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Ideas y Valores

versión impresa ISSN 0120-0062

Ideas y Valores vol.69 no.172 Bogotá ene./abr. 2020  Epub 20-Mar-2020

http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v69n172.82472 

Reseña

Mejía, Juan Fernando, ed. Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila. Bogotá: Editorial Javeriana, 2018. 296 pp.

CARLOS ARTURO LÓPEZ* 

*Pontificia Universidad Javeriana / Instituto Pensar - Bogotá - Colombia carloslopez@javeriana.edu.co

De entrada, este libro se presenta como algo extraño: una compilación de artículos escritos por investigadores universitarios colombianos y extranjeros que comentan la obra de un filósofo colombiano, Nicolás Gómez Dávila. Lo extraño, específicamente, es la nacionalidad del filósofo del que se habla en los artículos. Estamos más que acostumbrados a ver este tipo de textos cuando la obra que se comenta es de un autor que proviene de los lugares de producción intelectual más reconocidos en el mundo, o cuando, hablando de Colombia, estas compilaciones se refieren a los literatos o artistas plásticos, pero un filósofo... lo único más sorprendente que eso sería que el texto se dedicara a la obra de una mujer.

La sorpresa disminuye al enterarse de que esta obra ha ganado un reconocimiento internacional que apenas ha tenido otro filósofo colombiano, Fernando González,1 y de que, con motivo del centenario del natalicio de Nicolás Gómez Dávila, se han publicado otras compilaciones y mono-grafías.2 Como en el caso de González y recientemente de Danilo Cruz Vélez, los escritos de Gómez Dávila cuentan con una característica poco habitual en la producción filosófica colombiana, a saber, existe una edición completa (tanto como es posible) de la misma y, más raro aún, se puede adquirir fácilmente en el mercado, ¡tan fácil como la de algunos pensadores europeos! Basta ir a alguna librería para encontrarse con una obra no muy extensa: algunos ensayos y cinco libros, dos de los cuales originalmente no tuvieron un destino comercial, y los tres que son considerados a veces como un solo proyecto, titulados: Escolios a un texto implícito (1977), Nuevos escolios a un texto implícito (1986) y Sucesivos escolios a un texto implícito (1992).

Los que obstinadamente hemos invertido nuestro tiempo rondando la pregunta por las formas de la filosofía local, aún si se trata de una filosofía dentro del marco de las filosofías nacionales, nos alegramos al abrir el libro Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila y ver en la dedicatoria el nombre de Manuel Domínguez Miranda, tenaz promotor de este tipo de investigaciones y fundador de la bvpfc (Biblioteca Virtual del Pensamiento Filosófico en Colombia). Este grupo de investigación de la Universidad Javeriana ha liderado, junto al Instituto Caro y Cuervo, la edición académica del libro en nombre del filósofo Juan Fernando Mejía, quien acertadamente eligió para el epígrafe un poema de Juan Felipe Robledo "Comienzo de semana", descripción justísima del filósofo colombiano.

Juan Fernando participa en el libro con un artículo y la introducción; esta última es un texto breve en el que se presenta al personaje, su obra, los debates que han suscitado esos escritos y la bibliografía más relevante en torno a los meandros del trabajo intelectual de Nicolás Gómez Dávila; un trabajo que, según lo indica algún artículo de la compilación, podría haber comenzado a escribirse en los años 30, y que continuó hasta poco antes de su muerte a los ochenta años, en 1994.

Los títulos de los artículos, en la mayoría de los casos, no dan muchas pistas de su contenido, y si a esto se suma la ausencia de una clasificación temática en el índice, resulta difícil imaginar a qué nos enfrentamos cuando nos acercamos al libro; ello puede resultar poco atractivo para posibles lectores que no estén directamente interesados por Gómez Dávila, por ciertas corrientes de la filosofía del siglo XX, o por la filosofía colombiana. En lo que se refiere a los temas de que se ocupan los artículos, pueden resumirse, en líneas generales, así: problemas puntuales en la obra de Gómez Dávila, como la cuestión del valor (algo así como una axiología en un sentido muy general), la dimensión estética o la antropológica; la unidad de la obra, la cuestión del estilo, o la preocupación por la elaboración de sí a través de la escritura.

La variedad en los temas de los artículos y la existencia de unos puntos de discusión entre los lectores de Gómez Dávila alrededor del mundo, muestra que la lectura que se hace del filósofo va madurando. Una madurez que se refleja en cierto grado respecto de los temas principales de los escritos gomezdavilianos, temas que, a pesar de su interdependencia, podrían distinguirse así: una reflexión sobre la naturaleza del lenguaje anudada con una preocupación por el estilo que es el desarrollo práctico de la tal reflexión; una crítica al mundo moderno, a la democracia y a la imagen del conocimiento como un mero efecto de la actividad racional, las reglas lógicas y la necesidad de construir argumentos; una pregunta por lo humano que combina un gesto reaccionario ("presentista" e histórico a la vez) en la reflexión sobre Dios, la finitud y la elaboración de sí.

La madurez de estas lecturas también se percibe en el modo como esos temas han definido preocupaciones recurrentes en los lectores de Gómez Dávila. Una preocupación por identificar el "texto implícito" que se menciona en el título de sus tres últimos libros: para algunos, un texto imposible de escribir; para otros, Dios; para unos más, la crítica a la modernidad y a la democracia; existen quienes creen que ese texto implícito es alguna de sus publicaciones no comerciales (Notas 1954 y Textos 1959). Otra preocupación por definir el sentido del cambio en la escritura de Gómez Dávila: una evolución atada al interés de darle un cuerpo adecuado a sus ideas, una cuestión de estilo vinculada a la elaboración de sí, una experimentación que solo terminó con su muerte. Por último, la preocupación por establecer la unidad de la obra, unidad que se ubica en lugares tan diversos como la personalidad del autor y sus preocupaciones intelectuales, el resultado de su relación con la escritura, la dimensión política implicada en su apuesta reaccionaria.

A pesar de que la misma naturaleza de la obra de Gómez Dávila impide hacer distinciones tajantes en su interior, los artículos del libro bien pueden clasificarse en función de los temas o de las preocupaciones señalados. En conjunto, estos artículos son muy desiguales y en muchos casos, o no tienen un cierre claro, o tienen como tema cuestiones en las que el trabajo de Gómez Dávila es un ejemplo entre otros. Ambas condiciones (no tener cierre y no ocuparse directamente del pensamiento gomez-daviliano) no pueden considerarse una objeción definitiva contra el libro; son más bien -según mi juicio- un efecto indeseado de la situación particular que se le ha dado a Gómez Dávila en la historia de la filosofía en Colombia, y del escaso desarrollo de este campo del trabajo filosófico nacional.

Por desarrollo de la historia de la filosofía colombiana no me refiero al triste ejercicio de incluir la producción de filosofía nacional dentro de formas históricas de la tradición filosófica (esa historia épica del pensamiento filosófico local de unos pocos países, en su mayoría, de Europa occidental), esto es, ubicar la producción de filosofía local junto a objetos históricos como nombres de escuelas de pensamiento, explicarla por la vía de indicadores de influencia intelectual de libros o de escritores foráneos, orientarla por modelos ahistóricos y disciplinares de esa práctica institucionalizada de escritura. Por desarrollo de la historia de la filosofía en el país quiero decir la construcción de relatos históricos que nos permitan comprender la naturaleza de esa actividad social que es la filosofía, su escritura y su enseñanza; relatos que nos permitan organizar la producción escrita reconocida como tal por los textos mismos, sus autores y contemporáneos, desde luego, pero también por quienes los investigan; relatos que nos ayuden a avanzar en la formulación de problemas filosóficos en los que "la tradición" ocupe el lugar que le corresponde: el de un elemento entre otros.

La filosofía que se ha escrito hasta ahora en Colombia se mueve entre el modo en que se cuenta el devenir temporal de la "tradición filosófica" y la comprensión simplista de la historia social y política colombiana.3 En este margen estrecho, los tres filósofos del siglo XX con mayor reconocimiento en Colombia (Fernando González, Nicolás Gómez Dávila y Estanislao Zuleta) no cuentan con un lugar, porque no se ajustan al modelo disciplinario y profesionalizante con que el que se ha definido la actividad filosófica a mediados del siglo pasado. Debido a ello, cuando se trata de dar cuenta del trabajo de Gómez Dávila queda una sensación de inacabamiento, de que falta unir el análisis de su obra con otros aspectos de su vida y de la actividad intelectual de su entorno. Pero es muy difícil pasar del interior de su trabajo a cuestiones contextuales, a su intercambio entre pares o con una tradición de pensamiento local (la cual no ha encontrado aún vías de formulación); esto, cuando no se cae en la exaltación ingenua de su trabajo (lo mismo que el de González) como una flor del pantano, un milagro o el producto de un genio solitario.

Franco Volpi, un célebre comentarista de la obra de Gómez Dávila, ha caído en este último tipo de lectura. Contra esta lectura se dirige uno de los artículos de Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila; se trata del trabajo de Nicolás Antonio Barguil Vallejo en el artículo que sigue a la introducción del editor. A pesar de que la lectura ofrecida por Barguil no distingue bien los niveles de análisis que él mismo recorre, ni sus conexiones posibles, su trabajo hace notar al menos tres de esos niveles en los que se puede mostrar empíricamente que Nicolás Gómez Dávila no estaba solo: (1) hubo una conciencia de comunidad literaria reconocida por sus contemporáneos, con los cuales Gómez Dávila compartió, (2) así como espacios editoriales y (3) temas de interés. Este artículo es, probablemente, el primero en indicar pistas concretas para hacer un trabajo exhaustivo de fuentes con recursos analíticos más sólidos, como, por ejemplo, los de la historia cultural; un tipo de historia desarrollada en Colombia por historiadores de la talla de Renán Silva y Gilberto Loaiza Cano.

Otros artículos que quisiera destacar son los de Francia Elena Goenaga y Sergio Roncallo. A pesar de que creo que su tema no es la obra de Gómez Dávila, sino, respectivamente, unas reflexiones sobre la función literaria de la "antítesis" y sobre las formas contemporáneas de la noción "autor" en su relación con la lectura y la escritura, me parece que, además de agradables de leer, ofrecen indicaciones puntuales que pueden guiar la lectura de la obra del filósofo colombiano. Hay un tercer y último grupo de textos que quisiera comentar, los de Pablo Miguel Román, Juan Fernando Mejía y Enver J. Torregrosa. Estos tres textos cierran el libro, y desarrollan tres facetas distintas de los escritos de Gómez Dávila: su inquietud en torno a la materialidad e historicidad del valor (en el sentido indicado atrás), algunos de sus conceptos estéticos, y el reto personal de tomarse en serio su antropología. Cada uno de estos trabajos no solo ofrece esos temas como vía de entrada a la obra, sino como una clave de lectura en conjunto de la misma. Leer estos trabajos nos muestra la interrelación de los temas y problemas investigados por Gómez Dávila, así como también la diversidad de entradas que ofrece.

A la luz de mis intereses personales, este libro me ha invitado a pensar en un filósofo que podría servir como clave para transitar entre distintos momentos de la historia de la filosofía en Colombia. Esto último se nota claramente en la presencia, dentro de los escritos de Gómez Dávila, de cuestiones muy relevantes para el pensamiento decimonónico colombiano: ciertas reservas ante la modernidad y el pensamiento revolucionario, una voluntad por rescatar la tradición y la historia del cristianismo en calidad de elemento constitutivo del presente, la intensidad de las reflexiones sobre el lenguaje o la preocupación por los efectos de la historicidad sobre la verdad, la conducta individual y la vida en sociedad. También se notan algunos puntos de contacto entre Gómez Dávila y la actividad filosófica de sus contemporáneos, conocidos con el desafortunado nombre de "normalizadores"; me refiero a cuestiones como el interés por las filosofías alemanas o la inquietud explícita por la cultura y la cuestión del valor. Por último, además de puente entre dos épocas de la historia de la filosofía en Colombia, me parece que la obra de Gómez Dávila puede llegar a ser un insumo para pensar cuestiones que ocupan a los filósofos de oficio en la actualidad; me refiero a una cierta dimensión performativa de su comprensión del leguaje.

Confío en que la "rareza" del libro Facetas del pensamiento de Nicolás Gómez Dávila sea una motivación para leerlo y, sobre todo, para continuar escudriñando en formas locales del pasado filosófico, en formas como la de la nación, por ejemplo. También confío en que este libro ayude a avanzar en la construcción de relatos diversos de la historia de la filosofía y, más importante aún, en el ejercicio de una historia cultural densa, esto es, elaborada con herramientas tan diversas como las historias del libro, de las disciplinas, de las transferencias de saberes e, incluso, del conocimiento filosófico local...

Bibliografía

López, C. A. El Terreno común de la escritura. La filosofía en Colombia 1892-1910. Bogotá: Editorial Javeriana, 2018. [ Links ]

Noguera Pardo, C. Biografía intelectual de Nicolás Gómez Dávila. Bogotá: Sergio Arboleda, 2012. [ Links ]

Piotrowski, B. Nicolás Gómez Dávila: homenaje al centenario de su natalicio/ editor científico. Chía: Universidad de la Sabana, 2017. [ Links ]

Pizano de Brigard, F. Semblanza de un colombiano universal & Conversaciones con Nicolás Gómez Dávila. Entre fragmentos. Bogotá: Ediciones Uniandes, 2013. [ Links ]

1Entiéndase por reconocimiento que se trata de una obra con traducciones y comentarios producidos dentro y fuera del país.

2Sé de tres más: Biografía intelectual de Nicolás Gómez Dávila, de Camilo Noguera Pardo; Semblanza de un co lombiano universal & Conversaciones con Nicolás Gómez Dávila, de Francisco Pizano de Brigard; y Nicolás Gómez Dávila. Homenaje al centenario de su natalicio, con Bogdan Piotrowski como editor académico.

3Limitaciones que en otro lugar he llamado "Marco de referencia de la modernidad" (López 49-97).

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