Introducción
Etimológicamente, la palabra "Tecnología" proviene de las nociones de "saber" y "razón". Esto sugiere que el término implica un conocimiento o habilidad que abarca la planificación, organización y dominio de una actividad, así como el conjunto de conocimientos empleados para llevarla a cabo. La tecnología se relaciona con la capacidad humana para proyectar y materializar ideas, y su influencia en la experiencia cotidiana regularmente se refiere a las herramientas o métodos desarrollados para lograr objetivos eficientes, abarcando artefactos materiales y conocimientos relacionados con la creación, diseño, fabricación y utilización de medios y maquinaria (Esparza y Rubio, 2016).
Desde sus orígenes, la tecnología ha sido una herramienta viable debido a cualidades inherentes como la uniformidad, la repetición y la predictibilidad de ciertos fenómenos naturales. Esta última característica permite a los seres humanos darse cuenta de que pueden beneficiarse de estos fenómenos (Martí, 2006), utilizando la tecnología como un facilitador de las actividades humanas, incluyendo el proceso de enseñanza y aprendizaje, lo que contribuye a enriquecer las capacidades para el desarrollo de tecnologías (Castro, 2021).
El sector defensa no es ajeno a la influencia de la tecnología, ya que esta se encuentra ligada a la mayoría de los aspectos del entorno, generando una tendencia global hacia la garantía de innovaciones tecnológicas motivadas por la necesidad de disminuir la dependencia externa y la búsqueda de superioridad tecnológica ante amenazas cambiantes (Espitia et al., 2021; Martí, 2006). Asimismo, los avances tecnológicos aplicados al ámbito de la defensa han proporcionado una ventaja en las operaciones, pero también han generado nuevas amenazas debido a la velocidad con la que se desarrollan las tecnologías a nivel mundial (Jiménez-Navia, 2020).
En un contexto global de rápidos cambios tecnológicos y desafíos en constante evolución, el sector defensa ha experimentado transformaciones significativas en sus enfoques, a causa de amenazas globales como la recesión económica, las amenazas no convencionales, la competencia internacional, el desempleo, el crimen organizado, la degradación del medio ambiente, las migraciones descontroladas, entre otras (Covarrubias, 2016; Salazar Machado, s.f.). Esto plantea nuevos retos que generan la necesidad de innovar en tecnologías existentes, así como desarrollar nuevas alternativas que permitan mantenerse a la vanguardia (Cubillos et al., 2020). La urgencia de adoptar la innovación y aprovechar sus beneficios se incrementa en contextos globales, donde la participación destacada del sector defensa se evidencia en modelos de innovación como el de la triple hélice (Gorzo et al., 2022).
En este sentido, la tecnología militar abarca avances orientados a productos diseñados para cumplir con requisitos militares específicos, requiriendo una base económica robusta para respaldar sectores industriales o de servicios que mantengan recursos avanzados. Sin embargo, la capacidad de mantener dicha tecnología exige niveles económicos que permitan destinar los recursos necesarios. Por lo tanto, el poder tecnológico de una nación trasciende el tamaño y la eficacia de sus fuerzas militares. También está intrínsecamente ligado a la disposición de una economía, con capacidad de respaldar sectores industriales o de servicios para mantener recursos avanzados (Espitia et al., 2021; Jiménez-Navia, 2020; Martí, 2006).
Las tecnologías militares surgen como resultado de diversos factores. Entre ellos se incluyen la competencia entre ejércitos y unidades, la gestión de recursos limitados, los cambios en las estrategias nacionales impulsados por el sistema político, la aparición de nuevas necesidades y capacidades, la influencia de elementos culturales en la sociedad y en el propio sector defensa, y los procesos organizacionales que gestionan el conocimiento. Todos estos elementos contribuyen al desarrollo de nuevas tecnologías, tácticas y estrategias en el ámbito militar (Espitia et al., 2021).
Además, es importante destacar que los avances tecnológicos derivados de la investigación, desarrollo e innovación D+i) en defensa tienen un impacto positivo en otras industrias civiles. Esto se debe a que facilitan la creación y actualización de tecnologías duales de manera más rápida y rentable, beneficiando tanto al sector de defensa como a la economía en general (Jiménez-Navia, 2020).
De acuerdo con el estudio realizado por Espitia et al. (2021), las áreas de aplicación de la tecnología militar se encuentran evolucionando de forma acelerada desde hace mucho tiempo, en función de resolver problemas del sector defensa. Dichas áreas se pueden clasificar de forma genérica en cuatro (4) categorías: los sensores, las computadoras y comunicaciones, plataformas de armas y tecnologías clave. No obstante, dicho estudio señala también dieciocho (18) categorías específicas, las cuales se definen de la siguiente manera:
Información: todo aquel objeto que permita obtener información de manera eficaz (software de batalla, elementos de vigilancia, cámaras y sensores).
Medioambiente: instrumentos o entrenamientos que permitan la conservación o descontaminación del medioambiente.
Defensa: todo elemento que provea defensa al conjunto militar de una nación (elementos de control de incendios, antibombas, defensa de área marítima y aérea, antidrones, protección contra vehículos no tripulados, radares antimisiles, antiexplosivos).
Aeronaves: vehículos de navegación aérea.
Energía: elementos para generar y conservar energía en zonas de guerra o cuando la misión lo requiera.
Robots: entidad virtual o mecánica artificial.
Armas: dispositivos propulsores de proyectiles.
Entrenamiento: simuladores usados para el aprendizaje de los soldados.
Ciberseguridad: protección de la infraestructura computacional y de los servidores del gobierno y el ejército.
Desminado: vehículos que eliminan o detectan minas terrestres.
Vehículos: vehículos de combate.
Instalaciones: elementos que permiten la mejoría de las instalaciones en zonas de guerra.
Logística: equipo móvil que permite el desplazamiento de las cargas pesadas a zonas de combate. Procedimientos o elementos que permiten la atención de emergencias.
Materiales: elementos que son modificados para determinado fin, mejorando ciertas características ya existentes.
Artillería: conjunto de armas de guerra de gran peso y tamaño que disparan proyectiles a larga distancia.
Comunicaciones: elementos que facilitan la comunicación entre los individuos y que generalmente son diseñados para que no puedan ser intervenidos por el enemigo.
Vestuario: elementos de protección personal del soldado que son modificados para su beneficio.
Submarinos: navío capaz de sumergirse bajo la superficie del océano.
Con relación a lo anterior, se proporciona una revisión actualizada de tecnologías en el sector defensa a nivel mundial, con el propósito de identificar las tendencias de mayor impacto en la actualidad. Este estudio se fundamenta en la necesidad de conocer algunas de las tecnologías de defensa actuales, las cuales se clasifican y analizan a partir de una revisión global para contribuir a la identificación de las tecnologías adoptadas por diferentes países, ofreciendo conocimientos actualizados y perspectivas esenciales para mantenerse a la vanguardia en el ámbito de la defensa.
Dada la revisión de tecnologías del sector defensa y su gran relevancia, este artículo busca responder preguntas clave como: ¿cuáles son las principales tendencias de innovación tecnológica en el sector defensa a nivel global? y ¿qué áreas tecnológicas concentran mayor inversión en el sector defensa?
Metodología
Esta investigación tuvo como alcance identificar y analizar las principales tecnologías de defensa adoptadas a nivel mundial entre 2000 y 2024, con un enfoque en las tendencias globales, estrategias nacionales e internacionales, y los desafíos tecnológicos presentes en el sector. El estudio se limitó a fuentes disponibles públicamente, abarcando 23 países y 2 organizaciones internacionales clave.
Una revisión de tecnologías en el contexto global del sector de defensa. Para ello, se utilizó un enfoque metodológico cualitativo con un punto de vista descriptivo, realizando una revisión exhaustiva de la literatura académica y fuentes gubernamentales relacionadas con la tecnología de defensa a nivel mundial. Esta revisión ofrece una base sólida para comprender las tendencias globales en el uso de tecnologías militares y las estrategias adoptadas por diferentes países.
Los documentos revisados incluyeron artículos científicos en revistas especializadas en defensa, documentos oficiales de ministerios de defensa, hojas de ruta, entrevistas, cuadernos de trabajo, estrategias de defensa, boletines, informes técnicos, portales gubernamentales y políticas públicas de los sectores militares. No se excluyeron fuentes por idioma, pero se descartaron informes no oficiales, priorizando aquellos de alta confiabilidad y relevancia institucional, pero de carácter público.
La revisión se llevó a cabo teniendo en cuenta aspectos como la vigencia y pericia de cada fuente, con la finalidad de obtener perspectivas actualizadas y conocimientos de primera mano sobre los enfoques tecnológicos de defensa, para lo cual se utilizaron los términos de búsqueda: "Ciencia y Tecnología", "Innovación tecnológica", "Defensa militar", "Fuerzas Armadas" e "Investigación y Desarrollo". Las palabras clave se combinaron para optimizar la búsqueda, incluyendo combinaciones como "Ciencia y Tecnología AND Innovación tecnológica" o "Defensa militar OR Investigación y Desarrollo". Los criterios utilizados incluyeron fechas de publicación entre 2000 y 2024, con el objetivo de explorar algunas de las tecnologías de defensa adoptadas en los últimos 20 años, así como la relevancia institucional y confiabilidad de las fuentes, considerando documentos oficiales o secundarios con información verídica, en los cuales se tuvo en cuenta la credibilidad de autores e instituciones que los suministraban.
La búsqueda de información se realizó a través de una revisión mixta, donde se mezcló el uso de palabras clave en herramientas digitales (Scopus, Web Science y Google Scholar) con búsquedas manuales en sitios oficiales de diversos países y en empresas relacionadas con ciencia y tecnología en defensa. Adicionalmente, se hizo uso del software Mendeley para la gestión de las fuentes; posteriormente, se registraron en una matriz y se organizaron para reducir discrepancias en la evaluación. Estas se clasificaron por categoría y se extrajeron los siguientes datos principales: país u organización, autores, tipo de documento, título, institución, año de publicación, enlace URL, temática abordada, idea central y objetivo general.
Las innovaciones tecnológicas identificadas durante la revisión se agruparon en un total de 21 categorías. Estas se definieron inicialmente con base en estudios previos encontrados en la bibliografía y tendencias observadas durante la revisión. Sin embargo, a través de un análisis propio, se logró unificar algunas categorías de manera genérica, ya que ciertas tecnologías podían aplicarse a más de una categoría, lo cual permitió agrupar la información de forma más compacta. Los datos recopilados se analizaron estableciendo una comparación entre veintitrés (23) países de diferentes regiones del mundo y dos (2) organizaciones internacionales, la Agencia Europea de Defensa (EDA) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Dicha comparación se llevó a cabo con el fin de identificar las tendencias y desafíos tecnológicos que presenta este análisis en profundidad sobre la revisión tecnológica en el contexto global.
Es fundamental destacar que la metodología de este artículo estuvo sujeta a ciertas limitaciones. Los datos presentados pueden no reflejar de manera exacta la situación real de cada país, dado que se obtuvieron a partir de información disponible en documentos y sitios web de acceso público. Por lo tanto, es importante reconocer que aquellos datos de carácter reservado o confidencial relacionados con el sector defensa de cada nación, no fueron incluidos en esta revisión bibliográfica. Estas limitaciones son inherentes a la naturaleza de la investigación y a las restricciones de acceso a información clasificada.
Resultados
De acuerdo con los resultados de la revisión realizada, se observa un notable compromiso por parte del sector de defensa en la apropiación de tecnologías en diversas áreas. Estas inversiones abarcan tanto la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, sistemas y equipos avanzados, así como la formación y capacitación del personal para la adquisición y el manejo eficiente de estas innovaciones tecnológicas.
Sin embargo, debido a la complejidad y diversidad de estas innovaciones, se ha llevado a cabo una clasificación en veintiún (21) categorías relacionadas con campos como la sostenibilidad energética y ambiental, simuladores, detección, sistemas tripulados y no tripulados, ciberdefensa y ciberseguridad, misiles, tecnologías emergentes, infraestructuras, programas educativos, sector industrial, tecnología espacial, plataformas navales, plataformas terrenas, plataformas aéreas, tecnología nuclear, tecnologías disruptivas, municiones, dotación (uniformes), armas, tecnologías de mando y control, materiales, información y comunicación avanzada. Dichas categorías se detallan a continuación:
Las tecnologías de Ciberseguridad y Ciberdefensa son una de las principales tendencias a nivel global. Estos términos se refieren a la protección de los sistemas de información y comunicaciones militares y civiles contra amenazas cibernéticas (Cano, 2011). Varios países de diferentes regiones del mundo, al igual que organizaciones como la OTAN (Evans et al., 2022; North Atlantic Treaty Oganization [NATO], 2013, 2020), están tomando medidas para fortalecer sus capacidades en este campo.
En Europa, países como España (Dirección General de Armamento y Material, 2020; Ministerio de Ciencia e Innovación, 2021), Reino Unido (Government of the United Kingdom, 2015; UK Research and Innovation, 2022), Francia (République Française, 2022), Polonia (National Security Bureau, 2020), Noruega (Magne, 2022; Norwegian Ministry of Defence, 2022), Dinamarca (Danish Government, 2018) y Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), están concentrando esfuerzos en la incorporación de sistemas contra ataques cibernéticos.
En países de Norteamérica y Latinoamérica, Estados Unidos ha enfocado sus esfuerzos en el dominio cibernético de la información como parte de su estrategia de defensa cibernética (The White House, 2022); Brasil, por su parte, ha buscado aumentar la inversión en ciberseguridad como parte de la protección de sus activos digitales (Cruz, 2017; Marina de Brasil, 2017). Además, México ha desarrollado una Estrategia Institucional de Ciberespacio de la Marina de México, que busca fortalecer las capacidades y promover la cooperación nacional e internacional para lograr combatir las amenazas cibernéticas que afectan el sector naval (Secretaría de la Marina de México, 2021). De igual forma, Chile ha avanzado en iniciativas similares (B. Riquelme, 2016).
En Asia, región donde distintos países han priorizado el desarrollo de estas tecnologías (Casa Asia, 2009), Israel destaca como pionero en el desarrollo de tecnologías enfocadas en la ciberseguridad, contribuyendo a la innovación de este campo (Ramírez y Jiménez, 2017; R. Riquelme, 2019). Filipinas está avanzando en el desarrollo de infraestructura cibernética y la mejora de la educación en ciberseguridad (Galang, 2019; Philippines Ministry of Defence, 2018); Japón ha priorizado el aseguramiento del dominio cibernético como parte integral de su estrategia de defensa (Japan Ministry of Defence, 2022), mientras que Corea del Sur ha implementado un programa para mejorar y fortalecer sus capacidades de defensa cibernética (Chang et al., 2021). Por último, Australia está trabajando activamente en la priorización y el fortalecimiento de capacidades basadas en el espacio y sistemas cibernéticos (Australian Department of Defence, 2016; Government of South Australia, 2020).
El desarrollo y la gestión de Materiales de fabricación avanzados y estratégicos que brindan propiedades óptimas para la aplicación militar se ha venido desarrollando en países como el Reino Unido (UK Ministry of Defence, 2020), Dinamarca (Danish Ministry of Defence, 2018), China (Ministry of Science and Technology, 2019), Israel (Ramirez y Jiménez, 2017) y Filipinas, así como los relacionados con tecnologías nucleares en el caso de Corea del Norte (Haggard et al., 2018; Pinacho, 2014; Roman, 2023). Un ejemplo concreto en este sentido es el de la Agencia Europea de Defensa (EDA), que ha desarrollado el proyecto STILE (Smart Textiles in Defence) dedicado al desarrollo y validación de tecnologías inteligentes con mayor eficiencia, basadas en vestuario militar con características mejoradas en cuanto a seguridad y capacidad de respuesta (European Defence Agency, 2021).
Las tecnologías de mando y control se refieren al conjunto de elementos interconectados que permiten tomar decisiones y controlar las operaciones militares en tiempo real; incluyendo sistemas de comunicaciones, inteligencia e información (Triviño, 2015). Dichas tecnologías están siendo priorizadas en varios países como Reino Unido (UK Ministry of Defence, 2020), Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), Brasil (Marina de Brasil, 2017), México (Sherbi, 2021), Estados Unidos (The White House, 2022), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022), Canadá (Government of Canada, 2022) y Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014), donde se vienen desarrollando sistemas electrónicos para la transmisión de información en tiempo real, inteligencia, vigilancia, reconocimiento y comunicaciones cuánticas. Este enfoque refleja su compromiso con la seguridad y la eficiencia operativa en el ámbito militar.
El desarrollo de armas y sistemas relacionados con estas se ha hecho más evidente en países como España(Dirección General de Armamento y Material, 2020), Reino Unido (Government of the United Kingdom, 2015; UK Ministry of Defence, 2020), Francia (Republic of France, 2017), Polonia (National Security Bureau, 2020), Países Bajos (Netherlands Ministry of Defence, 2022), Dinamarca (Danish Government, 2018), México (Sherbi, 2021) , Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015; The White House, 2022) , Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014), Israel (R. Riquelme, 2019), Corea del Norte (Haggard et al., 2018) y Filipinas (Philippines Ministry of Defence, 2018), en los cuales se identifican tecnologías de armas de fuego, artillería, aéreas, hipersónicas, submarinas, antiblindaje, guiadas por precisión, de largo alcance, automatizadas, de energía dirigida y aeroespaciales. Reflejando los esfuerzos en diversas áreas de desarrollo en armamento militar.
Las tecnologías de Dotación (Uniformes) se encuentran ligadas a aspectos como el perfeccionamiento del desempeño y aptitud física, así como la protección ante amenazas no tradicionales, incluidas la defensa nuclear, biológica, química, radiológica y artefactos explosivos; el desarrollo de herramientas como exoesqueletos y vestuario, que ofrecen ventajas durante el combate; equipos militares de protección, asistencia y apoyo del combatiente en operaciones, entre otros. Dichas tecnologías se han venido desarrollando con mayores avances en países como España (Dirección General de Armamento y Material, 2020); Noruega (Magne, 2022); Brasil (Marina de Brasil, 2017); Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015); Canadá (Canada Department of National Defence, 2013); Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014) y Australia (Australian Department of Defence, 2016; Government of South Australia, 2020).
La incursión de tecnologías relacionadas con el diseño y producción de municiones para armas livianas, pesadas, municiones convencionales, de precisión y en muchos casos explosivas, se han visto reflejada en países como España (Dirección General de Armamento y Material, 2020), México (Sherbi, 2021), Canadá (Government of Canada, 2022), Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022).
Las tecnologías disruptivas como la hiperconectividad, big data, nanotecnología, sistemas de alerta temprana, sistemas de defensa nuclear, biológica, química y radiológica (NRBQ), internet de las cosas, robótica, inteligencia artificial y sistemas autónomos se han convertido en prioridades para países como España (Dirección General de Armamento y Material, 2020), Francia (Republic of France, 2017), Polonia (National Security Bureau, 2020), Países Bajos (Netherlands Ministry of Defence; 2018), Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), China (Wright, 2015), Corea del Sur (Chang et al., 2021), Israel (Ramírez y Jiménez, 2017), Brasil (Marina de Brasil, 2017), Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015; The White House, 2022), Chile (B. Riquelme, 2016) y Australia (Australian Department of Defence, 2016; Government of South Australia, 2020).
Las tecnologías nucleares plantean desafíos relacionados con el control de la proliferación de estas armas en distintos países. Francia mantiene una postura extrema de solo defensa y ha suspendido las pruebas nucleares, enfocándose en sistemas de simulación para garantizar la seguridad y confiabilidad de sus armas nucleares (Ministry of the Armed Forces, 2021; Republic of France, 2017). Asimismo, Reino Unido propone una serie de medidas para enfrentar desafíos relacionados con tecnologías nucleares y la proliferación de armas de este tipo (Government of the United Kingdom, 2015).
Por otro lado, el diseño, la construcción y la operación de submarinos de propulsión por energía nuclear, son retos significativos para países como Brasil (Marina de Brasil, 2017) y México (Sherbi, 2021), ya que buscan mejorar sus capacidades navales, así como la capacitación de su personal para la operación de estas tecnologías.
Estados Unidos ha priorizado en los últimos años el fortalecimiento de su poder nuclear como respaldo a la disuasión, mediante la modernización de la tríada nuclear; tecnologías relacionadas con el comando, control y comunicaciones cuánticas; y su infraestructura de armas atómicas (The White House, 2022).
Por último, Corea del Norte tiene como objetivo la acumulación de tecnologías y capacidades internas en el ámbito nuclear, basado en un principio de liderazgo asegurado a través de armas nucleares. Esto incluye el desarrollo y modernización de tecnologías nucleares de alta precisión, materiales, reactores, sistemas de lanzamiento y dispositivos nuclearmente empobrecidos (Haggard et al, 2018; Pinacho, 2014; Roman, 2023).
El desarrollo de tecnologías para Plataformas Aéreas se destaca en varios países como Brasil (Marina de Brasil, 2017), Ecuador (Jimenez et al., 2021), Canadá (Government of Canada, 2022), Dinamarca (Danish Government, 2018), Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Polonia (Polish National Security Office, 2017), Turquía (Õzlü, 2021), Filipinas (Philippines Ministry of Defence, 2018), China (Wright, 2015), los cuales abarcan distintos aspectos como el diseño, la construcción, la modernización y la adquisición de nuevos modelos, así como mejora de equipos integrados de armas, comando, control y comunicaciones. Esta categoría incluye tecnologías aeroespaciales, sistemas de simulación aérea, radares aerotransportados, sistemas aéreos no tripulados y defensa aérea, reflejando su compromiso en fortalecer capacidades en el dominio aéreo.
Las tecnologías de Plataformas Terrestres en países como España (Dirección General de Armamento y Material, 2020), Reino Unido (Government of the United Kingdom, 2015; UK Ministry of Defence, 2020), Francia (Republic of France, 2017), Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Dinamarca (Danish Government, 2018), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022), Filipinas (Philippines Ministry of Defence, 2018), México (Sherbi, 2021) y Canadá (Government of Canada, 2022), se centran en el diseño, construcción, modernización y adquisición de vehículos de combate blindados, de infantería, antiminas y tanques de guerra, así como en la mejora de equipos de armas, comando, control y comunicaciones. Destacan el vehículo blindado 4x4 "General Dynamics LS Dragoon 300" desarrollado en Venezuela (Hernández, 2022) y los tanques Altay de Turquía (õzlü, 2021).
El desarrollo de Plataformas Navales ha reflejado avances tecnológicos, principalmente en países como España (Dirección General de Armamento y Material, 2020), Polonia (National Security Bureau, 2020; Polish National Security Office, 2017), Países Bajos (Netherlands Ministry of Defence, 2022), Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Polonia (Polish National Security Office, 2017), Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), Dinamarca (Danish Government, 2018), Brasil (Marina de Brasil, 2017), México (Secretaría de la Marina de México, 2021; Sherbi, 2021), Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015), Canadá (Government of Canada, 2022), Chile (Mackay, 2020; B. Riquelme, 2016), China (Wright, 2015), Corea del Sur (Chang et al., 2021), Turquía (Özlü, 2021), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022), Filipinas (Philippines Ministry of Defence, 2018) y Australia (Australian Department of Defence, 2016; Government of South Australia, 2020). Estos avances abarcan fortalecimiento de capacidades en mantenimiento, modernización, diseño y construcción naval, adquisición de equipos y sistemas de dominio naval, tecnologías de capacitación del personal para operaciones de guerra naval, capacidades de combate e identificación de ciberamenazas, investigación marítima, sistemas de armas, sensores, radares, sonares y comunicaciones, sistemas de simulación, empleo de plataformas de superficie y submarinas no tripuladas en tareas logísticas, sistemas de navegación inercial, algoritmos genéticos de construcción naval y sistemas de defensa antiaérea y antisubmarina.
Asimismo, destacan con proyectos en materia naval países como el Reino Unido con el desarrollo de nuevos portaaviones de la clase Queen Elizabeth (Ministry of Defence, 2017); Francia, que también está desarrollando nuevos portaaviones (Republic of France, 2017) , y Venezuela con tecnologías como el sistema de lanzacohetes múltiples Haseb 11x107 mm; el torpedo Whitehead Alenia A.224/S; prototipo de la lancha "Centinela" con casco reforzado para operaciones marítimas, fluviales y lacustre; buques de desembarco Capana T-61; patrulleras Charran para guardacostas, fragata Almirante Brion (F-22); patrullero misilístico Federación (PC-12) y buque avante 1400 (Hernández, 2022; Xinhua Español, 2019).
En la Industria Espacial, países como España, Reino Unido (Government of the United Kingdom, 2015; UK Research and Innovation, 2022), Polonia (National Security Bureau, 2020), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022), Filipinas (Philippines Ministry of Defence, 2018) , México (Sherbi, 2021), Estados Unidos (Steinbock, 2014; The White House, 2022), Canadá (Government of Canada, 2022), Chile (B. Riquelme, 2016), Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014) y Australia (Government of South Australia, 2020), están trabajando en tecnologías que incluyen armas aeroespaciales, sistemas de control y aplicación del dominio espacial, sistemas militares de despliegue espacial, tecnologías de defensa espacial, estudios de ciencias aeroespaciales, vuelos espaciales tripulados y programas de exploración lunar en el caso de China (Wright, 2015), sistemas satelitales y vigilancia espacial.
Referente a las tecnologías de Misiles, se identificó que el Reino Unido está desarrollando sistemas de defensa antimisiles (Government of the United Kingdom, 2015), mientras que Francia se enfoca en tecnologías de defensa incluyendo misiles hipersónicos e hipermaniobrables, sensores y sistemas de sigilo activo antimisiles, misiles de crucero antibuques y lanzados desde el aire, y armas de energía dirigida, así como el desarrollo de un programa de cooperación en sistemas de misiles franco-británicos (Republic of France, 2017).
Polonia se centra en sistemas de armas de largo alcance, como misiles balísticos, de crucero y capacidades de defensa aérea antimisiles (National Security Bureau, 2020). La Armada holandesa equipa sus buques con sistemas de armas avanzados, incluyendo misiles antibuque y antimisiles, armas guiadas de precisión y sistemas de defensa aérea (Netherlands Ministry of Defence, 2022). Mientras tanto, Dinamarca ha fortalecido sus tecnologías de defensa contra misiles balísticos y misiles guiados por precisión, principalmente en sus fragatas y aviones (Danish Government, 2018).Venezuela cuenta con el sistema de misiles antitanques "IDS Mapats 2" y tecnologías de sistemas de misiles para defensa aeroespacial (Hernández, 2022). Corea del Sur se encuentra invirtiendo en tecnologías de misiles (interceptores, sensores y defensas aéreas) para la detección y neutralización de ataques de este tipo (Chang et al., 2021).
Otros países como Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022), Corea del Norte (Haggard et al., 2018; Pinacho, 2014), Turquía (Õzlü, 2021), Israel (Ramírez y Jiménez, 2017), Estados Unidos (The White House, 2022) y Canadá (Government of Canada, 2022), se encuentran desarrollando tecnologías relacionadas con el diseño y producción de misiles y cohetes de corto, medio y largo alcance, tecnologías antimisiles y desactivación de misiles.
El área de las Tecnologías Emergentes es una de las categorías tecnológicas con mayor relevancia en la actualidad, siendo el continente europeo uno de los líderes con una amplia acogida de estas tecnologías. En primer lugar, España busca la colaboración entre empresas, organizaciones de investigación y desarrollo, universidades y otros agentes del sector de la defensa, con el objetivo de crear programas de financiación para proyectos de I+D+i (Dirección General de Armamento y Material, 2020). En segundo lugar, Reino Unido fomenta la investigación y desarrollo en áreas clave relacionadas con el dominio de la información, robótica, sistemas de armas, rendimiento humano, materiales y, por último, garantizar la competitividad en construcción naval (Ministry of Defence, 2017, 2021).
Por su parte, Francia promueve el desarrollo de infraestructuras de investigación y la promoción de la investigación básica y aplicada (Ministry of the Armed Forces, 2021, 2022). En los Países Bajos se prioriza e impulsa la inversión en investigación, con un enfoque a tecnologías y capacidades que mejoren la seguridad nacional (Netherlands Ministry of Defence, 2018). Asimismo, Noruega establece medidas para aumentar la participación de las empresas en la investigación y la innovación, y mejorar la transferencia de conocimientos entre el sector de investigación y la industria (Research Council of Norway, 2022).
A su vez, Letonia busca aumentar la intensidad de la investigación y el desarrollo (I+D), en busca de la excelencia y la transformación digital del sistema de I+D, así como aumentar el valor social y económico de la investigación, garantizando además la formación necesaria del capital humano de investigación (Latvia Ministry of Defence, 2020). Igualmente, Dinamarca aumenta la inversión en I+D en el campo digital para fomentar la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías, así como el aseguramiento del patrocinio de proyectos de investigación para la actualización del equipo militar (Danish Government, 2018).
Estados Unidos también está invirtiendo en investigación del sector naval, enfocándose en áreas críticas como la acústica oceánica de alta y baja frecuencia, el diseño y mejora de armas submarinas, la ingeniería naval, la medicina submarina y la aviación marítima (Office of Naval Research, 2015; Steinbock, 2014; The White House, 2022). Por su parte, Venezuela cuenta con un Sistema de Investigación, Desarrollo e Innovación para sus Fuerzas Armadas, limitando la dependencia tecnológica del país mediante la cooperación entre distintos entes, con la intención de facilitar la viabilidad de proyectos del sector defensa (Puente y Chacón, 2019).
La Armada de Chile busca producir recursos investigativos y de conocimiento que generen soluciones con la colaboración de otras instituciones, garantizando la calidad del personal investigativo. Adicionalmente, está desarrollando proyectos en materia de radares aerotransportados, sistema láser para determinar el espesor del hielo, impresoras 3D para piezas y partes de equipos en unidades a flote, aplicación de drones para traslado de suministros en zonas aisladas y la aplicación de mini satélites para comunicación y trasmisión de datos (Mackay, 2020; B. Riquelme, 2016). Mientras tanto, Turquía quiere aumentar la investigación en tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, la biotecnología, la tecnología de la información y la comunicación, la energía y el transporte, así como el desarrollo de proyectos de investigación para la cooperación entre las universidades, institutos de I+D y la industria (Özlü, 2021).
Corea del Norte también fomenta la investigación a través de la promoción de la colaboración entre instituciones y organizaciones para mejorar el acceso a los recursos científicos y tecnológicos globales. Además, prioriza la investigación en tecnologías nucleares, materiales, reactores, entre otros (Haggard et al., 2018). Finalmente, Australia tiene como objetivo el mejoramiento de la cooperación internacional y con la industria de defensa, los socios de investigación, así como el desarrollo, mejora y construcción de capacidades de defensa mediante grupos de investigación (Australian Department of Defence, 2016; Government of South Australia, 2020). Otros países como Brasil (Marina de Brasil, 2017), China (Wright, 2015), Israel (Ramírez y Jiménez, 2017; R. Riquelme, 2019), Ecuador (Jiménez et al., 2021; Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014), México (Sherbi, 2021), Canadá (Canada Department of National Defence, 2013), Corea del Sur (Labra y Myrna, 2017; Song, 2021), han priorizado la promoción e inversión en el fortalecimiento de institutos y centros de investigación para la defensa.
Por su parte, en organizaciones como la Agencia Europea de Defensa (EDA) cabe destacar los proyectos de investigación de tecnologías cuánticas aplicadas a la defensa (European Defence Agency, 2021); así como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que plantea diferentes iniciativas sobre investigación en proyectos sobre ciberseguridad, tecnologías de defensa, energía y medio ambiente; desarrollando, además, estrategias de investigación para mantener la competitividad (Evans et al., 2022; North Atlantic Treaty Oga-nization [NATO], 2013, 2020).
En materia de Infraestructura Tecnológica se han venido desarrollando avances notables en varios países, como Francia, que prioriza el desarrollo de infraestructura para la investigación científica (Ministry of the Armed Forces, 2022); Noruega, que invierte en infraestructuras de apoyo en los distintos dominios y tecnologías de comunicaciones (Norwegian Ministry of Defence, 2022); Brasil que, en el caso de su Armada, proyecta calidad de infraestructura compatible tanto física como de ciencia, tecnología e innovación para el fortalecimiento de la institución (Marina de Brasil, 2017); México, que ha centrado sus esfuerzos en fortalecer institutos y centros de investigación, modernizando la infraestructura, incluyendo el ámbito cibernético (Secretaría de la Marina de México, 2021; Sherbi, 2021).
Estados Unidos, que ha priorizado el desarrollo de su infraestructura de armas nucleares (The White House, 2022); Canadá, que trabaja en la gestión de infraestructura que permitan ofrecer soluciones de ciencia y tecnología de forma colaborativa (Canada Department of National Defence, 2013); Ecuador, que busca integración, consolidación y generación de tecnologías para la infraestructura de seguridad de la información (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014); Japón, que trabaja en el desarrollo y refuerzo de la infraestructura de defensa para priorizar el aseguramiento de los diferentes dominios (Government of Japan, 2015; Japan Ministry of Defence, 2022); Filipinas, que busca el desarrollo de una infraestructura cibernética y de seguridad fuerte (Philippines Ministry of Defence, 2018); Australia, que busca el mejoramiento y mantenimiento de la infraestructura de defensa, desarrollando tecnologías satelitales, astilleros navales y parques tecnológicos (Government of South Australia, 2020). Otros países como Corea del Norte (Haggard et al, 2018), Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), China (Ministry of Science and Technology, 2019) e Israel (Ramírez y Jiménez, 2017), incluyen inversión significativa en la expansión de la infraestructura de defensa.
El desarrollo tecnológico aplicado a Programas Educativos para la defensa se ha visto evidenciado en varios países y organizaciones. Noruega ha tomado medidas para mejorar la competencia digital y promover la educación en STEM, además de fomentar la cooperación entre sectores para transferir conocimientos de investigación a la industria de defensa (Magne, 2022). Dinamarca trabaja en aumentar la inversión en formación y capacitación de la fuerza laboral con los conocimientos necesarios para aprovechar las oportunidades que la tecnología ofrece (Danish Government, 2022).
Filipinas se centra en la educación continua sobre seguridad cibernética (Philippines Ministry of Defence, 2018); por su parte, la Marina de Brasil plantea desafíos tecnológicos que requieren la articulación con sectores como la industria y la academia, por medio de esfuerzos, capacitaciones y saberes desde dichas instituciones (Marina de Brasil, 2017); otros países como Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), México (Secretaría de la Marina de México, 2021; Sherbi, 2021), Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015) e Israel (Ramírez y Jiménez, 2017; R. Riquelme, 2019), también priorizan la educación dentro de las tecnologías para la defensa. La Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) está trabajando en la capacitación y educación para hacer frente a los desafíos actuales y futuros en el sector defensa, incluyendo programas de intercambio de estudiantes y de formación de expertos (Evans et al., 2022).
El desarrollo e inserción de tecnologías militares relacionadas con los Sistemas Tripulados y No Tripulados se ha visto reflejado en el aumento de la utilización de estos sistemas en países como Polonia (National Security Bureau, 2020; Polish National Security Office, 2017), Países Bajos (Netherlands Ministry of Defence, 2022), Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015), Canadá (Government of Canada, 2022), Venezuela (Hernandez, 2022), Chile (B. Riquelme, 2016), Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014), China (Wright, 2015), Israel (Ramírez y Jiménez, 2017), Turquía (Özlü, 2021), Japón (Japan Ministry of Defence, 2022) y Australia (Government of South Australia, 2020).
En las tecnologías de detección se han experimentado avances significativos en varios países. España ha desarrollado capacidades de detección ante amenazas híbridas (Dirección General de Armamento y Material, 2020). Los Países Bajos han trabajado en sensores y sistemas de vigilancia para detectar amenazas marítimas (Netherlands Ministry of Defence, 2022). Corea del Sur está invirtiendo en interceptores, sensores y defensas aéreas para detectar y neutralizar ataques con misiles (Chang et al., 2021). Otros países que también han avanzado en este campo incluyen Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), Brasil (Marina de Brasil, 2017; Sherbi, 2021), México (Secretaría de la Marina de México, 2021; Sherbi, 2021), Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015; The White House, 2022), Ecuador (Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador, 2014) y Japón (Japan Ministry of Defence, 2022).
Los simuladores son otra de las tecnologías que se han venido desarrollando a nivel global. Francia ha invertido en sistemas de simulación de sus armas nucleares (Ministry of the Armed Forces, 2021); la Agencia Europea de Defensa (EDA) está haciendo uso de la nube para la simulación de operaciones militares (European Defence Agency, 2021); Canadá viene desarrollando sistemas para la simulación de entrenamiento militar, así como la de sistemas aéreos y navales (Government of Canada, 2022). Venezuela ha desarrollado un simulador de tiro para fusil "Kalashnikov AK-103" y simuladores de vuelo (Hernandez, 2022).
La Sostenibilidad Energética y Ambiental es una categoría emergente que está ganando importancia en el ámbito de la defensa a nivel global, diversos países han comenzado a priorizar esta área como parte de sus estrategias de desarrollo tecnológico y militar. España ha desarrollado nuevas tecnologías, investigaciones y soluciones innovadoras en el ámbito de la defensa relacionadas con la sostenibilidad y eficiencia energética (Dirección General de Armamento y Material, 2020).
Los Países Bajos establecen objetivos relacionados con el clima y la transición energética, tal como es el caso de su Armada, que ha implementado tecnologías de energías renovables como la solar y eólica (Netherlands Ministry of Defence, 2022).
Japón trabaja en la producción sostenible de combustibles (Japan Ministry of Defence, 2022); así como Brasil y México, que dentro de las prioridades de sus Fuerzas Armadas destaca la generación de energía y la adquisición de plataformas con propulsión por energía nuclear (Marina de Brasil, 2017; Sherbi, 2021). Estados Unidos plantea la articulación de tecnologías relacionadas con las energías limpias en distintos sectores y el desarrollo de sistemas de propulsión para plataformas navales (Office of Naval Research, 2015; The White House, 2022). Francia (Republic of France, 2017; République Française, 2022), Polonia (National Security Bureau, 2020; Polish National Security Office, 2017), China (Ministry of Science and Technology, 2019) y Reino Unido (UK Ministry of Defence, 2020) también han comenzado a explorar el potencial de la sostenibilidad energética en sus respectivas estrategias de defensa.
Dentro del ámbito de las Información y Comunicaciones Avanzadas, varios países, incluyendo a España (Dirección General de Armamento y Material, 2020), Reino Unido (UK Ministry of Defence, 2020), Francia (Republic of France, 2017), Polonia (National Security Bureau, 2020), Países Bajos (Netherlands Ministry of Defence, 2022), Noruega (Norwegian Ministry of Defence, 2022), Letonia (Latvia Ministry of Defence, 2020), Dinamarca (Danish Government, 2018), China (Wright, 2015), Israel (Ramírez y Jiménez, 2017), Turquía (Özlü, 2021), Corea del Norte (Lim, 2022), Japón (Government of Japan, 2015; Japan Ministry of Defence, 2022), Filipinas (Philippines Ministry of Defence, 2018), Brasil (Marina de Brasil, 2017), Estados Unidos (Office of Naval Research, 2015), Canadá (Canada Department of National Defence, 2013), Chile (B. Riquelme, 2016) y Australia (Government of South Australia, 2020), se encuentran trabajando en diversas innovaciones que incluyen mini satélites para comunicación y trasmisión de datos; ciencia de los datos; información y telecomunicaciones; sistemas para la seguridad del espacio de información; sensores interconectados en redes (capaces de proporcionar grandes volúmenes de datos); medios de comunicación y posicionamiento, navegación y sincronismo (PNT) robustos y resilientes; fabricación de supercomputadoras; sistemas de navegación por satélite, laser de fusión de confinamiento inercial.
Además, la Agencia Europea de Defensa (EDA) tiene proyectos clave como QUAN-TAQUEST, un sistema para identificar tecnologías cuánticas aplicadas a comunicaciones seguras y navegación en defensa, y CLAUDIA (Cloud Intelligence for Decision Making Support and Analysis), centrado en el uso de la nube para operaciones militares como simulación, infraestructura de nube táctica para inteligencia, vigilancia, reconocimiento y generación de escenarios para la toma de decisiones (European Defence Agency, 2021).
Análisis de resultados
Se identificó una marcada inclinación hacia innovaciones relacionadas con plataformas navales, investigación, ciberseguridad, detección, industria espacial y misiles. Además, se ha notado una tendencia moderada en innovaciones relacionadas con plataformas aéreas, programas educativos, armas, tecnologías disruptivas, plataformas terrestres, sistemas tripulados y no tripulados, e infraestructura. Por último, se observa una menor tendencia en áreas como materiales, sostenibilidad energética, tecnologías de mando y control, simuladores, combatientes, municiones y tecnologías nucleares. La Figura 1 muestra la cantidad de países que están trabajando o adoptando cada una de las categorías de innovación tecnológica.
Se observó, en este ejercicio, que las categorías de innovaciones tecnológicas evidencian una proporcionalidad variable en su adopción por los países estudiados. En este sentido, se clasificaron las categorías tecnológicas de acuerdo con su tendencia, donde aquellas tecnologías que están siendo incorporadas en 15 o más países se clasifican como tendencia fuerte, las que se encuentran en el rango de 10 a 14 países se consideran de tendencia moderada, y las que están presentes en 1 a 9 países son considerados de tendencia baja. Dicha tendencia se encuentra distribuida de la siguiente manera:
En primer lugar, se nota una clara inclinación hacia la inversión en nueve categorías, las cuales, de mayor a menor, son: Información y Comunicación Avanzada y Plataformas Navales, adoptadas por 19 países; seguidas de Tecnologías Emergentes, Ciberseguridad y Ciberdefensa, presentes en 18 países; Detección, con presencia en 17 países; y Misiles, Industria Espacial, Plataformas Aéreas y Programas Educativos, que cuentan con 16 y 15 países respectivamente.
En segundo lugar, se evidencia una moderada tendencia en diversas áreas de innovación. Las armas están siendo trabajadas en 14 países. Seguidamente, las tecnologías disruptivas están presentes en 13 países. Igualmente, los sistemas tripulados y no tripulados, la infraestructura y las plataformas terrestres se destacan al contar con presencia en 12 países. Además, el desarrollo de infraestructura está presente en 11 países, y, finalmente, los materiales presentan tendencia en 10 países. Finalmente, se registró una baja tendencia en categorías específicas como la Sostenibilidad Energética presente en 9 países, Dotación (Uniformes) en 7 países, las tecnologías Nucleares, así como las de Mando y Control presentes en 6 países, Simuladores aplicados en 5 países y, por último, las tecnologías de Municiones que se evidencian en 4 países.
Por otra parte, la Tabla 1 muestra al detalle la matriz comparativa de innovaciones tecnológicas en el sector de defensa a nivel global. En esta se relacionan cada uno de los países analizados con la cantidad de categorías que se encuentra desarrollando o innovando.
Los resultados muestran que la ciberseguridad y ciberdefensa, las plataformas navales y las tecnologías emergentes se consideran prioritarias para la mayoría de los países analizados, lo cual resalta la importancia de estas áreas. Estas tendencias reflejan la necesidad de protegerse frente a amenazas cibernéticas y de asegurar dominios marítimos estratégicos en un contexto de crecientes competencias y tensiones geopolíticas.
Inicialmente, se observó que Noruega lidera con un mayor número de tendencias, indicando una amplia gama de innovaciones tecnológicas. Por su parte, Ecuador tiene la menor cantidad, sugiriendo un enfoque más limitado o una inversión menor en estas categorías. A nivel continental, se evidenció que Norteamérica y Europa son los continentes más innovadores, con Estados Unidos y varios países europeos, los cuales muestran fuertes capacidades en múltiples categorías. Asia también resalta, con países como China y Corea del Sur, quienes marcan su presencia en varias áreas prioritarias.
De forma específica, Europa es líder en el desarrollo de tecnologías disruptivas, ciberseguridad y plataformas navales, apoyada por una cooperación multinacional robusta a través de organismos como la Agencia Europea de Defensa (EDA). Por ejemplo, países como Noruega y Reino Unido destacan por sus esfuerzos en ciberseguridad e infraestructura, mientras que Polonia y Francia muestran avances importantes en tecnologías de defensa antimisiles.
En Norteamérica, Estados Unidos lidera en la adopción de tecnologías de mando y control, ciberdefensa y plataformas aéreas, respaldado por una fuerte inversión en investigación y desarrollo (I+D) y programas de modernización militar. En contraste, países de América Latina como Brasil y México avanzan en áreas específicas, como sostenibilidad energética y ciberseguridad, aunque sus esfuerzos suelen estar limitados por restricciones de distinta naturaleza.
Asia demuestra un enfoque hacia tecnologías emergentes y nucleares, con países como China y Corea del Sur que priorizan plataformas espaciales y misiles. Israel es pionero en ciberseguridad, destacando la integración de estas tecnologías en su estrategia de defensa nacional.
En general, se identifican fortalezas comunes dentro de las que destaca la cooperación internacional para el desarrollo de tecnologías avanzadas, especialmente en Europa y América del Norte. Asimismo, la inversión en áreas críticas como ciberseguridad, tecnologías emergentes y plataformas navales, así como el uso de tecnologías disruptivas para mejorar la capacidad de reacción y la toma de decisiones en tiempo real. Mientras que, en contraste, se evidencian debilidades compartidas como la baja implementación de tecnologías de sostenibilidad energética en el sector defensa y la desigualdad en la adopción de tecnologías entre regiones.
Discusión
La revisión de tecnologías revela la amplitud y variedad en la adopción de innovaciones tecnológicas en el sector de defensa a nivel global. Se observa una alta prioridad en tecnologías relacionadas con la ciberseguridad, plataformas navales y sistemas de detección. Esto responde a la creciente importancia de la seguridad digital y a la necesidad de proteger activos estratégicos en diversos entornos, lo cual es coherente con el aumento de amenazas cibernéticas y desafíos geopolíticos en distintas regiones del mundo.
La inclinación hacia las tecnologías emergentes y las plataformas espaciales refleja un interés por asegurar el dominio en áreas tecnológicas de interés actual. Esto se alinea con las tendencias globales hacia la militarización del espacio y el uso de satélites para mejorar las comunicaciones, la vigilancia y el control.
Por otro lado, se evidencia un menor interés en áreas como simuladores, sostenibilidad energética y tecnologías nucleares, lo que indica posibles limitaciones o prioridades diferentes. En particular, llama la atención que unos pocos países estén trabajando en tecnologías relacionadas con sostenibilidad energética para la defensa, a pesar de su relevancia creciente en otros sectores.
Finalmente, aunque los hallazgos destacan patrones relevantes, las limitaciones en el acceso a datos clasificados y la falta de homogeneidad en la información, restringen una evaluación completamente representativa. El análisis de tendencias revela que, aunque existen patrones comunes en la inversión tecnológica, cada país adapta su estrategia a sus prioridades nacionales, capacidades económicas y contextos geopolíticos. La alta diversidad en la adopción de categorías tecnológicas demuestra que no existe un enfoque general, sino enfoques que buscan responder a necesidades específicas.
Conclusiones
El presente estudio confirma que la innovación tecnológica es un factor crucial en el sector de defensa. Destaca cómo los países priorizan tecnologías específicas para fortalecer sus capacidades frente a amenazas emergentes y adaptarse a entornos cambiantes. Mediante una revisión detallada, se identifica un notable compromiso por parte de los sectores de defensa a nivel mundial en la adopción tecnológica. Este compromiso abarca no solo la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, sino también la capacitación del personal para su adquisición y gestión eficiente.
En la revisión se identificaron y clasificaron múltiples tecnologías en 21 categorías, lo que subraya la diversidad de innovaciones. Se observó una mayor orientación hacia categorías como Información y Comunicaciones Avanzadas, Plataformas Navales, Tecnologías Emergentes, Ciberseguridad y Ciberdefensa, Detección de Misiles e Industria Espacial, lo cual indica la priorización del fortalecimiento en estos campos. Por otro lado, categorías con menor adopción, como la sostenibilidad energética, los simuladores y las tecnologías nucleares, mostraron un desarrollo más limitado. Los países con mayor evidencia de adopción tecnológica en el sector defensa fueron Estados Unidos, Noruega, China y Corea del Norte.
Es importante señalar que la realización de este estudio enfrentó limitaciones en la obtención de información, principalmente debido al acceso restringido a documentos institucionales y la exclusión de información clasificada. Esto implica que los resultados presentados pueden variar con respecto a la realidad específica de cada país.
Se evidenció una diferencia en el uso de tecnologías entre los países, reflejando la singularidad y los intereses particulares de cada uno. Esta disparidad, en última instancia, impide realizar una comparación directa entre todas las categorías tecnológicas. Por ejemplo, Noruega destaca, según la revisión, con un amplio espectro de tendencias, mientras que Ecuador muestra una menor adopción tecnológica, lo que sugiere enfoques distintos.
Para futuras investigaciones, se sugiere considerar la incorporación de datos clasificados o el acceso a información más detallada. Esto permitiría una evaluación más completa y robusta de las capacidades tecnológicas globales. Además, resulta importante explorar con mayor profundidad la relación entre innovación tecnológica y sostenibilidad energética en el sector defensa, considerando su impacto potencial en la eficiencia operativa y la reducción de la huella ambiental. Por último, estudios posteriores podrían centrarse en evaluar cómo la colaboración internacional influye en la adopción de tecnologías avanzadas en países en vías de desarrollo.
















