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Signo y Pensamiento

Print version ISSN 0120-4823

Signo pensam. vol.35 no.69 Bogotá July/Dec. 2016

http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.syp35-69.plcc 

Avances

El periodismo literario en el Caribe colombiano: Ernesto McCausland Sojo y la pervivencia de la crónica

Literary Journalism in the Colombian Caribbean: Ernesto McCausland Sojo and the Continued Existence of the Chronicle

O jornalismo literário do Caribe colombiano: Ernesto McCausland Sojo e a sobrevivência da crónica

Lina Vega-Estarita*  , Marta-Milena Barrios** 

1*Comunicadora Social y periodista, joven investigadora, Colciencias. Universidad del Norte. Dirección de correspondencia: Km 5 vía Puerto Colombia, Colombia. Correo electrónico: estaritam@uninorte.edu.co

2**Doctora en Ciencias Sociales, magíster en Desarrollo Social por la Universidad del Norte, magíster en Ciencias de la Educación por la Universidad de París XII. Profesora de la Universidad del Norte. Dirección de correspondencia: Km 5 Vía Puerto Colombia, Colombia. Teléfono: 3509509, ext. 4805. Correo electrónico: mbarrios@uninorte.edu.co

Resumen

A partir de un análisis temático, esta investigación exploró la vigencia de la crónica entre los periodistas y las audiencias latinoamericanos, en una época cuando la inmediatez se ha tomado las redacciones. El estudio de trece textos del periodista colombiano Ernesto McCausland Sojo permitió identificar una amplia gama de temas y un estilo narrativo alternativo. Los resultados mostraron temas universales, como la vida, la muerte, los triunfos y los fracasos; insertaron al costeño en una realidad rodeada de magia, humor y música, y encontraron rasgos diferenciales en el estilo de las crónicas del autor. McCausland fue un periodista multimedia que logró mezclar elementos del cine, la literatura, la poesía, el periodismo y la música en sus relatos y le imprimió nuevos bríos a este género como alternativa de la reportería vertiginosa de la era digital.

Palabras-clave: periodismo literario; crónica; Ernesto McCausland Sojo; análisis temático; Colombia

Abstract

Based on a thematic analysis, this research explored the relevance of chronicle among Latin-American journalists and audiences, in a time where immediacy has taken over newsrooms. Studying thirteen texts of the Colombian journalist Ernesto McCausland Sojo allowed us to identify a wide range of topics and an alternative narrative style. The results showed universal issues such as life, death, triumph, and failure; they brought the Colombian north coast people - costeño - into a reality full of magic, humor, and music; and found differentiating features in the style of the chronicles of the author. McCausland was a multimedia journalist who successfully mixed elements from cinema, literature, poetry, journalism, and music into his stories, and brought new vigor to this genre as an alternative to the frantic journalism of the digital era.

Key words: literary journalism; chronicle; Ernesto McCausland Sojo; thematic analysis; Colombia

Resumo

A partir de análise temática, esta pesquisa explorou a validade da crônica entre jornalistas e público latinoamericanos, em um momento em que as redações foram tomadas pelo imediatismo. O estudo de treze textos do jornalista colombiano Ernesto McCausland Sojo permitiu identificar uma vasta gama de tópicos e um estilo narrativo alternativo. Os resultados mostraram temas universais como vida, morte, triunfos e fracassos que inseriram o autor litorâneo em uma realidade cercada de magia, humor e música e encontraram traços distintivos no estilo das crônicas do autor. McCausland foi jornalista multimídia que conseguiu misturar elementos do cinema, literatura, poesia, jornalismo e música nos seus relatos e imprimiu renovada vigor para esse gênero como uma alternativa para a reportagem vertiginosa da era digital.

Palavras-Chave: Jornalismo literário; crônica; Ernesto McCausland Sojo; análise temática; Colômbia

Introducción

Al revisar el desarrollo del periodismo literario en el Caribe colombiano, se ha considerado a Ernesto McCausland Sojo como uno de los representantes más destacados de la crónica periodístico-literaria, junto con Juan Gossaín, Alberto Salcedo Ramos y Heriberto Fiorillo (Puello, 2011). Esta región en particular se ha caracterizado por ser el lugar de origen de un puñado de periodistas que siguen considerando la crónica como el formato preferido para comunicar la realidad a sus audiencias. Este género está incluido dentro de lo que se ha denominado slow journalism, la reportería alejada de la instantaneidad, que la era digital ha forzado en las salas de redacción (Drok y Hermans, 2016). Refiriéndose a la inmediatez omnipresente, Rojas y Tomás (2012) señalaron: "Las condiciones mismas de la actividad periodística presuponen una actuación rápida" (p. 102). Los autores recalcan que discrepan de esta situación, pero la reconocen como una característica dominante del periodismo global. De igual forma, Cedillo y Carretero (2015) exponen las limitaciones que trae esa "obsesión por la rapidez" de las salas de redacción, pues no contribuye a generar reflexión ni a que las audiencias saboreen la información.

La distancia entre la brevedad de la información dominante y la profundidad y la expresión elaborada del contenido -característica de los géneros mayores del periodismo, como el reportaje y la crónica- genera una dinámica interesante en el ejercicio actual de la información. A pesar del ritmo vertiginoso que trae la era digital, la crónica ha mantenido su vigencia como una contracorriente que se resiste a la reportería veloz. En este sentido, refiriéndose a la importancia de este género en el periodismo actual, Rodríguez (2005) señala: "Las crónicas han tenido siempre protagonismo, y conviene saber cuál es el que mantiene en la actualidad, cuando los criterios de credibilidad sobre la tarea informativa parecen tambalearse" (p. 168). Por esto, resulta muy importante continuar analizando las manifestaciones de este en diferentes contextos geográficos y sociales, como el Caribe colombiano.

De esta forma, resulta interesante observar con detalle los rasgos característicos de la crónica en la obra de McCausland para comprender las razones para su pervivencia en el tiempo y su lugar central entre las preferencias de las audiencias del Caribe colombiano, una región prolífica en expresiones artísticas y literarias. El autor objeto de este estudio permaneció contando la vida cotidiana de los habitantes de esta región durante treinta años. Produjo tres largometrajes, ocho cortos, dos documentales, seis guiones, tres novelas literarias, cinco cuentos, 1560 crónicas de radio, una obra de teatro, 1200 crónicas de televisión con el programa Mundo Costeño y un sinnúmero de crónicas y artículos para prensa, la parte más prolífica de su obra (comunicación personal con Ana Milena Londoño, 10 de agosto de 2013). Precisamente, una de las características que hace más interesante a este autor como objeto de estudio es que trabajó la crónica en diversos formatos expresivos.

Este estudio parte de la noción del periodismo literario como expresión detallada de la realidad, que se aleja de la inmediatez de la noticia e intenta profundizar en la fenomenología del acontecer social. Narra historias completas, en un formato más extenso y comprensivo, y permite a la audiencia ahondar en los temas de interés general y disfrutar de los relatos. El periodismo literario es "periodismo como literatura más que periodismo sobre literatura" (The International Association of Literary Journalism, 2014). Este género dibuja una línea borrosa entre la realidad y sus representaciones (Willis, 2008). Como afirma Mateo (2001), estas formas narrativas, el periodismo y la literatura, comparten grandes similitudes: "En la conjunción de los dos estilos se encuentra el origen de esta nueva escritura: la crónica" (p. 20). En el contexto de América Latina, se prefiere hablar de crónica, como mencionó Castro Caycedo (González, 2010): "Al 'periodismo literario' se refieren los estadounidenses allá en su país. Lo nuestro es la crónica" (párr. 5). En concordancia con lo anterior, en el contexto de este artículo, se considerarán el periodismo literario y la crónica como un mismo formato narrativo.

Por otra parte, en Colombia, existe una escasez de estudios académicos sobre este género, a pesar de la fuerte corriente de escritores que lo trabajan con excelencia en la región. En su mayoría, los textos encontrados son antologías y compilaciones de crónicas representativas de diferentes exponentes y épocas, con análisis breves, en sus prólogos, del desarrollo del periodismo literario en este país (Serna, 2000; Samper, 2004; Ferro, 2010; Samper y Vallejo, 2011). A excepción de trabajos de algunos autores (Villate, 2000; Puello, 2011, 2015; Ardila, 2015) sobre la obra de un puñado de cronistas del Caribe, y de Puerta (2011), en relación con el aporte de este género a mantener viva la memoria histórica de una época en Colombia, no hay mucha reflexión académica sobre el tema. Por tanto, este artículo pretende ofrecer aproximaciones para un entendimiento más amplio sobre el aporte de la crónica al periodismo, la literatura y a la sociedad en general.

En este sentido, esta investigación trata la obra de Ernesto McCausland Sojo desde dos perspectivas: la primera, a través de un análisis temático para develar particularidades del contenido; y la segunda, para describir el estilo de la narración y encontrar, desde la forma, el aporte de McCausland a este género. De acuerdo con lo anterior, a partir del análisis de trece de sus crónicas en prensa, esta investigación buscó responder las siguientes preguntas: ¿cuáles son los temas que tratan las crónicas de Ernesto McCausland Sojo? y ¿cuáles son las características formales que emergen en las crónicas ?

El periodismo literario, una narrativa que impacta en lo social

Antes de hablar con propiedad sobre el papel social del periodismo literario, es necesario, primero, comprender de dónde proviene este género híbrido, un campo conceptual en construcción, que se considera el punto de encuentro de varias tendencias narrativas. En este sentido, Keeble y Tulloch (2012) han afirmado que en este se superponen diferentes géneros y formatos: "La columna periodística, las memorias, el perfil, el ensayo, las historias de viajes, la escritura de la vida, la narrativa de 'crímenes verdaderos', las historias populares, las reflexiones culturales y otros géneros de la escritura" (p. 7).

Asimismo, Rongenkamp (2005) afirma que diferentes periódicos como The Sun y The World comenzaron a ser parte de un fenómeno narrativo nuevo, en parte gracias a la presencia de estos escritores de ficción. En el siglo XIX, a esa forma particular de escribir -innovadora, sensacionalista y con criterio comercial- se le llamó nuevo periodismo, término que "fue acuñado por Mathew Arnold en 1887" (p. XI). Pese al indudable aporte de este nuevo periodismo a la narrativa actual en los medios, han surgido preguntas constantes acerca de su identidad. Por lo que Abrahamson (2010) -expresidente de la Asociación Internacional de Estudios en Periodismo Literario- destacó los seis elementos clave que caracterizan el género:

Personajes: (Desarrollo) la gente en la historia [...] Marco: Esto no es sólo que la historia se desarrolla, sino que también abarca el ámbito de los esfuerzos descriptivos de la pieza [...] Argumento: Es la respuesta a la pregunta: ¿ Qué pasó ? [...] Tema: La tesis de la pieza o su argumento central, el tema es la "moral de la historia", de lo que el trabajo se trata realmente [...] Voz: Hay dos aspectos aquí. Uno de ellos es el estilo en el que la pieza está escrita [...] con cuáles recursos se construye la prosa. El segundo aspecto se refiere a la elección del autor respecto al narrador [...] Estructura: La arquitectura actual de la pieza (pp. 88-90).

Pero más allá de sus características innovadoras desde la forma, el periodismo literario hereda los rasgos principales de ambas tradiciones, lo cual le imprime una fuerza excepcional frente a la audiencia de medios. Según Keeble y Tulloch (2012), de la literatura hereda:

La creación de una consciencia nacional [...] y de identidad; la celebración de los valores universales; las expresiones originales e innovadoras que refrescan el lenguaje, al establecimiento de una producción cultural significativa e influyente; y la subversión y destrucción creativa de las ideas establecidas y anticuadas y los sistemas de pensamiento (p. 4).

Asimismo, otros autores, como Ayala (1964), afirman que en la literatura los escritores buscan la autenticidad del hombre, a partir de la interpretación del momento histórico en el que este habita, a final de cuentas un llamado o una búsqueda de la esencia del ser humano. En este sentido, la literatura intenta contar historias sobre temas "de toda la humanidad" (Tomarchevski, 1982, p. 181), y de manera concreta apela a intereses generales para captar la atención del lector. Asimismo, explica Vogler (2002), en la escritura clásica del relato, las historias comúnmente llevan al héroe por movimientos dramáticos, lo cual también podría aplicarse a la literatura. El autor enuncia:

La muerte y el renacimiento. De algún modo en todas las historias los héroes se enfrentan a la muerte o algo de extrema gravedad [...] En la mayoría de los casos, sobreviven a esta muerte casi por arte de magia y renacen literal o simbólicamente para recoger los frutos de su victoria (p. 191).

Por su parte, el periodismo puede aportar su capacidad para crear comunidad y fortalecer la democracia, en la medida en que, como dice Pulitzer (2011), tiene la capacidad de llegar a la mente del público cada día, "moldear las opiniones, llegar a los corazones y apelar a la razón de cientos de miles de personas diariamente" (p. 41). Lo anterior al tiempo que, con su trabajo, los periodistas pueden "proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos" (Kovach y Rosenstiel, 2004, p. 24). Todo esto trata de privilegiar el bien común y la independencia de la sociedad civil frente a quienes tienen el poder. Asimismo, el periodismo también busca llevar al lector a una experiencia de involucramiento desde las primeras líneas, esto es, busca enriquecer el primer momento de contacto entre el periodista y su audiencia (Peters, 2011). Este autor, junto con Wahl-Jorgensen (2013), se detiene en la relevancia de esta experiencia de conexión humana, al mencionar que las historias personales contadas por el periodismo atraen la atención a problemas sociales más amplios. De esta forma, pueden suscitar reacciones emocionales en las audiencias y facilitar la movilización de las causas sociales que promueve el periodista.

Teniendo en cuenta el destacado papel social tanto de la literatura como del periodismo, se puede decir que en el ámbito global cada manifestación del periodismo literario "ha servido para ejemplificar un rango de propósitos sociocultu- rales, económicos y políticos" (Keeble y Tulloch, 2012, p. 23), conectados sin remedio al contexto cultural de donde surge la historia.

La crónica en el Caribe colombiano

En este contexto geográfico, el periodismo literario ha tenido unas características formales que lo han hecho trascender. Lo que ha contribuido a que sea "un género que nunca desapareció entre los géneros característicos del periodismo latino, a pesar de la presión imperante de la división de géneros de origen anglosajón" (Rodríguez, 2007, p. 218). Asimismo, existe una relación estrecha entre los periodistas que escriben crónicas y se acercan a la literatura en esta parte del mundo; por esto, algunas obras de ficción parecen estar incrustadas de una manera profunda en el acontecer periodístico y algunos trabajos periodísticos parecen sobrepasar la barrera de la realidad y para adentrarse en la ficción, el territorio por excelencia de la literatura. Martínez (1997), gran exponente de esta tradición, lo advirtió con claridad: "No es por azar que, en América Latina, todos, absolutamente todos los grandes escritores fueron alguna vez periodistas: Borges, García Márquez, Fuentes, Onetti, Vargas Llosa, Asturias, Neruda, Paz, Cortázar, todos, aun aquellos cuyos nombres no cito" (p. 119).

En este sentido, la voz individual -que es una de las características formales predominantes de la crónica- adopta una identidad única en la escritura de cada autor. En otras palabras, el estudio de este género es al mismo tiempo el análisis de la obra de los autores que se han dedicado a trabajarlo, pues "el cronista confiere un valor importante, como género clásico en el mantenimiento de un periodismo tradicional que sigue siendo demandado y es considerado socialmente necesario" (Rodríguez, 2005, p. 172).

Particularmente en Colombia, despiertan mucho interés las obras de los integrantes del tan nombrado Grupo de Barranquilla, uno de los colectivos de intelectuales más importantes, que transitaba a sus anchas -y en doble vía- por el periodismo y la literatura. Nadie sabe cuándo comenzó realmente esta notable cofradía de escritores, pero se conoce que alrededor de 1946, cuando ya llevaban tiempo con sus tertulias privadas, Alfonso Fuenmayor, Alvaro Cepeda Samudio, Gabriel García Márquez y Germán Vargas, entre otros integrantes, comenzaron a destacarse en la radio y la prensa locales por el contenido singular de las historias que hacían públicas.

Por su lado, García Márquez, quien solo estuvo cuatro años como contertulio en el Grupo de Barranquilla, aplicó en su vasta obra literaria elementos narrativos y vivenciales de esos años (Chillón, 1999, p. 338). Algunos investigadores (Gilard, 1997; Rama, 1991, citado por Fiorillo, 2002) describen que el campo de acción de estos periodistas era variado: los integrantes del Grupo de Barranquilla incursionaron en la poesía, la narrativa, las artes plásticas, el cine, el baile e incluso en la culinaria. Este, así como otros colectivos de cronistas de América Latina, contribuyó para que la crónica fuera un género autónomo.

En forma particular, en el Caribe colombiano, estudios como el de Puello (2011) nombran el periodismo literario que se produce en la región croniqueñas, o crónicas caribeñas: "Una producción cuyas particularidades se encuentran estrechamente ligadas a la representación de la cultura popular de esta área geográfica y cultural" (Puello, 2015, p. 152). Según ese estudio, la crónica periodístico-literaria costeña se diferencia de otras por su contenido cultural y su estilo particular, compartido por varios exponentes de la región. Ernesto McCausland Sojo sería años más tarde uno de los herederos más ilustres de este grupo selecto de narradores.

A McCausland, objeto de este estudio, se le reconoció entre la audiencia de la región por representar de manera fiel el modo de ser del hombre caribe. Fals Borda (1980) describe a este prototipo como un ser de "naturaleza antisolemne, alegre, franca, directa y ruidosa" (p. 154B) y coincide con Ferro (1981), quien afirma que el costeño es un individuo culturalmente flexible. Lo anterior, en oposición a las características que se reconocen de los "cachacos", originarios del centro del país, a los cuales Urrego (1997) define como ciudadanos más tranquilos, pomposos y tradicionales. Sus más allegados, como Juan Gossaín, definen a McCaus- land como un periodista auténtico, incansable y andariego (Gossaín, 2012). El autor contó toda su vida las historias de esta región, nunca quiso irse de su tierra y dibujó tanto en el cine, en la literatura como en el periodismo la esencia del modo de ser costeño.

Leer la obra de McCausland es también entresacar en sus relatos su lucha sin tregua contra la enfermedad que lo afectó desde muy joven; una batalla interna que libró durante toda su vida adulta, hasta el último día de su existencia, el 21 de noviembre de 2012. Sin embargo, la discreción que lo acompañaba en su vida personal se hacía pública en los personajes y los temas de sus obras. Así es como en su variedad infinita de historias contadas en diferentes formatos -crónicas periodísticas, documentales e historias de ficción- emergen muchos otros rasgos particulares de su obra que merecen ser analizados con detalle.

Metodología

Este estudio realizó un análisis temático (Guest, MacQueen y Namey, 2012) de trece crónicas, que el mismo Ernesto McCausland Sojo (2012) identificó y subió con esta denominación a su página web. Esta técnica cualitativa es la más utilizada para el estudio de textos periodísticos. Como explica Aronson (1995), el análisis temático "se centra en temas identificables y patrones de vida y/o de comportamiento" (p. 1). Según el autor, estos se pueden extraer de conversaciones, actividades que se repiten, textos, experiencias o sentimientos.

Pese a las posibles susceptibilidades que pudiera despertar esta técnica por la subjetividad de los investigadores durante la interpretación, los académicos consideran que cumple con la rigurosidad propia del quehacer científico, puesto que al involucrar distintos codificadores en el proceso para la interpretación del contenido y seguir un procedimiento riguroso en el análisis -establecido con anterioridad y validado en otros estudios- se cumple con el criterio de intersubjetividad propio de la ciencia. Neurendorf (2016) ha explicado la aplicación de este criterio en el caso de los análisis de textos. Dice que la verdad es el producto resultante del consenso al que han llegado los investigadores en un estudio. Dice la experta que no debe preguntarse si algo es verdadero, sino, en su lugar, preguntarse si nosotros como investigadores estamos de acuerdo en que ese algo es verdadero.

De acuerdo con lo anterior, en la primera fase de este estudio, se buscó construir principios generales, patrones y relaciones, a partir de la identificación de las particularidades en las temáticas y la estructura formal de las crónicas del autor, siguiendo una orientación inductiva. Las técnicas utilizadas se adentraron en las particularidades del lenguaje (Guest, MacQueen y Namey, 2012; Strauss y Corbin, 2000) y clasificaron e identificaron los temas para formar las categorías con aquellos que se encontraron en forma recurrente. Según Leininger (1985), los temas se identifican cuando se "reúnen los componentes o fragmentos de las ideas o experiencias, que a menudo no tienen sentido cuando se ven solos" (p. 60). De esta manera, explica el autor, los textos van dejando una imagen cohesionada de la realidad narrada, que el analista interpreta.

De acuerdo con lo anterior, el procedimiento para llevar a cabo el presente estudio se realizó de la siguiente manera:

  1. Se tomó cada párrafo como unidad de análisis, con el fin de que se pudieran identificar con mayor precisión las distintas temáticas y patrones de los textos.

  2. Se seleccionó y entrenó a un grupo de codificadores, estudiantes de la Maestría en Comunicación de la Universidad del Norte, con conocimiento en investigación cualitativa.

  3. Los codificadores leyeron las crónicas varias veces para encontrar las diferentes temáticas en cada párrafo.

  4. Los grupos se reunieron con los investigadores principales para llegar a un consenso sobre las temáticas emergentes en las crónicas.

Como resultado de esta fase, emergieron las temáticas expuestas en la sección que sigue (cuadro 1) y se identificaron las características formales de las crónicas de McCausland (cuadro 2).

Cuadro 1 Definición de categorías temáticas 

Fuente: elaboración propia

Cuadro 2 Definición de categorías de forma 

Fuente: elaboración propia

A continuación, se revisaron las categorías emergentes en la obra del autor para analizarlas de manera que se pudieran identificar en ellas algunos rasgos particulares del ethos cultural del costeño. Para esto, se buscaron en los textos los rasgos distintivos de la identidad del hombre oriundo de esa región (Fals Borda, 1980; Ferro, 1981) y del modo de ser del colombiano (García Márquez, 1996). Los resultados de este estudio se presentan a continuación.

Resultados

En este apartado, se presentan las categorías emergentes a partir de las temáticas recurrentes en la obra del autor. De manera particular, cabe resaltar la dualidad que se destaca en las temáticas de las crónicas de McCausland, al mostrar a sus personajes en situaciones contrapuestas de triunfos y fracasos. Por otra parte, resultan muy acentuados en su obra rasgos del realismo mágico característicos de los periodistas literarios oriundos de la región como García Márquez. Por otro lado, se destacan la ilegalidad, la muerte y la violencia que rodean sus historias, entre otros temas que se sintetizan en el cuadro 1.

Profundización en las temáticas: la magia y otros rasgos de la identidad del hombre costeño

Esta categoría da cuenta del contexto social que se recrea en las crónicas de Ernesto McCausland. Se evidenció la presencia de temáticas que también exaltaron otros ilustres narradores de la región: el realismo mágico, la ilegalidad y la presencia de las celebraciones y la música particular de la Costa Caribe colombiana.

Sobre el primero, García Márquez (2000) ha dicho que es "un hecho rigurosamente cierto que sin embargo parece fantástico" (El Tiempo, 2000). El autor destacó situaciones de este tipo de manera generosa en su prolífica obra literaria. Por su parte, en estudios académicos (Barrios y Arroyave, 2007) se documenta que los periodistas colombianos reportan con frecuencia en sus noticias una sucesión de hechos sui generis que no son comunes en otras realidades. Esta condición notable de la cotidianidad en particular en el Caribe colombiano hace que lo que resulta ordinario y repetitivo resulte considerado extraordinario en otros contextos.

En la obra de McCausland, se encontraron fragmentos donde la realidad se mezcla con la fantasía. Por ejemplo, en la crónica de El Carmen o la memoria extraviada de un cantor, se da cuenta de las críticas que surgieron en el pueblo natal de Lucho Bermúdez por lo que consideraron fue el abandono del compositor:

Jaime Ibáñez, un carmero con suficiente sensatez emocional como para entender lo que Bermúdez significó, atribuye las infamias a "un poco de celo". Otro lugareño condescendiente, Plinio Ferrer, habla de "criticones de parque"; [...] también llegaron al extremo de plantar el temible espíritu de Lara en el cuerpo material de Vita Badel, la madre de Katia, la misma que compró hace casi un siglo la casa de los Bermúdez Acosta por 25 centavos (El Carmen o la memoria extraviada de un cantor, s. f.).

Esta pintoresca descripción da cuenta de los mitos que aún subsisten en los municipios y caseríos del Caribe colombiano. El esoterismo y la superstición hacen parte de la cotidianidad:

Echada en el suelo hirviente del mediodía de Maicao, la india Josefa Uriana vende la contra guajira para evitar desgracias: el palice rojo contra los accidentes, la yacávaca contra las enfermedades intestinales y -la que más salida tiene por estos días- el kasuogu, que parece una arepa de maíz y que se utiliza mezclado con el perfume para el éxito en los negocios (Donde muere el contrabando, s. f.).

En segunda instancia, en las crónicas estudiadas, se dio cuenta de una realidad incómoda: la sombra de la ilegalidad que se advierte en la vida cotidiana de los habitantes de esta sección del país. En sus historias, los personajes se ven involucrados en situaciones de corrupción, delitos, sobornos, crímenes, narcotráfico, guerras y conflictos derivados de estas actividades. Ya García Márquez (1996) lo había advertido. En Colombia, decía el nobel, "somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo" (p. 11). En el caso de la crónica Donde muere el contrabando, McCausland retrató La Guajira como un mundo propio donde no rigen las leyes colombianas y mucho menos las universales.

Pero desde agosto de 1992, [...] los camiones pueden circular a plena luz del día por la carretera destapada que une el Cabo de la Vela con Cuatro Vías, y de allí por la pavimentada hasta Maicao. Cobran doscientos veinte mil pesos por una carga de ocho toneladas de whisky y cigarrillos, y ciento ochenta por una de electrodomésticos. Los encargados de custodiar la mercancía son los llamados "moscas" (Donde muere el cemtrabando, s. f.).

De igual forma, la ilegalidad está presente en las historias del narcotráfico, un flagelo que ha azotado a este país durante más de cincuenta años. Escribía McCausland:

Me cuenta que para la época los narcos del interior se interesaban en la Costa como un escenario de narco- rutas y propiedades de recreo [...] A mi informante solían invitarlo durante un fin de semana a Medellín, abordando un jet en Veracruz, estadía en el Hotel Intercontinental y las más bellas anfitrionas (Guerra de Escobar comenzó después de Cumbre de Puerto, 2012).

Finalmente, la música fue otro de los aportes importantes de su obra, pues con ella exaltó la calidad y variedad de las representaciones de la cultura popular de la región; en especial, su afinidad con el vallenato y otros géneros, como el porro y la cumbia. Continuas referencias a la letra de las canciones, a la vida de los artistas y a los juglares más reconocidos de la Costa se encuentran en crónicas como El cumbión de los arrepentidos, El Carmen, o la memoria extraviada de un cantor, Los Joe que yo conocí y Walcott en su isla literaria. Otro ejemplo de esa fascinación es la historia del cantautor Lucho Bermúdez y su Carmen de Bolívar:

La historia de las animadversiones contra Lucho parece calcada de tantas otras de la Colombia ingrata, [...] por estas calles hirvientes creció la versión de que Bermúdez negaba a su pueblo, quizá la errónea interpretación de una famosa entrevista en la cual el maestro sostuvo que, tras la gloria de sus 320 canciones, se consideraba ciudadano de todas partes.

(El Carmen, o la memoria extraviada de un cantor, s. f.)

En su narración, McCausland deja ver en los diálogos de los personajes y en su propia voz como autor la identidad del hombre costeño. Se lee en un texto: "Y aquí estoy, bacano, bacanísimo, viéndolo venir desde el fondo del zapote de cemento con un detalle que no esperaba: un bigote negro" (Mi película con Leguízamo, junio de 2013).

Las crónicas de McCausland exhiben un lenguaje lleno de humor, modismos y anécdotas sin censura, propios del modo de ser desinhibido del oriundo del Caribe colombiano. A continuación, nos adentramos en la descripción de las características formales identificadas en el estilo del autor.

Características formales de las crónicas de Ernesto McCausland

Como se ha argumentado, Ernesto McCausland utilizó la crónica como pretexto para adentrarse en una descripción profunda de la naturaleza humana en general y de la del nacido en la Costa Caribe colombiana en particular. La primera de estas particularidades distintivas permite que sus historias se acerquen a la literatura y puedan catalogarse como universales. A continuación (cuadro 2), se describirán algunos recursos estilísticos característicos de su obra y se profundizará en lo que consideramos es el aporte formal más importante.

Profundización en la forma: la crónica multimedial, el aporte formal de la obra de Ernesto McCausland

La presencia de formatos expresivos del cine, la literatura y la música en las crónicas del autor objeto de este estudio se perfila como su principal aporte al periodismo literario. Al retomar lo que se argumenta en el apartado anterior, se puede afirmar que la estructura innovadora de sus relatos fue la característica formal que distingue su obra de otras "croniqueñas". Esta condición no pasó desapercibida entre sus colegas, como el periodista Darío Patiño (2012, párr. 9), quien expresó que McCausland fue "el primero de los periodistas multimedia", en la medida en que casi todas sus crónicas podían ser -al tiempo- excelentes guiones cinematográficos, por la riqueza de la descripción visual que ofrecían.

La relación del autor con el cine y la escritura de guiones salió a la luz en especial en la estructura de Mi película con Leguízamo. Esta crónica -que da cuenta de sus encuentros con el actor- semeja un guion cinematográfico; está construida por escenas y de forma anacrónica. Se pueden leer en ella fragmentos como este:

ESCENA 1: Hotel Santa Clara, mediodía. De repente el mundo se ha convertido en un gigantesco zapote, o quizá sea el color de las paredes. Espero a John Leguízamo, con quien tengo una cita a las doce en punto (Mipelícula con Leguízamo, junio de 2013).

En otras ocasiones, divide sus crónicas en capítulos, a similitud de las obras literarias, e introduce los diálogos de los personajes. Uno de los textos que cumple esta característica es Colombia quedó llena de Lady Dis, donde las divisiones son estas: "I. POCO TRECHO II. AUSENTES. III. EL NOMBRE SAGRADO IV. CORTES Y PRINCESAS V. CUENTOS" (1997).

La incorporación de las letras musicales es el resultado de esta mezcla mencionada de géneros que confluyen en las crónicas de McCausland. En El cumbión de los arrepentidos, cuenta la historia de la conversión al cristianismo del cantante Efraín Mejía y su intención de llevar a Miguel Beltrán, otro cantautor de la región, por los mismos caminos de Dios. Lo anterior para lograr que se arrepintiera antes de morirse de las letras de sus canciones que -según el nuevo cristiano- incitaban al pecado:

Mejía también había sido pecador una vez. No sólo por los dos mapalés de los que habría de arrepentirse años después, sino por todas las andanzas de la vida en el cumbión, tan terrenal y libertina que una vez produjo la siguiente décima memorable:

Si acaso el río Magdalena, en ron blanco se convierte y el mar en rico aguardiente sería una cosa muy buena.

Y en una tarde serena, después del sol ocultado, a pasos agigantados correría yo a toda prisa hasta Bocas de Ceniza pa bebérmelo ligado (El cumbión de los arrepentidos, junio de 2013).

En esta misma crónica, incorporó las letras de las canciones como parte del relato, en medio de los párrafos donde incluía descripciones, como la que se lee a continuación:

El muerto borrachón, un frenético cumbión sin coros que anticipaba en cinco estrofas la llegada de Beltrán a los cielos, y que comenzaba diciendo: El día en que Miguel se muera, lo llaman el vagabundo, ojalá ustedes lo vieran, bebiendo en el otro mundo (El cumbión de los arrepentidos, junio de 2013).

En suma, McCausland propuso una convergencia creativa de formatos expresivos en sus crónicas y se valió de la libertad que este género mayor del periodismo ofrece al escritor. Los rasgos descritos sobre sus temáticas y su estilo nos llevan a afirmar que nos encontramos ante un autor que alcanzó la excelencia en la narración. En sus crónicas, pudo mostrar no solo sus grandes dotes de periodista, sino también las otras distintas facetas que lo hicieron destacarse: cinéfilo, literato y poeta. Todas ellas pueden resumirse sin duda en una sola gran pasión: la de ser un incansable contador de historias.

Discusión

Este estudio realizó un análisis de las crónicas de Ernesto McCausland Sojo. Buscó comprender las razones de la vigencia en el tiempo de este género periodístico en el Caribe colombiano en una era donde prima la inmediatez en las salas de redacción. Para esto, se insertó al autor en la discusión del periodismo literario global, con lo cual se develó su aporte a partir de las temáticas y la estructura formal de sus crónicas. Lo anterior permitió mostrar algunos elementos constitutivos de la naturaleza humana, la identidad del hombre oriundo del Caribe colombiano y su aporte personal al desarrollo de este género híbrido entre la literatura y el periodismo.

La obra de McCausland transmite con detalle los rasgos más prominentes de la identidad del hombre oriundo del Caribe colombiano, como la concepción de la realidad desde la magia, el uso del lenguaje autóctono, su extraordinario talento para las artes, sus costumbres, su vocación festiva, sus creencias populares y la omnipresencia de la música en el alma de la gente. Todos ellos se hallaron presentes en sus crónicas.

Los rasgos mencionados sirven también como pretexto para poner de relieve otras características profundamente constitutivas de la identidad del costeño, mencionadas por Fals Borda (1980), como el sentido del humor y el manejo particular del tiempo que tienen los nacidos en esta región. De forma similar, Isaza (2009) conceptuó que sus textos "son capaces de recrear la forma de ser de la gente del Caribe colombiano y las maneras que tienen de asumir los sucesos que viven" (p. 166). En este estudio, se encontró que, a través de historias centradas principalmente en la gente, sus crónicas describen -con precisión de relojero- el carácter extraordinario de la vida cotidiana del Caribe.

Además, el autor trató en su obra episodios locales de algunas de las problemáticas sociales fuertemente arraigadas entre los colombianos, como el contrabando, la criminalidad y el tráfico de narcóticos, entre otras. Como decía García Márquez (1996) al analizar los rasgos más prominentes de la identidad nacional: "Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, de funerales jubilosos y parrandas mortales" (p. 11). En Colombia, "cohabitan la justicia y la impunidad" (García Márquez, 1996, p. 11), tal como se describe tanto en las crónicas de McCausland como en la fascinante obra literaria del nobel.

Por otra parte, las constantes referencias a las celebraciones, la música y a las vidas de los juglares del Caribe resultan ser rasgos principales de las "croniqueñas" de otros autores del Caribe colombiano estudiadas por Puello (2011). Para esta autora, "algunos de los temas están relacionados con la música popular y los artistas, con la vida de los compositores vallenatos [...] y con los carnavales narrados a través del uso del humor y un lenguaje innovador y literario" (p. IV). La presente investigación confirma que las crónicas de McCausland se insertan en la corriente expresiva del periodismo literario de este contexto geográfico y la dota de vigor.

Finalmente, al buscar el aporte de McCaus- land en la construcción de un periodismo literario propio del Caribe colombiano, se encontró que el autor llevó a cabo importantes rupturas en el estilo narrativo por la forma particular de presentar sus historias. "Las crónicas de McCausland eran tan visuales que cuando tuve el honor de revisarlas, me atreví a decirle que casi todas podrían ser películas", así describió a sus escritos literario-periodísti- cos su colega Darío Patiño (2012, párr. 9). Debido a la versatilidad con que desempeñaba en forma simultánea los oficios de escritor, director de cine, presentador y periodista, el autor las impregnó de los lenguajes de otros formatos expresivos, por lo que se le conoció como un escritor multimedia de excelencia, "el mejor y más versátil periodista que tiene nuestro país" (Poveda, 2012, párr. 1), en la medida en que encarnó la libertad absoluta en las formas de expresión.

De esta manera, consideramos que los hallazgos aquí presentados contribuyen a mostrar la vigencia de la crónica en el periodismo actual, a revelar los elementos narrativos que podrían tener en cuenta los periodistas que se interesen en la escritura de este género híbrido, a reafirmar algunos rasgos de la identidad del hombre del Caribe colombiano y a contribuir a la visibilidad de los periodistas literarios en América Latina, como contracorriente ante la tendencia global de una información inmediata. Como afirman Cedillo y Carretero (2015): "La obsesión por la rapidez no parece dejar espacio para la duda, la reflexión y el análisis contextualizado y construye un periodismo de fácil consumo orientado a gente que no dispone de tiempo para concentrarse y saborear la información". La crónica centra la mirada en las historias de largo aliento, alimentadas por un proceso riguroso de investigación, que genera una reflexión profunda sobre los hechos que narran, mostrando un redoblado interés en la estilística. Como se ha resaltado en otros estudios (Drok y Hermans, 2016), es necesario que estos géneros pertenecientes al slow journalism o el periodismo lejano a la inmediatez comiencen a "expandirse a una audiencia más amplia y en especial la generación de la era digital" (p. 13). Por eso, la forma particular de narrar de las crónicas de McCausland, en lo que hemos llamado periodismo multimedial, resulta un paso gigante en esa dirección.

De igual forma, la permanencia de la crónica de autores como McCausland "en un periodismo cambiante ante la sobreabundancia informativa y la innovación tecnológica de acceso y emisión de contenidos -estrictamente periodísticos o no-" (Rodríguez, 2005, p. 173) contribuye a solucionar algunas de las críticas que abundan frente al trabajo en las salas de redacción actuales, como la escasez de profundización e interpretación de los hechos cotidianos que cuentan en formato de noticia.

Por otro lado, la tendencia de McCausland de encuadrar las historias desde la perspectiva del individuo podría ofrecerle al periodismo veloz de hoy en día la oportunidad de fortalecer lo que Peters (2011) llama la experiencia de involucra- miento o "el momento de contacto entre la audiencia y el texto noticioso" (p. 306); un vínculo que el periodismo siempre ha buscado, sobre todo en esta época en que las audiencias tienen tanta variedad de opciones para informarse. En esta experiencia de involucramiento, el amplio rango de emociones que McCausland transmitió en sus crónicas hace posible "resucitar el interés de la audiencia en las noticias" (Peters, 2011, p. 310) y, a su vez, "llamar la atención de las audiencias hacia temas complejos de importancia política y social" (Whal-Jorgensen, 2013, p. 141) en las historias y los personajes. Por otra parte, se ha encontrado que "las expresiones de las emociones arraigadas a valores colectivos, parecen activar la responsabilidad social pública, la movilización ciudadana y una participación activa en la transformación del país" (Barrios, 2015, p. 14), una razón más para valorar la obra del autor objeto de este estudio.

Finalmente, las futuras investigaciones podrían concentrarse en estudiar cronistas tanto del Caribe colombiano como de otros contextos geográficos y culturales, para seguir intentando rescatar el gran valor que tiene este género mayor del periodismo, en un escenario informativo mundial cambiante. De esta forma, la academia podría contribuir a que las redacciones no sucumban a la dictadura de los hechos redactados en formatos breves y poco comprensivos. Se podría fomentar así la coexistencia entre formatos periodísticos rápidos y lentos en las redacciones en el ámbito global. Así se puede honrar de mejor manera el trabajo de periodistas literarios de excelencia como Ernesto McCausland Sojo.

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Origen del artículo Este artículo hace parte de la investigación realizada para la tesis de maestría de una de las autoras, titulada El periodismo en el Caribe colombiano: la obra de Ernesto McCausland Sojo, en la Universidad del Norte (Barranquilla, Colombia). La investigación no utilizó financiación de ninguna institución. El proyecto se realizó entre junio de 2013 y junio de 2014.

Cómo citar este artículo Vega-Estarita, L. y Barrios, M.-M. (2016). El periodismo literario en el Caribe colombiano: Ernesto McCausland Sojo y la pervivencia de la crónica. Signo y Pensamiento, 35(69), 84-99. http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.syp35-69.plcc

Recibido: 03 de Diciembre de 2015; Aprobado: 16 de Agosto de 2016

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