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Revista Colombiana de Educación

Print version ISSN 0120-3916

Rev. colomb. educ.  no.62 Bogotá Jan./June 2012

 

La Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido

Roberto Romero Ospina (2011). Unión Patriótica: expedientes contra el olvido. Bogotá, Alcaldía Mayor de Bogotá. Centro de Memoria Paz y Reconciliación, 2011

Jeritza Merchán Díaz*

*Doctoranda del Doctorado Interinstitucional en Educación, Universidad Pedagógica Nacional, magister en Investigación Social Interdisciplinaria y licenciada en Lingüística y Literatura de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Docente-investigadora de la Facultad de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional, vinculada al grupo de investigación Educación y Cultura Política dentro del énfasis Educación, cultura y desarrollo. Correo electrónico: jeritzamd@hotmail.com


El libro Unión Patriótica: expedientes contra el olvido, escrito por Roberto Romero, periodista, militante de la UP, fue auspiciado por la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. Su lanzamiento se hizo el 18 de octubre de 2011 con ocasión del Día nacional por la dignidad de las víctimas del genocidio político contra la Unión Patriótica. El texto es definido por su autor como un documento histórico que "reconstruye el genocidio contra los integrantes de este movimiento político, entre los años 1984 a 1997". La investigación se basa en documentos del archivo periodístico del semanario Voz, cruzados con los datos del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, además de 23 semblanzas en estilo de crónica y 15 entrevistas en las que los upeistas sobrevivientes son los narradores de su propia experiencia, entre ellos los expresidentes Aída Avella (exiliada); Oscar Dueñas (también estuvo exiliado); Carlos Romero; Mario Upegui (actual presidente de la UP); Jaime Caycedo Presidente del PCC; el ex senador y artífice de los Acuerdos de Paz de 1984 Alberto Rojas Puyo; el historiador Medófilo Medina; el director de Voz, el exsecretario general de la UP Sebastián González; pero también el libro recoge otras versiones como la del exconsejero para la paz y reconciliación Carlos Ossa Escobar, entre otros. Está estructurado en siete capítulos y un último en calidad de Anexos.

El caso de la UP constituye un caso emblemático, a través del cual es posible trazar un mapa sobre el panorama político de nuestro país en los últimos sesenta años y las búsquedas de condiciones de gobernabilidad (Lechner, 1995), en la tentativa de romper con expresiones de cultura política marcadas por la intolerancia y el ejercicio cotidiano de eliminación física o simbólica del adversario político, de vieja data dentro de la institucionalidad política. La UP es un marcador histórico que pone frontera entre una costumbre política generada por los años de la llamada Violencia bipartidista y lo que suponía para la sociedad colombiana una apertura política.

El siglo que pretendía terminar la historia de guerra nacional con la consolidación de un país en paz, en el que la tan anunciada apertura política permitiera, entre otras cosas, inclusión política de nuevos movimientos, desmovilización de grupos armados, traslado de la oposición del alzamiento en armas a la arena política, culminó con la exacerbación de la polaridad socio-política, el cierre estrecho de la posibilidad de participación en un Estado llamado democrático y casi que la naturalización de una forma directa y violenta de neutralizar al opositor político, al hacerse un desplazamiento de garantía de orden, que ya no era ofrecida por las instituciones democráticas, sino por la parainstucionalidad (ejércitos privados, fuerte inserción de capitales ilegales, sistemas económicos mafiosos y aplicación de justicia privada), lo cual implica desplazamiento también de gobernabilidad, antes disputada entre el Estado y la guerrilla y ahora impuesta por los poderes locales y regionales con la aquiescencia del Estado; es decir, con la reducción de una institucionalidad que se ve diezmada por la violencia ejercida contra ella (poder judicial, Palacio de Justicia, asesinato de muchos magistrados, jueces e investigadores), pero también por la cooptación de sus estructuras que se vuelven permeables al poder del dinero (fuerzas de seguridad) y sistemas administrativos.

La defensa de la Unión Patriótica ante la arremetida represiva, como queda claro, no fue nunca militar (ese no fue ni ha sido el objetivo en que sustenta su oposición), su amparo fue y ha sido siempre político y ante la situación de duda creada en torno a su accionar, las voces que hablan en el libro de Romero detallan con precisión la naturaleza civilista de la UP, para contrarrestar los ataques directos y para evitar que en el imaginario social se fije un referente equívoco del carácter armado que se le quería imponer, porque ese falseamiento es otra forma de invisibilización y negación de su presencia en el escenario político en el momento en que se convertía en la tercera fuerza, y durante algún tiempo la negación del crimen y la invisibilización de las víctimas fueron los argumentos usados para obstaculizar la reconstrucción de los acontecimientos. Hoy el genocidio político contra la Unión Patriótica ya no se puede esconder ni negar, pero con la insistencia en esos mismos fundamentos falaces se pretenden eludir responsabilidades.

Recordar y hacer memoria (Passerini, 2006) sobre la Unión Patriótica como opción de paz, como movimiento de nueva fuerza política, como partido de tercera fuerza y como identidad política colectiva, como lo demuestra Romero Ospina poniendo a hablar diferentes voces, nos evoca y resignifica lo que hemos vivido como nación; es una manera de evaluarnos como ciudadanos, sujetos de derecho, entes sociales y sujetos históricos, porque debemos tener presente que nuestras historias personales no son enteramente individuales: "Los recuerdos que constituyen nuestra identidad y proporcionan el contexto para cada pensamiento y acción no solo son nuestros, sino que también los aprendemos, tomamos y heredamos en parte de unas reservas comunes, construidas, sostenidas y transmitidas por las familias, las comunidades y las culturas a las que pertenecemos. Ningún grupo humano se constituye, ninguna acción se realiza y ningún conocimiento se comunica sin su intervención; la misma historia es tanto un producto como una fuente de memoria social", dice Fentress (2003, p. 12), y eso es fundamentalmente trasmisión cultural.

El ejercicio no pretende el análisis de corpus extensivos, no se trata de la historia estadística de la muestra, más bien debe entenderse como una forma de lograr una contrahistoria de la que habla Aguirre (2002), escuchando las voces que a través de sus historias, pensamientos o comentarios contribuyen a una visión más amplia que la oficial sobre un hecho que ha supuesto un cambio importante en la historia de la nación colombiana, pues como hecho histórico la Unión Patriótica ha estado impregnada de versiones antagónicas, estereotipadas, contrapuestas. Por lo mismo, el intento de reconstrucción a partir de la memoria de y sobre las víctimas, busca la intersección de lo registrado e informado por la oficialidad y lo vivido y experimentado en la cotidianidad sociocultural (Ortiz, 2008).

En el lanzamiento del libro, Camilo González Pozo, director del Centro de Memoria, indica como este es una muestra de una propuesta más amplia de formación pedagógica que desarrolla esta institución, pasando a indicar que "la reconstrucción de una memoria viva encuentra hoy en Colombia un escenario propicio" que posibilita el debate sobre el papel reparador y transformador de la memoria y de la verdad histórica sobre las décadas de violencias y conflictos armados. Nuevas páginas de memoria enriquecida se unirán a esta publicación. La lista de miles de víctimas del genocidio de la Unión Patriótica será incluida al lado de decenas de miles de estas épocas de horror en el Memorial por la Vida que se erige como puerta de entrada al Centro de Memoria y Paz en el Parque de la Reconciliación en Bogotá. El recuerdo permanente de las víctimas en ese memorial da testimonio contra lo que no debió haber sucedido y será el llamado para no olvidar lo que no se puede repetir (Ibid, p. 15).


Referencias

Aguirre Rojas, C. A. (2002). Antimanual del mal historiador, o cómo hacer una buena historia crítica. México: Ediciones La Vasija.         [ Links ]

Lechner, N. (1995). Cultura política y gobernabilidad democrática. México: IFE.         [ Links ]

Romero Ospina, R. (2011). Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido. Bogotá: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.         [ Links ]

Fentress, J. y Wickham, C. (2003). Memoria social. Madrid: Ediciones Cátedra (Grupo Anaya).         [ Links ]

Ortiz Palacios, I. (2008). Memoria narrada, narración de una historia. El genocidio político contra la Unión Patriótica. Bogotá: Universidad Nacional, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales.         [ Links ]

Passerini, L. (2006). Memoria y utopía. La primacía de la intersubjetividad. España: Editorial Universidad de Granada.         [ Links ]