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Signo y Pensamiento

Print version ISSN 0120-4823

Signo pensam.  no.48 Bogotá Jan./June 2006

 

Historias de la televisión en la región: ¿qué es esa "joda"?

 

Regional tv stories: what's the "fuss"?

 

* Julio Eduardo Benavides

Campos es Licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima y magíster en Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana. Candidato a doctor en Historia de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor asociado de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Correo electrónico: jbenavides@bumanga.unab.edu.co. Este texto está basado en los resultados de la investigación "Historia de la televisión: aproximación a la comprensión de la televisión y su función pública en Colombia (1953-1957). El caso de Santander", inscrita en la Dirección de Investigaciones de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (unab) y en los avances del curso del doctorado en Historia de la Universidad Nacional de Colombia.

Recepción: 5 de octubre de 2005 Aceptación: 10 de noviembre de 2005

Submission date: october 5th 2005 Acceptance date: november 10th 2005

 


La deuda en investigación histórica de medios en América Latina es grande; esfuerzos conjuntos se aprecian en algunos países, como es el caso del Brasil y la Red Alfredo de Carvalho (Rede Alcar). De manera particular, en la historia de la televisión son escasos los abordajes realizados, una gran parte de estos trabajos se centran en describir los procesos de instalación de tecnologías y empresas de televisión, así como de los tipos de programas que ocuparon las parrillas de programación. El interés de este artículo se descentra de ese tipo de estudios para hacer una historia de la televisión que dé cuenta del proceso por el cual una tecnología de información y la comunicación se constituye en medio de comunicación masiva; dicho en otras palabras, el objetivo es explicar cómo la televisión pasa a ser parte integral de la cultura (de masas). Es así que, en esta búsqueda se recurre a una primera revisión de archivo, de la prensa diaria, en particular, el periódico Vanguardia Liberal de Bucaramanga, para rastrear el interés suscitado por el advenimiento de esta tecnología.

Palabras clave: Historia de la televisión, Colombia, región, institucionalidad cultural

 


As far as historical research on Latin America's media is concerned, we are very much in want, except perhaps, for some isolated joint efforts like the ones done in Brazil and by Alfredo de Carvalho's Net: Rede Alcar. Works concerning the history of television are particularly scant, most of them being mere descriptions of the processes of installing the technology needed for the creation of tv ventures, and of the type of programs which occupied the available slots. Our interest in this paper steps away from this approach; we attempt to present a history of television that accounts for the processes by which a particular ict constitutes itself as mass media. In other words, we want to explain how such technology, ultimately, becomes an essential part of mass culture. We start by examining archive files focused on the daily press, particularly Vanguardia Liberal of Bucaramanga, in order to track down the interest shown by the public vis-à-vis the aforementioned technology.

Keywords: The history of television, Colombia, region, cultural institutionality

 


Una verdad de Perogrullo es que el conocimiento de un país pasa por el reconocimiento de las distintas regiones que lo conforman, y cuyos sentidos de pertenencia siguen teniendo, en el referente territorial, un elemento importante a la hora de definirlas1. Reconocimiento que significa no sólo una lectura socioeconómica, sino la lectura de las demás dimensiones de la vida social, poniéndolas en perspectiva nacional, y, por qué no, global.

El caso de Bucaramanga, centro de una región que aglutina dos departamentos (Santander y Norte de Santander) y quinta ciudad más importante de Colombia, es un espacio en el que se evidencia una deuda con los estudios históricos que contribuyan a la comprensión de la dimensión comunicativa de la región.

Abordar el estudio del impacto que tuvo la aparición de la televisión en Santander, como elemento para contrastar con el centro del país, léase la capital, significa adentrarse en un mundo de escasos contactos y flujos, en particular simbólicos. La dimensión de lo nacional como horizonte de las otras regiones hacía difícil el reconocimiento "directo" de los colombianos entre sí2, el cual se ahondaba por la escasez de vías de comunicación que interconectaran las regiones. También significa dar cuenta del escenario de la dictadura de Rojas Pinilla y del enfrentamiento bipartidista, cuyo resultado hizo que los historiadores denominaran gran parte de la década de los cincuenta, como la década de la Violencia. Por último, y como aspecto que vincula la aparición del medio como evento histórico, significa ahondar en los marcos normativos y socioculturales que le dieron institucionalidad a este medio.

Ahora bien, decir institucionalidad nos lleva a entender que una tecnología de comunicación se va constituyendo como medio de comunicación, y esto no ocurre de la noche a la mañana, es un proceso en el que el poder simbólico que se instituye es resultante de una lucha entre distintos actores, como parte del ejercicio hegemónico de unos sectores al interior de las sociedades. Si seguimos a John B. Thompson, los medios de comunicación social son "instituciones paradigmáticas", puesto que ofrecen "plataformas privilegiadas para el ejercicio del poder" (1998, p. 30).

La presente fase de este estudio recoge algunas coordenadas que contribuyen a la comprensión de la televisión en Bucaramanga, como epicentro de la región, y de las particularidades presentes en esa partida de nacimiento que dio lugar al proceso de institucionalización de este medio de comunicación. Esto contribuirá a componer el por qué, comunicativamente, la región de los santanderes es como es.

El ejercicio con los archivos de prensa, como parte de las fuentes primarias de la investigación histórica, es el centro del presente documento. Además del diario Vanguardia Liberal, se publicaban dos diarios conservadores: El Frente y El Deber. En la biblioteca Luis Ángel Arango, de Bogotá, existe una colección incompleta e irregular de El Frente, comprendida entre agosto de 1961 y diciembre de 1987; por otro lado, se conoce que esta biblioteca adquirió una colección privada de El Deber, que para el momento de la indagación se hallaba en procesos técnicos allí mismo.

Esta revisión tiene un doble objetivo; primero, el de hacer una lectura de una serie de eventos registrados como acontecimientos periodísticos por el diario Vanguardia Liberal, relacionados con la aparición de la televisión en Colombia, y bosquejar un escenario del contexto político, asumiendo el carácter partidista de las publicaciones del momento. El segundo, como ensayo, en el sentido de intentar concertar unas lecturas de prensa con unas comprensiones históricas del país, cuyo interés central gira en torno a lo comunicativo.

Como fuentes secundarias se recurrió a una serie de textos que alimentaron la reflexión personal, así como el ambiente de época y, en particular, la personalidad de Gustavo Rojas Pinilla. Se empleó la búsqueda de publicaciones periódicas del periodo comprendido entre 1953 y 1957, de tal forma que, además de la revisión del diario liberal, se encontraron otras que pasamos a detallar.

En el Centro de Documentación Histórico Regional de la Universidad Industrial de Santander (Cedhir) no se encuentra información del periodo comprendido para la investigación (1953-1959); ellos cuentan con información documental anterior al año 1920. En la Academia de Historia de Santander se encontraron varias publicaciones, con temáticas diversas; éstas son:

• Revista Santander: con cuatro ejemplares para el total del periodo; núm. 10, de junio de 1950; núm. 11, de julio de 1958; núm. 16, de enero de 1963 y núm. 17, de julio de 1964. Sobre la composición del Comité Editorial, se deduce que era editada por la Gobernación de Santander, pues éste estaba a la cabeza del gobernador Humberto Silva Valdivieso. Era una revista que destacaba diversos aspectos propios de la región. Se refería a personajes ilustres, producción cultural (música, literatura y artes) y eventos conmemorativos.

• Revista Astrid: un único ejemplar: el núm. 3, correspondiente a marzo de 1956. Esta revista era de carácter gremial. Abordaba, especialmente, temas relacionados con la medicina, pero también incluía aspectos de la vida social de Bucaramanga, ligada a los sectores socioeconómicos destacados de la ciudad.

• Boletín Informativo: se revisó el ejemplar núm. 10, de diciembre de 1963. Órgano de la Cámara de Comercio de Bucaramanga; estaba enfocado en temas relacionados con la actividad industrial y comercial.

• Heraldo Dental: se halló el núm. 14, correspondiente al 20 de julio de 1960. Como su nombre lo dice, se dedicaba a temas odontológicos; los contenidos son de información especializada.

• Revista Cívica Cultural: se cuenta con una sola edición, la núm. 57, de marzo de 1950. Es una publicación de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga. La temática es diversa, pero centrada en la problemática local; así, se encuentra "Fenalco y el desarrollo económico", propuesta de mejoramiento físico, por Cristian Clausen, y otro tema sobre arborización de distintas zonas del área metropolitana. Incorporaba, también, aspectos de la vida social, notas de duelo y felicitaciones.

Al iniciar la búsqueda de lo televisivo como elemento de una agenda noticiosa en la prensa santandereana, lo magro de los resultados nos propone un modo distinto de encarar la búsqueda, asumiendo el carácter de la fuente.

[...] El historiador muchas veces trabaja en la reconstrucción de las realidades del pasado sobre la base del estudio de periódicos. Resulta que esos periódicos tienen estilos propios en sus procesos de construcción de la noticia; funcionan con criterios muchas veces particulares y sesgados en torno a qué es lo noticiable, qué es lo que debe merecer la atención de los informadores y qué es lo que, desde su perspectiva, le interesa al público. (López de la Roche, citado en Diago Ayala, 2002, p. 36)

A la acotación de Fabio López hay que sumar la necesidad de una lectura que diacrónicamente vaya estableciendo la pertinencia de los eventos para construir un acontecimiento como tal, es decir, algo con un valor histórico en términos de la explicación plausible de un momento, a partir de las preguntas que hacemos desde el presente.

Para empezar a conseguir un contexto explicativo del periodo revisado, fue de utilidad acudir a fuentes secundarias, las cuales aportaron elementos para encontrar razones que aportaron a la valía del estudio.

Difícilmente se encuentra otro caso similar en la historia del país en materia de propaganda y culto a la personalidad, que aquel montado por la ODIPE, prácticamente desde el día en que el Teniente General asumió el poder. La radio, el cine, la prensa, la televisión y hasta los buses de transporte público fueron utilizados para crear y difundir la imagen procera del Presidente de la República. (Galvis y Donadio, 2000, p. 263)3

La cita no propone la confirmación de hipótesis alguna; es una versión que indica que en la aparición de la televisión estuvo presente, así como en el resto de los medios mencionados, una muy bien montada -y costosa- campaña propagandística. Agréguese a lo anterior que en la revisión de fuentes primarias y secundarias se detecta a la prensa como el principal contrapeso a las directivas del régimen. Prueba de esto sería la constante puja del periodismo liberal y conservador por el cese de las funciones de la Oficina de Información y Prensa del Estado (odipe), creada durante el régimen de Laureano Gómez, en abril de 1952, como órgano de "control efectivo de la prensa y la radio" (Galvis y Donadio, 2000, p. 263).

Vanguardia Liberal hará explícitos sus afectos al general de filiación conservadora, el titular que anuncia la caída de Gómez, y el ascenso de un nuevo gobernante será lacónico: "Sube Rojas Pinilla", titulará el 14 de junio de 1953, sin hacer comentario adicional en parte alguna del resto del diario.

Rojas Pinilla y sus afectos por (y con) la comunicación

La importancia otorgada a las comunicaciones, por parte del régimen, es evidente; sea en búsqueda de la normalización de ciertos sistemas de transmisión alámbrica y la racionalización de los mismos: "Limitada franquicia telegráfica. Disminución de mensajes largos e innecesarios por orden del ministro Mayor V. Gómez Gómez", reza un titular en primera página (Vanguardia Liberal, 1953, 18 de junio, p. 1), o cuando, tres meses más tarde, se anuncia que se "acabarán las líneas de Marconi paralelas a las del telégrafo […] aprovechando una sola postería de crucetas" (Vanguardia Liberal, 1953, 5 de septiembre, p. 1).

El desarrollo de políticas en el sector se inicia rápidamente, quizá porque el régimen, que encabeza Rojas Pinilla, a diferencia de los principales políticos carecía de un vocero del ideario político del partido o sector del partido al que representaba. Era muy común que los candidatos a las altas corporaciones montaran de manera "natural" un periódico, como lo anuncia Vanguardia Liberal apenas Gilberto Alzate Avendaño, político conservador, anuncia su participación en la contienda electoral: "Diario de Colombia aparecerá en mayo. Es el periódico alzatista" (Vanguardia Liberal, 1952, 22 de marzo, p. 1).

Las declaraciones y comunicados dan testimonio de una dinámica específica en el sector de las comunicaciones. En los primeros meses del gobierno de Rojas Pinilla ya es apreciable esta tendencia. "Los servicios de telecomunicaciones son propiedad del Estado" (Vanguardia Liberal, 1953, 13 de septiembre, p. 1). "Con satisfacción general se aplicará el nuevo estatuto de radiodifusión que será un poco más estricto para la televisión" (Vanguardia Liberal, 1953, 16 de septiembre, p. 4), pero que con ello el Estado no intenta implantar un monopolio con la televisión (Vanguardia Liberal, 1953, 16 de septiembre, p. 7). Cabe decir que el anuncio público de la implementación de esta tecnología comunicativa tuvo lugar antes del golpe militar (Vanguardia Liberal, 1953, 21 de mayo, p. 7).

Desde el inicio de su gestión, Rojas "pisa fuerte" en el sector, el cual, a su vez, se encuentra en desarrollo en la región; así, la radio empieza a modernizarse y Radio del Comercio inicia la construcción de un local más acorde a los tiempos (Vanguardia Liberal, 1953, 10 de mayo, p. 4); también, se empieza a especular acerca de la consolidación de las grandes empresas de la comunicación, como cuando una noticia anuncia la posible fusión entre rcn y Caracol (Vanguardia Liberal, 1953, 10 de mayo, p. 4) y la inauguración de los estudios de radio de la primera en la capital santandereana (Vanguardia Liberal, 1953, 16 de septiembre, p. 4).

Es apreciable, también, la consolidación de las empresas de televisión norteamericanas a finales de los años cuarenta y la reacción de la industria cinematográfica, que implementa técnicas de la proyección que agregan un plus al entretenimiento de los espectadores: el cinemascope y las proyecciones tridimensionales son un ejemplo de ello. Walt Disney produce su primer corto en tercera dimensión (Vanguardia Liberal, 1953, 8 de octubre, p. 4) y el Teatro Unión de Bucaramanga inaugura el cinemascopio en el estreno de la película El manto sagrado. Cabe anotar que en esa misma edición del diario aparece publicidad de venta de radios y radiolas de la marca alemana Grunding, "de venta en la Ferretería Danesa" (Vanguardia Liberal, 1954, 23 de noviembre, p. 1), lo que sería un indicio de la inexistencia de almacenes especializados en electrodomésticos.

Pero el acontecimiento que se había vuelto más importante para Vanguardia Liberal era la censura de prensa. El régimen de Laureano Gómez la había aplicado y la salida de éste avizoraba la posibilidad de un cambio de situación. En un principio, la convivencia entre dictadura y prensa partidista pareció funcionar, pero, a tres meses del golpe, el periódico laureanista El Siglo fue suspendido por treinta días (Vanguardia Liberal, 1953, 25 de septiembre, p. 1) y aunque cinco días después la sanción es revocada (Vanguardia Liberal, 1953, 30 de septiembre, p. 1), el 6 de octubre este medio de comunicación anuncia que no volverá a circular.

La llegada de Rojas está rodeada del levantamiento de la mordaza que había sobre los liberales. Así, durante varias ediciones se cuentan eventos no narrados durante el régimen anterior; se publicó cómo se intentó quemar las instalaciones y balear a los empleados de Vanguardia Liberal, los ataques a las residencias de Alfonso López y Lleras Restrepo, en Bogotá, y lo que no se pudo publicar de las declaraciones de este último a la prensa, un año antes (Vanguardia Liberal, 1953, 6 de septiembre, pp. 1 y 4), y, en general, de los abusos cometidos por el régimen laureanista contra sus opositores (Vanguardia Liberal, 1953, 8 de septiembre, p. 3).

A finales del noveno mes de 1953, Rojas Pinilla hace una declaración relacionada con el ejercicio periodístico, que se cifra en una frase: "Libertad absoluta con responsabilidad absoluta" (Vanguardia Liberal, 1953, 21 de septiembre, p. 3), y a los pocos días se toma la decisión de unificar la censura de prensa en el país de tal forma que se deberá "No hablar mal del gobierno. No hablar mal de los gobiernos que mantienen relaciones diplomáticas con el Estado. Se necesita permiso del Ministerio de Guerra para hablar de violencia y grupos armados o guerrillas" (Vanguardia Liberal, 1953, 7 de octubre, p. 1).

Curiosamente, un día antes Daniel García Peña, director de El Tiempo, anuncia que la Asociación Nacional de Periodistas será una realidad (Vanguardia Liberal, 1953, 6 de octubre, p. 1).

Pero la dictadura está pendiente de los desarrollos periodísticos en otros medios. Los radioperiódicos son una realidad y la información no es patrimonio de la prensa. Los directores de estos medios promovieron una reunión al día siguiente del anuncio de la unificación de la censura en el país y establecieron que conformarían una delegación para un anunciado congreso de periodismo (Vanguardia Liberal, 1953, 8 de octubre, p. 1). La reacción del gobierno no se hace esperar y al día siguiente declara que "nadie con más autoridad para orientar a los locutores que los radiodifusores" (Vanguardia Liberal, 1953, 9 de octubre, p. 4), lo que podría leerse como una declaración oficial tranquilizadora.

El tira y afloje entre régimen y periodistas no acaba ahí. El mencionado congreso es anunciado con un sólo tema a tratar: la libertad, a propósito de los acuerdos de censura de prensa tomados por el Ejecutivo (Vanguardia Liberal, 1953, 21 de septiembre, p. 3). Dicho evento se realiza el 29 de octubre y reúne a 150 delegados de periódicos de todo el país (Vanguardia Liberal, 1953, 29 de octubre, p. 1). Inmediatamente, Rojas Pinilla, como periodo de prueba, suspende por tres días la censura de prensa (Vanguardia Liberal, 1953, 30 de octubre, p. 1). Este hecho puede hablarnos de la flexibilidad y las ganas de Rojas de congraciarse con los partidos políticos o de un ejercicio de presión de la clase política del país4, pero ese mismo día se publica una declaración de los periodistas que sugiere la concertación de un acuerdo previo: "Respaldo a la política de Rojas Pinilla ofrecen periodistas en pro del engrandecimiento nacional" (Vanguardia Liberal, 1953, 30 de octubre, p. 1).

En todo caso, la presión o la seducción mutua tiene un efecto que se refleja en un titular del día posterior: "Comisión del Consejo Nacional de Prensa visitó ayer al General Rojas Pinilla para mostrarle su apoyo y agradecer la decisión de la no censura" (Vanguardia Liberal, 1953, 31 de octubre, p. 1). Al año siguiente, tres meses antes de cumplirse el primer aniversario del golpe de Estado, una destacable noticia aparecerá en el diario bumangués: "'No habrá más candidatos que el teniente general Rojas Pinilla y nadie tiene que hacer méritos en torno de ello', dijo el doctor Eduardo Santos en magnífico reportaje concedido ayer" (Vanguardia Liberal, 1954, 6 de marzo, p. 1).

El anuncio de Santos parecía enmarcarse en una cierta complacencia del régimen respecto a la aparición de nuevos medios de prensa. El 2 de marzo se anuncia la aparición de una cuarta publicación conservadora en la capital del país. La República y El Día se suman a los ya existentes (Vanguardia Liberal, 1954, 2 de marzo, p. 1).

Paralelamente, se empiezan a desarrollar otros medios locales. Radio Santander inicia una transformación de su programación y empieza a construir nuevos estudios (Vanguardia Liberal, 1954, 5 de marzo, p. 1). Parte de esos cambios en la programación incluían ciclos de conferencias patrocinados por la Extensión Cultural de la Alcaldía, cuyo horario de emisión era los domingos a las 7:30 p. m. Aquí se daban cita "poetas, sacerdotes, escritores, profesores, hablarán de diferentes temas culturales" (Vanguardia Liberal, 1954, 8 de marzo, p. 1). Igualmente, a casi tres meses de la inauguración de las transmisiones televisivas en Colombia, se anuncia la apertura de una "nueva emisora financiada por industriales, profesionales y comerciantes. Ésta será la cuarta emisora de la región"5 (Vanguardia Liberal, 1954, 14 de marzo, p. 7).

Cinco días después se hace el anuncio de la primera transmisión de televisión para el 13 de junio; para ello se contará con cuatro cámaras de televisión, "dos de ellas formarán parte de una unidad móvil", dice la nota (Vanguardia Liberal, 1954, 19 de marzo, p. 1).

En el plano internacional es posible apreciar la aparición de dispositivos que en ese entonces debieron formar parte de lo curioso, hasta cierto punto de lo inalcanzable. Se anuncian prototipos de lo que sería después la radio de transistores de tamaño de bolsillo (Vanguardia Liberal, 1954, 4 de junio, p. 5) o inventos que ahora resultan más cercanos a la realidad que a la ciencia-ficción, como lo ilustra esta nota:

Un marido ingenioso inventa un aparato pro felicidad conyugal. t. v. para dos. Cuál programa ver se ha convertido en problema. Algunos casos han llegado hasta los tribunales americanos. El ingenioso marido inventó un dispositivo para televisión con el que se pueden sintonizar dos programas en una misma pantalla con dos juegos diferentes de perillas. Cada uno se pondrá unas gafas polarizadas semejantes a las usadas en el cine 3d y podrán ver el programa elegido. Para evitar que el sonido resulte confuso cada uno tendrá también un audífono sintonizado con la estación adecuada. (Vanguardia Liberal, 1954, 2 de marzo, p. 4)

El entretenimiento cinematográfico empieza a normalizarse al establecer el número de funciones diarias de las salas de cine, y el modo de programar los avances y los noticieros queda determinado por orden municipal (Vanguardia Liberal, 1954, 13 de marzo, p. 2). Llama también la atención que Radio Santander ofrezca en la programación radial, la "transmisión en directo de las fiestas del Club Campestre el viernes desde las 9 de la noche y el sábado desde las 6 de la tarde hasta avanzadas horas de la madrugada" (Vanguardia Liberal, 1954, 25 de junio, p. 4). Queda en mora saber si la fiesta se constituía en un show musical, en el que el conductor hacía de locutor.

Dentro de las políticas del Ejecutivo nacional se instala el servicio de teleprinter, en cada diario del país; todo costeado por el erario público, a fin de garantizar la recepción de la totalidad de los comunicados oficiales (Vanguardia Liberal, 1954, 12 de abril, p. 1). Se hace evidente la fuente oficial como parte del aparato de propaganda.

Llega la televisión

Luego del anuncio de la aparición de las transmisiones televisivas, las noticias o notas sobre esta tecnología van dando cuenta de los avances en las pruebas técnicas (Vanguardia Liberal, 1954, 14 de mayo, p. 4) y en las facilidades aduaneras que se dictaron para favorecer una existencia mínima de aparatos de televisión (Vanguardia Liberal, 1954, 19 de marzo, p. 1). Pero lo que más llama la atención es el aviso de una edición extraordinaria para celebrar el primer año del ascenso de Rojas Pinilla, donde se consignará la opinión de dos mil santandereanos, encuestados en 73 municipios del departamento. Aparece inicialmente en primera página, pero luego cambia su ubicación a lo largo de los 28 días en los que aparece con el mismo tamaño y contenido (Vanguardia Liberal, 1954, 1.º de mayo, p. 1). Incluso día a día se va publicando el listado de obras que se inaugurarán en los municipios santandereanos para tal conmemoración.

Toda esa expectativa se verá opacada por los acontecimientos del 8 y 9 de junio, con la muerte de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia6. El 13 de junio se publica el anunciado suplemento conmemorativo; éste se extiende por 24 páginas y Vanguardia Liberal ni siquiera menciona la primera transmisión televisiva en Colombia. Es claro que hay asuntos más importantes en la agenda del país. La edición del 16 de junio da gran cobertura a las investigaciones sobre lo ocurrido con los estudiantes, al publicar declaraciones de distintos líderes universitarios (Vanguardia Liberal, 1954, 16 de junio, p. 4).

El ambiente parece recobrar su "normalidad", luego de que se anunciara el nombramiento de Jorge Luis Arango para conducir una investigación que aclarase los hechos del 8 y 9 de junio (Vanguardia Liberal, 1954, 18 de junio, p. 1). Un día antes se inauguró en Bucaramanga la oficina regional del diario El Tiempo (Vanguardia Liberal, 1954, 17 de junio, p. 1). La aludida normalidad alude a la difusión de noticias que diversifican la atención puesta en los hechos ya señalados y que se alteraría luego de la dación del decreto 2835 de 24 de septiembre de 1954.

En tanto, entre mediados de junio y la fecha de promulgación del decreto, ya se atisba una serie de medidas de cautela de la imagen de Rojas Pinilla

La Comisión Nacional de Prensa abogó por los radio-periódicos colombianos. La cnp sostuvo una importante reunión para estudiar la situación que se ha creado para los diarios hablados "Adelante" de Medellín" y "El Comentario" de Ibagué. El primero fue suprimido el primero de julio alegando que transmitía noticias perjudiciales para el Gobierno. Durante la reunión se acordó nombrar una comisión para que se entreviste con el ministro de gobierno y le informe sobre los hechos. (Vanguardia Liberal, 1954, 17 de julio, p. 1)

Mientras tanto se hace mención de avances tecnológicos en las comunicaciones del país, como el montaje de una red de 22 emisoras en fm con fines de servicio público, en Antioquia.

Por primera vez existe radio bidireccional para ayudar a la policía y para relevar noticias vitales a los agricultores como las condiciones de las cosechas y las informaciones meteorológicas sin necesidad de enviar un mensajero a que lleve personalmente la información. Con este sistema se logra también citar los parientes de una persona que se encuentra en su lecho de muerte o llamar al médico en un caso de urgencia. Todos los servicios son completamente gratis. (Vanguardia Liberal, 1954, 18 de junio, p. 4)

También se hace loa de la calidad de la imagen televisiva en las tres horas de programación que viene teniendo lugar por esos días, y se augura que tal calidad pondrá a la televisión a la altura del cine (Vanguardia Liberal, 1954, 9 de julio, p. 4). También se registran avances en telefonía local, como el anuncio de la construcción de la primera central telefónica automática, para marzo de 1955, que incorporará dos mil líneas a ese sistema (Vanguardia Liberal, 1954, 2 de agosto, p. 1). Un día después, Rojas Pinilla sería reelegido por la Asamblea Nacional Constituyente para un segundo periodo presidencial (Vanguardia Liberal, 1954, 4 de agosto, p. 1).

En este nuevo periodo de gobierno ya se tiene un perfil establecido de lo que debe ser la televisión en el país. La televisión en Colombia tiene fines educativos. El Ministerio de Comunicaciones ha firmado un contrato para la instalación de la primera estación de televisión, inaugurada el 13 de junio. La nueva estación se usará de manera primordial con fines educativos y para llegar a todos los rincones del país (Vanguardia Liberal, 1954, 29 de junio, p. 1). Se promete, además, que para cuando empiece el año 1955, la señal de televisión estará llegando a todos los rincones del país. Para ello, se venderán los receptores a un precio no mayor a los 350 pesos (Vanguardia Liberal, 1954, 20 de agosto, p. 1).

Las nuevas técnicas y formatos con los que Hollywood esperaba hacer frente a la televisión se hacen presentes en la ciudad. "Antes de octubre será instalado el cinemascopio en Bucaramanga. Pantalla panorámica, espejo milagroso, sistema estereofónico, con 4 bandas de sonido, lentes anamórficos. Teatro Unión" (Vanguardia Liberal, 1954, 2 de septiembre, p. 4).

Rojas Pinilla tampoco parece escatimar gastos en el registro audiovisual de los acontecimientos de su gobierno. Eventos deportivos serán filmados por Cinematografía Colombiana (Vanguardia Liberal, 1954, 5 de julio, p. 6); o se incorpora la novedad del color en los noticieros Colombia: "Filmando el primer corto en Ansco-color sobre el observatorio astronómico de Bogotá financiado por la oficina de información y propaganda del Estado" (Vanguardia Liberal, 1954, 9 de septiembre, p. 4), en un momento en el que la televisión en color ya era una realidad en los Estados Unidos (Vanguardia Liberal, 1954, 6 de agosto, p. 4).

Para esos tiempos, las preocupaciones sobre los efectos de la televisión se tornaban preocupantes; en Gran Bretaña, la bbc de Londres empezaba a plantearse el impacto de la televisión en los niños (Vanguardia Liberal, 1954, 17 de septiembre, p. 4).

Aunque en Santander la televisión no se empezará a ver regularmente, sino hasta diciembre de 1958, es desde mediados de septiembre de 1954 que se inician los primeros ensayos para instalar una repetidora de la señal de televisión en Bucaramanga, cuando, por los mismos días, se anunciaba que el alcalde de Bogotá daría una rueda de prensa por televisión (Vanguardia Liberal, 1954, 21 de septiembre, p. 1).

Los intentos iniciales por sintonizar la señal de televisión en las fincas aledañas a la ciudad son frustrantes; luego de algunos días se lograría captar una nítida señal de televisión en las fincas Malanday y Galviña, captándose primero la señal de audio y, luego de tres cuartos de hora, la de video (Vanguardia Liberal, 1954, 1.° de octubre, p. 4).

Los técnicos de la casa Philco, junto con los de Radio Santander, son los encargados de las pruebas (Vanguardia Liberal, 1954, 6 de octubre, p. 1). Los ensayos continúan en la finca La Cabaña, de Fermín Reyes, donde se logra captar por el canal un desfile de modas realizado en el Hotel Tequendama, así como "Un recital poético con el español Fausto Cabrera, Garzón y Collazos además de algunas noticias de la semana nacionales e internacionales. Se captó también el programa Opinión pública, con reportajes de estudiantes de periodismo de la Universidad Javeriana" (Vanguardia Liberal, 1954, 8 de octubre, p. 1).

Por los mismos días tiene lugar un giro en la programación de Radio del Comercio de la capital santandereana; sobre esto se hace un seguimiento noticioso durante cuatro días.

Jorge Cardozo exgerente de Philco tomó a su cargo la dirección de Radio del Comercio dándole un vuelco total y alcanzando sintonía que supera todo cálculo. Cambió la discoteca y removió lo programas que estaban hacía más de 5 años al aire. Ahora la emisora funciona de 6 a. m a 10 p. m. Programación de nivel cultural, música americana y europea además de poca publicidad. (Vanguardia Liberal, 1954, 8 de octubre, p. 1)

Para esta fecha, el decreto modificatorio de la Ley de Prensa, dado en septiembre, ya había empezado a causar profundas desavenencias entre la prensa y el gobierno. Las protestas no se harían esperar (Galvis y Donadio, 2000, pp. 281-283); por lo que fue modificado por una nueva disposición dada el 13 de octubre de 1954. Aun así, las desavenencias persistirían, más aún cuando se anunció que el estatuto de radio sería promulgado el 9 de noviembre: "Los radio periodistas expresan su opinión sobre el estatuto. Piden que no se prohíban los comentarios políticos. El Ministro de Comunicaciones escuchó las observaciones teniendo en cuenta que los informativos radiados han presentado todo su apoyo al gobierno y a las fuerzas armadas" (Vanguardia Liberal, 1954, 5 de noviembre, p. 1).

Los radioperiodistas vuelven a insistir en que se reconsidere la prohibición de hacer comentarios o conferencias políticas sin permiso del gobierno (Vanguardia Liberal, 1954, 28 de noviembre, p. 1), pero no tienen éxito. En diciembre, el ministro Berrío confirma que no habrá modificación alguna (Vanguardia Liberal, 1954, 19 de diciembre, p. 1). Para febrero de 1955 la "luna de miel" llegaría a su fin, no sólo por el juicio al periodista Alberto Galindo de El Tiempo (Galvis y Donadio, 2000, p. 285), o por la disposición del servicio de inteligencia que obligaba a los vendedores de prensa a proveerse de una licencia (Vanguardia Liberal,1955, 8 de enero, p. 1), sino por el establecimiento de la censura previa en asuntos y comentarios de información económica al diario El Espectador (Vanguardia Liberal, 1955, 24 de febrero, p. 1).

En medio de esta situación, mientras los radioperiodistas reclamaban por la modificación del estatuto de prensa, la televisión ampliaba su cobertura. Medellín se convertía en la tercera ciudad del país incorporada a la red nacional de televisión y se evaluaba que la labor de este medio debía "encausarse por los senderos de la cultura, el arte y el buen gusto". El programa El lápiz mágico se mostraba como la evidencia de ese logro, por el impacto que causaba en los televidentes. Las predicciones sobre el establecimiento de toda la red nacional en un plazo de dos años no fueron posibles (Vanguardia Liberal, 1954, 8 de noviembre, p. 1).

En este contexto, se ponen de relieve la figura de Fernando Gómez Agudelo y Bernardo Romero Lozano, como artífices del papel cultural de la televisión, y cómo las posibilidades de llegar a los más alejados rincones del país harán llegar la cultura a la mayoría de colombianos (Vanguardia Liberal, 1954, 28 de noviembre, p. 1). No es posible evaluar si esto se consiguió, por lo menos en los términos que perfilaba el proyecto inicial, pero hay otros asuntos, muy puntuales, sobre los cuales es posible emitir juicios; como la nota que anunciaba que para 1964 los receptores se podrían colgar de la pared; en realidad, tardaría unos treinta años más (Vanguardia Liberal, 1954, 28 de noviembre, p. 7).

Como parte del entusiasmo por el medio, el gobierno se comprometió a vender 15.000 aparatos receptores para sectores medios y populares, comprometiendo al Banco Popular con créditos preferenciales para los menos pudientes (Vanguardia Liberal, 1954, 16 de diciembre, p. 1). Para los primeros días de enero de 1955 ya se habían vendido 10.000 televisores del primer cargamento y se pensaba construir un edificio para dedicarlo enteramente a la televisión colombiana (Vanguardia Liberal, 1955, 3 de enero, p. 1). Rojas Pinilla aprovechaba para subrayar el carácter educativo de la televisión, al manifestar públicamente:

En el curso del año quedará cubierta la mayoría del territorio nacional con los servicios de t.v. de acuerdo con los programas pedagógicamente establecidos a fin de complementar con los mejores profesionales la educación primaria, secundaria, universitaria y profesional en horas convenientes para obreros y estudiantes que deban trabajar para ganarse la vida. (Vanguardia Liberal, 1955, 11 de enero, p. 7)

A inicios de abril se inauguran las transmisiones de televisión en el departamento del Valle, con una cobertura total de los municipios del departamento, así como los de la costa Pacífica (Vanguardia Liberal, 1955, 4 de febrero, p. 5). Los programas denominados culturales siguen siendo objeto de notas periodísticas; Colombia en letras, escrito por Olga Salcedo de Medina, es ponderado por su aporte al conocimiento de la literatura colombiana (Vanguardia Liberal, 1955, 15 de febrero, p. 3), sin dejar de destacar la aparición de otros, como El cuento colombiano y la llegada de siete actores extranjeros de teatro experimental a la escena televisiva. Se proclama, por esos días, a El minuto de Dios, como el mejor programa de la televisión colombiana (Vanguardia Liberal, 1955, 4 de marzo, p.3).

La censura no sólo fue un asunto para la prensa, también lo fue para el cine, cuya forma de operar no contaba con una norma nacional. El proyecto de reglamentación empieza a aplicarse en marzo (Vanguardia Liberal, 1955, 3 de marzo, p. 1). Por otro lado, el último año del gobierno de Rojas Pinilla y dentro de la propuesta de la Oficina de Información y Prensa del Estado (odipe) empieza a exhibirse en Bucaramanga el noticiero Colombia al Día; el Teatro Unión es el primero en proyectarlo en esta ciudad (Vanguardia Liberal, 1957, 26 de enero, p. 3).

El resto del año y luego de una insostenible situación para el gobernante, éste se vería obligado a dimitir. Lo único que cabe resaltar es un conjunto de demandas que se traduce textualmente porque estaría presente en sucesivas ediciones del diario liberal bumangués. Éstas constituirán una suerte de epígrafe del recuento de Vanguardia Liberal durante casi cuatro años, de mayo 1953 a mayo 1957.

Lo que el Depto. de Santander debe pedir con ocasión del centenario:

Santander debe solicitar al gobierno nacional con motivo de la celebración del primer centenario de la creación del Estado Federal la realización de las siguientes obras de beneficio común:

- Terminación del hospital González Valencia de Bucaramanga y su dotación completa.

- Auxilio para la culminación de las obras de defensa de la ciudad, para solucionar definitivamente el problema de la erosión.

- Apoyo para dotar de vivienda y trabajo a las clases pobres de la ciudad que habitan en las llamadas zonas negras y para la solución de este problema social.

- Dotación a todos los municipios del departamento, que carecen de ellos, de los servicios de alumbrado eléctrico, acueducto, alcantarillado y pavimentación.

-Acción inmediata de la corporación nacional de aeropuertos para la reconstrucción y pavimentación de las pistas de aterrizaje del aeropuerto Gómez Niño.

-Mayor renta para el sostenimiento y ampliación de la Universidad Industrial de Santander y la creación de becas nacionales especiales que se denominen "Centenario del Estado de Santander".

- Creación de una biblioteca piloto, similar a la de Medellín, en Bucaramanga, con la colaboración de los Estados Americanos y la onu.

- Construcción de una colonia vacacional para niños pobres. (Vanguardia Liberal, 1957, 3 de mayo, p. 3)

Atando cabos

Para liar el relato organizado de esta breve e inconclusa travesía, habría que insistir en la pregunta por las huellas que se hicieron presentes en la partida de nacimiento de la televisión. El bipartidismo y el paso de la complacencia al disgusto con el régimen parece vertebrar lo que se considera importante para los liberales santandereanos, pero la aparición de la televisión no es un elemento más de las posibilidades de transmisión de información, significa la paulatina reconfiguración del escenario comunicativo; pero ésta no tiene lugar per se, a esto le apuesta esta investigación.

Rojas no sólo intenta ser independiente del dictado de los sectores del bipartidismo que lo entronizaron en el poder, sino que en esa búsqueda trata de ser síntesis de características que retomaran elementos fundacionales ("Cristo y Bolívar") y los ligaran con el pueblo. Sobre esto, César Ayala y Fabio López nos ofrecen claves para la lectura, pero esa pugna no se hace visible en la prensa, sigue estando tamizada por el rol de prensa como mediadora de la escena política institucionalizada. Detentora del arma más poderosa, la pluma, e inscrita en un proyecto de civilización propio de la modernidad. Cuando aparece un medio escrito, a éste se le saluda así: "Semanario El Lunes en Rionegro [...] como órgano de divulgación y defensa de los intereses de Rionegro" (Vanguardia Liberal, 1957, 13 de febrero, p. 1).

En el recuento de lo que se dice sobre la televisión se rastrean algunas definiciones interesantes sobre el nuevo medio de comunicación. Encontramos que se habla de los "fines educativos", de cómo va a "mejorar la vida de los pueblos", de ser un "poderoso medio educativo, la televisión busca encausarse por los senderos de la cultura, el arte y el buen gusto", o que "la televisión desarrollará importante labor educativa" o "la televisión debe ser primero un vehículo didáctico"7. Esto es coherente con lo que Historia de una travesía transcribe sobre los fines y objetivos de la televisión en Colombia: "Aspiramos a inaugurar la primera serie de estaciones, que en un futuro próximo estarán destinadas a realizar unos de los más provechosos y revolucionarios proyectos [...] cual es el de ofrecer a cada una de las regiones colombianas un servicio de televisión que llene sus principales necesidades educativas y culturales"8.

¿Qué significaba decir que la televisión satisfacía las necesidades educativas y culturales? La composición de la programación de los inicios evidencia la presencia de programas de teleteatro, es decir, de la representación de obras dramatúrgicas teatrales que enaltecían la oferta cultural del medio y la universalización de una forma de cultura: la cultura plasmada en el arte moderno9. En esto es fundamental mencionar a Bernardo Romero Lozano. Igualmente, aunque desde otra vertiente, encontramos programas de instrucción para la población como Este mundo maravilloso, El lápiz mágico y Teleinglés para niños.

La presencia del folclor, a través de lo musical, subraya la lealtad de los intérpretes con lo particular de una región, cuya característica es la de ser lo más cercano al candor campesino -y lo más alejado del carácter moderno-, es decir, exóticos. El caso emblemático es el de Los Tolimenses.

La emisión de un programa conducido por el sacerdote Rafael García Herreros, llamado El minuto de Dios, y que se emite aún en la emisión nacional. Cabe mencionar que en 1957 recibe el Premio Nemqueteba como uno de los mejores programas de la televisión colombiana.

La respuesta parece simple, pero hay que darle al indicio su exacto valor, es un vestigio sobre el cual ahondar. Si antes se ha afirmado que la prensa, la radio y ahora la televisión se definen por una función social, éstas no son la resultante de una sumatoria de una u otras funciones necesarias. Una hipótesis es que encajan en una matriz cultural que las instituye, en un sentido amplio, casi como un proyecto compartido en lo social. Cuando la televisión se crea se adscribe a un ente estatal existente, la Radiodifusora Nacional de Colombia, nacida en 1929 con el nombre de hjn. Sobre ésta nos dice Nelson Castellanos:

Un elemento clave de esta política cultural de masas fue la creación de la Radiodifusora Nacional como instrumento de "propaganda cultural". Dicha política apuntaba a un objetivo vital para las élites, como fue el intento relacionado con la construcción de la nación, a través del esfuerzo de vinculación de las mayorías populares con las formas mínimas de cultura intelectual y de civilización material, las que se consideraban requisito básico para la participación política y la integración nacional. (Castellanos, 2003, p. 276)

Esto quiere decir que adscribirla a la Radiodifusora era cobijarla bajo sus políticas, aquellas que darían el impuso civilizador que el país necesitaba, dentro del proyecto modernizador de la sociedad colombiana, cuyo impulso fundacional, en el siglo xx, sería el periodo de la Regeneración, promovido por el Partido Conservador, el cual produjo un "paradigma de hombre culto" que iría de la mano con la fundación del mito de la "Atenas suramericana", que, en vez de construir un mito fundador integrador, dicotomizó al país en civilizados y bárbaros. La superioridad de los primeros radicaba en "demostrar la superioridad bogotana en el dominio del lenguaje, la cultura y las virtudes morales" (Zambrano, 2003, pp. 117-118).

La hipótesis posible que se traza es que en medio de la diferencia, marcada a la hora de definir la función social de los medios de comunicación, hay un lugar de encuentro. Éste estaría señalado por un rasgo civilizador común a liberales y conservadores, donde la gramática y la educación se constituían en sus estrategias centrales (Rojas, 2001, p. 135). La imagen televisiva debía reflejar el logro civilizatorio, no sólo por el bien hablar, sino porque éste se hallaba amenazado por los sucesos contemporáneos propios del siglo xx: la masificación de las ciudades y la aparición de otros lenguajes (masivos) en el escenario comunicativo. Habrá que ahondar en la hipótesis, cuyo origen tiene una pregunta que siempre me hago: ¿por qué en la televisión colombiana todo tiene que parecer siempre tan bonito, si aquel talk-show peruano llamado Laura en América, muy conocido en Colombia, nos mostraba el lado grotesco y sórdido de la sociedad? ¿Por qué no se pudieron replicar las características del formato y tan sólo se hizo una tímida y recatada aproximación en el que condujera María Cecilia Botero? ¿Cuál es esa economía política que produce esos valores, interpretaciones e intercambio, que interactúan con los sistemas de poder? (Rojas, 2001, p. 117).

 


1. Ver sobre la importancia de la pertenencia socioterritorial a Giménez (2000, p. 103).

2. Ver, por ejemplo, a Rincón (2002) o a Martín-Barbero (2002).

3. Los autores hacen un comentario a pie de página.

4. Recordemos que se ha mencionado que era un hecho "natural" que los principales dirigentes políticos colombianos, tanto conservadores como liberales, tuvieran a su cargo un medio de prensa para hacer proselitismo político.

5. Como puede apreciarse, no es posible precisar si región alude a los dos departamentos de Santander. Se presume que los incluye a ambos.

6. Las versiones oficiales acusaron a los comunistas del hecho; otras versiones, entre las que se encuentran las de autoridades estadounidenses en Bogotá, señalan lo contrario (Galvis y Donadio, 2000).

7. Tomado de Vanguardia Liberal, ediciones de los días 29 de junio, 6 y 20 de agosto y 8 de noviembre de 1954; del 11 y 17 de enero y 15 de febrero de 1955.

8. Boletín de programas de la Radiodifusora Nacional de Colombia, marzo de 1954. Tomado de Inravisión (1994, p. 12).

9. Germán Rey habla de un momento de renovación del teatro colombiano que, llevado a la televisión, se ve tensionado entre la creación artística y el entretenimiento "ligero" (Rey, 2002, pp. 140-141).


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