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Ideas y Valores

Print version ISSN 0120-0062

Ideas y Valores vol.67 no.167 Bogotá May/Aug. 2018

http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v67n167.72922 

Reseñas

Gardella, Mariana, Vecchio, Ariel, eds. Amantes rivales. Sobre la filosofía. Diálogo pseudo-platónico. Buenos Aires: Teseo, 2017. 100 p.

BRUNO D ALFONZO1 

1 Universidad Nacional de San Martín Buenos Aires - Argentina brunoalfonzo@hotmail.com

Si es cierto que, como dice García Gual, en la búsqueda de la verdad varían los senderos y, en efecto, lo primero y lo que hace mucho tiempo tiene por saber la filosofía es la verdad del ser de las cosas, el texto que aquí presentamos no es menos provocador que cualquier otra consideración que podamos realizar acerca del carácter que hoy en día poseen las disciplinas de nuestra época. En efecto, responder a la pregunta por la naturaleza de la filosofía se ha colocado como uno de los desafíos más grandes en su historia; pregunta que, hoy en día, y tal vez más vehementemente, debe ser replanteada.

Mariana Gardella y Ariel Vecchio, profesores de la Universidad Nacional de San Martín (Argentina), junto con Lucas Donegana, Alejandro Gutiérrez y Lucas Valle, estudiantes de las carreras de Filosofía y Letras, en el marco de Interpres, programa de práctica y estudio de la traducción que depende de la misma universidad, nos ofrecen un minucioso y profundo trabajo de estudio y traducción de un diálogo que, a pesar de formar parte de las tetralogías de Trasilo de Alejandría en su edición del corpusplatonicum del siglo I d. C., es considerado de dudosa autoría. En esta recensión iluminaremos algunos aspectos de este trabajo en equipo que, creemos, el potencial lector deberá tener en cuenta para tomar conocimiento de la obra a la que podrá enfrentarse.

En la primera de las nueve secciones en que se encuentra dividido el estudio preliminar que antecede al diálogo, elaborado por los distintos integrantes del grupo, bajo el título "Sobre el corpus de diálogos 'dudosos y apócrifos'", Gardella nos introduce pormenorizadamente en la historia del corpus platonicum, comenzando por la edición elaborada por Aristófanes de Bizancio a fines del siglo ii a. C., pasando por la ya mencionada edición tetralógica de Trasilo, y llegando, con base en esta última, a la clasificación ofrecida por Joseph Souilhé en su Platon. Oeuvres complètes, De acuerdo con esta clasificación, Gardella explica que un grupo de diálogos platónicos ha sido considerado "dudoso"-grupo al que pertenece Amantes rivales- por despertar sospechas respecto de su autoría; otros diálogos han sido rechazados por ser "apócrifos" y, por esta razón, no fueron agrupados en las tetralogías. Respecto de esta clasificación, Gardella señala algunos inconvenientes, como son el hecho de que, "en primer lugar, el uso de los adjetivos 'dudoso' y 'apócrifo', responde a concepciones modernas sobre la autoría que no se corresponden con las prácticas de escritura, edición y publicación de textos en la Antigüedad" (22), sumado al hecho de que esto "supone que existen obras auténticas o legítimas que fueron escritas solo por Platón, autor único y directo de todos los textos que se le atribuyen" (22). Siguiendo a H. Thesleff, sostiene, en cambio, que "es posible que en el proceso de redacción y revisión intervinieran no solo Platón, sino también algunos discípulos y colegas de la Academia" (23). En torno de estas problemáticas, Gardella nos ofrece un apartado que, además de presentar un formidable respaldo en materia bibliográfica, aporta perspectivas controversiales, que al lector podrán brindarle una rica fuente de sugerencias para reflexionar sobre el tema.

A continuación, en un segundo apartado intitulado "Los diálogos 'dudosos y apócrifos' y los diálogos socráticos", el objetivo de Gardella será mostrar lo que significó el diálogo socrático en la Grecia antigua, siendo considerado como un género en sí mismo, por la proliferación de textos escritos bajo ese estilo peculiar. Tanto es así que la autora señala cómo, ya en la Poética (1447a27-bII), Aristóteles menciona el diálogo socrático como una técnica particular de producción de relatos, la cual no puede denominarse con un nombre común a cualquier otra. Aquí Gardella ingresa en el mundo de la producción socrática, exigiendo una petición de principio que confronta la clasificación de Souilhé:

Antes que diálogos 'no-platónicos', los dudosos y apócrifos son diálogos socráticos. De acuerdo con nuestra propuesta de interpretación, lo relevante no es probar que han sido o que no han sido escritos por Platón, sino destacar que constituyen una valiosa prueba que permite mostrar la importancia del género del diálogo socrático como vehículo para la expresión de ideas filosóficas. (29)

Seguidamente, una vez planteado el contexto de la discusión en torno a la organización y edición del corpus platonicum, los diálogos socráticos y las problemáticas que han generado respecto de su autoría, Gardella inaugura una tercera sección, ya dedicada al diálogo en cuestión: "Amantes rivales: título, autoría y datación". Allí, en primer lugar, refiere las alternativas a las que el grupo de traducción debió enfrentarse a la hora de definir el título y el subtítulo de la obra, afirmando que su elección tomó como referencia las fuentes de Diógenes Laercio (III. 59, IX. 37.). A continuación, repara en lo que al lector puede sucederle al encontrarse con un título semejante por primera vez: considerar que el diálogo en cuestión integra el grupo de obras relacionadas con la temática amorosa, publicadas en el siglo iv a. C. Sin embargo, Gardella nos dice que "el título de la obra no refiere a los temas que en ella se tratan, sino al tipo de vínculo que mantienen los personajes que participan de la conversación" (31). Esta aclaración es de importancia para aquel que se halle atraído por el título, ya que el subtítulo -"Sobre la filosofía"- es el que sintetiza el problema abordado por el diálogo: "la pregunta por la definición de la filosofía y su relación con otras técnicas" (31). Respecto de la autoría, Gardella expresa que el grupo ha "decidido adoptar una posición escéptica: el diálogo podría haber sido escrito por Platón, por algún discípulo de la Academia, por algún allegado al círculo de discípulos de Sócrates o por algún intelectual que conociera en profundidad las discusiones filosóficas de principios del siglo iv a. C." (33). En relación con las fechas dramática y de redacción, la posición no es determinante, pero el lector encontrará interesantes referencias a la posible datación de ambas.

El paso que sigue en este minucioso recorrido es un estudio formal del diálogo, para lo cual Valle, en una cuarta sección, nos ofrece una descripción intitulada "Escenario y personajes". Allí, el estudiante resalta algunos datos interesantes, como son los vinculados a la identidad de los personajes: "tal vez uno de los aspectos más llamativos de esta obra sea el hecho de que, a diferencia de otros diálogos socráticos, el único personaje del cual se conoce la identidad sea el propio Sócrates" (35). En este apartado, además, se nos muestra a los protagonistas del diálogo: Sócrates, un músico y un gimnasta, con los cuales el primero entablará conversación. Valle, con base en material literario y arqueológico, nos aporta algunas observaciones generales acerca de las relaciones homoeróticas en la Grecia antigua, debido a que advierte esta relación entre los personajes del diálogo bajo las formas del erastés, el erómenos y el anterastés, clave para comprender la relación de los personajes en el diálogo. Con todo, hacia el final de su tratamiento incorpora una apreciación que nos parece relevante: "En el diálogo, los amantes rivales no compiten únicamente por el amor de los jovencitos, sino por imponer el tipo de educación que representan" (39).

En el quinto apartado de este estudio preliminar, Lucas Donegana refiere los "Rasgos estilísticos" de la obra, poniendo énfasis en la advertencia sobre la "relevancia de la confrontación de opuestos" (42) que, según aprecia, vuelve al concepto éris una clave para la comprensión del desarrollo de la obra. Así, apelando al juego dramático de oposiciones, ejemplifica esta relación, refiriendo numerosos pasajes de la obra en los que puede advertirse una confrontación constante de conceptos antagónicos; aspecto que ha instado al grupo a "elegir opciones de traducción que, aunque se apartan ligeramente del sentido literal de algunas palabras, permiten reflejar el juego de oposiciones que se intenta instaurar" (44). Esto evidencia la tarea a la que se enfrenta el traductor, que no solo consiste en la transcripción de un texto foráneo a otra lengua, sino también en el intento de comprender a un autor ausente que se hace presente desde su escritura, y al cual el traductor debe intentar ser fiel. Donegana también advierte la originalidad del autor en el uso de la lengua griega, refiriendo el hallazgo de un hápax legómenon (polyponía, 133e) y la utilización de neologismos.

Seguidamente, bajo el título "Organización del diálogo", Vecchio inaugura la sexta sección del estudio introductorio, afirmado que el diálogo está dividido en tres secciones: en primer lugar, un "prólogo", donde Sócrates inicia el debate con la pregunta: "¿el filosofar es algo vergonzoso?". Luego, una "sección central" que comprende el diálogo entre Sócrates y el músico. En este momento, según Vecchio, "se plantea un paralelismo entre la filosofía como conjunto de conocimientos (polymathía) y la gimnasia como conjunto de ejercicios físicos (polyponía)" (47). Aquí también se da el diálogo entre Sócrates y el gimnasta, que se encuentra mediado por una serie de analogías que culmina en el establecimiento de una "identidad entre el conocerse a sí mismo (tò heautòn gignóskein), la moderación (sophrosyne) y la justicia (dikaiosyne)" (48). Finalmente, Vecchio refiere al "epílogo", donde se llega a la refutación de una de las posturas manifestadas durante la "sección central" del diálogo, y se sugiere una definición del filósofo. Hay que tener en cuenta que la organización del texto, advertida por Vecchio, refleja la manera en la que el grupo decidió presentar el diálogo en la publicación. En efecto, se encuentra dividido en esas tres secciones, de las cuales la "sección central" está a su vez subdividida en "Diálogo entre Sócrates y el músico" (132d-134a), "Diálogo entre Sócrates y el gimnasta" (134a-134e) y "Nuevo diálogo entre Sócrates y el músico" (135a-138c).

En la séptima sección, también de la mano de Vecchio, nos encontramos con un "Resumen y análisis de los problemas centrales" del diálogo. Allí se recuperan algunas de las aclaraciones ofrecidas en apartados precedentes, pero se lo hace con mayor profundidad, adentrándose el autor en las problemáticas y contiendas teóricas ofrecidas por los personajes del texto. Vecchio enfatiza en los momentos disruptivos de la obra. El estudio llevado a cabo goza de una seria y concienzuda atención, que pretende advertir cada argumentación, seguida de su contraria, amparando en ello el notar la densidad conceptual que se pone en juego en cada caso, con el objetivo de advertir las cavilaciones que Sócrates, el músico y el gimnasta llevan a cabo respecto de la filosofía. Vecchio sintetiza: "la filosofía, vinculada en este diálogo con el conocimiento en que precisamente consisten la justicia y la moderación, puede concebirse como la práctica de conocerse a sí mismo y a los otros, práctica que el mismo Sócrates encarna en este y otros diálogos socráticos" (56).

En el penúltimo apartado del exordio que comentamos, bajo el título "Relación con temas y problemas socráticos y platónicos", Gardella repara en las discusiones sobre la naturaleza de la filosofía presentadas en Eutidemo, Gorgias, Protágoras, Cármides y Alcibíades Mayor, incorporando las posturas de otros intelectuales destacados de la época, como Isócrates, quien, según afirma Gardella, "niega el valor epistémico de la filosofía en pos de posicionarla entre las prácticas socio-políticas de la democracia ateniense" (58). Este apartado es muy valioso a la hora de pensar las discusiones suscitadas en torno a la filosofía en Amantes Rivales en contraste o relación con otros diálogos socráticos y/o platónicos, y al mismo tiempo reparar en posturas de figuras importantes de la Grecia antigua. Quizá, también, sea una motivación para advertir una dinámica similar respecto de autores más cercanos e, incluso, contemporáneos al lector.

En este punto, para aquellos que posean un interés particular en asuntos filológicos, advertiremos algunos elementos en torno de la traducción, muchos de los cuales se encuentran en el noveno y último apartado del estudio preliminar, intitulado "Sobre el texto griego y la traducción", también producido por Gardella.

En primer lugar, la traductora da a conocer que el grupo ha seguido "los lineamientos generales del método inductivo para la comprensión, enseñanza y aprendizaje del griego clásico, desarrollado por Lorenzo Mascialino y Victoria Juliá" (63). Este dato es relevante para los lectores que no conozcan el método en cuestión, sobre el cual Gardella consigna material bibliográfico de consulta. Los traductores siguieron la edición oxoniense del texto griego realizada por Burnet y publicada en el segundo tomo de la colección Platonis Opera. La edición del diálogo fue elaborada desde la colación de tres códices: el Blodeianus, del siglo ix d. C.; el Venetus, y el Vindobonensis, ambos del siglo xii d. C. Los traductores han comparado algunas variantes de la edición de Burnet con la edición de Souilhé mencionada más arriba.

Para la organización del texto, los traductores adoptaron la numeración canónica de la edición del corpus platonicum realizada en 1578 por Stephanus. En el último apartado se incorpora, además de estos datos, una tabla con las divergencias respecto de la edición de Burnet, ya sea optando por la versión de Souillhé, o bien por la que aparece en alguno de los códices que figuran en los aparatos críticos de las ediciones. También se explicitan los criterios de transliteración de los términos griegos.

La versión castellana del diálogo presenta, a nuestro parecer, una correcta adecuación al carácter oral de la discusión que se pone en escena. En efecto, concebimos que, además de un serio y minucioso trabajo sobre lengua griega, los traductores han logrado adaptarla a la nuestra de manera que no solo el sentido sea claro, sino también respetando la cadencia y el ritmo propios de una oralidad que, a pesar de presentarse de manera escrita, es la condición que caracteriza todo diálogo.

A esta apreciación incorporamos una mención respecto de las notas al pie que acompañan la traducción, realizadas por Alejandro Gutiérrez y Mariana Gardella. Las mismas aportan una cantidad de datos cuya medida es justa, pues no obstruyen la lectura en cuanto su extensión, y aportan datos interesantes en torno a cuestiones filosóficas y culturales de la Grecia antigua que garantizan una lectura cómoda y suficientemente contextualizada.

Por último, la publicación incorpora una lista de la bibliografía utilizada, que distingue las ediciones, traducciones y comentarios utilizados, así como la bibliografía complementaria consultada. Esto puede ser de gran utilidad para aquel que quiera profundizar en el estudio del diálogo en sí mismo, o en el de algún tópico en particular que se desprenda de este.

Una cuestión que ha quedado pendiente es la de ver si efectivamente puede llamarse a este texto como pseudo-platónico. Si lo hacemos respecto de la autoría, el mote es más que justo, pues no podemos garantizar a ciencia cierta que el autor del diálogo haya sido Platón, pero sí pensar que lo haya sido posiblemente por el estilo de la composición. Así, si nos regimos por esto último, que es la materia en la que se basa la consideración anterior, podríamos afirmar que el texto es platónico, en cuanto sigue, al menos esencialmente, el estilo y el ritmo propios de la pluma de Platón.

Con todo, allende los problemas de autoría que suscita la obra, sugerimos al lector tomar seriamente este texto. Porque en él se despliega una notable cantidad de temas caros a la tradición socrático-platónica, que ofrecen cantidad y profundidad de temas prolijamente presentados, sin perder la sensibilidad que lo platónico, o lo subsidiario de ello, evoca en su composición.

El estudio y traducción de Amantes rivales es un trabajo digno de ser tenido en cuenta por todo aquel hispanohablante interesado por la filosofía en general, y por la producción platónico-socrática en particular, ya sea un versado en estos asuntos, o alguien que comienza a transitar por los caminos de la filosofía.

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