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Forma y Función

versión impresa ISSN 0120-338X

Forma funcion, Santaf, de Bogot, D.C. v.24 n.1 Bogotá ene./jun. 2011

 

SIMULACIÓN DE HABLA CAMPESINA EN 1814*

SIMULATION OF RURAL SPEECH IN 1814

Ruth Alejandra Villa Navia
Universidad de Zaragoza, España
ruth.villa@hotmail.com

Artículo de reflexión. Recibido 10-03-2011, aprobado 16-05-2011


Resumen

La base de este artículo es un pliego anónimo que contiene un monólogo pronunciado por un supuesto campesino en la capital colombiana el 30 de enero de 1814, en el cual, anima a los americanos a continuar con la lucha independentista y critica a los partidarios de la causa realista, especialmente a los habitantes de Popayán. En el artículo, además, se realiza una edición anotada del documento y se analizan los rasgos más relevantes de los niveles fonéticos, gramaticales y léxicos, los cuales son característicos de la lengua hablada a principios del siglo XIX en tierras colombianas.

Palabras clave: Colombia, habla culta, habla rústica, siglo XIX.


Abstract

The basis of this article is an anonymous folio containing a monologue publicly pronounced by an alleged peasant in the Colombian capital on January 30, 1814, in which the peasant encourages Latin Americans to continue struggling for independence and criticizes the supporters of the Royalist cause, especially the inhabitants of Popayán. The article provides an annotated edition of the document, as well as an analysis of the most relevant phonetic, grammatical, and lexical traits, which are typical of spoken language at the beginning of the 19th century in Colombia.

Keywords: Colombia, educated speech, rustic speech, 19th century.


Introducción

La falta de una infraestructura documental válida para estudios lingüísticos es, según apunta Company Company (2001, p. 208), una de las razones por las cuales la historia del español americano tiene aún numerosos vacíos. Las primeras décadas del siglo XIX -periodo decisivo por la separación de las colonias americanas de España- no han tenido toda la atención que merece por parte de los lingüistas e historiadores de la lengua. El estudio de los decenios inmediatamente anteriores y siguientes a las independencias americanas es fundamental, porque es en esos años cuando se contempla la escena final de una trama de hermandad idiomática hispanoamericana, punto de referencia imprescindible para entender lo sucedido evolutivamente hasta llegar al español que se habla en nuestros días en América.

El presente trabajo se propone revisar, bajo una mirada filológica, un pliego suelto que carece de pie de imprenta, publicado cuatro años después del grito de Independencia de Colombia, que lleva por título Conversación de un campesino en la plaza de Bogotá el día 30 de enero de 1814 (en adelante se cita como Conversación)1. Es un texto literario que emplea como forma estrófica la décima espinela y alcanza un total de nueve estrofas presentadas a dos columnas. Pese a su título, el texto realmente es un monólogo en el que, quien aparenta ser un trabajador del campo, se lamenta por los constantes enfrentamientos entre Popayán -provincia defensora de la causa realista- y Santafé -capital del estado independiente de Cundinamarca, partidaria del centralismo administrativo-, y anima a los conciudadanos a mantener la autonomía del territorio. Y qué mejor escenario para hacer difundir sus ideas que la plaza de Bogotá: un lugar público, central y con elevada afluencia de gente. El hecho de que el personaje que ofrece su discurso en el centro de la capital colombiana sea precisamente un campesino no deja de ser un artificio, un recurso mediante el cual se pretende poner en boca rústica opiniones que competían a toda la población colombiana.

1. Edición2

Conversacion de un Campesino en la Plaza de Bogotà el dia 30 de Enero/ de 1814/

¡Que guerras en Popayán!/
!Que alboroto en Santafé!3/
Yo no entiendo, yo nosé/
Si por fin se acabarán/
Las guerras y cesarán/
Tanto enrriedo4 y novedades:/
!Que truenos! ¡que tempestades!/
!Que rayos! ¡Que terremotos!/
¡Quanto5 diantre6 de alborotos!/
¡De pendencias y maldades!/

¡Que diablos de condenados,/ 2
Todos estos chapetones! /
¿Pensarán que no hay calzones/
Por acá bien atacados?/
¡Voto á7 mis grandes pecados!/
Es que andan cortando orejas/
Como que8 si jueran obejas9,/
Perros, Gatos ó Marranos/
Señores Americanos!!!!!10./
Parar tiezo y á perrejas./

Animo y esforzacion/ 3
Acabar con esos diablos/
Que nos tenian por esclavos/
En una dura oprecion:/
Juera el malo chapeton/
Juera todo Regentista,/
Todo el Mundo se reesista11/
A dexarse12 esclavizar/
No se dexen percollar/
Cada uno derecho envista13./

Miren que no son mentiras/ 4
Como dicen los contrarios,/
Nos dejarán sin rosarios,/
Sin camisa ni chanchiras/
Nos harán á todos tiras/
Pus tampoco hán escapado14/
Las Iglesias que han robado/
Custodias y candeleros/
Poniendo de sudaderos/
Los frontales que han pillado./

 Ellos en nada reparan/ 5
Cometen mil sacrilegios,/
Roban casas y colegios/
Y por matar no se paran,/
Todos ellos se preparan//
Para el tiempo de morir,/
Pus es que han hecho venir/
Con ellos muchas Rameras/
Que les sirvan de de escaleras15/
Al tiempo de sambullir./

¿Poro que con tales casos/ 6
Los simples Popayanejos/
Sean tan bobos y pendejos/
Que aunque los hagan pedasos/
Abriguen entre sus brazos/
A la Señora Regencia,/
Y que con tanta experencia/
No queran la la libertá16?/
Esta si que es ceguedá/
Y mucha falta de cencia./

 Poro el Señor Presidente/ 7
Es que há hecho voltear el tangano17/
Pus hizo correr á Sangano18/
Y le mató mucha gente,/
Poro mucho mejormente/
Sigun dice el Volitin/
Pedazos hizo el bacin/
En que todos se surraron,/
Y es que tamien le pescaron/
Todito su polvorin./

 Agora si que verán/ 8
Los Señores chapetones/
Que aqui tamien hay hombrones/
Que nuca se esconderán19/
Y siempre defenderán/
Las Americas que á juro/
Este Sangano perjuro/
Yá nos las venia à quitar/
Podian irse yá á tragar/
La cagada de un Mapuro./

 Vayan defiendan su España/ 9
Que es mas justo y de razon,/
Y maten á Sapoleon20/
Que esa si es famosa hazaña/
Mas que nuca haiga bretaña/
Ni generos de Castilla,/
Cada uno coja su silla/
Su Caballo y pistolario/
Agarren á ese contrario/
Y metanle una Calilla.//

2. Sentido del texto

Pese al sugerente título de este pliego suelto, el lector no puede dejarse llevar por la idea de que quien habla en la plaza de Bogotá ese 30 de enero es realmente un campesino colombiano. Las pruebas de ello saltan a la vista en el folio anónimo. En primer lugar, resulta evidente que, dentro de las preocupaciones de los hombres del campo, no se encontraba la de poner por escrito inquietudes nacionales, particularmente las relacionadas con la política y la administración nacional. También se debe tener en cuenta la situación de analfabetismo en áreas rurales en la época que se produjo este documento. Además, una serie de elementos delatan que el autor era una persona instruida y que contaba con lecturas; entre ellas la forma a juro (8f), expresión del lenguaje jurídico, que en absoluto era fórmula empleada en la lengua cotidiana, y mucho menos entre personas del campo. Asimismo, es culto quien recurre a la idea cervantina que figura en 7g-7h, "pedazos hizo el bacín/ en que todos se surraron", que recuerda la bacía de barbero que el Quijote usó en su cabeza a modo de yelmo, hecho que pone en evidencia la lectura que del Quijote había hecho nuestro anónimo autor. De igual manera, la acumulación de construcciones exclamativas entre 1a-b y 1g-j no refleja el habla popular sino que es recurso de la lengua literaria.

Por otro lado, se debe reconocer que la intención del autor no era la de publicar un texto literario, pese a que se cuelan entre sus estrofas elementos propios del estilo elevado. Por el contrario, su texto tiene una intención pragmática que obliga al autor a situar el discurso en boca de un campesino. Para lograr dicho propósito, el autor introduce formas lingüísticas que puedan identificarse como populares y rústicas: jueran, percollar, tamién o pus. En el documento conviven  formas del discurso literario con formas populares, lo que pone de manifiesto que, para principios del siglo XIX, había una conciencia de diferenciación lingüística interna de tipo sociológico en el territorio colombiano. El autor de esta Conversación es consciente de dicha diferenciación; sabe que en el español de Colombia de una forma hablan los cultos y de otra los campesinos; misma situación que, pocos años más tarde, se atestigua en la literatura gauchesca, el la que el habla de los gauchos se siente distinta y particular21.

3. Referencias fonéticas

El único recurso con el que contamos para poder describir cómo debía hablar un colombiano a principios del siglo XIX es la documentación escrita que se conserva de este periodo; sin embargo, estos documentos no pueden más que aproximarnos a la pronunciación que debieron tener los ciudadanos de esta época, pero no nos permiten  afirmar con total seguridad que los hablantes tuvieran un rasgo fonético u otro. Por ello, las características fonéticas que podemos extraer de Conversación son mera interpretación de las evidencias gráficas que el pliego suelto ofrece.

El vocalismo presenta casos de cierre del timbre de vocales palatales átonas e > i: volitín 'boletín' (7f) y sigún 'según' (7f), esta última se mantiene en la actualidad entre gente de escasa escolaridad. Con tres registros, figura la conjunción adversativa poro 'pero' (6a, 7a, 7e); la aparición de la vocal o no se explica por trueque vocálico asociado a la historia de este término, sino que es deformación forzada e intencionada de la conjunción para dar un tinte más rústico.

También se evidencia la conjunción pus 'pues' (5g, 7c), forma reducida de gran extensión en el habla vulgar de América y parte de España (Cuervo, 1867/ 1955, p. 732; Zamora Vicente, 1974, p. 221; Alvar, 1996, p. 175) junto con su variante pos. Corominas y Pascual (1980-1991, p. 683) explican estas formas vulgares como resultado del excesivo uso que tiene pues en español, lo que ha hecho desgastar la partícula incluso hasta las formas pu, po, p (este último en la geografía chilena). Es de suponer que una persona culta, como debió haber sido el autor de este pliego, sabía perfectamente la distinción entre pues y pus, y dado que su intención era hacer pasar el texto como producción popular y rústica, la forma que selecciona es la más vulgar.También se documenta una reducción vocálica en queran 'quieran' (6h), monoptongación debida a cruce analógico con las formas no diptongadas del verbo querer, así como en los sustantivos cencia 'ciencia' (6j) y experencia 'experiencia' (6g); mientras que en enrriedo (1f) hallamos diptongación en posición interna.

Ahora bien, el consonantismo en Conversación ofrece elisión de /d/ final, tan corriente en la lengua común, en libertá (6h) y ceguedá (6i), y asimilación de la labial en tamién 'también' (7i, 8c); esta última, variante que se oye hoy en la pronunciación popular de amplias zonas del mundo hispánico. El autor debió suponer que este pliego sueltose identificaba con el habla campesina y popular al hacer uso de la caída de /-d-/ en participios terminados en -ado, lo que explicaría la tachadura que figura sobre esa letra en escapado, robado, pillado (4f, 4g, 4j).

En Conversación, también despiertan interés por su connotación rústicalas formas jueran, juera 'fueran, fuera',velarización de la /f-/ inicial ante el diptongo /ue/: "como si jueran obejas" (2g), "juera el malo chapetón/ juera todo regentista" (3e-f). La aspiración secundaria que encontramos en el adverbio y en el pretérito imperfecto de subjuntivo es un fenómeno ampliamente extendido en el habla popular, y es un rasgo que, según anota Lapesa (2005, p. 448), tiene raíces siglos atrás; ya figuraba en algunos autores del teatro clásico que lo emplearon para caracterizar el habla de villanos (en sayagués, por ejemplo, ver Hermenegildo, 1972, pp. 82, 63), y que ampliamente se registra en la literatura gauchesca (Borges y Bioy Casares 1984, pp. 9, 30). Asimismo, de ligue tradicional y vivo hoy en español es agora, arcaísmo que recoge nuestro autor en 8a.

Las cacografías de s, c, z que hallamos en el pliego suelto que estudiamos sirven de prueba para afirmar que la pronunciación de su autor era seseosa, como es de esperar en cualquier documento americano de dicha centuria. Voces en las que se verifica la indistinción de las sibilantes son: opreción (3d), sambullir (5j), pedasos (6d, pero pedazos en 7g), surraron (7h) y tiezo (2j). Pese a que las dos referencias a Sángano realmente disfrazan el apellido de Juan de Sámano (téngase en cuenta, además, que ambas están escritas con letra mayúscula inicial), la intención del autor era exponer un juego de palabras con la voz zángano, posible dada la igualación fonética de los fonemas representados gráficamente con s y z.

4. Gramática y léxico

En el ámbito morfosintáctico, el texto en el que hemos centrado nuestra atención ofrece menos particularidades que anotar. En lo que respecta al verbo, ha de mencionarse el empleo del subjuntivo analógico haiga, forma autorizada por la vieja lengua que sobrevive hoy entre gente de escolaridad reducida, pese a la condena de la Academia. En el tratamiento, y como era de esperar en documentación americana, se emplea ustedes con formas verbales de tercera persona plural en miren, vayan, defiendan, maten, agarren y métanle (4a, 9a, 9a, 9c, 9i, 9j).

En cuanto al aspecto léxico del documento, cabe resaltar la aparición de americanismos léxicos y, claro está, voces usuales en el habla popular y rural. No se registra ningún vocablo de procedencia indígena, aunque sí hay casos de creación léxica que siguen los patrones de formación de palabras en español.

Para aludir a los españoles en ultramar solía emplearse el americanismo chapetón, que aparece en tres ocasiones en Conversación (2b, 3e, 8b). Este vocablo es común en los textos de la época independentista, especialmente con sentido despectivo ante el ingente deseo de separación política de la metrópoli. Figuran también parar (2j), con el sentido frecuente en América 'estar de pie', "poner algo en posición vertical" (Morínigo, 1966); agarrar (9i),preferencia frente a 'coger' -aunque también se emplea coger en 9g-. Cabe anotar también el empleo de chanchiras (4d), palabra usada en las selvas colombianas y venezolanas con el significado de 'harapo, prenda de vestir vieja, rota o sucia', según recoge el Diccionario de Americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, anotado allí como obsoleto. Esta misma obra académica incluye calilla con el sentido de 'supositorio', con nota de uso en Guatemala, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Perú; mientras para la geografía colombiana, dicho diccionario solo recoge la acepción 'tipo de tabaco largo y delgado'. Americanismo léxico es también mapuro (8j), 'mofeta, zorrino que desprende un líquido fétido de las glándulas situadas cerca del ano', término usado en la geografía colombiana, según anota el diccionario académico (2001).

Asimismo, ha de resaltarse que no en vano es el juego de palabras que utiliza el autor colombiano del siglo XIX al anotar Sapoleón 'Napoleón', dado que la voz sapo en el suelo colombiano denota 'persona entrometida, soplón, mirón'. El Diccionario de la Real Academia Española y el Diccionario de Americanismos larecogen como voz popular, por lo que es un trueque consonántico hecho a conciencia con un fin despectivo.

El verbo percollar que figura en 3i es vocablo del habla popular -y de cultos en conversación espontánea-, aunque no exclusiva de la geografía colombiana. En Nicaragua y Cuba lo documenta el reciente Diccionario de Americanismos de la Asociación de Academias con la forma apercollar. En Autoridades ya se recogía apercollar como voz "de poco uso y solo entre gente vulgar"; y lo empleó Lope de Vega en el habla de criados en sus comedias (Fernández Gómez, 1971, p. 2095).

Casos de creación léxica que siguen perfectamente los parámetros de formación de palabras en español por medio de sufijación encontramos en la voz esforzación, 'acción de esforzar', o con el sufijo -ista en regentista,'partidario de la regencia', ambos sufijos altamente rentables en América. Regentista es voz que también encuentra Hildebrandt (1961, p. 466) en documentación escrita por el caraqueño Simón Bolívar, pero esta autora especifica que dicho término no debía ser frecuente en la Península. Uso del diminutivo -ito en el cuantificador todo:"todito su polvorín", morfema ampliamente documentado en estudios del español americano por su altísima frecuencia de aparición, no siempre en voces que suponen una disminución conceptual. En todito, el valor que debe darse al diminutivo se asemeja al de 'absolutamente'.

5. Conclusión

Pese a que la autoría del folio suelto que estudiamos no puede achacarse a un campesino, ha de reconocerse el esfuerzo del autor en la simulación de poner el monólogo en boca de un hombre de campo a principios del XIX, intención que queda expuesta desde el mismo título del pliego, y que se confirma con el uso de voces como agora o juera.

Se ha visto que en el habla rústica de Colombia de principios del siglo XIX ya se documentaban rasgos que se repiten hoy en día entre los campesinos, aunque los registros decimonónicos no eran exclusivos de personas de escasa escolaridad (entre criollos cultos de la misma geografía también se daba, claro está, el seseo o la pérdida de consonantes implosivas, como dimos cuenta en Villa Navia, 2010). De cualquier modo, se aplebeyaron muchas formas que siglos atrás gozaron de prestigio, como haiga.

El innegable tradicionalismo lingüístico que caracteriza a la gente del campo se ha visto favorecido por el relativo aislamiento de las zonas rurales con respecto a las urbes. Los campesinos, entregados a sus labores, y muchas veces con limitado acceso a la educación, conservan formas y voces de antaño sin grandes alteraciones, que para personas ajenas a ese ámbito son tildadas de vulgares o toscas.

Como es de suponer, textos de ambiente popular y con un estilo directo son permisivos a la hora de colar en la escritura formas vulgares que en lo oral predominan; a lo que ha de sumarse el hecho de que, a menor nivel de escolarización del autor, mayor presencia de rasgos "avulgarados" puede ofrecer su escrito. Con la revisión que aquí presentamos, vemos que se intenta plasmar, con mejores o peores resultados, el modo de hablar de gente del campo; y aunque en algunos fragmentos salga a flote una lengua culta y literaria, el resultado final es un documento con riqueza y variedad que pone en evidencia la toma de conciencia de los hablantes de diferencias diastráticas en los primeros años del siglo XIX en el suelo colombiano.


* Este artículo hace parte de la tesis de doctorado en Lingüística hispánica y Teoría de la literatura que la autora lleva a cabo en la Universidad de Zaragoza, España.

1 Este pliego forma parte del corpus en el que se basa la investigación doctoral que realizamos en la Universidad de Zaragoza sobre el español de Colombia en el periodo de la Independencia.

2 En este apartado presentamos la transcripción del pliego suelto conservando la ortografía, puntuación y uso de mayúsculas del original. Añadimos la enumeración de las estrofas en el margen derecho. Para las posteriores citas en el cuerpo del trabajo, actualizamos las tildes y letras capitales, y referimos los ejemplos anotando el número de estrofa y con letra minúscula el verso.

3 Con signo de admiración de cierre al inicio de la oración exclamativa, al igual que en 1g-h.

4 Entronca con la tradición en el empleo del dígrafo rr a principio de sílaba tras consonante. Enrriedo es arcaísmo gráfico que fundamenta, en este caso, la relación entre sonido y letra.

5 Continúa el arraigo de letras tradicionales como q para representar el fonema velar /k/, siendo quanto una grafía culta y etimologizante.

6 Forma eufemística de diablo. Autoridades lo recoge con el mismo sentido que dianche, "vulgar y mui usada de los ignorantes". El ALEC la registra en Bogotá, La Mesa, Pasca, Manta, entre otros.

7 Era práctica recomendada por la Academia tanto en Autoridades como en la primera Ortografía (1741) la marcación de tilde en cualquiera de las vocales a, e, o, u cuando estas denotaban una voz autónoma (preposiciones o conjunciones).

8 Con la conjunción que tachada.

9 Confusión en el empleo de b, v en los sustantivos obejasy volitín (7f). La vacilación a la hora de escribir estas letras se explica por la indistinción de los sonidos bilabial sonoro y labiodental sonoro, que venía de tiempo atrás.

10 Varios signos de cierre de la exclamación con fin expresivo, sin correspondiente signo de apertura.

11 Escribe doble vocal e.

12 El autor atiende el precepto del discurso proemial de Autoridades en el uso de x en lugar de j en voces que tienen s en su origen. Para la época de redacción de Conversación, x, g y j representaban el mismo sonido velar. Igual situación en 3i.

13 El grupo nv en la forma de subjuntivo presente envista, 'embista', testimonia la práctica continua que ha tenido la lengua española en alternancia gráfica de las nasales ante las consonantes b, p, v.

14 Escapado con la d tachada, al igual que en los participios robado y pillado en 4g y 4j, seguramente eliminación que hizo el propio autor para hacer más popular el escrito.

15 Repite por descuido la preposición de.

16 Repite el artículo determinado femenino la.

17 Tángano designa el chito, juego popular en el que se lanzan discos de hierro contra un pequeño cilindro de madera, llamado tángana, sobre el que se ponen monedas apostadas por los jugadores. Quien toque o derribe el cilindro gana las monedas que queden más cerca del disco que del cilindro (Diccionario de la Real Academia Española, 2001).

18 Sángano, también en 8g, alude peyorativamente a Sámano. Juan Sámano fue uno de los españoles que, junto a Pablo Morillo, fueron encargados por la Corona a recobrar los terrenos que se habían insurreccionado, hecho que hoy conocemos como la Reconquista. El brigadier Sámano avanzó desde Pasto, provincia realista, hasta Popayán, apoderándose de Cali y Buga; y amenazó con seguir hacia Santafé, pero quedó en intención la toma de la capital, dado que el presidente de Cundinamarca, Antonio Nariño, organizó las tropas para hacerle frente a Sámano, como bien recuerda nuestro campesino: "Poro el Señor Presidente/ es que ha hecho voltear el tangano/ pus hizo correr a Sángano/ y le mató mucha gente". Después de este hecho, Sámano, con apoyo de las tropas de Pablo Morillo, una vez impuesta la represión española en Bogotá, sería nombrado Gobernador y luego Virrey, en 1818.

19 Supone errata o descuido el escribir nuca, que se repite en 9e.

20 Se hace un juego de palabras para desprestigiar a Napoleón. Tanto Napoleón como su hermano José I debieron ser mal vistos en el suelo colombiano. Una vez establecido José I Bonaparte en el trono español, envió emisarios a las colonias americanas en búsqueda del reconocimiento de su autoridad como monarca de España, pero sus emisarios fueron mal recibidos en Hispanoamérica, donde se mantenía el reconocimiento de Fernando VII como máxima autoridad, y donde veían al monarca francés como un "intruso".

21 "Deje que allá el dotoraje/ se pronuncie en lo profundo/ que los gauchos en el mundo/ tenemos nuestro lenguaje"; "[...] usté me dispensará/ si le hablo en este lenguaje/ pues como gaucho salvaje/ me explico con claridá" (Borges y Bioy Casares, 1984, pp. 136 y 274).


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