido Londoño et al. (2021), identifican que, "esto hace que las instituciones educativas jueguen un papel importante en el momento de transmitir un conocimiento determinado a los estudiantes a partir de la labor de los maestros" (p. 18). En esa misión tan loable y noble de la educación, donde los maestros cumplen una función dinamizadora en una "sociedad como la nuestra, coexisten distintas culturas y grupos con diferencias y relaciones marcadas, especialmente entre los grupos dominantes y los subordinados" (p. 16). De esta forma, el trabajo docente es fundamental para contrarrestar la inequidad, situación que debe fortalecer en los procesos de construcción de paz, puesto que son los más desfavorecidos de la sociedad lo que terminan asumiendo el mayor costo del conflicto. De ahí la importancia de movilizar acciones que encaminan a la construcción de dicha paz en los ámbitos sociales, posibilitando la transformación en escenarios de formación.
Con esto se puede afirmar que el asunto de la paz y la educación para la paz son temas que recaen sobre las instituciones educativas; por ese mismo motivo es fundamental investigar y profundizar en todos los aspectos que puedan permitir, no solo verificar información, sino también reconocer y resignificar todas aquellas prácticas, realidades y contextos donde sea necesario ampliar el marco de la comprensión frente al tema. El escenario de la escuela es sin duda fundamental para la construcción de paz tal y como lo manifiesta Ruíz, Martínez y Burgos (2017):
Los resultados relacionados con la construcción de paz en la institución educativa confirman que la escuela es el mejor espacio para el restablecimiento del tejido social y un motor importante respecto al cambio que el país necesita, porque al implementar estrategias pedagógicas que promuevan la convivencia pacífica y las formas de reconocimiento emocional, jurídico y social se garantiza la práctica de los derechos humanos, permitiendo contrarrestar los modos de menosprecio presentes en la cotidianidad de la escuela y su entorno (p. 46).
La construcción de paz requiere de un marco de transformación para tratar los problemas estructurales, dinámicas sociales y construcción de relaciones para evitar el conflicto. Haciendo revisión minuciosa del concepto de construcción de paz devela que está enfocado centralmente en el conflicto armado y posconflicto en guerras internas de países en desarrollo.
la paz se convierte en un consolidado de condiciones, oportunidades, criterios y acciones que potencializan la vida y la condición humana. Si se hace de las prácticas diarias espacios de sana convivencia docente y justicia, los niños, niñas y jóvenes orientados por estos profesionales, empezarán a percibir una realidad tranquila, que les genere ciertos referentes conceptuales, aptos para la promoción de relaciones pacíficas. (Mora - Cifuentes, 2016, p. 72).
Para finalizar la discusión, los contextos educativos se convierten en escenarios fundamentales para fortalecer prácticas sociales direccionadas a la construcción de la paz, donde todos sus actores se involucren de manera activa, a partir de una participación que permita ampliar los fundamentos teóricos y conceptuales que se tienen sobre la paz. Además, se crean estrategias de intervención, a partir de las cuales se logran ampliar los mecanismos para la solución pacífica de los problemas, como fundamentos principales para transformar la cultura de violencia instaurada en el mundo social y que se encaminan a establecer las condiciones para qué desde el contexto educativo, se fomente la convivencia pacífica.
5. Conclusiones
A partir de la revisión y ejercicio de análisis de los diferentes documentos, se identifica como la construcción de paz en espacios de formación es un asunto fundamental, y el poder ampliar el marco de su comprensión es una necesidad latente, y en mayor medida a partir de las perspectivas de los actores sociales. Es decir, desde los maestros formadores de maestros y desde la formación de los futuros maestros, se deben fundamentar las competencias ya que son estos, los que deben enfrentar esas realidades, además, son los que están expuestos a los cambios continuos de la sociedad y en específico ante el contexto social actual en Colombia.
En el país, los planes y programas de formación docente en procesos de educación para la paz se consideran un elemento que requiere una reflexión profunda, puesto que se ha observado que el discurso de los profesores ha cambiado, pero no se evidencian resultados en su práctica. Esto es un elemento problematizador puesto que una de las causas principales, se debe a la falta de impacto de la formación docente y a los procesos de enseñanza y aprendizaje frente a la creación de ambientes de aprendizaje que aporten a la construcción de la paz.
Por otra parte, las experiencias que los docentes llevan al aula están directamente vinculadas al tipo de transferencia de conocimiento que utilizan, la cual en la mayoría de los casos se ubica en impartir procesos exclusivamente relacionados con el campo disciplinar, perdiendo de vista aspectos axiológicos fundamentales para fortalecer las relaciones entre la población escolar y la manera como se solucionan los conflictos. Asimismo, la construcción de paz implica desarrollar procesos que logren marcos de transformación que permitan resolver problemas estructurales del conflicto y sus efectos, además convierten en oportunidad, condición y criterio los escenarios para potenciar la vida y desplegar la condición humana.
Estos procesos formativos de los docentes son diversos, basados en su experiencia y en las experiencias que a través de sus prácticas desea llevar al aula, estas son variadas y expuestas a cambios, de acuerdo con la experiencia de cada docente. Por este motivo ellos deben desarrollar competencias que les permita reconocer procesos de formación adecuada para transformar de manera eficaz conductas relacionadas al conflicto y generar estrategias y herramientas acordes a las necesidades del contexto en el cual está inmerso.
Para concluir, se expone la necesidad de profundizar en los aspectos relacionados con la construcción de paz en las instituciones educativas y la formación de los futuros licenciados, puesto que los maestros no reconocen con claridad algunos conceptos en los procesos de formación y educación para la paz, convirtiéndose esta situación en un obstáculo para el reconocimiento de aquellos contextos y realidades a las que están expuestos en el aula de clase con sus estudiantes.














