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Revista de la Facultad de Medicina

versão impressa ISSN 0120-0011

rev.fac.med. v.56 n.3 Bogotá jul./set. 2008

 

INVESTIGACIÓN ORIGINAL

PREVALENCIA DE TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO (T.C.A) EN ESTUDIANTES DE BACHILLERATO

Eating disorders prevalence in high school students

Luis Alberto Ángel 1 , Luz Marina Martínez 2 , María Teresa Gómez 3

1. Profesor Titular. Unidad de Gastroenterología, Departamento de Medicina Interna, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Jefe Departamento de Nutrición, Fundación Cardioinfantil-Instituto de Cardiología. Correspondencia: laangela@unal.edu.co
2. Médico Psiquiatra, Psiquiatra de niños y adolescentes, Hospital de la Victoria , Bogotá D.C. Psiquiatra Hospital Santa Matilde, Madrid, Cundinamarca.
3. Psicóloga, Fundación Cardioinfantil-Instituto de Cardiología.


Resumen

Antecedentes. El manual para estadística de diagnósticos en psiquiatría de la Asociación Americana de Psiquiatría, reconoce que existen varios tipos de trastornos mentales relacionados con la comida y que comparten entre ellos una intensa preocupación por el peso, los alimentos y las alteraciones de la figura corporal. La categoría diagnóstica se llama trastornos del apetito, pero es más preciso denominarlos como trastornos del comportamiento alimentario y se subdividen en anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y los trastornos no especificados.
Objetivos. Determinar la prevalencia de los trastornos de comportamiento alimentario en escolares de Bogotá y Sogamoso, su relación con estados de depresión, ansiedad, estrato socioeconómico y utilidad de la encuesta de comportamiento alimentario.
Material y métodos. Los alumnos de secundaria de siete colegios que aceptaron participar, respondieron la encuesta de comportamiento alimentario. Aquellos con puntuación mayor que 22 y a un número equivalente y aleatorio con puntuación menor que 23 fueron reencuestados y entrevistados para diagnóstico de trastornos de comportamiento alimentario. Todos respondieron encuestas de depresión, ansiedad y test de figura corporal.
Resultados. Se encuestaron 2770 escolares, 708 se reencuestaron y entrevistaron, con prevalencia de anorexia nerviosa de 0.28 por ciento, bulimia nerviosa 3.25 por ciento y trastornos de comportamiento alimentario no especificados 33.6 por ciento. Los escolares con trastornos de comportamiento alimentario tuvieron puntuaciones mayores de ansiedad como rasgo y mayor deseo de bajar de peso. No hubo diferencias por estrato socioeconómico.
Conclusiones. La prevalencia de trastornos de comportamiento alimentario en escolares son acordes con la literatura sin diferencias por estrato pero con rasgos de ansiedad mayores. La encuesta de comportamiento alimentario es útil para tamización de trastornos de comportamiento alimentario.

Palabras clave: prevalencia, estudiantes, anorexia, bulimia, trastornos de la conducta alimentaria, tamizaje masivo.


Summary

Background. The manual for statistics of diagnoses in psychiatry of the American Association of Psychiatry, recognizes various types of mental disorders related to eating exist and that share among them an intense worry by the weight, the food and the alterations of the corporal figure. The diagnostic category is called inconveniences of the appetite, but is more I need to call them as inconveniences of the eating behavior and they are subdivided in anorexia nervous, nervous bulimia and the inconveniences done not specify.
Objective. To establish the eating disorders prevalence in scholar students of Bogotá and Sogamoso and their association with depression, anxiety, body image disorder and the socioeconomic status, and utility of the alimentary behavior questionnaire.
Materials and methods. Questionnaires for alimentary behavior, depression, anxiety and body image tests were applied to the students of secondary at seven schools who accepted to participate. Those with score greater that 22 in alimentary behavior questionnaire and to an equivalent and random number with score smaller that 23 who accepted were interviewed for eating disorders diagnosis and the tests were applied again.
Result. The 2770 students were at first evaluated and 708 were interviewed and responded the test again. The eating disorders prevalences were: anorexia nervosa 0,28 percent, bulimia nervosa 3,25 percent and non specified eating disorders 33,6 percent. The students with eating disorders had greater scores of anxiety greater desire to lower their weight. There were no differences by socioeconomic layer or depression score.
Conclusions. The prevalences of eating disorders in students agreed with literature without differences by socio-economical status but with greater anxiety. Alimentary behavior questionnaires are useful for eating disorders screening in scholars.

Key words: prevalence, students, anorexia, bulimia, eating disorders, mass screening.


Introducción

El manual para estadística de diagnósticos en psiquiatría de la asociación americana de psiquiatría (D.S.M.-IV) (1), reconoce que existen varios tipos de trastornos mentales relacionados con la comida y que comparten entre ellos una intensa preocupación por el peso, los alimentos y las alteraciones de la figura corporal. La categoría diagnóstica se llama trastornos del apetito, pero nos parece más preciso denominarlos como trastornos del comportamiento alimentario (TCA) y se subdividen en anorexia nerviosa (AN), bulimia nerviosa (BN) y los trastornos no especificados (NOES). Dentro del manual, también se establece para cada uno de los trastornos, criterios que tratan de estandarizar el diagnóstico.

La anorexia nerviosa es un trastorno mental que se caracteriza por una importante y deliberada pérdida de peso, intenso temor a la obesidad y alteraciones en la percepción de la figura corporal y el peso. La bulimia nerviosa es un síndrome de episodios incontrolados de ingesta de comida seguidos por vómito autoinducido, uso de laxantes y otros métodos dirigidos a prevenir el aumento de peso. Los trastornos no especificados son una categoría que recoge las alteraciones en el comportamiento alimentario que no llenan los criterios para anorexia y bulimia nerviosa, algunos estudiosos de los trastornos de comportamiento alimentario, recomiendan tener en cuenta dentro de este grupo únicamente los casos que figuran en el DSM IV, para así facilitar el estudio de la nosología y el contexto cultural de la anorexia nerviosa (2).

Los trastornos del comportamiento alimentario fueron considerados por mucho tiempo como enfermedades de países occidentales industria­lizados (3), más prevalentes en las mujeres, de raza blanca (4,5). En los últimos tiempos se ha incrementado significativamente los estudios tendientes a establecer la prevalencia de estos trastornos y se han encontrado limitaciones metodológicas, que pasan por los diversos cambios en los criterios utilizados para el diagnóstico, hasta la dificultad de revisar los registros realizados con anterioridad ya que muchos de ellos se encuentran incompletos a la luz del conocimiento actual (6).

Se reconoce que anorexia y bulimia nerviosa juntos afectan a cerca del 3 por ciento de las mujeres a lo largo de la vida, estos trastornos se afirma, que afectan en un 90 por ciento a 95 por ciento de los casos a mujeres (7). En relación a la anorexia nerviosa se dice que la mayoría de los casos ocurren en mujeres jóvenes, pero que el 5-10 por ciento de las personas que se presentan a solicitar tratamiento son hombres (6). La incidencia de anorexia nerviosa reportada por algunos autores es de 6.8 por 100.000 personas (6), otros reportan 20.2 casos por 100.000 o 0.02 por ciento de la población total (7) y la de la bulimia nerviosa es de 6.6 por 100.000 en zonas rurales, de 19.9 en áreas urbanas y de 37.9 en ciudades de más de 100.000 habitantes (6,9).

La prevalencia de anorexia nerviosa está cerca del 0.5 por ciento al 1 por ciento con una tasa de mortalidad de alrededor del 15 por ciento al 20 por ciento a 20 años. Para la bulimia nerviosa se reconoce una prevalencia del 2 por ciento al 5 por ciento. La bulimia es más frecuente que la anorexia y los no especificados son más frecuentes que la bulimia (4,10). En nuestro país, el presente estudio es el primer intento que se realiza, para tratar de establecer la prevalencia de estos trastornos en escolares.

Para establecer la prevalencia de estos trastornos en niños se han encontrado grandes dificultades que tienen que ver con los criterios diagnósticos y su aplicación a esta población, uno de los investigadores en este campo afirma que los trastornos del comportamiento alimentario en los niños ocurren en proporción directa a la prevalencia de dietas que tenga la población, ya que se han visto íntimamente relacionados con actitudes y comportamientos ligados a la cultura de la delgadez que prima en la actualidad (11). Otros estudios en niños reportan una prevalencia de bulimia nerviosa del 1 por ciento y reportan la frecuencia de ciertos comportamientos tales como "atracones" entre un 7 a 19 por ciento, vómito autoinducido en un 2 a 21 por ciento y dietas estrictas en un 7 a 55 por ciento (12).

Específicamente para diagnóstico y seguimiento de los pacientes con trastornos del comportamiento alimentario, se han creado varios cuestionarios. Entre los mas conocidos están el eating attitude test (EAT), en su versión original y modificada (13), junto con el eating disorder inventory (EDI) (14), el eating disorders examination (EDE) (15), el kids eating disorders survey (KEDS) (12) y la encuesta de comportamiento alimentario (ECA) entre otros, cuya sensibilidad y especificidad son variables según los estudios, pero de gran utilidad para tamización en la población. La encuesta de comportamiento alimentario es la única que originalmente se utilizó en población colombiana y resultó de gran utilidad en el caso de población adolescente universitaria (16).

El conocimiento que se tiene en nuestro medio sobre los trastornos del comportamiento alimentario en escolares obedece únicamente a la descripción de algunos casos clínicos (17,18) y el comentario anecdótico entre algunos profesionales interesados en ellos. Recientemente fue informado un estudio realizado en la ciudad de Medellín, en forma de reseña periodística y posterior a la realización de éste estudio (19), en una muestra de 542 estudiantes de bachillerato entre los 9 y 19 años, donde se informa una prevalencia de anorexia nerviosa de 0.8 por ciento, de bulimia nerviosa de 2.3 por ciento y de trastornos del comportamiento alimentario no especificados del 14 por ciento, mediante el uso del test EDI-2 sin realización de entrevistas personales para demostrar la presencia o no del trastorno y la sensibilidad y especificidad del test. Un segundo estudio evaluando la encuesta SCOFF en estudiantes de Bucaramanga para tamización de trastornos del comportamiento alimentario, encontrando prevalencias de 5.8 por ciento para bulimia nerviosa y del 1.7 por ciento para anorexia (20).

La prevalencia de TCA en estudiantes universitarios sólo ha sido evaluada en Colombia por nuestro grupo, sin encontrar diferencias según el nivel académico alcanzado (16,21), lo cual creó una serie de interrogantes relacionadas con el grupo al que llamaremos "escolares", dado que en principio al ingreso a la universidad su frecuencia es la misma que al finalizar, lo cual sugiere frecuencia similar a nivel de los estudiantes de bachillerato, o por lo menos, entre los que lo están finalizando. De igual manera, surge el interrogante sobre si existe alguna relación entre estos trastornos y algunas variables sociodemográficas, motivo del presente estudio.

El objetivo de este estudio fue determinar la prevalencia de trastornos de comportamiento alimentario y su asociación con el género, edad, clase social y rasgos de ansiedad y depresión en estudiantes de bachillerato de las ciudades de Bogotá y Sogamoso y analizar la relación existente entre TCA, ansiedad, depresión y percepción de la imagen corporal con las variables sociodemo­gráficas. Evaluar la utilidad de la encuesta ECA para tamización de TCA en escolares.

Material y métodos

Tipo de estudio: observacional descriptivo transversal.

Muestra: selección de planteles escolares con bachillerato completo con alumnos procedentes de diferentes estratos socioeconómicos. Los colegios se seleccionaron de acuerdo al interés generado, mediante propuestas realizadas directamente a las directivas o a las juntas de padres de familia de los establecimientos educativos con estratos socioeconómicos y sistemas educativos diferentes, dos de cada uno: colegios distritales (estratos bajos) y colegios privados de estratos socioeconómicos medio y alto. Los colegios elegidos finalmente, luego de una oferta del estudio a cerca de 15 planteles fueron: instituciones educativas distritales (IED) Antonio José Uribe, IED Babilonia, Colegio Anglo Colombiano, Colegio Colombo Hebreo y Colegio " La Salle " y el Colegio Militar "Inocencio Chincá" de Sogamoso.

Los instrumentos aplicados fueron: la encuesta de comportamiento alimentario (ECA), las encuestas de auto-reporte para tamización de ansiedad (STAIC) y depresión (CDS), la de percepción de la imagen corporal y una entrevista estructurada (SCAN) para diagnóstico de TCA. Inicialmente se aplicó la ECA a todos los estudiantes de bachillerato de dichos planteles, junto con las de depresión, ansiedad e imagen corporal. Del total de estudiantes de bachillerato encuestados, todos aquellos cuyas encuestas ECA tuvieron una puntuación igual o superior a 23 (positivos) y una muestra de igual tamaño, aleatoria y representativa del grupo cuya puntuación fue inferior a 23 (negativos), se les reencuestó y realizó una entrevista semi-estructurada para diagnóstico de TCA (SCAN). La aleatorización se realizó por computador y aquellos que no aceptaron la nueva encuesta o entrevista no fueron reemplazados.

El estudio se llevó a cabo en las instalaciones de los respectivos planteles. A cada estudiante se le realizó la entrevista por parte de una psiquiatra y dos psicólogas entrenadas en la ejecución de la entrevista (SCAN para TCA) siguiendo los criterios diagnósticos respectivos según el DSM-IV. Las entrevistas tuvieron lugar en el respectivo plantel según conveniencia y acuerdo previo con los entrevistados; éstas se realizaron en horarios acordados con los estudiantes y profesores hasta completar la muestra a partir del primer semestre de 1997 y el tiempo empleado dependió del desarrollo mismo de la entrevista, sin límite preciso hasta el logro del objetivo: diagnóstico definitivo de ausencia o presencia de TCA.

En caso de confirmarse la existencia de TCA se ofreció un plan de tratamiento y se dieron las recomendaciones pertinentes.

Instrumentos para recolectar información

La encuesta sobre comportamiento alimentario (ECA) es un cuestionario que incluye diferentes aspectos como actitudes hacia la alimentación, peso corporal, hábitos alimentarios, pensamientos y conceptos sobre su imagen corporal, aspectos volitivos y sociales de la alimentación, realización de dietas y consumo de medicamentos. En el cuestionario, estos aspectos son explorados en forma sucinta ofreciendo los patrones más comunes dentro de la población y también aquellos que se alejan de la misma, los cuales frecuentemente van en contra de los aspectos biológicos y psicológicos del individuo (16) (Anexo 1).

Cuestionarios para evaluación en neuropsi­quiatría de los trastornos de comportamiento alimentario, SCAN: es un instrumento desarrollado por la OMS para investigación epidemio­lógica. Está destinado a analizar, medir y clasificar la psicopatología y la conducta asociada a las principales alteraciones psiquiátricas de la edad adulta. Se utilizó para conducir las entrevistas (22).

Cuestionario de auto-evaluación ansiedad estado/rasgo en niños (STAIC) elaborado por Charles D. Spielberg CPP en California 1973, se puede aplicar de manera individual y colectiva a niños de 9 a 15 años, validado en población hispana (23).

Cuestionario de depresión para niños (CDS): diseñado por M. Lang y M. Tisher en Australia con la posibilidad de aplicarse de manera individual y colectiva a niños entre 8 y 16 años, también validado en población hispana (24).

Escala de Percepción de Imagen Corporal, diseñada por J. Stors, permite evaluar las posibles distorsiones en el peso y la imagen corporal, al ser relacionada con el peso, la talla y el IMC.

Operativización de las variables

En la tabla 1 se presentan detalles de las variables y sus particularidades.

Análisis y procesamiento de datos

El procesamiento de los datos se hizo por computador. Se almacenó la información en una base de datos utilizando los paquetes estadísticos Simstat for Windows v 1.2 (Provalis Research, 1997) y Stata 5.0 y para el análisis estadístico se utilizaron los mismos programas. Se utilizaron medidas de estadística descriptiva tales como: mediana, promedio aritmético, desviación estándar, distribución de frecuencias y pruebas de significancia de las diferencias encontradas tales como el Chi cuadrado, análisis de varianza, correlación y regresión logística y linear. Se aceptó un error alfa del cinco por ciento.

Consideraciones éticas

A todos los sujetos se les explicaron los objetivos del estudio en forma verbal y se dio un formato que los describe, incluyendo los riesgos y el compromiso de los investigadores, el cual fue firmado en caso de dar su consentimiento, antes del inicio del estudio (Anexo 2). El proyecto de investigación concuerda con los principios universales de la ética en investigación con seres humanos (25) y fue una investigación de riesgo mínimo. A todos los sujetos que fueron diagnosti­cados con trastornos y que ameritaron consulta especializada por psiquiatría, se les ofreció la posibilidad de asesoría y tratamiento.

Resultados

La muestra estuvo compuesta por 2770 estudiantes de seis colegios, repartidos en 1634 varones (59%) y 1136 mujeres (41%), la cual fue evaluada durante el segundo semestre de 1997 y primero de 1998. En la tabla 2 se observa la frecuencia de sujetos según género y colegios encuestados y los reencuestados y entrevistados respectivamente (1ª y 2ª vez), procedimiento adicional que no se realizó en el colegio de Sogamoso ni en el Anglo Colombiano. El predominio global de los varones estuvo representado por el colegio de Sogamoso y seguido por el colegio La Salle , diferencia que desapareció en la segunda oportunidad.

En la tabla 3 se pueden apreciar las edades según el género y los parámetros antropométricos informados por los escolares, los cuales fueron significativamente superiores en los varones que en las mujeres, para una edad e índice de masa corporal similares.

Los resultados de las diversas encuestas aparecen relacionados según género en la tabla 4, con puntuaciones superiores de las mujeres para la ECA y las escalas de depresión y ansiedad; en la evaluación de la percepción de la figura corporal real y la deseada se encontró que aunque ambos géneros tienen la misma percepción, las mujeres desean tener una figura más delgada que los hombres (p<0.05).

Las entrevistas y repetición de las encuestas se realizaron en promedio 1.4 años después, los años 1998 y 1999. En ésta oportunidad se evaluaron 708 estudiantes, todos en Bogotá, 342 hombres (48.3%) y 366 mujeres (51.7%), repartidos en cuatro de los colegios seleccionados (Tabla 3). Sólo el 33.5 por ciento de los sujetos positivos en la ECA ( ³ 23) aceptó la segunda aplicación y la entrevista. Los sujetos negativos (<23) se escogieron para ser entrevistados mediante muestreo aleatorio de un número equivalente al de los positivos, mediante computador, para un total de 38.0 por ciento del total de negativos disponibles. En esta oportunidad además se midieron el peso y la talla de los sujetos entrevistados. Las diferencias por género para todas las variables antropométricas se mantuvieron superiores en los varones, incluyendo las tallas y peso medidos, pero el índice de masa corporal antes similar se encontró superior en las mujeres (leve pero significativo), debido a un aumento en la diferencia de talla entre géneros sin incremento equiparable en el peso (Tabla 5).

Las segundas encuestas tuvieron un comportamiento distinto que la primera, con resultados diferentes según el sexo en la ECA , con mayores valores para las mujeres pero inferiores a los de la primera aplicación; las diferencias para los rasgos ansiosos entre los ECA positivos y negativos desaparecieron. La evaluación de la figura fue similar pero con valores inferiores en las mujeres con relación a la primera encuesta en la figura deseada, es decir, el deseo de ser más delgada fue luego más frecuente y acentuado (Tabla 6).

La entrevista personal semi-estructurada tuvo por objetivo validar los resultados de la ECA , a fin de establecer los valores predictivos y así finalmente obtener la verdadera prevalencia; por este medio se encontró una prevalencia global de trastornos de comportamiento alimentario del 37 por ciento, siendo mayor en la mujeres (Tabla 7). Sólo se hallaron tres casos de anorexia nerviosa en dos niñas y un muchacho (0.42%), un número apreciable de casos de bulimia nerviosa (3.25%) y numerosos casos del tipo no especificado (33.5%).

La ECA fue aplicada en dos ocasiones, encontrando entre la primera y la segunda aplicación un coeficiente de correlación r=0.4781 (p<0.0001) y una correlación intraclase no estandarizada de 0.6518 y estandarizada de 0.6469 (prueba a de Cronbach); hubo una reducción en la puntuación total entre las dos aplicaciones (24.13±0.28 Vs. 20.32±0.29, n=859, p<0.001). La sensibilidad, especificidad y valores predictivos negativo y positivo (VPN y VPP) para diferentes puntos de corte pueden apreciarse en la tabla 8, evidenciándose que el planteado inicialmente de 23 es el que mejor sensibilidad ofrece, pero equiparable con el punto de 24, el cual ofrece una ligera ganancia en el VPP (50.3% Vs 47.9%) con igual VPN (47%).

En la tabla 9 se observan todas las características de las variables antropométricas, discriminadas según el diagnóstico obtenido mediante la entrevista, encontrando que los sujetos con diagnóstico de bulimia informan un peso superior que aquellos sin trastorno y el IMC medido es igualmente superior, pero no hay diferencias significativas con los estudiantes diagnosticados como no especificados. En estos últimos se encontraron diferencias significativas con los normales en todas las variables antropométricas menos en la talla informada y el peso deseado, siendo los normales de mayor talla, menor peso y menor adiposidad.

Al realizar las comparaciones de cómo contestaron las encuestas los sujetos según los diagnósticos, se encuentran diferencias significativas entre las ECA de los bulímicos y los TCA NOES, que son más altas que los sujetos diagnosticados como sin TCA (Tabla No. 10). Comparando los valores obtenidos por los escolares con TCA en el cuestionario de ansiedad en la subescala de ansiedad de rasgo, no se encuentran diferencias según el tipo de TCA, pero si se comparan con los normales, se encuentran valores significativamente más bajos en estos últimos; lo mismo sucede con el test de figura corporal, en el cual los escolares todos perciben su figura de una manera similar, es decir normal, mientras que los escolares con TCA desean tener una figura más delgada de la que poseen (Tabla No. 10).

Los sujetos se agruparon en estratos según el colegio al que pertenecían, definiéndose claramente tres niveles así: al estrato 1 se asignaron los dos colegios I.E.D. del barrio Babilonia y del barrio las Cruces; al estrato 2 los colegios privados de La Salle de Santafé de Bogotá y Militar "Inocencio Chincá" de Sogamoso; finalmente, al Estrato 3 el Colegio Colombo-Hebreo y Anglo-Colombiano, ambos bilingües con exigencias económicas importantes para su ingreso. Al analizar los datos según el estrato socioeconómico, únicamente se encontró que el peso y la talla alcanzada por los sujetos aumentaban significati­va­mente para una misma edad y sexo, mientras las puntuaciones de las encuestas no presentaban diferencias por estratos.

Dentro del presente análisis se realizaron correlaciones de las diferentes encuestas con los diagnósticos, en las cuales se clasifican los diagnósticos de uno a cuatro, empezando por la anorexia nerviosa y finalizando con normal. Se encontró correlación linear negativa de la ECA con el diagnóstico, es decir, a medida que se acercan los sujetos a la normalidad la encuesta va bajando su puntaje significativamente (r= -0.4244, p<0.00001); lo mismo sucedió con la encuesta de ansiedad en la subescala que evalúa la ansiedad como rasgo, en donde los sujetos normales presentan los valores más bajos (r= -0.3315, p<0.0034). Otra correlación muy significativa (r=0.249, p< 0.00001) se encontró en el test que evalúa la figura que desean tener los sujetos encuestados, en donde los sujetos sin TCA son los que obtienen los valores más altos, lo que significa que son los que menos desean bajar de peso (Tabla No. 10).

Discusión

Los trastornos de comportamiento alimentario han sido descritos principalmente en la población adolescente y adulta joven. En las últimas dos décadas han aparecido cada vez más reportes sobre el aumento en la prevalencia de ellos en población cada vez más joven, de ahí el interés de hacer un primer acercamiento a este grupo en nuestro medio, tratando de evaluar conceptos cada vez más cuestionados como la prevalencia de éstos trastornos en países en vías de desarrollo. En presencia de escasos estudios de prevalencia en escolares colombianos de estos trastornos (19-20), el presente ayuda a llenar este vacío y comprueba que la prevalencia es similar a los de los países desarrollados, sin diferencia entre los estratos socioeconómicos. Este hallazgo es relevante desde el punto de vista de salud pública, pues contradice la afirmación de muchos de ser una enfermedad de ricos (3-5), lo que naturalmente impide realizar el diagnóstico y asistencia a estos escolares.

Uno de los principales logros de esta investigación fue la de cubrir una población muy extensa, quizá la más numerosa en nuestro país, tanto en la primera aplicación como en la fase de reencuestas y de entrevistas, además de haber tenido en cuenta los diferentes tipos de educación y los diversos estratos socioeconómicos. Gracias a esta metodología se puede inferir con bastante aproximación la verdadera prevalencia de estos trastornos, estableciendo la magnitud del problema.

De acuerdo con los reportes de la literatura la prevalencia de estos trastornos es muy alta (90% a 95%) dentro del género femenino (7,19,20), lo que se corrobora en nuestro estudio en donde también las mujeres fueron diagnosticadas 3.5:1 más frecuentemente que los hombres, con una frecuencia global de 37 por ciento, con 0.28 por ciento de sujetos con anorexia nerviosa, 3.25 por ciento con bulimia nerviosa y 33.6 por ciento con trastornos no especificados, en concordancia con los estudios existentes en otras latitudes (4,6,7,9,10,12).

Aunque llama la atención la presencia de una estatura levemente inferior entre los estudiantes que presentan TCA no especificado que los normales, contrasta con la diferencia de estatura por estratos, con diferencias de aproximadamente 4cm entre los estratos bajos y medio y estos a su vez con los altos (datos no mostrados) que sugiere un retardo en el crecimiento de carácter socioeconómico, secundario muy probablemente a alimentación crónicamente deficiente desde etapas más tempranas de la vida. Esta situación se ve reflejada en el informe de la encuesta nacional de la situación nutricional en Colombia, 2005 (26), en la cual se encontró un retraso de crecimiento superior entre los estratos 1 y 2 del Sisbén comparados con los estratos 3 a 6, con prevalencias de 23.1 por ciento, 15.4 por ciento y 9.2 por ciento respectivamente. Lamentablemente no fue informada la estatura por grupos de edad y niveles del Sisbén, y aunque estos reflejan bien los diferentes estratos evaluados en nuestro estudio, se requieren estudios que evalúen de manera específica las diferencias de estatura entre ellos.

Encontramos en este estudio la asociación de los TCA con el rasgo de ansiedad, es decir como una manera de "sentirse en general", de nuevo, sin poderse establecer si la asociación es causal o simplemente como acompañante del trastorno de base, pero que se repite tal como se observó en universitarios (16). Dentro de las diferentes encuestas aplicadas llama la atención la utilidad del test de figura corporal dentro del grupo de escolares con TCA, ya que permite evidenciar el deseo permanente de disminuir el peso que tienen estas personas, en contraste con los individuos sanos, quizás como referente de una cultura de la delgadez, a través de la publicidad en todos los medios de comunicación que influencia a toda la población, independiente del nivel socioeconómico.

Los resultados se analizaron mediante las diferentes medidas de correlación y encontramos que si consideramos a los TCA como un "continuum" desde la normalidad a la anormalidad, a medida que se avanza en este sentido (normal TCA no especificado bulimia nerviosa anorexia nerviosa), las medidas antropométricas como el peso medido, el peso usual y el IMC aumentan y que la talla tanto medida como informada disminuye; de la misma manera la ECA sigue esta progresión mostrando un incremento significativo cuando se aleja de la normalidad. Los sujetos con TCA, de la misma forma, tienen rasgos de ansiedad que aumentan en forma progresiva, a la vez que desean más frecuentemente disminuir su peso.

Entre las limitaciones del estudio se cuenta el hecho de ser un auto-reporte tanto de la estatura como del peso, lo cual introduce un posible sesgo y requiere de cautela para interpretar los datos, aunque la literatura informa de una leve variación entre el peso y la talla informada comparada con la medición específica (27-30) y que requiere de verificación mediante estudios que establezcan la validez de la estatura y peso informados en los diferentes estratos socioeco­nómicos y para cada grupo de edad. Una segunda debilidad es la diferencia de tiempo entre la primera aplicación y segunda asociada a la entrevista, lo cual podría estar reflejando situaciones diferentes en el tiempo, demostradas por la correlación intraclase estandarizada de 0.65. Lamentablemente, la magnitud del trabajo y el diseño de validación de la encuesta ECA mediante la realización de entrevistas semiestruc­turadas, requirió de un tiempo elevado para su ejecución (708 en total), al tener que respetar los horarios escolares y vacaciones a fin de interferir al mínimo con su desempeño usual. No obstante, este se puede considerar a la vez una fortaleza, teniendo en cuenta la cronicidad de estos trastornos y a su vez elimina el efecto de memoria para responder por segunda vez a las diversas encuestas realizadas. Una tercera limitación derivada de lo mismo, corresponde a la baja sensibilidad y especificidad, inferiores a las reportadas previamente utilizando la puntuación descrita (31) pero que permite tamizar adecuadamente la población a riesgo, mediante análisis específico y detallado de la encuesta, en aquellos sujetos con conductas, actitudes y pensamientos distorsionados respecto de la alimentación, autoestima, la figura y el peso corporal e identificar aquellos que cumplen con los criterios diagnósticos para anorexia y bulimia.

¿Qué hace que unos jóvenes desarrollen estos trastornos y otros no? Aún es un tema de continuo estudio, pero parece que el ser mujer, la baja talla, la ansiedad como un estilo de vida y la presión permanente de la sociedad por mantener una figura esbelta, unido muy posiblemente a variables biológicas predisponentes serían algunos de los factores de riesgo para padecer estas enfermedades.

Conclusiones

La prevalencia de anorexia nerviosa fue de 0.28 por ciento, bulimia nerviosa 3.25 por ciento y trastornos no especificados del 33.6 por ciento.

No se encontró asociación entre el estrato socioeconómico y la prevalencia de los trastornos de comportamiento alimentario. Se encontró asociación entre el trastorno de comportamiento alimentario y la ansiedad como rasgo. La ECA como encuesta para tamización resultó ser un instrumento útil para la detección de los TCA en escolares y factores relacionados, aunque se necesitan nuevos estudios que validen los anteriores resultados en otras poblaciones, antes de que nuestros hallazgos sean considerados válidos para los colombianos.

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