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Theologica Xaveriana

versión impresa ISSN 0120-3649

Theol. Xave. vol.63 no.176 Bogotá jul./dic. 2013

 

La Estela de Merneptah y la tasa de desempleo: ideología y teología en la historiografía de los orígenes de Israel*

The Merneptah Stele and Unemployment Rate: Ideology and Theology in the Historiography of the Origins of Israel

A Estela de Merneptah e a taxa de desemprego: ideologia e teologia na historiografia das origens de Israel

Milton Acosta Benîtez**

*Artículo de reflexión en el cual se han integrado dos ponencias: una presentada en Wheaton College (EE.UU.), en junio de 2011, y la otra en la Universidad de Oxford (Inglaterra), en septiembre de 2012, como parte de los estudios de posdoctorado que adelanta el autor. Recibo: 12-02-13. Evaluación: 21-05-13. Aprobación: 08-07-13.
**Doctor en Antiguo Testamento de Trinity Evangelical DivinitySchool, Deerfield, EE.UU; Master de Wheaton Graduate School, Wheaton, EE.UU.; Licenciado en Educación con énfasis en inglés y francés, Corporación Universitaria de la Costa, Colombia. Profesor de Exégesis del Antiguo Testamento y Teología bíblica; director de los grupos de investigación en Biblia en la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia. Correo electrónico: macosta@unisbc.edu.co


Resumen

Una de las grandes preguntas en los estudios bíblicos durante los últimos tres siglos es en qué sentido son históricos los relatos bíblicos. Incluso los biblistas más conservadores han concluido que el cuadro de los orígenes de Israel es sumamente complejo, que no siempre disponemos de evidencia directa y que la ideología del investigador juega un papel fundamental en la investigación bíblica. Este artículo muestra que, en últimas, no existe consenso ni una última palabra sobre los orígenes de Israel en Canaán. Queda a los lectores elegir el mejor argumento a la luz de la evidencia presentada.

Palabras clave: Merneptah, historiografía, ideología, Israel, minimalismo, maximalismo.


Abstract

During the last three centuries, one of the most important questions related to biblical studies is how historical biblical accounts are. Even the most conservative biblical scholars have concluded that the origin of Israel is extremely complex: direct evidence is not always possible and the researcher's ideology plays a crucial role in biblical research. This work is intended to illustrate why it is not possible to reach consensus or to have a final word about the origins of Israel in Canaan. It is up to readers to choose the most suitable argument under the light of the evidence presented.

Key words: Merneptah, historiography, ideology, Israel, minimalism, maximalism.


Resumo

Uma das grandes perguntas nos estudos bíblicos durante os últimos três séculos é em que sentido são históricos os relatos bíblicos. Inclusive os biblistas mais conservadores concluíram que o quadro das origens de Israel é sumamente complexo, que nem sempre dispomos de evidência direta e que a ideologia do investigador tem um papel fundamental na investigação bíblica. Este artigo mostra que, finalmente, não existe consenso nem uma última palavra sobre as origens de Israel em Canaã. Cabe aos leitores eleger o melhor argumento à luz da evidência apresentada.

Palavras-chave: Merneptah, historiografia, ideologia, Israel, minimalismo, maximalismo.


History is memory; the task of the honest historian must be to prevent it from becoming distorted memory.
Georg Iggers

Introducción

El propósito de este artículo es mostrar por qué no es posible tener una perspectiva única sobre los orígenes del antiguo Israel, ni determinar fácilmente qué hace que una posición sobre este asunto sea mejor que otra. Dado que para el tema existe una innumerable cantidad de fuentes, en el presente artículo solo examinaremos cómo se usa la Estela de Merneptah en las tres corrientes historiográficas más importantes que explican los orígenes de Israel, para luego plantear algunas reflexiones sobre historiografía bíblica.

La inscripción de esta estela constituye un hito para la interpretación de los hallazgos arqueológicos de la transición del Bronce tardío al Hierro y de la evidencia bíblica.1 Es tan importante que algunos la llaman Estela de Israel. Usaremos la Estela de Merneptah como estudio de caso, con el fin de observar de qué manera los historiadores construyen, reconstruyen o deconstruyen la historia de los orígenes de Israel.2

"Israel" en la estela de merneptah

Aproximadamente, en el año 1208 a.C., Merneptah, faraón de Egipto, celebra que ha exterminado a Israel. Así, sin proponérselo, nos deja la referencia histórica escrita más antigua en la que se menciona a Israel como pueblo. El escrito de Merneptah aparece en una estela (de piedra) de la cual no hay copia. Hoy reposa en el Museo egipcio de El Cairo.

La Estela de Merneptah fue descubierta en 1896 en Tebas, Egipto, por Sir Flinders Petrie. Esta estela de granito tiene aproximadamente 2,3 metros de altura y un metro de ancho. La inscripción en ella es un himno egipcio que celebra las victorias de Merneptah sobre sus enemigos; Israel es uno, y es mencionado al final de la lista, entre los enemigos del monarca en Canaán. La parte del texto que más nos interesa para nuestra investigación dice: "Israel está acabado; su simiente ha dejado de existir."3

La mayoría de los académicos concuerda en que la estela es de la última década del siglo XIII a.C.; unos pocos debaten si se trata de "Israel" o "Jezreel". En lo que no hay acuerdo alguno es en lo que se puede concluir sobre los orígenes de Israel, la etnicidad de Israel y las implicaciones que esto tiene para la cronología bíblica.

La estela y su texto son los mismos para todos los historiadores. Está grabada en piedra y solo hay una. La variedad de interpretaciones que surgen de la Estela de Merneptah muestra que, al tratar de establecer la relación entre la arqueología y la Biblia, el resultado no es un Israel sino tres: el Israel bíblico, el Israel histórico y el Israel antiguo. A esta conclusión llegó P. R. Davies: el "Israel bíblico" es literario y está basado en la Biblia; el "Israel histórico" se refiere a las personas que vivieron en el norte de Palestina durante una parte de la Edad de Hierro y se fundamenta en la arqueología; y el "Israel antiguo" es la "amalgama" que resulta de los dos primeros.4

Uno de los críticos de Davies dice que a última hora éste no encontró ninguno de los tres israeles, y que no se sabe si se le puede tomar en serio, pues para Davies la arqueología es incompleta y lo que reconstruyen los historiadores es ficción, igual que la Biblia.5

Aunque la clasificación de los tres grupos tiene limitaciones, en términos generales se podría decir que el contexto de los autores que se identifican con el "Israel bíblico" (también llamados "maximalistas") y el "Israel histórico" (también llamados "centristas") es la comunidad cristiana y el mundo académico al que pertenecen. Entre los autores que hablan del "Israel antiguo" (conocidos además como "minimalistas") se encuentran personas que tienen filiaciones religiosas y otros que no.

En ocasiones, estos últimos presentan su carencia de compromisos religiosos como ventaja sobre el historiador de Israel que opera en un contexto de fe. Sin embargo, hay que recordar que los historiadores de confesión declarada también trabajan en la academia y con métodos académicos. De todas maneras, y aunque no es la apreciación más elogiosa para ninguno, "los historiadores seculares pueden ser tan culpables de distorsión como la contraparte religiosa, 'abusando' de la historia de la misma manera al interpretar el pasado en sus propios y exclusivos términos".6

Aunque artificiales las categorías de los tres israeles7, es necesario usarlas porque sin ellas la información se haría inmanejable y resultaría imposible hablar de las tendencias y corrientes del tema que nos ocupa o de cualquier otro. De todas maneras, al mirar qué papel juega la Estela de Merneptah en cada uno de los tres israeles, se podrán constatar algunas particularidades.

Los cuatro puntos principales de debate sobre el significado de la Estela de Merneptah para el estudio de la historia antigua de Israel son los siguientes: (1) El significado del nombre "Israel"; (2) la naturaleza de Israel; (3) la ubicación geográfica de Israel; y (4) las implicaciones cronológicas para los orígenes de Israel.8 Estos asuntos son cruciales para la historia de Israel anterior al tiempo del rey Omri, quien es mencionado en textos asirios de los siglos IX y VIII a.C.

La Estela de Merneptah en el "Israel bíblico"

Este acercamiento al estudio de los orígenes del Israel antiguo sigue el esquema general de la trama y la cronología bíblicas. Busca comprender la lógica interna de la Biblia. En esencia, la historia de Israel transcurre en la secuencia y de la manera como lo relata la Biblia. La arqueología se utiliza para corroborar lo que la Biblia dice. Algunos representantes de esta escuela son: Bryant Wood, Paul Ray, Ian Provan, V. Philips Long y Tremper Longman.

De hecho, los tres últimos han publicado un libro titulado A Biblical History of Israel. En esta lectura de la Biblia y de la historia, por lo general se acepta que Israel viene de Egipto, que hubo un éxodo y una conquista. Negar estos eventos es considerado un atentado contra la inspiración, la veracidad y la confiabilidad del texto sagrado.

Para el historiador conservador o tradicionalista, cuya reconstrucción de la historia de Israel se fundamenta principalmente en la Biblia, la Estela de Merneptah tiene un significado sin igual; de modo que si la estela menciona a Israel, la inclinación natural es a tomarlo como el Israel que menciona la Biblia y buscar el periodo de la historia bíblica al que pertenece.

Se considera que, aunque las palabras que dice la estela sobre Israel no son las más halagadoras, no es poca cosa que "ya en el último cuarto del siglo XIII a.C., Israel fuera una entidad de suficiente importancia en Palestina como para ameritar que Merneptah la mencionara".9 Esto indica que, en ese tiempo, "los egipcios ya estaban familiarizados con un grupo con ese nombre."10

Esta lectura asume que estar presente en la lista de pueblos y lugares que figuran en la estela significa reconocimiento, lo cual para algunos, a su vez, implica una permanencia extendida de Israel en la tierra, y consecuentemente una población considerable y un ejército respetable. La estela se toma como evidencia indirecta que ilumina relatos bíblicos como el del éxodo, ya que muestra que Israel se encuentra en Canaán, en el siglo XIII, como lo dice la Biblia.11

Además, algunos sostienen que la inscripción se refiere a Israel como "unpueblo o posiblemente [...] un grupo étnico". Esto correspondería al crecimiento rápido de un buen número de ciudades en las montañas centrales de Canaán, entre el periodo del Bronce tardío y principios del Hierro (siglos XIII-XII a.C.) que muestra la arqueología.12 Este crecimiento nadie lo discute; el problema es cómo se explica.

Si la Estela de Merneptah se lee junto con la arqueología de la misma época, en Canaán, es posible ver entonces los resultados de una "relación asimétrica" de un Egipto poderoso y unas ciudades-estado cananeas contra los asentamientos en las zonas altas, es decir, Israel:

Las relaciones asimétricas entre grupos típicamente resultan en la creación de identidades étnicas diferenciadas, y por tanto es probable que los habitantes de las montañas hubieran desarrollado su propia identidad bajo estas circunstancias. Este es el Israel que se menciona en la Estela de Merneptah.13

Algunos defensores de la historicidad de los relatos bíblicos admiten que a partir de la Estela de Merneptah no se puede concluir nada definitivo respecto del origen de Israel o del tiempo que Israel ha estado en la tierra; la Estela de Merneptah "no nos ayuda a descubrir si Israel salió de Egipto poco antes o mucho antes de ese tiempo."14Estas diferencias entre los autores conservadores están ligadas al problema de la fecha del éxodo. Tradicionalmente se ha aceptado la fecha temprana (1446 o 1447 a.C.), la cual se calcula a partir de la evidencia bíblica interna (1R 6,1 y Ex 12,40).15

En cuanto a la historiografía en favor del Israel bíblico, Malamat sostiene que hay dos extremos que se deben evitar: la lectura literal del texto bíblico y la lectura del mismo como "tradición fabricada deliberadamente." Por tanto, "no existe fundamento alguno para negar una conexión entre el Israel que menciona Merneptah y el 'Israel bíblico', salvo que tal conexión es inconveniente para la postura 'minimalista'".16

En conclusión, para la corriente denominada "Israel bíblico", la Estela de Merneptah ilumina y confirma el relato bíblico. Se considera que el problema con quienes lo ven de otra manera no es científico, sino ideológico.

La Estela de Merneptah en el "Israel histórico"

Se llama "Israel histórico" a la historia del Israel antiguo que se puede reconstruir principalmente a partir de la interpretación de sitios, artefactos e inscripciones arqueológicas. Algunos autores reconocidos en este campo son Mario Liverani, Peter Davies, John Van Seters y Thomas L. Thompson.

A los autores de este grupo se les llama en otros círculos "minimalistas", "revisionistas" o "reconstruccionistas" porque si bien para ellos la Biblia es un documento antiguo y de gran valor, no es una fuente histórica confiable; no tanto porque piensen que en la Biblia hay una intención perversa de engañar (aunque no faltan quienes así lo creen), sino porque consideran que prima la intención comunicativa y teológica sobre la histórica. Además, los autores de los textos bíblicos no siempre usaron fuentes confiables y, por razones obvias, tampoco tuvieron la intención de escribir historia como se entiende hoy.

Así, la corriente que reconstruye el Israel histórico favorece la evidencia arqueológica por encima y, muchas veces, en contra de lo que relata el Antiguo Testamento sobre los orígenes de Israel. Al observar que numerosos eventos, nombres y lugares bíblicos no se han podido constatar, hasta la fecha, con la arqueología, se concluye que buena parte de la historia bíblica anterior a Omri se gestó o se inventó durante los periodos exílico y posexílico con el fin crear identidad entre los judíos y animarlos a regresar a Judá. Así las cosas, la Estela de Merneptah en particular no nos dice nada respecto de los orígenes de Israel porque Israel es nativo de Canaán.17

Esta interpretación de la historia considera que, aparte de la información bíblica, no sabemos casi nada sobre la formación del pueblo hebreo. Como dice Garbini:

Es claro de todas maneras que el Israel que menciona Merneptah no vino de Egipto, y lo mismo se aplica para las tribus que probablemente hablaban arameo y se asentaron en Palestina (y en muchos otros lugares del Cercano Oriente) a principios del siglo XI a.C.18

Igualmente, Thompson afirma que Israel es un pueblo netamente cananeo.19 De hecho, los únicos habitantes de Canaán que podrían afirmar que vinieron de Egipto son los filisteos, quienes "habían peleado contra los egipcios en Egipto".20 Por eso, Thompson, quien es contrario a la postura maximalista, dice (siguiendo a Ahlström y Lemche) que si algo demuestra la Estela de Merneptaes es más bien la "naturaleza indígena no étnica de Israel en sus orígenes."21

Para algunos de estos autores, el Israel de la Estela de Merneptah es "un grupo tribal, no sedentario" de personas.22 Thompson, por ejemplo, afirma -en uno de sus libros- que "Israel" incluso podría referirse a una región "en contraposición al nombre claramente geográfico de Canaán."23 Sin embargo, en el mismo libro, Thompson también dice que este himno de victoria egipcio se refiere a Israel "como un pueblo que es derrotado por Merneptah".24 De todas maneras, para Thompson, grupo humano no significa grupo étnico.

Por su parte, Whitelam sostiene que identificar el Israel de la Estela de Merneptah como un grupo étnico específico (como lo hacen Dever, Kitchen, Provan, Bimson y Faust)25 es imponer "una perspectiva europea moderna de la etnicidad que no le encaja al 'Israel antiguo'." El Israel de la Biblia no es la Europa del siglo XIX, donde emergieron y triunfaron las naciones-estado, las cuales "se concebían como entidades homogéneas en lo étnico y lo lingüístico." El Israel de la Biblia tiene muchas caras, pero la etnicidad no es una gran preocupación o se entiende de manera diferente.26 En el punto más extremo de esta perspectiva se encuentran los autores que ni siquiera están seguros de que la estela mencione a Israel, pues podría tratarse de Jezreel. Según Edelman, solo sabemos que esta gente, Israel o Jezreel, "existía en algún lugar de la antigua Palestina en los tiempos de la campaña de Merneptah en la última década del Bronce tardío".27 La mención de Israel o Jezreel también pudo haber sido -afirma Edelman- un error de escriba o solo un procedimiento estilístico para balancear la ecuación literaria.28

Sin embargo, aun cuando se tratara de Israel, el hecho de que lo mencione la estela no significa que sea un enemigo digno, como dicen los defensores del Israel bíblico. Aquí vale la pena citar extensamente el argumento de Edelman:

...una revisión de la lista en la subsecuente campaña de Sheshonq revela que las pequeñas villas aparecen al lado de pueblos y ciudades amuralladas más grandes. Si el escriba que compuso la coda había estado trabajando con una lista así detallada, no es necesario que Israel fuera una entidad significativa. El escriba pudo haberlo escogido entre un número de opciones porque quería un grupo poblacional, un pueblo, para balancear sus ciudades-estado, o porque quería un lugar de las montañas para balancear las planicies. Hay otras razones igualmente posibles. Pudo haberse tratado de una gran confrontación o de pequeñas escaramuzas; hay demasiadas cosas desconocidas como para andar adivinando por qué mencionan a Israel. Quedamos en deuda con el escriba por haberlo incluido en su resumen por la razón que haya sido y solamente podemos lamentarnos de que no nos haya dado información más específica.29

Desde esta perspectiva, también se hacen algunas observaciones sobre historiografía. Según Liverani, los "tradicionalistas" (del Israel bíblico) cometen el siguiente error:

...querer cargar la historia normal con todos los valores ideológicos pertenecientes a la reelaboración posterior, haciéndola por tanto bastante anormal, anacrónica y única. Y a su vez, el error o el límite de los innovadores está en no darse cuenta de cuán directamente hunde sus raíces en los acontecimientos anteriores la reelaboración posterior, haciendo así de la primera historia algo inesperado y de la segunda algo insignificante.30

En síntesis, los tradicionalistas leen el texto bíblico literalmente y los innovadores lo leen y lo descartan. Según Liverani, ambos errores se deben evitar. Evidentemente, este autor considera que su método se ubica también en el "centro".

Consecuentemente, para Liverani, la solución a los problemas del estudio bíblico en relación con la evidencia arqueológica es escribir una historia que conecte la "historia normal" con la "historia inventada", "dando vida a una trayectoria histórica provista globalmente de sentido." Ambas siguen siendo ideológicas, pero la tarea del historiador no es simplemente escribir una paráfrasis de la Biblia, como hacen los historiadores tradicionalistas. Un "acercamiento secular" debería producir una historia crítica de Israel que toma distancia de cuestiones teológicas.31

La Estela de Merneptah en el "Israel antiguo"

Se entiende por "Israel antiguo" la reconstrucción histórica que resulta de una interpretación dialógica entre el texto bíblico, la arqueología y los textos del Medio Oriente antiguo. Los historiadores de Israel se consideran de centro32cuando aceptan la Biblia como fuente histórica confiable, y al mismo tiempo afirman que sus textos tienen claras evidencias de trabajo editorial, acreción de los textos en el tiempo y representación histórica por motivos literarios, retóricos y de contextualización.

Esta es la corriente en crecimiento que cuenta con el mayor número de representantes. Podemos incluir aquí a Michael Hasel, Mihai Mazar, K. Van Bekkum, James HofFmeier, William Hallo y K. Lawson Younger. Estos dos últimos se refieren a su acercamiento historiográfico como el "método contextual", en el sentido de que procura interpretar la Biblia en diálogo con los textos y la arqueología del Medio Oriente antiguo.33

La mayor dificultad en la conformación de este grupo consiste en que algunos autores que se tildan mutuamente de "minimalistas" o "maximalistas" profesan estar en el "centro" de los debates. Por tanto, esta categoría inevitablemente tendrá un marco bastante difuso.

Por razones bíblicas, arqueológicas y literarias, los especialistas aquí agrupados por lo general prefieren una fecha tardía para el éxodo (1270-1260 a.C.), unos cincuenta años antes de Merneptah. Esto pone al éxodo más de dos siglos después de la fecha tradicional (1446 o 1447 a.C.) y cambia sustancialmente la identidad del Israel que menciona la estela.

En la discusión con autores conservadores, tales especialistas se plantean muchas preguntas: si la Biblia realmente da una fecha para el éxodo o no, si seguimos la LXX o el TM, si Pablo se equivocó al citar la LXX, si los números se leen de manera literal o figurada, y otras cosas más. Autores como Hoffmeier sostienen que el Israel que menciona la Estela de Merneptah no corresponde al periodo de los Jueces, sino al de Josué.34

La historiografía que intenta reconstruir la historia del Israel antiguo pone a dialogar el relato bíblico con la evidencia arqueológica, con el fin de producir un cuadro lo más completo posible de la historia de Israel. Opera a partir de diversas presuposiciones respecto del Antiguo Testamento: (1) Que sí tiene un interés en la historia y la cronología, pero (2) se compone de creaciones literarias en las que muchas veces prima lo temático y lo teológico.

En otras palabras, aun cuando el texto bíblico tiene gran valor para reconstruir la historia de Israel, se acepta que los textos hacen una representación de la realidad con fines identitarios, didácticos y teológicos. Reconoce además que todo artefacto arqueológico, igual que los textos, se debe interpretar. Por eso, se afirma que el cuadro que resulta exclusivamente de la arqueología no es completo; requiere de los textos antiguos, incluida la Biblia.

En esta corriente se acepta el éxodo, pero eso no quiere decir -para algunos- que todos los que se constituyeron como Israel venían de Egipto; es decir, el relato bíblico del éxodo contiene una esencia histórica a partir de la cual se han hecho elaboraciones literarias y teológicas que constituyen el libro que hoy conocemos por ese nombre. Igual que en el grupo del Israel bíblico, autores como Hasel, por ejemplo, sostienen que la Estela de Merneptah "indica que Israel es una entidad socio-étnica" lo "suficientemente significativa como para aparecer en una lista con ciudades amuralladas importantes como Askelon y Guezer, al igual que la ciudad norteña de Yenooam."35 Es cierto que la gramática egipcia "no dice nada con respecto a si esta gente vive en asentamientos o son seminómadas," pero la referencia a Israel como simiente "podría indicar que Israel vivía de la agricultura en esta tierra y disfrutaba de un estilo de vida sedentario hacia el 1209 a.C."36 Esto implica que Israel no estaba ligado a un sistema ciudad-estado.

Autores como Van Bekkum llaman "proto-Israel" al Israel de los tiempos de Merneptah porque todavía no se había constituido como un estado.

[Pero el determinativo gramatical egipcio en la estela] no significa que "Israel" sea realmente representado como un pueblo socio-étnico, el cual sería igualitario o nómada, ya que en la práctica de los escribas egipcios el uso del determinativo distintivo para describir a los enemigos es con frecuencia completamente arbitrario.37

Van Bekkum sostiene además que la "simiente" no se refiere a la destrucción de los israelitas, sino de su agricultura, y que la estela no suministra información sobre la ubicación geográfica de Israel.

En síntesis, solo podemos afirmar que "el faraón destruyó el suministro de alimentos de un grupo mayormente sedentario que era lo suficientemente fuerte a los ojos de los egipcios como para mencionarlos en oposición literaria a algunos de los pequeños reinos cananeos." Entonces, a lo más, se podría decir que la mención de Israel en la estela es apenas un transfondo para lo que conocemos más adelante como los estados de Israel y Judá.38

¿La Estela de Merneptah?

Tal vez vale la pena anotar que hay un cuarto grupo. Se lo menciona, no tanto por lo que afirman o niegan sus integrantes acerca de la Estela de Merneptah, sino por lo que no dicen sobre ella. Numerosos especialistas en las ciencias bíblicas consideran que temas como los orígenes de Israel tienen poca o ninguna importancia. Por eso, no participan en estas discusiones.

Los herederos de la nueva crítica literaria se dedican más que todo al análisis lingüístico, retórico y antropológico de la Biblia. Para ellos, el valor de la Biblia radica principalmente en su belleza literaria y su mensaje. Desde hace algunas décadas, el mundo de las ciencias bíblicas viene moviéndose en esta dirección.

Quizás hay dos causas principales que se pueden mencionar. En primer lugar, los modelos histórico-críticos -como dice Alter- convirtieron la Biblia en una especie de montículo arqueológico.39 Los académicos se dedicaron a desmantelar las capas y a determinar las fechas para cada una de ellas. Sin embargo, un texto no es un Tel; es una composición literaria antigua que se debe entender y estudiar como tal.

La segunda causa reside en que la Biblia es un texto religioso, sagrado para muchos. Esto quiere decir que el interés de muchos desaparece si la investigación y el estudio de la Biblia no concluyen de alguna manera en una comprensión de su valor religioso, de su mensaje y de la relevancia del mismo. Esta es una realidad que preocupa en los grandes y tradicionales centros de la academia bíblica en el mundo.

Reflexiones sobre historiografía, ideología y teología

La Estela de Merneptah es, para todos los historiadores, "el dato correcto" (the right fact) para incluir en una historia de Israel. Sin embargo, las historias de Israel que se producen demuestran que existe más de un "estándar correcto" (right standard) para su interpretación.40 De la misma estela surgen tres orígenes distintos para Israel, los cuales han llegado para quedarse.

Hemos visto, en la primera parte de este artículo, que la interpretación de un solo descubrimiento arqueológico es suficiente para producir por lo menos tres perspectivas distintas respecto de los orígenes del antiguo Israel. En esta segunda parte nos proponemos mostrar que es imposible que haya un solo Israel, que las tres perspectivas son provisionales y que de alguna manera se complementan.

Lejos de un consenso

En las tradiciones cristianas y judías defensoras del Israel bíblico, la aparición de Israel en Canaán históricamente se ha entendido como la explica el libro de Josué: por vía de una conquista. La Estela de Merneptah confirma que Israel está en Canaán y que es un pueblo importante. Aunque los libros de Josué y de los Jueces muestran que el establecimiento de Israel en Canaán no fue un proceso breve ni fácil, en el imaginario colectivo se ha entendido que fue una entrada contundente y un asentamiento rápido.

Esta forma de entender la aparición de Israel en Canaán ha sido desafiada seriamente por diversos modelos alternativos fundamentados en nuevas teorías y formulados para nuevos públicos: la infiltración pacífica, la revolución campesina y otros.41 Aunque cada modelo tuvo su día, el uso de la Estela de Merneptah muestra de manera inequívoca que en la actualidad ningún modelo goza de aceptación general; es decir, estamos muy lejos de un consenso para la historiografía de los orígenes de Israel y su aparición en Canaán.

Quienes deducen por la Estela de Merneptah que Israel es un pueblo cananeo, sostienen que sus conclusiones son producto de la ciencia arqueológica, no de construcciones religiosas. Sin embargo, como dice Hoffmeier, tal interpretación no solo demeritaría completamente una de las tradiciones más persistentes en la Biblia, el éxodo, sino que no explica cómo y por qué esa tradición existe en textos que los académicos generalmente aceptan como preexílicos.42En otras palabras, una cosa es decir que Israel no es gran cosa en tiempos de Merneptah, y otra muy distinta es decir que el éxodo sale mágicamente de algún sombrero teológico o ideológico.

El punto de vista

El problema de los tres israeles demuestra la incontrovertible realidad del punto de vista desde el que escribe todo historiador. Incluso si afirmamos que en la historiografía hay unas interpretaciones o métodos mejores que otros, todavía queda la pregunta: ¿Mejores para quién y según qué criterios? Las reconstrucciones de la historia que hacen los arqueólogos no están exentas de un punto de vista. Ninguna ciencia goza de ese privilegio. Los hallazgos arqueológicos requieren de interpretación y selección de un "vehículo para transmitir los resultados obtenidos." Y aunque la historia que resulta da la impresión de ser definitiva y comprehensiva, en realidad están basados en "probabilidades complejas".43 El hecho de que todo historiador tenga un punto de vista imposibilita el consenso.

El punto de vista existe porque la historiografía es una empresa contextual.44 Por tanto, una mirada al contexto intelectual de los historiadores puede ser útil para entender la historia de la historiografía de los orígenes de Israel.45 Este es un procedimiento normal en el estudio de textos antiguos, incluida la Biblia. Sin embargo, y a pesar de que estamos bien entrados en la llamada posmodernidad, los historiadores no siempre lo reconocen: ".es raro encontrar un historiador o historiadora que despliegue la filosofía con la que escribe historia."46Resulta peor cuando algún autor parece asumir que escribe sin un punto de vista.

Pero aun cuando el historiador reconozca el punto de vista y tome sus decisiones consciente y honestamente, el resultado

...será una variedad de narrativas, cada una con validez en sus propios términos. Sin embargo, todas inevitablemente serán incompletas; y mientras que la explicación individual inevitablemente sigue siendo defectuosa, por lo menos puede contribuir a favor de —antes que en contra de— "la competencia" hacia una mejor comprensión del todo.47

Así que se necesita algo de transigencia; una transigencia entre los que siguen manteniendo una perspectiva empírica ingenua de la historia como un registro del pasado "como ocurrió", y los que llevan los argumentos escépticos posmodernos hasta el final y concluyen que la historia del pasado puede ser, o hasta debe ser construida simplemente como nosotros queramos.48

En la historiografía bíblica existen tres grandes narrativas para los orígenes de Israel. Todas usan la Estela de Merneptah, pero todas tienen que ir más allá de la estela para defender sus argumentos. Solo se puede decir, a partir de la famosa inscripción egipcia, que alguna forma de Israel existe en Canaán a finales del siglo XIII a.C.

Los límites de los métodos

¿Qué significa "tomar distancia de las cuestiones teológicas"? ¿No sería como pedirle al académico secular que tome distancia de las cuestiones ideológicas? Así, el minimalista le pide al maximalista que se distancie de la teología y el maximalista le pide al minimalista que se distancie de la ideología.

Droysen dice que la esencia de la ciencia histórica es la interpretación.49 Los historiadores interpretan el pasado a la luz del presente y el presente a la luz del pasado; pero todo historiador decide qué luces va a usar, qué va a iluminar, desde qué ángulo y con qué propósito. Aun cuando este procedimiento es tan necesario como inevitable, al mismo tiempo crea perspectivas y tensiones.

En ocasiones, la academia ha gozado de un consenso sobre algún tema bíblico determinado, pero el consenso se acaba cuando aparecen evidencias y métodos nuevos. Hoy en día, en el estudio de la historia de Israel hay poco consenso inclusive sobre grandes temas como el éxodo, la conquista, los orígenes de la monarquía, y la existencia de personajes bíblicos muy significativos, como David y Salomón.50

Si la historia es la interpretación que un individuo hace de eventos pasados, usando ciertos métodos y con un propósito en mente, hay que preguntar cuál es la relación entre la objetividad y la función política y social del historiador: "La historia siempre ha sido muy política en su coloración", y tiene un mensaje político implícito o explicito que sirve a ciertos ideales.51

Se ha demostrado que es posible para un historiador examinar las fuentes rigurosamente, pero con ojos que solo ven lo que le es útil para su teología y su ideología política, o para acomodar y representar de manera distorsionada todo lo que no sirva a sus intereses. La tarea de escribir historia requiere de una combinación de estudio y métodos rigurosos con honestidad académica.52

Como interpretación del pasado para el presente, con el fin de influir en el futuro, la historia escrita es una especie de midrash, que se propone "responder a las demandas del auditorio" que puede ser académico o religioso, o ambas cosas.53

Es cierto que "la historia es siempre una argumentación" 54, pero la evidencia le impone unos límites a la retórica y a la imaginación. Pongamos un ejemplo. El libro de Josué dice que, bajo las órdenes de Moisés y de Josué, los israelitas poseyeron toda la tierra de Canaán (Jos 12,7-24); y también dice que no la poseyeron (Jos 13,1-6). Algunos toman solo la primera afirmación para proclamar que hubo una conquista rápida, total y definitiva de Canaán; otros toman solo la segunda, para decir que no hubo ninguna conquista; otros más toman las dos para decir que el libro de Josué, por lo menos se compone de dos fuentes (¿mal editadas?) que se contradicen, porque proceden de diferentes épocas y lugares. ¿No se dieron cuenta los escritores de lo que estaban haciendo? En ninguno de los tres casos importa lo que diga la Estela de Merneptah.

Arqueología y tasa de desempleo

La Estela de Merneptah demuestra que las piedras hablan, pero no le dicen lo mismo a todo el mundo. Por eso, en el estudio de la historia de Israel existen "minimalistas" y "maximalistas". Para los primeros cuenta más la arqueología que el texto bíblico; para los segundos es a la inversa.

La arqueología es como la tasa de desempleo de un país. Se supone que los datos son tan claros que su interpretación debería ser la misma para todos; pero es sabido que el gobierno interpreta los números de una manera, los sindicalistas de otra y el candidato político de otra; sin embargo, el problema del desempleo sigue sin resolver. La analogía, aunque imperfecta, sirve para afirmar que los datos objeto de estudio son susceptibles de manipulación.

En el caso de la Estela de Merneptah, en lo que se refiere al estudio de los orígenes de Israel, no se puede decir que constituye una situación ideal en la cual hay tres fuentes: un relato bíblico específico, una fuente extrabíblica y una evidencia arqueológica específica. La inscripción no trata de un evento en particular. Se puede afirmar que alguna forma de Israel —que es mencionada en una estela egipcia de victoria— existía en Canaán a finales del siglo XIII a.C. Sin embargo, resulta inviable decir que el "Israel" allí mencionado tenga nada que ver con la Biblia.

La tarea imposible

Todo historiador —dice Hoffer— enfrenta una paradoja inescapable: la historia es imposible pero tenemos que escribirla porque "hacer historia y estudiar el pasado no es imposible". 55 Hay un sentido en el que escribir historia es una tarea imposible. Qué tan posible o imposible piense un autor que es escribir historia estará determinado por qué tan moderno o posmoderno sea.

La idea de la imposibilidad depende de la epistemología con la que se trabaja. Si la única epistemología aceptable es la que produce un conocimiento completo y exacto de todo en el pasado, entonces no sabemos nada de nada, ni siquiera de nosotros mismos; pero esto no tiene sentido porque los seres humanos no conocemos las cosas de esa manera. Decía Aristóteles que "los hombres son por naturaleza suficientemente aptos para la verdad, y las más de las veces llegan a conseguirla. Por consiguiente, aquel que sabe conocer lo verdadero, sabe también conjeturar lo probable." 56

El ser humano también es finito, limitado y con la capacidad de distorsionar las cosas. Por tanto, el conocimiento humano es siempre aproximado. Sin embargo, es conocimiento suficiente. Por tales razones, la historia siempre se tiene que volver a escribir. Los seres humanos conocemos por aproximación, guiados por evidencias tanto directas como circunstanciales.

Se puede hacer el esfuerzo por determinar cómo encaja la Estela de Mernepta con la arqueología de Palestina y con el texto bíblico, pero el cuadro que resulte tendrá que ser sometido a revisión, en la medida en que los especialistas vayan encontrando nuevas evidencias y nuevos métodos para comprender el texto, el artefacto, y la relación entre los dos, como bien argumenta Van Bekkum.57

Sea que el historiador escriba desde la fe, desde la fe y la academia, desde la academia y alguna ideología, o que busque rating para un programa de televisión, vale la pena recordar que

...lo que vemos está determinado no solamente por lo que está "allá afuera" en el mundo externo, sino también por la forma como nosotros respondemos a eso personalmente; y eso a su vez depende de lo que somos, lo que hemos experimentado y las expectativas que tenemos. De modo que nuestro aporte es una parte indisoluble del proceso total de la percepción. Algo similar ocurre con nuestra forma de tratar el pasado: la manera como vemos el pasado, los "hechos" que seleccionamos como significativos, la manera como los interpretamos y lo convertimos en una composición coherente; estos procedimientos históricos se derivan del carácter personal mismo del historiador en particular. 58

Nuestra exploración concluye que hoy en día no es posible dividir a los historiadores de Israel (ni a los teólogos) entre liberales y conservadores, judíos y cristianos, o católicos y protestantes. En todas partes hay de todo, y las posiciones varían de un tema a otro. Hemos podido constatar que muchas de las decisiones de los historiadores ya están tomadas antes de examinar las evidencias.

En algunos casos, el factor determinante es la teología o la ideología; en otros, el clima político del momento; y en algunos más la mezcla de estos y otros factores. Esto lo reconocen historiadores de Israel que se confiesan cristianos (algunos conservadores), historiadores de Israel que dicen no profesar ningún credo y también los teóricos de la historiografía general.

El modelo del Israel antiguo se ha convertido en el camino más prometedor en la investigación de los orígenes de Israel y de la historia de Israel en general. K. Lawson Younger, por ejemplo, ha demostrado convincentemente que los relatos antiguos de guerra, como el libro de Josué o la Estela de Mernepta, comúnmente utilizan la hipérbole con fines retóricos.59

En otras palabras, no se debe tomar todo a la letra. Es común encontrar expresiones que señalan que conquistaron todo o que los mataron a todos. También son hiperbólicos los salmos de entronización en la Biblia (Sal 2, por ejemplo)60 y los himnos nacionales de nuestros países. Se cantan a todo pulmón; y nadie se burla ni prohíbe su canto porque sean hiperbólicos.


Pie de página

1Whitelam, '"Israel is laid waste; his seed is no more': What if Merneptahs Scribes were Telling the Truth?" 9. Todos los textos citados en este artículo de publicaciones en inglés aparecen en español traducidos por el autor.
2Estos asuntos son particularmente importantes en América Latina, donde los lectores de la Biblia se debaten entre la perspectiva tradicional de la historia que reciben en las iglesias, y las perspectivas críticas que se difunden por numerosas fuentes, incluidas las biblias de estudio, los cursos de Biblia que se ofrecen por todas partes, la Internet y algunos canales de televisión (National Geographic, Discovery, History). Como dice Southgate, la presencia de estos temas en la televisión muestra que la historia es también parte de la cultura del entretenimiento y que los productores de estos programas harán cualquier cosa que genere rating e ingresos. Qué tan útiles y veraces son estos programas es quizás secundario para sus creadores (Ibid., 29-32).
3Hoffmeier, "The (Israel) Stela of Merneptah", 41.
4Davies, In Search of "Ancient Israel", 11.
5Dever, Who were the Early Israelites and Where did They Come From?, 138.
6Southgate, History: What and Why? Ancient, Modern and Postmodern Perspectives, 47.
7Autores como Thompson afirman que la clasificación de tres israeles que hace Davies es "convincente." (Thompson, "Davies, Philip R. The Origins of Biblical Israel"). Sin embargo, el asunto no es tan sencillo. Por ejemplo, Israel Finkelstein, quien se autodenomina "centrista", afirma que Israel es indígena de Canaán, cosa que también sostienen autores revisionistas o minimalistas como el mismo Thompson (Finkelstein y Mazar, The Questfor the Historical Israel: Debating Archaeology and the History of Early Israel, 44;Thompson, The Mythic Past: Biblical Archaeology and the Myth of Israel, 39-40). La pregunta es entonces dónde queda el centro.
8Hasel, "Merenptah's Reference to Israel: Critical Issues for the Origin of Israel", 48.
9Provan, Longman y Long, A Biblical History of Israel, 170-171.
10Faust, "How did Israel Become a People? The Genesis of Israelite Identity", 69.
11Malamat, The History of Biblical Israel: Major Problems and Minor Issues, 59.
12Provan, Longman y Long, A Biblical History of Israel, 169-170.
13Faust, "How did Israel become a People?", 92.
14Provan, Longman y Long, A Biblical History of Israel, 333, Nota 101.
15Para un ejemplo de un defensor de esta fecha, véase a Wood, "The Rise and Fall of the 13th-century Exodus-Conquest Theory".
16Provan, Longman, and Long, A Biblical History of Israel, 171.
17Un ejemplo entre ellos, Garbini, Myth and History in the Bible, 137.
18Ibid., 4-5.
19Thompson, Early History of the Israelite People: From the Written and Archaeological Sources, 113.
20Garbini, Myth and History in the Bible, 4-5.
21Thompson, Early History of the Israelite People, 113.
22Un autor los llama "miembros de tribu incivilizados" (Drews, The End of the Bronze Age: Changes in Warfare and the Catastrophe ca. 1200 B.C, 20).
23 Thompson, Early History of the Israelite People, 139.
24Ibid., 275.
25Whitelam, "'Israel is laid waste; his seed is no more'", 9.
26Ibid., 13.
27Edelman, "Ethnicity and Early Israel", 35.
28Ibid., 36.
29Ibid., 38.
30Liverani, Más allá de la Biblia. Historia antigua de Israel, 442.
31Liverani, Israel's History and the History of Israel, XV-XVIII; 367.
32Davies, "Israel Finkelstein and Amihai Mazar, edited by Brian B. Schmidt, The Quest for the Historical Israel: Debating Archaeology and the History of Early Israel (Society of Biblical Literature Archaeology and Biblical Studies 17)", 593-594. Aunque Finkelstein y Mazar se definen a sí mismos como "centristas", sus escritos muestran desacuerdos importantes en varios asuntos.
33Véase, por ejemplo, a Hallo, "Biblical History in its Near Eastern Setting: The Contextual Approach"; y a Younger, "The 'Contextual Method': Some West Semitic Reflections".
34Hoffmeier, "What is the Biblical Date for the Exodus?", 225-247.
35Hasel, "Merenptah's Reference to Israel", 53-54.
36Ibid.
37Van Bekkum, From Conquest to Coexistence: Ideology and Antiquarian Intent in the Historiography of Israel's Settlement in Canaan, 56 ss.
38Ibid., 57-58, 473.
39Alter, The Art of Biblical Narrative, 13.
40Southgate, History: What and Why?, 1-26.
41Para un resumen de estos modelos, véase a Ray, "Classical Models for the Appearance of Israel in Palestine."
42Algunos ejemplos (Am 2,8 [Ex 22,26-27]; Os 13,5; 2,14-20). Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai: The Evidence for the Authenticity of the Wilderness Tradition, 3-6.
43Morley, Ancient History: Key Themes and Approaches, 8.
44Se llama "contextualista" al método que estudia los eventos históricos en su contexto; "contextualizador" se refiere a la persona que intenta entender eventos pasados con el fin de encontrar lecciones para el presente. En este sentido, es difícil encontrar un historiador que no sea de alguna manera contextualizador.
45Moore, Philosophy and Practice in Writing a History of Ancient Israel, 2.
46Ibid., 1.
47Southgate, History: What and Why?, 123.
48Ibid., 124.
49Citado por Iggers, "The Role of Professional Historical Scholarship in the Creation and Distortion of Memory", 36.
50La evolución de los debates puede verse con mucha claridad en Moore y Kelle, Biblical History and Israel's Past: The Changing Study of the Bible and History.
51Iggers, "The Role of Professional Historical Scholarship in the Creation and Distortion of Memory", 39.
52Ibid., 34.
53Armenteros, Midrás Tanhuma: Génesis, 11, 21.
54Hoffer, The Historians' Paradox: The Study of History in Our Time, 7.
55Ibid., 179.
56Aristóteles, El arte de la retórica, 41-42.
57Van Bekkum, From Conquest to Coexistence.
58Southgate, History: What and Why?, 67.
59Younger, Ancient Conquest Accounts.
60Whybray, Reading the Psalms as a Book, 89-90.


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