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Revista Colombiana de Psiquiatría

versão impressa ISSN 0034-7450

rev.colomb.psiquiatr. v.35 n.4 Bogotá out./dez. 2006

 

Editorial
Discurso de posesión del presidente de la ACP

La Asociación Colombiana de Psiquiatría (ACP) tiene dentro de sus objetivos y propósitos fundamentales fomentar el desarrollo académico y científico de la psiquiatría, velar por la unidad gremial y ejercer un compromiso social que se refleje en proponer mejores condiciones de salud mental para los colombianos.

En los últimos tres años he participado en la Junta Directiva de nuestra Asociación, y debo reconocer que en algunos aspectos se ha logrado avanzar en ese camino ideal en el cual se inspiran sus estatutos, pero el horizonte todavía nos invita a continuar luchando con convicción y a plantear, con la experiencia del pasado, una reformulación de nuestro accionar que nos permita vislumbrar, ojalá en el menor tiempo posible, una nueva y más justa realidad para el psiquiatra colombiano.

Nuestro congreso se ha fortalecido en su organización y se viene posicionando cada año gracias al trabajo desarrollado por el Comité Científico, que ha convocado a prestigiosos conferencistas del orden nacional e internacional y de esta manera ha obtenido el merecido reconocimiento de todos nosotros; pero también hay que recordar que esta reunión anual nos convoca al encuentro con los colegas de todas las regiones del país y se debe constituir en el espacio ideal donde afloren sentimientos y afectos que permitan engrandecer la amistad.

En el aspecto gremial hay mucho por hacer, y considero que ese debe ser uno de los objetivos fundamentales de la Junta que en este año tengo el honor de presidir: debemos convocar a los psiquiatras de Colombia pa ra que se afilien a la ACP, y a los residentes, motivarlos a pertenecer y par ticipar activamente.

Pero para que esto sea una realidad, debemos preguntarnos primero qué beneficios brinda actualmente la ACP a sus asociados. Desafortunadamente la respuesta —desde mi perspectiva— no es alentadora, y por eso creo que ha llegado la hora de unir todos los esfuerzos para vislumbrar una asociación con énfasis en lo gremial, más aún cuando la situación actual del ejercicio de nuestra profesión se ha visto progresivamente maltratada por un sistema de seguridad social en salud donde los intermediarios irrespetan y atropellan la dignidad del ejercicio médico, y lamentablemente hay un predominio de lo económico sobre el verdadero servicio.

En la vida existen muchos retos que enfrentar, y hoy asumo éste con absoluta convicción y certeza, sin la menor duda de la gran responsabilidad que tengo de orientar los destinos de la ACP. Afortunadamente cuento con el concurso de mis compañeros de la Junta Directiva, donde existen diferentes miradas, lecturas, sentires y posiciones ideológicas; pero en la diversidad está justamente la búsqueda incansable de una realidad que nos permita aclarar y engrandecer el verdadero horizonte que proponga un mejor bienestar en el ejercicio profesional de la psiquiatría colombiana.

Estamos en una coyuntura trascendental para hacer realidad el principio social de la Asociación, ya que se viene construyendo una propuesta para la política pública de salud mental del país, apoyando al Ministerio de Protección Social en un momento en el cual se concibe a la salud mental entre las prioridades de salud pública y se propone la reforma de la ley 100.

Siempre nos hemos quejado de cómo ha sido el trato hacia los profe sionales de la salud; por eso llamo la atención y los invito a todos a cono cer la propuesta que está en construcción y a brindar sus aportes. Hay experiencias valiosas en todas las regiones lideradas por colegas y equipos de trabajo que deben ser visualizadas para que formen parte de las estrategias que fomenten la política pública, en la cual la investigación científi ca cualitativa y cuantitativa, la docencia universitaria de pregrado y posgrado, la atención en los servicios de salud en sus diferentes niveles y la percepción de los pacientes y sus familias deben aportar desde sus experiencias para que la política de salud mental sea una realidad, no una mera ilusión.

Me siento privilegiado por dirigir una asociación de las características de la nuestra. Agradezco a la vida y a cada uno de los compañeros que creyeron y vieron en mí a su representante. Gracias por darme este honor, y a mi querida familia por acompañarme.

Como dije al principio, hoy asumo este reto con enorme dignidad. Soy hombre de provincia, donde pocas veces llega el Estado, donde se vive la realidad humana de la exclusión, pero también de la superación; allí afloran el afecto y la calidez, lo cual se hace evidente en la cotidianidad del territorio de encuentros, donde nacen propuestas limpias y llenas de ideales profundos.

Compañeros, tengan el convencimiento de que ésta será una presidencia incluyente, responsable, dinámica y ética. Los invito a construir activamente el presente y la historia de nuestra Asociación.

Gracias

Cástulo Cisneros

Presidente Asociación Colombiana de Psiquiatría

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