1 Introducción
En el presente estudio se analiza la actividad que llevan adelante las bibliotecas universitarias argentinas apoyando el proceso de enseñanza y aprendizaje en entornos virtuales, y el acompañamiento que brindan a sus docentes y estudiantes; además se indaga por la participación y vinculación que desarrollan en las plataformas educativas que esas casas de altos estudios poseen. El propósito de ello es recoger las experiencias para brindar elementos que contribuyan a la proyección y el fortalecimiento de los vínculos entre ambos componentes, considerados como esenciales en el desarrollo de las propuestas formativas de las universidades públicas.1
Este trabajo es producto de una investigación que se desarrolla desde el año 2023 con relación, justamente, a bibliotecas universitarias y plataformas educativas. En trabajos anteriores (Corda y Viñas, 2023; Corda et al. 2019; Corda et al. 2024), se indagó por la educación en línea en universidades nacionales argentinas, gestiones bibliotecarias y campus virtuales, los riesgos de la preservación digital en bibliotecas académicas, entre otros temas.
A inicios del nuevo siglo, Paniagua (2004) señalaba que las universidades se han enfrentado a múltiples desafíos debido a la acelerada evolución tecnológica, y han buscado capitalizar estas innovaciones para enriquecer su acervo de conocimientos, mejorar las prácticas pedagógicas y optimizar la calidad de la enseñanza. En este contexto, las bibliotecas han desempeñado un papel esencial como aliadas en la integración de estas tecnologías, y han facilitado un espacio de aprendizaje más dinámico y accesible. El entorno de la educación superior es un contexto operativo clave para las bibliotecas académicas, aunque muchos de los esfuerzos que estas realizan no se terminan de articular con las propuestas pedagógicas (Morales et al. 2021).
En constante reflexión, sobre todo a la luz de los cambios sociales y culturales que atraviesa la sociedad, autores como Su (2021) sostienen que la biblioteca es donde existen importantes recursos de autoaprendizaje y, dada esta característica, debe gestionarse de acuerdo con conceptos como servicios, gestión de recursos y medios de aprendizaje, además de sumarse componentes tales como la disposición del ambiente y las instalaciones que mejoran el aprendizaje. Asimismo, no resulta menor la cuestión de la cooperación en la enseñanza y el aprendizaje permanente del equipo docente.
De acuerdo con Stewart y Newman (2017) e Infante et al. (2022), las bibliotecas académicas han tenido que buscar medios alternativos para mantenerse al ritmo de los cambios tecnológicos y han aprovechado las oportunidades de canales y herramientas web como mensajería instantánea, redes sociales y sistemas de referencia virtual.
La biblioteca universitaria se ha caracterizado por sus esfuerzos de incluir en sus acervos materiales en diferentes tipos de soportes; por esta razón, la gestión bibliotecaria en los entornos digitales está llamada a respaldar el aprendizaje y la investigación, evolucionando hacia una concepción como centro de recursos. En el marco de este proceso innovador es que Pisté y Marzal (2018) señalan que la biblioteca es un espacio idóneo para la socialización, el trabajo en grupo por parte de miembros de su comunidad y la formación en competencias que definen a las personas como alfabetizadas en información.
Por su parte, Gaitán y Coraglia (2021) resaltan que las bibliotecas universitarias son parte significativa del sistema de educación superior; estas evolucionan adaptándose a las nuevas necesidades de sus comunidades, incluso llegando a atender las nuevas maneras de enseñar y aprender. En esta línea, Brown et al. (2014) las llaman espacios de aprendizaje de próxima generación, y Gallo-León (2015) postula que las bibliotecas han pasado de ser “sitios para consumir cosas a sitios donde hacer cosas” (p. 89); de esta forma destaca su nuevo papel en el fomento del aprendizaje autónomo y por fuera del aula convencional.
La necesidad de las bibliotecas universitarias de adaptarse a los cambios producidos por la información digital y las tecnologías de la información y la comunicación implica, a su vez, modificaciones de los hábitos de trabajo tanto de docentes como de estudiantes y personal bibliotecario. Las bibliotecas tienen ahora la posibilidad de dar acceso no solo a sus colecciones tradicionales, sino inclusive a información remota, intangible y multimedia. Este hecho hace que deban redefinir su concepto de la colección para incluir los nuevos formatos y servicios, e integrar en su organización el concepto de biblioteca digital. Con tradición en la localización, difusión y conservación de contenidos y mediadoras entre la información y el conocimiento, las bibliotecas no pueden permanecer ajenas a estos cambios y se van adaptando al nuevo escenario para facilitar y maximizar el uso de sus recursos en la enseñanza, el aprendizaje y las actividades de extensión e investigación propias de las universidades (Horta y Caballos, 2006).
A ello se suma que hoy en día prolifera la modalidad híbrida en las propuestas de formación en muchas casas de altos estudios. Aunque esta no es del todo nueva (Pastor, 2005), ha ganado popularidad luego de la pandemia de la COVID-19, ante el aumento de la tecnología disponible y por el incremento de políticas educativas en las universidades (Blanco et al. 2024; Maggio, 2022). Rama (2021) explica que en la educación híbrida se combinan la educación en línea con modalidades sincrónicas y asincrónicas, que permiten a los y las estudiantes aprender a su propio ritmo y adaptarse a su propio estilo de aprendizaje. En tal sentido, el mencionado autor la diferencia de la educación semipresencial que combina una enseñanza presencial con un apoyo en plataformas. Desde su punto de vista, la educación híbrida es totalmente virtual y combina formas sincrónicas y asincrónicas, con diversidad de grados de utilización de acuerdo con los objetivos de enseñanza y los contenidos. Tarasow (2010, 2019) resalta que la educación en línea genera una comunidad en la cual la “distancia” se desdibuja y las interacciones educativas y pedagógicas son las que ocupan el lugar central del proceso, siempre sustentadas en el uso de las tecnologías apropiadas que favorecen dichas vinculaciones.
La educación en línea cambia los esquemas tradicionales de enseñanza y aprendizaje, tanto para docentes como para estudiantes. No hay, necesariamente, una interacción directa en tiempo real, así como tampoco existe una coincidencia física, aunque la dependencia de la tecnología es inexorable. Precisamente, este tipo propuesta se enfrenta al desafío de desarrollar sistemas tecnológicos que les permitan a docentes y estudiantes obtener materiales y recursos interesantes, y, a su vez, que incluyan contenidos que generen conocimiento.
Respecto a sus ventajas, radican en una amplia apertura y un acceso a la información en cualquier momento y lugar; flexibilidad en el manejo de los tiempos; eficacia promoviendo un desarrollo de autonomía personal; un acompañamiento personalizado al alumnado; además, se reducen los gastos de uso de los espacios físicos, así como también el de traslado tanto de docentes como de estudiantes. Otra de las posibilidades que ofrece es que se promueve más el debate y el diálogo continuo a través de los espacios que contiene como foros, wikis, etc. Por su parte, Área Moreira (2019) concibe las plataformas como un entorno didáctico digital, un espacio en línea, estructurado didácticamente, de objetos digitales dirigido a facilitar al alumnado el desarrollo de experiencias de aprendizaje en torno a una unidad de saber o competencia. En otro trabajo, Área Moreira y Adell (2009) ponen el énfasis en un espacio o entorno creado virtualmente con la intencionalidad de que les estudiantes obtengan experiencias de aprendizaje a través de sus profesores y los materiales que creen, así como también los recursos que empleen para tal fin.
De esta manera, las bibliotecas universitarias se ven conminadas a evolucionar hacia un paradigma integral en el que los recursos digitales tienen una vital importancia para el aprendizaje, la docencia y la investigación, todo ello determinado por los nuevos contextos socioeconómicos, que se caracterizan por la influencia de las tecnologías de la información y la comunicación, y los nuevos productos y servicios que se derivan en las propuestas de la enseñanza universitaria (Goss, 2022; López-Hernández et al., 2014). Así, en vista de estas transformaciones que se están suscitando, las bibliotecas deben dar un salto cualitativo para pasar a desempeñar un papel activo y participativo en la docencia y la investigación. En este sentido, profesionales de la información de las bibliotecas académicas han de desarrollar el rol mediador de información y conocimientos registrados en formatos impresos y digitales, que ayuden a docentes y estudiantes en la identificación y evaluación de las fuentes de información, y también colaborando activamente en el proceso de sistematización de contenidos para el diseño de materiales educativos. Esta colaboración en el diseño y la estructuración de contenidos implica que los bibliotecólogos asuman un rol dentro de lo que es la arquitectura de la información, porque no solo se trata de participar en la búsqueda y selección de la información para estructurar los materiales educativos, sino también de colaborar activamente en su diseño (Almarza y Pirela, 2010).
Antes estos desafíos y estas transformaciones en los entornos de las universidades, en este trabajo se abordan ciertos aspectos con el fin de analizar la vinculación entre las plataformas educativas y las bibliotecas universitarias públicas argentinas. Para reflexionar acerca de ello, se realizaron algunas preguntas que derivaron en una entrevista con referentes de esas entidades, tales como ¿Qué plataformas utilizan las instituciones?, ¿Cuál es la participación que realiza la biblioteca en esos espacios del campus virtual? ¿Qué tipo de programas de alfabetización informacional para estudiantes y docentes proponen y con qué frecuencia?, ¿Cuáles son las acciones de capacitación y actualización del personal de la biblioteca respecto al manejo del campus virtual, la digitalización y la atención de servicios remotos? ¿Qué incidencia tuvo la experiencia de la pandemia en estos planteos? En el apartado metodológico se detallan los aspectos de la implementación del instrumento de indagación y la población participante del presente estudio.
2 Abordaje metodológico
Esta investigación adoptó un diseño metodológico de tipo descriptivo-exploratorio, centrado en el análisis del uso de campus virtuales en universidades públicas nacionales de Argentina. Para seleccionar los casos de estudio, se realizó una observación directa de los sitios web institucionales, lo que permitió un acercamiento preliminar a las características y el alcance de las plataformas tecnológicas utilizadas.
La recopilación de información se llevó a cabo mediante una tabla dinámica elaborada en Excel, diseñada para organizar y sistematizar los datos de forma ordenada. Posteriormente, se desarrolló un cuestionario estructurado para formalizar una entrevista, la cual incluía preguntas específicas orientadas a referentes de bibliotecas universitarias. Debido a que la mayoría de las universidades nacionales del país poseen carreras de grado presenciales con uso de plataformas virtuales para apoyo a esta modalidad o modalidades híbridas, los interrogantes se orientaron a dicha realidad.
Las entrevistas incluyeron preguntas contextuales sobre el perfil de las personas entrevistadas y la institución a la que pertenecen, para luego profundizar en el uso de plataformas de tecnología educativa, la implicación de las bibliotecas en los entornos de campus virtuales, y otros temas críticos como los programas de alfabetización informacional, la confidencialidad y protección de datos, y la gestión de consultas y servicios bibliotecarios a través de dichas plataformas.
En aquellos casos en que las instituciones no formaban parte de estos entornos virtuales, se exploraron las razones de su ausencia, las posibles vías de incorporación y las proyecciones en cuanto a la evolución de los servicios y productos bibliotecarios en el ámbito digital. También se abordaron cuestiones sobre las estrategias de capacitación para el personal en el uso de estas herramientas tecnológicas. Por último, se incluyeron preguntas sobre la experiencia de los servicios bibliotecarios durante la pandemia, un periodo crucial para la transformación digital de estos entornos.
La muestra estuvo conformada por 47 bibliotecas académicas pertenecientes a universidades públicas argentinas. Los formularios fueron enviados a directivos de estas bibliotecas a través de correo electrónico, durante los meses de febrero y marzo del 2024. Luego de realizar recordatorios por diversos canales, se obtuvieron 18 respuestas. En la Tabla 1 se detallan las instituciones que brindaron respuesta.
Tabla 1 Información general sobre las bibliotecas participantes
| Biblioteca universitaria | Sitio web |
|---|---|
| Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Económicas. | https://www.economicas.uba.ar/biblioteca/ |
| Universidad Nacional “Arturo Jaureche”. | https://biblioteca.unaj.edu.ar/ |
| Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Odontología. | https://blogs.unc.edu.ar/bcafo/ |
| Universidad Nacional de La Matanza. | https://biblioteca.unlam.edu.ar/ |
| Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Artes. | https://biblioteca.fba.unlp.edu.ar/ |
| Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Ciencias Naturales y Museo. | https://www.bfa.fcnym.unlp.edu.ar/ |
| Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Odontología. | https://www.folp.unlp.edu.ar/biblioteca/informacion-general-biblioteca-10134 |
| Universidad Nacional de Mar del Plata. Facultad de Humanidades. | https://biblio1.mdp.edu.ar/ |
| Universidad Nacional de San Martín. | https://unsam.edu.ar/biblioteca_central/ |
| Universidad Nacional del Litoral. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. | https://www.fadu.unl.edu.ar/institucional/biblioteca-centralizada-fhuc-fadu-ism/ |
| Universidad Nacional del Litoral. Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas. | https://www.fbcb.unl.edu.ar/institucional/biblioteca/ |
| Universidad Nacional del Litoral. Facultad de Ciencias Económicas. | https://www.fce.unl.edu.ar/institucional/biblioteca/biblioteca/ |
| Universidad Nacional del Litoral. Facultad de Ciencias Agrarias. | https://www.fca.unl.edu.ar/facultad/categorias/biblio/ |
| Universidad Nacional del Nordeste. | https://bib.unne.edu.ar/ |
| Universidad Nacional del Oeste. | https://www.uno.edu.ar/index.php/biblioteca/201-biblioteca-central-de-la-uno |
| Universidad Nacional del Sur. | https://bc.uns.edu.ar/https://bc.uns.edu.ar/ |
| Universidad Pedagógica Nacional. | https://unipe.edu.ar/biblioteca/ |
| Universidad Tecnológica Nacional. | |
| Facultad Regional de Bahía Blanca. | https://www.frbb.utn.edu.ar/frbb/biblioteca/ |
Fuente: elaboración propia.
En abril del 2024, se comenzó con el análisis de la información recolectada, cuyos resultados se presentan en las secciones siguientes.
3 Análisis y discusión de resultados
La entrevista estuvo dividida para aquellas bibliotecas en las que se da una participación o intervención por parte de estas en el campus virtual de la institución, y para aquellas que no. Acerca de este interrogante, se encontró que 12 de las bibliotecas entrevistadas tienen participación en el campus virtual de la facultad o universidad, mientras que el resto, es decir, seis de ellas, no lo desarrollan, más allá de conocer que la institución posee una plataforma.
Las respuestas de las que no participan en el espacio de plataformas virtuales aludieron a que dicha situación se da por circunstancias que atañen o bien a las políticas institucionales de la universidad o la facultad a la que pertenece la biblioteca, o bien a cuestiones administrativas, técnicas y, sobre todo, tecnológicas. Otra de las razones actuales es la falta de recursos monetarios asignados por las partidas presupuestarias que afecta la contratación de personal profesional, por ejemplo. Una de las personas entrevistadas perteneciente a una de las facultades de la Universidad Nacional del Litoral señaló:
Se podría dar una real participación de la Biblioteca cuando la misma tenga injerencia activa a nivel curricular, pudiendo desarrollar en los campus virtuales herramientas de acceso a los catálogos, y cursillos de alfabetización informacional (por medio de cortometrajes o pequeños videos anclados en estos).
En línea con este razonamiento, en otra entrevista que corresponde a otra facultad de la misma institución, señalaban:
Es importante que la biblioteca se integre a este espacio y cumpla un rol activo desde donde no solo se posibilite al acceso al catálogo en línea y a las bases digitales, sino que se trabaje de manera coordinada en la formación del alumnado y se brinden herramientas informacionales que se constituyan y reconozcan como ejes transversales fundamentales en la curricula.
Seguidamente, se indagó en esas 12 bibliotecas sobre qué plataformas utilizan las instituciones a las que pertenecen. La mayoría de las respuestas alude al empleo del sistema de gestión de aprendizaje, gratuito y de código abierto, el difundido software Moodle,2 del cual cada universidad ha realizado modificaciones en las versiones con las que trabaja. En tan solo tres casos, manifestaron emplear plataformas propias de la universidad: MIel (Materias Interactivas en Línea) (https://miel.unlam.edu.ar/), Campus Virtual UNL (https://www.unlvirtual.edu.ar/campusvirtual/admin/), y una plataforma de Microsoft.
En el caso de la Biblioteca de la Universidad Nacional del Sur, migraron del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) a Moodle, instalado por primera vez en el 2014 (con el objeto de reemplazar el Sistema de Cátedras existente, el cual estaba desarrollado en la propia institución). En ese primer momento Moodle.UNS funcionó como repositorio y hubo capacitación técnico-informática sobre su uso. Nunca fue obligatoria la implementación del campus virtual por lo que muchas personas se enteraron de su existencia a raíz de la pandemia por la COVID-19, momento en el cual tuvo más adhesiones. Según relata la entrevistada, con la creación de la Dirección de Educación a Distancia (DirEaD, dependiente del Rectorado) a fines del 2019, se comenzaron a formalizar capacitaciones que incluyen aspectos pedagógicos, comunicacionales y de diseño de recursos educativos abiertos (que son alojados en el repositorio digital institucional). Como una evolución lógica, actualmente la institución ofrece la Diplomatura Superior en Educación a Distancia. Además, apuntó que desde el 2005 se utilizó EVA Ilias (sobre todo para formación continua). La instalación se realizó en un servidor de biblioteca, con la participación activa de su personal. Desde el 2015 la biblioteca colabora en proyectos conjuntos con la DirEaD para el desarrollo de colecciones de recursos educativos abiertos en el Repositorio Institucional Digital y para la formación docente.
En relación con la participación en el campus virtual y la enseñanza, las bibliotecas apoyan la actividad docente brindando, por ejemplo, materiales para que puedan organizar su espacio en dicho entorno. Suministran materiales digitales y acceso a diversas bases de datos (referenciales o en texto completo), para que puedan ponerlas disponibles en el espacio para su uso académico y resguardado, ya que deben ingresar con nombre y contraseña.
Algunas de las bibliotecas, de acuerdo a con los testimonios recogidos, comenzaron a tener injerencia en el uso de las plataformas cuando comenzó la pandemia, para acercarse al público usuario y poder brindarle materiales y entablar una comunicación con quienes lo necesitaran.
A su vez, 11 bibliotecas que mencionaron su utilización comentaron que solo suelen acompañar o modificar algunos aspectos en el campus, pero recaen siempre en el o la webmaster, o en áreas de informática, redes o sistemas de la facultad o de la universidad.
La Biblioteca de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP señaló que la administración la realiza de manera autónoma sin intervención del personal de informática. Por su parte, también la Biblioteca de la UTN Regional Bahía Blanca refirió a que el espacio que reviste en el aula virtual se administra desde la misma biblioteca, por lo cual tiene potestad y libertad para gestionarlo de acuerdo con las necesidades que requieran, tanto en lo que hace a los contenidos como al diseño.
Respecto a la alfabetización informacional, las bibliotecas a las que se tuvo acceso suelen realizar talleres de capacitación para docentes, investigadores y estudiantes (en diferentes niveles y temáticas), encuentros o charlas para brindar información sobre las ventajas de utilizar los servicios bibliotecarios, sus colecciones, entre otros aspectos.
La Biblioteca Central de la UNSaM posee un programa de ALFIN ubicado en el aula virtual, aunque no tiene participación en otros espacios del campus virtual. Durante el 2023 brindó la primera capacitación vía campus virtual: “Técnicas avanzadas de investigación en internet”: se trata de una propuesta que ya se daba tanto de manera presencial como virtual sincrónica (Google Meet), que forma parte del mencionado programa ALFIN, pero se pudo ampliar el contenido expuesto y la duración (15 días), lo que permitió la posibilidad de plantear la participación activa de las y los asistentes en diferentes momentos, incluir una actividad para resolver y sumar bibliografía recomendada. La modalidad del curso es asincrónica y autogestionada, con seguimiento por parte del personal bibliotecario de dicha institución.
En cuanto a los recursos y servicios virtuales que poseen, las 18 bibliotecas universitarias entrevistadas aludieron al catálogo como lo más importante y central; en menor medida, a la biblioteca digital BIDI (plataforma de lectura)3 y a la plataforma E-libro (solo 16 % de las bibliotecas tienen la suscripción),4 al servicio de referencia especializada con modalidad virtual, a las búsquedas de materiales en repositorios, al acceso a bases de datos (sobre todo a la BECYT),5 a los portales de revistas, al servicio de chat, a las preguntas frecuentes, a los préstamos de material bibliográfico en sus distintas modalidades, a la digitalización de documentos accesibles y los tutoriales, entre otros.
Asimismo, las personas entrevistadas comentaron que el personal requiere estar capacitado para poder llevar adelante las tareas vinculadas a estas plataformas educativas. En el caso de la Universidad Nacional del Nordeste, esta refirió planes de capacitación del personal que se plantean periódicamente, incluidas temáticas vinculadas a la cuestión aquí abordada.
En otras realidades, el personal suele ser escaso en relación con las exigencias de la gestión del día a día. Justamente, varias de las bibliotecas han tenido que reducir sus horarios de apertura y cierre, así como la prestación de servicios por la disminución en el número de trabajadores.
Cuando se indagó acerca de la actividad que llevaron adelante durante la pandemia, relataron que tuvieron que adecuarse a las tecnologías para poder seguir adelante, con ofertas de servicios virtuales, búsquedas de materiales en distintos espacios de la web, oferta de acceso al catálogo en línea, a la BECyT, documentos digitales o digitalizados a pedido, servicios de descubrimiento de contenidos, entre otros.
La comunicación vía redes sociales y a través de los e-mails fue fundamental en ese momento para estar en contacto con las personas que seguían adelante con sus actividades académicas y científicas, pero desde sus hogares.
En algunos casos, como describió la persona entrevistada de la Facultad de Odontología de la UNC, utilizan el servicio de WhatsApp para seguir en contacto con la comunidad usuaria.
Por último, se destaca que la mayoría de las bibliotecas analizadas cuenta con repositorios institucionales, los cuales son mantenidos por ellas mismas o por webmaster de las universidades. Estos repositorios se enmarcan dentro del Sistema Nacional de Repositorios Digitales.6
4 Conclusiones
Las bibliotecas universitarias se han caracterizado por sus esfuerzos por incluir en sus acervos materiales en diferentes tipos de soportes, por esta razón la gestión bibliotecaria en los entornos digitales está llamada a respaldar el aprendizaje y la investigación, y a evolucionar hacia un centro de recursos. Por ello, dentro de este proceso innovador se asume que la biblioteca es un espacio idóneo para la socialización, el trabajo en grupo y la formación en competencias informacionales que definen a las personas como alfabetizadas en información (Pisté y Marzal, 2018).
La utilización de tecnologías marca un punto estratégico de trabajo participativo y de acompañamiento en diferentes instancias educativas, en donde las bibliotecas pueden mejorar significativamente su proceso, preparándose para un futuro donde la educación digital jugará un papel, seguramente, cada vez más central.
En relación con los resultados sobre las bibliotecas universitarias argentinas estudiadas, se revela una heterogeneidad en cuanto a formas de trabajo, tecnologías incorporadas, desarrollo de espacios virtuales y, a su vez, desarrollo profesional, competencias, herramientas y aplicaciones, entre otras. Si bien en todos los casos se manifestó un conocimiento sobre la existencia de plataformas virtuales en la institución, solo un porcentaje de ellas declaró tener alguna injerencia en ellas. Esto se suscita ya sea porque dependen de la intermediación de otras instancias de la universidad o la facultad a la que pertenecen, como sectores de informática, sistemas, etc., o porque sus competencias pedagógicas no están suficientemente arraigadas en la comunidad académica.
En lo que respecta al empleo de software de gestión de estas plataformas, prima la opción por desarrollos de software de código abierto y libre, en línea con otras políticas universitarias de adopción de propuestas vinculadas al acceso abierto.
Vinculado a los servicios, expresan, principalmente luego de la pandemia, ofrecer distintas alternativas tanto a docentes como a estudiantes, lo mismo en cuanto al acceso a material bibliográfico, aunque de modo disímil según cada unidad académica. Asimismo, la implementación y el desarrollo de recursos como repositorios o bibliotecas digitales no guardan estricta relación con los campus existentes, excepto en los casos en los que se pudo consignar enlaces desde ellos, direccionando para una explotación de las búsquedas bibliográficas a través de esos medios.
Se observa un uso de herramientas comunicacionales que si bien no se relacionan de manera directa con los campus virtuales, amplían la variedad de canales con la comunidad. La utilización de mensajería, foros, carteleras de noticias, entre otras funcionalidades propias de las plataformas educativas, no fue mencionada por ninguna de las personas entrevistadas.
Otra cuestión esencial es la actividad relacionada con alfabetización informacional efectuada por las bibliotecas analizadas, la cual se lleva adelante por fuera de las plataformas educativas: en ningún caso hicieron alusión a una imbricación en ellas.
Esto destaca la importancia de continuar investigando e innovando en sus actividades y servicios, preparándose para un futuro en el que las tecnologías y la educación en línea permitan a las bibliotecas posicionarse en un rol activo y participativo en la propuesta curricular de cada universidad nacional.
Si bien hay un camino iniciado, los desarrollos son heterogéneos y aún falta fortalecer la articulación de una y otra para lograr carreras de grado sólidas, que echen mano de las tecnologías desde sus posibilidades comunicacionales, educativas y de servicios bibliotecarios. No menor es el tema de la actualización y capacitación del personal en estas cuestiones, así como la dotación de perfiles específicos para desarrollarlas. Por el momento y a la luz de esta indagación, no se percibe una realidad uniforme en el panorama universitario aquí analizado, sino experiencias (algunas más incipientes, otras con mayor trayectoria) que podrán aportar a escenarios más complejos y fuertes en el camino de la educación en línea de calidad.














