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Cuestiones Teológicas

Print version ISSN 0120-131X

Cuest. teol. vol.38 no.90 Bogotá July/Dec. 2011

 

ANÁLISIS PRAGMALINGÜÍSTICO DE 1 Cor 9, 24-27.
El deporte en perspectiva paulina

Pragamalinguistic Analysis of 1 cor 9, 24-27.
Sports in a Pauline Perspective.

Tomas Emilio Bolaño Mercado*


* Doctor Honoris Causa por la Organización de las Americas para la Excelencia Educativa - Brazil. Doctor Honoris Causa por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa - Perú. Magister en Teología por la Universidad Pontificia Bolivariana-Medellín- Colombia. Especialista en Sistemas de información por la Universidad EAFIT. Medellín- Colombia. Es profesor de Historia del deporte en el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid y profesor de Cristología en la Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín-Colombia.
Correo electrónico: tomas.bolano@hotmail.com

Articulo recibido el 28 de febrero de 2011 y aprobado para su publicación el 9 de agosto de 2011


Resumen

El análisis semántico, narrativo, y pragmático de 1 Cor 9, 24-27 realizado sobre el Textus receptus que trae la Greek New Testament apoyado en la traducción literal de Lacueva y la versión dinámica de la Nueva Biblia Española, precedido de una contextualización literaria y del sitz in lemebem expone el uso que San Pablo hace del lenguaje deportivo de los Juegos Ístmicos para exhortar de modo comparativo a la disciplina cristiana. El posterior uso pragmático que la tradición de la Iglesia hizo de esta perícopa sugiere un método de interpretación que puede contribuir al desarrollo del discernimiento cristiano sobre el deporte. El examen de los efectos inmediatos y posteriores que el texto produjo en la enseñanza de la iglesia sobre la espiritualidad cristiana y el deporte, sugiere un método que podría convenir al desarrollo del discernimiento teológico sobre el deporte moderno.

Palabras clave: Deporte, Pablo, Análisis pragmalingüístico, Metáforas paulinas, Espiritualidad del deporte.


Abstract

The pragmatic, narrative and semantic analysis of 1 Cor 9, 24-27 done on the Textus receptus of the Greek New Testament, with the literal translation of Lacueva, the dynamic version of the Nueva Biblia Española and within the literary context and sitz in leben, explains the use done by Saint Paul of the sportive language of the Isthmic Games to exhort Christians to the ascetic life. The pragmatic use done afterwards by the Church of this verses suggests a way of interpretation which can contribute to the development of the Christian thinking on sports.

The examination of the immediate and following effects produced by this text in the Church teachings on Christian spirituality and the sports suggests a method which could go hand in hand with the theological discernment on modern sports.

Key words: Sports, Paul, Pragmalinguistics analysis, Pauline metaphors, Sports spirituality.


NOTAS SOBRE EL CONTEXTO LITERARIO

Uso del lenguaje deportivo: Según Koch (1999, pp. 42-73 y 123-126), el uso del lenguaje deportivo, era frecuente entre los oradores y escritores grecolatinos, sofistas, cínicos y estoicos; incluso, se ha demostrado que en los escritos del judío Filón de Alejandría (Vernon, 1996, p.l33) se encuentran algunas frases, términos y expresiones similares a las que usa Pablo en 1 Cor 9, 24-27 -en adelante Perícopa Deportiva (PD), con las que daba una instrucción filosófica popular con un contenido ético. Los oradores tomaban figuras, comparaciones de la naturaleza, la vida humana y de la propia cultura, para llamar la atención de su audiencia y transmitir enseñanzas éticas. Este recurso es empleado también por San Pablo en sus escritos, y probablemente en sus discursos orales para exponer su mensaje trazando una comparación entre el ejercicio de la virtud cristiana con el esfuerzo y las privaciones de la lucha agonística de los competidores del estadio, al modo como lo hicieron Epicteto y Séneca.

El contexto de PD en la Carta a los Corintios. En efecto, la primera Carta a los Corintios es una epístola escrita por San Pablo en la ciudad de Éfeso (1 Cor 16,8) a mediados del año 52 (1,1; 16, 22), dirigida a la comunidad de Corinto (1 Cor 16,8) con el fin de tratar algunos temas puestos a su conocimiento por los de la casa de Cloe (1,11) relacionados con las divisiones internas de la comunidad y las conductas sexuales (5,1). Como se muestra en la Tabla 1, las partes de esta carta se encuentran estructuradas de la siguiente manera:

En los capítulos que van del 1,10 hasta el 8 el apóstol trata temas como la rivalidad entre los grupos de la Iglesia (1, 10-4,21), problemas morales dentro de la iglesia de Corinto (5, 1-6,20), el matrimonio y el celibato (7, 1-40), y el consumo de carnes sacrificadas a los ídolos 8, 1-11,1 (Kapkin, sf, p.32).

En el capítulo 9, su autor discute acerca de la libertad y sus derechos como apóstol; expone que su situación no le impide haber tomado una mujer como esposa pero no lo hizo, lo mismo dice de su posibilidad de recibir pago por su trabajo y, sin embargo, declinó a ello por su adhesión voluntaria al servicio de Cristo. El apóstol demuestra que es un hombre libre y no se aprovecha de esta situación puesto que está al servicio (esclavo) del Evangelio. Al final del capítulo 9, antes de comenzar PD afirma: "Hago lo que sea, para ganar a algunos como sea y todo lo hago por el evangelio, para que la buena noticia se aproveche también de mí" (1 Cor 9, 23).

Los temas del capítulo 9 están estructurados a manera de ejemplos, donde el autor se pone como espejo ante sus discípulos; de modo que se refiere a sus derechos, al correcto uso de sus derechos y al objetivo o la meta que se ha de tener para abstenerse en todo con tal de obtener la salvación. La Tabla 2, muestra la estructura del capítulo 9.

En los capítulos 10 al 16,18, el apóstol trata otros temas como el ejemplo de la descalificación de Israel, la disciplina en las asambleas, los dones espirituales, la resurrección de los muertos y da algunas recomendaciones personales.

Ubicación de PD: La inesperada aparición de PD entre 9,23 y 10,1 ha supuesto que el capítulo 9 hubiera sido añadido posterior a la carta (Klauck, 1992, p.17).Sin embargo, aunque las figuras y el lenguaje deportivo son novedosos en la carta (Rodríguez, 2003, p.71), ayudan a enfatizar de modo retórico, es decir, a concluir (Vernon, 1996, pp. 77-89) sobre los temas de la abstinencia, el autocontrol, la libertad y el servicio; por lo tanto, este estudio comparte con Kapkin (p.33) la tesis de que la perícopay el capítulo se encuentran en su sitio original.

ANÁLISIS SINTÁCTICO

Traducción literal y versión dinámica. El estudio siguió el texto de la cuarta edición del Nuevo Testamento Griego (The Greek New Testament), acompañado de la traducción literal al español del Nuevo Testamento interlineal Griego-español de Lacueva (1984, p.1022), tal como se observa en la Tabla 3.

Al mismo tiempo, se consultó la traducción dinámica de la Nueva Biblia Española, realizada por Shóekel & Mateos (1976, p.1937), como apoyo para la lectura en español, según se aprecia en la Tabla 4.

Análisis de la estructura. Según se aprecia en la Tabla 5, el texto se presenta como un breve discurso retórico (Fitzmyer, 1975, p.60) que cumple a su vez la función de concluir la argumentación expuesta durante el cap. 9, mostrando tres secciones (Vernon,1996, p.77): Primero, el Exordio, que comprende los versículos 24 a, b, c y 25 a, b, c. Segundo, la Argumentación, que incluye los versos 26 a, b y el 27a. Tercero, la Conclusión, que se compone de los versículos 27b,c.

Exordio. vv 24-25. El v.24 está redactado en tres frases rítmicamente configuradas, dos de ellas opuestas entre sí (v.24a.b) que se encuentran en una pregunta deliberativa, y la otra (v.24c) en una proposición exhortativa. La pregunta pone dos hechos en evidencia, uno de tipo universal: que en el estadio todos los corredores cubren la carrera; y el otro de tipo particular, que uno solo recibe el premio. Ambas abren la posibilidad de formular la tercera proposición que en este caso es parenética (v.24c) pues exhorta a los destinatarios a correr como todos y ganar como uno.

El v.25 sigue la lógica y la estructura tripartita de v.24, a saber: una proposición universal (25a), seguida de una particular (25b) y un enunciado persuasivo (25c). El universal pone sobre el tapete el tema central de la perícopa: Todo el que compite se impone en todo una disciplina. La proposición particular muestra la evidente corruptibilidad de la corona que se recibe como premio deportivo; y la proposición persuasiva, finaliza cuando incluye al propio orador entre el auditorio como parte de los que corren por otro tipo de corona, no susceptible de corrupción.

Argumentación: w26a-27a. Al igual que las anteriores secciones, la argumentación trae tres enunciados, que para el caso son formulados en términos de testimonios en primera persona del singular, con las que el autor defiende su propuesta y se muestra positivamente como un competidor que corre (v.26a), boxea (v.26b), golpea su propio cuerpo y lo somete a su servicio (v.27b) a la manera del ganador. Al mismo tiempo, señala en negativo las acciones que, conforme a la exhortación, se deben descartar: correr sin ninguna meta y lanzar golpes que se pierden en el vacío.

Conclusión: vv.27b.c Un epílogo emotivo cierra la perícopa con un enunciado preventivo y persuasivo, en el que el orador advierte sobre la posibilidad de que el propio apóstol sea desclasificado y, así como él, cualquiera de la comunidad podría ser eliminado y dejar de recibir el premio prometido.

ANÁLISIS SEMÁNTICO

Semántica del texto. El inventario semántico de PD encontró cuatro líneas de sentido: en primer lugar, a la expresión entrenar para competirse identificó como la línea de sentido central del texto, compuesta por las palabras [ἐγκρατεύεταί ύπωπιάζώ δουλαγωγὣ] que en su conjunto enfocan el tema central del mensaje: la autodisciplina en todo para controlar y poner el cuerpo al servicio de la competencia. Los opuestos [οὕτωςτρέχω - ὡςοὐκἀδήλως] corro de esa manera-no sin objetivo, y [οὕτωςπυκτεύω - ὡςοὐκἀέραδέρων] boxeo de esa manera - no dando golpes al aire, refuerzan la finalidad del autocontrol, es decir, la competencia, la cual se asumió como la segunda línea de sentido en los siguientes términos: Competir para ganar.

Competir para ganar, está compuesta por lexemas tales como [ἀγωνιζόμενος ἐκεἳνοί τρέχώ πυκτεύώ ὑπωπιάζώ κηρύξας] competir, aquellos que compiten, carrera, boxeo, dar golpes, anunciar. Las oposiciones: [ἐκεἳνοι ῟ ἡμεἳς ἐκεἳνοι - ἐγωπάντες῟ - εἶς] establecen dos tipos diferentes de atletas; aquéllos [πάντες] y nosotros [ἡμεἳς], aquéllos [ἐκεἳνοι] y yo [ἐγὼ], todos [πἃς] y uno [εἷς]. Los que vienen enumerados en tercera persona, es decir, aquéllos, y el del pronombre indefinido uno, son los atletas del estadio. Por otro lado, los que se encuentran en primera persona del plural y singular, o sea, nosotros y yo, son los atletas de la fe. A cada uno de ellos los distingue un premio diferente, pasando a así a la tercera línea de sentido, que se ha identificado como: Ganar para recibir un premio.

Ganar para recibir un premio, se encuentra formada por las palabras [λαμβάνεί καταλάβητέ λάβωσιν βραβεἳον στέφανον] recibir el premio, obtener el premio, premio, corona; es un horizonte de sentido en el que las oposiciones [φθαρτòνστέφανον - ἄφθαρτον] son bien puestas para el análisis pragmático del texto. Por un parte, el pronombre indeterminado en singular uno [εἷς] indica que es uno solo quien recibe una corona que se marchita y, por otra parte, el pronombre personal nosotros [ἡμεἳς], involucra a todos los destinatarios a sentir que compiten junto con el orador por una corona que no se marchita.

La última línea de sentido, Descalificación, puesta al final para completar el significado competitivo del texto, la componen dos palabras [κηρύξας ἀδόκιμος], proclamador (predicador) y Descalificación; sus opuestos [ἄλλοιςκηρύξας - αὐτὸς ἀδόκιμος γένωμαι], proclamar a otros - no ser proclamado (ser uno mismo descalificado).

El autor hace énfasis en utilizar las metáforas de la carrera [τρέχω] y la de la lucha [ἀγωνίζ ομαι] para referirse a la predicación [κηρύσσω] del Evangelio (Gal 2, 2), y obrar conforme a la fe en Cristo Jesús (Gal 5, 7; Fil 3, 12; Heb 12, 1), lo cual exige disciplina [γυμνασία] o autodisciplina en la piedad más que en la del cuerpo (1 Tim 4, 7), despojarse de todo aquello que pesa y del pecado (Heb 12, 1) con el objeto de alcanzar [lamba,nw]el premio al que ha sido llamado(Fil 3, 12).

En resumen, Pablo escribe a sus discípulos de Corintios un breve discurso retórico acerca de la autodisciplina que en todo debe desarrollar quien quiere seguir la vida cristiana, emplea el lenguaje atlético de las competencias helénicas con el fin de exhortarlos o persuadirlos a llevar un autocontrol del cuerpo y disponerlo al servicio de la vida cristiana.

Semántica de las palabras. El análisis de las palabras encontró los siguientes significados: lo que se debe saber, competir para ganar, entrenar para competir, ganar para recibir el premio.

Lo que se debe saber. El texto se abre con una pregunta [Οὐκ οἴδατε]. Este mismo recurso se encuentra en 1 Co 3,16; 5, 6; 6, 2.3.9.15.16.19; 9,13 para abrir una cuestión, en Rom 6, 16; 11,2 para preguntar por el conocimiento de un tema, en 1 Cor 9, 13 para introducir una cuestión sobre la analogía entre la institución judía del Templo y los derechos de Pablo como evangelizador, y en (v.24a) pone ante el destinatario la pregunta acerca de la institución helénica de las competencias que ellos conocen muy bien.

Competir para ganar. El uso que se le da al lexema [σταδίω] en (Mat 14, 24; Le 24, 13;Jn 6, 19; 11, 18; Ap 14, 20;21,16) es el de una medida de distancia, en 1 Cor 9, 24a el nominativo singular neutro aparece ligado a la palabra [τρέχω], por lo que ha de entenderse de modo unívoco que se trata de la carrera que se corre en la distancia de un estadio; conforme a datos extra textuales se estima que la distancia de un estadio equivale a 192.27 metros; sin embargo, los datos históricos dan cuenta de que en los juegos no solo se corría la prueba de un estadio, sino también la de dos y de diez veces el estadio. El texto hace referencia, en sentido general, a las carreras que se corren en el estadio y, como ya se dijo, se emplea para ella la palabra [τρέχω], que en la literatura bíblica designa la acción de correr a pie o a caballo (2 Sam 18,26; 2; Rey 5,21; 11, 13; Is 59, 7; Heb 12, 1 2 Sam 18, 24.26; Jer 8, 6; Ap 9,9 ), la misión de correo (2 Cro 30, 6.10). En Pro 1, 16 se emplea de modo figurado para hablar de quienes tienden al mal. El mismo San Pablo la aplica para referirse a la expansión de la Palabra de Dios (2 Tes 3,1), y en sentido metafórico aplicado al seguimiento de la vida cristiana, es empleada por el apóstol en Gal 2, 2; Heb 12, 1; Rom 9, 16. En 1  Cor 9, 24a.b se encuentra relacionada con [σταδίω] y tiene el significado de la carrera que se corre en la distancia de un estadio, y en 24c; 26a da el significado figurado de correr en sentido cristiano.

Entrenar para competir. El apóstol San Pablo emplea de modo figurado la palabra [ἀγωνιζόμενος] para asemejarla a la lucha ascética y espiritual del cristiano (1 Tim 6, 12), o para equipararla con la oración (Col 4, 12). En 1 Cor 25a alude específicamente a los competidores que luchan o corren en los juegos, y en 25c de modo figurado a "Nosotros" (el autor y sus oyentes-lectores), es decir, los que siguen la vida cristiana para alcanzar el premio [βραβεἳον]. Este lexema, que en San Pablo adquiere significado escatológico (Fil 3, 14), designa como tal la recepción del Reino de Dios (Col 3, 15); el uso explícito en v.24b alude al único ganador de la carrera del estadio que recibe [λαμβάνει] el premio. Y el uso implícito que sugiere 24c es el de obtenerlo [καταλάβητε] de esa manera [Οὕτως], este adverbio ubica el punto clave de la comparación1. Pablo se dirige a la Iglesia de Corintio como si ella fuera un corredor que corre hacia el premio, para eso emplea el verbo [τρέχω] en el modo imperativo y en segunda persona del plural [τρέχετε], que se ha traducido así: ¡Corred!, como si se tratase de un entrenador que anima al competidor a correr a la manera de un campeón entrenado en todo [ἐγκρατεύομαι] con el fin de vencer.

La templanza o el autocontrol en todo, que como ya lo dijimos, es la línea de sentido central de este texto, también es comunicado con el adjetivo [ἐγκρατής ές] en (Tit 1, 8;Tob. 6:3; Sab. 8:21; Sir. 6:27; 15:1; 27:30) para referirse a la persona que ejerce autocontrol de sí misma; San Pablo usa el verbo [ἐγκρατεύομαι] en 1 Cor 7,9; 9, 25a en el sentido de entrenamiento deportivo que realizan los competidores que corren o luchan en los juegos y que se abstienen de todo [πάντα] aquello que les disminuyera las capacidades físicas y emocionales par la confrontación. Y de modo indirecto, lo aplica al ejercicio ascético de quienes siguen la vida del Evangelio (1 Cor 25c).

Ganar para recibir un premio. Uno de los opuestos más significativos traídos por este texto es el de la corona [στέφανος] corruptible que recibe uno solo de los competidores del estadio y el de la corona que no se corrompe, prometida para todos los que siguen la vida cristiana. El apóstol emplea en 2 Tim 4, 8 la palabra [στέφανος] en el mismo sentido de premio, y en Filp 4, 1, y 1 Tes 2, 19 como un adorno que luce orgulloso.

Obtener una corona constituía para los griegos un hecho significativo, al punto de buscarla con un ímpetu sorprendente; puesto que representaba la eficacia del ritual sagrado, expresado en la aceptación de los dioses y el otorgamiento de sus favores para lograr la victoria. Es preciso tener en cuenta la vinculación de los dioses con el atleta, pues éste no ganaba el premio por sus propios méritos sino también con la intervención de aquéllos, lo que se interpretaba como un buen presagio tanto para el atleta como para la polis que representaba.

En los juegos, el premio perseguido por los atletas era ser coronado con una corona elaborada con ramas de un árbol considerado sagrado, conocido con el nombre de "Olivo Kalistéfanes" y, según la creencia, lo había traído por Heracles desde los países hiperbóreos del Norte. La tradición le atribuyó al oráculo de Delfos una señal dada al Rey de la Elida, Ifito, quien lo encontraría envuelto en telarañas en la parte posterior del templo de Zeus.

Así también, en los juegos Píticos, celebrados en Delphi, la corona la elaboraban con hojas de laurel; y en los Juegos ñemeos, realizados en Delfos, con ramas de apio, como se usó en los juegos Ístmicos; sin embargo, existe información de que más tarde se utilizaría el pino tomado del pinar sagrado del santuario de Poseidón2.

Si nos atenemos a los reportes de Brooner (1962, pp. 259-263), de quien hemos tomado información a partir de Chiofalo (1992, pp. 28-30), fue al comienzo de la historia de los Juegos ístmicos cuando se empleó el pino silvestre del Istmo como material para la corona del campeón "una corona de abeto rojo". Este arqueólogo bíblico presenta evidencias3 según las cuales un poco antes del año 473 a.C se reemplazó por hojas de apio hasta que se reintrodujo el pino, en el siglo I a.C.

La investigación arqueológica de Brooner, permite documentar, mediante testimonios ya no literarios sino pictóricos encontrados en el ágora de la antigua Corintio, la prueba para aceptar que Pablo se refiere a la corona de apio. En lo que se conoce como "El recinto del Presidente de los juegos Ístmicos" se encontró en el piso un mosaico con el dibujo de un atleta desnudo parado delante de Eutiquia, la diosa de la fortuna, que luceuna corona de apio ya marchita y una palma, que simbolizada victoria. También, en una inscripción de Argos, a finales del siglo tercero y principios del segundo a. C, aparecen cuatro coronas agonísticas, de las cuales dos eran de apio (Clyde & Mitchell, 2003; Brooner, 1962).

Entre la corona de apio nemea y la de apio ístmico hay una notable diferencia cuya distinción permite aproximarnos a la metáfora de la corona que se marchita y la corona incorruptible. Las de los juegos nemeos se elaboraban con hojas de apio vivas y frescas, mientras que las de los juegos ístmicos eran de hojas de apio secas; al respecto, Brooner comenta acerca de lo provocativo de esta diferencia, para ver la corona de apio en la metáfora de la corona que se marchita, encontrada en la perícopa objeto de nuestro estudio. No obstante, es preciso advertir, como lo hace Broneer, que tanto el pino como el apio se emplearon como material para estas coronas hasta el final del siglo II y principios del siglo I a.C.

Por nuestra parte, convenimos en considerar que el aspecto de la corruptibilidad de la materia tratado por San Pablo en (1 Cor 15, 53.54) en concordancia con la rapidez con que se marchita el apio, y la corona ya seca, pudieron haberle servido de material para emplearla como metáfora de lo efímero que puede ser la victoria [φθαρτὸνστέφανον], y aunque el campeón fuese acogido con vítores por las gentes de su ciudad natal, debido al supuesto buen presagio que el triunfo les traería, su fama podría también ser pasajera.

En oposición a la corruptibilidad de lo material, San Pablo (Rom 1; 1 Tim 1, 17) advierte que la gloria de Dios es eterna, es decir, no tiene principio ni fin, no muere; el autor contempla la esperanza de que los muertos resucitarán y serán incorruptibles (1 Cor 15, 52 ). Por lo que puede seguir en la línea de sentido de que el cristiano, como un atleta, pueda obtener en sentido espiritual una corona que no se marchita [a;fqarton], y, por lo tanto, no susceptible de corrupción. La corona incorruptible4: se concede a los que, mediante una ascesis o entrenamiento corporal y espiritual, alcanzan a controlar el propio cuerpo. Al igual que los atletas que se privan de todo, también los creyentes se contienen de todo aquello que les desvía de las virtudes cristianas. Estos son los creyentes disciplinados, fieles, dignos de confianza y auto-motivados. A quienes San Pablo les garantiza una corona de gloria: "Y cuando aparezca el Mayoral, recibiréis la corona de gloria que no se marchita" (1 Pe 5, 4).

Descalificación. El adverbio [Οὕτως] aparece tres veces en este texto; una vez en el exordio (v.24a) y dos veces en la argumentación (w. 26a.b). En la primera ocasión acompaña al imperativo del verbo [τρέχω], y exhorta a correr de esa manera, como lo hacen no solo los atletas que van por el premio sino también como el único que lo recibe. En las otras dos, las emplea para ponerse como ejemplo o testimonio de quien corre [τρέχω] y boxea [πυκτεύω] de esa manera, como un atleta bien entrenado en todo que va por el premio, y no de otro modo, es decir; no corre sin objetivo [ὡςοὐκἀδήλως], no boxea tirando golpes en el aire [οὐκἀέραδέρων].

Los lexemas [ὑπωπιάζω ψ δουλαγωγὣ] cumplen función argumentativa respecto del necesario entrenamiento total formulado en (v.25a). El verbo [ὑπωπιάζ ω] en presente indicativo de la primera persona singular, se ha de entender en el sentido estricto de golpear en el sitio exacto como lo hace el luchador entrenado, para controlar y someter al antagonista que, en este caso, es el propio cuerpo del autor implícito [μουτὸ σὣμα] y someterlo de tal modo que lo pone al servicio [δουλαγωγὣ] de la vida cristiana y de la predicación5.

A la manera como los heraldos de los juegos anunciaban a los competidores, proclamaban al campeón del estadio, y también notificaban delante del público los nombres de los competidores descalificados, San Pablo se ejemplariza como un heraldo que ha anunciado [κηρύξας] a los demás la buena noticia (1 Cor 1, 23; 15, 11.12; 2 Cor 4, 5; 11, 4) del asegurado premio incorruptible para los campeones de la fe; pero cierra su retórica con un tono persuasivo y proclama también el riesgo de ser descalificado [ἀδόκιμος].6

ANÁLISIS NARRATIVO

La secuencia lógica de las acciones narradas por el remitente (ver Tabla 7) transcurre en cinco puntos neurálgicos que tomaría la redacción en sentido contrario, pero es preciso considerar que el relator expone la importancia que tiene para la vida cristiana seguir una disciplina de autocontrol en todo.

La lógica de la secuencia muestra que hay que darse por enterado-Punto neurálgico 1- (p. 1) que si no se entrena en todo (p. 2), no se puede competir (p. 3), y, en consecuencia, no clasifica- no recibe el premio (p. 4). De otro modo, el saber (p. 1) conduce a entrenar (p. 2) para competir (p. 3) y con la posibilidad de ser desclasificado- no recibir el premio (p. 4), o de recibir el premio (p. 4), el cual es corruptible para el atleta del estadio o incorruptible para el atleta de la fe (p. 5), como lo exhorta el remitente.

Desde el punto de vista de la semiótica literaria, el concepto de actante es aplicado al actor o los personajes que realizan un acto en el relato. El texto objeto de nuestro análisis, muestra actantes reales y actantes narrados. Los actantes reales interactúan siguiendo las distintas líneas de sentido. El remitente es un actante real que pregunta (v.24a.), exhorta (v.24c), informa (vv 24a; 25a.b), persuade (v.25c), se pone como ejemplo (vv. 26a.b.c; 27a), y previene (v.27b); y los destinatarios son actantes reales que implícitamente son preguntados, exhortados, informados, oyen ejemplos y son advertidos. De acuerdo con las líneas de sentido encontradas en el análisis narrativo aparecen estos actantes:

La interacción entre los actantes sigue el siguiente orden:

ANÁLISIS PRAGMÁTICO

El mismo efecto exhortativo que surtió PD en sus destinatarios reales se ha venido produciendo en la tradición cristiana.

Efecto en el destinatario real. Luego de escuchar las quejas que uno de los discípulos de Corintios le comunicó sobre la indisciplina que llevaban algunos de sus hermanos de comunidad, específicamente sobre el consumo de carnes inmoladas en los sacrificios, San Pablo se dirige a ellos con un breve discurso retórico para exhortarlos y persuadirlos sobre la necesidad de llevar una disciplina corporal y espiritual para vivir la vida cristiana conforme a las enseñanzas del Evangelio. Para ello, emplea el lenguaje y las figuras de un elemento cultural de gran peso para los griegos: las competencias de los juegos. El autor real, por consiguiente, conoce la situación sociocultural y la crisis ética por la que pasa su lector real, les ha predicado y tiene autoridad sobre ellos.

Al redactar este breve discurso, San Pablo, supone que sus destinatarios tienen conocimiento sobre los aspectos competitivos de los juegos, que son aficionados y admiran a los campeones, pero, al mismo tiempo, da por supuesto que llevan o desean llevar una vida cristiana conforme a lo que les ha predicado. Se trata de un lector/oyente implícito, que tiene dificultades para asumir las exigencias de la vida cristiana y requiere ser exhortado, persuadido y prevenido para que no pierda el interés por la nueva vida que ha iniciado.

Con el uso imperativo de los verbos San Pablo expresa una instrucción directa: "corred así para que lo obtengáis", y con el verbo en presente da una instrucción indirecta: "Nosotros por una corona que no se corrompe", y deja claro que entre él y sus destinatarios hay una relación de autoridad, que se ve afectada con la dificultad en el acatamiento de sus recomendaciones éticas. Situación que puede subsanarse con sus exhortaciones y esta advertencia final: "No sea que habiendo proclamado a los demás resulte yo mismo descalificado", para expresar que la reprobación en la prueba podría pasarle a él y, de paso, a algunos de ellos.

El texto propone los valores del autocontrol, ascetismo o templanza para seguir la vida cristiana que el autor destaca en los corredores pedestres del estadio, con los cuales no solo simpatiza sino que él mismo se describe como un atleta integral que corre, lucha, auto controla su cuerpo y lo pone al servicio, y, además, se anuncia y anuncia a los demás.

Los actos verbales reflejan la actualidad del papel de Pablo sobre lectores para:

  • Preguntar: acerca del conocimiento que debe tener el remitente sobre la competencia deportiva, para tomar un mayor y más fácil contacto con ellos.

  • Informar: sobre cuatro hechos conocidos por ellos mismos: 1. La evidencia de la universalidad del deporte (todos corren), 2. De la individualidad del resultado (uno solo es el que recibe el premio), 3. El imprescindible requerimiento del entrenamiento en todo (se auto controlan en todo). 4. Del aspecto pasajero y efímero del premio deportivo (corruptibilidad de la corona).

  • Exhortar: San Pablo convoca a sus destinatarios a asumir una conducta similar a la de los competidores en los juegos, la de entrenarse en todo y la de competir todos juntos como uno que va por el premio que, en este caso, no es efímero. Pablo les anuncia que es una corona incorruptible.

  • Ejemplarizar: el remitente, por ejemplarizarse como un corredor, boxeador, luchador, y hasta heraldo, lo hace para impresionar e influir sobre la decisión de un cambio de conducta en sus destinatarios.

  • Persuadir: por eso acude a la persuasión final, donde el autor anuncia sobre el riesgo que corren si son descalificados.

El autor se dirige a los distintos rasgos de la personalidad de su lector/ oyente: Rasgo sociocultural: lo trata como un aficionado al deporte.

    Rasgo competitivo: le habla al atleta interior.

    Rasgo emocional: le pone a pensar como campeón.

    Rasgo espiritual: le exalta como un atleta de la fe. Rasgo espiritual: le previene de los riesgos.

Efectos posteriores. PD ha causado un considerable impacto sobre la motivación para la vida espiritual de los cristianos. Fue empleada por los primeros padres de la Iglesia para exhortar a los fieles a asimilar la lucha espiritual (Bolaño, 2009). Hacia el año 180, San Irineo de León, en su disertación en contra de los herejes, cita este pasaje para animar a sus destinatarios a luchar en contra de la inmoralidad, en búsqueda de lo más valioso, que es el amor de Dios, como premio inmortal7. En este mismo sentido lo hace Tertualiano (1991, p. 126) en el año 197 cuando se dirige a los cristianos que se encontraban esperando el martirio, les anima a soportar la molestia, la dureza y el malestar que se vive en la cárcel, como un entrenamiento tanto del cuerpo como del alma, para enfrentarse a esa dura lucha final. Tertuliano aporta unas nuevas metáforas tomadas del lenguaje deportivo de su época:

    Pero en ella el agonoteto8 es el mismo Dios; el xistarco9 es el Espíritu Santo; el premio, una corona eterna; los espectadores, los seres angélicos; es decir, todos los poderes del cielo y la gloria por los siglos de los siglos. Además, vuestro entrenador es Cristo Jesús, el cual os ungió con su espíritu. Él es quien os condujo a este certamen y quiere, antes del día de la pelea, someteros a un duro entrenamiento, sacándoos de las comodidades, para que vuestras fuerzas estén a la altura de la prueba. (Tertuliano, p. 126).

La exhortación de Tertuliano enfatiza en que la preparación de los atletas la hacen para aumentar sus fuerzas, por eso se les aparta, como a los que van hacia el martirio, se les aleja de los placeres sensuales, de las comidas delicadas y de las bebidas enervantes. "Los violentan, los mortifican y los fatigan porque cuanto más se hubieran ejercitado, tanto más seguros estarán de la victoria" (Tertuliano, p 126). Tertuliano retómala perícopa de Pablo, la reconstruye, y las actualiza a los crudos momentos del martirio: "Y éstos -según el Apóstol- lo hacen para conseguir una corona perecedera, mientras que vosotros para alcanzar una eterna (1 Co. IX, 25)"(p. 126). De igual manera, San Clemente de Alejandría (años 150-215) hace uso de las metáforas paulinas en el libro tercero de Stromata, para enfatizar en el sometimiento del cuerpo y la abstinencia en todo cuanto se trata de alcanzar la corona que no se corrompe10.

Ya para el año 248, Orígenes, en su disputa contra Celso, defiende la importancia que tiene para el cristiano la práctica de la abstinencia con el fin de conservar el autocontrol del cuerpo11, hace una comparación entre los que corren en el estadio como si fuera un templo sagrado y los que, siguiendo a Cristo, corren hasta el final de la carrera y luchan no como lanzando golpes en el aire12. Ignacio de Antioquía, por su parte, en la Carta a los Trallianos, cita el v.27 y se muestra, al igual que Pablo, como un atleta de la fe13.

Durante las lecciones de las sagradas escrituras dadas por el Doctor Angélico, probablemente entre el año 1265 al 1268 ante el Studium de Santa Sabina (1265-1268), al dar la lección V sobre el capítulo 9 de 1 de Corintio, interpreta que las figuras de Pablo como atleta y luchador, le ayudan a argumentar sus derechos y su libertad para no recibir dinero por su trabajo de apóstol del evangelio, puesto que requiere estar ligero como un corredor del estadio y luchador de la palestra (Santo Tomás de Aquino, 1985, p. 35). El atleta cristiano lucha por lo bueno y para eso debe estar entrenado en las virtudes de la piedad y el bien obrar.

Para el año 1546, el Concilio de Trento14 (Denziger, 1963) emplea PD, para apoyarse en las declaraciones sobre la observancia de los mandamientos.

A partir del auge del deporte, entre el siglo XIX y XX, es cuando a PD se le viene a relacionar con el deporte. El papa Pío XI (1935) emplea el v. 27 para exhortar a los sacerdotes a no descuidar su santificación15. Más adelante, el 14 de marzo de 1937, el Papa hace un reconocimiento del beneficio que para la juventud ofrece la gimnasia y el deporte cuando se usan en el justo medio y, al mismo tiempo, llama la atención sobre el descuido de la formación integral y armónica del cuerpo, del espíritu, de la vida en familia y de la santificación del día del Señor. El Pontífice propone a los jóvenes alemanes reivindicar ante el Estado el derecho a santificar el domingo, a robustecer el cuerpo, a vencer el mal, y a que acojan "la nobilísima meta de conquistar la corona de la victoria en el estadio de la vida eterna"16.

Las consecutivas homilías, discursos y mensajes que los pontífices, desde Pío XII hasta Benedicto XVI, han dirigido a los atletas y deportistas, recurren a las distintas citas que sobre las figuras deportivas se encuentran en el corpus paulino, especialmente PD. Los pontífices siguen el sentido y la interpretación que ha venido dando la tradición, en cuanto que aplican la intención del autor real sobre su lector/oyente real. Es decir, la de exhortar al ejercicio espiritual del cristiano a partir del ejercicio físico del atleta del estadio.

El fundamento escriturístico de las enseñanzas pontificias sobre el deporte recurre básicamente a PD. Pío XII destaca la figura de Pablo y lo propone como patrón y modelo del deporte, interpreta el texto en el sentido en que el deporte es imagen y símbolo de la realidad superior. (Duque, 1997).

El papa Juan XXII conserva la hermenéutica de su predecesor y destaca la figura de Pablo como ejemplo para la vida deportiva (Duque, 1997). Pablo VI recurre a otros textos auxiliares para desarrollar una imagen paulina del atleta, Juan Pablo II abre la interpretación petrina del texto hacia la relación del deporte con la cultura y el diálogo de los cristianos con el mundo cultural del deporte (p. 281).

Por su parte, el papa Benedicto XVI (2005) también interpreta el entrenamiento deportivo como un instrumento que posibilita el entrenamiento espiritual (Benedicto XVI, 2005). Adicionalmente, en la nota pastoral que la Conferencia Episcopal Italiana (1995) expidió sobre el deporte, recurre tres veces a PD con el fin de relacionar el papel de la virtud deportiva (Conferencia Episcopal Italiana, 1995) como influyente en el fortalecimiento de las virtudes humanas, especialmente las de la obediencia y la humildad como expresión de la fuerza interior, por eso la tradición cristiana hace del deporte una analogía de la vida y compara, siguiendo las metáforas paulinas, la carrera con la lucha.

En esta perspectiva la Conferencia Episcopal Portuguesa (2004) "recuerda que los atletas corren todos en el estadio y uno solo es el ganador; pero, en la carrera de la vida, todos los que participan pueden alzarse con la victoria"(2004, p.31).

Entre los exégetas actuales es posible encontrar un grupo que tiende a considerar a San Pablo como un animador favorable a la práctica deportiva17. Se tiene en cuenta que si bien el apóstol no emite un juicio de valor sobre el antiguo deporte helénico, tampoco lo aconseja de manera explícita, sino que emplea su lenguaje y sus figuras para argumentar sus disertaciones éticas y espirituales.

Es el uso de las figuras y las evidencias deportivas, lo que permite reconstruir una perspectiva del deporte desde la perícopa paulina, tal como lo ha enseñado la tradición petrina que plantea el uso del deporte como crecimiento integral de la persona humana y advierte sobre las desviaciones que puede tomar la práctica desorientada del deporte.

La pragmática del texto para el actual lector/oyente cristiano, depende del reconocimiento que busque darle al deporte como práctica social que influye considerablemente en el desarrollo físico, mental, y espiritual del deportista que aspire a perfeccionar su vida cristiana.

CONCLUSIÓN

La perícopa analizada es un breve discurso retórico compuesto porel Exordio, que comprende los versículos (24 a, b, c y 25 a, b, c. 2.) construidos por dos series de tres enunciados cada uno. La Argumentación, que incluye los versos 26 a, b y el 27a. compuesta por tres enunciados, y la Conclusión, que se compone de los versículos 27b,c con dos enunciados. La lógica del discurso parte de enunciados generales para llegar a proposiciones particulares que se enmarcan dentro de estas cuatro líneas de sentido: 1. Se entrena para competir, 2. Se compite para ganar, 3. Se gana para obtener un premio, y 4. O se queda descalificado (no recibe el premio).

El discurso narra, por una parte, la acción de los atletas del estadio que compiten por un premio corruptible [φθαρτὸν στέφανον] y, por otra, los atletas que compiten por un premio que no se corrompe [a;fqarton].

Las palabras σταδίῳ (estadio), τρέχω (carrera), ἀγωνιζόμενος (agonistas), βραβεἳον (premio), ἐγκρατεύομαι (templanza o el autocontrol), στέφανος (corona), πυκτεύω (boxear), ὑπωπιάζω (golpea en el sitio exacto), δουλαγωγὣ (someter), κηρύξας (heraldo), ἀδόκιμος (descalificación); σὣ μα (cuerpo), hacen parte del campo semántico del deporte helénico retomado por San Pablo para exponer su retorica respecto de la exigencia de la vida cristiana.

La lógica de las acciones narradas se desenvuelve en cinco puntos neurálgicos: Saber que (p. 1), si no se entrena en todo (p. 2), no se puede competir (p. 3), y en consecuencia no se clasifica-no recibe el premio (p. 3). De otro modo, saberlo (p. 1) conduce a entrenar (p. 2) para competir (p. 3)con la posibilidad de ser desclasificado (p. 4) o de recibir el premio (p. 4),el cual es corruptible para el atleta del estadio o incorruptible para los atleta scristianos (p. 5).

El análisis encontró dos tipos de actantes reales. Se logró determinar que el papel que cumple el remitente como actante real es el de preguntar (v 24a.), exhortar (v. 24c), informar (vv. 24a; 25a.b), persuadir (v. 25c), ponerse de ejemplo (w. 26a.b.c; 27a), y prevenir (v. 27b) a un destinatario real (Iglesia de Corintio) que de manera implícita son preguntados, exhortados, informados, oyen ejemplos, son advertidos. También halló varios actantes narrados: los atletas del estadio (competidores 1), los destinatarios como atletas cristianos (competidores 2), uno que es premiado con la corona que se corrompe, los destinatarios y el remitente como atletas cristianos que compiten por una corona que no se corrompe (competidores 3),el remitente que se narra a sí mismo como un competidor que va por la corona que no se corrompe (competidor).

El seguimiento sobre el uso posterior de la perícopa por parte de la comunidad cristiana mostró que ha sido empleada como recurso para la predicación y exhortación a la vida cristiana como un combate espiritual por parte de los primeros padres de la Iglesia, como San Irineo de León, Tertualiano, San Clemente de Alejandría, Orígenes e Ignacio de Antioquía. Posteriormente, fue utilizada por Santo Tomás para comparar al cristiano como un luchador de la Palestra. Así mismo, fue empleada por el Concilio de Trento para aconsejar la práctica de las buenas obras, y por el Magisterio Petrino desde Pío XII hasta Benedicto XVI, como recurso bíblico para dirigirse a los deportistas. Las Conferencias Episcopales de Italia y Portugal retoman la perícopa deportiva de Pablo para apoyar un mensaje más sistemático en materia de la espiritualidad cristiana y el deporte.

La manera como Pablo empleó el lenguaje del fenómeno deportivo de su tiempo para tocar aspectos de la vida cristiana hace que el texto analizado siga siendo eficaz para la instrucción y formación deportiva del cristiano, y a la vez requiere que se explore su potencia para la preparación cristiana del deportista, si se tienen en cuenta estos aspectos: la espiritualidad cristiana debe poner en evidencia el hecho deportivo y retomar su campo semántico, como lo hizo Pablo en PD, para resaltar que su práctica social tiene potencias para el desarrollo, tanto del cuerpo como del espíritu; destacar el entrenamiento total, es decir, la preparación física, táctica, técnica, psíquica, moral y espiritual del deportista como un factor que ayuda a la espiritualidad del cristiano. Y proponer al deportista un entrenamiento para el perfeccionamiento de sus virtudes cristianas para asegurar, en términos paulinos, el premio que no es susceptible de corrupción.


Pie de página

1Lo que pretende Pablo es que los corintianos corran como aquel que tiene intención de ganar. (Henderson, 1996, pp. 102-103).
2Al respecto Kapkin (p. 99) en el pie de página conviene en aceptar las ramas del abeto rojo como el material empleado en la elaboración de la corona ístmica.
3Las Odas de Píndaro (Olympian 13,33; Nemean 4, 88; Isthmian 2,16; 8,64) mencionan la corona de apio, y también la corona de pino en los Juegos Ístmicos. Sobre esta misma corona, Brooner aporta la información dada por Plutarco en el sentido de que los Juegos Ístmicos copiaron el uso de la corona de apio que hacían los nemeos.
4En el Nuevo Testamento se encuentran varias coronas: la corona de justicia, la de la vida, la de júbilo y la incorruptible. La corona de justicia [δικαιοσύνης στέφανος]: se le otorgará a quienes han dedicado toda su vida al Señor Jesús, y han producido grandes obras en su Reino. Al respecto escribe San Pablo: "...he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación" (2 Tim 4, 7-8). El cristiano debe ver e imitar a San Pablo como el gran púgil que pelea hasta el fin el buen combate, o como un atleta que corre la carrera sin perder la fe en la meta y la concluye. El deportista cristiano conjuga la espiritualidad cristiana con la deportiva. La corona de vida [στέφανον τἣς ζωἣς]: en la Carta a Santiago, el apóstol de los gentiles, declara la siguiente bienaventuranza: "Bienaventurado el varón que sufre la tentación porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman" (Sant 1,12). En esta bienaventuranza, la clave de la felicidad consiste en amar a Dios y en virtud de este amor, se sostiene en los distintos obstáculos que encuentra durante la prueba de la vida, y en consecuencia recibirá la corona de la vida. Ver también (Ap 2, 10b). La corona de júbilo [στέφανος καυξήσεως]: el que gana es el que goza, gritan los aficionados de un equipo de fútbol suramericano cuando celebran jubilosos la victoria de su equipo, en efecto, así como el deportista gana y celebra, el gozo del atleta de Dios, según San Pablo, es la conquista de fieles para el Señor: En 1 Tes 2, 19 escribe San Pablo: "Pues ¿cuál es nuestra esperanza, nuestro gozo, la corona de la que nos sentiremos orgullosos, ante nuestro Señor Jesús en su Venida, sino vosotros? , vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo".
5Ver también Rom 6, 19.
6A esta palabra se le puede ampliar su significado puesto que ella también da la idea de que el autor quiere transmitir no querer pasar por falso o mentiroso al exigirles a ellos una práctica que al final no cumple.
7San Irineo de León Contra los herejes, Libro IV Cap XXXVII, 7.
8Agonoteto era el presidente de los juegos, quien, además, otorgaba el premio.
9El Xistarco era el que hacía cumplir las leyes del juego, el juez.
10San Clemente de Alejandría. Stromata. Libro III, Cap XVI; Libro IV, Cap XV.
11Orígenes. Contra Celso. Libro V, Cap XLIX.
12Orígenes. Contra Celso. Libro VII, Cap LII.
13Ignacio de Antioquía. Carta a los Trallianos. No 12.
14Concilio de Trento. De la observancia de los mandamientos y de su necesidad y posibilidad. Dezinger-804.
15"Sería gravísimo y peligrosísimo yerro si el sacerdote, dejándose llevar de falso celo, descuidase la santificación propia por engolfarse todo en las ocupaciones exteriores, por buenas que sean, del ministerio sacerdotal. Procediendo así, no sólo pondría en peligro su propia salvación eterna, como el gran Apóstol de las Gentes temía de sí mismo: "Castigo mi cuerpo y lo esclavizo, no sea que habiendo predicado a los otros, venga yo a ser reprobado", pero se expondría también a perder, si no la gracia divina, al menos, sí, aquella unción del Espíritu Santo que da tan admirable fuerza y eficacia al apostolado exterior"(Pío XI, 1935).
16"Mucho os hablan de gimnasia y de deporte, que usados en su justa medida dan gallardía física, lo cual no deja de ser un beneficio para la juventud, pero se asigna hoy con frecuencia a los ejercicios físicos tanta importancia que no se tiene en cuenta ni la formación integral y armónica del cuerpo y del espíritu, ni el conveniente cuidado de la vida de familia, ni el mandamiento de santificar el día del Señor. Con indiferencia que raya en desprecio, se despoja al día del Señor del carácter de sagrado recogimiento cual corresponde a la mejor tradición alemana. Confiamos que los jóvenes católicos alemanes, en el difícil ambiente de las organizaciones obligatorias del Estado, sabrán reivindicar categóricamente su derecho a santificar cristianamente el día del Señor. Que el cuidado de robustecer el cuerpo no les haga echar en olvido su alma inmortal, que no se dejen dominar por el mal, sino que venzan el mal con el bien, y por último se propongan cual nobilísima meta la de conquistar la corona de la victoria en el estadio de la vida eterna" (Pío XI, 1937).
17Allois Koch ubica en este grupo a Solí, Weiler, Schwank, Kuss, Kremer y a Juan Pablo II. Además cita estas fuentes: (Johannes, 1984; Kremer, 1997; Kuss, 1940; Solí, 1972; Weiler, 1996; Schwank, 1997).

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