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Theologica Xaveriana

versión impresa ISSN 0120-3649

Theol. Xave. v.59 n.167 Bogotá ene./jun. 2009

 

¿CÓMO PUEDE SER LA BIBLIA EL ALMA DE LA TEOLOGÍA?*

HOW CAN THE BIBLE BE THE SOUL OF THEOLOGY?

COMO A BIBLIA PODE SER A ALMA DA TEOLOGIA?


JAVIER QUEZADA DEL RÍO**


* Artículo de reflexión que precisa y corrige una ponencia presentada en el Congreso Anual de Biblistas Mexicanos, que tuvo lugar en Matamoros, Tamaulipas, del 28 al 31 de enero del 2008.
** Licenciado en Teología Bíblica, Universidad Pontificia de México; Doctor en Filosofía, Universidad La Salle, México; profesor e investigador de tiempo completo en el Departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad Iberoamericana, México, D.F. Correo electrónico: javier.quezada@uia.mx

Fecha de recibo: 3 de junio de 2008. Fecha de evaluación: 9 de julio de 2008. Fecha de aprobación: 2 de febrero de 2009.


Resumen

Algunos autores han expresado que tanto la Dei Verbum, DV -constitución dogmática sobre la divina revelación del Concilio Vaticano II-, como el documento de la Pontificia Comisión Bíblica titulado La interpretación de la Biblia en la Iglesia, yuxtaponen exégesis y teología, de manera que no se percibe con claridad cómo la Biblia -sentido literal- puede ser el alma de la teología. Después de hacer referencia a algunos de ellos, el autor de este artículo señala algunos rasgos de la interpretación católica de la Biblia. Posteriormente, plantea la problemática de si es posible -y en qué sentido- una exégesis católica, para finalmente poner de relieve lo que, a su juicio, La interpretación de la Biblia en la Iglesia considera como normas de actualización que la exégesis pone a la teología.

Palabras clave: Biblia, hermenéutica, interpretación, actualización, exégesis.


Abstract

Some authors have expressed the idea that Dei Verbum -the Dogmatic Constitution of the II Vatican Council on Divine Revelation- as well as the document of the Pontifical Biblical Commission on The Interpretation of the Bible in the Church juxtapose exegesis and theology, so that one cannot clearly perceive how the Bible -litteral sense- can be the soul of theology. After referring to some of them, the author of this paper mentions some features of the Catholic interpretation of the Bible. Later he poses the problem of whether -and in what sense- a Catholic exegesis is possible, and finally focuses on the question of what are the norms of actualization that The Interpretation of the Bible in the Church considers that the exegesis proposes to theology.

Key words: Bible, hermeneutics, interpretation, actualization, exegesis.


Resumo

Alguns dos autores têm dito que tanto o Dei Verbum, DV -constituição dogmática sobre a divina revelação do concilio Vaticano II-, como o documento da pontificia comissão bíblica chamada A Interpretação da Biblia na Igreja, justa-põem exegese e teologia de uma maneira que não se vê com claridade como da Biblia -no sentido literal- pode ser a alma da teologia. Depois de fazer alguns exemplos o autor deste artigo assinala algumas interpretações católicas da Biblia mais alguns aspectos próprios das mesmas. E expõe se é possível -e em que sentido- é uma exegese católica e ao final pôr em conclução o que é para ele a interpretação bíblica na igreja e quais são as que ele considera como regras de atualização que a exegese põe à teologia.

Palavras Chave: Biblia, hermenêutica, interpretação, atualização, exegese.



INTRODUCCIÓN

El sentido en que la Biblia puede ser al alma de la teología depende, en primera instancia, de lo que se entienda por Biblia y por teología, pues por Biblia, puede entenderse su sentido literal, espiritual, o, más aún, pleno; y por teología puede entenderse magisterio, vida de la Iglesia, magisterio vivo, lectura popular, etc. En este artículo pretendo señalar algunos aportes que el documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia hace respecto de la forma como el sentido literal puede ser el alma de cualquier actualización del sentido de la Biblia que se haga en el seno de la Iglesia Católica, especialmente en la teología.

Para ser el fundamento de la teología, el sentido literal debería tener cierta autoridad sobre la teología. A través de ella, sobre la tradición y el magisterio, y posteriormente, sobre la lectura popular.

El título es ya un adelanto de lo que trata mi escrito, pero supone un problema que no es difícil de plantear, y es el siguiente: la exégesis se ha vuelto irrelevante para la teología. De manera más general, la Biblia no es importante para la vida de la Iglesia, no es su alma. Se advierte que es necesario distinguir qué se entiende por exégesis, interpretación, sentido literal, sentido espiritual y algunos otros términos que están implicados en el título, tanto del artículo como del documento de la Pontificia Comisión Bíblica. Tal vez los términos más discutidos en el documento sean exégesis y exégeta.

Al parecer, no todos entendemos lo mismo por ellos. Según algunos, no todos los exégetas pueden considerarse teólogos. El problema puede plantearse de otro modo, por ejemplo: ¿Qué es un exégeta católico? O ¿qué características tiene la exégesis católica?

La interpretación de la Biblia en la Iglesia afirma que la Biblia tiene una autoridad incuestionable para la fe cristiana, la teología y la Iglesia. Dice, en efecto, en la página III,B,1:

    Discerniendo el canon de las Escrituras, la Iglesia discernía también y definía su propia identidad, de modo que las Escrituras son, a partir de ese momento, un espejo en el cual la Iglesia puede redescubrir constantemente su identidad, y verificar, siglo tras siglo, el modo cómo ella responde sin cesar al Evangelio, del cual se dispone a ser el medio de transmisión (Dei Verbum 7). Esto confiere a los escritos canónicos un valor salvífico y teológico completamente diferente del de otros textos antiguos. Si estos últimos pueden arrojar mucha luz sobre los orígenes de la fe, no pueden nunca sustituir la autoridad de los escritos considerados como canónicos, y por tanto fundamentales para la comprensión de la fe cristiana.1

El párrafo habla, pues, de la autoridad de la Biblia sobre cualquier interpretación posterior. Ahora bien, ¿en qué consiste esa autoridad? ¿Viene ella de la exégesis y del sentido literal, o del sentido de los textos en y para la comunidad de fe, mediado y autorizado por determinado magisterio? ¿No contradice este párrafo a una mediación magisterial que tuviera más autoridad que el sentido literal del Nuevo Testamento? El asunto no está claro y el mismo documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia no es muy claro al respecto. No obstante, más allá de ciertas ambigüedades, señala algunas formas como el trabajo exegético puede convertirse en el alma de la teología de la Iglesia.


YUXTAPOSICIÓN DE EXÉGESIS Y TEOLOGÍA

La Dei Verbum destacó cuatro puntos importantes2:

  1. Insistió en que el magisterio escucha religiosamente la Palabra de Dios y que está a su servicio.3
  2. Definió la verdad de la Biblia como verdad para nuestra salvación, dejando detrás la polémica sobre la inerrancia.4
  3. Habló de la revelación en sí misma, y sus vehículos: comunidad (tradición oral); Biblia; magisterio.5
  4. Puso la tradición y la Escritura como dos riachuelos que brotan del mismo manantial6, sin poner en primer plano a ninguna de las dos como sola fuente de autoridad. Ambas son la Palabra de Dios.7

A nuestro tema interesan especialmente los puntos 1 y 4, aunque los cuatro están íntimamente relacionados.

La DV señaló, como tarea de la exégesis, lo que los autores quisieron decir. Se trata de una formulación muy similar a la que usó Pio XII, pero más clara. Señala también, como objetivo de la interpretación, lo que Dios quiso comunicarnos y "la verdad sincera acerca de Jesús".8 Sin embargo, para llegar a ello, indicó que era necesario indagar lo que los autores quisieron decir, y para ello sirven los métodos exegéticos.9

La constitución dogmática no profundizó el hecho de que la Biblia es, en sí misma, un conjunto de interpretaciones y reinterpretaciones, tema que estaba ya planteado y que profundizó La interpretación de la Biblia en la Iglesia.10

Muchos autores creen que la Sagrada Escritura y la tradición, en DV y en La interpretación de la Biblia en la Iglesia, están yuxtapuestos. Y en cierta forma, así es.

Se afirma que aun cuando tanto la tradición como la Biblia sean fuentes de la revelación, la Sagrada Escritura tiene cierta primacía, que es norma reguladora11, que la tradición es su intérprete,12 que la Escritura es norma, y el magisterio está a su servicio13, que ella rige14, que es como el alma.15 Sin embargo, la interpretación de la Sagrada Escritura está sujeta al juicio de la Iglesia. "Todo lo que atañe a la manera de interpretar la Escritura -dice el documento- está sometido, en última instancia, al juicio de la Iglesia, que cumple el mandato y el ministerio divino de custodiar e interpretar la Palabra de Dios."16

Los términos, exégesis y teología no están contrapuestos, pero -para algunos autores- sus relaciones no están claramente expresadas.

Este problema ya estaba planteado antes del Concilio. La Escritura -decía Schillebeeckx- da su autoridad a la Iglesia, pero "no hay contradicción al decir que es una verdad de fe que la autoridad de enseñanza de la Iglesia es la instancia final en el juicio de interpretación de la Escritura".17 No obstante, habría que precisar qué se entiende, en ese caso, por interpretación. Para este autor, la exégesis debe ser hecha en la Iglesia e incluso dirigida por ella, pero la Escritura sigue siendo normativa, una norma inviolable para toda la actividad teológica. Empero, en esas afirmaciones, no deja de percibirse cierta yuxtaposición.

Diez años después del Concilio, Refoulé daba cuenta de las críticas que el estructuralismo hacía a la exégesis histórico-crítica y de la necesidad de un estudio sincrónico de los textos. Desde esos tiempos, ya advertía Dreyfus que la exégesis y la vida de la Iglesia iban por caminos separados.18

En 1992, Charles Conroy19 señalaba varios aspectos del Antiguo Testamento que eran válidos también para los estudios sobre el Nuevo. Este artículo es importante, porque es en algunos puntos casi un oráculo programático de lo que sería, un año después, La interpretación de la Biblia en la Iglesia. En primer lugar, que la Biblia no era un legado exclusivo de cristianos y judíos, sino que estaba siendo abordada por estudiosos de la historia, la lingüística y otras ciencias sin que esos estudios presupusieran la fe católica, cristiana o judía.

Eso obligaba a los exégetas a ser más rigurosos y objetivos en su metodología y en sus conclusiones, y a hacer de la exégesis una ciencia. Eso no excluiría que la Biblia se estudiara a partir de la teología. Es decir, que el estudio teológico de la Biblia seguía siendo, también, válido. A esto añadía que el debate sobre los estudios bíblicos -se refería a los del Antiguo Testamento-, se extendía a los métodos. Ya no sólo se usaban los históricocríticos, sino que, incluso, estaban en boga los sincrónicos. Se imponía, pues, la interdisciplina para llegar a los sentidos de los textos. A ello habría que añadir la importancia que adquiría el acercamiento -aunque no lo llamaba acercamiento- feminista.

La irrupción del interés no estrictamente religioso -ni judío, ni cristiano- en los estudios bíblicos está dando rigurosidad y carácter científico a la exégesis, pero -al parecer- con ello la volvió una ciencia no teológica. Esto se debe a que no parte de las normas y creencias de la Iglesia para la profundización en el sentido de los textos de su tiempo. Ese carácter científico de la exégesis tiene que reconocer en la Biblia un texto teológico. Es decir, el estudio científico de la Biblia la acepta como libro teológico, en el que se testimonian interpretaciones teológicas del mundo, la vida y los acontecimientos. Sin embargo, tal reconocimiento es diferente de interpretar y actualizar el sentido de los textos a partir de y en conformidad con una fe determinada.

No obstante, hay varios testimonios de que esa yuxtaposición no ha sido superada en la actualidad, por ejemplo, en las XIX Jornadas Bíblicas de la Sociedad Bíblica Española, llevadas a cabo en Sevilla, España, en 2007, con el tema "Exégesis y teología en diálogo", Salvador Pié Ninot afirmó:

    El documento de la PCB de 1992 (sic) sobre La interpretación sobre (sic) la Biblia en la Iglesia, ha sido importante pero su referencia [de La interpretación de la Biblia en la Iglesia ] a la teología y a su enseñanza queda tan sólo indicada, no afrontando la no siempre fácil interpretación bíblica realizada en la historia (especialmente la referida a las definiciones dogmáticas...), que son punto de referencia para la enseñanza teológica.20

Por si estos testimonios fueran insuficientes, los Lineamenta del Sínodo de Obispos planeado para el 2008, sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, dicen: "Es notable el alejamiento de muchos cristianos de la Biblia"21, lo que se refiere al ámbito pastoral, pero más adelante confirma que dicho alejamiento se da también en el campo teológico:

    En general, se nota un escaso o impreciso conocimiento de las reglas hermenéuticas correspondientes a la identidad de la Palabra, compuestos por criterios humanos y revelados, en el contexto de la tradición eclesial en la escucha del Magisterio (...) ha de ser leída unificando correctamente el sentido históricoliteral y el sentido teológico-espiritual.22

Las palabras de Benedicto XVI en los mismos Lineamenta, reproducidas luego en el Instrumentum laboris del Sínodo sobre la Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia, no pudieron ser más explícitas sobre su preocupación por ese distanciamiento:

    Me parece que es muy importante hacer algo en este sentido, contribuir a que, juntamente con la exégesis histórica-crítica, con ella, y en ella, se dé verdaderamente una introducción a la Escritura viva como Palabra de Dios actual.23

Creo que el Papa propone a los obispos lo que está afirmado en La interpretación de la Biblia en la Iglesia: que la búsqueda del sentido literal, a través de los métodos exegéticos, es -en el caso de la Biblia- una tarea teológica, o al menos que la teología debe fundamentarse en el sentido literal de los textos bíblicos.

Al parecer, la continua profundización de la Biblia como palabra humana, que se ha dado en los últimos cien años, ha conducido a un divorcio (yuxtaposición) cada vez más conflictivo entre exégesis y teología; pero los deseos explícitos del Papa y de los obispos van en sentido contrario. No desean -aunque perciben- yuxtaposición, sino interdependencia esencial, a partir de la exégesis.

Sobre el tema de la profundización que se ha dado en los últimos años acerca de lo que significa que la Biblia es, también, palabra humana, vale citar las palabras que, poco después del Concilio Vaticano II, escribía Maximiliano Zerwick:

    ¿Qué ha sucedido con las Sagradas Escrituras para que en un momento dado todo se haya sometido a discusión? Solamente se ha manifestado su aspecto humano, su condicionamiento a ese mismo aspecto, aunque en tal medida que puede verdaderamente preocupar. En estos momentos (¡1970!) la confusión es grande. Nos hemos dado cuenta de que, aunque no en teoría, sí en la práctica, éramos monofisitas ante la Palabra de Dios. 24

Quise poner aquí estas palabras de Zerwick, porque me interesa ahora contrastarlas con otras de Gabino Uríbarri, que me parecen ser expresión clara de su molestia con la exégesis científica, que escribió 36 años más tarde:

    Más bien el peligro actual radica en un monofisismo de signo contrario: la reducción de la Escritura a un libro del Antiguo Oriente, que un buen filólogo oriental, que además sea historiador versado en ciencias sociales, podría comprender en su integridad, prescindiendo por completo de la fe.25

Por otro lado, en su tesis doctoral sobre La interpretación de la Biblia en la Iglesia, prologado por A. Vanhoye, Williamson26 dice que entre sus motivaciones para elaborar la tesis, estuvo que la investigación profesional de la Biblia ha perdido de vista su carácter religioso, o que "ha olvidado relacionar la Biblia con la vida".27 También afirma que los métodos históricocríticos no son neutrales per se y que no pueden dar resultados objetivos.28

En realidad, la temática de la autoridad que puede tener la Biblia sobre la teología está en qué se entiende por exégesis católica y si ésta puede existir. Si la exégesis es una ciencia teológica, se deben expresar sus características distintivas como tales, pero si no lo es, habría qué precisar en qué momento y con qué adiciones se la puede calificar de "católica".

La discusión se expresa, más bien, como molestia por la continua racionalización de la metodología exegética, que hace de esta ciencia independiente de las directivas magisteriales y dogmáticas y que incluso la hace recelosa con ellas. Pero eso parece inevitable.

Para muchos exégetas, así como para muchos teólogos sistemáticos, es necesario un punto de contacto que haga justicia a la exégesis y al sentido querido por el texto, como autoridad para la teología. De otra manera, la Biblia no puede ser el alma. El recelo de la teología respecto de la exégesis es síntoma inequívoco de que la exégesis no se considera o no se está poniendo en práctica como disciplina teológica; y por otro lado, de que los resultados fríamente científicos de la exégesis deben ser ampliamente "catolizados", si se quiere que sean válidos para la teología católica.

La interpretación de la Biblia en la Iglesia destaca la importancia que tiene, tanto en la Biblia como en su actualización, el hecho mismo de interpretar, lo que incluso va más allá del sentido de los textos. Pero esa actualización tiene que estar anclada en lo que los textos dicen y quieren decir (primacía del sentido literal, unidad de la Escritura) y en los controles eclesiales (comunidad, analogía, magisterio, Espíritu Santo).

Se ubica a la exégesis como ciencia sin a prioris29, es decir, que respeta los textos como teológicos, se la entroniza, pero para su actualización y relevancia para la teología, se subordinan a la tradición y al magisterio. Faltan puntos de armonización. ¿Se puede decir que hay simple yuxtaposición?


LA EXÉGESIS CATÓLICA

Murphy30 acentuó los puntos capitales de la racionalidad teológica de la Biblia: ella está compuesta de interpretaciones y exige ser actualizada, en lo que el magisterio juega un rol importante.

En un artículo posterior, el mismo autor decía:

    La exégesis es fiel a la propia intención de los textos bíblicos cuando va no sólo al corazón de su formulación para encontrar la realidad de fe que ahí se expresa, sino cuando también busca relacionar esa realidad con la experiencia de fe de nuestro mundo presente.31

Esto quiere decir que el sentido literal, tomando en cuenta que la Biblia es hermenéutica de hermenéuticas, implica o exige una nueva interpretación -actualización-, y no quedarse en el sentido estrictamente literal para el momento en que fue escrito. Y esto no tendría que ser necesariamente cristiano. La exégesis científica de la Biblia exigiría, pues, salir de la misma Biblia para lanzarse al reto de actualizarla.

Parte de lo problemático de La interpretación de la Biblia en la Iglesia está en que da al exégeta católico la doble tarea de "buscar lo que los autores quisieron decir y realmente dijeron" -sentido literal-, y la de actualizar el sentido a la situación concreta contemporánea. Sin embargo, no se puede dejar de percibir cierta contradicción en textos como el siguiente:

    En su trabajo, los exégetas católicos no deben jamás olvidar que ellos interpretan la Palabra de Dios. Su tarea común no está terminada cuando han distinguido fuentes, definido las formas o explicando los procedimientos literarios, sino solamente cuando han iluminado el sentido del texto bíblico como actual Palabra de Dios. Para alcanzar esta finalidad, deben tomar en consideración las diversas perspectivas hermenéuticas que ayudan a percibir la actualidad del mensaje bíblico y le permiten responder a las necesidades de los lectores modernos de las Escrituras.32

La Pontificia Comisión Bíblica es parca en la descripción del trabajo científico de la exégesis, pero inequívocamente hace referencia al trabajo de actualización del sentido de las palabras bíblicas al mundo contemporáneo; también encontramos textos como el siguiente:

    Los puntos de vista, en efecto, son diferentes, y deben serlo. La tarea primera de la exégesis es discernir con precisión los sentidos de los textos bíblicos en su contexto propio; es decir, primero en su contexto literario e histórico particular, y luego en el contexto del canon de las Escrituras. Al realizar esta tarea, el exégeta pone a la luz el sentido teológico de los textos, cuando éstos tienen un alcance de tal naturaleza. Es así posible una continuidad entre la exégesis y la reflexión teológica ulterior.33

Aquí La interpretación de la Biblia en la Iglesia parece aceptar que la exégesis es estrictamente científica y que no puede ser confesional, y que la catolicidad le vendría como un añadido.

Esta cierta contradicción ilustra muy bien la falta de acuerdo en los términos. Si la exégesis es una ciencia con pretensiones de universalidad y neutralidad, no puede ser católica. Lo católico le tendría que venir de afuera, es decir, en este caso, de las normas que se sigan para la actualización de los textos a una situación contemporánea. Sería ahí en donde el magisterio tendría la voz cantante. ¿Es que no se quiere reconocer la autoridad del sentido literal para la teología y la vida de la iglesia actual? Creo que ese no es el problema y que la solución a la aporía se presenta en otro nivel: hacer hermenéutica de textos tan claramente hermenéuticos (como en la Biblia) implica reconocer a la vez su relatividad y su autoridad.

Para la actualización (lo que el texto puede decir a nuestro momento) -continúa Murphy-, es necesario tomar en cuenta la tradición viva, que no es sólo la tradición (decisiones, por un lado, y documentos oficiales por el otro). La tradición viva está en muchas fuentes, con tropiezos, errores, contradicciones, y tanteos. Se trata, en última instancia, de reinterpretar las Escrituras a la luz de un nuevo contexto, en comunión con el Espíritu, lo que corresponde a los sentidos espiritual y pleno.34 En cuanto al exégeta católico, "es un miembro activo de la Iglesia, que hereda del pasado y trabajos de la tradición viva, descrita arriba; esta presuposición da color al acercamiento al texto".35

Aquí está, a mi juicio, una afirmación que no se explica suficientemente y que vuelve a dar la impresión de que entre exégesis y teología hay yuxtaposición. La expresión "da color" es coloquial y, en el mejor de los casos, no explica cómo. ¿Quiere esto decir que el ser católico hace que las conclusiones a que conduce el estudio científico de la Biblia -lo que los autores dijeron y quisieron decir- es diferente de las conclusiones del estudio de los exégetas no creyentes?

Si ese fuera el caso, habría que tomar en cuenta que La interpretación de la Biblia en la Iglesia misma propone algunas cautelas al exégeta respecto de esa misma tradición en la que vive. El documento toma seriamente en consideración el planteamiento hermenéutico, incluso citando a Gadamer. Desde luego que es imposible hacer exégesis neutral porque nadie es acultural.

Sin embargo, es preciso ser consciente del horizonte hermenéutico desde el cual se leen los textos para establecer cierta distinción entre el sentido del texto en su contexto y su actualización. La conciencia de la importancia e influencia del horizonte hermenéutico del exegeta no exime de la responsabilidad de intentar acercarse lo más posible al sentido del texto para los lectores intentados por el autor, y sobre todo -como señala La interpretación de la Biblia en la Iglesia- de considerar los mismos textos bíblicos como hermenéutica de otros textos.

Si la exégesis busca el sentido literal, mientras que el sentido espiritual -en cuanto es actualización del sentido literal- y el sentido pleno se corresponden con "lo que Dios quiso decir", entonces la exégesis es ciencia neutral, no confesional, y es preciso, para ser exégeta, ser crítico con el propio horizonte hermenéutico desde el cual se lee el texto. Pero al actualizar, se excede el límite de esa ciencia y se entra en el campo teológico -si se hace el trabajo de "exégeta confesional"- y en los dominios del magisterio.36 ¿Cómo puede el exégeta introducirse en ese ámbito?

Creo que así se explican los reparos de Fitzmyer respecto del sentido espiritual. En su tesis, Williamson37 afirma que Fitzmyer dice que el sentido espiritual es una palabra roedora (weasel Word), y Fitzmyer lo sostiene, pues si Pío XII -dice- habló de sentido espiritual sólo para el Antiguo Testamento en el Nuevo -el sentido cristológico del Antiguo Testamento-, La interpretación de la Biblia en la Iglesia dice que el sentido espiritual pertenece a todos los textos bíblicos... leídos bajo el influjo del Espíritu Santo... lo que lo extiende a la tradición eclesial, y resulta muy vago.

El problema está en analizar la posibilidad y las características de una exégesis católica -que esté dentro de la tradición viva- y con ello, en la pregunta sobre si la exégesis es una disciplina teológica38, como argumenta Uríbarri.

La tesis de Williamson39 enlista y analiza veinte principios de interpretación católica, que se pueden desprender de La interpretación de la Biblia en la Iglesia. Los principios de interpretación son las presuposiciones y los procedimientos que usa el exégeta. Los clasifica en seis títulos:

  1. El principio fundacional
  2. En lenguaje humano: Exégesis católica y conocimiento humano
  3. La Palabra de Dios: Exégesis católica y fe cristiana
  4. El significado de Escritura inspirada
  5. En lenguaje humano: Métodos y acercamientos
  6. Interpretación en práctica

Bajo el título "B", Williamson pone cuatro principios, que son: (1) Exégesis católica y ciencia. (2) Exégesis católica e historia. (3) Uso de los análisis filológicos y literarios. Y (4) La contribución de la hermenéutica filosófica. En la explicación del quinto principio dice que la precomprensión con la que se leen los textos debe estar abierta a corregirse en diálogo con el texto mismo40, que la interpretación debe estar abierta a pluralidad de sentidos41, que la Biblia misma y la historia de la interpretación de la misma muestran que hay reinterpretaciones a la luz de nuevas circunstancias.42 Pero no insiste en que debido a ello la interpretación debe, necesariamente, ser plural.43

En la explicación de los demás principios, valdría también lo que Williamson numera como principio 544, sobre todo, en los principios (7) El rol de la comunidad de fe. (8) Interpretación a la luz de la tradición bíblica, la unidad de la Escritura y del canon. (9) Interpretación del Antiguo Testamento a la luz del misterio pascual, y principalmente (10) Interpretación a la luz de la tradición viva de la Iglesia. Y esto porque DV No. 12, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Benedicto XVI y el Sínodo de 2008 subrayan que el sentido literal es el sentido básico, sobre el cual se pueden edificar los sentidos pleno y espiritual.

La tesis de Williamson, en resumidas cuentas, deja la misma impresión de que aun cuando estén dichos los principios interpretativos católicos o de la exégesis católica, no se señala con claridad cómo, en la práctica, la Biblia puede ser el alma de la tradición viva. En el caso de esta tesis, los matices que se aplican al principio 5 deben aplicarse a los demás, pues están dichos para todos, a saber, que "para evitar el subjetivismo, es necesario profundizar y enriquecer la precomprensión, más aún, modificarla y corregirla por medio de aquello que dice el texto".45

La interpretación de la Biblia en la Iglesia, como el artículo de Murphy y de Pie Ninot, se refiere a la tradición viva, para explicar que en ella hay actualizaciones diferentes y tensiones, y que ésta no debe confundirse con la tradición o el magisterio.


LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA

Como se ve, varios autores señalan con cierta razón que el problema de la autoridad de la Biblia -sentido literal- sobre la teología está formulado de manera equívoca, tanto en la DV como en La interpretación de la Biblia en la Iglesia.

Mi aportación en este artículo está centrada en lo que antes señalé como un avance en la interpretación católica de la Biblia que supone La interpretación de la Biblia en la Iglesia, que considero que en cierta medida explica la autoridad que tiene la Biblia para la teología y el magisterio, y que no ha sido suficientemente explicitada en los autores a que me he referido. Desgraciadamente, tampoco el Sínodo del 2008 aclaró este tema.

La exégesis, por sí misma -sentido literal-, es el alma de la teología. Eso hace que el exégeta no se limite al significado del texto en el pasado. Veámoslo detenidamente.

La interpretación de la Biblia en la Iglesia, como hemos visto, fluctúa un poco en la definición de la labor del exégeta. Parece que lo que hace propiamente al teólogo no es el trabajo meramente exegético, sino la actualización -inmerso en la tradición eclesial- que puede hacer del sentido del texto bíblico. A la vez, se afirma con contundencia que el sentido literal tiene autoridad para toda la tradición. Intentemos ahora profundizar cómo el sentido literal -que, repitámoslo, no puede ser confesional-, tiene autoridad sobre cualquier actualización.

En primer lugar, es preciso aclarar que la utilización que La interpretación de la Biblia en la Iglesia hace del sustantivo interpretación y del verbo interpretar, es equívoca, y que esto tiene consecuencias a la hora de querer definir fronteras. La interpretación puede referirse al sentido literal46 -exegético-, a la actualización47 -sentidos espiritual y pleno-, y, en general, a ambos.48 Un problema se presenta cuando se pretende comprender el sentido de la DV, al afirmar que "la función de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, escrita o tradicional, sólo ha sido confiada al magisterio vivo de la Iglesia" (DV, No. 10), afirmación que está citada en La interpretación de la Biblia en la Iglesia.49

Un tema que el documento retoma con insistencia es la reinterpretación o actualización que se hace de los textos y las tradiciones dentro de la misma Biblia. Ello da pistas al exégeta para "interpretarla", es decir, para comprender tanto su sentido literal, como vías para actualizar ese sentido (sentidos espiritual y pleno). De esas relecturas, el documento saca varias conclusiones por demás importantes, que desarrolla en seis párrafos50, con una estructura común: primero se hace una constatación y luego se saca una conclusión para la "interpretación". Cabe señalar que dicha interpretación implica la exégesis, pero apunta sobre todo a la actualización.

El primer párrafo constata que la Sagrada Escritura se constituyó con base en el consenso de las comunidades y que por ello la interpretación debe ser fuente de consenso de las mismas comunidades.

En el segundo, constata que la fe se adaptó -dentro de la misma Sagrada Escritura-, a situaciones nuevas, por lo que la interpretación actual debe ser creativa y adaptarse al mundo contemporáneo, y que por tanto la actualización del mensaje de la Biblia debe ser creativa, no mecánica. El objetivo es responder a las situaciones nuevas, impensables para los tiempos bíblicos, a partir de la forma de actualizar e interpretar que hay en la misma Biblia:

    Puesto que la expresión de la fe, tal como se encuentra en la Sagrada Escritura reconocida por todos, se ha renovado continuamente para enfrentar situaciones nuevas -lo cual explica las relecturas de numerosos textos bíblicos-, la interpretación de la Biblia debe tener igualmente un aspecto de creatividad y afrontar las cuestiones nuevas, para responder a ellas a partir de la Biblia.51

El tercer párrafo constata que la Escritura es conjunto de interpretaciones, a veces en tensión, por lo que la interpretación debe ser plural.

    Dado que los textos de la Sagrada Escritura tienen a veces tensiones entre ellos, la interpretación debe necesariamente ser plural. Ninguna interpretación particular puede agotar el sentido del conjunto, que es una sinfonía a varias voces. La interpretación de un texto particular, debe, pues evitar la exclusividad.52

El cuarto párrafo constata que la Escritura surgió en diálogo con las comunidades creyentes y que, por tanto, la interpretación se debe hacer en el seno de la Iglesia. El quinto, que dado que la Biblia surgió también en el ambiente cultural y litúrgico de las comunidades, la interpretación debe estar inmersa en la participación de los exégetas en la vida de fe de la comunidad. Finalmente, constata de nuevo el desarrollo de las tradiciones bíblicas, lo que implicaría que la interpretación debe tomar lo útil de las tradiciones exegéticas anteriores, pero también innovar.

Quisiera centrarme, brevemente, en los párrafos 2 y 3.

En La interpretación de la Biblia en la Iglesia se considera que la exégesis de la Escritura enseña el modo de interpretar la historia y los acontecimientos actuales. En este sentido, el documento de la Pontificia Comisión Bíblica va más allá que la Divino Afflante Spiritu, para la que la exégesis debe buscar lo que los autores quisieron decir, y también de la DV, que no aclaró el significado de las expresiones "(la verdad) que quiso Dios que quedara consignada en las letras sagradas"53 y "qué quiso Dios comunicarnos (...) que plugo a Dios manifestar"54 como objetivo de la exégesis.

La interpretación de la Biblia en la Iglesia explica que la Biblia es en realidad un conjunto de interpretaciones, y que su forma de reinterpretar y actualizar tradiciones y textos anteriores es una norma para la actualización de los textos. Es decir, la verdad de la Biblia está más que en lo que dice -antes de la Providentissimus- y en lo que quiere decir -Divino Afflante Spiritu-, en la forma y el hecho mismo de interpretar y actualizar. Ella es la norma de actualización, es el alma de la tradición viva. El documento dice: "La Biblia es una manifestación privilegiada de este proceso (interpretaciónreinterpretación) que ella ha contribuido a realizar y del cual continúa siendo la norma reguladora."55 Esto no se limita a la interpretación dentro de la misma Biblia56, sino es norma de cualquier actualización posterior.

En otros lugares afirma que las actualizaciones deben ser plurales y aceptar la tensión:

    Conviene finalmente, añadir que en el Nuevo Testamento, como ya en el Antiguo Testamento, se observa la yuxtaposición de perspectivas diferentes, a veces en tensión unas con otras (...). Una de las características de la Biblia es precisamente la ausencia de un sistema, y por el contrario, la presencia de tensiones dinámicas. La Biblia ha acogido varios modos de interpretar los mismos acontecimientos o de pensar los mismos problemas. Ella invita así a rechazar el simplismo y la estrechez de espíritu.57

¿Constituye esto un punto de autoridad de la Biblia para la vida de la Iglesia? Ya lo creo. Se confirma que la Biblia es maestra, más que de actitudes o creencias, de interpretación y actualización. Y una característica de sus reinterpretaciones reside en que son plurales y soportan la tensión, por lo que la interpretación -actualización- "debe necesariamente ser plural". La exégesis, pues, comprendida como metodología científica para encontrar el sentido literal, da una norma preciosa de actualización, y con ello, para la fe, la teología y el magisterio vivo. Y lo hace en y desde el sentido literal.58


CONCLUSIÓN

El exegeta no es, pues, en sí mismo, un teólogo católico, pero sabe que trata con textos teológicos y respeta su contenido. Los resultados de su investigación, el sentido literal -que puede agruparse y formar así tratados de teología bíblica-, es lo que puede ser actualizado (interpretado de manera auténtica) por el magisterio y la teología católica. Nada impide que un exegeta funja, también, pero posteriormente, como teólogo católico. En ese caso, deberá ser crítico con sus posiciones tomadas, a la hora de hacer exégesis.

Según La interpretación de la Biblia en la Iglesia, la Biblia, exégesis bíblica o sentido literal, es el alma, porque indica a la teología y al magisterio, que las actualizaciones del mensaje de los textos deben ser plurales y que pueden estar en tensión. La Biblia es norma de interpretación -actualización-, más que depósito de contenidos, acontecimientos o creencias.


Pie de página

1Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III,B,1 Subrayado mío. Este párrafo habla de la Biblia como espejo en el que la Iglesia reconoce su identidad (la Biblia como alma) y luego precisa que ese espejo y esa identidad se fundamentan en la autoridad de la Escritura, de modo que el problema tratado en este artículo tiene que referirse a qué autoridad se debe conceder a la Biblia en la teología.
2Cfr. Poffet, L'autorité de l'Écriture, un libro que, sorprendentemente, sólo es citado por la Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, unas tres o cuatro veces.
3Dei Verbum, DV, No. 10.
4DV, No. 11.
5DV, No. 12.
6DV, No. 9.
7DV, Nos. 8.10.21.
8DV, No. 19.
9DV, No. 12.
10En 1964, decía por ejemplo Schillebeeckx: "La forma como Dios salva es una acción divina, pero es, al mismo tiempo, una interpretación divina de esa acción, a saber, por la palabra profética." (Schillebeeckx, "Exegesis, Dogmatics and the Development of Dogma", 121). Luego, al citar a Cerfaux, afirmaba: "De hecho, inspiración, en el sentido teológico, que toma cuando se aplica a la Biblia, no es una intervención completamente nueva, completa en sí misma. Continúa un movimiento, lo lleva a perfección y tiene su razón de ser en el origen de ese movimiento." (Schillebeeckx, "Exegesis, Dogmatics and the Development of Dogma", 123)
11"La Biblia es una manifestación privilegiada de este proceso que ella ha contribuido a realizar y del cual continúa siendo la norma reguladora." (Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III,A)
12DV, No. 9.
13DV, No. 10.
14DV, No. 21.
15DV, No. 24.
16DV, No. 12, citado en Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia (discurso del papa Juan Pablo II sobre el documento). Como señalo más adelante, aquí la palabra interpretación no se puede referir al sentido literal de los textos, sino a la actualización que de ellos se puede hacer. La Pontificia Comisión Bíblica, en La interpretación de la Biblia en la Iglesia insiste sobre el tema con citas de la DV, No. 10, en I,C,1; y en III,B,3.
17Schillebeeckx, "Exegesis, Dogmatics and the Development of Dogma", 123.
18Refoulé, La exégese, y Dreyfus, Éxégèse en Sorbonne, según Vanhoye, "L'interpretazione Della Bibbia nella Chiesa", 3-15.
19Conroy, "Reflections on the Present State of Old Testament Studies", 597-609.
20Pié Ninot, "Pedro y la Iglesia", y Artus, "Dei Verbum", 90. La misma afirmación tiene Hercsik, "Das Word Gottes in der nachkonziliaren Kirche und Theologie", 135-162.
21La Palabra de Dios en la vida, Capítulo 1, No. 16. También insiste sobre ello en las premisas del Instrumentum laboris.
22La Palabra de Dios en la vida, Capítulo 1, No. 16, al citar el Catecismo de la Iglesia Católica. Esta distancia es señalada en el Instrumentum laboris, No. 40.
23La Palabra de Dios en la vida, Capítulo 1, No. 16, al citar el "Discurso al final del encuentro con los obispos de Suiza en 2006". Subrayado mío. Instrumentum laboris, No. 21.
24Zerwick, "Lo divino a través de lo humano en los evangelios", 140.
25Uríbarri, "Exégesis científica y teología dogmática", 567. Uríbarri no hace referencia alguna a la cita de Zerwick. En ese artículo, el autor propone que la exégesis sea científica y a la vez teológica, pues una exégesis sin alma (no teológica) no puede ser el alma de la teología. Para que la exégesis sea una disciplina teológica, debe partir de la exégesis científica, pero debe buscar generalizar, agrupando el mensaje de bloques de libros y, finalmente, debe mirar su exégesis desde la unidad de la Escritura, la tradición, el magisterio y la analogía de la fe.
26Williamson, Catholic Principles.
27Williamson, Catholic Principles, 7, en Fitzmyer, Recensiones, 435.
28Williamson, Catholic Principles, 329, en Fitzmyer, Recensiones, 439, lo que Fitzmyer refuta. Uno de los temas más discutidos por la Pontificia Comisión Bíblica, en la elaboración de La interpretación de la Biblia en la Iglesia, fue la neutralidad del método. Se decía, en una redacción previa: "..de por sí es neutral, no implicando ninguna opinión preconcebida (...). Aún después de sus recientes desarrollos, el método histórico-crítico permanece siendo un método exegético neutral. Porque estudia la Sagrada Escritura en cuanto obra literaria, como se estudia cualquier otra obra literaria, eso puede poner a la luz, en modo diacrónico, el sentido querido de los autores o redactores y, en modo sincrónico, el significado del texto actual para el lector moderno, pero no puede en lo absoluto, elaborar una teología del Antiguo Testamento o del Nuevo o de toda la Biblia." Las reacciones estuvieron centradas en que el texto bíblico, de por sí, es teológico. El método, en ese caso, neutralizaría el contenido teológico de los textos. La neutralidad lo volvería agnóstico y estéril. En la redacción final, se renunció tanto a hablar de la neutralidad del método como a confinarlo en los aspectos históricos y literarios ajenos a la teología Puesto que se optó por dar al exégeta una doble tarea, como hemos indicado.
29Cfr. Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, I,A,4.
30Murphy (en "Reflections on 'Actualization' of the Bible", 79-81) señalaba que la actualización del sentido de los textos tiene principios, métodos y límites. Entre los principios habría que destacar, con la DV y la Pontificia Comisión Bíblica (La interpretación de la Biblia en la Iglesia), que la Biblia misma tiene muchos ejemplos de actualización y que "exige" ser actualizada; que la Biblia es normativa, que no debe ser manipulada, y que el magisterio está a su servicio (cfr. DV, No. 10). Entre los métodos, subrayaba que la actualización presupone una exégesis correcta, que debe tomar en cuenta la interpretación de la Escritura por la Escritura (reinterpretaciones); y, finalmente, la validez de la exégesis y actualización del Antiguo Testamento prescindiendo del Nuevo. Este es un tema un poco más novedoso, en el que insistió en otros artículos. Entre los límites, incluyó la interpretación fundamentalista sectaria, la racionalista y la del materialismo ateo.
31Murphy, "What Is Catholic about Catholic Biblical Scholarship?" 116.
32Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III,C,1.
33Cfr. Ibid., III,D,4.
34Sobre el sentido espiritual, dice: "Como regla general, se puede definir el sentido espiritual, comprendido según la fe cristiana, como el sentido expresado por los textos bíblicos, cuando se los lee bajo la influencia del Espíritu Santo en el contexto del misterio pascual de Cristo y de la vida nueva que proviene de él." (Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, II,B,2). Y sobre el sentido más pleno dice: "El sentido pleno se define como un sentido profundo del texto, querido por Dios, pero no claramente expresado por el autor humano" (Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, II,B,3)
35Murphy, "What Is Catholic about Catholic Biblical Scholarship? 112-119, 118. Subrayado mío.
36¿Cómo entender, en este caso, la afirmación de que "la comunidad creyente es efectivamente el contexto adecuado para la interpretación de los textos canónicos. La fe y el Espíritu Santo enriquecen su exégesis"? (46-47).
37Los logros principales de La interpretación de la Biblia en la Iglesia, según Williamson, Catholic Principles for Interpreting Scripture, 7 (en Fitzmyer, Recensiones, 437) fueron los siguientes: definición de las características de la interpretación católica, confirmación y puntualización del método histórico-crítico, incorporación de la hermenéutica filosófica, apertura a otros métodos y acercamientos, rehabilitación de los sentidos de la Escritura, énfasis en el sentido para la actualidad, reconocimiento de la interpretación de no especialistas. Entre los retos están los siguientes: clarificar las implicaciones de la doble naturaleza de la Escritura, la naturaleza de la teología bíblica en la Iglesia, varias cuestiones de historia y fe, la relación de la exégesis católica y de la academia secular. Sobre esto, reflexionar sobre los principios católicos de interpretación, ser o no ser una disciplina teológica, hacer de la Escritura un alimento espiritual para el pueblo de Dios.
38Hercsik ("Das Word Gottes in der nachkonziliaren Kirche und Theologie", 135-162) subraya que, para la La interpretación de la Biblia en la Iglesia, la exégesis es una disciplina teológica.
39Catholic Principles for Interpreting Scripture, obra en la cual me basé para escribir este artículo (327-349).
40Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, II,A,1.
41Ibid., II,A,2; II,B,1.
42Ibid., III,A,3.
43Ibid., III,A,3.
44Artus, "Dei Verbum", dice: "...los teólogos están invitados a dejar que las formulaciones dogmáticas que utilizan, sean interrogadas por los nuevos resultados de los estudios exegéticos." (II,B,1)
45Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, II,A,1.
46Por ejemplo: "En lugar de permitir un acceso más fácil y seguro a las fuentes vivas de la Palabra de Dios, hace de la Biblia un libro cerrado, cuya interpretación siempre problemática requiere una refinada técnica, que hace de ella dominio reservado a algunos especialistas." (Introd. A) Además, se puede ver: I,A,1; I,B,1; I,D,3; II,C,1, etc.
47Por ejemplo: "Están dotados de un carisma particular para la interpretación de la Escritura, cuando transmitiendo, no sus ideas personales, sino la Palabra de Dios, aplican la verdad eterna del Evangelio a las circunstancias concretas de la vida." (III,B,3). Se puede ver: I,C,1; III; III,B; III,B,2, etc.
48La mayoría de veces, la palabra interpretación corresponde en cierta forma con la exégesis y en cierta forma con la actualización, por ejemplo: "Uno de los más antiguos testimonios de la interpretación judía de la Biblia es la traducción griega de los Setenta" (I,C,2). Se puede ver también I,C,3; III,A,2; III,D,2, etc.
49Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III,C.
50Cfr. Ibid., III,B,3.
51Ibid., III,A,3. Subrayado mío.
52Ibid.,III,A,3.
53DV, No. 11.
54DV, No. 12.
55Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III,A.
56Como podría suponerse, "la Biblia contiene numerosas indicaciones y sugestiones sobre el arte de interpretarla" (Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III,A,3).
57Ibid., III,A,2.
58Cfr. Nota 24.

BIBLIOGRAFÍA

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