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Revista Colombiana de Psiquiatría

Print version ISSN 0034-7450

rev.colomb.psiquiatr. vol.30 no.3 Bogotá July/Sept. 2001

 

ARTÍCULO DE REVISIÓN

ÉTICA Y CONDUCTAS SOCIOPÁTICAS

ETHICS AND SOCIOPATHIC BEHAVIORS

JAIME ESCOBAR TRIANA *

* Rector Universidad El Bosque. Director del Programa de Bioética.

 


Este artículo pretende presentar las condiciones que vive Colombia en el presente, indagando sobre los aspectos de la violencia, la ética, el origen cultural de las enfermedades y las propuestas que surgen desde la bioética para abordar los conflictos que padecemos.

Se propone la violencia como una manifestación humana que se puede interpretar desde muchos referentes teóricos y que afecta el normal desarrollo de la vida, una vida que es sagrada, y donde se inserta la bioética como una ética en si de la vida, una vida que debe propender por la dignidad y las condiciones materiales que favorezcan sus expresiones.

La enfermedad mental es, para el autor, el resultado de la interacción entre el hombre y su entorno, en una visión ecológica que obliga a prestar atención especial a las acciones ambientales y sociales sobre la salud y a comprender la enfermedad estudiando el sistema social en que está inmersa la persona. Las conductas de los pacientes forman parte de la red mucho más amplia de conductas trastornadas y trastornadoras que se dan como un sistema en el tejido de la sociedad.

Palabras clave: Ética, Sociedad, Conductas sociopáticas, Violencia. This paper inquires into current colombian life condition, investigating aspects of violence, ethics, cultural origin of illnesses, and suggestion stemming from bioethics to approach the conflicts we suffer.

 


Violence is proposed as a human manifestation which might be interpreted from many theoretical angles, affecting the normal development of life. A sacred life, where bioethics is inserted as ethies of life itself, a life tending towards dignity and material condition to favor its expressions.

Author feels that mental illness is a result of interaction between me and environment, an ecological vision with particular attention towards milieu and social actions on health; understanding illness through to social systems the person is immerse in. Patient´s behaviors constitute a wider network of disturbed and disturbing conducts,as a system within the social tissue.

Key Words: Ethics; Society; Sociopathic Behaviors; Violence.

 


La tarea de una crítica de la violencia puede circunscribirse a la descripción de la relación de ésta respecto al derecho y a la justicia. Es que, en lo que concierne a la violencia en su sentido más conciso, sólo se llega a una razón efectiva, siempre y cuando se inscriba dentro de un contexto ético

(W. Benjamin, Para una crítica de la violencia y otros ensayos, Iluminaciones IV)

INTRODUCCIÓN

Uno de los aspectos comunes de todos los países latinoamericanos, es pretender solucionar con normas y leyes los problemas que sólo pueden comprenderse e intentar solucionar por medio de criterios éticos. Nuestro país requiere un replanteamiento de los fundamentos (valores) éticos y valores morales que nos comprometan con la cadena de la vida, aprender a hacer y aceptar críticas, desarrollar acercamientos y proponer soluciones.

Son múltiples los enfoques (posibles) que se pueden hacer con miras a lograr la construcción de una ética civil que permita la convivencia en paz de todos los que compartimos el territorio colombiano. Una mirada sobre las relaciones entre medicina y una de sus especialidades, la psiquiatr ía y entre éstas y la ética, nos muestra que no han estado exentas de conflictos a lo largo de la historia y se hace necesario la presencia del derecho, constituyéndose la sociedad moderna en un entramado médico? jurídico.

Los dilemas creados por la tecnociencia han estimulado la reflexión bioética como una disciplina que se ocupa del cuidado y afirmación de la vida para enfrentar dichos dilemas. Esa reflexión surgida sobre los hechos de la medicina se ha extendido a todas las actividades de la sociedad tecnocientífica en que vivimos.

Sería muy extenso pretender un aná- lisis exhaustivo de tan vastas situaciones y sólo me propongo detenerme en las condiciones que vive Colombia en el presente, indagando sobre los aspectos de la violencia, la ética, el origen cultural de las enfermedades y las propuestas que surgen desde la bioética para abordar los conflictos que padecemos.

ÉTICA Y VIOLENCIA

La concepción de la violencia como un producto natural es propia de una gran corriente dentro de la filosofía del derecho que así la considera, tan natural como una materia prima, y por tanto, su utilización para fines justos no sería un problema. De esta suerte, si la violencia es en general ética como medio para alcanzar un fin, no sería un dilema (seguiría sin resolverse).

En la concepción del estado natural (derecho natural) la violencia es monopolio de éste y por renuncia racional que las personas han hecho a su favor. El derecho positivo asume como una forma histórica adquirida, una posición diametralmente opuesta respecto a la violencia. El derecho natural, hace la crítica sobre los fines; el derecho positivo sobre los medios que constituyen derechos. Según Walter Benjamin, ambas visiones comparten un dogma fundamental: fines justos pueden ser alcanzados por medios legítimos; y medios legítimos pueden ser empleados para fines justos.

La violencia, fuera del derecho pone a este en peligro, no tanto por los fines que pretende alcanzar, sino por su mera existencia fuera de él. Según el mismo autor, esto explicaría por qué el gran criminal a pesar de la repugnancia que provoca, suscita la secreta admiración del pueblo, por la voluntad de violencia que sus actos representan.

La violencia como medio es, o bien fundadora de derecho o conservadora de derecho. Esto hace aparecer al derecho con una ambigüedad ética, que haría pensar que la regulación de los conflictos sólo se lograría por medios violentos y toda institución de derecho se corrompe si desaparece de su conciencia la presencia latente de la violencia para hacer cumplir las leyes. Pero la solución no violenta de los conflictos se logra cuando existe la voluntad y la cultura que hagan accesibles medios limpios de acuerdo, como respeto sincero, afinidad, amor por la paz y confianza mutuas. Todo esto se da en el mundo del lenguaje.

LA VIDA COMO ALGO SAGRADO

La vida se considera como algo sagrado y comprende tanto a todo lo animal y vegetal como a lo humano. Pero la vida humana no es de por sí sagrada sin dignidad o si las condiciones de existencia son precarias.

La bioética surge como una ética por la vida en sí, y es abarcadora de todas las éticas. Para Hans Küngs, dados los catastróficos procesos econó- micos, sociales, políticos y ecológicos del siglo XX y de este comienzo del siglo XXI, se hace necesario una ética global para la supervivencia de la humanidad sobre la tierra. Se requiere para todas las naciones unas normas morales (éticas) mínimas universalmente obligantes para enfrentar los problemas que por decenios se han acumulado y que pueden llevar a una crisis colapsante: ruina económica, desmoronamiento social y catástrofe política.

Pero la crisis es una oportunidad y un reto para hallar la respuesta positiva en (a) la actitud ética. Y es que costumbres, tradiciones y leyes que parecían naturales y reguladas (reguladoras) por una autoridad religiosa, en el presente no se dan por supuestas en ninguna parte del mundo.

Sin un consenso mínimo de valores y de ética, normas y actitudes, resulta imposible una convivencia humana digna. En la constitución del Estado se debe consagrar el respeto, proteger y fomentar la libertad de conciencia y de religión, libertad de información y lo concerniente a los derechos humanos.

La constitución colombiana de 1991 así lo consagra, pero es necesario una cultura política que propicie la aceptaci ón (ética) de las leyes como algo beneficioso y que no sea sólo por las sanciones y la imposición del Estado por la fuerza. La exigencia de más vigilancia, policía y cárceles, así como de leyes más duras no puede ser la única solución a los ingentes problemas de nuestro tiempo. ¿Es sólo el punto de vista económico el que logra la solución? Por ejemplo, financiar cultivos alternativos a la coca y a la amapola en Colombia sin que además se añada la educación en Norte América o Europa tanto en la familia como en la escuela o en la vida pública, ¿solucionaría el problema del narcotráfico?

AMBIENTE Y SALUD

El organismo humano debe entenderse como parte de la naturaleza y como permanente sujeto a las influencias de las fuerzas naturales. La visión ecológica del ser humano en (con) su interacción con el entorno natural y social, obliga a prestar especial atención a las acciones ambientales y sociales sobre la salud y a comprender la enfermedad mental estudiando el sistema social en que está inmersa la persona.

Las conductas de los pacientes forman parte de la red mucho más amplia de conductas trastornadas, de pautas de comunicación trastornadas y trastornadoras que se dan como un sistema en el tejido de la sociedad.

Al parecer, ante las situaciones vitales tensas o ante una crisis vital a las que nos enfrentamos, se presentan al menos tres opciones de escapar a ellas: o bien por enfermedades mentales, o por afecciones físicas, o por una tercera vía que se evidencia como una patología social: conducta violenta y destructiva, delincuencia, criminalidad, drogadicción y otras más.

La medicina científica ha logrado (mejorar) con sus enormes aportes a la salud (antibióticos, fármacos, cirug ías, agua potable, salubridad) curar enfermedades que antes eran incurables. Pero si la sociedad está trastornada y es hostil al diario vivir, poco (nada) hemos logrado con mejorar esos aspectos de la salud si por (de) otra parte aumenta la criminalidad y las conductas sociopá- ticas.

El proceso de enfermarse fluctúa continuamente en la medida en que interactúan los factores biológicos, psicológicos y socioculturales con cada uno y con el entorno psicosocial y biofísico. La alteración de la salud se entrelaza con la historia de la vida del individuo y su entorno social. La condición corporal afecta la situación total del hombre en el mundo de la vida en que se da la existencia humana y su quehacer. Las reflexiones sociales, históricas y éticas relacionadas con las concepciones del cuerpo humano y la salud, conllevan diversos aspectos conflictivos como es el de la justicia sanitaria en la distribución de los recursos del Estado para la salud.

Los peligros ambientales para la salud no solo son los constituidos por la contaminación atmosférica, residuos tóxicos, radiaciones, secundarios al progreso tecnológico, sino todo lo que caracteriza a un sistema económico que los produce y que insiste en su expansión y crecimiento. El concepto de medio ambiente comprende todas las condiciones y factores externos, vivientes y no vivientes, que influyen en los organismos o sistemas específicos durante su vida, y el de ecología, como el estudio de las interacciones de los seres vivos entre sí y con el ambiente considerado inanimado, la materia y la energía, así como la estructura y funciones de la naturaleza.

El progreso de la medicina no se puede medir sólo por la mejoría de las enfermedades físicas sino que tiene que considerar también los aspectos globales de la salud. La salud es consecuencia de un equilibrio diná- mico entre los aspectos físicos, psicol ógicos y sociales del organismo. La enfermedad sería una manifestaci ón de desequilibrio e incoherencia.

Es una percepción no solo holística (en que el sujeto o el objeto o fenó- meno se considera o percibe como un todo integrado, superior a la suma de sus partes) sino ecológica, que considera el conjunto de seres y el mayor énfasis se hace sobre la vida, en la trama de la vida de la que formamos parte y de la que nuestra existencia depende; por tanto, el sistema de salud no solo considera al organismo humano, mente y cuerpo, como sistema holístico o global sino que debe ocuparse también de la dimensi ón social y ambiental de la salud. Un ejemplo es el de la econom ía: un solo punto que suba el porcentaje de desempleo crea una tensi ón humana en términos de morbilidad, mortalidad, suicidio, etc.

Los seres humanos somos sistemas dinámicos autoorganizadores, como lo son todos los seres vivos, es decir, como lo es la vida; toda actividad autoorganizadora es actividad mental y tanto el proceso de enfermar, como el de curar en esta visión, son procesos mentales. ¿Será cierto ? La actividad mental es un proceso o pauta plurifacético, que ocurre la mayoría de las veces en el inconsciente; no siempre somos conscientes de cómo enfermamos y cómo nos curamos; pero la enfermedad es esencialmente un fenómeno mental en que se involucra permanentemente la interrelación mente-cuerpo en su origen, desarrollo y curación; pero además, ecológicamente, como parte de un sistema global, el organismo, mente-cuerpo, debe comprender las dimensiones social y ambiental de la salud.

Como dice Jan Broekman, en su texto Bioética con Rasgos Jurídicos: ?las imágenes de la enfermedad no son solo un elemento importante de los patrones fundamentales de la medicina, sino también de nuestra vida en comunidad. Son en gran medida, los elementos básicos del orden pú- blico que acepta nuestra existencia?, al desbordar el ámbito de la medicina, para enraizarse profundamente en el sistema social, es decir la medicalizaci ón de la sociedad.

De ello se concluye que las imágenes de la enfermedad no son unidades biomédicas o biológico?orgánicas independientes, sino que son creadas por valores, normas sociales y culturales insertados en la comunidad y que a su vez nos constituyen en comunidad.

Las enfermedades no son sólo elementos de conocimiento y tratamiento médico. En ellas se amalgama y se aferra la ética médica y la bioética. " La existencia de las imágenes de la enfermedad apunta a la gran relevancia ética del conocimiento médico como forma especial del conocimiento humano en general. El conocimiento nunca está libre de los valores en nuestra vida comunitaria".

EL CASO DE LA COMUNIDAD COLOMBIANA

Con las consideraciones anteriores, se pretende señalar que la conducta antisocial es una reacción común a las situaciones vitales tensas que se generan en la sociedad y se manifiestan por violencia, delincuencia, agresividad, drogadicción y otros.

Si observamos así sea en forma breve la situación colombiana actual, necesariamente debemos tener algunos referentes históricos sobre cómo se ha ido conformando la sociedad en Colombia, y las características especiales que muestra dentro de una relativa estabilidad política, el clima de violencia siempre presente y que trata de generalizarse hacia una guerra civil, las inequidades en la distribuci ón de la riqueza, los privilegios de la iglesia y la carencia de educaci ón en la mayoría de la población.

Marco Palacios en su estudio: Entre La Legitimidad y la Violencia. Colombia 1875-1994, señala cómo el país ha sufrido grandes transformaciones dentro de la continuidad. Se manifiestan estas por la baja tasa de mortalidad y morbilidad a partir de la mitad del siglo XX. La mujer ha jugado un protagonismo en el cambio social, tanto en las migraciones del campo a la ciudad, como en la participaci ón en el mercado laboral y en la transformación, en una generaci ón, de creencias, valores y comportamientos; el uso de la píldora anticonceptiva, el aborto aunque penalizado por la ley se sigue practicando; disminución de la tasas de nupcialidad, aumento en las separaciones de parejas y divorcio, reducción en el tamaño de la familia, aumento de número de madres adolescentes y solteras.

El ciclo demográfico irrumpió en el mercado laboral y en el desarrollo de servicios públicos, distorsionándolos. Se hicieron insuficientes los sistemas educativos, de salud y de vivienda, condicionados por el éxodo campesino hacia las ciudades.

Se fortaleció la economía informal y desde 1960 el desempleo registra una tasa que sobrepasa el promedio latinoamericano y que ha llegado a más del 20% en la actualidad, relacionado esto con la política económica neoliberal.

Otros fenómenos han sido las migraciones, primero internas, que eran lo común, y luego se han agregado desde 1960 las migraciones internacionales, muy notoriamente en los últimos tres años. Los índices de distribuci ón de la riqueza y el ingreso son clara muestra de inequidad.

Las migraciones y el éxodo a las ciudades han creado el fenómeno de ciudades sin ciudadanos y de ciudades ilegales, deterioro ambiental, congestión del tráfico, aumento del desempleo, el subempleo y la delincuencia.

De otra parte, en los últimos 50 años, se creó una cultura de masas centrada sobre la radio y la televisión con lenguaje y símbolos en la radionovela, la telenovela, el cine, el deporte y la música popular, fraguándose nuevos significados culturales, creencias y modos de expresar los afectos que rompieron la estrechez y rigidez del catolicismo hasta entonces prevaleciente, como se observa en el campo de la sexualidad y la formaci ón de las parejas.

Señala Palacios que la explosión musical coincidió con los años más sangrientos de la violencia, como sucede también con el arte: literatura, pintura y otras manifestaciones, como una reacción vitalista ante las circunstancias adversas. La inseguridad afecta las relaciones personales. Los asesinatos, atracos, secuestros y hurtos de las últimas décadas, han estado acompañados como en la violencia de los años cincuenta, de una delirante saturación radial y televisiva, de fútbol, reinados y festivales que se manifiestan en el graffiti callejero: "el país se derrumba y nosotros de rumba".

Para no alargarme, se conjugan en nuestra sociedad la corrupción de los dirigentes; la anomia de los pobres, entendida esta como la pérdida de seguridad de los individuos en comportamiento, orientación y amparo bajo un marco normativo común; el desencanto político y la expansión vertiginosa del delito violento en las ciudades y zonas rurales.

Se originan sociopatías ligadas a toda la complejidad anterior, además del cambio en la constitución de la familia, desempleo, y expansión de la violencia en crimen y corrupción. Estos se expandieron con el narcotr áfico, fenómeno surgido de la adicci ón a los narcóticos en las sociedades desarrolladas, que desacralizaron su uso, que como una tradición de ritos siempre se ha dado en las culturas, y los comercializaron. La prohibición y penalización de su uso (simultáneamente con la despenalizaci ón del aborto en los Estados Unidos) sin modificación de las causas que originan la demanda, manifestaci ón también de sociopatías de esas sociedades, sin que se intente detener su consumo.

La(s) consecuencia(s) para nuestra sociedad es una enorme distorsión de valores que se suma a los ya cró- nicos conflictos que padecemos. Lo cierto es que la cocaína, la heroína y el basuco continuarán exportándose desde Colombia mientras haya consumidores dispuestos a comprarlos en los E.U. y Europa.

LA PROPUESTA BIOÉTICA

La bioética es un quehacer que se preocupa del cuidado y afirmación de la vida. Nacida de los desafíos éticos que han planteado los hechos de la investigación biológica y su aplicación a la medicina, en la etapa inicial de su evolución, la bioética sale del medio estrictamente clínico (bioética clínica) para extenderse hacia una ética global y una bioética profunda de la mano de la ecología profunda y las tendencias hacia las ciencias de la vida y la complejidad de los sistemas vivos.

Es un cambio en el que del antropocentrismo pasamos al biocentrismo. De la ética tradicional entre los seres humanos, a la bioética, abarcadora de todas las éticas, con reflexiones sobre los dilemas causados por el desarrollo tecnocientífico dentro del marco de las ciencias, los valores y los principios morales. Cada vez más, nos vemos enfrentados a dilemas éticos en los que es necesario incluir nuevos saberes y conciliarlos con las tradiciones, para hacer posible una nueva visión de la humanidad.

La justicia sanitaria es uno de los enlaces de la bioética clínica con la macrobioética, pues tiene que ver con un concepto amplio de la salud, el derecho al acceso a los servicios de salud, la distribución justa de los recursos, la conservación del medio ambiente, el entorno y la ecología social.

La destrucción del hábitat, la contaminaci ón del ambiente, de las aguas, la deforestación, la fumigación de cultivos lícitos o de los considerados ilícitos, son retos y problemas que plantean interrogantes y desafíos que afrontar en la vida actual y del inmediato futuro colombiano, sin perder de vista que estos problemas sociales se insertan en la globalidad contemporánea y poniendo de presente el principio de responsabilidad hacia las generaciones futuras.

La ampliación de las preocupaciones de la bioética ha estado jalonada por el cuidado de la vida sin más, un rasgo que la distingue de todas las dem ás éticas, pero que ha significado también, enormes contribuciones en el diálogo entre ética, ciencia y sociedad, catalizador de una profunda revolución.

La supervivencia en un futuro a largo plazo, se reduce a un asunto de bioética, no de ética tradicional. Tendremos que intentar y desarrollar para ese futuro una bioética política; las decisiones emergerán como decisiones políticas y las acciones serán guiadas por el conocimiento biológico y las interacciones entre los seres humanos y los sistemas bioló- gicos, por acuerdos voluntarios o leyes concretas.

Para el médico se exigirá la reflexión bioética, pues detenta la responsabilidad de proporcionar la mejor asistencia posible, respetando la voluntad del paciente capaz o de quien lo represente. La psiquiatría como disciplina médica, al igual que las otras especialidades, comparte la necesidad de adaptarse a esta nueva situaci ón. Si es verdad que las relaciones de la psiquiatría con la ética y con la medicina, ha mostrado conflictos a lo largo de la historia, también es cierto que la psiquiatría ha contribuido con notables aportaciones, desarrollando análisis y reflexiones sobre la compleja dinámica de la relación médico"paciente y ha generado una visión más holista del enfermo con argumentos que pretenden superar la dicotomía mente"cuerpo en la concepción de las enfermedades. En cuanto a la autonomía del paciente, el principal hecho de la revolución asistencial del siglo XX, la psiquiatr ía ha contribuido a solucionar en la práctica asistencial la capacidad, competencia y evaluación del paciente.

La relación psiquiatría -derecho para resolver los conflictos, predominantes hasta ahora, encuentra en la perspectiva bioética una manera de superar el enfoque normativo y legista, nos obliga a una reflexión sobre cuestiones esenciales relacionadas con el ser humano y a generar propuestas coherentes con los propósitos tradicionales de la medicina.

En una perspectiva mucho más amplia, en la sociedad colombiana, la bioética con sus referentes morales de no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia llevados a la educación de la niñez propiciaría la construcción de un orden social más justo y equitativo, permitiría reconocernos a nosotros mismos y a dise- ñar nuestros propios proyectos vitales a partir de la conciencia de nuestras posibilidades y limitaciones. Se requiere un replanteamiento de fundamentos (valores) éticos y valores morales, comprometiéndose al ejercicio del reconocimiento del otro como legítimo otro en la diferencia, que permita el ejercicio de la tolerancia, de la responsabilidad y la solidaridad con la cadena de la vida, a aprender y a realizar y soportar crí- ticas, a desarrollar acercamientos y a proponer soluciones pluralistas.

La bioética es puente hacia el futuro de la sociedad tecnocientífica. Se requiere una acción ético-política que conduzca a un liderazgo de esa bioética social de continuidad a largo plazo. Lo dice Van Rensselaer Potter, el creador de la bioética global: «el tercer milenio será o la edad de la bioé- tica mundial o la edad de la anarqu ía».

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