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Revista Colombiana de Cardiología

versión impresa ISSN 0120-5633

Rev. Colom. Cardiol. v.18 n.1 Bogota ene./feb. 2011

 

Un hasta luego al Dr. Enrique Urdaneta Holguín, MD., FACC.*

Jorge León Galindo MD., FACC.

*Palabras pronunciadas por el Dr. Jorge León-Galindo, durante el funeral del Dr. Enrique Urdaneta Holguín



Enrique, decidiste partir luego de un «hasta luego». Partiste físicamente pero permanecerás en los recuerdos que nos dejas en nuestras mentes, en la Fundación Santa Fe de Bogotá y en la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. Tu personalidad llena de caballerosidad y nobleza nos acompañará el resto de nuestros días. Tu legado permanecerá como cimiento y guía para las generaciones presentes y futuras.

Recuerdo con gran cariño y en este momento con nostalgia, cuando me invitaste junto a Camilo Cabrera, Reinaldo Cabrera y Adolfo de Francisco a pertenecer a un gran proyecto que iba a revolucionar la medicina en el país; esto fue por allá a mediados de 1980. Qué recuerdos gratos tengo de tí cuando organizaste con ilusión, alegría y entusiasmo infinito en febrero de 1983, la Sección de Cardiología y el Departamento de Medicina Interna de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

El haber trabajado a tu lado estos veintisiete años los hace inolvidables. Qué enseñanza me diste no sólo en el campo médico sino en el campo de la vida. Nos dejas tu ejemplo basado en la moral y en la ética. Nos enseñaste que la relación médico-paciente es el sentido de la medicina, que el paciente no es un ser extraño, lejano, sino más bien cercano y amigo. Que es él la esencia por la cual nos preparamos.

Qué inolvidables momentos viví gozando de tu compañía. En las revistas y reuniones de cardiología como también en las post-reuniones en que te enfrentabas al escudriñar la historia, en batallas encarnizadas frente a Gustavo Restrepo y a Adolfo de Francisco. Discrepaban sobre el nombre del general que comandó determinado ejército en determinada batalla en la época de Napoleón, o sucesos ocurridos durante la segunda guerra mundial, época de tu preferencia, o sobre el nombre de la damisela de quien se enamoró Francisco 1º, o el nombre del río en donde se desarrolló una batalla, o sobre la enfermedad que le causó la muerte a determinado rey, reina o príncipe. Realmente vivimos y disfrutamos verdaderas luchas de conocimientos históricos en las mesas de la cafetería de la Fundación o de la Asociación. También recuerdo los gratos momentos en que gocé de tu compañía al iniciar los juegos de golf en el tee del hoyo 1, cuando jocosamente molestábamos deseándonos una buena vuelta, o cuando celebrábamos los muy escasos birdies, o los ocasionales pares y hasta los dobles bogies. Los agradables momentos que compartimos en los diferentes campos de golf y los goces en la celebración de los juegos durante la repartición de las copas en los torneos de Lyonwood's Cup, son inborrables. Siempre nos acompañaste en la sobremesa con un comentario positivo y amable ante nuestras tragedias golfísticas, o con un fino apunte, o con un simpático recuerdo anecdótico.

Enrique quiero recordar en estas breves líneas algunos datos puntuales de tu prolífico curriculum vitae de tu brillante carrera profesional. Fuiste bachiller del Colegio de San Bartolomé de la Merced, Bogotá, en 1945 y te graduaste de médico de la Universidad Javeriana en Bogotá en el año de 1953. El internado lo realizaste en el Hospital Santa Clara, Bogotá. Hiciste entrenamiento en medicina interna en Nueva York en el Hospital de la Universidad de Cornell y entre 1954 y 1956 realizaste tu Fellowship de cardiología en los Hospitales Sabatsberg y Karolinska en Estocolmo, Suecia. Tus actividades de estudios e investigación de pre y post grado fueron brillantes y exaltadas en todas las instituciones nacionales como internacionales. Perteneciste a más de una docena de Sociedades Científicas nacionales e internacionales. Fuiste Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología de 1987 a 1989. Durante tu Presidencia se adquirió la primera sede propia de la Sociedad. Gran colaborador en la Revista Colombiana de Cardiología desde su inicio en 1985 y Miembro de su Comité de Relaciones Internacionales desde entonces. Fellow del American College of Cardiology, miembro emérito. Miembro Fundador de la Fundación Santa Fe de Bogotá y Miembro Institucional desde su apertura en 1983. Fuiste el primer Jefe del Departamento de Medicina Interna de la Fundación Santa Fe de Bogotá; Jefe de la Sección de Cardiología y Director del Instituto de Enfermedades Cardiovasculares de dicha institución. Fuiste Profesor Asociado en Medicina de la Escuela Colombiana de Medicina, Magistrado del Tribunal de Ética Médica de Cundinamarca en Bogotá, entre otros cargos importantes que tuviste durante tu brillante carrera profesional. Tuviste muchísimas publicaciones científicas en revistas de renombre nacional como internacional y presentación de innumerables trabajos científicos en congresos médicos también nacionales como extranjeros.

Enrique, te vas y se va un gran amigo. Le damos gracias al cielo por habernos dado la oportunidad y el privilegio de haber recorrido a tu lado esta parte de nuestro camino.

Tu recuerdo quedará perenne en nuestra memoria; tu ausencia, insoportable; mi agradecimiento infinito por el apoyo y la confianza que recibí de tu parte.

Comprendemos que al final de la batalla dejaste de luchar y te doblegaste con hidalguía ante la realidad. Unas vidas empiezan y otras terminan, es la ley de la vida. Los que permanecemos en este suelo patrio seguiremos tu camino tarde o temprano. Soy católico y creyente. Por esto te damos un «hasta luego» y no un «adiós». Comienzas una nueva vida en compañía de Dios Nuestro Señor; allí te acompañaremos.

Fuiste un ser excepcional, un gran amigo y un maestro sapiente, así te recordaremos.

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