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Revista Colombiana de Sociología

Print version ISSN 0120-159X

Rev. colomb. soc. vol.39 no.2 Bogotá July/Dec. 2016

http://dx.doi.org/10.15446/rcs.v39n2.58966 

http://dx.doi.org/10.15446/rcs.v39n2.58966

Artículo de investigación e innovación.

Reapropiación del conocimiento y descolonización: el acceso abierto como proceso de acción política del sur*

Reappropriation of knowledge and decolonization: Open Access as a process of political action of the South

Reapropriação do conhecimento e descolonização: o acesso aberto como processo de ação política do Sul

Eduardo Aguado-López**
Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México

Esther Juliana Vargas Arbeláez***
Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia

* Este texto es producto parcial de la investigación doctoral La idea de universidad en tiempos de capitalismo cognitivo, dirigida por Carlos E. Restrepo, del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Este trabajo ha seguido un método de investigación documental, con un enfoque fenomenológico genético. Algunos aspectos de esta investigación, que están en la segunda sección, han entrado en diálogo con las reflexiones del coautor, en el marco de sus desarrollos como investigador.
** Doctor en Enseñanza Superior del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM). Profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Fundador y director general de Redalyc. Profesor-investigador de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI del CONACYT). Correo electrónico: eal123@gmail.com
*** Estudiante del Doctorado en Filosofía del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Docente de cátedra de la Universidad del Rosario. Pertenece al grupo de investigación Filosofía y Enseñanza de la Filosofía (UPN-Universidad de Antioquia). Correo electrónico: estherjulianava@yahoo.com.ar

Cómo citar este artículo: Aguado-López, E. y Vargas Arbeláez, E. J. (2016). Reapropiación del conocimiento y descolonización: el acceso abierto como proceso de acción política del sur. Rev. Colomb. Soc., 39(2), 69-88.

Este trabajo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Attribution 3.0.

Recibido: 1.0 de marzo del 2016. Aprobado: 6 de abril del 2016.


Resumen

En este artículo se analiza la idea de que el modelo de comunicación científica dominante entraña una forma de colonialidad del saber, en los términos del grupo de científicos sociales latinoamericanos, de finales del siglo pasado, conformado por A. Escobar, E. Dussel, S. Castro-Gómez, entre otros. Esta forma de colonialidad del saber se puede subvertir con el fortalecimiento de la práctica de circulación del conocimiento denominada acceso abierto (AA). El estudio sigue un proceder analítico, mediante la descripción del panorama de la producción científica de América Latina y el Caribe. En este panorama, se aprecia el problema que representa la evaluación del quehacer científico latinoamericano a partir de ciertos estándares, y su consecuente subrrepresentación en bases de datos, como el Journal Citation Report (JCR) y el Scientific Journal Ranking (JCR). Con esta descripción, se revisa la presencia latinoamericana de las ciencias sociales en el acervo que alberga SciELO y Redalyc. Este estado de cosas se analiza, posteriormente, a la luz de un aparato teórico construido en torno a dos categorías: dispositivo, en la versión de Agamben, en el artículo del mismo nombre, y descolonialidad del saber. Estos dos elementos teóricos aportan a la comprensión de un horizonte político del camino del acceso abierto en América Latina y el Caribe, ya que —esta es la conclusión a la que apunta el texto— esta práctica se perfila en nuestra región como una apuesta política para una descolonización y reapropiación del conocimiento, en el sentido de la filosofía política italiana contemporánea. Lo anterior porque permite el acceso a los productos de investigación financiados públicamente, el "retorno" de la producción científica y, especialmente, la reconsideración de formas de valoración de la ciencia.

Palabras clave: Acceso abierto, colonidad del saber, reapropiación del conocimiento, Redalyc, SciELO.


Abstract

This article analyses the idea that the dominant scientific communication model entails a form of coloniality of knowledge as described by a group of Latin American social scientists from the late twentieth century, including A. Escobar, E. Dussel, and S. Castro Gomez. This form of coloniality of knowledge can be subverted by strengthening the practice of knowledge circulation known as Open Access. The paper undertakes an analysis of scientific publication in Latin America and the Caribbean. We conclude from this analysis that scientific production in this area is underrepresented in databases such as Journal Citation Report (JCR) and Scientific Journal Ranking (JCR). Following this analysis we reassess the presence of Latin American social science in other databases such as SciELO and Redalyc. We do so using Agamben's category of dipositif alongside that of coloniality of knowledge. These two theoretical elements contribute to the political meaning of Open Access in Latin America and the Caribbean. Open Access thus constitutes a political move towards decolonization and the reappropriation of knowledge, allowing the "return" of publicly-funded research.

Keywords: Open Access, coloniality of knowledge, reappropriation SciELO, Redalyc.


Resumo

Neste artigo, analisa-se a ideia de que o modelo de comunicação científica dominante implica uma forma de colonialidade do saber, nos termos do grupo de cientistas sociais latino-americanos do final do século passado, conformado por A. Escobar, E. Dussel, S. Castro-Gómez, entre outros. Essa forma de colonialidade do saber pode se alterar com o fortalecimento da prática de circulação do conhecimento denominada acesso aberto (AA). O estudo continua um proceder analítico, mediante a descrição do panorama da produção científica da América Latina e do Caribe. Nesse panorama, observa-se o paradoxo que representa a avaliação do fazer científico latino-americano a partir de certos padrões e sua consequente sub-representação em bases de dados, como o Journal Citation Report (JCR) e o Scientific Journal Ranking (SRJ). Com essa descrição, revisa-se a presença latino-americana das ciências sociais no acervo que SciELO e Redalyc abrangem. Esse estado de coisas se analisa, em seguida, à luz de um aparato teórico construído sobre as duas categorias: dispositivo, na versão de Agamben, no artigo do mesmo nome, e descolonialidade do saber. Esses dois elementos teóricos contribuem para a compreensão de um panorama político do caminho do acesso aberto na América Latina e no Caribe, já que —essa é a conclusão do texto— essa prática se perfila em nossa região como uma aposta política para uma descolonização e reapropriação do conhecimento, no sentido da filosofia política italiana contemporânea. Isso porque permite o acesso aos produtos de pesquisa financiados publicamente, o "retorno" da produção científica e, especialmente, a reconsideração de formas de valorização da ciência.

Palavras-chave: Acesso aberto, colonialidade do saber, reapropriação do conhecimento, Redalyc, SciELO.


Introducción

El objeto de este texto es argumentar que hacer publicaciones científicas en América Latina y el Caribe puede entenderse como un ejercicio de acción política de reapropiación del conocimiento, gracias al fortalecimiento del acceso abierto. Para demostrar lo anterior, se revisan los elementos característicos de esta práctica de circulación del conocimiento en esta región del mundo y se ponen en cuestión las dinámicas de las publicaciones científicas, su diálogo (o la ausencia de este) con la sociedad y la alternativa político-editorial del acceso abierto (AA). En el artículo, se usa el concepto de dispositivo, en particular el propuesto por Agamben1, y se tienen en cuenta los desarrollos de la teoría de la descolonización del saber.

En ese sentido, la tesis se desarrolla con el siguiente proceder analítico: en primer lugar, se revisan los elementos constitutivos de la apuesta latinoamericana por el acceso abierto. A continuación, se describe el panorama general de la producción de ciencia en América Latina, que, como se verá, entraña una fuerte tensión entre, por un lado, la adopción de referentes anglosajones para orientar la producción y la evaluación de la ciencia y, por el otro, la consecuente subrrepresentación de la ciencia regional y las ciencias sociales en la corriente dominante de producción y circulación del conocimiento. Este fenómeno se analiza, en un tercer momento, a la luz de la teoría latinoamericana del colonialismo del saber. Esta será la base para problematizar el asunto de la reapropiación social del conocimiento en el contexto descrito en la sección segunda. De esa forma, se identifican los dispositivos del ejercicio de la colonialidad del saber que entrañan formas alternativas, por su carácter ambivalente, de producción del conocimiento en América Latina y el Caribe. Esto conduce a concluir que el AA posibilita la reapropiación del conocimiento científico como dispositivo de acción política de la ciencia en la región.

El acceso abierto, una forma de comunicación del conocimiento sustentable y no comercial

Históricamente, el desarrollo de América Latina y el Caribe ha sido determinado por diversas relaciones asimétricas, de dependencia y de intercambio desigual, que han limitado la formación de capacidades propias de desenvolvimiento. Esta condición también es evidente en las prácticas de la ciencia. La producción de conocimiento científico de América Latina y el Caribe es poco visible, por cuenta del limitado acceso de los investigadores latinoamericanos a las publicaciones y a la poca legitimación de los enfoques teórico-metodológicos de su quehacer científico. Esto se ve reflejado principalmente en las publicaciones académicas.

Frente a esta situación, desde hace ya varias décadas, se ha fortalecido una alternativa de publicación, nacida en Europa (BOAI, 2002), e implementada en América Latina y el Caribe, con características peculiares. Una de las particularidades del AA en la región es que ha reivindicado las prácticas de la ciencia propias de la región, en un esfuerzo permanente por transformar el escenario descrito. El interés regional por la construcción y por el impulso de un desarrollo democrático, participativo e incluyente para la actualización del conocimiento se ha reflejado en la adopción de dicha estrategia, que parte de las tesis que Banerjee, Babini y Aguado-López (2015) proponen:

I. El AA incrementa la visibilidad de los investigadores e instituciones que aportan a la ciencia escrita.

II. El AA desarrolla plataformas digitales y bases de datos cuyos contenidos pueden ser identificados e importados en línea.

III. El AA facilita la diseminación de las publicaciones científicas y académicas entre sectores que dan un uso relevante a la ciencia.

IV. El AA permite el uso de las publicaciones científicas y académicas y sus insumos de investigación para hacer de la ciencia una labor más eficiente.

V. El AA crea un portafolio de servicios que ayudan a la consolidación de las publicaciones científicas y académicas y garantizan la calidad de sus contenidos.

VI. El AA considera la sustentabilidad de las revistas académicas más allá del modelo de negocios.

VII. El AA facilita la cooperación y complementariedad entre comunidades de investigación flexibles e interactivas.

VIII. El AA inspira el desarrollo de la ciencia a partir de un gran diálogo global, multicultural y multidisciplinario.

IX. El AA permite realizar un seguimiento de la producción académica de los investigadores y caracterizar sus estrategias de trabajo.

X. El AA resguarda los derechos de autor bajo los términos de distintas licencias legales.

XI. El AA estimula la generación de marcos legales que facilitan su implementación dentro de los sistemas nacionales de investigación.

XII. El AA moderniza los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.

XIII. El AA refrenda el compromiso de las universidades y centros de investigación públicos por hacer del conocimiento un bien común.

XIV. El AA garantiza que el conocimiento sea parte de la ampliación de derechos de última generación, ampliando la equidad social y la democratización del conocimiento.

A lo anterior se suma el hecho de que en América Latina y el Caribe la mayor parte de la investigación y de los proyectos editoriales que difunden aportaciones científicas son financiados con recursos de los gobiernos y de las instituciones universitarias y de investigación de carácter público. Por esto, ha resultado adecuada la adopción del AA como una práctica de producción y comunicación científica latinoamericana. Esta práctica busca superar la contradicción existente en el modelo de difusión de la ciencia dominante, en el que las bases asociadas a las grandes empresas editoriales se apropian no solo de los productos que dan cuenta de los resultados de investigación, sino también del manejo, la gestión editorial de las revistas y la venta de servicios de publicación, consulta y seguimiento institucional (Vessuri, Guédon y Cetto, 2013; Cetto, 2015).

Latinoamérica ha encontrado en el AA una estrategia financiera y socialmente más sustentable para la difusión de las publicaciones científicas de las instituciones públicas y de sus comunidades de investigación. Esto se refleja, por ejemplo, en el esfuerzo de distintos países y organismos internacionales que han canalizado importantes recursos para la formación de bases de datos y repositorios institucionales, como Latindex, SciELO, Redalyc o La Referencia. Estos son proyectos sin costo para el usuario final que garantizan una visión no comercial del conocimiento científico generado principalmente en la región (Rodríguez-Gallardo, 2008).

El modelo científico dominante en el contexto latinoamericano

En América Latina y el Caribe se ha pretendido la construcción de un modelo de conocimiento científico sustentable y no comercial, distinto al promovido por las comunidades científicas anglosajonas y europeas. Pese a que este resulta poco pertinente para el contexto latinoamericano, dado que presenta problemas agudos de acceso, financiación y retorno social, ha logrado erigirse e incluso instituirse en el patrón, a partir de distintos mecanismos y de distintas formas.

Entre los mecanismos adoptados en Latinoamérica para imponer las directrices anglosajonas y europeas, se encuentra la evaluación del desempeño científico hecha por los consejos de ciencia y tecnología y por las universidades. En esta, se prioriza la publicación de productos de investigación en revistas de "alto impacto" integradas a las bases de datos dominantes. Así, en la búsqueda de una mayor internacionalización del conocimiento científico, que es un objetivo legítimo de todos los actores relacionados con el quehacer científico, se fomenta la competencia por publicar en un reducido grupo de revistas "de prestigio" (Ségalat, 2010).

Entre los problemas derivados del modelo de comunicación dominante, se tiene la subrrepresentación del conocimiento generado en América Latina y, en general, en el Sur (Santos, 2009), en particular el de las ciencias sociales. Esto ocurre por no publicar en inglés o no adherirse a la agenda internacional de investigación, por ejemplo. Lo anterior plantea una paradoja: aunque el modelo promovido determina de múltiples formas el quehacer científico regional, Latinoamérica tiene un papel secundario en este. Ejemplo de lo anterior es que, en el 2014, el Journal Citation Report (JCR) registró 360 publicaciones periódicas iberoamericanas, que representan el 3,7 % aproximadamente de su acervo. En estas publicaciones, se pueden identificar tres bloques o geofiguras de producción: la Península Ibérica con el 34,4 % (España tiene el 32,2 % y Portugal el 2,2 %), Brasil con el 32,5 % y los demás países latinoamericanos con el 33,1 % (figura 1). Esta distribución se ha observado antes tanto en el JCR como en el SCImago Journal & Country Rank (SJR).

Por su parte, el SJR, en su edición del 2014, registró 1.226 publicaciones periodicas iberoamericanas (que representan el 5,3 % en su acervo, aproximadamente), distribuidas de igual forma en tres bloques: Península Ibérica con el 40,8 % (España con el 39,7 % y Portugal con el 2,9 %), Brasil con el 27,3 % y los demás países latinoamericanos con el 31,9 % (figura 2).

A partir de la información del JCR y del SJR, en Iberoamérica se pueden identificar tres tendencias y subrregiones, según su desempeño científico. El panorama mostrado es un mapa que no representa el territorio real de la ciencia escrita iberoamericana. Apenas sobresalen las dos regiones (España y Brasil) que tienen más cabida en los estándares exigidos por los índices. Como resultado, se tiene no solo una región subrrepresentada en términos de actividad científica, sino en lo referente a áreas de estudio. Esto se ve en la figura 3, que presenta el peso que tienen las ciencias sociales y las ciencias naturales y exactas en el JCR: las primeras representan el 28,3 %, mientras que las segundas, el 71,7 %. Esta distribución se replica en las tres regiones identificadas. En Brasil, la diferencia es más marcada, dado que es la región en la que las ciencias sociales se encuentran más subrrepresentadas, con el 17,9 % de las publicaciones.

También en el SJR la región con menor presencia de las ciencias sociales es Brasil (31,9 %), seguida del resto de Latinoamérica (40,2 %) y la Península Ibérica (50 %), donde las ciencias sociales y las ciencias naturales y exactas tienen casi el mismo peso (figura 4).

En suma, se observa que las bases de datos de la corriente dominante de producción y circulación del conocimiento muestran una imagen distorsionada de la producción científica iberoamericana, que, a excepción de Brasil, tiene un papel secundario. Aunado a ello, se observa que las ciencias sociales tienen una menor representatividad. Este aspecto se aprecia con mayor claridad si se observa el papel de dichas regiones y de las ciencias sociales en las bases de datos regionales SciELO y Redalyc. Se tiene, por ejemplo, que Redalyc registró 1.017 publicaciones periódicas iberoamericanas, de las cuales las latinoamericanas representaron el 65,5 %; las brasileñas, el 20,0 %; y las iberoamericanas, el 14,6 % (el 13,2 % para España y el 1,4 % para Portugal) (figura 5).

Por su parte, SciELO registró 1.039 revistas iberoamericanas en el 2014. En este caso, Latinoamérica también tiene bastante peso: el 63,6 % de las publicaciones, mientras Brasil representa el 29,2 % y la Península Ibérica, el 7,2 % (España, el 3,9 % y Portugal, el 3,4 %) (figura 6).

Asimismo, las publicaciones de las ciencias sociales tienen en Redalyc un gran peso: representan el 69,9 %. Esto se replica en las tres regiones: en la Península Ibérica son las de mayor proporción (85,8 %), luego esta Brasil (73,4 %) y, finalmente, el resto de Latinoamérica (65,3 %) (figura 7).

Las ciencias sociales y las ciencias naturales y exactas tienen casi la misma presencia en SciELO. En Brasil, el 46,2 % de las publicaciones periódicas corresponde a las ciencias sociales; en Latinoamérica, el 51 %; y en la Península Ibérica, el 46,7 % (figura 8).

Las figuras muestran uno de los aspectos que el AA ha buscado superar en América Latina: la poca visibilidad de la ciencia regional en grandes bases de datos, en particular de las ciencias sociales. En contraparte, se percibe en SciELO y Redalyc una gran presencia de publicaciones provenientes de Iberoamérica. Brasil, en términos de proyectos editoriales, sigue siendo fuerte, como lo muestran el JCR y el SJR. Por su parte, Latinoamérica se encuentra mejor representada.

Otro aspecto para observar el terreno ganado por el modelo de comunicación científica dominante es la internacionalización de la ciencia. Ante la necesidad de la región de contar con una presencia en el panorama global, las políticas de las instituciones de educación superior y, en particular, de la investigación están siendo determinadas por los ránquines y los indicadores bibliométricos factor de impacto (FI) e índice H.

Pese a la poca presencia de la ciencia latinoamericana en la ciencia dominante, como se ha podido observar, los ránquines y estándares de medición del desempeño científico determinan, en gran parte, la dirección de la investigación latinoamericana. En la búsqueda por figurar, los investigadores regionales participan en un sistema de competencia que espera que ellos cumplan con estándares internacionales, tanto editoriales como científicos. Es así como el ranquin de Shangai, el QS, Webometrics y los indicadores del Web of Science y Scopus controlan la mayor parte de la producción científica, legitiman cada vez más sus indicadores de medición de las citas recibidas, haciéndolos la expresión de la calidad y la relevancia, como es el caso del FI y del índice H.

Tales indicadores tienen una gran injerencia en la evaluación del quehacer científico global, pese a los sesgos que tienen, como el planteado por Villatoro (2016). Este autor sugiere que el número de citas sigue la ley de Bradford o la ley de potencias: pocos artículos reciben muchas citas y la mayoría de los artículos reciben pocas. Un ejemplo de ello es la revista Nature, que tuvo un FI de 41,4, en el 2014. ¿Qué artículos determinan este impacto? "El 25 % de sus citas es debido a 75 artículos (el 3,8 % de los 1.994 publicados entre 2012 y 2013). El 50 % de las citas son gracias a 280 artículos (14,4 %). Y hay 11 % con una o ninguna cita" (Villatoro, 2016), como se observa en la figura 9.

Para contrarrestar esta tendencia, se han promovido varias acciones. Por ejemplo, hasta enero del 2016, había 12.747 académicos y 607 organizaciones que habían firmado la iniciativa Dora (Declaration on Research Assessment, 2012), que "reconoce la necesidad de mejorar las formas en las que se evalúan los resultados de la investigación científica". Sin embargo, persiste la contradicción entre impulsar la publicación en acceso abierto y evaluar la excelencia de la investigación en acceso cerrado, esto es, siguiendo las dinámicas de las publicaciones y las bases de datos privadas.

Una de las consecuencias de esta dinámica es que la producción latinoamericana, auspiciada con fondos públicos e indexada en la ciencia dominante, regresa a nosotros con un costo económico por la subscripción y con una valoración (FI) que no se ajusta a las necesidades de los países del Sur. De allí surge la pregunta por la reapropiación del conocimiento a través de mecanismos o dispositivos —esto se desarrollará en la segunda parte del texto— concretos que posibiliten una infraestructura alternativa para democratizar el conocimiento. Esto, ciertamente, es una posibilidad que se abre gracias a la preocupación por mejorar la gestión de la información académica en Latinoamerica. El AA, que es el vehículo más apropiado para esto en nuestra región, debe incidir en los referentes estatales con los que se establecen las políticas públicas educativas y de ciencia. ¿Acaso el AA también ha servido de vehículo de acción política para que esta discusión sea posible?

El acceso abierto, un dispositivo de acción política

Para tener una mayor comprensión del estado de cosas que se describió en el apartado anterior, es conveniente revisar algunas herramientas teóricas de los estudios latinoamericanos sobre la colonialidad del saber. Como es bien sabido, en este postulado —que ha funcionado como un paraguas temático que abriga varios horizontes interrogativos sobre la constitución de la subjetividad, la composición de las estructuras sociales, las formas de gobierno, los consumos culturales, entre otros—, América Latina ha edificado sus referentes colectivos con base en unas formas de colonialidad en las que impera la racionalidad técnico-científica europea y los tipos de conocimiento y las formas de producción científica de los países "desarrollados". Esto produce un menosprecio de las subjetividades latinoamericanas y de sus comprensiones del mundo.

La reivindicación de epistemes distintas a las del paradigma occidental nació y ganó protagonismo en las discusiones de los científicos sociales a finales del siglo pasado. Sin duda, la puesta en la agenda de los saberes ancestrales, de las dinámicas locales y regionales latinoamericanas e incluso de los valores anticapitalistas subyacentes en estas comprensiones del mundo ha sido fundamental para replantear los imaginarios sobre América Latina. En este contexto, es válido preguntarse: ¿Cómo puede la apuesta teórica de la colonialidad del saber ayudarnos a comprender fenómenos sociales de naturaleza eminentemente occidental-europea, como la producción y circulación de conocimiento científico? Más aún, ¿cómo podemos hablar de descolonialidad del saber científico, si la idea misma de ciencia es hija del proyecto y la racionalidad modernos? En suma, ¿cómo comprendemos la paradoja de hacer propias las estructuras de validación del saber científico que son, precisamente, las formas más estables de colonialidad del saber?

La pregunta por la delimitación epistemológica de los saberes, esto es, la validación de lo que sí se considera científico y lo que no, y el establecimiento de estos como una forma de ejercicio de poder —de allí el título colonialidad— comenzó a ser discutida en América Latina, en particular en las ciencias sociales (Lander, 2000, pp. 9-10). Quizá, justamente, por la naturaleza de las preguntas de esta área de conocimiento, en relación con el asunto de la colonialidad del saber, las ciencias sociales han profundizado en la reflexión sobre los efectos de la episteme técnico-científica en las estructuraciones económicas (Escobar, 2007), en la constitución de la subjetividad (Dussel citado en Lander, 2000) y en la composición de las ciudades y de las sociedades latinoamericanas (Castro-Gómez, 2009). Lander explicita en los siguientes términos las cuestiones que convocaron a su grupo de estudio sobre la colonialidad del saber, en el año 1998:

¿Cuáles son las potencialidades que se están abriendo en el continente en el conocimiento, la política y en la cultura a partir del replanteo de estas cuestiones? ¿Cuál es la relación de estas perspectivas teóricas con el resurgir de las luchas de los pueblos históricamente excluidos como las poblaciones negras e indígenas en América Latina? ¿Cómo se plantean a partir de estos asuntos los (viejos) debates sobre la identidad, y en torno a la hibridez, la transculturación y a la especificidad de la experiencia histórico-cultural del continente? ¿Cuáles son hoy las posibilidades (y realidad) de un diálogo desde las regiones excluidas subordinadas por unos saberes coloniales y eurocéntricos (Asia, África, América Latina)? (2000, p. 3)

Estas preguntas han sido fundamentales para la comprensión de lo que somos y, más aún, de los cánones que usamos para dicha comprensión. Sin embargo, este énfasis en los efectos y las estructuras inmanentes de la racionalidad moderna en América Latina ha dejado en un plano más tímido la cuestión por los mecanismos mismos de validación de la ciencia: ¿Por qué unos conocimientos son más científicos que otros?, ¿por qué los criterios de evaluación pertenecen a la racionalidad europea, que aún funcionan con ecos de la cientificidad moderna?2 , ¿cuáles son los mecanismos de implementación de dichos criterios y quién los controla?

Vale la pena, entonces, centrar la mirada no solo en las estructuras sociales, políticas y económicas producto de la colonialidad del saber —análisis, empero, siempre fundamental—, sino sobre todo en los dispositivos (Agamben, 2011) que hacen posible que la delimitación epistemológica colonial tenga lugar. En este sentido, las formas institucionalizadas del conocimiento científico, de las que las publicaciones seriadas son una pieza clave, son uno de los dispositivos más eficaces.

Foucault usó el concepto de dispositivo3 para designar "un conjunto de prácticas y mecanismos (invariablemente, discursivos y no discursivos, jurídicos, técnicos y militares) que tiene por objetivo enfrentar una urgencia para obtener un efecto más o menos inmediato" (Agamben, 2011, p. 254). El autor hace un examen del término y encuentra que dispositivo —que tiene su origen en la idea de oikonomia griega y pasa al latín como dispositio— "nombra aquello en lo que y por lo que se realiza una pura actividad de gobierno sin el medio fundado en el ser. Es por esto que los dispositivos deben siempre implicar un proceso de subjetivación, deben producir su sujeto" (Agamben, 2011, p. 256). No extraña, entonces, que la preocupación por la colonialidad del saber se haya concentrado en el modo en que se produjeron subjetividades individuales y colectivas en América Latina como condición de posibilidad de otras formas de colonialidad, por ejemplo, la económica y la científica.

Ahora bien, con respecto a la colonialidad del saber, es decir, la científica, podemos considerar al menos dos dispositivos: los programas de investigación, con sus mediciones, incentivos y estructuras burocráticas, y las revistas científicas, con sus bases de datos y también con sus mediciones y con sus estructuras burocráticas. Como se vio en el apartado anterior, la constitución de estos mecanismos de producción y circulación de la ciencia son un ejemplo claro de lo que Agamben define como dispositivo: "llamo dispositivo a todo aquello que tiene, de una manera u otra, la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos" (2011, p. 257). A partir de unas racionalidades enunciadas en unas prácticas locales anglosajonas, se genera la infraestructura de circulación del saber y los criterios de evaluación para toda la ciencia. Esta infraestructura, a la postre, captura, determina, moldea lo que sí es ciencia y desestima formas de producción de conocimiento que describen un comportamiento que no se acomoda al dispositivo. Este es el caso de la tensión entre la ciencia latinoamericana y los dispositivos de los circuitos científicos anglosajones y europeos.

Una vez se establece el dispositivo, se efectúa el control biopolítico. El control biopolítico es, en términos muy generales, la forma en que opera el poder sobre los individuos. Con base en el control de los cuerpos, de la vida misma (fisiológica, espiritual, productiva, etc.) (Virno, 2003), se edifica la macroestructura política y económica del capitalismo posindustrial, materializada, entre otras dimensiones, en formas estatales tradicionales (Agamben, 1999), como las políticas públicas.

Para el caso de la producción del saber científico, podría decirse que el efecto biopolítico se da por cuenta del establecimiento de los criterios epistemológicos, que crean imaginarios sobre lo que es ser "buen científico", a saber: publicar en cierto idioma, en ciertas revistas, con determinados rendimientos en el factor de impacto, etc. Esto sin hablar del vértigo de los investigadores por la presión de publicar en serie y aceleradamente para permanecer o ascender en sus carreras profesionales. Vale recordar que al desarrollo de un dispositivo le corresponde el de un tipo de subjetividad (Agamben, 2011, p. 258). Además, estos imaginarios se materializan en políticas públicas de ciencia. Así, las naciones latinoamericanas dan más valor a los cánones de evaluación de ciencia externos, como se ha planteado en el apartado anterior, en detrimento de la comprensión y participación de las dinámicas locales y regionales en Latinoamérica.

¿Qué se puede hacer ante este escenario? ¿Cómo podemos convertir los dispositivos de producción de ciencia en horizontes de posible revaloración y reapropiación del conocimiento latinoamericano? Virno (2003) ha mostrado que una de las características del control biopolítico es su fundamental ambivalencia. Para que pueda efectuarse, no depende solo de estructuras disciplinares verticales, sino sobre todo de prácticas más horizontales. Esta horizontalidad del control construye "un modelo de acción que precisamente permit[e] a la acción nutrirse de lo que actualmente determina su bloqueo. El propio interdicto debe transformarse en su salvoconducto" (p. 89).

¿Qué relación tiene lo anterior con el acceso abierto y con las publicaciones científicas? Estas son, vistas con este lente teórico, dispositivos, gracias a los cuales se establecen los linderos de lo científico, a partir de los dos efectos biopolíticos: las políticas públicas y las prácticas horizontales. A la vez, las publicaciones científicas tienen una profunda potencia política, gracias a su constitutiva ambivalencia como dispositivo. Esta potencia es la que reconocemos en la puesta en marcha del AA en América Latina y el Caribe. Como se ha sostenido (Vargas-Arbeláez, 2014a), el acceso abierto no solo describe peculiaridades de la gestión de la información académica, sino que entraña un horizonte de acción política de reapropiación.

¿Qué estamos entendiendo por reapropiación? ¿Se trata de que ganemos un espacio digno en el Web of Science o en cualquier otro escenario creado por y para la ciencia dominante? Este horizonte puede ser beneficioso para la visibilidad de la producción científica, pero no cumple necesariamente con un proceso de retorno social, de diálogo de la ciencia con el contexto social en el que se produce y en el que se necesitan sus aportaciones. Esto, si se tienen en cuenta los altos costos de las bases de datos, como la mencionada, y la dificultad para que las revistas latinoamericanas entren y permanezcan.

El problema de la reapropiación del conocimiento vivo (Roggero, 2011) se da una vez se subvierte la alienación, en el sentido de extrañamiento, que sufre el conocimiento en el proceso de valoración impuesto por las dinámicas anglosajonas. Esta alienación aparece cuando el producto científico, el artículo o la revista, deja de estar en manos de la comunidad científica que lo produce y pasa a manos comerciales.

Negri y Hardt (2005) sugieren que la reapropiación del conocimiento es la tarea política en los tiempos del control biopolítico, ejercido, sobre todo, a través de la dimensión cognitiva humana. En esta, ciertamente, no se considera solo el conocimiento científico, sino toda forma de transacción simbólico-cognitiva, informacional, del lenguaje, etc. Una forma de resistencia política es la reapropiación del conocimiento, porque este es el lugar donde se produce el capital, pero también donde se despliega la subjetividad política.

En consecuencia, la acción política de reapropiación está en usar los mismos dispositivos, en su ambivalencia, para el retorno social en la región latinoamericana. En este sentido, se trata de generar y fortalecer espacios de divulgación científica creados por y para América Latina y el Caribe. Estos, a la postre, efectuarán un proceso de descolonización del saber científico. El AA no solo propone dispositivos alternativos y posibilitadores de la reconfiguración de los linderos epistemológicos en América Latina, sino que abriría el horizonte político de la práctica alternativa de divulgación y evaluación del conocimiento. Ello supondría la comprensión del conocimiento como bien común, que está en la base tanto de un manejo no comercial de la producción científica, con sus implicaciones en el establecimiento de políticas públicas de ciencia, como en la apertura del espectro de la democratización efectiva del conocimiento (Banerjee, Babini y Aguado-López, 2015; Vargas-Arbeláez, 2014b). Esto con el supuesto de que hay una relación porosa y dinámica entre la ciencia, la técnica y la sociedad (Broncano, 2005).

Consideraciones finales

El modelo de comunicación científica de los circuitos anglosajones y europeos ha ganado terreno en el contexto científico-académico de Latinoamérica: ha logrado consolidarse como un parámetro de cualificación del desempeño de nuestra región. Esto puede observarse en el objetivo de internacionalización de la ciencia, en el que se prioriza la publicación en revistas de "alto impacto", la inscripción de los programas de investigación regionales en la agenda internacional y la publicación en inglés. Esto a partir de los programas de evaluación de desempeño científico de los distintos consejos de ciencia y tecnología y de las universidades.

El contexto latinoamericano ha adoptado las directrices de la corriente principal de la generación, comunicación y evaluación del conocimiento científico. En esto, resalta un hecho: la subrrepresentación de la ciencia regional en las grandes bases de datos, especialmente de las ciencias sociales. En la edición del JCR del 2014, la ciencia iberoamericana representó el 3,7 % y las ciencias sociales, el 28,3 %. En el SJR, la ciencia iberoamericana representa el 5,3 % y las ciencias sociales, el 41,9 %. Asimismo, a los problemas del modelo dominante de la ciencia se suma el retorno social de la producción científica latinoamericana integrada a las bases de datos comerciales.

En Latinoamérica, el AA se ha erigido como una propuesta paralela al modelo comercial de comunicación científica, con los objetivos de generar una mayor visibilidad del conocimiento científico regional, permitir el uso de los especialistas y la sociedad en general de los productos de investigación y fomentar la cooperación y complementariedad entre autores.

No obstante el desarrollo adecuado del AA en la región, persisten varios retos, entre los que se encuentra procurar el cumplimiento de estándares —como el XML (Extensible Markup Language), para separar el contenido de la presentación de la información, el Dublin Core o el formato JATS (Journal Article Tag Suite), definido por la Organización Nacional de Estándares de Información (NISO)—, que aportan una guía para describir la estructura semántica y los elementos que deben tener los archivos y sus metadatos, para su disponibilidad y circulación en línea. Estos estándares permitirían identificar, vincular, adaptar y preservar mejor los materiales científicos, mediante las nuevas tecnologías. A su vez, facilitarían su migración y consulta a través de diversos dispositivos de consulta y plataformas (Melero y Hernández-San Miguel, 2014).

Una meta es el fortalecimiento, de manera colaborativa, del sistema de Open Jornal Systems (OJS), para hacerlo más eficiente mediante el compromiso de las partes de asumir la responsabilidad de mejorarlo y enriquecerlo. Con ello, se facilitaría la gestión de los procesos editoriales fuera de la lógica del mercado, y se impulsaría y fortalecería el modelo de publicación académica y científica de AA en la región. Esta decisión no solo devolvería el control de los procesos a los equipos editoriales, sino también contribuiría con el fin último de la publicación científica: transferir conocimiento y debatir en torno a su actualización.

A partir de la colonialidad del saber, se ha planteado al AA como una apuesta política por construir mecanismos de reapropiación del conocimiento generado en Latinoamérica, en contrapartida a los dispositivos fomentados por los circuitos anglosajones y europeos. En estos, se reconoce una ambivalencia que, mediante las prácticas horizontales, permitiría, como lo ha hecho en Latinoamérica, un modelo de acción a favor de estructuras y mecanismos propios y pertinentes para la generación, la comunicación y el uso del conocimiento científico. El AA ha sido una apuesta exitosa y bien recibida en Latinoamérica, en los últimos 20 años. Los esfuerzos para que continúe su marcha y haga frente a los dispositivos dominantes deben permanecer y fortalecerse.


Notas

1 Sobre la decisión de restringir la noción de dispositivo solo a la definición de Agamben, véase la nota 3.
2 Santos (2009) trata a profundidad esta pregunta.
3 Vale la pena tener presente que, como Agamben (2011) lo explica en su texto, Foucault usa el concepto de dispositivo en varias ocasiones para comprender la manera en que operan las formas de poder que, contemporáneamente, conducen a estructuras biopolíticas, por ejemplo. Sin embargo, en este artículo solo se atenderá la elaboración conceptual que hace Agamben. La justificación de esta delimitación teórica la hallamos en el texto de ese autor. Agamben explica que aun cuando el concepto de dispositivo es central en el pensamiento de Foucault, este no llega a ofrecer una definición extensa. El concepto, dice Agamben, "lo utiliza [Foucault] a partir de los años setenta, cuando comienza a ocuparse de la 'gubernamentalidad' o 'gobierno de hombres' [aunque] no ofrece jamás una definición en sentido propio" (2011, p. 249) (cursivas mías). Por esa razón, el estudio ¿Qué es un dispositivo? es un esfuerzo del pensador italiano por edificar una comprensión exegética y genealógica de la noción de dispositivo. Esta sección del artículo usa los resultados de la investigación conceptual de este autor.


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