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Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura

Print version ISSN 0120-2456

Anu. colomb. hist. soc. cult. vol.38 no.2 Bogotá July/Dec. 2011

 

Cuando Antioquia se volvió Medellín, 1905-1950.
Los perfiles de la inmigración pueblerina hacia Medellín

When Antioquia Became Medellín, 1905-1950.
The Profiles of Villager's Immigration to Medellin

SANDRA PATRICIA RAMÍREZ PATIÑO
Universidad de Antioquia
Medellín, Colombia
sprp08@yahoo.com

Artículo de investigación.
Recepción: 21 de abril de 2011. Aprobación: 3 de junio de 2011.


RESUMEN

En el medio siglo transcurrido entre 1905 y 1951, Medellín pasó de ser un pueblo grande a una ciudad en torno a la cual giraban todos los asuntos económicos, sociales, políticos y culturales de la región antioqueña. Sin lugar a dudas la migración de los pueblerinos a la ciudad contribuyó significativamente a este crecimiento. ¿Por qué los pueblerinos se van a la ciudad?, a esa pregunta responde este artículo. Se plantea la importancia de estos en la consolidación y fortalecimiento de Medellín como la segunda ciudad de Colombia. Como fortaleza se exponen las cifras de pueblerinos antioqueños llegados por razones económicas, educativas, políticas y laborales. Para esto se hizo un seguimiento de las matrículas estudiantiles, las hojas de vida de trabajadores de Coltejer, las historias de empresarios y políticos de Antioquia y las partidas de matrimonio, de tal manera que se puede establecer la procedencia, los factores de la migración y la estadía en la ciudad.

Palabras clave: crecimiento urbano, educación, empresarios migración, políticos, pueblerinos.


ABSTRACT

In the half century elapsed between 1905 and 1951, Medellín went from being a large town to becoming a city around which the economic, social, political and cultural matters of the Antioquia region revolved. No doubt, the migration of villagers to the city contributed significantly to this growth. Why do villagers migrate to the city? The objective of this article is to answer that question by stressing the importance of villagers in the consolidation and strengthening of Medellín as the second most important city in Colombia. Follow-up of student enrolment, résumés of Coltejer workers, stories of entrepreneurs and politicians from Antioquia, and marriage registrations was carried out in order to obtain statistics regarding the villagers who migrated to the city for economic, political, work, or education reasons. This made it possible to establish place of origin, migration factors, and permanence in the city.

Key words: education, entrepreneurs, migration, politicians, urban growth, villagers.


Introducción

ESTE ARTÍCULO ES el resultado del estudio sobre el proceso migratorio de los pueblerinos de Antioquia hacia Medellín y su contribución al desarrollo de la ciudad. Se identifican los factores determinantes de la migración de los pueblerinos hacia Medellín y su incidencia en las nuevas pautas de organización económica, social y política de la región entre 1905-1951.

Hasta 1920 Antioquia tenía muchos y muy diversos polos de desarrollo, Jericó y Fredonia en el suroeste; Sonsón y Abejorral en el sur; Yarumal y Santa Rosa en el norte, y Rionegro y Marinilla en el oriente. En Sonsón y Jericó se habían fundado antes de finalizar el siglo XIX bancos y en esos polos la actividad comercial era sobresaliente, cada uno de ellos era el centro de referencia para el acopio y distribución de productos de las respectivas subregiones. En muchos de esos pueblos existían fábricas de tabaco, gaseosas, jabones, sólo por mencionar algunas, lo que quiere decir que estas localidades eran activas y prósperas en lo económico.

Varios procesos desarrollados a fines del siglo XIX y en las primeras décadas del XX podrían explicar la atracción que para ese momento ejercía el valle de Aburrá sobre los pueblerinos. Como es bien conocido, el incremento del cultivo del café y las labores de trilla, transporte y exportación corrieron al tiempo con los inicios de la industrialización, que se desarrolló principalmente en Medellín.

El texto que se presenta a continuación ilustra las razones por las cuales un pueblerino decide dejar su pueblo, qué lo atrae a la ciudad, cómo se abre camino en ella y cómo muchos de ellos aportaron al desarrollo de Medellín, convirtiéndola en el principal polo de atracción de las personas del departamento.

La movilidad geográfica de los antioqueños

A lo largo del siglo XIX, importantes contingentes de pobladores de Antioquia se desplazaron a lo largo y ancho del occidente del país en un proceso que la historiografía a conocido como la "colonización antioqueña". En ese contexto las masas de pobladores buscaban oportunidades económicas y sociales. Un producto espacial de ese proceso fue la formación de un centenar de pueblos dentro y fuera de la jurisdicción del gobierno de Antioquia. En cada una de estas localidades se fue formando un grupo de pobladores que se movían en el corto espacio urbano. Entre las características de esos pobladores se hallan algunas que fueron testimoniadas por viajeros de aquella época: la propensión a los negocios y la tendencia a la migración. El inglés Eliseo Reclus señaló así el asunto:

Los antioqueños constituyen un grupo étnico notable por su salud, su vigor, su inteligencia y su aptitud para los negocios. Ninguna otra porción de la nacionalidad colombiana ha aumentado con tanta rapidez (...) más emprendedores que sus vecinos, emigran por centenares; los hombres se casan jóvenes y van enseguida a roturar algún terreno lejano; no hay una sola población de la República en donde no se vean sus tenderos.1

A comienzos del siglo XX el referido proceso de desplazamiento territorial tomó rumbo hacia la capital del departamento. Esta vez las oportunidades y la búsqueda de alternativas estaban situadas en la capital. Según Constantine Alexandre Payne:

Fuera de la industria pujante, el comercio, y el crecimiento urbano, tal vez lo más interesante de ese nuevo Medellín son sus habitantes, el carácter de los individuos que llegaron de otras partes de Antioquia, las razones por las que vinieron y la forma como se acomodaron. Antioquia se distingue del resto de Colombia y del resto de Latinoamérica porque ofrecía una estructura social más flexible, aunque limitada, que permitía el acceso a la élite a quien saliera adelante por cuenta propia en la minería, la agricultura, el comercio y la ganadería. (...) Gran parte de los miembros de la élite industrial y comercial emergente entre 1900 y 1930 habían sido ellos mismos -o sus padres o abuelos- mineros, pequeños comerciantes rurales, cultivadores de café y hasta arrieros. Estos vinieron a Medellín a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, en números cada vez mayores, disputando y hasta desplazando el dominio de la élite comercial tradicional de la ciudad, que a su vez años atrás había sustituido la élite colonial. Algunos vinieron por otras razones: los hijos de personas acomodadas del campo a estudiar en los colegios y universidades o tal vez para escapar a la persecución política; las gentes de clases bajas a buscar trabajo en las fábricas, almacenes, talleres artesanales, casas particulares o en la calle como prostitutas, lustrabotas, o a vivir del rebusque.2

La inmigración a Medellín en las primeras décadas del siglo XX tenía cuatro motivaciones principales: el estudio de los jóvenes, el crecimiento de los negocios, la actividad política y la búsqueda de más y mejores oportunidades.

Crece la ciudad de Medellín

Gracias a estudios precedentes, se conoce con alguna claridad que operó en Medellín un proceso mediante el cual se fueron centralizando allí muchas de las funciones de la vida colectiva. Eso significó un crecimiento sorprendente de esta ciudad por causa del flujo migratorio desde las distintas localidades de Antioquia. Este enunciado se recoge bien en el artículo de Constantine Alexandre Payne, "Crecimiento y cambio social en Medellín 1900-1930":3

A medida que la ciudad creció en tamaño y complejidad durante las tres primeras décadas de este siglo [siglo XX], empezó a dejar atrás su simplicidad de pueblo grande y se transformó en una pequeña ciudad ávida de desarrollo y progreso, cuando Medellín tenía 60.000 habitantes y sus calles eran empedradas y estrechas, cuando era accesible sólo a lomo de bestia, cuando su industria textil eran unos cuantos telares en un edificio pequeño y se cocinaba con leña, cuando la diversión popular era una eventual compañía de ópera de tercera categoría. Termina el estudio treinta años más tarde cuando la población se ha duplicado, cuando las calles se congestionaban con automóviles o tranvías y los ferrocarriles bajaban presurosos a las gentes ricas al río Magdalena a coger un vapor y traían a la ciudad oleadas de campesinos en busca de trabajo, cuando se estaba haciendo el aeropuerto y las grandes fábricas empleaban miles de trabajadores, las ferreterías se atiborraban de modernos aparatos eléctricos y cuando en cualquier noche se podía escoger entre varios cines. Después de 1930 el crecimiento urbano se disparó y hoy Medellín es una caótica y efervescente ciudad de cerca de dos millones de habitantes.4

Desde el punto de vista demográfico, en la primera mitad del siglo XX la población de Medellín aumentó gracias a la llegada de los migrantes. El crecimiento demográfico y la transformación urbana se hicieron palpables. Según Claudia Avendaño Vásquez, en 1905 Medellín "contaba con una extensión edificada cercana a las ciento cincuenta manzanas, en las que se instalaron mercado cubierto, matadero, hospital, teatro, universidad, seminario conciliar, biblioteca pública, museo, cementerio, edificios de gobierno y justicia, manicomio, presidio, imprentas y laboratorios, además de plazas públicas, templos y algunas fábricas".5 Como se observa en la tabla 1, en solo dos décadas, entre 1918-1938, el número de habitantes de Medellín se duplicó.

Fuente: Gobernación de Antioquia, Departamento Administrativo de Planeación,
Anuario Estadístico de Antioquia, 1883-1938 (Medellín: Imprenta Departamental de Antioquia, 1938).

Si bien es cierto que la población de Antioquia creció considerablemente con respecto a las demás regiones del país, también lo es que el crecimiento de Medellín fue mucho más acelerado y que para 1938 representaba el 14,2% de la población antioqueña. En 1951 la tendencia continuaba siendo la misma, en el censo de ese año se contaron 358.189 habitantes, lo cual significa que ahora en solo 13 años (1938-1951) se volvió a duplicar la población (tabla 2).

A partir del censo de 1905, y a propósito del crecimiento de las ciudades, las autoridades vieron la necesidad de diferenciar la población urbana de la rural. Como lo muestra la tabla 2, según los datos del censo para 1905 las proporciones eran similares, pero a partir de 1918 la gran mayoría de la población, el 65,6%, se concentraba en el sector urbano de Medellín, hasta llegar a un porcentaje del 91,7% en 1951. Pasar de vivir en el sector rural al urbano en algunos casos es sinónimo de cambio o movilidad espacial y social.

Fuente: Gobernación de Antioquia, Departamento Administrativo de Planeación,
Anuario Estadístico de Antioquia, 1938-2005 (Medellín: Imprenta Departamental de Antioquia, 2005).

Tomando como perspectiva el contexto del siglo XX entre el periodo transcurrido entre 1905-1951, la población medellinense creció siete veces. Una ciudad con este nivel de incremento poblacional difícilmente puede crecer de una manera sostenida y planificada.6 Esta ciudad, al igual que muchas en América Latina, es de contrastes, por un lado el progreso y el desarrollo económico y por el otro la pobreza y la marginalidad.7

Desde comienzo del siglo XX y con mayor énfasis a partir de 1920, la industria, el comercio, la política, la educación y el empleo fueron los principales factores de atracción para que algunos habitantes de los pueblos de Antioquia se desplazaran hacia la capital del departamento. Así, Medellín poco a poco fue absorbiendo al resto de Antioquia. El avance y desarrollo personal, económico, social y cultural de los pueblerinos era en muchos casos irse para la ciudad. Esos hombres y mujeres convirtieron a Medellín en un lugar distinto, desbordando las expectativas de crecimiento urbano.

Una mirada a los planos de la ciudad permite reconocer la expansión urbanística producida entre 1908 y 1932. Al comenzar el siglo los límites de la ciudad eran: por el norte la quebrada de Santa Elena, por el occidente el río Medellín, por el sur la actual calle San Juan y por el oriente el barrio Buenos Aires. Esto significa que hace un siglo toda la extensión de la ciudad era lo que hoy conocemos como el centro y contaba apenas con 27 calles y 27 carreras.

En las dos décadas siguientes el crecimiento fue de tal manera, que en 1932 al norte de la ciudad el espacio habitado era dos veces mayor y hacia el oriente habían aparecido nuevos barrios, entre estos estaban Manrique, Aranjuez, Berlín, que eran urbanizaciones principalmente obreras, y Prado, que era el barrio formado por los sectores de la burguesía emergente. Tanto en el primer caso -barrios obreros-, como en el segundo -barrio de élite- se manifestaban no solo las transformaciones urbanísticas y arquitectónicas sino un proceso de diferenciación social del espacio urbano.8

Vale la pena resaltar que para 1932 el límite de la ciudad por el occidente era el río Medellín. El crecimiento urbanístico se desarrollaba principalmente hacia el norte, el nororiente y el oriente.

Los cambios urbanísticos en los años treinta y cuarenta

Es en las décadas treinta y cuarenta cuando se empiezan a desarrollar proyectos urbanos al otro lado del río, los cuales están ubicados alrededor de las vías que comunicaban con La América y Belén. El principal objetivo era construir casas para obreros y empleados, como resultado de "el proceso de industrialización y las necesidades de estabilizar una clase obrera que carecía de vivienda, así como el éxodo del campo a la ciudad generado por el atractivo del empleo fabril y la búsqueda de mejores oportunidades demandaban solución de parte de los empresarios y de la municipalidad".9 Este es el origen de los barrios Laureles, Fátima y Conquistadores. Por la misma época ya se había construido el aeropuerto y la Universidad Pontificia Bolivariana -UPB- con las consecuencias de crecimiento urbano en las zonas adyacentes.10 En estos casos y para esta zona surgieron los proyectos denominados entonces casas para empleados. Poco tiempo después un sector de la élite se trasladó también a la zona de Laureles. El plano de la ciudad de 1944 muestra que en ese momento ya se había iniciado el poblamiento de la banda occidental del río Medellín.

Simultáneamente, en estas décadas se hizo importante la preocupación por tener un plano regulador para la ciudad por la expansión y aumento de cobertura de los servicios públicos (electricidad y acueducto) y por el diseño de nuevas vías y espacios de ornato que iban cambiando progresivamente el rostro de la ciudad.11

Los factores de la migración

Inmigración y negocios

Es indiscutible que los pueblerinos desempeñaron un papel fundamental en la formación y consolidación de Medellín como principal centro industrial de Colombia. Hoy en día se reconocen empresas exitosas como Postobón, Leonisa, Argos, Productos Familia, Solla, Nacional de Chocolates, Mesacé, Éxito, El Colombiano, Colanta, entre muchas otras, y la gente del común ignora que estas fueron obras de hombres pueblerinos y de origen campesino.

La tabla 3, agrupada por subregiones (se excluye Medellín y el valle de Aburrá), recoge una muestra de lo que se ha estimado como los 100 empresarios más importantes de Antioquia en el siglo XX. De esos cien antioqueños considerados como los empresarios del siglo XX por la Cámara de Comercio de Medellín, una tercera parte había nacido en lugares distintos al valle de Aburrá.

Según la tabla 3, el listado de empresas y sus fundadores da cuenta de la importante participación de los empresarios pueblerinos y su contribución al desarrollo económico de Medellín. En esa lista están algunas de las principales empresas de la región y del país, y cabe señalar que la gran mayoría de ellas se encuentran vigentes y siguen siendo exitosas. Los pueblerinos son gestores del camino no solo hacia la industrialización sino hacia la modernización y transformación urbana de Medellín.

Consultado en: http://www.camaramedellin.com.co/site/100empresarios/Home.aspx

Llama la atención el número considerable de esos empresarios nacidos en los pueblos de Antioquia. Otra característica importante de estos hombres de éxito fue que provenían de hogares humildes y un alto porcentaje de ellos quedaron huérfanos a temprana edad, lo cual los obligó en cierta medida a luchar por labrar un mejor futuro para sí y su familia; con perseverancia, determinación y empuje se convirtieron en empresarios acaudalados y reconocidos en las altas esferas sociales. Esta ciudad se construyó en buena medida sobre la base de unos hombres, campesinos y pueblerinos, con ansias de progreso y que quizá sin proponérselo hicieron de Medellín la ciudad industrial de Colombia.

Aunque cada uno de estos hombres ameritaría una presentación particular, remitimos al lector a la página web de la Cámara de Comercio de Medellín. Allí podrá conocer detalles de los perfiles y la gestión empresarial de estos pueblerinos.12 Cada uno de los empresarios que aparecen en la tabla 3 podría servir de ejemplo para ilustrar la migración de pueblerinos motivada por los negocios.

Inmigración y educación

Cuando volví a Medellín en el año de 1875 a seguir estudiando en la
Universidad, ya la Villa de la Candelaria comenzaba a ser una
ciudad encantadora, rica y sabia, con aquel centro docente y
muchísimas escuelas y colegios de primera fuerza.

ANTONIO JOSÉ RESTREPO13

El proceso de modernización económica y cultural que vivió Antioquia en las últimas décadas del siglo XIX estuvo marcado, entre otros componentes, por el sobresaliente papel que se otorgó a la educación formal desde el gobierno de Pedro Justo Berrío. Desde el inicio de su mandato en enero de 1864 y durante una década completa se desplegaron sistemáticos esfuerzos por fortalecer la estructura educativa.14

La tabla 4 muestra claramente el porcentaje sobresaliente de estudiantes antioqueños en contraste con el resto del país y las regiones de Cundinamarca, Santander y Cauca. En 1922 el número de habitantes de Antioquia (823.225 personas) y Cundinamarca (812.036) es similar, pero difiere ostensiblemente en el porcentaje de estudiantes, que para el caso de Antioquia es del 10,59% y para el caso de Cundinamarca es apenas el 4,53%.

Consecuentemente la población antioqueña otorgó una alta importancia a lo que significó la valoración social de sus hijos. Tanto en los pueblos como en la capital de Antioquia, el aumento de cobertura escolar fue también mayor información sobre el mundo exterior, mayor acercamiento al pensamiento científico y gran preocupación por lo que algún historiador ha llamado el proceso civilizatorio. Anecdóticamente se puede señalar que en la Escuela de Minas se estimaba que la formación de ingenieros debía ir acompañada de las enseñanzas sobre urbanidad, por eso el propio rector, ingeniero Tulio Ospina Vásquez, protocolizó en un manual sus lecciones de urbanidad.15 Algo similar había ocurrido desde 1864 en la Escuela de Artes y Oficios. De esta manera la formación técnica y los procesos civilizatorios corrían parejos. Desde la educación se construía un conjunto de valores que hacían de la ciudad un designio deseable para los estudiantes.

TABLA 4.

A la par de los empresarios, industriales o negociantes, llegó a Medellín una oleada de jóvenes en búsqueda de la educación a la que no podían acceder en sus pueblos. La educación era y continúa siendo uno de los principales factores de expulsión de jóvenes hacia la ciudad.

Durante las primeras décadas del siglo XX, quien quisiera avanzar en la educación tenía que viajar a Medellín, Bogotá o fuera del país. En el ámbito nacional, la educación secundaria y la universitaria solo era posible seguirlas en las ciudades principales. Los jóvenes que migraban a estudiar bachillerato en Medellín llegaban casi siempre a tres instituciones de enseñanza secundaria: el Colegio de San Ignacio, el Colegio de San José y el Liceo Antioqueño. Para la educación superior, la principal opción -hasta los años treinta- era la Universidad de Antioquia. La Escuela de Minas, que había nacido en 1887 en el seno de la Universidad de Antioquia, tuvo un desarrollo autónomo desde 1911. Tanto el bachillerato como la carrera profesional sirvieron de base para un interesante proceso de movilidad no solo geográfica sino social. En la sociedad antioqueña de la primera mitad del siglo XX ser bachiller o doctor ya tenía connotaciones de diferenciación social y en muchos casos de ascenso.

Lo que se puede registrar desde la segunda mitad del siglo XIX es que en los distintos pueblos de Antioquia los miembros de la élite vieron la necesidad y la posibilidad de enviar sus hijos a estudiar a Medellín. Un ejemplo que puede indicar los perfiles de este proceso se encuentra en las matrículas de los primeros años del Liceo Antioqueño entre 1902-1911. Entre esos jóvenes pueblerinos que llegaron a hacer estudios de bachillerato, el 15% venían del norte y nordeste, en especial de Santo Domingo y Yarumal, seguido del suroeste con un porcentaje del 13%, el oriente con el 11% y el occidente con el 4%.

Medellín era el municipio con mayor número de estudiantes matriculados en el Liceo, 651. Del resto de las localidades, provenían del valle de Aburrá en ese mismo periodo 118 jóvenes, que representaban el 9%. Si se suman los estudiantes oriundos de fuera de Medellín, 819 en total, se supera la cifra de Medellín. Aunque no es mucha la diferencia, los estudiantes pueblerinos son mayoría y esta tendencia se mantendrá por muchos años.

Un ejemplo ilustraría que en el caso del colegio de San Ignacio, regentado por los Jesuitas, es posible verificar un proceso similar: en 1910 se graduaron como bachilleres 18 estudiantes16 y entre ellos se contaban 5 pueblerinos con trayectoria destacada en distintos campos de la vida regional. Entre ellos, Salvador Jaramillo Berrío, nacido el 2 de diciembre de 1893 en Santa Rosa. Muy seguramente por sus lazos familiares (su madre era sobrina del gobernador Pedro Justo Berrío) fue a estudiar a Medellín y culminó el bachillerato. En 1915 ingresó a estudiar medicina en la Universidad de Antioquia, en donde se graduó como médico en 1921. Posteriormente viajó a Europa, estudió Psiquiatría en París y Madrid. En 1932 figuraba en el directorio comercial e industrial de Medellín,17 y siete años después se casó y se estableció en Medellín.

También en la educación superior era visible en las primeras décadas del siglo XX la presencia de los pueblerinos. Los registros de matrícula de los estudiantes de medicina en la Universidad de Antioquia en 1915 son otra muestra de la tendencia señalada. En ese año se matricularon en la Escuela de Medicina 63 estudiantes. Dos terceras partes (46 alumnos) provenían de lugares distintos a Medellín, solo una tercera parte eran oriundos de esa ciudad. Por cada estudiante nacido en Medellín, dos venían de otros lugares. Eso significa que hacerse médico tenía en ese momento un componente que era dos terceras partes pueblerino. Más aún, en las historias de los médicos notables de Antioquia la excepción es que hayan sido de Medellín.

La medicina era la profesión más significativa desde el punto de vista social, aunque no necesariamente desde el punto de vista económico. Los que querían crecer económicamente se hacían ingenieros en la Escuela de Minas, los que querían el prestigio y el ascenso social se hacían médicos. Las subregiones con mayor número de estudiantes en la Universidad de Antioquia para la carrera de medicina eran el suroeste y el oriente (tabla 6).

En veinte años (1915-1935) pasó por la Escuela de Medicina un conjunto de 626 estudiantes, siendo después de Medellín el oriente y el suroeste las regiones con mayor número de estudiantes en la capital antioqueña. En menor proporción llegaron personas de diversos departamentos del país (tabla 7).

Otros jóvenes vinieron a estudiar derecho en la Universidad de Antioquia. La tabla 8 muestra algunos de los pueblerinos que obtuvieron título de abogados entre 1915 y 1939. Para el caso de los abogados, la subregión con mayor número de estudiantes es el norte y el nordeste. No se incluyen los datos de la subregión occidente por no contar con ellos.

Desde su fundación en 1887 hasta 1911, la Escuela de Minas funcionaba como parte de la Universidad de Antioquia. Los primeros diez graduados de aquella época recibieron sus títulos entre 1908 y 1910. De ellos sabemos que Diego Monsalve Salazar era de Santo Domingo, Luis Felipe Osorio de Anorí, Alejandro Londoño Gutiérrez de La Ceja, Roberto Arango Velásquez de Abejorral y que de la zona minera de Santa Rosa procedían Pedro Rodríguez Mira y Francisco Rodríguez Moya. Lo anterior significa que para ese tiempo la mayoría de los estudiantes de esta institución provenían también de diferentes localidades de Antioquia.

Un ejemplo de la inmigración por razones educativas pueden ser los descendientes de don Lorenzo Jaramillo Londoño, quien había nacido en Sonsón en 1818. Gracias a negocios exitosos como el Banco Industrial y el Banco de Sonsón, este negociante se hizo a una fortuna y se convirtió en uno de los hombres más importantes del pueblo. De entre sus muchos hijos, se tiene noticia de que en 1871 estudiaba en la Universidad de Antioquia su hijo Emiliano Jaramillo Álvarez y en 1894 su nieto Elías Uribe Jaramillo. Durante las primeras décadas del siglo XX fueron a estudiar derecho a la misma universidad otros de sus nietos: Alfonso Jaramillo Restrepo, Álvaro Agustín Jaramillo Arango (1920) y Joaquín Emilio Jaramillo Arango (1923).

Juan de Dios Restrepo (Emiro Kastos), en su cuento "Costumbres parroquiales en Antioquia. Mi compadre Facundo", escrito en 1855, relata la historia de Facundo, un campesino pobre que con trabajo, sacrificio y mucho esfuerzo logró hacer fortuna hasta convertirse en el gamonal del pueblo. A propósito de la educación de los hijos, en su cuento Restrepo narra: "A pesar de que la educación y el saber no valen dos higas para mi compadre, hubo de mandar su hijo mayor a estudiar a Bogotá, estimulado por el deseo de tener un leguleyo en la familia".18

La educación, sin lugar a dudas, era una preocupación de las élites locales pueblerinas, pues contribuía de una manera decisiva a su significación social. Aunque la gran mayoría de estos jóvenes llegaban solos a radicarse en la casa de algún familiar o conocido, en algunos casos se reconoce que hubo una combinación, es decir, los padres se venían a hacer negocios y sus hijos a adelantar estudios, hacer política y/o vincularse a los negocios del padre.

De este perfil son los miembros de la familia Correa Correa. Sixto Ismael Correa Correa, nació en Caldas, Antioquia, el 26 de enero de 1858. A la edad de 24 años y recién casado se encontraba radicado en Támesis acompañado de su esposa, con quien tuvo 12 hijos entre 1885 y 1910. En Támesis nacieron ocho de ellos, en Medellín dos más y se desconoce el lugar de nacimiento de otros dos. Al parecer, en Támesis, Sixto Ismael se dedicó a actividades de comercio, con lo que logró hacerse a un buen capital, adquirió en ese lugar casas (algunas en el marco de la plaza), piezas, pajas de agua y fue acreedor en algunas oportunidades.19

Luego de la Guerra de los Mil Días, Sixto Ismael se trasladó con su familia a la ciudad de Medellín. En 1911, dio fundación a la sociedad comercial denominada Ismael Correa & Cía., dedicada al negocio comercial de expendio y venta de productos farmacéuticos. Esta sociedad comercial tuvo un papel importante en la fundación de algunas de las industrias más sobresalientes de la región. En 1916, don Sixto Ismael participó en la fundación de la Fábrica Nacional de Galletas y Confites (Noel) como miembro suplente de la junta directiva,20 lo que podría entenderse como una muestra de posicionamiento de los Correa en el ámbito empresarial e industrial de la región. En 1919, la firma comercial de los Correa aparecía como accionista de Noel.21 Al año siguiente Ismael Correa & Cía. fundó en compañía de otros socios la Vidriera de Caldas,22 y en 1922 fueron cofundadores de los Laboratorios Uribe Ángel, en adelante LUA.

En 1928, los Correa en compañía de sus socios en LUA y Félix de Bedout e hijos decidieron crear una unidad de negocios, por tal motivo constituyeron una nueva firma con el nombre de Droguerías Aliadas. Esta era la unión comercial de las principales droguerías de la ciudad, de las cuales eran dueños miembros de prestigiosas familias de la élite medellinense. Como socios de las droguerías, los Correa participaron en la fundación de importantes empresas Antioqueñas, entre ellas: Banco Industrial Colombiano y Suramericana de Seguros. En esa esfera se movían los Correa de Támesis. Son ellos un claro ejemplo de movilidad social ascendente.

Paralelamente, y mientras Sixto Ismael hacía negocios, su hijo Guillermo viajó a Suiza, donde adelantó estudios en Ciencias Políticas. En 1911 era socio de su padre y hermanos en la firma Ismael Correa & Cía. Fue además uno de los gestores de la idea para la creación de Imusa y se desempeñó como gerente de esta entre 1936-1961. Fue socio fundador de la Asociación Nacional de Industriales -ANDI-.23 Ismael hijo fue concejal de Medellín entre 19131915, su principal ocupación fue la de empresario, fundó lua y Droguerías Aliadas como socio de Ismael Correa y Cía. Fue además accionista en 1930 de la Cooperativa Urbanizadora de Obreros.24 Pedro Luis Correa Correa también formó parte de la fundación de Droguerías Aliadas, su posición económica le permitió casarse con Rudesinda Moreno Aristizábal, hija del reconocido empresario y fundador de Noel, Francisco Luis Moreno Ramírez. Néstor Gustavo, en 1919 cursó estudios de bachillerato en el Liceo Antioqueño, posteriormente se casó con Ana Escobar Chavarriaga, hija del empresario Luis María Escobar Ochoa, fundador de Noel y de la Cervecería Antioqueña Co., y en 1943 fue representante a la Cámara.

Los Correa Correa ocuparon un lugar importante dentro de la élite medellinense. Además contribuyeron de una manera acertada al desarrollo y consolidación empresarial e industrial de Medellín. Es preciso señalar que, en la mayoría de los casos, estos jóvenes pueblerinos no regresaban a sus localidades, pues la ciudad significaba progreso, desarrollo y ascenso social. Los pueblos fueron desde entonces el lugar en donde pasaban sus vacaciones y donde estaba el resto de la familia. En la ciudad ejercían su profesión, realizaban su trabajo y conformaban su propia familia. Los pueblerinos se acostumbraron a vivir como citadinos (sin dejar de ser pueblerinos), se incorporaron a la vida de Medellín y contribuyeron a su desarrollo.

Inmigración y política25

La arena política ha sido otro factor importante del proceso migratorio hacia Medellín. En muchos casos, el hecho de ser un pueblerino sobresaliente y frecuentemente educado convierte a alguien en el hijo predilecto del pueblo. En su localidad empieza a ocupar cargos de alguna relevancia política y administrativa, el pueblo lo vuelve concejal, luego diputado, después representante y en algunos casos termina hasta de senador o presidente de la República. Medellín ha sido desde entonces el lugar donde todos convergen, todos llegan a la ciudad cargados de ilusiones, expectativas, temores, ganas de salir adelante, para posteriormente regresar (de visita) a su pueblo, victoriosos, orgullosos de estar mejor que cuando se fueron (casi siempre). En el caso de los políticos, la relación con su pueblo sigue siendo muy importante, ya que son sus paisanos quienes contribuyen a su elección. Si se analiza la procedencia de los gobernadores de Antioquia durante 1899-1950, se observa claramente que en la gran mayoría de los casos el destino del departamento ha estado en manos de los pueblerinos (tabla 9).

El anterior listado de los gobernadores de Antioquia es un buen indicativo de la importancia política adquirida por algunos pueblerinos. Sobresale el número de gobernantes provenientes de Santa Bárbara en el suroeste, Sonsón y Abejorral en el oriente y Santa Rosa en el norte. Cabe señalar que el valle de Aburrá ha tenido escaso protagonismo como proveedor de figuras para el desempeño de un cargo político tan importante a nivel regional.

Inmigración y empleo

Así como la educación atraía jóvenes y generaba procesos de movilidad social ascendente, y los negocios y la política atrajeron hombres que terminaron siendo grandes empresarios, políticos y formando parte de la élite medellinense, hay unos emigrantes más anónimos que son los que vienen a propósito del crecimiento económico y, posteriormente, del desarrollo industrial y sus consecuencias. Ellos fueron la clase trabajadora, y no se encuentran solo en este grupo los obreros, sino también lo que hoy se llama trabajadores independientes (artesanos, albañiles, carpinteros, herreros, sector servicios, pequeño y mediano comercio, chazas, tiendas de barrio y plaza de mercado), que la mayoría de las veces son pequeños y medianos propietarios. Además se encuentra una gama muy grande de empleo informal (barrenderos, lustrabotas, revendedores, prostitutas, etc.). Ellos también contribuyeron a que esta ciudad creciera cuarenta veces en solo un siglo (1905-2005) y que Medellín hoy sea lo que es, una ciudad caótica pero próspera.

Fueron muchas más las personas que llegaron a Medellín en búsqueda de empleo, que los que migraron por las razones antes descritas. Son más los hombres pobres que se trasladaron en busca de trabajo con el cual sostener a sus familias. Fueron ellos fundamentales para el desarrollo de la ciudad, son seres anónimos y desapercibidos, pero no por eso menos importantes.

Como se ha enunciado, la expansión del occidente de la ciudad correspondió al crecimiento de los sectores medios. Esto corre de la mano con la proletarización, es decir que al lado del desarrollo económico y a propósito de este ocurría un proceso de transformación de las relaciones sociales, lo cual podría llamarse también un proceso de movilidad social ascendente.

Haciendo referencia al proletariado se puede aseverar que después de 1920 gran parte de la población se empleó en las nacientes industrias, al parecer muchos de estos obreros fueron campesinos y pueblerinos. Respecto a la migración de estos hombres, Joaquín Antonio Uribe decía por aquella época:

La agricultura es la fuente de riqueza para un pueblo, en el campo; en plena naturaleza, donde el sol inunda el suelo y activa las energías de la vida; donde se respira aire saturado de las emanaciones del humo removido y de la vegetación en flor; donde los ecos ajustes de la soledad se mezclan con el canto de los trabajadores y los gritos de las máquinas en el campo; que hoy abandonan nuestros labriegos para irse a las ciudades a gastar anteojos y fumar cigarrillos; en el campo está nuestra esperanza.26

Las empresas industriales hacia los años veinte estaban conformadas básicamente por trilladoras, textileras, fundiciones, etc. En la mayoría de los casos fue posible contar con datos estadísticos de ese periodo, gracias a lo cual se sabe hoy que eran más de 6.000 las personas que se desempeñaban como obreros y que un buen número de esos eran inmigrantes venidos de los pueblos de Antioquia. Como se aprecia en la tabla 10, la mayor parte de ellos estaban vinculados a las trilladoras y las textileras.

Las mujeres desempeñaron un papel importante en el proceso de industrialización. Ellas fueron la mano de obra predilecta para realizar labores en el sector de trilla, textilero, de tabaco y de imprenta; podría pensarse que por requerir estas industrias de un mayor cuidado en los procesos, ellas fueron las más indicadas, pero también las menos remuneradas. En contraposición se encuentran los sectores de la fundición y los materiales de construcción, en los cuales entre 1920 y 1925 no se hallaba laborando ninguna mujer. El sector de la trilla de café fue el que mayor número de obreros demandó; la tabla 11 muestra las proporciones por género de lo enunciado.

Ya para 1920 la importancia de la producción de café para el mercado internacional del país era evidente. Esto se comprueba con la demanda de personal que tuvo este sector, en especial el de la trilla de café. La tabla 11 deja ver las proporciones del número de empleados en la trilla de café, en el que las mujeres sobrepasan la cantidad de obreros hombres, pues de un total de 2.226 obreros, 2.127 -o sea el 95%- eran mujeres.

El sector textilero era el que ocupaba el segundo lugar en cuanto a demanda de personal. Una mirada a las hojas de vida de los trabajadores de Coltejer -la más importante textilera de Antioquia- ilustra claramente esta afirmación. La tabla 12 muestra el lugar de procedencia de algunos de los trabajadores que ingresaron a laborar en Coltejer durante el periodo comprendido entre 1914 y 1959.

Si se miran las cifras por subregiones se puede decir que en el valle de Aburrá, en especial Envigado y Medellín son las localidades con mayor número de trabajadores en la textilera; ellas dos constituyen el 71% de los trabajadores provenientes del valle de Aburrá. Sorprende que sea Envigado y no Medellín el que encabece las cifras, teniendo presente las diferencias en cuanto a tamaño de la población. Llama también la atención que estando la fábrica ubicada en el municipio de Itagüí, la participación de los trabajadores provenientes de ese municipio no sea tan significativa o por los menos conserve tanta distancia con respecto a Envigado y Medellín.

Siguiendo la tendencia señalada durante este artículo, las subregiones suroeste y oriente son las que más mano de obra aportaron a Coltejer, exceptuando al valle de Aburrá. Si se hubiese tenido acceso a los archivos de otras fábricas, es muy probable que las proporciones fueran similares. Son el oriente y el suroeste de Antioquia las subregiones que más población expulsaron hacia el valle de Aburrá (tabla 13).

Gran parte de las localidades tenían en Coltejer como mínimo un representante. Se observa que llegaron a Medellín inmigrantes tanto de las zonas cercanas (oriente) como de las más remotas del departamento, entre ellas muchas de la zona norte y nordeste.

De las tablas anteriores se puede afirmar que de un total de 1.253 hojas de vida extraídas del archivo de Coltejer, el 35% provenían del valle de Aburrá, el 23% del suroeste, el 18% del oriente, el 15% del norte y nordeste y el 7,6% del occidente antioqueño, es decir, el 63% de los empleados de la compañía provenían de lugares distintos al valle de Aburrá. Coltejer es otro contundente ejemplo de la significativa y activa participación de los pueblerinos en la ciudad.

Otros que también llegaron a Medellín

Se identificó además otro grupo de personas, que si bien es cierto no son claras las razones de su estadía en Medellín, sí es posible creer que se radicaron en algún momento en la ciudad. Se hace alusión a los pueblerinos que se casaron en Medellín y su partida de matrimonio se registró en la parroquia de La Candelaria.

Este ejemplo deja nuevamente al oriente de Antioquia como la subregión que lidera el proceso migratorio. Rionegro registra una cifra alta de personas casadas en Medellín, 56 en total, comparada con el municipio que ocupa el segundo lugar, que es Envigado con 25 (valle de Aburrá), seguido de Santa Rosa (norte) con 23 y Titiribí (suroeste) con 21. A Medellín llegaron personas a hacer negocios y a ganarse la vida, pero también a construir una familia.

Conclusiones

Son muy diversas las razones por las cuales un pueblerino debe irse de su localidad. No es fácil dejar la casa materna, no es fácil dejar los amigos de infancia y es más difícil aún adaptarse a la ciudad que tanto temor da enfrentar. Pero pasado un tiempo terminan por acostumbrarse a ella y construyen en la ciudad familia, amigos, vida social y económica. Con el pasar de los días, los pueblerinos se van abriendo paso en la ciudad y con la siguiente generación se van perdiendo las raíces, aunque la abuela continúe viviendo en el pueblo y la visiten en las vacaciones durante las cuales se obtienen los mejores recuerdos de infancia. Qué bueno fuera que los pueblerinos no tuvieran que irse nunca, pero... ¿qué hubiera sido de Medellín sin esa oleada migratoria? No existirían empresas como Droguerías Aliadas, Productos Familia, Mesacé, Noel, Pintuco, Leonisa, Argos, Solla, solo por mencionar algunas. Además, ¿quién hubiera trabajado en estas fábricas?, ¿en qué manos estaría la política? A los colegios y universidades les faltarían estudiantes y a la ciudad un sinnúmero de profesionales y trabajadores independientes.

Podría concluirse entonces que la clave del crecimiento de Medellín fue el proceso migratorio, la formación de los sectores medios, la educación, los negocios, la industria, la política y el empleo. Sin lugar a dudas, los pueblerinos tuvieron un papel sobresaliente en la consolidación económica, política, social y cultural de Medellín. Fueron los pueblerinos actores principales en la transformación de la ciudad.


1 Eliseo Reclus, Colombia (Bogotá: Editorial Incunables, 1983) 171.

2 Constantine Alexandre Payne, "Crecimiento y cambio social en Medellín: 1900-1930", Estudios Sociales 1.1 (sep., 1986): 111-194.

3 Payne 111.

4 Payne 117-118.

5 Claudia Vásquez Avendaño, "Desarrollo urbano en Medellín, 1900-1940", Historia de Medellín, tomo 1, ed. Jorge Orlando Melo (Bogotá: Formas e impresos Panamericana, 1996) 343.

6 La otra cara de la moneda muestra que esta expansión convirtió a Medellín en una ciudad con muchos problemas, como miseria, falta de vivienda y desigualdad.

7 Ver José Luis Romero, Latinoamérica: Las ciudades y las ideas (México: Siglo XXI Editores, 1984).

8 Existen algunas historias particulares de los barrios de Medellín producto de un concurso que se hizo hace ya dos décadas sobre el asunto. Respecto del barrio Prado, proyecto liderado por el empresario Ricardo Olano se han hecho diversos estudios que sirvieron de soporte para la declaratoria de patrimonio arquitectónico que lo cobija hoy.

9 Fernando Botero Herrera, "Barrios populares en Medellín, 1890-1950", Historia de Medellín, tomo 1, ed. Jorge Orlando Melo (Bogotá: Formas e impresos Panamericana, 1996) 353.

10 Ver Botero Herrera 353.

11 Ver Botero Herrera 353.

12 Consultado en http://www.camaramedellin.com.co/site/100empresarios/Home.aspx.

13 Antonio José Restrepo, "Medellín en el 5.º cincuentenario de su fundación", Medellín ciudad tricentenaria 1675-1975 (Medellín: Bedout, 1975) 141.

14 Ver Luis Javier Villegas Botero, Aspecto de la educación en Antioquia durante el gobierno de Pedro Justo Berrío 1864-1873 (Medellín: Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, 1991).

15 Tulio Ospina, Protocolo hispanoamericano de la urbanidad y el buen tono (Medellín: Bedout, 1941).

16 Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Ignacio, Asia Ignaciana, Medellín, 1969-1970.

17 Luis F. Pérez y Enrique Restrepo Jaramillo, eds., Medellín en 1932, 2.a ed. (Medellín: ITM, 2004) 397.

18 Juan de Dios Restrepo (Emiro Kastos), "Costumbres parroquiales en Antioquia. Mi compadre Facundo", comp. Dora Helena Tamayo Ortiz y Hernán Botero Restrepo, Inicios de una literatura regional. La narrativa antioqueña de la segunda mitad del siglo XIX (1855-1899) (Medellín: Universidad de Antioquia, 2005) 8.

19 Támesis, Notaría única, 1883-1885.

20 Medellín, Notaría 1, 1916.02.01, escritura 216.

21 Noel, Actas Junta Directiva y Asambleas, 1924.04.29.

22 Medellín, Notaría 1, 1920.02.16, escritura 465.

23 Medellín, Notaría 2, 1944.11.24, escritura 4198.

24 Medellín, Notaría 3, 1939.10.20, escritura 2027.

25 Me refiero aquí a quienes llegaron a la ciudad a ocupar cargos políticos, no a quienes llegaron por motivos de las guerras bipartidistas o por las oleadas de violencia en sus pueblos, ya que esta clase de migración es difícil de rastrear.

26 Joaquín Antonio Uribe Villegas, Flora Sonsonesa (Sonsón: Concejo y la Sociedad de Mejoras Públicas de Sonsón, 1987) 66.


OBRAS CITADAS

I. Fuentes primarias

Archivos

Archivo Histórico de Antioquia Secretaría de Gobierno. Visitas de Fábrica, 1920-1925.

Archivo Histórico Universidad de Antioquia Hojas de vida de los estudiantes, Liceo Antioqueño.

Archivo General de la Nación Mapoteca

Archivos Notariales Manizales, Notaría 1. Medellín, Notaría 1, 2 y 3. Támesis, Notaría única, 1883-1885.

Archivos empresariales Medellín, Noel, Actas Junta Directiva y Asamblea. Itagüí, Coltejer, Hojas de vida de los trabajadores.

Parroquia de La Candelaria Medellín, Partidas de matrimonio, 1900-1935.

II. Fuentes secundarias

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