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Investigación y Educación en Enfermería

Print version ISSN 0120-5307

Invest. educ. enferm vol.23 no.1 Medellín Mar./Sep. 2005

 

Factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en escolares de educación secundariaa

Yesenia Musayón Oblitasb, Clara Torres Dezac, Elvira Sánchez Díazc, Esther Chavéz Cachaye

a Agradecimiento especial a las estudiantes de enfermería Elizabeth Carrión y Yohana Franco por su participación en la aplicación de encuestas.

b Licenciada en Enfermería. Maestra en Docencia e Investigación en educación superior. Candidata a maestra en Epidemiología. Profesora asociada del Departamento Académico de Enfermería – Facultad de Enfermería de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Correo electrónico: fmusayon@upch.edu.pe

c Licenciada en Enfermería. Candidata a Maestra en Salud Pública. Profesor auxiliar del Departamento Académico de Enfermería – Facultad de Enfermería de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Correo electrónico:ctorres@upch.edu.pe

d Licenciada en Enfermería. Maestra en Educación. Profesora asociada del Departamento Académico de Enfermería – Facultad de Enfermería de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Correo electrónico: esanchez@upch.edu.pe

e Licenciada en Enfermería. Maestra en Enfermería. Candidata a Doctor en Educación. Profesora asociada del Departamento Académico de Enfermería – Facultad de Enfermería de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Correo electrónico: echavez@upch.edu.pe

Como citar este artículo: Musayón Y, Torres C, Sánchez E, Chavéz E. Factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en escolares de educación secundaria. Invest Educ Enferm 2005; 23(1): 54-67

Recibido: 16 de febrero de 2004. Aceptado: 23 de febrero de 2005


RESUMEN

Se realizó un estudio descriptivo - transversal para conocer y analizar los factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en escolares de secundaria del colegio “Mi Perú”, en Noviembre del 2002, en Lima. Previo consentimiento informado, se aplicó el instrumento para identificar el consumo de bebidas alcohólicas y factores de riesgo a todos los escolares de secundaria. Se realizó un análisis bivariado y multivariado aplicando regresión logística. Se encontró que un 26,4% de escolares consumió alcohol en el último año. La proporción incrementó de 5.9%, en el primer año a 34.6% en el quinto año de estudios entre quienes bebían de 1 a 2 veces al mes. Algunos factores de riesgo son: edad, año de estudios (p=0.000), sexo (p=0.012), si algún familiar ha consumido alcohol (p=0.041), si el familiar tuvo problemas por beber (p=0.009). Si algunos de sus amigos consumen alcohol (p=0.000), si se han aburrido en fiestas sin alcohol (p=0.000), o si han consumido alcohol para sentirse bien (p=0.000). En el análisis multivariado, el ofrecimiento de alguna bebida alcohólica (p=0.000) es un factor de riesgo con un OR (Odds Ratio) de 11,39. El ofrecimiento de una bebida alcohólica al escolar, por la familia o un amigo, es un factor de riesgo importante para su consumo.

Palabras clave: Factores de riesgo, consumo de bebidas alcohólicas, consentimiento informado, bebidas alcohólicas, alcoholismo.

Risk factors in consumption of alcoholic drink between secondary school students

ABSTRACT

A descriptive study was made - cross-sectional to know and to analyze the factors of risk of the consumption of spirits in students of secondary - school “My Peru” - november of the 2002 in Lima. Previous informed consent, was applied the instrument to identify consumption of alcoholic drinks and factors of risk to all the students of secondary. Analysis bivaried and multivaried was made applying logistic regression. Were a 26.4% of students with alcohol consumption year in the
last. The proportion increased of 5,9% in first year to 34,6% in the fifth year of studies between those who drank of 1 to 2 times to the month. Some factors of risk are: age, year of studies (p=0.000), sex (p=0.012), if some relative has used alcohol (p=0.041), if the relative had problems to drink (p=0.009). If some of their friends use alcohol (p=0.000), if there are boring in celebrations without alcohol (p=0.000), or if they have used alcohol to feel well (p=0.000). In the multivaried analysis the offer of some spirit (p=0.000) is a factor of risk with a OR of 11,39. The offer of a spirit to the student, by the family or friend, is a factor of important risk for its consumption.

Key words: Factors of risk, alcohol drinking, informed consent, alcoholic beverages, alcoholism.

INTRODUCCION

El consumo de sustancias alcohólicas es un problema de enorme interés en la Salud Pública, dado que no sólo afecta la salud del consumidor sino que además ocasiona problemas económicos, sociales y psicológicos de mayor envergadura a la familia y la sociedad. Dentro de las drogas de mayor consumo en nuestro medio se encuentran el alcohol y el tabaco. Un 87,2% de la población peruana urbana ha consumido alcohol por lo menos alguna vez en la vida1.

El alcohol es una droga legal cuyo consumo está asociado a fiestas, celebraciones o festividades civiles y religiosas. Según la legislación peruana el alcohol no debe ser consumido por menores de edad; sin embargo, esto no se cumple en nuestro país. Un estudio realizado por Rojas y Castrox2 señala que el inicio de consumo de alcohol se da entre los 5 y los 11 años de edad. Por su parte, el Ministerio de Educación3 encontró que en alumnos de educación primaria de menores en el ámbito nacional, la edad de inicio del consumo de bebidas alcohólicas es de 8,78 años.

La edad de los escolares de nivel secundario en nuestro medio fluctúa entre los 11 y los 18 años, y por ser adolescentes presentan una serie de características que los hace vulnerables al consumo de alcohol. En la población urbana de 12 a 18 años se ha encontrado que el 64.8% ha consumido alcohol alguna vez en su vida4.

Las investigaciones muestran que las etapas de transición son las de mayor riesgo para insertarse en el consumo de sustancias. La primera gran transición es cuando dejan la seguridad de la familia e ingresan al colegio, de la misma manera cuando dejan la primaria y pasan a la secundaria, y por último, al abandonar la secundaria, los jóvenes enfrentan desafíos sociales, psicológicos y educacionales vinculados a su preparación para el futuro5.

En los adolescentes, algunos factores de riesgo relacionados con el consumo de alcohol son la presión del grupo, disminución en la autoestima (autoconcepto y autoeficacia), desintegración familiar, la creciente necesidad de autonomía, rechazo a la protección adulta, estrés, cambios asociados al desarrollo, entre otros.

En esta última década ha tomado mucha importancia el concepto resiliencia, referido a la estructura de protección natural. La resiliencia resulta siendo un balance de los factores de riesgo, los factores protectores y la estructura de personalidad del individuo6. Lo que quiere decir que si bien es cierto que la presencia de algunos factores de riesgo inducirían al adolescente a consumir alcohol, habría algunos otros factores que lo protegen del consumo de la sustancia. La decisión que el adolescente tome respecto al consumo de alcohol estaría determinada por pensamientos, percepciones y lógica propia. Por tal motivo es necesario conocer cuáles son los factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en escolares del nivel secundario.

El Asentamiento Humano Laura Caller Ibérico es una típica zona urbano-marginal de Lima, conformada por emigrantes de las provincias del Perú, con costumbres típicas de la zona y entre ellas las fiestas costumbristas, punto de encuentro para el recuerdo de su tierra natal y motivo importante para brindar entre amigos. Por otro lado, al tratarse de una zona de extrema pobreza, los jóvenes acceden a bebidas de dudosa procedencia y a bajo costo.

El desarrollo de la presente investigación nos permitió conocer y analizar los factores de riesgo del consumo de bebidas alcohólicas en los escolares del nivel secundario del colegio “Mi Perú”, y dio aportes significativos para la implementación de acciones preventivas de mayor impacto en la población escolar, la familia y la comunidad.

Como hipótesis de trabajo se planteó que el consumo de alcohol es mayor en varones que en mujeres, y está relacionado con la edad y año de estudios de los escolares.

Para cumplir con el objetivo de la investigación, se realizó un estudio transversal, en donde se vio la necesidad de llevar a cabo un análisis divariado de los datos, es decir, se relacionó cada posible factor de riesgo, de las dimensiones establecidas, con el consumo de bebida alcohólica por el escolar. Posteriormente se determinó que un factor estaba asociado al consumo de alcohol cuando el valor de “p” fue menor de 0,05, factor de riesgo cuando el OR fue mayor de 1, y factor protector cuando fue menor de 1. Se estableció finalmente, que este dato era confiable cuando su respectivo intervalo de confianza (IC) no incluía al 1. Finalmente se construyó un modelo de regresión logística sólo con aquellos factores que resultaron significativos en el análisis bivariado, a fin de identificar los factores de riesgo que persistían, aún controlando las demás variables. Los resultados presentan en forma gradual los datos descriptivos, luego los análisis bivariados y finalmente el análisis multivariado con la regresión logística usada.

MATERIAL Y MÉTODO

Tipo de estudio: El estudio fue descriptivo de corte transversal.

Población y muestra: Para la identificación de la prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas en el último año escolar se trabajó con el 100% de escolares varones y mujeres del nivel secundario del colegio “Mi Perú”, matriculados(as) en el colegio en el año 2002, y que autorizaron su participación en el estudio. El número total de estudiantes participantes fue:

Proporción de respuesta del 88% (343/390) para la variable dependiente

Variables

1. Factores de riesgo: Son aquellas condiciones, motivos o causas que originan en el escolar del nivel secundario el consumo de alguna bebida alcohólica. Las dimensiones consideradas fueron:

Factores de riesgo personales: condiciones peculiares del escolar de nivel secundario y que lo caracterizan o lo hacen diferente de otras personas.

Factores de riesgo familiares: condiciones propias de la familia del escolar, entendiendo como familia al grupo de individuos que comparten el mismo techo y tienen lazos de consanguinidad o filiación.

Factores de riesgo escolares: condiciones relacionadas con el entorno escolar, incluyendo docentes, compañeros y autoridades.

Factores de riesgo amicales: condiciones peculiares relacionadas con las amistades del escolar y que no necesariamente pertenecen a su escuela; pueden incluirse aquí amigos de barrio o cualquier otro grupo de pertenencia.

Factores de riesgo sociales: condiciones que tienen que ver con las relaciones sociales de la comunidad en donde se desenvuelve el adolescente; pueden incluir o no a los compañeros de escuela u otras amistades o conocidos del escolar.

2. Consumo de bebidas alcohólicas: Se denomina así a la ingesta por el estudiante de alguna sustancia con contenido de alcohol, al menos durante el último año, en la cantidad referida por él mismo.

Técnicas e instrumentos de recolección de datos: Se usó como instrumento para la recolección de los datos el DUSI abreviado para escolares, creado y validado por la Organización de Estados Americanos. Dicha encuesta fue adaptada para los escolares sujetos de estudio y aplicada por alumnas del quinto año de enfermería, previamente capacitadas. Se garantizó el anonimato a los escolares que accedieron a participar en la investigación, y la información fue manejada sólo por los investigadores. El instrumento, que incluía una presentación e instructivo para el llenado correcto por los escolares, estaba constituido por cinco partes, cada una de las cuales evaluaba los factores personales, los factores familiares, los escolares, amicales y sociales. La aplicación del instrumento a los escolares se realizó aula por aula.

Análisis de datos: Se creó una base de datos en SPSS 9.0 para Windows. Luego se realizó un análisis bivariado para identificar la asociación entre los factores de riesgo y el consumo de alcohol y la fuerza de asociación fue identificada a través del OR, especificando además los intervalos de confianza al 95%. Considerando que se trabajaba con la población total no necesitó el uso de inferencia estadística; sin embargo, dado que sólo se incluyó en el análisis de factores a todos los que respondieron la variable dependiente, esto es 343 alumnos (88% de la población), se decidió realizar inferencia estadística mediante la aplicación del chi cuadrado. Posteriormente se realizó el análisis multivariado mediante la aplicación de la regresión logística.

RESULTADOS

La figura 1 muestra que del 100% de escolares encuestados el 26,4% ha consumido alguna bebida alcohólica en el último año, el 61,5% no ha consumido y un 12,1% no responde.

La figura 2 muestra que la proporción de escolares que consumen alguna bebida alcohólica incrementa conforme va incrementando el año de estudio. Puede observarse que en el quinto año, el 34,6% de los escolares consumía alguna bebida alcohólica de 1 a 2 veces al mes, en comparación con los alumnos del primer año, en donde sólo el 5,9% tenía esa frecuencia de consumo.

Figura 1. Proporción de escolares que han consumido alguna bebida alcohólica en el último año. Colegio “Mi Perú”. Laura Caller Ibérico/Lima. Noviembre 2002

Figura 2. Frecuencia del consumo de bebidas alcohólicas en el último año, según año de estudios. Colegio “Mi Perú”. Laura Caller Ibérico/Lima. Noviembre 2002

En la tabla 1 puede observarse que los años de estudios y la edad se relacionan con el consumo de bebidas alcohólicas (p=0.000004); es más, existe en ambas variables una relación dosis respuesta, esto es, que a mayor año de estudios o mayor edad incrementa la proporción de consumidores de bebidas alcohólicas. El sexo también se relaciona con el consumo de bebidas alcohólicas (p=0.012), los escolares de sexo masculino tienen 1.85 más veces el riesgo de consumir bebidas alcohólicas que los escolares de sexo femenino. El sentirse frustrado se relaciona con el consumo de bebidas alcohólicas (p=0.038); sin embargo, su fuerza de asociación no es significativa (OR=1.78, IC 0.99<OR<3.19).

Tabla 1. Factores de riesgo personales asociados al consumo de alcohol en escolares del nivel secundario del Colegio “Mi Perú”. Laura Caller Iberico/Lima. Noviembre de 2002

Tabla 2. Factores de riesgo familiares asociados al consumo de alcohol en escolares del nivel secundario del colegio “Mi Perú”. Laura Caller Ibérico/Lima. Noviembre del 2002

Los factores familiares presentes en la tabla 2 son de riesgo para consumir alguna bebida alcohólica por parte del escolar (resultado estadísticamente significativo); sin embargo, el factor mas relevante es el hecho de que “los padres desconozcan en dónde ha estado el hijo”, con un nivel de significancia de p=0.000; que tiene además 2,36 veces más la posibilidad de consumir alcohol en comparación a aquellos escolares cuyos padres sí saben en donde han estado.

En la tabla 3 puede observarse que existe asociación estadísticamente significativa entre los diversos factores presentados y el consumo de alcohol (p<0,05); sin embargo, es necesario analizar los valores del OR para lo cual es necesario recordar que un OR menor de 1 evidencia un efecto protector de la variable analizada y mayor de 1 un factor de riesgo. Así, es posible darse cuenta de que la mayoría de las variables traduce un factor de riesgo (OR>1), a excepción del hecho de que a los padres les agraden las amistades del hijo, el cual resultó siendo un factor protector (OR=0,29); en otras palabras; cuando a los padres les gustan los amigos que tiene el escolar, reducen su riesgo de consumo de alcohol en un 71%, en comparación con el escolar cuyos padres no gustan de sus amigos.

Tabla 3. Factores de riesgo escolares, amicales y sociales asociados al consumo de alcohol en escolares del nivel secundario del colegio “Mi Perú”. Laura Caller Ibérico/Lima Noviembre del 2002.

El ofrecimiento de alguna bebida alcohólica a un escolar es un factor de riesgo de consumo de bebida alcohólica (p=0.000), este individuo tiene 13.24 veces mas la posibilidad de consumirla, en comparación con aquel escolar al que no le han ofrecido ninguna bebida alcohólica. Así mismo, si el escolar se ha aburrido en fiestas en donde no ha habido bebida alcohólica tiene 2,04 veces más la posibilidad de consumir alguna bebida alcohólica, en comparación con aquel escolar que no ha tenido esa experiencia, como se aprecia en la tabla 4.

Tabla 4. Análisis multivariado de los factores de riesgo personales, escolares, amicales y sociales, asociados al consumo de alcohol en escolares del nivel secundario del colegio “Mi Perú”. Laura Caller Ibérico/Lima. Noviembre del 2002.

DISCUSIÓN

El aumento en el consumo de alcohol entre niños en edad escolar es una gran preocupación ya que hay claras evidencias de que el consumo de drogas es acumulativo y secuencial. Es decir, el uso experimental de una droga a una edad temprana puede conducir en el futuro al consumo de drogas más peligrosas7. La edad promedio de inicio del uso de drogas en el país es de 8.8 años.

En el Perú, la educación secundaria se ofrece para la población adulta y para adolescentes de 12 a 16 años, según la Constitución de 1993. En la encuesta de hogares realizada en Lima en 1997 se encontró que la incidencia del consumo de alcohol en adolescentes de 12 a 17 años, esto es, en las edades del nivel secundario, es de 43,4% en el último año8. Se halló además, que la prevalencia en esa misma edad era mayor en drogas sociales (alcohol y tabaco) que en las ilegales9. El presente estudio encontró que el 26,4% de los estudiantes de secundaria del colegio evaluado han consumido alcohol en el último año, esto es prevalencia en el último año, tomando como referencia la “verdad” referida por el entrevistado. Sin embargo, aun cuando este dato pueda estar sujeto a sesgos de información, es una proporción muy importante y cercana a las estadísticas reportadas por instituciones a nivel nacional.

Existen muchos factores asociados al consumo de alcohol por un adolescente. La adolescencia es una etapa de desarrollo en la que el individuo hace frente a un sinnúmero de situaciones difíciles y potenciales de estrés. Así, podemos clasificar dichos eventos de la siguiente manera: grandes eventos vitales, riñas y discusiones cotidianas, tensiones vitales de larga duración, y cambios físicos y psicológicos asociados al desarrollo. Entre los factores de riesgo identificados en la población de alumnos de educación secundaria en el ámbito nacional, tenemos los de tipo individual, familiar y los sociales, entre ellos: presión de grupo de parte de sus “pares”, no tener a quién recurrir en caso de crisis, ausencia de alguno de los padres, disposición para obtener la bebida alcohólica, insatisfacción personal, inasistencia a clases de manera injustificada, etc.10

Los factores personales se conceptualizan por las diferencias y combinaciones de las variables de personalidad, la economía psicológica, la forma de relacionarse, entre otras. La edad y el año escolar son factores personales relacionados con el consumo de alcohol, pues resultaron significativos en el presente estudio (p=0.000004). Sin embargo, sería más preciso considerar que la edad y el año de estudio son marcadores de riesgo, más bien que factores.

Un marcador de riesgo no está directamente relacionado con el problema estudiado, sino más bien su condición involucra factores mas específicos. En otras palabras, la edad en sí misma sería un marcador de riesgo, en tanto es por el incremento de la edad que el adolescente se expone a riesgos, por ejemplo: participa en más reuniones sociales, tiene mayores presiones, situaciones de estrés, entre otros, los que sí serían en sí mismos factores de riesgo. Lo mismo puede suceder con el año de estudio, dado que conforme incrementa el nivel educativo, va conociendo compañeros de mayor edad, debe tomar decisiones más complejas, etc.

El presente estudio también encontró que existe diferencia entre varones y mujeres en relación al riesgo de consumo de alcohol; es así que los escolares varones tienen 1,85 (1,11<OR<3,08) veces más la posibilidad de consumir alcohol que las mujeres, y probablemente esto se encuentre asociado a la sociedad machista; es, en muchas ocasiones común escuchar a los padres que, dado que el hijo está crecido “brindará su primera copa con él”. Aparentemente, costumbres como ésta podrían hacer que el adolescente adopte esta conducta como natural, lógica y hasta necesaria para demostrar que “ya es un hombre”.

A las variables antes mencionadas se suma “el ofrecimiento de alcohol”; si a un adolescente le ofrecen bebidas alcohólicas tiene 14 veces más (7.67<OR<27.2) la probabilidad de consumirlo que aquel a quien no le han ofrecido alcohol (ver Tabla 1), y si el alumno realiza un trabajo por el cual le pagan, esto lo expone 1.88 veces mas (1.88<OR<3.21) al consumo de alguna bebida alcohólica (ver Tabla 1). Ahora bien, ambas variables podrían relacionarse, dado que al ir creciendo y ser varón, el escolar tiene mayores posibilidades de acceder a círculos sociales o participar de reuniones familiares en donde se liba alcohol y se le ofrezca, terminando finalmente por aceptar el consumo, mas aún si este adolescente trabaja y maneja dinero; en algunos casos probablemente sea él quien compre o invite la bebida una vez comenzado el consumo.

Ahora bien, ¿podría ser prevenible el consumo de alcohol si en nuestro medio es un rasgo cultural el consumo de bebidas por el varón, y ahora se incrementa y acepta casi similarmente en la mujer? Sí es posible, empezando por el cambio de percepción y el entendimiento de que el organismo del adolescente no está preparado para el consumo de ninguna bebida alcohólica, que es posible encontrar la diversión y el entretenimiento en otras actividades y que, finalmente, el alcohol es una sustancia depresiva que ocasionará mas bien un estado opuesto a la aparente alegría y euforia buscada por el consumidor; en suma, son necesarias la educación y orientación.

Los problemas de identidad personal, autoconcepto negativo, baja autoestima e incapacidad para hacer frente a la presión del grupo son otros factores individuales muy importantes a tomar en cuenta en las estrategias de prevención. En el presente estudio se encontró que si el adolescente se ha sentido triste con mucha frecuencia tiene 1,92 veces más la probabilidad de consumir alcohol (1.15<OR<3.21) (ver Tabla 1). Es muy probable que vea en la bebida alcohólica el refugio y la estrategia más cercana para salir de la depresión que no puede manejar por no haber desarrollado estrategias personales apropiadas durante su evolución.

Los factores de riesgo individual pueden ser relativamente modificables, controlados o hasta extinguidos de manera directa y hasta en un breve plazo, mediante programas específicos directos11.

Ahora bien, todos estas variables son plausibles; sin embargo, es importante analizar cómo actúan al ser controladas en un modelo de regresión logística; así, se encontró que al analizar sólo las variables llamadas personales, el hecho de que al adolescente le hayan ofrecido alcohol es razón única para que consuma la bebida alcohólica y le da una probabilidad 11 veces mayor que aquel al que no se le ha ofrecido alcohol.

Otro aspecto importante de analizar dentro de los factores, es la familia. Ésta juega un rol importante en la decisión del adolescente de rechazar o aceptar el consumo de alcohol. Existen ciertos comportamientos anómalos de la familia que van incubando a un consumidor. A estas familias, denominadas como disfuncionales, se les reconoce porque los padres ocasionan competencia entre sus hijos, que los lleva a una lucha de poder. Los principios, valores y comportamientos opuestos de ambos padres llevan a confusión familiar, y desarrollar una serie de alianzas patológicas para conseguir la lealtad de los hijos. Es probable que en estas familias disfuncionales uno o ambos padres presenten abuso de licor, o tengan comportamiento compulsivo en el uso de aparatos o instrumentos, reduciendo el contacto saludable con los demás miembros de la familia. Si bien es cierto que el estudio encontró que el consumo de alcohol en los padres está asociado al consumo de alcohol en el hijo, no existe fuerza de asociación entre estas dos variables; sin embargo, si los padres han experimentado problemas en casa por el uso de alcohol el hijo tiene dos veces la probabilidad de consumir alcohol (p=0.009) (ver Tabla 2). Puede existir violencia física o verbal de los cónyuges o comportamientos sexuales inapropiados, prevaleciendo además un déficit para relacionarse satisfactoriamente con los demás miembros de la familia. En el presente estudio se encontró que si los padres discuten entre ellos, los hijos tienen 1.94 veces (1,16<OR<3.25) (ver Tabla 2) la probabilidad de consumir alcohol, y si discuten con los hijos esto los expone 2,14 veces (1,24<OR<3.67) a este consumo. Esto hace, probablemente, que los hijos sientan descontento con las personas con quienes viven, y a la vez este sentimiento los expone 2.51 veces mas (1.14<OR<4,39) al consumo de alcohol en comparación con quienes sí se sienten contentos con quienes viven.

La rigidez o severidad en los reglamentos y normas familiares y su cumplimiento promueve que las emociones o sentimientos no se expresen de manera saludable y espontánea. Los patrones de crianza que determinadas familias ejercen para con sus hijos se constituyen a veces en factores de riesgo de tipo desencadenante para el consumo de sustancias. Entre los patrones de crianza disfuncionales se han encontrado los sistemas de crianza disfuncional/autoritaria, permisiva, y negligente12. El presente estudio encontró que aquellos escolares que no observan reglas claramente definidas en su familia, tienen 2,51 veces más (1.28<OR<3.61) la probabilidad de consumir alcohol, en comparación con quienes tienen reglas claramente establecidas (ver Tabla 2).

Ahora bien, si consideramos un modelo de regresión logística para las variables familiares, ninguna de ellas tiene significancia como factor de riesgo; esto podría deberse al hecho de que, matemáticamente, las variables se controlan unas con otras originando una disminución de su presencia como factor de riesgo previamente identificado en el análisis bivariado.

Las variables sociales representan un papel importante en los comportamientos adictivos. La permisividad social respecto al alcohol y su amplia disponibilidad para todos los grupos poblacionales, incluyendo niños y adolescentes, hace que cada vez más la edad de inicio sea menor. Si a ello le sumamos la disponibilidad de tiempo con que cuenta el adolescente, probablemente no solamente tenga acceso o dinero sino también un tiempo ilimitado para intercambiar con amigos y con mucha posibilidad, beber.

La inasistencia a la escuela puede resultar también un factor de riesgo para el consumo de bebidas alcohólicas. En el presente estudio se encontró que la falta a clase expone al estudiante 1.79 veces más (1.06<OR<3.01) al consumo de alcohol que aquellos que no faltan, y esto lo lleve a pensar en abandonar los estudios, exponiéndolo en este caso 3.67 veces más (1.46<OR<9.29) al consumo de alcohol. Mas aún, si alguno de los amigos consume con regularidad alcohol tiene más que suficiente con las invitaciones insistentes o el estímulo activo del consumo de manera permanente. Al respecto, el escolar con la presencia de esta variable tiene 3.26 veces más la probabilidad de consumir alcohol que aquel que no tiene amigos que consuman alcohol (ver Tabla 3).

Si los adolescentes observan ciertas conductas en personas muy importantes y cercanas, como son los amigos con quienes se relajan o divierten, probablemente adoptarán sus formas de conducta. El presente estudio encontró que si los amigos han tenido problemas con la policía o las autoridades de la escuela por causa del alcohol tendrán 2.46 y 1.84 veces más la probabilidad de consumir alcohol respectivamente (ver Tabla 3).

Un dato que es importante señalar es que el hecho de que a los padres o tutores les gusten los amigos del escolar es un factor protector (OR = 0.29), es decir, reduce el riesgo de consumo de alcohol en un 71% en el escolar, y por el contrario, si a los padres no les gustan los amigos se convierte en un factor de riesgo (OR = 2.46).

Finalmente, en un análisis multivariado, utilizando como modelo de regresión aquellas variables significativas en la relación bivariada, sólo el hecho de que al adolescente le hayan ofrecido alcohol lo expone 13 veces más a consumirlo, en comparación con aquellos a quienes no se les ha ofrecido la bebida, mas aún si se aburre en fiestas en donde no hay alcohol, esto lo predispone rápidamente a aceptarla 2,04 veces más, en comparación con aquel escolar que no se aburre cuando no hay licor en la fiesta.

El presente estudio da muchas luces para el personal de enfermería que labora en la comunidad en general, y en el ámbito de jurisdicción de este colegio en particular, dado que no se avanzará mucho si se enfocan los programas de prevención de consumo en el interior del colegio o con las familias solamente. Al parecer, la intervención requerirá mayor integralidad y el involucramiento de la comunidad, puesto que los amigos que podrían influir en el consumo del escolar no sólo se encuentran en el colegio y el ofrecimiento de la bebida no sólo ocurrirá entre amigos de escuela sino también de barrio. El mayor riesgo se ha trasladado al exterior del colegio, a la calle; a los amigos de la calle, que probablemente han abandonado la escuela, cuyos padres no saben lo que hacen, que no tienen supervisión en fiestas y en donde el ofrecimiento de la bebida alcohólica se da permanentemente. El programa de prevención deberá salir desde la comunidad haciendo un fuerte vínculo con la escuela y la familia, acercarse y conocerse entre los involucrados. Este programa debe estar orientado a todos los escolares del plantel, poniendo especial cuidado a los varones entre el tercer y quinto año de estudios (los de mayor riesgo). El programa preventivo promocional sugerido debe incluir aspectos educativos, de formación y consejería personal y familiar, que incluyan el desarrollo de estrategias personales para el afrontamiento de momentos de tristeza y depresión del adolescente, así como el desarrollo de estrategias familiares, para que se le brinde una buena red de soporte emocional en casa. Es importante identificar en el programa, qué escolar trabaja y recibe un pago, de modo que se le brinde orientación sobre el manejo sensato de dinero, con un absoluto conocimiento de los padres o persona adulta responsable.

En el caso del aspecto específicamente familiar es importante considerar los modelos que se reproducen en casa y que pueden ser imitados fácilmente por los adolescentes; éstos deben corregirse y modelarse positivamente y de manera saludable. Para ello es probable que la familia requiera hacer un gran esfuerzo para adecuarse a hábitos y estilos de vida saludables y a la reducción de comportamientos de consumo o de riesgo de consumo. Fomentar la comunicación con el hijo es otro pilar importante en el programa, pues en la medida que los padres conozcan no sólo sus amistades sino también sus pensamientos e ideas, y los hijos conozcan también a sus padres, el nivel de aceptación será mayor, redundando probablemente en la reducción de conductas de riesgo.

Otro aspecto importante es la orientación e identificación con el escolar de sus prioridades o metas en la vida, así como de sus capacidades y de los obstáculos que tendrá que superar para poder lograrlas; de modo que sea conciente del esfuerzo personal necesario para el logro de su desarrollo integral como ser humano. Esto podría incrementar, por ejemplo, su dedicación en la escuela y, por ende, la reducción de faltas o abandonos.

Y finalmente, enseñar al escolar a decir no ante el ofrecimiento de alcohol y defender su postura, orientando su fuerza y energía a una sana diversión como el baile (en las fiestas), o el deporte (en los momentos libres).

CONCLUSIONES

Hemos encontrado que más de la cuarta parte de los escolares del colegio estudiado ha consumido alguna bebida alcohólica en el último año, y este consumo incrementa conforme incrementan los años de estudio y la edad; más aún si el escolar es de sexo masculino.

Otros factores de riesgo son el ofrecimiento de una bebida alcohólica, si el escolar realiza algún trabajo por el cual le pagan, el sentirse triste o tener ganas de llorar. Cuando los padres desconocen lo que le gusta o disgusta al escolar o desconocen el lugar donde se encuentra su hijo, si tienen problemas entre ellos por el uso de alcohol o existe falta de claridad en las reglas incrementa el riesgo de consumo de alcohol. En el ambiente social, escolar y amical, resulta un riesgo cuando el escolar tiene amigos que consumen bebidas alcohólicas, cuando han tenido problemas con la policía o autoridades de colegio, cuando abandona los estudios, cuando se ha aburrido en fiestas en donde no ha habido alcohol o no ha habido supervisión de adultos. Finalmente, un escolar estará protegido de consumir una bebida alcohólica cuando siente que a sus padres o tutores les gustan los amigos que tiene.

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