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Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura

Print version ISSN 0120-2456

Anu. colomb. hist. soc. cult. vol.38 no.2 Bogotá July/Dec. 2011

 

RESEÑAS

César Augusto Ayala Diago.
La explosión del populismo en Colombia. Anapo y su participación política durante el Frente Nacional.

Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2011. 509 páginas.


Este libro es el cuarto de la saga de César Ayala sobre la historia de la Alianza Nacional Popular (Anapo). El primero fue Nacionalismo y populismo sobre los discursos nacionalistas a mediados de los años sesenta en Colombia,1 al que le siguió Resistencia y oposición al establecimiento del Frente Nacional, que cubría los orígenes de la Anapo en el periodo anterior.2 Años después publicó el tercero, El populismo atrapado,3 que abarca el periodo posterior al analizado en el libro que hoy nos ocupa. Y César Ayala nos anuncia que está construyendo el último, que va de 1970 a la disolución de la Anapo, cuyo título, por ahora, es: "El populismo liberado".

El texto en cuestión consta de 14 capítulos organizados en tres partes, además de una breve introducción, unas conclusiones y seis anexos, cuatro de ellos documentales y dos de entrevistas. En total 505 páginas, 380 de contenido como tal. Se trata de una minuciosa reconstrucción de la historia de la Alianza Nacional Popular entre 1957 y 1968 en la que se plasma la tesis central de la obra: la Anapo fue la última variante populista en la historia nacional, que surgió en el contexto del régimen de coalición bipartidista. Aunque de origen conservador, católico y anclada en la experiencia del mandato del general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), la Anapo fue remontando sus primeros mentores para incorporar a las más disímiles fuerzas de derecha -el alzatismo y el laureanismo-, de centro -el nacionalismo de Alberto Zalamea- y de izquierda -sectores del MRL y de Golconda-, para aclimatar por abajo el espíritu de conciliación que proclamaba el Frente Nacional por arriba. En ese sentido el autor insiste en que el aporte de la Anapo fue "laicizar" la política desacralizando el régimen de coalición, aporte crucial, a su juicio, para una nueva cultura política colombiana más civilizada. Y por esa vía la última variante populista posibilitó la estabilidad del Frente Nacional, que tuvo que mover sus límites para incorporar elementos de la oposición con el fin de legitimarse. En esto el populismo colombiano hizo con el bipartidismo algo parecido a lo que, a juicio de Eric Hobsbawm, hizo el comunismo durante el corto siglo XX: estabilizar y en últimas salvar al capitalismo.

El libro La explosión del populismo se inicia con una breve introducción que sugiere la hipótesis ya señalada para luego hacer una incursión -poco afortunada, a mi juicio- sobre el peso de la memoria anapista en la campaña a la Alcaldía de Bogotá de Samuel Moreno en 2007. Digo que es poco afortunada, no solo por los escándalos de corrupción que hoy conocemos -una frustración más del populismo-, sino porque si bien es cierto que en dicha gesta electoral revivió la memoria de la Anapo, este salto al presente requeriría más análisis y matices históricos y políticos, casi como para escribir otro libro.

Luego sigue el contenido del texto como tal anudado por una ágil narración sobre un eje cronológico. Así, la primera parte, que cubre cuatro capítulos, se centra en la fase inicial del movimiento populista, desde su creación en 1961 -con obvios antecedentes en la dictadura militar e inicios del Frente Nacional- hasta las elecciones parlamentarias de 1964. En esos años la Anapo va renunciando a su inclinación conspirativa y militarista para insertarse en la institucionalidad, sin abandonar su espíritu oposicional y a veces coqueteando con la izquierda insurreccional.

La segunda parte -que consta de seis capítulos- cubre los años de consolidación de la Anapo (1964-1966). Ese tiempo coincidió con la proliferación de movimientos de oposición al régimen de coalición, de los cuales el gran sobreviviente será el populismo en torno al general Gustavo Rojas Pinilla, movimiento que en las elecciones de 1966 se convierte en la primera fuerza contraria al Frente Nacional. Al margen van quedando el MRL dividido y ad portas de entrar al oficialismo liberal, el sector nacionalista apadrinado por el general retirado Alberto Ruiz Novoa, y el aún más fugaz Frente Unido de Camilo Torres, para no hablar de los innumerables grupos de inspiración marxista. Si eso pasa con la izquierda, por la derecha también hay crisis, especialmente en el conservatismo, parte de la cual ingresa a la Anapo.

Es el liberalismo oficial el que, preocupado con el ascenso de la variante populista, busca reconstruir el espíritu bipartidista y hacia allá se enfoca el gobierno de Carlos Lleras. De ese mandato el autor, en la tercera parte del libro, toca los dos primeros años (1966-1968), que a su vez formarán parte de la fase de ascenso y expansión de la Anapo (que como todos sabemos culmina con las elecciones de 1970, ya estudiado en El populismo atrapado). Luego vendrá la cuarta fase de desbandada del movimiento, sobre el que el autor anuncia estar construyendo un nuevo libro. Con todo, el último de los cuatro capítulos de esta parte es construido de forma abigarrada por la cantidad de temas que incluye, y tal vez por ello contiene la narración más apresurada de toda la obra. Por ejemplo, al lector no le queda una idea clara sobre la Reforma Constitucional de 1968 y tampoco son evidentes las sumas y restas de los representantes a la Cámara que consiguió la Anapo ese año (p. 318). Por último el autor hace una síntesis de lo encontrado en el texto en mención y concluye reiterando su hipótesis. Vienen a continuación los anexos mencionados y la bibliografía.

Como decía al inicio de mi reseña, se trata de un texto bien narrado, aunque a veces el detalle oscurece el panorama de conjunto. Es sólido en su carga empírica, pues se apoya en variadas fuentes, tales como gran prensa nacional y regional, publicaciones de la oposición, anales del Congreso, algunas entrevistas realizadas por el autor, entre otras fuentes. El texto inserta un pertinente material gráfico, ligado a la narración, lo que lo vuelve más coherente al articular imagen y discurso. Y otro punto grueso para señalar es que es una obra de síntesis de algunos de sus trabajos previos sobre la Anapo, ya citados, así como sobre los dos conocidos de la saga de Gilberto Alzate Avendaño.4 Y esto no es nada despreciable ya que permite atar muchos cabos que quedaban sueltos en anteriores publicaciones, como por ejemplo los discursos nacionalistas de mediados de los sesenta, o la relación entre Alzate Avendaño y la Anapo, o el aporte del "Mariscal" -como se le conoció- en la aclimatación de la política en las calles desde los años treinta, signo para Ayala de una modernidad política que Alzate iniciará y será ratificado luego por Gaitán y retomado por la Anapo.

Quiero señalar algunos puntos polémicos del libro reseñado para propiciar un sano debate académico. Lo primero es el insuficiente diálogo historiográfico que Ayala hace con la literatura que se ha producido sobre el periodo, pues es evidente que la existente sobre la Anapo es muy escasa. De esta forma él no polemiza suficientemente con las tesis de otros autores, por lo que se opaca a ratos la novedad de lo investigado. En especial me llama la atención que no cite, ni siquiera para criticar o desechar, el conocido texto de Jonathan Hartlyn sobre el Frente Nacional.5 Cito solo un ejemplo para no alargarme. En la breve mención que Ayala hace de la reforma política de 1968 no se toca para nada la controvertida hipótesis de Hartlyn sobre el silencioso apoyo de la Anapo a dicha reforma, a cambio de obtener cierto reconocimiento de Lleras Restrepo, enfrentado a la oposición del ospinismo en ese momento, y lograr prebendas en términos de "auxilios parlamentarios", lo cual fortalecerá la vocación clientelista de la Anapo, tema también poco tratado por Ayala en este texto. Algo similar se puede decir sobre el libro crítico del Frente Nacional de Alfredo Vásquez Carrizosa.6

Lo anterior está ligado con otra limitación del libro, consistente en que se trata de una reconstrucción muy "internalista" siguiendo la lógica de la evolución de la Anapo, lo cual es legítimo en términos expositivos, pero la aísla de lo que ocurre en el país y en otras partes de América Latina, para no decir del globo.7 Así no se toca suficientemente el contexto global que cubre la Guerra Fría, las luchas de descolonización en África y Asia, así como las de "liberación nacional", especialmente en Argelia y Vietnam, el impacto de las revoluciones en China y Cuba, al igual que la ruptura chino-soviética, el auge del capitalismo consumista en los años sesenta y los movimientos estudiantiles condensados en mayo de 1968. Tampoco hay mayor conexión con hechos cruciales en América Latina tales como la crisis de los populismos y en general del modelo Nacional Popular, que implicaba un cierto nacionalismo y procesos de industrialización por sustitución de importaciones, el ascenso de las dictaduras en los años sesenta y setenta con la consiguiente implantación de la doctrina de Seguridad Nacional y, obviamente, el impacto de la Revolución Cubana en la radicalización de las izquierdas en el continente.

Incluso para la política nacional no hay mucho análisis contextual. Cito algunos ejemplos para no alargarme: no se explica la debilidad de la izquierda en 1963 (capítulo 4); no hay mayor análisis de la incorporación de una amenaza insurreccional al final de la plataforma de la Anapo de 1964, que la liga con la izquierda radical del momento (capítulo 6); restringir la presencia pública de Camilo Torres solo a las universidades es una mirada limitada (capítulo 8), es cierto que fue su escenario inicial, pero Camilo salió también a las plazas públicas, por un tiempo muy breve pero lo hizo. Es justo reconocer que al inicio del capítulo 12 Ayala hace una breve contextualización -ojalá la hubiera hecho en otros anteriores- sobre crecimiento urbano mas no industrial, aparición de las masas y disminución del papel familiar. Pero esa perspectiva se pierde de nuevo en el capítulo 13. Así, por ejemplo, cuando analiza algunos perfiles como el de Elías Salazar, menciona el asesinato de Francisco Garnica, pero no se dice quién era -exsecretario de la Juco y militante del PC-ML - y cómo fue el evento -enmarcado en los pasos iniciales de gestación del EPL -. Esto sin recabar en la poca consideración que el autor hace sobre la reforma política de 1968.

Por estos dos sesgos, el texto peca a veces de ingenuidad en ciertos descubrimientos que hace, como si fueran exclusivos del país. Me refiero a fenómenos como la urbanización creciente y la aparición de las masas, la escasa industrialización, la estrecha política de bienestar, o la radicalización de las izquierdas.

Por último me llama la atención el uso de algunas metáforas de la física tales como explosión, fuerza y energía. Por ejemplo, la cita inicial de la Introducción se refiere a la tercera Ley de Newton: "Cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, éste ejerce sobre el primero una fuerza igual y de sentido opuesto" (p. 19). Lo anterior sugeriría una lectura muy estructural de la historia, pero rápidamente se matiza esa impresión, pues el autor insiste en que se va a centrar en los hombres y las mujeres que conformaron la Anapo. Con todo queda flotando la idea de que una fuerza se opone a la contraria, y que esa fuerza de oposición -es decir la Anapo- resulta de la acumulación de frustraciones de las variantes anteriores del populismo. Claro que hoy sabemos que la Anapo fue una frustración más, y eso sin incluir su fugaz resurgimiento en la campaña de Samuel Moreno a la Alcaldía de Bogotá en 2007. Pero esto es hacer un salto anacrónico, inducido, desafortunadamente, por la "coda" de la introducción del libro dicientemente titulada "La transferencia de la energía anapista al siglo XXI".

Para prevenirnos de dar ese salto mortal, César Ayala nos devuelve al pasado en el que una fuerza de oposición proveniente de distintas vertientes ideológicas creció y estuvo ad portas del poder. Explicar el crecimiento de la Anapo en los años 60, más que la eventual traición de "aquel" 19 de abril (de 1970), es el objeto del libro que comentamos, objetivo que se logra en forma amplia y sólida. Por lo que sin duda alguna La explosión del populismo es un libro de obligatoria lectura para quienes trabajamos los problemas sociales y políticos colombianos de la segunda mitad del siglo XX.


1 César Augusto Ayala Diago, Nacionalismo y populismo. Anapo y el discurso político de la oposición en Colombia: 1960-1966 (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1995).

2 César Augusto Ayala Diago, Resistencia y oposición al establecimiento del Frente Nacional. Los orígenes de la Alianza Nacional Popular, Anapo. Colombia 1953-1964 (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1996).

3 César Augusto Ayala Diago, El populismo atrapado, la memoria y el miedo. El caso de las elecciones de 1970 (Medellín: La Carreta, 2006).

4 César Augusto Ayala Diago, El porvenir del pasado: Gilberto Alzate Avendaño, sensibilidad leoparda y democracia. La derecha colombiana de los años treinta (Bogotá: Fundación Gilberto Alzate Avendaño / Gobernación de Caldas / Universidad Nacional de Colombia, 2007); Inventando al Mariscal: Gilberto Alzate Avendaño, circularidad ideológica y mímesis política (Bogotá: Fundación Gilberto Alzate Avendaño / Gobernación de Caldas / Universidad Nacional de Colombia, 2010).

5 La política del régimen de coalición. Bogotá, Tercer Mundo, 1993.

6 Historia crítica del Frente Nacional, Bogotá, Foro, 1992. También le hubiera sido de mucha utilidad contrastar las dinámicas de los movimientos sociales para el mismo periodo, condensados en mi libro Idas y venidas, vueltas y revueltas, Bogotá, Icanh / Cinep, 2003.

7 Un detalle que ilustra este "internalismo" historiográfico es que de 77 libros generales citados en la bibliografía, 28 son de él y 14 de autores anapistas.


MAURICIO ARCHILA NEIRA
Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá
marchilan@unal.edu.co

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