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Revista de la Facultad de Medicina

Print version ISSN 0120-0011

rev.fac.med. vol.56 no.4 Bogotá Oct./Dec. 2008

 

INVESTIGACIÓN ORIGINAL

ESTUDIO DESCRIPTIVO SOBRE TABAQUISMO EN LA COMUNIDAD ESTUDIANTIL DE LA UNIVERSIDAD DE MANIZALES. 2007

Tabacco use in students of "Universidad de Manizales 2007". A descriptive study

José Jaime Castaño-Castrillón1, Martha Luz Páez Cala2, Jaime Hernán Pinzón Montes3, Estefanía Rojo Bustamante3, Gustavo Andrés Sánchez-Castrillón3, Johana Marcela Torres Ríos3, Mónica Adriana Valencia Gómez3, Crhistian David García Montoya3, Carlos Andrés Gallego Giraldo3.

1. Físico, MSc, en Ciencias Físicas, Profesor Titular, Director Centro de Investigaciones, Facultad de Medicina, Universidad de Manizales, Caldas, Colombia.
2. Psicóloga, MSc, en Estudios de Familias, Profesora Asociada, Facultad de Medicina, Universidad de Manizales, Caldas, Colombia.
3. Estudiante 1oº. semestre, Facultad de Medicina, Universidad de Manizales, Caldas, Colombia.
Correspondencia: cim@umanizales.edu.co


Resumen

Antecedentes. El tabaquismo puede considerarse como una pandemia.
Material y métodos. Estudio descriptivo correlacional en el que participaron 237 estudiantes de los semestres I a X de todas las facultades de la Universidad de Manizales inscritos durante el primer período académico del año 2007. Todos respondieron una encuesta que incluyó además los cuestionarios de Glover Nilsson, Fagerström y de Richmond.
Resultados. Según criterios de la Organización Mundial de la Salud se encontró que el 41 por ciento de los encuestados son fumadores (37.6% habituales y 3.4% esporádicos), con proporciones iguales por género; el 58.2 por ciento son no fumadores, el 0.8 por ciento son exfumadores y el 38.9 por ciento fuman de 1-3 cigarrillos por día. El 86.6 por ciento de los fumadores adquirió este hábito antes de ingresar a la Universidad, la mayoría de ellos (77.9%) entre los 12 y 17 años de edad. En todas las facultades predominaron los No fumadores, excepto en Comunicación Social, Educación y Medicina. El 46 por ciento cree que debería haber un área permanente de No fumadores en las cafeterías de la Universidad. La mayoría de fumadores de la UM tienen una baja o moderada motivación para abandonar este hábito.
Conclusiones. Se requiere con urgencia la implementación de medidas que promuevan la prevención en la adquisición de este hábito y la promoción para su cesación.

Palabras clave: tabaquismo, cese del tabaquismo, tabaco, estudiantes, salud pública, medicina preventiva, medicina social.


Summary

Background. Smoking may be viewed as a pandemic.
Materials and methods. Descriptive study with a sample of 237 students enrolled from I to X semester of all schools in Universidad de Manizales during the first academic period of the year 2007. All of them were randomly assigned to answer a questionnaire which included Glover Nilsson, Fargerström and Richmond tests.
Results. According to WHO criteria, 41 percent of the students are smokers (37.6% regular and 3.4% sporadic) with equal proportions between sexes, 58.2 percent were non-smokers, 0.8 percent ex-smokers and 38.9 percent smoke 1-3 cigarettes a day. 86.6 percent of smokers started his habit before getting into the University; most of them (77.9%) between 12 and 17 years of age. In most of the schools non-smokers are majority, with exception of social Communications, education and medicine. 46 percent believes that hould exist a permanent non smoking area in the University cafeterias. The majority of the smokers has low or moderate motivation to quit smoking.
Conclusions. Is urgent to establish preventive actions to in the acquisition of smoki habit and to promote its cessation in every one students.

Keywords: Smoking, smoking cessation, tobacco, students, public health, preventive medicine, social medicine.


Introducción

En el siglo XXI el tabaquismo es considerado como una pandemia (1), para la cual hasta ahora no se han desarrollado programas de salud efectivos que la contrarresten (2,3). Teniendo en cuenta que el control del tabaco es más efectivo cuando las políticas, prácticas y programas funcionan de manera integral y coordinada en los diferentes grupos etáreos y poblacionales (4), se deben promover estrategias que modifiquen el contexto social del fumador (5).

El hábito de fumar tiene concomitantes sociales y personales, que a su vez pueden ser genéticas y emocionales; Dudas, et al. (2) determinaron que muchos de los fumadores sufren niveles mayores de depresión y ansiedad que sus pares no fumadores. Esta correlación sugiere que la prevención de patologías afectivas puede facilitar la prevención del tabaquismo.

Combatir la morbilidad y mortalidad asociada con el consumo de tabaco, enfermedad adictiva con triple dependencia, química, psicológica y social y que afecta tanto al fumador activo como al pasivo, se constituye en uno de los mayores retos en salud pública para el siglo XXI. Las consecuencias del tabaquismo en la población se evidencian luego de 30 años del pico de mayor consumo (6); además, dado que la edad media de inicio en consumo de tabaco en el mundo es de 15 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al tabaquismo como una enfermedad pediátrica (7). El consumo de tabaco constituye actualmente la principal causa aislada de mortalidad evitable en los países desarrollados y por ello precisa un enfoque colectivo desde la salud pública (8-14). Esta realidad tiene el agravante de la promoción activa del consumo de tabaco por la industria tabacalera (conocida como efecto Boomerang (15,16). Según la OMS (17), el tabaquismo cobra una vida cada 6.5 segundos. Las investigaciones realizadas sugieren que las personas que empiezan a fumar durante la adolescencia (como ocurre en más del 70 por ciento de los casos) y siguen haciéndolo durante 20 años o más, vivirán entre 20 y 25 años menos que quienes nunca se iniciaron en este hábito.

El humo inhalado por el fumador está constituido por un componente particulado y un componente gaseoso, el alquitrán representa el componente particulado total sin agua ni nicotina, algunas de sus sustancias se consideran carcinogénicas o están clasificadas como residuos tóxicos, obstruye los pulmones y afecta la respiración. Existen de 300 a 3.300 millones de partículas por mm³ en el humo de los cigarrillos y más de 4.000 constituyentes, entre los que se incluyen 43 carcinógenos conocidos (18). El cáncer de pulmón y las cardiopatías no son los únicos causantes de serios problemas de salud y defunciones; aproximadamente la mitad de los fumadores mueren a consecuencia de su hábito (8) .

Ser fumador pasivo se ha demostrado como riesgo para la salud, la exposición indirecta al humo del cigarrillo representa un factor de riesgo importante para la manifestación de enfermedades relacionadas con el tabaquismo (19). Esta situación debe abordarse tanto desde la ética de las relaciones humanas como desde los derechos constitucionales (20).

En el Reino Unido para el 2005 se calculaban cerca de 6.62 millones de fumadores entre 35-74 años (11). Si el predominio del consumo sigue siendo el mismo, cada año aproximadamente 69.049 de estos fumadores morirán; si se reduce la prevalencia del tabaquismo en el 0.4 por ciento por año, durante 10 años, se prevendrían 23.192 muertes (21). Dentro de las estrategias para trabajar contra el tabaquismo se encuentra el día del no fumador (20) implementado en el Reino Unido. Cuando la campaña inició en 1984, la prevalencia de tabaquismo era mayor al 33 por ciento de los adultos, para el año 2003 fue del 25 por ciento.

Al menos cuatro millones de americanos fuman, la prevalencia del tabaquismo en americanos adultos es baja en comparación con los jóvenes, (9.6% vs. 25.9%) (22), lo que sugiere que la población joven es la más susceptible a adoptar este hábito, por lo cual se constituye en un grupo etáreo especial para trabajar en promoción de la salud y prevención del tabaquismo (1,20). Los estudios sugieren que las medidas más eficaces para prevenir este consumo incluyen la creación de ambientes libres de humo, el aumento del precio de los cigarrillos y las prohibiciones de la promoción del tabaco. La relación costo eficacia de estas intervenciones equivale a la de la vacunación infantil y la atención integrada de las enfermedades prevalentes de la infancia, considerando además los grandes costos económicos que genera esta adicción, los cuales incluyen gastos de atención en salud, pérdida de la productividad por muerte o incapacidad, incendios y deforestación entre otros. La tendencia notada en la década de los 90 de una disminución progresiva del consumo, en la cual en un momento determinado el fumador llegó a ser considerado una especie de "dinosaurio" se ha revertido dramáticamente, es así como trabajos recientes muestran alarmantes aumentos en el consumo de cigarrillo.

En un artículo publicado en el año 2002 Wiesner et al. (23) reportan un consumo de tabaco en colegios oficiales de Bogotá de un 29.8 por ciento, y encontraron en su trabajo que entre los estudiantes que nunca habían fumado, 22.9 por ciento se consideran susceptibles de iniciar el consumo. Trabajos más recientes efectuados en otras poblaciones de Bogotá igualmente confirman esa tendencia; Báez et al. (24) en su trabajo publicado en el año 2003 reportaron una prevalencia de consumo de 35.4 por ciento entre la comunidad de estudiantes vinculados a la Universidad Javeriana, que era menor entre la comunidad profesoral y de empleados. Por su parte, un trabajo publicado en el año 2006, realizado con estudiantes de primeros semestres de la Facultad de Salud de la Universidad del valle Hernández et al. (25) reportaron frecuencias de consumo de 13 por ciento. Tafur et al. (26) en un estudio publicado en el año 2006 y efectuado con estudiantes universitarios de la Universidad Santiago de Cali (N=1186) reportó frecuencias de consumo de 23.2 por ciento (34.2% hombres, 18.2% mujeres).

En lo referente a la situación de consumo en otros países de Latinoamérica, en el 2006 Pelloni et al. (27) reportaron un consumo de tabaco del 46.5 por ciento entre estudiantes de varias universidades públicas y privadas del área metropolitana de Buenos Aires (N=3.365). En Chile la situación de consumo no es menos dramática, en el 2003 Rojas et al. (28) realizaron una investigación epidemiológica transversal que utilizó como marco muestral la población adulta entre 16 y 64 años, residentes en viviendas particulares en las comunas del Gran Santiago (N= 3.237.286). La muestra la constituyeron 4.693 hogares, se entrevistaron 3.870 personas, de las cuales el 51.9 por ciento reconoció haber fumado 100 cigarrillos o más en su vida.

En un trabajo publicado en el año 2002 Valdés-Salgado et al. (29) ya subrayaba esta tendencia al aumento del consumo de tabaco, notada en su estudio efectuado sobre 103.582 alumnos de 14 a 25 años de nuevo ingreso en la Universidad Autónoma de México, de los años 1989 a 1998; estudio que determinó un incremento del consumo, especialmente en edades menores de 18 años y en mujeres, a partir de 1993. Otro trabajo publicado por Zárate et al. (30) en el 2006, efectuado en Lima, con 2.074 estudiantes de nueve carreras de una Universidad Privada, también refleja escandalosas frecuencias de consumo, del 38.7 por ciento.

En población española se encuentran varios artículos, uno de ellos efectuado por Nerin et al. (31) en la Universidad de Zaragoza, y publicado en el año 2004, que evidenció prevalencia de consumo de 30.3 por ciento, en población universitaria que realizaba ejercicio físico (N=406). En otro estudio efectuado por Iglesias et al. (32) en el año 2005 en la Universidad Complutense de Madrid, sobre una muestra de 596 alumnos de Derecho, se obtuvo una prevalencia de consumo de cigarrillo de 28.9 por ciento.

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, sobre un aumento general de la frecuencia de consumo, prácticamente en todo el mundo, y evidencias sobre la presencia notable de este mismo fenómeno entre estudiantes de la Universidad de Manizales, se decidió emprender el presente estudio, que pretende determinar la frecuencia real de consumo de tabaco en esta población, como insumo para futuras acciones preventivas a seguir, en esta temática.

Material y métodos

El presente es un estudio descriptivo correlacional. La población está constituida por los estudiantes regulares de la Universidad de Manizales (3.600) matriculados en el primer semestre del año 2007. Teniendo en cuenta una frecuencia esperada de 23.2 por ciento (26), una frecuencia mínima aceptable de 18 por ciento, un nivel de confianza del 95 por ciento, el tamaño muestral calculado fue de 236 estudiantes. Esta muestra fue escogida mediante un muestreo probabilístico estratificado por facultad.

Las variables analizadas fueron: género, edad, ciudad de origen, facultad (Administración, Comunicación Social, Contaduría, Derecho, Economía, Educación, Ingeniería de Sistemas, Medicina, Mercadeo, Psicología y Tecnología en Sistemas), tipo de fumador (26) (Habitual: quien fuma un cigarrillo por día o cinco por semana, esporádico: quien fuma cuatro o menos cigarrillos por semana, exfumador: quien no ha fumado ningún cigarrillo durante el último año y No fumador), áreas de la Universidad en las que fuma cigarrillo (pasillos, cafetería, mesas al aire libre, baños, salones, Kiosco, canchas, parqueaderos), posición respecto a áreas comunes para fumadores activos y pasivos (indiferente, inconforme, conforme), semestre que actualmente cursa el estudiante, dependencia conductual al tabaco (33) (Cuestionario de Glover Nilsson: Psicológica, física, social/ leve, moderada o grave), dependencia a la nicotina (33) (Cuestionario de Fargerström modificado/ poca, media, alta), motivación para dejar de fumar (Cuestionario de Richmond/baja, media, alta) (33).

Con las encuestas aplicadas se elaboró una base de datos en el programa Excel 2007 (Microsoft Corporation), la cual se analizó mediante el programa estadístico SPSS versión 15 (SPSS Inc.). Para describir las variables razón se emplearon medidas de tendencia central (promedios) y de dispersión (desviación estándar), las variables proporción se describieron mediante tablas de frecuencia. Para desplegar la información se emplearon gráficas de barra en una y dos variables y tablas de contingencia con aplicación de la prueba de c2, con un nivel de significancia de 0.05, para probar la asociación de variables proporción, y pruebas t o análisis de varianza al mismo nivel de significancia para probar la dependencia entre variables razón y proporción.

La participación de los estudiantes fue totalmente voluntaria, anónima y no influyó en las labores académicas. Todo lo consignado en la encuesta fue estrictamente privado y confidencial y se ajustó completamente a la reglamentación sobre investigación médica existente en Colombia.

Resultados

En el estudio participaron en total 237 estudiantes, cuyas características demográficas se describen en la tabla 1. En esta tabla se observa que el 57.4 por ciento de los participantes fueron de género femenino y el 42.6 por ciento restante de género masculino. El promedio de edad fue 22.29 años, más del 80 por ciento de los participantes se encuentra entre los 16 y los 25 años, el promedio de edad de ingreso a la universidad fue de 19.73 años. El 54.4 por ciento de la población analizada procede de la ciudad de Manizales, característica asociada con el hecho de que el 57.9 por ciento de los encuestados vive con su familia nuclear.

Según criterios de la OMS para el tabaquismo se evidenció que si bien la mayoría, 58.2 por ciento, son No fumadores, le siguieron en frecuencia un grupo significativo de fumadores, 41 por ciento en total, de los cuales 37.6 por ciento son fumadores habituales (Tabla 1).

Se encontró una relación significativa entre tabaquismo y género (p = 0.023) como se ve en la figura 1, donde se observa que la proporción de No fumadores es mayor en el género femenino (en el género femenino 36.3 por ciento fumadores habituales y esporádicos 48.5 por ciento en hombres).

Igualmente se encontró una relación significativa entre tabaquismo y facultad (p=0.002) como muestra la figura 2. Allí se observa que la facultad con mayor proporción de No fumadores es Ingeniería; en todas las facultades predominan los No fumadores, excepto en Educación y en la facultad de Comunicación Social y Periodismo, donde predominan los fumadores habituales, en Medicina la proporción de No fumadores y fumadores habituales es prácticamente igual.

No se encontró relación significativa (p > 0.05) para ser fumador o No fumador, al analizar las variables: semestre actual (año en el caso de Derecho) y ciudad de procedencia. Al evaluar las diferentes variables que analizaban el ítem actitud frente al tabaquismo, se encontró que el 75 por ciento de los exfumadores y el 60.3 por ciento de los No fumadores permiten que se fume en su presencia, mientras que en los fumadores este porcentaje fue mayor al 95 por ciento.

Sumado a lo anterior se evidenció un conocimiento de los riesgos para la salud del fumador activo en el 97 por ciento de los encuestados y para el fumador pasivo en un 95.1 por ciento. Así mismo se encontró que el 96.2 por ciento de todos los participantes en este estudio eran consientes de que el tabaquismo puede generar adicción. De igual forma la mayoría de los participantes, más del 90 por ciento, consideraban el tabaquismo como un factor de riesgo de enfermedad, tanto en el fumador activo como pasivo; sin embargo, la mayoría de los estudiantes ven el tabaquismo como un vicio o un hábito, pero no tanto como una forma de drogadicción (Tablas 2 y 3).

Con respecto a la falta de reglamentación existente en la Universidad de Manizales para que los fumadores respeten las áreas comunes, los datos indican que el 47.2 por ciento de los encuestados se sienten inconformes. Así mismo la tendencia de los participantes en el estudio indica que sí debería haber un área permanente de No fumadores en las cafeterías de la universidad, aunque se debe resaltar el buen número de fumadores esporádicos y habituales que se mostraron indiferentes frente a esta medida. De igual manera al 33.6 por ciento de todos los participantes le gustaría que hubiese restricciones para fumar en ciertos lugares públicos como restaurantes, medios de transporte y bibliotecas; todas las preguntas mostraron significancia respecto al tabaquismo (Tabla 4).

En la tabla 5 se describen las preguntas que únicamente debían ser diligenciadas por los fumadores activos, dentro de éstas, los resultados más relevantes fueron: el 58.8 por ciento de los encuestados fumaba en ese momento de forma diaria, el 86.6 por ciento de los fumadores activos afirmó haber adquirido su hábito antes de ingresar a la universidad, la mayoría de ellos (77.9%) entre los 12 y 17 años de edad; el 58.3 por ciento de quienes adquirieron el hábito luego de haber ingresado a la universidad lo hicieron durante su primer semestre de estudios; 38.9 por ciento de los fumadores consumía entre uno y tres cigarrillos por día y el 49.5 por ciento de los fumadores activos había fumado un cigarrillo o más, tan solo minutos antes de haber diligenciado la encuesta.

Se encontró una relación significativa entre las "épocas de parciales", de mayor exigencia académica, y el incremento en el consumo de cigarrillo; la tasa de consumo aumentaba principalmente en los fumadores habituales. El 56.7 por ciento de los encuestados afirmó que su estado de ánimo no es un condicionante para consumir más cigarrillos de lo que usualmente acostumbran. Como se muestra en la tabla 6, al analizar los cuestionarios sobre tabaquismo aplicados se encontró que la motivación para dejar de fumar, tanto en fumadores habituales como en esporádicos, mostraba una mayor tendencia a la calificación baja y moderada.

Los otros cuestionarios evidencian que en el nivel de dependencia conductual al tabaco la mayoría de los fumadores, tanto habituales como esporádicos, presentaron un nivel leve de dependencia social, física y psicológica frente al tabaquismo (p=0.071); y en el cuestionario que evaluó el nivel de dependencia a la nicotina se encontró que el 83.3 por ciento de los fumadores habituales y el 100 por ciento de los fumadores esporádicos eran poco dependientes.

Discusión

Los resultados encontrados en esta investigación se pueden considerar alarmantes, dado que en la Universidad de Manizales (UM) se evidenció una alta prevalencia de tabaquismo, 41 por ciento, que sin embargo concuerda con resultados obtenidos en otros estudios recientes, como el de Wiesner (23) en Bogotá, estudiantes de colegios oficiales del (29.8%), Báez (24) estudiantes universitarios (35.4%) y Pelloni (27) entre estudiantes de universidades públicas y privadas de Buenos aires (46.5%), en universitarios de Lima Zárate (30) reporta prevalencia de consumo de 38.7 por ciento, en universidades españolas Nerin (31) 30.3 por ciento e Iglesias (31) 28.9 por ciento y en población general de Chile consumos de 51.9 por ciento reportados por Rojas (28). Otros estudios efectuados en poblaciones universitarias de Colombia reportan consumos menores, entre ellos Tafur (26) 23.2 por ciento y Hernández (25) 13 por ciento en Cali; igualmente Guillén et al. (34) en una investigación con estudiantes de primero de Medicina de Zaragoza encontraron una prevalencia de tabaquismo del 21 por ciento.

Por otra parte, se encontró que el 86.6 por ciento de los estudiantes de la UM que fuman adquirieron el hábito entre los 12 y los 17 años de edad, lo que concuerda con Bartecchi et al. (35) quienes afirman que aproximadamente el 80-90 por ciento de los fumadores adquieren el hábito antes de los 21 años; en el estudio de Guillén et al. la edad media de inicio al cigarrillo fue de 15.8 años: igualmente, la OMS informó que la edad media de inicio en consumo de tabaco en el mundo es de 15 años. Hallazgos que sugieren que los estudiantes participantes del presente estudio comenzaron a fumar antes de ingresar a la universidad, por lo cual se puede pensar que el ingreso a la educación superior y los cambios que ésta conlleva no influyen en la adquisición del hábito tabáquico.

Lo anterior es confirmado por los resultados obtenidos en la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes (EMTJ) (23) realizada en Bogotá, Colombia en el año 2002, en la cual se encontró que el 62 por ciento de los estudiantes de colegios públicos de Bogotá han probado alguna vez el cigarrillo. La prevalencia total de tabaquismo entre los jóvenes de 11 a 15 años de edad en 40 de los colegios estudiados fue de 29.8 por ciento, de los cuales 30.2 por ciento fueron del género masculino y 28.7 por ciento del femenino, lo que indica que la mayor prevalencia de tabaquismo en los hombres posiblemente se conserva a lo largo de la vida, aunque con porcentajes cada vez mas cercanos entre ambas poblaciones. En la Universidad de Manizales el 36 por ciento de los fumadores es de género femenino y el 48.5 por ciento masculino; aunque hay información contradictoria, las mujeres fuman algo menos que los hombres, pero la diferencia se hace cada vez menos significativa.

Otro dato relevante resultante de esta investigación es que la mayoría de los fumadores de la UM consume de uno a cuatro cigarrillos por día; aunque esto los hace fumadores ligeros, según Bjartveit et al. (36), existen múltiples consecuencias en el ámbito de la salud que se pueden evidenciar a largo plazo, incluso en este grupo de fumadores, dado que este hábito aunque "leve", incrementa los riesgos relativos para desarrollar enfermedad cardíaca isquémica, cánceres en general y cáncer de pulmón, principalmente en mujeres.

Otro aspecto que merece analizarse son las circunstancias por las cuales existe mayor prevalencia de tabaquismo en unas facultades, en comparación con otras, en la UM; si bien las características demográficas de los encuestados son similares y la tendencia en la mayoría de los estudiantes es a ser No fumador. Podría suponerse que los estudiantes del área de la salud tienen tendencia a ser No fumadores debido a sus amplios conocimientos científicos sobre las consecuencias del hábito tabáquico, lo cual no se evidencia en los encuestados de la UM, ya que la prevalencia de fumadores en la facultad de Medicina es del 50 por ciento, siendo una de las más altas dentro de la Universidad; otro punto a considerar es la posible relación causa-efecto entre las responsabilidades y exigencias académicas y el hábito de fumar en este grupo de estudiantes.

Según la EMJT en Bogotá, el 69.5 por ciento de los fumadores actuales entre los 13 y 15 años desearía dejar de fumar, mientras que el 69.8 intentaron hacerlo pero no lo han logrado (23). Este dato hace llamativo el hecho de que a pesar de que en la UM la dependencia a la nicotina y la dependencia conductual al tabaco son bajas, no hay una alta motivación para abandonar el hábito.

En la UM sólo al 33.6 por ciento del total de encuestados le gustaría que existieran restricciones para fumar en ciertos lugares públicos, mientras que en el estudio de la EMTJ el 90 por ciento de los no fumadores y el 63.8 por ciento de los fumadores actuales consideran la necesidad de dicha reglamentación (23), lo que evidencia en general interés y sensibilización bajos frente a esta problemática y los efectos reales para la salud, tanto en el fumador activo como en el pasivo. Paradójicamente, aunque más del 90 por ciento de los fumadores activos y pasivos conocen los riesgos y consecuencias de su hábito, se genera la duda del por qué continúan consumiendo tabaco si éste es nocivo para su salud y la de aquellos que los rodean y a su vez la existencia de un bajo interés en la reglamentación de áreas para fumadores.

Así mismo, la mayor parte del estudiantado considera el tabaquismo como un vicio o como un hábito, mientras que Koh et al. (37) resaltan la importancia de que éste sea apreciado como una forma de adicción, que desafortunadamente aún sigue siendo aceptada socialmente. De igual forma estos investigadores afirman que actualmente el tabaquismo es un hábito con tendencia a la desaparición, afirmación no demostrada en el presente estudio. Esto podría parecer imposible en principio, pero gracias a la implementación de "Políticas de Aire Limpio" en algunos países, 145 en total, con el fin de restringir este hábito en los lugares públicos y en sitios de trabajo se ha logrado disminuir la prevalencia de fumadores hasta en un 3.8 por ciento en un lapso de tres años. Por esta razón se espera que otros países se unan a estas políticas estimulados por los buenos resultados obtenidos en los países que ya las han implementado. La falta de políticas anti-tabaco se evidencia por la baja tasa de exfumadores encontrada, tanto en la Universidad de Manizales (0.8%), como en la USC (4.4%) (26).

Nancy A. Rigotti (38) plantea a manera de estrategia para dejar de fumar, el hecho de que es muy importante que el tratamiento para abandonar este hábito incluya tanto farmacoterapia como apoyo psicológico, ya que ambos pueden llegar a ser muy útiles individualmente, pero aplicadas simultáneamente se potencian de forma exponencial. Así mismo, considera que es muy importante que el médico se tome como mínimo tres minutos para educar al paciente y a su vez estimularlo para que abandone el hábito, sugiriendo que esta intervención podría ser efectiva incluso por vía telefónica. Se debe enfatizar que para dejar de fumar es indispensable la intención, que puede ser propia o infundada, teniendo como pilares fundamentales el apoyo de los amigos y familiares; buscar métodos que reemplacen los deseos de fumar del individuo.

Se requiere entonces un trabajo conjunto de las entidades gubernamentales y de las áreas de la salud de todos los países para facilitar la prevención en la adquisición del hábito tabáquico y la promoción para su cesación, razón por la cual se debe trabajar eficazmente con los jóvenes, iniciando en los colegios, ya que la promoción que están recibiendo de las compañías tabacaleras para que adquieran el hábito supera la información ofrecida por parte de los centros educativos sobre sus consecuencias nocivas (23).

Así mismo es alarmante el hecho de que según el boletín informativo del equipo de promoción y prevención de la salud de la Universidad de Manizales IDENTIFICATE 2006, en las cafeterías de la UM y sus alrededores se compran en promedio 3500 cigarrillos diarios (175 cajetillas aproximadamente). Si se considera que el funcionamiento de la Universidad es de 7:00 am a 10:00 pm, el promedio de cigarrillos consumidos por hora es de 233 aproximadamente. Con los resultados de la presente investigación igualmente quedan claros los pobres esfuerzos de las autoridades de la Universidad para efectuar campañas contra el tabaquismo, las cuales se limitan a unos cuantos "avisos", inocuos, colocados en los vestíbulos y que desde luego ni siquiera son notados por los fumadores, los cuales continúan con toda naturalidad arrojando "puchos" al lado de los "avisos" y arrojando su humo a la cara de los No fumadores.

Esta situación es reflejo de lo que acontece en Colombia, donde la implementación de las normas anti-tabaco lleva años de atraso, los proyectos respectivos apenas están siendo discutidos en el Congreso, después de haber sido rechazados muchas veces y con toda la oposición, y el cabildeo en contra de la industria tabacalera, desde luego (39). Colombia es considerada por los militantes anti-tabaquismo como un paraíso de las tabacaleras, por la gran cantidad de normas que las favorecen (1).

Referente a los posibles errores que presenta la investigación, está en primer lugar la conocida de la posible falta de fiabilidad de los datos consignados en las encuestas. Sin embargo dados los resultados obtenidos y el tipo de encuesta empleado, los autores consideran la información contenida en las encuestas como muy confiable. Otro error puede ser la subestimación de la muestra debido al hecho de que la frecuencia esperada de tabaquismo de 23.2 por ciento tomada de (26), resultó muy baja frente a la obtenida del 41 por ciento lo cual implica que la tolerancia al resultado obtenido de consumo de tabaco es mayor y está entre 41 y 35 por ciento.

Se plantea la necesidad de que procesos investigativos como el aquí descrito sean llevados a cabo en otras universidades de Colombia, además de las ya mencionadas, con el fin de conocer la prevalencia de tabaquismo en los jóvenes y así determinar cuál es el origen real de este problema, que para la salud pública tiene implicaciones tanto sociales, como culturales, individuales y económicas. Procesos investi-gativos que alerten y estimulen a crear estrategias dirigidas a la prevención en el inicio de este hábito, así como también medidas para alentar y apoyar a los fumadores para que decidan abandonar el uso del cigarrillo.

Agradecimientos

Agradecemos a Dilia Castrillón Directora del programa de promoción de la salud y prevención de la enfermedad de la UM por su gran apoyo para con el desarrollo de nuestro trabajo y así mismo le damos las gracias al Dr. Cesar Hoyos Herrera Vicerrector académico de la UM por el interés que mostró al conocer nuestro proyecto y por la relevancia que pretende darle en un futuro con el fin de mejorar el bienestar de la comunidad universitaria.

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