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Revista Latinoamericana de Psicología

Print version ISSN 0120-0534

rev.latinoam.psicol. vol.41 no.3 Bogotá Sept./Dec. 2009

 

NOTA BIOGRÁFICA DE MARÍA CRISTINA RICHAUD DE MINZI

Hugo Klappenbach
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Universidad Nacional de San Luis, Argentina

XXXII Congreso Interamericano de Psicología, Guatemala, 28 de junio-2 de julio, acto de entrega del premio Rubén Ardila a la Investigación Científica en Psicología.


Hace exactamente treinta años, en la Revista Latinoamericana de Psicología, Rubén Ardila pintaba el retrato de un psicólogo típico de la Argentina en aquel momento. Permítanme reproducir algunos pasajes de esa figura modal, como la denominaba Ardila:

«Es una mujer, menor de 31 años, casada y con dos hijos. Su esposo es psicólogo" o médico. Estudió en la Universidad de Buenos Aires de 5 a 6 años y medio. Trabaja en una clínica psicológica y más concretamente en psicoterapia psicoanalítica con pacientes neuróticos...

"Esta persona lee sólo las revistas publicadas en español, especialmente las publicaciones argentinas. En el momento actual se encuentra bajo tratamiento psicoanalítico; esto con el fin de satisfacer los requisitos del análisis didáctico para los futuros psicoanalistas» (Ardila, 1979, p. 83).

Huelga decir que, salvo la condición del género, la descripción de Rubén Ardila está bien lejos de la de una psicóloga como Cristina Richaud de Minzi. Al contrario, podría afirmarse que la trayectoria de la psicóloga argentina que hoy recibe el premio Rubén Ardila, constituye casi el reverso de aquel retrato.

La situación, en verdad, no debería sorprender. Precisamente en aquel trabajo, Ardila también señalaba las escasas instituciones que en ese momento estaban haciendo investigación psicológica en Argentina, y entre ellas se destacaba el papel que cumplía el Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (Ciipme) que fundara el recordado Horacio Rimoldi en 1970 (Ardila, 1979).

Cristina Richaud ingresó al CIIPME como estudiante en el año 1971, pocos meses después de que el instituto fuera organizado. Obtendría el título de licenciada en psicología en la Universidad de Buenos Aires, en 1978, y el doctorado en psicología en 1983, en la misma universidad. Sus primeras investigaciones se centraron en resolución de problemas y personalidad. Uno de sus intereses principales, que continuaría en las décadas siguientes, consistía en integrar en la lógica de los procesos cognitivos toma de decisiones reñidas con el razonamiento lógico. Richaud realizó investigaciones con la adaptación argentina del test de Cattell, llegando a la conclusión de que había una modalidad de presentación privilegiada para cada tipo de personalidad, apoyando la hipótesis de Rimoldi de que el fracaso para resolver estructuras lógicas no se basaba en la complejidad del proceso de razonamiento sino en no haber encontrado la forma de presentarlas que fuera inteligible para el sujeto.

Un aporte destacado de Cristina Richaud de Minzi se relaciona con la teoría de la atribución y más concretamente en la atribución de control. En una línea afín, son de destacar sus trabajos sobre el estilo atribucional, la confianza interpersonal y el apoyo social. Así mismo, con el estudio de los procesos psicológicos básicos del estrés, percepción de la amenaza, recursos y estrategias de afrontamiento. Son también de destacar las investigaciones que relacionan estrategias de afrontamiento en sujetos con conducta adictiva, que ha venido desarrollando en los últimos años con sus colaboradores.

Otro grupo de aportes significativos de Cristina Richaud se relacionan con la metodología para la obtención de datos. Ella y su equipo han puesto especial énfasis en la adaptación local de pruebas de evaluación e inclusive en la construcción de pruebas originales. Entre estas últimas cabe mencionar la Escala multidimensional de locus de control para niños, la Escala de Estilo atribucional en base a las tres variables de Weiner y el Cuestionario acerca de la percepción de niños de cuatro a seis años sobre la relación con sus padres, basadas en el cuestionario y la teoría de Schaefer. Entre las adaptaciones, cabe mencionar el Inventario de situaciones y respuestas de ansiedad, de Miguel Tobal y Cano Vindel; la Escala Manheim de apoyo social, de Veiel; la Escala revisada de soledad, de UCLA, de Russell y Peplau; el Inventario de depresión, de Beck; y el Cuestionario de afrontamiento, de Lazarus y Folkman. Como ha señalado la propia Cristina Richaud, adaptar una prueba de evaluación significa considerar por lo menos la eventual variación transcultural en la operacionalización del constructo psicológico bajo medición tanto como las diferencias del significado otorgado a los significantes lingüísticos en culturas diferentes.

Esa tarea, encabalgada entre estudios transculturales por una parte, y estudios propiamente psicométricos por la otra, continúan y profundizan desarrollos iniciados por Horacio Rimoldi. En efecto, es oportuno recordar que cuando Rimoldi dirigía el Laboratorio de Psicología Experimental de la Universidad Nacional de Cuyo, en 1947, y antes de marcharse a Chicago, había realizado la estandarización argentina del Test de matrices progresivas, de Raven, la primera adaptación de esa naturaleza llevada a cabo en el país.

También relacionado con aspectos metodológicos, no pueden dejar de mencionarse los aportes de Cristina Richaud al problema del poder de la prueba, la diferencia entre los modelos de Fisher y de Newman-Pearson y el concepto de estudios simples y conocimiento acumulativo. En una dirección coincidente, creo que merece mencionarse muy especialmente su trabajo en el simposio Science from the standpoint of cognitive psychology (Richaud de Minizi, 2004), en el cual relaciona sus preocupaciones sobre toma de decisiones con los procesos de construcción de conocimientos en el campo científico, línea de preocupación bien actual pero que, al mismo tiempo, se remonta a las preocupaciones de la psicología académica alemana, especialmente la de Wilhem Wundt, preocupada por conocer la intervención del sujeto de conocimiento en el proceso de construcción del mismo.

Cristina Richaud ha realizado sus investigaciones en el Ciipme, instituto del Conicet, donde, ya graduada, ingresó como Investigadora asistente en 1976, alcanzando en noviembre de 2008 la más alta categoría, la de investigador superior, que sólo han alcanzado otras dos personas en el campo de la psicología en Argentina: Horacio Rimoldi y Alfredo López Alonso.

Hay otras dos características de la trayectoria de Cristina Richaud que me parece no podrían dejar de mencionarse. La primera se relaciona con su permanente tarea de formación de recursos humanos, de formación de tesistas, becarios e investigadores. Ha dirigido más de diez tesis doctorales en la Universidad Nacional de San Luis; Universidad Nacional de Córdoba; en la del Salvador, Palermo; Universidad Católica Argentina, y hasta en la Columbia Commonwelth University de Massachusets. Su vocación al trabajo en equipo ha posibilitado, al mismo tiempo, que cada una de las personas que se han formado junto a Cristina Richaud alcanzaran autonomía y desarrollos particulares, enriqueciendo el trabajo conjunto del Ciipme al cual pertenecen.

La segunda versa sobre con su labor sostenida como editora o directora de la revista Interdisciplinaria. Revista de Psicología y Ciencias Afines, fundada por Rimoldi treinta años atrás. Interdisciplinaria se ha convertido en una de las solamente cinco publicaciones psicológicas argentinas indizadas en PsycInfo, y ya bajo la dirección de Cristina Richaud, en la primera de psicología en nuestro país en alcanzar los criterios de calidad establecidos por la plataforma y base de datos Scielo, de indudable prestigio y significado institucional en nuestra región.

Un aspecto que quiero subrayar muy especialmente, se relaciona con las investigaciones que ha encarado Cristina Richaud en los últimos años, vinculadas con la problemática de los desarrollos cognitivos en la niñez en riesgo por pobreza.

Considero que esas investigaciones le han otorgado un merecido reconocimiento nacional e internacional, en primer lugar por los nuevos conocimientos aportados; en segundo lugar, por el desarrollo de instrumentos específicos de evaluación; y en tercer lugar, porque posibilitó la implementación de tareas de servicio y extensión a sectores cadenciados de la comunidad.

Hay una característica del desarrollo de la psicología en Argentina sobre la cual nuestro recordado y querido Alberto Vilanova insistiera una y otra vez, y que no parece haberse dado de similar manera en otros países iberoamericanos. Me refiero a la falsa antinomia entre "investigación científica" rigurosa, por una parte, y "aplicación de utilidad social" por la otra.

En esa dirección, el trabajo que vienen realizando en escuelas de zonas carenciadas Cristina Richaud y el equipo que ella dirige, es un saludable ejemplo de que perfectamente pueden asociarse en nuestra disciplina, y de hecho así ha ocurrido en prácticamente todos los países que han desarrollado una psicología científica, el rigor en la investigación científica, con la necesidad de promover intervenciones psicológicas de relevancia social para las comunidades de las que formamos parte.

Esa vocación por una psicología científica y al mismo tiempo útil socialmente, ha llevado a Cristina Richaud a ser una de las fundadoras de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento, cuya asamblea constitutiva se llevó a cabo en la Universidad Nacional de San Luis, a la que pertenezco, y de la cual fue presidenta entre 1995 y 1997. La AACC es actualmente la institución argentina representada en la IUPsys y un bastión en la defensa de una psicología fundada en investigaciones empíricas y contrastables en lugar de una psicología especulativa o sostenida en principios doctrinarios impermeables a la investigación objetiva.

Seguramente por esas razones, en el año 2005 la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, le otorgó el premio Bernardo Houssay a la investigación científica y tecnológica como Investigador Consolidado en la Gran área de Ciencias Humanas y Sociales, siendo la primera persona y hasta el momento la única en el campo de la psicología en recibir esa distinción en nuestro país.

Y seguramente es por esas razones, que son apenas el mostrario de una trayectoria de envergadura y que me llevaría muchísimo más tiempo presentar como debiera, por las cuales hoy recibe con todo merecimiento, el Premio Rubén Ardila a la Investigación Científica en Psicología.


Referencias

Ardila, R. (1979). La psicología en Argentina: pasado, presente, futuro. Revista Latinoamericana de Psicología, 11 (1), 71-91.        [ Links ]

Richaud, M. C. (2004). Subjective and objective causality in science: A topic for attribution theory? Interdisciplinaria. Revista de Psicología y Ciencias Afines, 21 (Supl.), 149-159.        [ Links ]

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