Estimados lectores,
En esta edición de nuestra revista CES Medicina, deseamos conmemorar un capítulo importante en la historia de la atención prehospitalaria en nuestro país. Durante más de cinco décadas, presenciamos una era en la que las víctimas del entorno prehospitalario se enfrentaron a situaciones críticas con la ayuda de conocimientos en primeros auxilios y habilidades básicas. Sin embargo, a medida que entramos en el siglo XXI, se inició un cambio radical que marcó un antes y un después en el cuidado de las lesiones y emergencias médicas.
En el año 2000, durante la reunión de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, a raíz del aumento en las muertes causadas por traumatismos, especialmente los relacionados con accidentes de vehículos motorizados, la conferencia instó a todos los países y sistemas de salud a crear sistemas de atención prehospitalaria como una estrategia vital para gestionar y reducir las secuelas y las tasas de mortalidad de estas víctimas.
Este llamado a la acción fue acompañado por la creación de la Oficina del Ministerio de Salud para la Atención de Emergencias y Desastres, una entidad que se convertiría en fundamental para el desarrollo de la atención prehospitalaria en nuestro país. Además, en varias ciudades, como Medellín y Bogotá, se establecen centrales de comunicación y regulación de urgencias, un paso crucial hacia la optimización de los servicios de emergencia.
No obstante, el verdadero cambio llegó con la transición de la educación en atención prehospitalaria de la informalidad a la formalidad. A partir del año 2005, las universidades del país comenzaron a ofrecer programas de tecnología en atención prehospitalaria, elevando la calidad de la formación en esta área. Esto permitió que los tecnólogos en atención prehospitalaria se convirtieran en actores esenciales en la prestación de servicios de salud y en el transporte asistencial.
A medida que avanzamos en el siglo XXI, los tecnólogos en atención prehospitalaria ganaron un papel destacado en la atención de emergencias médicas y en la atención prehospitalaria. Se hicieron necesarios para acompañar a las ambulancias medicalizadas y garantizar una atención de calidad. Aunque hubo desafíos y ajustes en las normativas, su importancia en la cadena de atención médica se consolidó.
Este año celebramos con orgullo el vigésimo aniversario de nuestro programa de Tecnología en Atención Prehospitalaria, que ha aportado al país egresados de alta calidad humana y científica. Durante estas dos décadas, hemos formado egresados comprometidos con la atención de emergencias y el bienestar de la sociedad.
Hoy, miramos hacia el futuro con un objetivo claro: elevar la atención prehospitalaria de un perfil ocupacional a una verdadera profesión. Esto implica el reconocimiento formal de su labor, la participación activa en la toma de decisiones y la adhesión a estrictos estándares éticos y de calidad. Debemos unirnos como comunidad y trabajar en conjunto para lograr este estatus profesional que se merece la atención prehospitalaria en nuestro país.
En resumen, celebramos un pasado de superación y logros en la atención prehospitalaria, pero también miramos con entusiasmo hacia un futuro en el que esta disciplina se consolida como una profesión vital para la salud y el bienestar de nuestra sociedad.
Gracias por acompañarnos en este viaje de transformación y crecimiento en la atención prehospitalaria.













