Introducción
En 1977, Stephen Toulmin refirió que la conceptualización es lo que se entiende sobre algo a partir de las habilidades, tradiciones, actividades, procedimientos e instrumentos de la vida intelectual y la imaginación del hombre. Por lo tanto, la forma de abordar los conceptos es la clave de la comprensión humana que nos permite expresar las representaciones que tenemos sobre algo o alguien.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde su constitución en 1948, la salud se definía "como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de enfermedad" (World Health Organization [WHO], 2024). Sin embargo, este concepto ha evolucionado con el tiempo y se ha adaptado a diferentes contextos, de manera que hoy en día es posible definir la salud desde un enfoque más integral a través de sus dimensiones: social, ambiental, funcional, física, mental y espiritual. Esto ha permitido reconocer a la salud como un concepto multidimensional que puede ser evaluado desde las diferentes perspectivas e interacciones que un individuo tiene a lo largo de la vida.
Por su parte, el trabajo ha sido definido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como "el conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proporcionan los medios necesarios para el sustento de los individuos" (Botero & Rentería, 2019).
Aunque ya existen definiciones de salud y trabajo como las presentadas anteriormente, la complejidad de la relación que se establece entre salud-trabajo genera la necesidad de repensar estos conceptos bajo una perspectiva latinoamericana, a partir de otros elementos que permitan encontrar un punto de partida sobre esta relación.
Metodología
Se efectuó una búsqueda de términos naturales como "salud", "trabajo", "ocupación" y "conceptos", los cuales fueron replicados en diferentes bases de datos. A partir de esta búsqueda, se hizo un análisis conceptual, desarrollado sobre cuatro ejes temáticos que se abordan desde lo histórico/social, teórico, político y cultural, con el fin de favorecer esta comprensión.
Resultados y discusión
Salud: Conceptualizaciones
En esta sección se presentan los enfoques histórico, teórico, político/normativo y cultural que visualizan la conceptualización de la salud. Desde el punto de vista histórico, Laurell (1993) propuso que el proceso salud-enfermedad tiene un carácter social e histórico, lo que difiere de la concepción médica tradicional donde los procesos biológicos y psíquicos humanos son vistos como ahistóricos y naturales. De esta manera, los procesos biopsíquicos dan características a los grupos sociales, que pueden ser observados empíricamente.
Desde lo teórico, Fernández (2014) refiere que la salud incluye dos partes, una que involucra a la sociedad y otra que involucra al individuo. En cuanto a la sociedad, la salud incluye la generación de condiciones de vida y trabajo seguras y confortables; mientras que, para el individuo, incluye sus propósitos y capacidades para desarrollar las estrategias que lleven al logro de estos. Por su parte, Aguilera et al. (2008) se enfoca en la salud ocupacional, definiéndola como la promoción y mantenimiento del más alto grado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las ocupaciones. Esto integra la prevención de daños a la salud causados por las condiciones de trabajo, la ubicación y mantenimiento de los trabajadores en un ambiente laboral adaptado a sus capacidades fisiológicas y psicológicas.
En cuanto a lo normativo, Arango Soler et al. (2013) argumentan que la salud es y ha sido un concepto político debido a lo controvertido de su formación como noción, ya que ha sido producto de tensiones y negociaciones; de igual manera, estos significados han orientado las respuestas sociales y políticas a las principales necesidades de salud de las sociedades. Lineamientos políticos que implican una distribución de poder entre grupos y sectores, con el surgimiento de actores sociales que han posicionado algunos temas y problemas por encima de otros con la fuerza suficiente para dar direccionalidad a dichas políticas y priorizarlas.
Por su parte, Vélez y Lucía (2012) ponen en consideración el aspecto cultural, ya que la salud está influenciada por la cultura, el medio ambiente, la sociedad, los hábitos y otros factores que hacen que el hombre se encuentre en constante adaptación al medio.
Trabajo: Conceptualizaciones
En este punto, se presentan los enfoques social, teórico, político/económico y cultural que visualizan la conceptualización del trabajo.
Desde lo social, Samaja (2004) se refiere a la ocupación como un componente que mide la clase social, siendo el papel del trabajo central y determinante. Así, el trabajo es un concepto clave para entender cómo la sociedad distribuye la riqueza y el poder, integrando o excluyendo a determinadas poblaciones, y canalizando así la distribución de bienes y el acceso a los recursos, que puede ser más o menos justa (Sousa, 2012).
Teóricamente, Laurell (1989) refiere que el trabajo es un componente esencial de la vida humana, ya que representa las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza. En estas relaciones se producen bienes y se conforman las interacciones sociales, proporcionando la base para la producción económica que se refleja en la vida social y política.
Desde la perspectiva político-económica, Garza Toledo (2000) refiere que el trabajo es parte de una construcción social, que genera relaciones sociales, como la interacción inmediata o mediata con otros hombres, y en la que entran en juego relaciones de poder, dominación, cultura, discursos, estéticas y formas de razonamiento. Los límites entre lo que es trabajo y lo que no lo es se definen socialmente y pueden cambiar debido a la relación de fuerzas económicas y sociales.
Culturalmente, Isorni (2012) afirma que para Marx el trabajo es una actividad específica del individuo donde puede expresar su humanidad. Esta concepción del hombre a partir del trabajo cobra vida en algo que es externo al individuo, ya que es elaborado por él y al mismo tiempo sufre transformaciones en su forma. Esto hace que la función del trabajo en la vida humana no se limite absolutamente a ser una condición indispensable para la existencia y desarrollo del hombre, ni a ser la fuente de su fuerza y riqueza. Isorni (2012) refiere que cuando el hombre actúa sobre la naturaleza, al mismo tiempo se transforma a sí mismo, desarrollando su cultura material y espiritual, así como sus facultades físicas e intelectuales.
Lo anterior se presenta en la Figura 1 de tal manera que se logre visualizar lo expuesto en los párrafos anteriores.
Relación salud-trabajo
La concepción de la relación salud-trabajo, vista desde perspectivas teóricas tradicionales, considera que la relevancia del trabajo para la salud reside en que pone al trabajador en contacto con factores de riesgo. En esta visión, el trabajo no es más que un medio externo que, como cualquier otro, contiene factores de riesgo causantes de enfermedad. De ello se deduce que esta corriente de pensamiento se basa en la concepción multicausal no estructurada, o a veces incluso en la concepción monocausal clásica, y en la idea de que el "trabajo" tiene especificidad etiológica con respecto a los daños para la salud: la enfermedad clínicamente definida.
En contraste, desde perspectivas teóricas alternativas, la relación trabajo-salud vista desde la medicina social latinoamericana pretende que las colectividades humanas logren el adecuado desarrollo de sus capacidades biológicas y psicológicas. Este enfoque no se limita solo al mejoramiento de las condiciones individuales de salud, ya que el trabajador es considerado desde lo colectivo.
Conclusiones
Analizar las concepciones teóricas tradicionales y alternativas desde las que se ha estudiado la salud y el trabajo, tanto de forma aislada como en su interacción, favorece la comprensión de la relación salud-trabajo como un fenómeno social complejo en el marco de un sistema económico y social capitalista. Esto sustenta la necesidad de que los profesionales de la salud ocupacional y los médicos del trabajo amplíen su visión de los problemas relacionados con la salud de los trabajadores, así como las soluciones propuestas, alejándose del reduccionismo y la instrumentalización del campo, motivando y recuperando la investigación en salud ocupacional.
Inicialmente, la salud ocupacional se centró en el análisis de la relación saludtrabajo a través de la identificación y clasificación de los peligros y factores de riesgo a los que el trabajador está expuesto en el lugar de trabajo, estudiando cómo la exposición continua a estos factores de riesgo produce afectación a la salud física, lo que eventualmente fue clasificado como enfermedad ocupacional. Posteriormente, la salud laboral se vio obligada a considerar los cambios en las relaciones laborales, la realidad, la legislación laboral y otros factores que también afectan la salud de los trabajadores. Esto permitió explicar los fenómenos en salud en el marco del trabajo desde una visión más integral, incluyendo más aspectos de la vida del trabajador en la conceptualización de la salud, con el fin de proporcionar el máximo bienestar posible a través del trabajo.















