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Investigación y Educación en Enfermería

Print version ISSN 0120-5307

Invest. educ. enferm vol.33 no.1 Medellín Jan./Apr. 2015

 

ARTÍCULO ORIGINAL / ORIGINAL ARTICLE / ARTIGO ORIGINAL

 

Mundo material y reconocimiento social: los cuidados de enfermería en España (1855-1955)

 

Material world and social recognition: Nursing care in Spain (1855-1955)

 

Mundo material e reconhecimento social: os cuidados de enfermagem na Espanha (1855-1955)

 

 

Claudia Patricia Arredondo-González1; Carmen De la Cuesta-Benjumea2; José Antonio Ávila –Olivares3

 

1Enfermera. Universidad de Alicante, España. email: claudia.arredondo@ua.es.

2Enfermera, Doctora. Universidad de Alicante, España. email: ccuesta@ua.es.

3Enfermero, Doctor. Presidente del Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana, España. email: ja.avila@wanadoo.es.

 

Fecha de Recibido: Junio 16, 2014. Fecha de Aprobado: Noviembre 4, 2014.

 

Artículo vinculado a investigación: Ninguna.

Subvenciones: Ninguna

Conflicto de intereses: Ninguno.

Cómo citar este artículo: Arredondo-González CP, De la Cuesta-Benjumea C, Ávila –Olivares JA. Material world and social recognition: nursing care in Spain (1855-1955). Invest Educ Enferm. 2015; 33(1): 128-137.

 


RESUMEN

Objetivo. Reconocer el papel activo y simbólico que jugaron los objetos del mundo material para los cuidados de enfermería en España entre 1855 y 1955. Metodología. Estudio histórico que utiliza procedimientos de la teoría fundamentada. Las fuentes de información fueron ocho manuales para la formación de los profesionales de los cuidados publicados en España, en la época de interés. La recolección de la información se realizó desde marzo de 2012 hasta junio de 2013. En este periodo, se revisaron íntegramente las fuentes y se realizaron fichas con información bibliográfica, de descripción de instrumentos y de análisis.  A su vez, se escribieron memorandos metodológicos y analíticos. Se registraron 45 procedimientos y 360 objetos materiales. Resultados. Las categorías ''objetos principales y secundarios'' y ''objetos custodiados'' revelan la influencia que ejercían los objetos del mundo material para los cuidados. Conclusión. En España entre 1855 y 1955, los cuidados de enfermería se daban en un escenario conformado especialmente por objetos con estatus secundario y situados en la periferia de los cuidados, como también por los objetos custodiados que los profesionales no podían usar. Este mundo material influía en el reconocimiento social de los profesionales del cuidado de la época y en la visibilidad de su trabajo.

Palabras clave: historia de la enfermería; ambiente de trabajo; deseabilidad social.


ABSTRACT

Objective. This study sought to recognize the active and symbolic role played by the objects from the material world for nursing care in Spain between 1855 and 1955. Methodology. This was a historical study using procedures from founded theory. The information sources were eight handbooks for the formation of healthcare professionals published in Spain, during the period of interest. The information was gathered from March 2012 to June 2013. During this period, the sources were revised comprehensively and bibliographic information, description of instruments, and analysis files were made; methodological and analytic memoranda were written. Forty-five procedures and 360 material objects were registered. Results. The categories ''principal and secondary objects'' and ''guarded objects'' reveal the influence exerted by the objects from the material world for care. Conclusion. In Spain, between 1855 and 1955, nursing care was carried out within a scenario comprised of objects with secondary status and situated within the periphery of care, as well as by guarded objects that professionals could not use. This material world influenced the social recognition of healthcare professionals at the time and the visibility of their work.

Key words: history of nursing; working environment; social desirability.


RESUMO

Objetivo. Reconhecer o papel ativo e simbólico que jogaram os objetos do mundo material para os cuidados de enfermagem na Espanha entre 1855 e 1955. Metodologia. Estudo histórico que utiliza procedimentos da teoria fundamentada. As fontes de informação foram oito manuais para a formação dos profissionais dos cuidados publicados na Espanha, na época de interesse. A recolha da informação se realizou desde março de 2012 até junho de 2013. Neste período, revisaram-se integralmente as fontes e se realizaram fichas com informação bibliográfica, de descrição de instrumentos e de análises. A sua vez, escreveram-se memorandos metodológicos e analíticos. Registraram-se 45 procedimentos e 360 objetos materiais. Resultados. As categorias ''objetos principais e secundários'' e ''objetos custodiados'' revelam a influência que exerciam os objetos do mundo material para os cuidados. Conclusão. Na Espanha entre 1855 e 1955, os cuidados de enfermaria se davam num palco conformado especialmente por objetos com status secundário e situados na periferia dos cuidados, como também pelos objetos custodiados que os profissionais não podiam usar. Este mundo material influía no reconhecimento social dos profissionais do cuidado da época e na visibilidade de seu trabalho.

Palavras chave: história da enfermagem; ambiente de trabalho; desejabilidade social.


 

 

INTRODUCCIÓN

El mundo material para los cuidados de enfermería, es el mundo de la práctica. El concepto de mundo material no es nuevo.  De hecho, filósofos, antropólogos, sociólogos y ecologistas, por ejemplo, lo han descrito como un escenario real, cultural y social de la vida.1 Desde la perspectiva sociológica, en el mundo material las acciones que se dirigen a los objetos, les otorgan un significado.2 Así, el mundo material para los cuidados es el escenario, social y simbólico de los cuidados.3 En cada época, los objetos disponibles para los grupos sociales, son percibidos e interpretados a partir de un papel activo en la construcción de la sociedad donde se fabrican, usan, abandonan y reutilizan, de forma que el mundo construido por objetos tangibles, puede ser usado para legitimar el orden social.4,5 De esta manera, los objetos materiales no son neutrales, nos llegan mediados simbólicamente, incluso los textos y los libros,5 y su estudio ayuda a comprender procesos y relaciones sociales.6

En este sentido, un estudio sobre la historia de la enfermería y la tecnología en Norteamérica reveló que los objetos tecnológicos usados por las enfermeras poseen la cualidad de doble filo, es decir, por un lado está el uso práctico del objeto para satisfacer una determinada necesidad de un enfermo, y por otro lado, el objeto representa cuestiones culturales y relacionales de la profesión en la sociedad, de manera que el uso de un objeto determinado, influye en la imagen y prestigio de la enfermería.7 Los objetos tienen una carga simbólica y en la interacción con ellos, su carga simbólica influye, a la vez, en quienes les usan.5 Así, los objetos utilizados en el pasado, incluso los más comunes en una sociedad, además de tener una función práctica atribuida, tienen un gran valor simbólico para sus usuarios.8 La identidad y denominación profesional ha motivado la realización de trabajos históricos en la enfermería Española.9-11 En un estudio, se señala que el reconocimiento social de practicantes, matronas y enfermeras, considerados ayudantes del médico antes de su unificación profesional a mediados del siglo XX, estaba condicionado por la formación, las técnicas, prácticas y funciones que unos y otros tenían asignadas en el reparto del trabajo del cuidado a los enfermos. En este sentido, los practicantes que estaban más cerca de los médicos y realizaban las funciones técnicas instrumentales más complejas gozaban de mayor reconocimiento.10

Eran varones y suplían áreas básicas de la medicina que requerían destrezas manuales.11 Asimismo, en un estudio se resalta una diferencia de clase social de las profesiones dedicadas a la atención sanitaria en los siglos XIX y XX.12 Los profesionales de los cuidados, quienes se estaban consolidando, se enmarcaban por su trabajo en una clase media, mientras que el grupo profesional facultativo, pertenecía una la clase alta, dominante, por los privilegios otorgados mediante las leyes de entonces.12 En la sociología del trabajo se ha expuesto que las ocupaciones que cambian de nombre en el tiempo tienen como objetivo reducir su identificación con los estatus anteriores y con el nuevo título asegurar el monopolio tecnológico sobre el trabajo que realizan.13 En el año 1955 en España se unifica el título y la formación de los de practicantes, matronas y enfermeras y pasan a denominarse Ayudantes Técnicos Sanitarios.

Algunos trabajos argumentan que el dominio de técnicas e instrumentos en la práctica de la enfermería ha sido el punto de origen para el reconocimiento social de la profesión y para estar menos subordinada al conocimiento del médico.14,15 También, se ha dicho que, gracias a la tecnología, las enfermeras han establecido relaciones de cooperación con el médico y han buscado ser estimadas y apreciadas socialmente.16

No obstante, en la historia de la enfermería española, el mundo material para los cuidados, los objetos y su simbolismo, ha sido poco explorado. Si bien, los trabajos historiográficos han abarcado los cuidados pre-profesionales y su evolución hasta los actuales modelos de cuidados de enfermería profesionales,17-19 existen espacios en blanco y memorias vacías.20 Uno de estos vacíos se encuentra al buscar estudios sobre los objetos, artefactos, aparatos e instrumentos tecnológicos, utilizados por los profesionales dedicados a los cuidados en su labor y el efecto social que su uso ha tenido. Al respecto, el periodo comprendido entre 1855 y 1955 es complejo e interesante de documentar. En esta época, practicantes, matronas y enfermeras se dedicaban a cuidar a los enfermos hasta su unificación bajo el título de Ayudantes Técnicos Sanitarios en 1955. Hoy en día, son reconocidas figuras precursoras de la enfermería.18 La publicación de la primera Ley de Sanidad en 1855, dio lugar a sucesivas leyes sanitarias, como la Ley de Moyano que legitimó las titulaciones de Practicantes y Matronas en 1857 y el reconocimiento legal del título de enfermera en 1915,18 también motivaron la elección de esta época. Se consideró plausible encontrar, a partir de los manuales publicados para la formación de los profesionales dedicados a cuidar en dicha época, un mundo material y tecnológico que no había sido reconocido ni descrito antes. Así, el propósito del estudio fue reconocer el papel activo y simbólico que jugaron los objetos del mundo material para los cuidados de enfermería en España entre 1855 y 1955 en el reconocimiento social de los profesionales dedicados al cuidado.

 

METODOLOGÍA

Este es un estudio histórico de enfermería y como tal se enmarca en la investigación cualitativa.21 Los estudios históricos buscan encontrar un sentido al pasado para informar el presente y el futuro.21 El referente teórico del Interaccionismo simbólico,2 y los procedimientos de la teoría fundamentada,22 se han utilizado para encontrar sentido a los datos y revelar la relación de los profesionales con los objetos para los cuidados en España entre 1855 y 1955.

Fuentes. Las fuentes de información fueron ocho manuales publicados en España y en la época de interés (Tabla 1). De estos manuales cuatro estaban accesibles en el Museo Histórico de Enfermería de la Fundación José Llopis en Alicante y cuatro manuales se localizaron en la biblioteca del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid. Los manuales se seleccionaron primero con propósito. Los criterios de inclusión fueron, primero, que debían ser dirigidos a los profesionales dedicados al cuidado de los enfermos; segundo, ilustrar el mundo material y tecnológico disponible en la época; y tercero, describir la manera de desarrollar las prácticas de cuidados de entonces. A medida que avanzaba el análisis, la selección pasó a ser discriminada.22

Recolección de los datos. La recolección de la información inició en marzo de 2012 y finalizó en junio de 2013. En este periodo, se revisaron íntegramente las fuentes y se realizaron fichas con información biográfica, de descripción de instrumentos y de análisis, además, se escribieron memorandos metodológicos y analíticos. Los instrumentos descritos en los manuales propios de las intervenciones quirúrgicas y de la atención al parto, fueron excluidos del estudio por considerarse instrumentos especializados.

Análisis de datos. El análisis fue manual y concurrente a la recolección de la información, de acuerdo con los procedimientos de codificación abierta y focalizada.22 La escritura de memorandos analíticos, así como el permanente contacto y revisión de la bibliografía disponible, posibilitaron trascender de la descripción a la interpretación de los datos.23

Tabla 1. Fuentes de datos

Tabla 1.

 

RESULTADOS

En este artículo se revela la influencia que ejercían los objetos del mundo material para los cuidados, en el reconocimiento social de los profesionales dedicados a cuidar a los enfermos en España, entre 1855 y 1955. Tal influencia se ilustra a partir del estatus que los objetos tenían, según su importancia en los procedimientos y la carga simbólica atribuida y mediante la existencia de objetos que los profesionales de la época no podían usar, sino, custodiar para que fueran utilizados por el médico.

Jerarquía de los objetos en el mundo material: Principal y secundario

Los objetos del mundo material para los cuidados gozaban de estatus según la carga simbólica que tenían atribuida, estos se dividían en dos grupos: principal y secundarios. Los objetos que entraban en la escena de los cuidados, como los actores y actrices en el teatro, tenían un papel asignado y un grado de importancia que los hacía más o menos visibles y reconocibles. Los objetos principales, eran aquellos en torno a los cuales se organizaban los demás objetos de un procedimiento. Eran objetos que se destacaban por el uso y hacían destacar, por su parte, a quienes les usaban. En los manuales se les describía con gran precisión y cuidado. Por ejemplo, las jeringas y las agujas eran objetos principales en la inyección hipodérmica, las lancetas en las sangrías generales y el escarificador en la sangría local. Estos objetos principales, llamaban la atención sobre los demás y se distinguían por su uso práctico o por su tecnología. Eran objetos fabricados con una función específica en la atención a los enfermos.

Por su parte, los objetos secundarios se caracterizaban por ser más numerosos y fácilmente sustituibles, eran sencillos, comunes y poco llamativos. Su importancia era apenas visible y sólo se revelaba a medida que favorecían el uso de los objetos principales en un procedimiento, como las lámparas de alcohol para iluminar y las cubetas y bandejas para soportar otros instrumentos. A diferencia de los objetos principales, su utilización no elevaba el prestigio de quien lo usaba. Estos eran objetos necesarios y útiles para el cuidado de los enfermos, pero ocupan un lugar periférico, por ello, en los manuales los presentaban a menudo como objetos corrientes, así, se remarcaba su inferioridad respecto a los principales, en parte por la función que desempeñaban. Así, las bolsas para el agua caliente, los orinales y las escupideras son ejemplo de objetos secundarios.

El procedimiento de la sangría general, puede ilustrar la separación de estos dos tipos de objetos. El objeto que en todos los manuales se describía con precisión, que debía ser muy cuidado y que se señalaba como el más importante, era la lanceta para penetrar y cortar el vaso sanguíneo. En torno a la lanceta se organizaban los demás objetos, así, aquella tenía el estatus de principal: ''La lanceta es el principal instrumento de la sangría'' (CM 2:48). Por el contrario, era más discreto el lugar del tubo de caucho o compresor, con el que se inmovilizaba el vaso sanguíneo de la extremidad que se iba a puncionar y del recipiente en el que se debía recibir la sangre y que permitiría calcular el volumen extraído. Los tres objetos tenían que estar en el procedimiento, pero el principal era la lanceta y los secundarios el tubo de caucho y el recipiente: El instrumental necesario es muy limitado, basta una lanceta de lámina corta y doble filo terminada en una punto más o menos aguda...se precisa una venda o tubo de caucho para comprimir el miembro con objeto de que la vena se ponga turgente...la sangre sale de momento a chorro para disminuir al cabo de un poco cayendo en el recipiente graduado (GT 6:213).

Las lancetas tenían tal carga simbólica, previamente atribuida, e importancia en el procedimiento de la sangría debido a que su uso requería habilidades y destrezas técnicas, cualidades visibles que alimentaban el prestigio y el reconocimiento social de quien la usaba, a la vez que afianzaba sus roles. A pesar de que en los manuales se elevaba la lanceta y su utilidad, frente al compresor y la vasija, en la ejecución del procedimiento eran todos los objetos importantes. Sin el tubo se tendría mayor riesgo de causar daños funcionales irreparables en la extremidad y sin el recipiente la sangría podía resultar caótica, deficiente o excesiva. El uso de los objetos secundarios, facilitaba las condiciones para que al usar el objeto principal se hiciera de forma segura y certera. Así, gran parte del éxito de un procedimiento, radicaba en la disponibilidad y utilidad de los objetos secundarios, aunque estos no contribuyeran a elevar el status de quien les usaba.

La aplicación de ventosas, que bien podían ser secas, para el tratamiento de dolores y afecciones, o en las sangrías locales, puede asimismo ilustrar la diferencia entre los objetos principales y los secundarios y su relación con el estatus del profesional de los cuidados. Las ventosas eran objetos principales en el procedimiento. Las de tipo bomba requerían sólo de la bomba de succión para aplicarlas, pero eran costosas y por ello poco frecuente su uso. Para aplicar una ventosa que no fuera del tipo bomba, se requería enrarecer el aire de su interior para que pudiera adherirse a la piel y esto se lograba calentándola por dentro. Los objetos usados para calentar el aire y facilitar la aplicación de la ventosa se describían como: ... cualesquiera cuerpo pequeño en ignición (CA 1:35-36), tal como: un pedacito de estopa... un cabito de cerilla, una lámpara de alcohol (CA 1:35-36). Así, cualquier objeto que pudiera calentar y enrarecer el aire del interior de la ventosa era un objeto secundario del procedimiento y no contribuía por sí mismo, a elevar el estatus del profesional.  

La ventosa, objeto principal, podía ser sustituida mediante un vaso de cristal común y al sustituirla, se satisfacía la necesidad aunque no de manera completa: Llámase ventosa a un vaso de vidrio o de cristal, de variable diámetro, de figura cónica, redondo en el fondo y con una boca circular de bordes obtusos; el defecto de este instrumento puede suplirle un vaso común, jícara,etc., aunque si bien es verdad que de una manera incompleta (CA 1:34, énfasis añadido). Un objeto manufacturado, bien acabado y creado con una función específica, es de esperar que otro de uso corriente no pueda igualarlo en todas esas cualidades, sólo sustituirlo para satisfacer una necesidad tras el defecto o carencia del manufacturado. Por otro lado, no debía parecer tan profesional y digno de usar un vaso en lugar de una ventosa que era específica para el procedimiento. Usar un vaso común mostraba la recursividad del profesional de los cuidados pero su imagen profesional quedaba tocada ya que se asociaba al uso de objetos del ámbito doméstico y de menor eficacia. Mientras que los objetos principales y los secundarios podían ser sustituidos en el uso, lo que no se sustituía era la carga simbólica que cada uno llevaba y su influencia en el reconocimiento y estatus del profesional.

El procedimiento de refrigeración local o crioterapia, a mediados del siglo XX, ilustra también este punto: el objeto principal era la bolsa impermeable de goma, que había evolucionado desde los paños mojados con agua helada y la vejiga de cerdo llena de agua fría: Vejigas impermeables de goma con cierre perfecto, las cuales se adaptan exactamente a las diversas regiones del cuerpo. El hielo se introduce en ellas previamente machacado, debiendo tenerse el cuidado de llenarlas de nuevo cuando el hielo se haya fundido (BC 8:596). La perfección del objeto descrita por el autor del manual, resalta su especificidad y tecnología de la época. Sin embrago, no siempre estaba disponible o por el uso presentaba defectos y tenía que sustituirse por un objeto más sencillo, pero útil en términos terapéuticos, como era una tartera: Muchas veces no se dispone de bolsa de goma para el hielo o frecuentemente resuma agua, o se sale; en estas ocasiones se puede sustituir por una tartera de aluminio que se cierra con su tapa hermética y se encuentra en todas las casas humildes (BC 8:596).

A pesar de ser útil en términos terapéuticos, la tartera era un objeto secundario en cuanto a su estatus, frente a la bolsa impermeable para el procedimiento de crioterapia. Por tanto, el estatus de los objetos no solo estaba determinado por su uso práctico, sino que también venía atribuido e influía en la imagen del profesional que lo usaba. En este caso, como en el del vaso que sustituye la ventosa, su estatus se asocia al ámbito doméstico y no al clínico y tecnológico. La imagen de un profesional de los cuidados con una bolsa impermeable en las manos, difiere de la imagen del mismo profesional que en lugar de la bolsa, tiene una tartera en las suyas, aunque terapéuticamente ambos objetos cumplan la misma función. La tartera, al ser un objeto que se encontraba en las casas humildes, contribuía a representar la imagen de trabajo humilde del profesional de la época. Así, se puede decir que la especialización de los objetos tecnológicos en el mundo material para los cuidados y la distinción de estatus entre los mismos en los procedimientos han influido, a su vez, en el estatus de los profesionales dedicados a cuidar.

Objetos custodiados y reconocimiento social

Entre los objetos tecnológicos creados para la atención de los enfermos descritos en los manuales revisados, se destaca un grupo de instrumentos que los profesionales del cuidado no podían usar, sino, vigilar y guardar con cuidado para que fueran usados por el médico. Estos objetos representaban la tecnología punta de la época. De su buena conservación dependía su funcionamiento, pero su uso no se le confiaba al profesional de los cuidados. Así, la relación con estos objetos consistía en limpiarlos, conservarlos en buen estado y ayudar en su funcionamiento. El termocauterio, el aspirador de Potain, la sonda vesical metálica, los instrumentos para las trasfusiones sanguíneas, las agujas de punción lumbar, entre otros, estaban custodiados por los profesionales del cuidado, quienes eran sus guardianes, veedores y cuidadores, pero no sus usuarios.

Por ejemplo, el termocauterio se utilizaba para detener hemorragias y se describió en diferentes manuales a lo largo del periodo de estudio. Había varios modelos y los profesionales del cuidado debían conocer su montaje, limpieza y puesta en marcha, además su funcionamiento y utilidad, pero quien lo usaba era el médico: Manipulación general y conservación del termocauterio.- Se pone a un lado una lámpara de alcohol... A otro lado, a cierta distancia, se coloca el frasco del fuelle...; luego, se cierra, sólidamente.... Se atornilla el cilindro... se enchufa el tubo de caucho que queda libre. El termocauterio está ya montado... Terminada la operación, el ayudante [profesional de los cuidados] calienta de nuevo la hoja al rojo blanco... descuelga el frasco, toma el cuchillo que le entrega el operador [facultativo], separa el mango del tubo de caucho, frota rápidamente la hoja sobre un trozo de tela y la deja enfriar al aire libre. Finalmente destapa el frasco y lo vacía, para volverlo a llenar a cada sesión ulterior con esencia nueva (FC5:133).

A mediados del siglo XX, la relación de los profesionales de los cuidados con el termocauterio seguía siendo de custodia y debían velar por su buen estado: Es muy conveniente que el auxiliar compruebe periódicamente el buen funcionamiento de este instrumento para tenerlo siempre a punto (BC 8: 632-633). Otro ejemplo de objeto custodiado es el aspirador de Potain, el cual era usado para punciones aspirativas. Este aparato, estaba frecuentemente en las manos de los profesionales del cuidado quienes debían conocer su manejo, limpiarle e incluso amarle, como se aconsejaba en un manual, pero su uso práctico lo hacía exclusivamente el médico: La operación debe reservarse exclusivamente al médico, si bien, el practicante debe aprender perfectamente su manejo (GT 6:233). La enfermera debe conocer el aspirador de Potain para saberle limpiar, amarle, hacerle funcionar ayudando al médico en la operación de toracocentesis (LM 7:196. Énfasis añadido).

Cuando los profesionales de los cuidados manipulaban estos objetos, era para dar un servicio al médico. Debían hacerle funcionar, ponerle en marcha y apagarlo debidamente. Esta relación de cuidar el objeto situaba a los profesionales en una posición subordinada a los médicos, que en verdad instrumentaban estos objetos tecnológicos. Sin embargo, al tener la responsabilidad de cuidarlos y guardarlos en buenas condiciones para los sucesivos usos, eran objetos que estaban incluidos en el mundo material para los cuidados. Con estos objetos los profesionales del cuidado se relacionaban con fines no terapéuticos. Cumplían finalmente su función terapéutica en manos de unos habilidosos, formados y reconocidos usuarios que eran los médicos, pero sólo después de haber pasado por las cuidadosas manos de sus custodios y conservadores, quienes garantizaban su óptimo funcionamiento. De esta manera, los objetos custodiados estaban en la periferia del cuidado de enfermería.

Los objetos custodiados eran objetos importantes en el uso y daban categoría a su usuario exclusivo, el médico. Por ejemplo, cuando el profesional de los cuidados practicaba una sangría, podía presentarse una hemorragia que con los medios disponibles que tenía permitido usar, no pudiera controlarla. Esta situación requería la presencia del médico para el uso del termocauterio:...es práctica vulgar tomar un pedacito de caña ó de madera hendido por una de sus extremidades, se cogen los bordes de la herida con esta pinza improvisada, y para mayor seguridad se atan sus dos ramas con un hilo fuerte. Si a pesar de todo continúa la salida de la sangre, se llamará al médico para que la remedie... El médico, para detener la hemorragia exitosamente, usara la cauterización con nitrato de plata u otros medios de más importancia (CM 2:47. Énfasis añadido).

Así, se relacionaban medios de importancia con práctica médica y medios comunes con práctica de los cuidados y en la cita se les da estatus de vulgar, es decir: de poca técnica. Los objetos custodiados por los profesionales del cuidado y usados exclusivamente por el médico eran tecnológicos, en términos actuales, de última generación y no podían compararse con los recursos materiales cotidianos para los cuidados que destacaban por su sencillez y carácter accesorio. Según los manuales analizados, formación, uso de objetos y estatus social se unían estrechamente. De acuerdo con estos manuales, los objetos corrientes usados por las enfermeras y los practicantes, caracterizaban un arte sencillo y en ello el profesional encontraba su humilde reconocimiento, subordinado al médico: Nada más grave y trascendental que las intrusiones en la medicina, los practicantes deben evitarlas siempre y limitarse a servir con acierto y diligencia lo que se les ordena: que también hay gloria para el arte sencillo. Cada cual en su esfera de acción puede ser útil a la humanidad doliente (CM 2: 2).

La subordinación, es decir, custodiar objetos, claramente se evidenciaba en los manuales estudiados.  La subordinación pasaba desapercibida mientras enseñaban a los practicantes y las enfermeras, por ejemplo, que su prestigio descansaba en los detalles y maneras de hacer las cosas sin causar daño al enfermo, como el retirarle un espadrapo de la piel: Siempre debe desprenderse con un algodón impregnado en bencina o gasolina, de otro modo, se hace daño al enfermo. En estos pequeños detalles se cimienta el prestigio del practicante y la enfermera (BC II 8: 495). El poder y la dominación sobre los profesionales del cuidado, no solo estaba en lo que se le enseñaba sino también, en la carga simbólica de los objetos que pasaban por sus manos como aquellos que solo debían custodiar pero también amar, mas no usar.

 

DISCUSIÓN

Los cuidados de enfermería en España entre 1855 y 1955, se inscribían en un mundo material construido y habitado por relaciones e interacciones con y a partir de los objetos. Como se ha mostrado en los resultados de este estudio, los objetos para cuidar a los enfermos no eran parte de un decorado, sino parte de las acciones del cuidar. Todos los manuales estudiados fueron escritos por médicos, práctica habitual en la época, y permitieron conocer que los objetos estaban unidos a quienes los usaban y que era en la acción sobre el objeto, donde éste adquiría su significado.2 Además, la carga simbólica atribuida socialmente que tienen los objetos,5 influye en las personas que los usan y en sus relaciones, de manera que los objetos que median una práctica como la de los cuidados de enfermería, puede distinguirla como grupo profesional e influir en su estatus social.

Los objetos del mundo material para los cuidados de la época, eran producto de los desarrollos y progreso científicos. Entonces, ya se sabía que las enfermedades eran producidas por agentes patógenos, no por miasmas.24 Así, los avances científicos, la asepsia y la antisepsia favorecieron los desarrollos y productos tecnológicos para la atención sanitaria, de manera que los recursos materiales e instrumentales con los que se cuidaba, eran la tecnología de punta para la atención a los enfermos en esos tiempos. La tecnología más compleja, aquella que requería mayor habilidad, destreza técnica y conocimientos era la usada por los médicos. La tecnología posee un doble filo.7 Mientras se usa para satisfacer una necesidad, también se instrumenta para preservar o favorecer una imagen social. Así, los objetos científicamente complejos usados por los médicos elevaban su jerarquía social, objetos sencillos usados por los profesionales del cuidado los rebajaba en la escala social. Saber, poder y mundo material quedan así entrelazados.

Si bien, en el uso de tecnología la enfermería encontró visibilidad y reconocimiento social,7 no todos los objetos tecnológicos han elevado el prestigio del profesional de enfermería, incluso el uso técnico de algunos de ellos puede degradarle en el estatus social debido a su carga simbólica. Los objetos secundarios son el claro ejemplo. Así, en la época del estudio, usar una escupidera o una lamparita de alcohol, no simboliza lo mismo que manipular una sonda vesical o una ventosa, todos estos, objetos tecnológicos que los profesionales podían utilizar. La carga simbólica de los objetos secundarios, sencillos, apenas mencionados en los manuales y ciertamente numerosos, contribuía a acentuar los roles de las ocupaciones dedicadas al cuidado y su apenas prestigio. Por tanto, el reconocimiento social de los profesionales dedicados al cuidado ha estado históricamente vinculado al uso de objetos secundarios, que también eran la tecnología de la época.

El trabajo de cuidar a los enfermos ha sido históricamente femenino.18 A esta división sexual del trabajo va unida una división técnica y social evidente en el mundo material para los cuidados en la época del estudio. Los objetos más próximos al contexto doméstico los usaban los profesionales del cuidado, mientras que los más científicos y elaborados con una función específica, lejos del contexto doméstico, eran solo custodiados por ellos. El título Ayudante Técnico Sanitario de mediados del siglo XX,18 que unificó a los Practicantes, Enfermeras y Matronas, enfatiza el carácter técnico de su trabajo. Al ser este un trabajo históricamente femenino, su dimensión doméstica se yuxtapone a la técnica y condiciona su estatus. Las ocupaciones de mujeres tienen un bajo prestigio o están asociados de alguna manera con el hogar y el trabajo doméstico.13

Se pude decir que la identidad social de los profesionales del cuidado en la época del estudio es, entre otras cosas, el resultado sincrético de lo técnico y lo doméstico. Las habilidades femeninas adquiridas en el ámbito doméstico, descalifican las destrezas técnicas que se realizan con ellas.25 El estatus técnico queda así devaluado y con ello el de la ocupación de cuidar a los enfermos.

En los grupos sociales, los objetos son considerados polisémicos e iconos de clase social, así que, con su forma física y uso, comunican pensamientos y jerarquías.26 En el mundo material para los cuidados en la época del estudio, los objetos custodiados simbolizaban y materializaban el límite entre lo que los profesionales conocían y podían hacer y lo que no. En algunos trabajos, se ha subrayado el papel que tiene el dominio técnico en la dependencia de la enfermería respecto a la medicina.19 Sin embargo, custodiar objetos ha sido una actividad que también ha influido en el estatus y la subordinación profesional de la enfermería a la medicina, que vale la pena reconocer. En efecto, las leyes otorgaban privilegios a los facultativos, mostrando una relación de poder respecto a los profesionales de los cuidados en España, en los siglos XIX y XX.12 El uso de unos instrumentos y la custodia de otros, como se ha podido reconocer en los manuales estudiados, era una impronta externa que igualmente denotaba subordinación a la clase médica. Se hace así evidente el papel que juegan los objetos en la construcción y legitimación del orden social, descrita por los etno-arquéologos.4 Este papel se revela en la práctica clínica, donde las relaciones con los objetos materiales establecen un orden jerárquico de dominio y hegemonía de la clase médica.7

En conclusión, en España, entre 1855 y 1955, los cuidados de enfermería se daban en un escenario conformado sobre todo por objetos con un estatus secundario y por objetos situados en la periferia de los cuidados como eran los objetos custodiados que los profesionales no podían usar. Este mundo material contribuyó a la invisibilidad del trabajo de enfermería, a su condición de subordinación y al menor reconocimiento social de la profesión que históricamente se ha señalado. Este estudio de Historia de la enfermería española, ha permitido conocer y comprender el pasado, a partir de las categorías que emergieron, no obstante, las fuentes de información, manuales escritos por médicos, representan una limitación del estudio, al enseñar una visión parcial del mundo material para los cuidados. Continuar esta línea de trabajo y llevar a cabo otros estudios sobre el mundo material para los cuidados en diferentes épocas y desde perspectivas como la cultura material, contribuirá a comprender el papel del mundo material en la profesionalización de la práctica y en el desarrollo de la disciplina.

 

REFERENCIAS

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