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Revista Facultad Nacional de Salud Pública

Print version ISSN 0120-386X

Rev. Fac. Nac. Salud Pública vol.24 no.1 Medellín Jan./June 2006

 

Encontrar una familia en la calle

Finding a family in the streets

Álvaro Giraldo P.1Constanza Forero P.2Lina Marcela López G.3Leidy Tabares4Paula Andrea Durán G.5

1 Sociólogo, magíster en salud pública, profesor de la Facultad Nacional de Salud Pública, Universidad de Antioquia. Cibercorreo: algipi@guajiros.udea.edu.co

2 Enfermera, magíster en salud pública, profesora de la Facultad de Enfermería, Universidad de Antioquia

3 Trabajadora social, facilitadora en procesos de formación juvenil, investigadora del Grupo Cultura y Salud de la Facultad Nacional de Salud Pública, Universidad de Antioquia

4 Protagonista de la película La vendedora de rosas

5 Estudiante de gerencia en sistemas de información en salud de la Facultad Nacional de Salud Pública, Universidad de Antioquia

Recibido: 22 de agosto de 2005 Aceptado: 21 de febrero de 2006



Resumen

El presente estudio fue realizado por el Grupo de Investigación de Cultura y Salud, en la ciudad de Medellín, Colombia, con niños en situación de calle que participaron en la película La vendedora de rosas. Objetivo: evidenciar el significado que tiene para ellos el hogar y la familia. Metodología: para la comprensión del fenómeno, se partió del punto de vista de los participantes mediante el enfoque etnográfico y la perspectiva de la investigación cualitativa. Resultados: muestran el significado que los niños dan a su hogar, al tránsito de este a la calle y de cómo encuentran la familia deseada y el regreso al hogar. Conclusiones: las personas que viven en situación de calle salen de sus hogares por diversos motivos, como falta de afecto, malos tratos y búsqueda de libertad y, al llegar allí, necesitan sobrevivir, acción que se facilita con la intervención de los mediadores, quienes les permiten encontrar la que consideran su verdadera familia. Al final del artículo se incluye un glosario con los términos utilizados por los niños de la calle.

Palabras clave

Familia, niños de la calle, hogar, poder en psicología, investigación cualitativa


Summary

Current study was done by “Grupo de Investigación de Cultura y Salud” (Culture and Health Research Group) in Medellín, Colombia among children living in the streets, who participated as natural actors in the film La vendedora de rosas. Objective: to demonstrate the meaning of home and family for children living in the streets. Methodology: comprehension of the phenomena, from participants point of view through the ethnographic qualitative perspective. Results: Results show the meaning that kids give to their homes, and to the trajectory from home to streets, and their perceptions about the family they would like to have. Also it shows return to home. Conclusions: people who live on the streets leave their Finding a family in the streets homes for several reasons, such as lack of afection, child abuse, domestic violence, search for freedom. Once they get there, survival is possible by mediators interventions who allow them to find out what they consider as real family. At the end of the article there is a glossary with terms used by the street children.

Key words

Family, homeless children, home, power in psychology, qualitative research



Introducción

Las transformaciones en el ámbito político, económico, social y cultural —evidenciadas en la acelerada urbanización, la violencia, las condiciones de pobreza en que vive gran parte de la población, los malos tratos, el deseo de afecto, independencia, libertad y el abuso— llevan a los niños a abandonar sus hogares y a llegar a las calles, en donde se unen a los combos que existen en las diferentes ciudades, o bien, forman nuevos grupos que se convierten en sus familias y en los cuales encuentran la protección y el afecto que no tienen en sus casas.

El enfoque etnográfico permitió establecer como aportes a la discusión: la diferenciación que se hace entre el hogar, la familia y la familia deseada; contemplar en las interrelaciones, la diferenciación entre el “poder del corazón” y el “poder de la ambición” y la importancia de la vinculación permanente de los participantes en la investigación. Los resultados muestran la diferencia entre la concepción de hogar y de familia y exploran el tránsito que los niños viven entre la casa y la calle, en donde pueden encontrar una familia y el regreso al hogar por las condiciones que viven en la calle. En los estudios revisados, no aparecen explícitas las diferencias entre el hogar, la familia y la familia deseada, desde la mirada de los participantes. En la investigación se hace explícita en la concepción de hogar y de la familia, el tránsito de la casa a la calle, el retorno al hogar y el encontrar una familia.

Este estudio parte de la perspectiva de la investigación cualitativa, que pretende comprender los fenómenos desde el punto de vista de los participantes. Asimismo, busca la comprensión de los significados y acciones cotidianas, para construir y dar sentido al fenómeno estudiado. Se utilizó el enfoque etnográfico, que según Velasco,1 permite describir y analizar los procesos culturales dentro de un contexto determinado.

La etnografía puede entenderse, según Geertz,2 como el proceso de la descripción densa. Es decir, ir más allá de los simples hechos y buscar estructuras significativas.3 Se parte del concepto de cultura, entendida como “estructuras de significados establecidos socialmente”.4 El etnógrafo, en su condición de investigador, no parte de conocimientos previos, sino de la ignorancia metodológica y, por lo tanto, debe iniciar un proceso de conocimiento por medio del trabajo de campo; así, construye el conocimiento con base en la interacción que establece con el grupo observado. El investigador pasa de la mirada al sentido, como afirma Galindo.5

Los participantes fueron personas que trabajaron en la película La vendedora de rosas,6 quienes compartieron un año y medio de experiencias durante la filmación. Ellos hacen parte de la gran cantidad de niños y jóvenes que han vivido en situación de calle. A cada persona se le presentó el consentimiento informado y se le explicó que la investigación no requeriría de procedimientos de intervención ni experimentales. 7 Se garantizó el anonimato y la confidencialidad de los datos obtenidos a partir de las entrevistas; aceptaron participar y formar parte del grupo investigador.

Para la recolección de los datos se emplearon técnicas como la observación, el diario de campo (que en el texto se identifica con la abreviatura D. C.), la entrevista (identificada con una E seguida del número correspondiente) y la revisión documental:

  • La observación: se realizó en los hogares, lo lugares de trabajo y, en general, en los hechos de la vida cotidiana de los participantes. Algunas de las observaciones fueron grabadas en video.
  • El diario de campo: se llevó un registro de las actividades diarias y las impresiones de los investigadores.
  • Las entrevistas: fueron realizadas por el grupo de investigación en forma individual y grupal, coordinadas por dos integrantes; uno de ellos hacía las veces de entrevistador principal y el otro la complementaba, formulando preguntas que surgían del resto del grupo. Para el desarrollo de las entrevistas se partió de temas generales como la vida en el hogar y en la calle, la violencia y la muerte; se hizo registro individual de estas; luego se trascribieron para iniciar su codificación. Se realizaron varios encuentros con cada uno de los participantes; la duración en promedio fue de una hora por sesión.
  • La revisión documental: Se emplearon diferentes referentes bibliográficos como libros, revistas, periódicos y otros documentos para complementar la información directa.

El análisis se hizo a partir de la lectura de las entrevistas y las observaciones. Estas fueron codificadas en forma descriptiva; los códigos se agruparon de acuerdo con su similitud, permitiendo establecer una nueva agrupación y, así, la elaboración de categorías y subcategorías. Se identificó como categoría principal sobrevivir y se hallaron subcategorías como muerte, mediadores para vivir en la calle, poder, droga y encontrar una familia; esta última se presenta en este artículo. Durante el proceso de la investigación y especialmente en esta etapa, se contó con los aportes de los participantes del estudio; de esta manera se validaron los datos.


Resultados

A partir del análisis de los datos obtenidos, se identificó que para los niños en situación de calle8 existen dos formas de entender lo que tradicionalmente se ha denominado familia: el hogar y la familia.

Hogar

Según los participantes en el estudio, el hogar está conformado por personas con afinidad sanguínea, como mamá, hermanos, abuela y en ocasiones, papá. Entre las características identificadas del padre se encuentran el estar ausente y el ser inestable, abusivo o agresivo.

Estar ausente o inestable: “Mi papá ha sido muy aventurero [...] ha sido muy inestable, ha sido una persona que nunca está en la casa, se pierde por temporadas [...]”. (E4)

Abusivos: “¿Qué papá le dice a uno que se deje mamar los senos por cinco bonyoures y cinco mil pesos [...]?” (E5)

Agresivos: “Una vez llegó mi papá todo borracho a pegale a mi mamá. él empezó a pegale y yo desperté, entoes él empezó otra vez a pegale y lo cogí con un palo de escoba y lo encendí a palo. Yo: —­A mi mamá no le pegue; eh, descarao! —fue lo que le dije yo. Y me hizo quitar la ropa y me metió al baño y abrió el chorro y empezó a dame con una correa, y yo era con una rabia...” (E6)

La mamá es la persona más importante en el hogar, porque brinda apoyo emocional, afectivo y económico. Interviene en el proceso de formación de sus hijos mediante golpes: “Ella mantenía correas, verbenas; mantenía machete, tablas; todo eso era pa mí, todo ese regalito era pa mí”. (E5) y castigos: “Hubo una vez que me amarraron desnuda del todo; me amarraron, mija, en una cama; todo un día amarrada, lo que se dice como estar secuestrado, y yo no sabía cómo desamarrarme pa volame, mija; cuando menos pensé, resulté fue izque con la cama en el patio”. (E6)

Además de lo anterior, existe una relación ambivalente con la madre: a pesar de los castigos y maltratos, siempre la tienen presente; expresan amor por ella y justifican sus comportamientos: “Amo a mi mamá, pero yo nunca le voy a perdonar lo que ella me hizo. Ella me metió una puñalada... porque yo no quería traer plata pa que ella consumiera droga”. (E2)

“Yo no trato de culpar a mi mamá, porque sé que mi mamá fue humillada por su familia, o sea, el papá la quiso violar, el hermano la quiso violar, la mamá no le creía, entonces todo eran golpes y una cosa y la otra”. (E1)

La madre es la cabeza del hogar; debe trabajar para sostenerlo, lo que lleva a distanciarse de sus hijos, delegando sus cuidados a otras personas, principalmente a la abuela, quien asume el rol de la mamá “Mi mamá madrugaba a las dos de la mañana a trabajar; llegaba a las cuatro de la tarde, cinco, seis, así; no tenía hora fija, mientras que mi mamita (abuela) se quedaba con nosotros...”. (E5)

Entre algunos hermanos se establecen relaciones de protección mutua y de complicidad. Son considerados como intermediarios frente a la mamá. Esta mediación se da cuando quieren evitar el castigo o para que les permitan ingresar a la casa en forma transitoria o permanente: “Mi mamá me miraba y me decía: —Yo no la voy a dejar entrar. —Yo: —­No me deje entrar, pero déme comida, que tengo hambre!, —Que tampoco te voy a dar comida. —Entoes llegó la hermana mía: —Ma, mire a mi hermanita, déjela entrar; ­qué pesar! —Que no. — Entoes se va usted con ella. —Entonces, ­ah, nos vamos las dos! —Y como mi hermana es la ñaña de mi mamá (la preferida): —Entoes, que entre, pues...”. (E3).

El hogar se rige por normas sobre el cumplimiento de tareas, funciones para el manejo de la casa y compromisos como las horas de llegada. Las normas son rígidas, implícitas e inconsistentes, en cuanto dependen del estado de ánimo de la madre, del padre o de quien los cuide. El incumplimiento de estas normas a veces causa problemas, que pueden generar violencia hacia los hijos por no asimilarlas y hasta pueden expulsarlos a la calle:9 “Estudia, trabaja o se va de la casa”. (E4)

Del hogar a la calle

Los hallazgos muestran que los niños que participaron en el estudio tienen varias razones o circunstancias que favorecen el tránsito del hogar a la calle, como por ejemplo el maltrato físico y verbal, la falta de afecto, la desintegración de los vínculos familiares y los abusos, hallazgos que concuerdan con autores como De Venanzi y Hobaica,10 Galeano y Vélez11 y Ribeiro:12 “Porque es que de mí bregaron hasta abusar mis primitos, mis mismos primos, es una cosa que uno carga aquí desde niño”. (E7)

Las personas que conforman el hogar ejercen autoridad sobre los niños por medio de castigos que les producen sentimientos de rencor y que posibilitan el paso a la calle. Algunas veces, los niños recurren a la manipulación como estrategia para aumentar la libertad y disminuir los castigos: “Pa no calentarme mucho en la casa y amortiguar el regaño con mi mamá, le llevaba mercaíto... llegaba donde mi mamá con una cara de 38 [revólver], y yo: —­Uh!, bueno, entoes mamá, tranquilita —le decía yo—; vea, mami, el mercadito y aquí una plata que tenía. —Le daba, entoes ahí apaciguaba a mi mamá un poquito”. (E1).

El factor económico es otra de las razones por las cuales los niños abandonan el hogar:

Yo ya estaba más grandecita, ya entendía mucho más lo que vivíamos, veía más y entendía más el sufrimiento de mi mamá y de tantas cosas; de ver cómo nos sacaban de la pieza porque no habíamos pagado... Entonces empecé como a entender muchas cosas y ahí sí pude decidir, pues, cómo coger un camino diferente... Claro que yo empecé con mi mamá; yo salía con mi mamá... Mas sin embargo pensaba que debía estar con ella, pero me cansé de eso y entonces decidí coger rumbo sola, hacer mis propias cosas sola, conseguir la plata por mi cuenta... (E1)

La madre cumple un papel importante en la socialización. Los impulsa a ser adultos o a dejar de serlo; en muchos casos, es la que los inicia en el conocimiento en la calle y en ocasiones les enseña a trabajar en esta: “Mi mamá desde muy chiquita me enseñó a vender cigarrillitos; mi mamá tenía una chacita... Desde ahí, yo empecé a andar la calle; a andar no, a conocerla; entonces, pues me le volaba... Me fui enrolando, me fui enrolando en la calle...”. (E7)

A lo anterior se suman los intereses que tienen los niños, como el deseo de conocer otros espacios a los que no han tenido acceso; la obtención de libertad;13 el deseo de aventura:14 “Ese día me dio el arranque y ella [amiga] me dijo: — Vámonos —y yo me fui” (E2), como también el poder consumir droga sin que nadie se dé cuenta en su hogar: “Me metía al baño a hacerme la que me bañaba; entonces abría la llave y dejaba que el chorro cayera y metía un pie pa que se sintiera como de que una persona estaba en el chorro, y era sentada en un balde y trabándome” (E1); y tomar decisiones de forma libre sin tener que recibir castigos: “Y nos íbamos hasta tres días a acampar sin permiso de los papás; de nadie; es que nosotros como de por sí, siempre como que nos mandábamos solos”. (E2)

Calle

Los niños al llegar a la calle encuentran un espacio donde desarrollan la mayor parte de las actividades y se sienten libres. Este tránsito les exige la búsqueda de formas para sobrevivir, permitiendo así que crezcan en la adultez. Para este crecimiento utilizan mediadores o facilitadores, como las drogas: “Antes de empezar a trabajar, nos veníamos pa ca; armábamos el bareto, nos trabábamos y a camellar”. (E1)

Los niños interactúan con: los compañeros, que son aquellos que viven en la calle, con quienes comparten algunas situaciones; las amistades, como vendedores o compradores y gente que anda en la calle, con quienes no tienen vínculos afectivos y de los cuales en momentos determinados reciben apoyo; los hijos de papi y mami, pertenecientes en su mayoría a una condición económica alta, son consumidores de ella y su interacción con los niños se caracteriza por el sometimiento; y las corbatas, que tienen dinero y domino político, manejan las armas y el mercado de la droga; los niños de la calle les prestan servicios y a cambio reciben dinero. La posición frente a ellos es más de prevención (recelo). Por último, están las culebras, que son aquellos que deben o a quienes se les debe algo (droga, dinero, muertos, favores, entre otros): “Las culebras hay que acabarlas, o bien saldándoles la deuda o matándolas”. (DC)

Los niños, al iniciar su situación de calle, se relacionan con algunas personas a las que denominan protectores, que los acogen, les enseñan a vivir, a “camellar” (trabajar), les indican las normas, los apoyan en situaciones de conflicto y comparten con ellos lo que tienen: “Ella fue como tan especial, que me dijo: —Lo que yo tenga, mientras pueda, yo lo comparto con usté”. (E1)

Los protectores son los que generalmente los ponen en contacto con un “combo”, o grupo de muchachos, que después de un tiempo los acepta o no como integrantes; en caso de no ser aceptados, buscan otro combo o forman un nuevo grupo. Durante la inserción en los combos, el niño se apropia de la calle, la conoce más y la convierte en un espacio privado; la vuelve propia y, de esa manera, la calle adquiere cada vez más importancia, mientras el hogar la pierde.15

Algunos niños piensan que la vida en la calle es dura: “Vivir en la calle es como si uno no tuviera nada, ni esperanzas, ni nada”. (E2) “Es muy duro saber que en la casa de uno tiene dormida, tiene su comida; así no sea la mejor, pero la tiene. En la calle la tiene que buscar pa que le den sobraos que dejen por ahí y dormir en la acera”. (E2)

Las dificultades que existen en la calle disminuyen cuando se pertenece al combo, lo que les permite ser adultos y así encontrar una familia; encuentran protección, apoyo, dinero y comida, y además tienen normas que respetan y hacen respetar: “Esa es la ley de la calle, respetar para que lo respeten”. (E3) Cuando se tiene un grupo con estas características, quienes lo integran se convierten en parceros (“los que siempre están con uno”) (E3), en quienes encuentran afecto, aceptación, libertad, pareja y nuevas vivencias; ellos son como los hermanos y hacen parte de la familia de la calle: “Todos nos brindábamos cariño, aprecio. Ya vi que la familia mía no estaba allí, sino acá”. (E6)

Los combos se desplazan y ubican en distintos sectores de la ciudad; viven en los parques y las aceras;16 algunas veces alquilan una casa o pieza en hoteles para vivir y asumen los diferentes roles del hogar. Perdura la familia de la calle hasta cuando matan al líder. Al suceder esto, algunos integrantes pretenden ocupar su lugar, otros se unen nuevos combos o regresan a su hogar. Si el líder es encarcelado, la familia no se desintegra y a veces los lazos de unión se fortalecen.

En la cotidianidad de la calle se manifiesta el poder como “poder del corazón” y “poder de la ambición”. El primero es el que se reconoce por la entrega a los demás; no pretende dominar, ni infundir miedo; se logra por medio de acciones como prestar ayuda cuando se tiene algún problema con la fuerza pública o con otras personas, conseguir que los muertos sean enterrados y curar los heridos: “[...] esa necesidad tan grande de la gente y empecé a ayudarle... si tengo una cosa y hay que compartirla, la comparto y si hay que luchar por algo, se lucha”. (E4) Este poder perdura y no puede ser arrebatado, aunque en ocasiones se puede delegar temporalmente; además, posibilita la consolidación de la familia de la calle y el surgimiento de un líder.

El “poder de la ambición” se consigue por medio del dinero, el dominio del negocio de la droga, la posesión de armas y las cicatrices o marcas que quedan en el cuerpo después de haber vivido distintas situaciones de agresión: “Vea, yo tengo veintiocho puñaladas, y todos esos se han chuliado [están muertos]”. (E8) Este poder, además de posesión, implica control de las otras personas y de lo que se tiene.

Familia deseada

En los hallazgos, los niños hablan de otra familia cuyas características difieren del hogar y de la familia de la calle; en este caso, afirman haberla encontrado durante el tiempo en que estuvieron viviendo juntos, mientras se filmó la película La vendedora de rosas.

Los niños buscan una familia que les ofrezca afecto y libertad: “Tener cariño y libertad de bailar, conseguir novios y trasnochar. También libertad de estrenar o de ponerse ropa prestada” (E7), según Delval,14 que les propicie un ambiente de confianza donde los acepten, los amen tal como son y puedan tener relaciones gratificantes: “Que se entiendan mutuamente todos, o sea, que no haya desprecio, ni rencor hacia nadie y que, si hubo algo para él, para usted también o para mi también, no para una sola persona. Como dice el dicho: ‘Todos en la cama o todos en el suelo’ (E3). Esta es la que denominan “familia deseada”; allí prima el poder del corazón; “todos tenemos el mismo valor aunque todos no somos iguales” (DC); está conformada por mamá, papá y hermanos. Anhelan una mamá dedicada a las labores del hogar y que esté pendiente de todas sus necesidades; un papá responsable que lleve el dinero, la comida, pague el arriendo, la educación, comparta con sus hijos, controle los problemas y establezca las normas; unos hermanos cómplices, con los que puedan salir, compartir sus cosas, y que cuando peleen, no dejen de ser amigos.

Regreso al hogar

Hay varias razones para volver al hogar. Estas se pueden agrupar en:

  • Carencias: determinadas por la falta de sitios para asearse, dormir y cambiarse de ropa.
  • Deseos: expresados en querer ver a su mamá y hermanos, saber cómo está la situación en su casa y obtener apoyo cuando tienen problemas.
  • Experiencias: ver morir a sus compañeros, ser violados, maltratados y recibir agresiones de personas o grupos: “Me tocó ver que los policías quemaron una amiga de nosotros con sacol; pues le quitaron el sacol, se lo echaron en la cabeza y la prendieron. Desde eso, pues me asusté mucho; me asusté demasiado y dije: —esto no es conmigo. —Y desde ese día no, yo ya paro; yo ya seguía pues en la casa, yo ya no salía...”. (E2)
  • Dificultades: se relacionan más con su situación personal, como el cansancio, el hambre y el frío.
  • Frustración: cuando se acaba la familia en la calle o no encuentran a la familia deseada. “De pronto, una violación, mucha aguantadera de hambre, problemas, no sé, pues porque cuando yo decidía volver a la casa, era que ya me sentía que me hacía falta mi mamá, queriendo estar como en compañía de ellas, porque añoraba la cama de la casa, ya como tanto frío, ya como cansada en la calle”. (E1)

La estadía de los niños en el hogar, posterior al retorno, no es permanente. Regresan a la calle, porque sienten que en el hogar pierden adultez y, en consecuencia, libertad; además, encuentran los mismos problemas económicos y sociales que existían cuando lo dejaron.


Conclusiones

  • Para los niños en situación de calle existe una diferencia entre el hogar y la familia. Esta es más importante que el hogar y se constituye a partir de los combos o grupos de parceros que habitan en las calles. La familia les facilita su sobrevivencia y les permite desempeñar su rol como adultos. Allí encuentran un espacio propicio para incorporarse a la vida y establecer diferentes tipos de relaciones.
  • En la calle se realizan interacciones con algunas personas como los compañeros, los parceros, las amistades, los protectores, los hijos de papi y mami y se tiene cuidado con las corbatas y las culebras.
  • Los protectores son personas importantes en el proceso de inserción en la vida en la calle, pues son los que dan las primeras pautas, enseñan a trabajar y conectan a los niños con los combos.
  • Las interrelaciones que se dan entre ellos giran en torno a dos tipos de poderes: “poder del corazón” y “poder de la ambición”, constituidos por elementos muy diferentes.
  • Las personas en situación de calle salen de sus hogares por diversos motivos. Entre los más frecuentes se encuentran la falta de afecto, el maltrato recibido, la posibilidad de conseguir dinero y droga, el deseo de nuevas aventuras, la obtención de libertad y el poder tomar sus propias decisiones.
  • Se presentan situaciones en que los niños regresan al hogar, pero en la mayoría de las veces este retorno es temporal, mientras se soluciona la dificultad por la cual han tenido que regresar.
  • La “familia deseada” es buscada por los niños en situación de calle para que les llene vacíos afectivos y les brinde aceptación y comprensión. En ella “todos tenemos valor, aunque no todos somos iguales”.

Reconocimientos

Durante el proceso de investigación participaron A Giraldo, C Forero, L López, L Tabares, F Cabarcas, P Durán, J Cano y Y Ramírez. En la revisión para la publicación del artículo, hicieron parte del equipo A Valencia, M Hurtado y M Suárez.


Glosario

  • Bareto: cigarrillo de marihuana.
  • Bonyur: nombre comercial de un alimento compuesto de yogur con cereal.
  • Calentarse: cuando se hace algo y la gente ya se dio cuenta, le puede suceder algo.
  • Chacita: lugar pequeño de trabajo, ubicado en los andenes, donde se venden dulces.
  • Chuliar: matar.
  • Combo: banda que se contrata para realizar acciones como ajuste de cuentas.
  • Cara de 38: cara de disgusto, por alusión al revólver calibre 38.
  • Mercadito: pequeña dotación de alimentos.
  • Ñaña: persona consentida.
  • Sobraos: restos de comida.


Referencias

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