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vol.45 número1Marcela Echeverri. Indian and Slave Royalists in the Age of Revolution. Reform, Revolution, and Royalism in the Northern Andes, 1750-1825. New York: Cambridge University Press, 2016. 294 páginas. DOI: 10.15446/ACHSC.V45N1.67568Robert Darnton. Censors at Work. How States Shaped Literature. New York: W. W. Norton & Company, 2014. 320 páginas. DOI: 10.15446/ACHSC.V45N1.67570 índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
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Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura

versão impressa ISSN 0120-2456

Anu. colomb. hist. soc. cult. vol.45 no.1 Bogotá jan./jun. 2018

http://dx.doi.org/10.15446/achsc.v45n1.67575 

Reseñas

Francismar Alex Lopes de Carvalho. Lealdades negociadas. Povos indígenas e a expansão dos impérios ibéricos nas regiões centrais da América do Sul (segunda metade do século XVIII). São Paulo: Alameda, 2014. 596 páginas. DOI: 10.15446/ACHSC.V45N1.67575

SEBASTIÁN GÓMEZ GONZÁLEZ* 

* Universidad de Antioquia, Colombia. iuan.gomez67@udea.edu.co

¿Es posible entender la lealtad hacia las monarquías ibéricas como resultado de un proceso de negociación que implicó confrontaciones bélicas, sometimientos compulsivos, pero también negociaciones y alianzas estratégicas con los indios? ¿Qué significaron para las sociedades indígenas las lealtades a las coronas ibéricas dentro de los multifacéticos expansionismos imperiales en las regiones centrales de América del Sur durante la segunda mitad del siglo XVIII? ¿Cómo se entienden y sustentan las lealtades indias en una de las áreas fronterizas por excelencia en el Nuevo Mundo? Las respuestas a estos y otros tantos interrogantes no menos importantes pueden hallarse en esta interesante y extensa obra.

Corolario de una aguda y solvente investigación desarrollada inicialmente como tesis doctoral en Historia, defendida en la Universidade de São Paulo (USP) y galardonada con el Prêmio Científico Casa da América Latina / Santander Totta (Portugal), este libro es una demostración del buen momento que viven en Brasil los estudios relativos a lo que en Hispanoamérica denominamos muy a menudo, y generalmente de manera imprecisa, como "período colonial". Su autor, que no escatimó en emplear numerosas fuentes de archivo acentuadas en la segunda mitad del siglo xviii, formuló una excelente y puntual interpretación sobre un asunto crucial: las sociedades indígenas y los diversos efectos que en ellas engendraron los afanes civiles, militares y misionales por la ocupación de este vasto espacio central suramericano, mientras las políticas reformistas, pombalinas y borbónicas, eran la vanguardia de la administración ultramarina; algo que suele estudiarse como tópico estrechamente vinculado a los enfoques regionales y nacionales cultivados a su vez dentro de las agendas historiográficas de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y, en menor medida, Portugal y España. Evidentemente, esta manera de plantear y abordar el tema, echando mano de referencias cruzadas y datos construidos mediante series numéricas, le permite al lector hacerse a una idea policromática de las situaciones ligadas a las formas de lealtad compulsiva y negociada entre indios, criollos y europeos, que tuvieron lugar en las áreas limítrofes compartidas por la América hispano-portuguesa durante los lustros posteriores al decisivo Tratado de Madrid sancionado en 1750.

Como se ha demostrado en una reciente investigación,1 por encima de la Península Ibérica y de los dominios asiáticos -considerando que uno de los aspectos seminales del Tratado de Madrid fue suprimir la vigencia del Tratado de Tordesillas-, América del Sur, en especial el área que de norte a sur comienza en el Escudo Guyanés y termina en el estuario del Río de la Plata, fue la subdivisión continental que absorbió de forma más radical toda una suerte de políticas concluidas con acuerdos y pactos insólitamente sucedáneos, donde el territorio y sus balizas, rayas de demarcación, mojones y arcifinios, fueron claves parciales del exiguo conocimiento geográfico implicado en las agendas imperiales enfatizadas en la disputa por el territorio y sus habitantes originarios desde mediados del siglo xvii. Basta observar con detenimiento los diferentes tratados que se llevaron a cabo antes de 1750 para advertir que tanto las monarquías ibéricas, así como quienes habitaban sus dominios en América del Sur, cultivaron una serie de desacuerdos no siempre fáciles de resolver en las cortes metropolitanas. Son varios los historiadores que han llamado la atención sobre la necesidad de comprender este armisticio como un hecho jurídico seminal y una aguda estrategia -al menos para el Imperio Portugués- con diferentes resultados y cuyo significado va más allá del simple pacto y las amistades perpetuas entre coronas con intereses claramente afectados en sus territorios de ultramar.

De hecho, en este libro, el joven historiador Francismar Alex Lopes de Carvalho se empeñó en nunca perder de vista el notable protagonismo que tuvieron las etnias indígenas de aquellas fronteras interiores en las decisiones políticas, dinámicas mercantiles (legales y clandestinas), modalidades económicas de producción agropecuaria y estratagemas militares orquestadas por gobernadores reformistas, soldados e ignacianos de célebre espíritu bélico; protagonismo que pone de relieve las complejas pero también vulnerables formas europeas y criollas de manipular el poder tratando de forjar identidades entre los indios en situaciones marginales y áreas evidentemente alejadas de los núcleos burocráticos capitales. A lo largo de los 13 capítulos -agrupados en tres partes, amén de la introducción y conclusión- desfilan guaicurúes, kayapos, guaraníes y otras etnias reducidas bajo criterios misionales en las comarcas ribereñas adyacentes a la cuenca del río Guaporé, las jurisdicciones de la capitanía portuguesa de Mato Grosso, las áreas misionales jesuíticas de Moxos y Chiquitos, y una vasta porción territorial correspondiente a las gobernaciones paraguayas; individuos que, en sí mismos, sobresalen por haber sido la punta de lanza para los proyectos estatales que de manera explícita, aunque también soterrada, buscaron asegurar mano de obra indígena, conocimientos geográficos, recursos materiales y riquezas mineras para la preservación de unas áreas de frontera poco vistosas en términos de las geopolíticas imperiales acariciadas por las camarillas reformistas de las monarquías ibéricas.

La importancia de las "naciones" indias como "agentes" determinantes para la subsistencia del expansionismo europeo hacia cualquier punto cardinal; las redes misionales instauradas por la Compañía de Jesús; la construcción de fortificaciones a orillas de los ríos; la ubicación de destacamentos; las irreductibles acechanzas de los vasallos de Sua Magestade Fidelíssima; aparte de las incompetentes estratagemas defensivas del imperio español a través de sus soldadescas generalmente inexpertas y menesterosas, son baluartes que sostienen el análisis y la crítica interpretación de fuentes sobre un período decisivo que, en cierta medida, ayudan a comprender la complejidad social y étnica, pero sobre todo geopolítica, engendrada por dos imperios ya decadentes, aunque no por ello rendidos, en las cuasi ignotas regiones centrales de América del Sur. Las comparaciones con otros casos y experiencias desarrolladas en regiones adyacentes o incluso alejadas geográficamente (por ejemplo, las capitanías de Grão Pará y Maranhão; aunque también el septentrión novohispano) son un recurso argumentativo que permanece casi como una constante historiográfica a lo largo del libro, para ilustrar buena parte del clima reformista que trastocó las políticas de sujeción, consumadas o tentativas, hacia las sociedades indígenas. En ocasiones -quizás por el sentido analógico que despliega el autor, o simplemente para reforzar las ideas e interpretaciones circundantes a un problema-, se recurre a ejemplos comparativos que reposan en fuentes propias de finales del siglo xvii y principios del xviii, algo que induce a pequeñas extrapolaciones, a todas luces injustas con la cronología señalada desde el título.

Para las coronas de España y Portugal las prioridades de sometimiento frente a estos "bárbaros" y "rústicos" vasallos americanos no fueron las mismas ni se mantuvieron armónicas en términos de las lealtades que pretendieron estimular. En este sentido, el autor es bastante agudo al no dejar de lado en sus análisis las distintas formas de aprovechamiento -y de notables abusos- hacia los indios implícitas en las promociones de jefaturas y lideranças que españoles y portugueses emplearon en beneficio de las facetas económicas de la dominación: elementos decisivos para el desarrollo de un expansionismo naturalmente anclado a los inconvenientes propios de las áreas de frontera.

Quizás lo que el autor revela con mayor contundencia, algo sumamente conveniente a fin de problematizar hechos sobre el siglo XVIII en América del Sur y agregarle originalidad y creatividad a las minuciosas interpretaciones que evocan constantemente a las sociedades indígenas según los itinerarios políticos hispano-portugueses, es el uso de las fuentes, particularmente su entrelazamiento gracias a la riqueza informativa de sus contenidos; lo que al mismo tiempo implicó un acercamiento matizado a los temas e interrogantes que estructuran esta historia. Tanto primarias como secundarias, las fuentes de archivo, acervos bibliográficos y hemerográficos, insumos básicos para esta investigación, son de una amplitud y heterogeneidad inusitadas, al menos en comparación con estudios clásicos y actuales que versan sobre la misma región. Además, el adecuado uso de la cartografía de época, de los mapas contemporáneos y de imágenes que enriquecen los argumentos centrales de algunos capítulos, le permitieron al autor el privilegio de seguir "el hilo y las huellas" de problemas e individuos variopintos que se antojan incondicionales para las explicaciones sobre el congestionado pasado de aquellas regiones fronterizas en tiempos virreinales. Un buen número de archivos y bibliotecas que oscilan entre Argentina, Brasil y Paraguay; así como entre España, Portugal e Italia -con su fantástico Archivum Romanum Societatis Iesu- constituyen los recursos manuscritos que, aunados a la audacia del autor para estructurar una interpretación crítica y novedosa sobre este espacio, le otorgan al libro un carácter verdaderamente aleccionador, pero sobre todo inspirador, para pensar de forma menos ortodoxa y oficialista el pasado del continente americano y sus respectivas subregiones.

Así, es preciso agregar que Lealdades negociadas es una obra muy bien compuesta, un libro que seguramente se convertirá en una referencia historiográfica para comprender mejor las complejidades de ese pasado hispano-lusitano compartido en algunas regiones por diferentes naciones suramericanas. Quizás, y de acuerdo a su vasta extensión y enfoque narrativo, hubiera sido deseable que los editores se animaran a incluir, al menos, un índice analítico que facilitara la ubicación de tópicos de acuerdo a intereses específicos. De igual manera también es deseable -aunque se trata de un asunto muy cándido considerando la precariedad, carestía y anquilosamiento de los mecanismos de distribución bibliográfica en Hispanoamérica-, que el libro pudiera adquirirse sin mayor tropiezo en otras latitudes, o que, más ingenuo aún, alguna editorial universitaria o independiente de cualquier país se atreviera a traducirlo, publicarlo y comercializarlo en nuestro idioma.

1 Tamar Herzog, Frontiers of Possession. Spain and Portugal in Europe and the Americas (Cambridge: Harvard University Press, 2015).

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