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Signo y Pensamiento

Print version ISSN 0120-4823

Signo pensam. vol.28 no.55 Bogotá July/Dec. 2009

 

El “yipao”, el atrio y la sábana:
medios, modos y espacios alternativos de la comunicación en el Valle del Cauca.
Una experiencia desde la salud

 

The “Yipao”, the Atrium, and the (Bed) Sheet: Means, Modes, and Alternative Communication Spaces in Valle del Cauca.
An Experience in Health Care.

VICTOR HUGO VALENCIA GIRALDO*

* Victor Hugo Valencia Giraldo. Colombiano. Magíster en estudios políticos de la Pontificia Universidad Javeriana, Cali. Comunicador social y periodista de la Universidad del Valle, Cali, Colombia. Investigador y consultor en los campos de comunicación, estudios culturales, movilización social y salud pública, de varias organizaciones públicas y privadas. Actualmente es docente investigador en las carreras de Comunicación Social en la Universidad del Valle, Pontificia Universidad Javeriana, y Universidad Autónoma de Occidente, Cali, y profesor invitado en las maestrías de Epidemiología y Salud Pública en la Universidad del Valle. Correo electrónico: vhvalencia@javerianacali.edu.co

Recibido: Abril 16 de 2009 Aceptado: Agosto 19 de 2009

Submission date: April 16th 2009 Acceptance date: August 19th 2009


Hablar sobre las mejores formas de promocionar la salud en un espacio geográfico multicultural, como el Departamento del Valle del Cauca, siempre se dificulta, pues inevitablemente se acude a la "fórmula" prescrita desde el orden central y que satisface las expectativas de los decisores y ordenadores del gasto. El artículo aquí presentado esboza una manera alternativa de sistematizar experiencias comunitarias de información, educación y comunicación, e intenta resaltar la importancia de incluir propuestas y metodologías participativas en la búsqueda de recuperar los saberes locales, en función de estrategias de mayor aliento y sostenibilidad, distintas a la campaña mediática convencional propuesta en la mayoría de los casos desde escenarios disciplinares que soslayan el rico y variado campo de la comunicación..

Palabras Clave: Estrategias IEC, comunicación para el cambio social, diagnóstico participativo, promoción de la salud, prevención de la enfermedad.

Descriptores: Promoción de la salud - Valle del Cauca (Colombia), Sistemas de telecomunicación - Valle del Cauca (Colombia), Cambio social


It is never easy to speak about the best ways to promote health in a multicultural geographic space such as the Colombian Department of Valle del Cauca, because it is almost inevitable to resort to the prescribed "formulae" established by the central order to satisfy the expectations of the policy makers and budgetary authorities. In this article we outline an alternative way to systematize community experiences related to information, education, and communication, as well as highlighting the importance of including participatory proposals and methodologies in order to recover local knowledge and wisdom to create wider and more sustainable strategies different to those established by conventional media campaigns which are almost always proposed from academic and disciplinary scenarios which dodge the rich and varied field of communications..

Keywords: IEC strategies, communication for social change, participatory diagnosis, health promotion, disease prevention.

Search Tags: Health promotion - Valle del Cauca (Colombia), Telecommunication Systems - Valle del Cauca (Colombia), Social change


Origen del artículoEl artículo surge de un proceso de intervención en los Hospitales de los 42 municipios del Valle del Cauca, durante el 2003, que tuvo como objetivo brindar asesoría a los equipos de promoción y prevención de dichas instituciones de salud en Estrategias IEC, modelo de comunicación agenciado por la OPS para Latinoamérica que proponía formas de participación decisional en los asuntos relacionados con la salud pública en contextos inmediatos. La sistematización de la información recabada durante dicha intervención es la que queda consignada en el artículo aquí publicado..

Introducción

En el 2003, la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle -donde entonces yo laboraba- adelantó un proyecto denominado "Asesoría técnica en IEC a los 42 hospitales municipales de la red pública adscritos a la Secretaría de Salud del Valle del Cauca". Dicho proyecto tenía como objetivo principal el direccionamiento (conceptual, pero, veladamente, interventorial) de los dineros destinados a suplir el componente de información, educación y comunicación, que, por lineamiento metodológico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), debía implementarse en la ejecución de la política descentralizadora de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, llamada por entonces Plan de Atención Básica (PAB ) Departamental.

Como novel profesor, pero conocedor de la manera como se formulan y luego se ejecutan las políticas públicas, y, además, como comunicador social de formación, fui designado por la Escuela para adelantar las asesorías que el mismo nombre del proyecto proponía. Éstas debían realizarse con todos los equipos de promoción y prevención -o de "PyP", como se autodenominan-1 de los distintos hospitales municipales del Valle del Cauca.

Es bien conocido por los equipos de PyP de los hospitales que hay dos problemas con los recursos económicos que llegan destinados para ser invertidos en las estrategias de información, educación y comunicación: el primer problema es que son dineros sin destinación específica (sólo el libre albedrío del ejecutor del gasto es la condición para que dichos recursos se inviertan bien o terminen en manos privadas). El otro problema es que cuando se encuentran rubros presupuestales con el rótulo información, o las nomenclaturas comunicación y educación, tal vez de manera involuntaria se destina la inversión al paradigma más convencional de todos: la campaña, que "cumple" con lo informativo -y, en esa misma medida, se cree que educa-, instrumentaliza la comunicación (la concreta en alguna pieza, generalmente de carácter mediático)2; de acuerdo con el más simple, unidireccional y entrópico aspecto comunicacional... la transmisión.

Pero, además, las campañas publicitan y no publifican (Cunill Grau, 1997), de allí que éstas sean ajenas a consideraciones psicosociales, como la percepción, la cognición o el aprendizaje social (Simpson Grinberg, 1986), y pretendan cambios comportamentales en materia de salud más por la vía de la seducción que de la inclusión decisional. Extraño que esto suceda, si la misma ley impulsa la participación (por medio de ligas de usuarios del hospital o de comités de participación comunitarias [CPC]) de los implicados en las actividades de PyP que se planeen y ejecuten desde las empresas sociales del Estado.

Impulsado por las inconsistencias antes manifestadas, propuse una asesoría que partiera de un reconocimiento de las prácticas sociales aún no consideradas como posibles desde aspectos eminentemente comunicacionales, como son los medios (no mediatizados), los modos (de uso convencional, pero no utilizados hasta el momento) y los espacios3(de reunión, de intercambio de pareceres y que obedecen a un encuentro natural no pactado, sino de uso tácito, pero internalizado en las comunidades). La respuesta de las autoridades de salud departamentales, quienes estaban a cargo de la ejecución presupuestal del proyecto, fue fulminante: el Valle del Cauca estaba "sobrediagnosticado", y en ese tipo de ejercicios se habían gastado enormes cuantías y se habían escrito muchos informes y diagramado muchos cuadros, tortas y tablas... No era ese el objetivo -entonces- de este proyecto.

Al contrario, la respuesta de los equipos de PyP municipales fue entusiasta y proactiva, lo que me motivó a seguir con la idea de trabajar con ellos una metodología participativa (como coinvestigadores) que me permitiera conocer y sistematizar los medios, modos y espacios alternativos de la comunicación en el departamento del Valle del Cauca. Eso y la evidencia de que los estudios de diagnóstico defendidos con tanta vehemencia por los funcionarios de salud del ámbito central usaban, principalmente, métodos cuantitativos de recolección de información, e interpretaban sus datos de manera cientificista y universalizante.

A continuación presentaré un esbozo del diseño metodológico usado en este proyecto, un compendio de los principales hallazgos por cada subregión vallecaucana y una discusión teórica de dichos hallazgos, que promueva nuevos entendimientos y abordajes de la comunicación alternativa en el departamento. Lamento enormemente que el municipio de Buenaventura no haya podido ser incluido en este estudio, pues como uno de los condicionamientos del mismo proyecto era el trabajo con hospitales públicos municipales del nivel 1 -en ese entonces, principales encargados de las etapas de atención primaria, donde, se supone, debe brindarse promoción y prevención-; el hospital de dicho municipio no cumplía, entonces, con las características para intervenir a las comunidades mediante el uso de las estrategias IEC (destinadas únicamente para la etapa preventiva de la salud; no para las correspondientes a la curación o la rehabilitación). Este hecho no deja de ser lamentable, justamente por la riqueza en manifestaciones culturales propias de las comunidades que allí habitan.

Metodología

Debido a la diversa conformación cultural vallecaucana, y por la necesaria inclusión de los funcionarios de salud integrantes de los equipos de PyP de cada uno de los 42 hospitales involucrados en este proyecto como investigadores en terreno del componente empírico, se optó por el uso de métodos de naturaleza inductiva, con el fin de no partir de presunciones o hipótesis que sesgaran los hallazgos que arrojara la indagación (Pineda, 2008, p. 45). Por el mismo motivo, se recurrió a herramientas de recolección cualitativas (matrices categorizadas en medios, modos y espacios alternativos, observaciones participantes y/o no obstructivas -según el caso- a distintas horas y días, conversaciones casuales que funcionaran como entrevistas semi- o desestructuradas, etc.). Esto, con el objetivo de observar y escuchar, para luego sistematizar las distintas conformaciones de las culturas locales y subregionales del departamento.

Se comenzó la preparación de los equipos de PyP de los hospitales con una serie de visitas a cada ESE municipal, de aproximadamente tres horas de duración: en la primera visita se contextualizaba el sentido práctico y coadyuvante de las estrategias IEC y se delimitaba el marco de acción de la indagación en lo local. Así, se escogía -de acuerdo con el perfil epidemiológico presente en la población de cada municipio vallecaucano participante- cuál patología tenía como condición de ocurrencia una práctica social ligada de manera particular a las dinámicas culturales propias de la zona. Por ejemplo, el asiduo consumo de carne de cerdo de los habitantes del norte del Valle (por su origen paisa y por habitar las faldas de las cordilleras, lo cual no les permitía tener una ganadería vacuna masiva. Por ello preferían, entonces, la cría de cerdos, por las posibilidades de localización más expedita en cocheras o chiqueros) llevaba a que una patología prevalente fuesen las enfermedades cardiocerebro vasculares. Como no era pertinente pretender atacar los factores de riesgo por la vía del cambio obligado de dieta (pues no iba a dar resultado, ya que se comprobó que la dieta era lo que menos desearían modificar los habitantes de esa zona del departamento), se privilegiaron otros elementos igualmente reguladores y/o controladores de los efectos que tenía la ingesta de alimentos ricos en grasas y almidones, como combatir el sedentarismo y promover el ejercicio físico asistido. A sabiendas de lo anterior, y contando con que los equipos de PyP estaban conformados principalmente por promotores de salud, coordinados por el enfermero o la enfermera jefe -o profesional- del hospital (responsable de todos los programas de salud que la institución ofrecía, en cumplimiento de lo dispuesto en las políticas de salud pública nacionales), se desarrollaron los instrumentos de recolección de información antes mencionados; se realizó una validación interna de dicho material y se propusieron unas tareas que debían ser adelantadas en el lapso comprendido entre la primera y la segunda visita de asesoría. Todos los acuerdos y avances alcanzados con los equipos de PyP quedaban consignados en un acta de asesoría4. En algunos hospitales donde se había recortado el número de promotores de salud se incluían en los equipos a auxiliares de enfermería, quienes eran los encargados de impartir "educación"5 a los pacientes que se atendían en la ESE.

Vale aquí decir que mucho del conocimiento acumulado por los promotores se fue con ellos a sus casas o a otros lugares donde debieron buscar mejores rumbos, pues el sistema general de seguridad social en salud, particularmente a partir de La ley 715 de 2001, recentralizó (Santana, 2002) los recursos destinados a la salud y modificó el anterior sistema basado en la oferta de servicios públicos de salud, por el de la demanda6de éstos, lo cual hizo que aspectos tan cruciales como la salud pública en los municipios vieran desaparecer los equipos de promotores, y los hospitales debieran reemplazarlos por equipos técnico/administrativos que garantizaran el flujo permanente de recursos económicos hacia la institución7 .

Sin embargo, en la mayoría de los municipios vallecaucanos aún se contaba con algunos promotores, así como con profesionales de otras áreas -como psicología y trabajo social-, que conocían muy bien sus localidades y los usuarios habituales del hospital municipal. La invitación que les hice en estas breves jornadas de trabajo preparatorio de la indagación en campo fue recordar desde su experiencia, observar como acción premeditada y registrar como recurso para la acumulación racional de los conocimientos nuevos y los ya existentes.

Este trabajo, entonces, está inspirado en lo dialógico (Habermas, 1999a y b), en la acción comunicativa comprensible de los postulados habermasianos; se basa en el rigor experiencial de los involucrados; acude a la historia-no-oficial y a las fuentes directas/ alternativas, aunque éstas hayan sido convencionalmente consideradas marginales.

A continuación, y por subregiones vallecaucanas8 , se hace un resumen de los principales hallazgos obtenidos mediante los métodos antes explicitados.

ResultadosTras la advertencia de no haber podido desarrollar el proyecto aquí referido en la zona del pacífico valle-caucano, propuse tres regiones caracterizadas por distintos flujos migratorios hacia el departamento -a pesar de las denominaciones "norte", "centro" y "sur" parecieran muy hegemónicas- que cuentan con condiciones topográficas, historiográficas, productivas y organizativas más o menos comunes (Figura 1). También habría que considerar que siendo el Valle del Cauca un departamento pequeño con buena interconectividad vial, la mayoría de los aspectos culturales más representativos de su plurietnicidad están, en gran medida, hibridados o no son tan acentuados como podrían serlo en otros departamentos colombianos.

A continuación, se muestran los resultados de la sistematización de acuerdo con las consideraciones antes explicadas:

Norte: esta parte del Valle del Cauca está habitada, principalmente, por personas descendientes de los primeros colonos antioqueños que llegaron a estas tierras a finales del sigloXIX; también, se distingue porque históricamente es una región donde se ha sembrado café, lo cual incide en que la frontera con los departamentos del llamado Eje Cafetero sea física o geográfica, mas no cultural. Su topografía quebrada y sus asentamientos y poblaciones ubicadas, primordialmente, en los filos de los ramales secundarios de las cordilleras (principalmente la cordillera Oriental) ha incidido en que se conserven costumbres y tradiciones identitarias de la antioqueñidad, de allí que a las personas que habitan estos municipios (desde Ulloa, Ansermanuevo, Cartago y Sevilla; hasta Darién y Restrepo) sean llamados "paisas".

Justamente es la vocación campesina actual -antes maderera, pues la colonización comenzó con el descuaje y apropiación de tierra baldía- la que hace que en estos lugares las vías de penetración sean escasas y estrechas: esto influye para que el conductor de los vehículos (bus escalera o "chiva", y "yipao") que prestan el servicio de transporte hacia esas lejanas avanzadas del progreso (Conrad, 1993) sean un importante modo9de comunicarse. El conductor del vehículo, en su papel de modo alternativo, comúnmente lleva consigo dos medios no mediatizados: la "boleta" y la "razón". La primera es una especie de memorando informal que se envía escrita a mano en cualquier papel, por parte del remitente, a un destinatario específico que normalmente vive en la ruta del conductor (a orilla de carretera hacia el municipio o poblado de su destino); la segunda es un mensaje oral de corta extensión que casi siempre empieza con un "Que le manda a decir.y es el mismo conductor quien lo transmite al destinatario, o a alguna persona cercana a éste.

Sin embargo, la "boleta" enviada con el conductor es recurso entre las personas que se conocen con antelación. Por el contrario, cuando los maestros y maestras de las escuelas rurales necesitan poner en conocimiento de los padres de familia alguna actividad o evento (académico, pero también recreativo o de salud) usan la nota, que es un escrito en el cuaderno del niño de puño y letra del mismo profesor. En estos casos, los niños serían los modos más expeditos para llegar a sus padres, y el medio sería la misma nota escrita.

Tras la sistematización de las matrices se encontró que los lugares de encuentro e intercambio de pareceres (los cuales son valorados como medios tangibles de comunicación, por Briggs y Burke) entre los hombres adultos en los municipios de esta zona cultural están: los billares y cafés, algunas cantinas cercanas a la plaza de mercado, y en localidades como Sevilla, Toro, Caicedonia y Cartago, los parques principales en la tarde. Las mujeres socializan en sitios cerrados o circunscritos, como algunas casas o por medio de encuentros casuales en las calles. Los jóvenes, por su parte, se encuentran en los parques al empezar la noche para planear las actividades subsiguientes; y en municipios como Ulloa, El Cairo, Restrepo y Versalles un importante espacio de socialización es el atrio de la iglesia.

• Centro: los habitantes de esta franja del valle geográfico del río Cauca están ubicados, en su mayoría, en la zona plana del departamento. Han poblado estos lugares desde hace más de cien años, por lo que se pueden considerar raizales. Se distinguen por su cultura de ribera (todas las poblaciones están a las orillas de algún río, o del mismo Cauca) y por practicar la ganadería -vacuna y porcina-, trabajar en la agroindustria, principalmente la de la caña de azúcar, o en la incipiente economía secundaria y terciaria de la zona.

En esta parte del departamento se puede afirmar que hay mayor multiculturalidad, y, así mismo, mayor pobreza, producto de la llegada a estos lugares de migrantes voluntarios o desplazados de las distintas violencias (conflicto armado, narcotráfico, delincuencia organizada), quienes encuentran -particularmente en los municipios de Tuluá, Buga, Andalucía, El Cerrito- pocas fuentes laborales, pues la mayoría del empleo de la zona lo proveen las empresas relacionadas con el monocultivo de la caña y la avicultura, o el comercio. Al problema social ocasionado por el empleo precario, el subempleo o el desempleo está ligado el principal asunto que aparece como indicador negativo de salud pública: la violencia intrafamiliar10. Esto llevó a los equipos de PyP de los hospitales centro-vallecaucanos a tratar el tema de la violencia desde el hogar, haciendo especial énfasis en la violencia de género, que tiene a la mujer adulta como su principal víctima.

Así, por ejemplo, cuando el grupo de IEC del hospital de Andalucía decidió trabajar con las mujeres de un corregimiento llamado Campo Alegre se descubrió que tienen como espacio no convencional de encuentro y de intercambio de pareceres una quebrada en la que se reúnen en las mañanas a lavar la ropa de su familia. Este hecho no deja de ser particular, si se tiene en cuenta que todas tienen servicio de acueducto en sus casas y cuentan, además, con tanques domiciliarios para el almacenamiento del líquido. Este espacio, entonces, se convierte en un lugar optimizable para escuchar y coadyuvar en la prevención de la ocurrencia de casos de maltrato intrafamiliar.

También en la zona centro del Valle del Cauca hay alta prevalencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre los jóvenes, y preocupantes índices de embarazos no deseados entre adolescentes. Para dar respuesta a tan alarmante situación, el equipo de PyP del hospital de Ginebra diseñó, con la asesoría y el montaje escénico de un importante colectivo de teatro de Cali, una obra que, de manera lúdico-didáctica, pretendía crear conciencia de las implicaciones sociales que acarreaba la falta de prevención en el uso de métodos de barrera para impedir las ETS y los embarazos a edades tempranas. Dicha obra teatral funcionaría perfectamente como modo de comunicación11, pero ante la pírrica asistencia de los jóvenes a la presentación, caen en la cuenta de la importancia de los espacios de reunión: un sábado en la noche -día y hora de la exhibición pública de la obra- la juventud ginebrina se encuentra de forma espontánea en el parque central... ese es su lugar (Augé, 2002), y por ningún motivo estuvieron dispuestos a desplazarse hasta la Casa de la Cultura Municipal, lugar escogido por las personas que buscaban la socialización entre los jóvenes de tan importantes temas.

• Sur: esta zona del departamento se caracteriza porque sus centros urbanos fueron históricamente conformados por distintas flujos migratorios, la mayoría de ellos provenientes del sur del país (departamentos de Nariño, Cauca, sur del Huila y del Tolima), que llegaron al Valle del Cauca motivados por el empleo que generaban los diversos modelos de desarrollo que se implantaron en esta región12. Por tal motivo, es común encontrar en los municipios cañicultores y de agroindustria azucarera del sur del departamento apellidos como Melo, Ruales, Rosero... de clarísima ascendencia nariñense. Así mismo, existe hoy una alta presencia de personas afrodescen-dientes en municipios como Jamundí, Candelaria y el mismo Cali; sucesores de familias de esclavos libertos que migraron del departamento del Cauca tras la abolición de dicha práctica, hacia mediados del siglo XIX.

En estos municipios -en su mayoría de topografía plana, pero cercanos a los pies de monte de la cordillera- los medios alternativos son el perifoneo y los carteles pegados en tiendas o esquinas de alta circulación y/o concentración de la comunidad. Mientras tanto, en los municipios de topografía quebrada (como Dagua, La Cumbre13 y la zona rural de Vijes) se han pactado entre sus comunidades modos como: una sábana blanca desplegada en el tendedero de ropa y visible a grandes distancias significa que una materna está a punto de dar a luz, o incluso el grito entonado desde una falda de loma hasta la otra (o en lugares donde la topografía lo permite) es un recurso para sostener diálogos telegramáticos o para dar razones sin tener que desplazarse hasta el propio lugar.

En el Valle del Cauca existen otros modos, medios y espacios alternativos de uso convencional en buena parte de los municipios y centros poblados, los cuales dependen del tamaño de éstos o de sus características físicas o culturales: los altoparlantes (en la iglesia, en las estaciones de bomberos o en el mismo hospital) son un importante recurso informativo; el uso de emisoras de radio y canales de televisión comunitaria también es común en la mayoría de municipios que cuentan con este tipo de medios; los avisos parroquiales14son habituales en poblaciones de fuerte filiación religiosa (como los municipios de la zona Norte); y las plazas de mercado, oficinas de las empresas de transporte rural o peluquerías son espacios de reunión y de flujo comunicativo frecuente en las poblaciones que aún tienen fuerte vocación campesina y una activa zona rural.

Discusión

Los hallazgos antes descritos son el resultado de una sistematización de experiencias que de ninguna manera acude a los convencionalismos de la investigación formal, pues, como se advirtió, el propósito inicial del proyecto no fue hacer investigación, sólo que durante el mismo proceso fue imposible para mí y para los equipos de PyP no pensar en investigar como etapa anterior a cualquier acción.

El estudio aquí presentado me sigue permitiendo reflexionar de manera constante sobre el carácter multidisciplinario de la comunicación como campo de estudio, donde lo cultural es tal vez el aspecto más significativo (Williams, 1997). Desde la antropología estructuralista, la función cultural del mito o creencia y del rito o práctica es evidenciado aquí, sólo que no es éste el trabajo de un etnógrafo que observa una comunidad, sino de un comunicador que media para que la detección de los ya dichos ritos y mitos sean una mezcla de experiencias anteriores y de nuevas observaciones de una realidad circundante. También, se retoman desarrollos, como la investigación acción participa-tiva, provenientes de un tipo de sociología antidogmática que ve la producción de conocimiento no desde su aspecto dominante, sino desde su aspecto emergente (Fals Borda, 1992, p. 69).

Otros desarrollos importantes para este estudio son los que refiere la pedagogía, pero no la que se hace en el salón de clase, sino la que se basa en un proceso dialógico que rompe la asimetría entre el investigador y sus investigados (Freire, 1988); o la historia -no la History escrita con mayúscula, sino aquellas stories, referentes no tomados en cuenta por la historiografía oficial- que narra la cultura local (González y González, 1999; Thompson, 1995), y que evidencia las tremendas diferencias e intereses entre la micro- y la macrohistoria.

Es evidente, a través de este trabajo, que las condiciones culturales operan en cada uno de los aspectos públicos y privados de las comunidades locales. Si nos atenemos a los cuatro grandes determinantes del campo de la salud explicitados en el 'Informe Lalonde' (ambiente, estilos de vida, biología humana y organización de los servicios de salud) (Granados Toraño, 2002), por lo menos en los dos primeros es imprescindible tener en cuenta el referente cultural. Los otros determinantes obedecen más -en su orden- a los paradigmas conocidos como teoría de los gérmenes, y las teorías gerenciales y económicas de los problemas de la salud humana. A pesar de las críticas al 'Informe Lalonde' (aunque influenció la Conferencia Internacional de Ottawa, 1986; el movimiento de municipios saludables, y la Declaración de Santa Fe de Bogotá, 1992), éste sentó las bases para que en los países latinoamericanos se abriera la discusión sobre la urgencia de la participación social organizada en salud pública municipal.

El enfoque en el cual ha caído más comúnmente la epidemiología como ciencia médica "dura" es estudiar la patología como condición para entender salud/enfermedad. Sus métodos más recurrentes son el registro estadístico de casos (morbilidad/mortalidad), el examen cuantitativo de los factores de riesgo en la salud humana y los análisis con criterios de costo-efectividad de los tratamientos; con ello, intenta establecer una relación causal entre un cierto número de prácticas humanas y sus respectivas consecuencias en la salud15. Vista así la enfermedad -desde sus aspectos más factuales o naturales-, queda desprovista de su carácter cultural... al parecer, la manera de proceder de la epidemiología es primero rotular para luego curar, proceso que sucede "desde afuera" y que termina convirtiéndose en discurso16, mas no en un verdadero cambio en las condiciones socioculturales que hacen posible la aparición de los problemas de salud pública. Sin embargo, se debe considerar qué tan importante ha resultado en los contextos locales el uso de este modelo de intervención explicativo de una realidad, frente al aquí propuesto, más de tipo comprensivo de dicha realidad.

Los medios (masivos o comunitarios), los modos (interpersonales o de apoyo) y los espacios (eventuales o geográficos) hacen las veces de "canales" formales e informales de comunicación pública que al ser reconocidos y utilizados estratégicamente desde IEC permiten su uso complementario y compatible frente a los diversos grupos de interés, optimizando los recursos estatales y fortaleciendo la organización social. Además, diagnósticos de tipo cualitativo, como el aquí referido, siempre permiten la toma de decisiones informada, tan necesaria para la buena ejecución de los dineros públicos destinados a la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.

Promover la salud (como primera condición para que ésta exista, y no aparezca la enfermedad), entonces, no puede caer en modelos funcional-conductistas que tienen más de sesenta años de haber entrado en desuso. La propaganda que transmite contenidos no es ya más comunicación: muy por el contrario, todas las teorías del cambio social hablan de la comunicación como contexto y como proceso (Gumucio-Dagron y Tufte, 2008), que no opera, necesariamente, de acuerdo con esa causalidad positivista en la que caen las ciencias médicas. En este estudio hay una cierta fascinación intuitiva (distinta a la lógica deductiva dogmática que organiza la información siempre de la misma manera), que escoge racionalmente la observación detallada de la realidad por parte de sus mismos protagonistas, antes que el costoso esfuerzo estadístico que termina con la campaña respectiva visibilizadora de los financiadores y los políticos, pero sin generar ninguna interpretación valedera para la comunidad afectada.

Es así como la campaña se ha convertido en la principal evidencia de los discursos hegemónicos provenientes de otros escenarios disciplinares distintos al campo comunicacional: la política la refiere para hablar de guerra o de proselitismo (Moragas, 1985), la publicidad la asocia con piezas o anuncios efímeros de seducción y/o manipulación, el mercadeo agencia desde este lugar la identificación del cliente con el producto ofrecido, la psicología de consumo la sitúa como un estímulo en busca de respuesta y la pedagogía conductista, como una acción necesitada de reacción. Todos estos discursos han terminado por confundir a las autoridades médicas, que los reproducen y, así, terminan de ahondar la brecha entre las buenas intenciones propagandísticas -o a decir de McCombs (1975): "inputs cognitivos" - y las malogradas respuestas sociocomunitarias.

Según los resultados obtenidos, los problemas de salud obedecen a causas estructurales de naturaleza cultural, social, económica o política. La comunicación, entendida como proceso, permitió mediante este proyecto el uso social de los medios no mediatizados para el intercambio horizontal de información con la comunidad, así como recurrir a los espacios o lugares apropiados por las personas para facilitar su aprehensión de las propuestas que surgían desde las instituciones; también facilitó propuestas para abordar estratégicamente grupos sociales reacios a la presencia estatal o con dificultades para acceder a la información o anunciar situaciones de salud que los estuviesen afectando.

Comunicar es en sí mismo un acto cultural (Fuentes Navarro, 1992), de allí que la comunicación no sólo suceda de forma evidente, sino, también, de manera implícita: un gesto o una entonación imperceptible al observador externo, un acercamiento corporal o un ademán son elementos que conforman todo un repertorio kinésico y proxémico condicionado y mediado (no mediatizado) por el entorno donde sucede.

La misma idea de "comunicar para la salud" instrumentaliza el acto comunicativo: dicha mención se soporta en convencionalismos de transmisión que, mediante el uso de herramientas habituales, dicen ser suficientes para que se dé la educación social (no el aprendizaje) de todos los usuarios de los sistemas de salud locales. De hecho, no hay un acto vinculante entre el personal de salud y sus pacientes: la misma relación asimétrica-no comunicante entre el médico que prescribe (ordena, indica, "manda") y el paciente que escucha (acata, asume, "obedece") es en sí un tipo de relación desvinculante. Por lo mismo, la condición de confianza mutua, necesaria para que exista la comunicación, no puede existir de esta manera.

Si se tiene en cuenta que América Latina lleva la delantera en cuanto a la cantidad y calidad de las experiencias de comunicación participativa (Gumucio-Dagron y Tufte, 2001, p. 5), no es enten-dible cómo las "recetas" de los entes financiadores (cuyos equipos, generalmente, son liderados por médicos o profesionales de la salud) son implemen-tadas por los funcionarios ejecutores sin ningún tipo de revisión previa (Jiménez Munive, 2004), o por lo menos de adaptación al plano local, donde dicha receta tendrá su impacto real. Este proceder ha generado un efecto contrario entre las personas destinatarias de los proyectos de promoción y prevención, pues las fases de intervención terminan con la implementación del programa diseñado centralmente, y siempre queda pendiente la última etapa, la de apropiación, la cual podría ayudar a la sostenibilidad de dicho programa por parte de la comunidad (Vera Zapata, 2006)

. La comunicación como disciplina cultural tiene todo por hacer en la promoción participativa de nuevas maneras de intervención social (Hoyos Vásquez y Vargas Guillén, 1996): ya sea para promover hábitos saludables o comportamientos sociales deseables, o para reforzar aspectos locales que funcionen en los contextos inmediatos y que se resistan a las políticas centrífugas de los entes de cooperación o de los "promotores" multilaterales del desarrollo (Alfaro Moreno, 1993; García, 1980). Es necesario -por tanto- deslindar la promoción de la prevención17 , pues esta última funciona más como mecanismo de control ante la amenaza constante de la aparición o resurgimiento de patologías que inquietan la salud pública (y, por lo mismo, del tenor de la ciencia médica).

La urgente necesidad de un diálogo transdisciplinar -que puede partir del ejemplo aquí esbozado del encuentro entre la medicina y la comunicación- para pensar las múltiples formas de abordar la realidad es una tarea que aún está por adelantarse y que ya no da más espera. La tácita invitación de un eminente neurólogo, el también escritor Oliver Sacks, a pensar una disciplina médica menos mecanicista es concluyente: "El doctor P. puede pues servirnos de advertencia y parábola de lo que sucede a una ciencia que evita lo relacionado con el juicio, lo particular, lo personal y se hace exclusivamente abstracta y estadística" (2007)[/body].


1. Resulta extraño y sugerente la manera como los funcionarios de la salud usan las siglas (probablemente con un propósito pragmático, pero también críptico), lo cual constituye el primer obstáculo para la comunicación entre ellos y sus usuarios. A esta altura del escrito que intento ya he usado, sin proponérmelo, cuatro abreviaturas (IEC, OPS, PAB y PyP), cada una de ellas cargada de contenidos que el cifrado mensaje de la sigla no describe siquiera.

2.Siempre existe la opción de recurrir a campañas que utilicen metodologías de tipo lúdico, festivo o recreativo; sin embargo, los elementos racionales (publicidad en medios convencionales, con el uso permanente de recursos informativos impresos y audiovisuales) son privilegiados comúnmente sobre los de carácter emocional: aquéllos ligados intrínsecamente a las culturas locales, que no han sido potenciados ni validados aún por los especialistas, y que son el objeto de estudio de este artículo.

3.Aquí cabría la siguiente distinción: el espacio-lugar refiere más a la tercera categoría arriba mencionada, mientras que el espacio-temporal funciona como un intermezzo entre el modo y el espacio, pues se puede definir como las eventualidades que congregan en un lugar, época y con determinada periodicidad a las personas de una localidad específica. Un ejemplo es la feria o las fiestas del pueblo, que es a la vez espacio y modo, pues a ellas confluyen personas que se han ido y regresan a encontrarse en dicho evento; otra es el domingo o el día de mercado, suceso éste de mayor frecuencia y con propósito distinto, pero que reúne -alrededor del intercambio comercial- todas las formas comunicativas, afectivas y de socialización de las comunidades dispersas que gravitan en torno a las cabeceras municipales.

4.Dicha acta se convirtió en una de las principales fuentes de verificación de la información aquí consignada, y fue elemento fundamental en el intento de sistematizar este estudio.

5.Se tendría que anotar aquí que en la mayoría de las observaciones se constató que la educación que daban las auxiliares consistían en largos regaños, en particular a las señoras mayores, por no hacer uso permanente de los sistemas de salud. Dicha "pedagogía" es una práctica muy usada en todo el sistema de salud colombiano; es más, se podría decir que es una actuación común en las relaciones de los empleados estatales con la sociedad.

6.Este sistema se denomina hoy "capitación", pues consiste en que ya no es la institución la que define en qué invertir los recursos destinados a los programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, sino que debe seguir unos lineamientos políticos trazados desde el Ministerio de la Protección Social, auditados por los entes territoriales -departamentos y municipios- y cumplir con unas "cuotas" fijadas centralmente: así, por ejemplo, en algunos municipios del Valle del Cauca, durante el 2003-2004, se les realizó más de cuatro fluo-rizaciones a niños y niñas de las instituciones educativas públicas, ya que la orden de la Secretaría de Salud Departamental consistía en hacer anualmente un total de 'X' fluorizaciones, en municipios donde la población infantil era, aproximadamente, la mitad de lo estimado. Las ESE, con el único criterio de poder cobrar per cápita al mismo Estado administrador de los recursos, desfavorecía la salud oral de los niños, a quienes "atendía" dos veces al año.

7.La ley 715 del 2001 consigna, en su Título III, Capítulo I, Artículo 42, numeral 42.5, que se deben: "Definir y aplicar sistemas de evaluación y control de gestión técnica, financiera y administrativa a las instituciones que participan en el sector y en el Sistema General de Seguridad Social en Salud; así como divulgar sus resultados, con la participación de las entidades territoriales".

8.Hay que decir que dicha subdivisión en regiones no está vinculada aquí con el tradicional sentido geográfico, sino desde los aspectos netamente culturales, pues se buscó que la sistematización así presentada ofreciera la solución más sensata al contexto, ya que en las estrategias IEC lo educativo y lo comunicativo consisten, ante todo, en el ejercicio de la tolerancia.

9. Se considera al conductor un modo, pues es el recurso de naturaleza no comunicativa que funciona como método o herramienta de transmisión de una información dada; en este sentido, para algunos el medio sería el vehículo mismo, o la carretera (McLuhan diría que ambos son medios sin contenido). Para este estudio -que se concentra en lo alternativo- el vehículo en estos territorios es espacio, pues es lugar de encuentro, de intercambio de saberes y pareceres, de reconocimiento público.

10.Se debe considerar el hecho de que el centro del Valle del Cauca es un lugar que sufre un ambiente de violencia generalizada (por la presencia inocultable de las mafias del narcotráfico en localidades como La Unión, Roldanillo, Tuluá, entre otras), lo que ocasiona que el perfil epidemiológico de esta zona tenga como su principal causa de mortalidad la herida por arma de fuego.

11.Posterior a la exhibición de la pieza teatral preparada para la ocasión, los organizadores habían previsto un foro sobre el tema, una invitación a los jóvenes a probar unos cocteles sin licor, en fin, crear un ambiente de rumba sana relajado y propicio para la conversación y para compartir pareceres en torno a los móviles que detonan la aparición de este tipo de problemas de salud pública entre la juventud.

12.La mayoría de dichos modelos de desarrollo fueron agenciados desde instancias estatales, como la construcción del ferrocarril del Pacífico, la red de carreteras, algunos puertos sobre el río Cauca y, posteriormente, el único puerto vallecaucano sobre el Pacífico: Buenaventura. Así mismo, el modelo de sustitución de importaciones, o los programas de cooperación internacional -como la famosa "Alianza para el progreso" impulsada por los Estados Unidos-, incidieron, a partir de la década de los cuarenta, en la formación de poblados de mediana y pequeña industria (como la zona de ACOPIYumbo), que atraían migraciones con la doble promesa de huir de la violencia en el campo y conseguir trabajo u ocupación en la ciudad.

13.La mención a estos dos municipios no es gratuita: mientras que a la mayoría de cabeceras municipales de la zona plana del centro y norte del departamento le corresponde un proceso fundacional ligado a la campaña conquistadora que comenzó el lugarteniente de Pizarro desde el Perú -Sebastián de Belalcázar- y sus subalternos en todo el valle geográfico del río Cauca; a Dagua y a La Cumbre los "funda", a comienzos del siglo XX, la construcción del ferrocarril del Pacífico, por ser estas poblaciones lugares de paso o campamentos de ferroviarios.

14.Este tipo de anuncios los hacen los curas casi al final de la liturgia, entre la comunión y la bendición, antes de que los feligreses se dispongan a abandonar el templo. En estos avisos se invita a la comunidad a participar de eventos y actividades de todo tipo, benéficas para la población.

15."La 'causa' (el pensamiento causalista nunca logra dar una descripción precisa del proceso metabólico... limitaciones del lenguaje en uso)" escribía el médico y escritor William Burroughs, en su ya afamado Almuerzo desnudo (1989, p. 40).

16.Ya Michel Foucault (2001) evidenció el poder del discurso legal y psiquiátrico en la definición de normalidad o anormalidad, en la época clásica francesa.

17 Si se tiene en cuenta que fue Sigerist, mediante su enfoque funcional, formulado en 1941, quien teorizó sobre la conveniencia de entender la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad como una "llave", es apenas justificable que estemos a tiempo del deslinde antes propuesto, pues éste no obedece al contexto espacio-temporal actual (García, 2002).


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