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Revista Colombiana de Gastroenterologia

Print version ISSN 0120-9957

Rev Col Gastroenterol vol.26 no.1 Bogotá Jan./Mar. 2011

 

Tratamiento endoscópico del esófago de Barrett: ¿Por qué está indicado?

Felipe Alves Retes, MD (1), Carla Zanellato Neves, MD (1), Fauze Maluf-Filho, Ph.D. (1)

(1) Servicio de Endoscopia del Instituto de Cáncer del Estado de Sao Paulo. Cirugía del Aparato Digestivo, Departamento de Gastroenterología, Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo. Sao Paulo, Brasil.

Fecha recibido: 09-02-11 Fecha aceptado: 22-02-11

INTRODUCCION

El esófago de Barrett (EB) consiste en el cambio del epitelio del esófago distal, de cualquier extensión, que puede ser reconocido como epitelio columnar en la endoscopia y confirmado como metaplasia intestinal en la biopsia (1). El EB es reconocido como el principal factor de riesgo para el desarrollo de adenocarcinoma de esófago y su prevalencia viene aumentando progresivamente en Estados Unidos (1).

El diagnóstico de displasia de alto grado y de cáncer precoz en pacientes con EB no es una tarea fácil con la videoendoscopia convencional. La superficie de la mucosa debe ser analizada detalladamente y ante la presencia de irregularidades, como discretas elevaciones o depresiones de la mucosa, lo mismo que alteraciones en la coloración del epitelio, debe procederse con múltiples biopsias. Actualmente, la vigilancia endoscópica del EB se realiza de acuerdo con el protocolo de Seattle, en el cual se aplica el método planimétrico de biopsias seriadas, una en cada cuadrante, cada 1 a 2 cms de epitelio columnar (1, 2).

La esofagectomía es la única terapia que brinda la seguridad de remover todo el epitelio neoplásico, sin embargo, es el tratamiento que presenta la mayor morbimortalidad. Con la evidencia de baja incidencia de metástasis ganglionares en tumores limitados a la mucosa (3, 4), y con el desarrollo de nuevas técnicas endoscópicas, la terapia endoluminal ha ganado una creciente aceptación en el abordaje inicial de los pacientes con displasia de alto grado o tumores precoces.

La terapia endoscópica para el tratamiento del EB puede ser dividida en procedimientos de ablación y procedimientos de resección.

Los procedimientos de ablación comprenden la electrocoagulación multipolar, el Laser Nd-Yag, la radiofrecuencia, la terapia fotodinámica y la cauterización con argón plasma. Estos utilizan la energía térmica, fotoquímica o la radiofrecuencia para la ablación del EB anormal. Después de la ablación, los pacientes son mantenidos con altas dosis de inhibidores de bomba de protones, con el fin de favorecer la cicatrización con el crecimiento de epitelio escamoso. Hay dos limitaciones importantes para estos métodos. La primera es que ellas no proporcionan espécimen para el estudio anatomopatólogico, lo que impide la estadificación correcta de la lesión. La segunda es que el daño causado por las terapias de ablación se limita solo a la mucosa superficial. Con la re-epitelización del esófago distal por epitelio escamoso, unas islas de epitelio columnar o nidos de tumor quedan ubicados por debajo del epitelio. Tales áreas no son susceptibles de vigilancia endoscópica. No son raros los informes de neoplasia que ocurren en este epitelio (5-9).

Dentro de los procedimientos de resección se encuentran la mucosectomía (con la ayuda de capuchón o de inyección submucosa), la ligadura elástica seguida de sección y más recientemente la disección submucosa ("ESD - endoscopic submucosal disection"). Los procedimientos de resección proporcionan espécimen, permitiendo el análisis histológico adecuado. En paciente con EB largo, sin embargo, no siempre es posible la resección de toda la lesión.

PROCEDIMIENTOS DE ABLACION

Terapia fotodinámica

La terapia fotodinámica está basada en la capacidad de ciertas sustancias fotosensibilizadoras de producir daño tisular al ser estimuladas por la energía luminosa en determinada longitud de onda. En el caso del EB, la sustancia activa provoca daño celular y destrucción del epitelio columnar. Cuando está asociada a terapia antirreflujo, la re-epitelización escamosa es posible.

El porfímero sódico (Photofrin®) es el foto sensibilizador más utilizado en Estados Unidos y es el único aprobado por la FDA (Federal Drug Administration). Después de la administración endovenosa, este agente es absorbido por la mayoría de los tejidos del cuerpo, principalmente por los neoplásicos, que por razones desconocidas absorben más esta sustancia (10). Esta se acumula no solo en la mucosa sino en tejidos más profundos de la pared esofágica, lo que puede aumentar la eficacia del tratamiento (11). Sin embargo, presenta una mayor incidencia de efectos colaterales como fiebre, dolor torácico y principalmente estenosis esofágica (hasta 36%) (12). El paciente debe evitar la exposición prolongada a la luz solar, hasta por 4 semanas después de la inyección, debido a que el fotosensibilizador puede permanecer en la piel hasta por 30 días.

El ácido 5-aminolevulínico (5-ALA) es una sustancia fotosensibilizadora muy utilizada en Europa y puede ser administrada por vía oral. El 5-ALA presenta mayor afinidad por el tejido epitelial, disminuyendo los daños a tejidos más profundos (11) y por lo tanto sus complicaciones (perforación y estenosis). Además, posee un menor tiempo de fotosensibilidad en la piel, apenas 24 a 48 horas.

El láser es el agente utilizado en endoscopia como activador de la sustancia fotosensibilizadora. Es aplicado a través de un catéter introducido por el canal de trabajo y su aplicación requiere cerca de 30 minutos por segmento (6-7cm).

En un estudio internacional aleatorizado multicéntrico (12), la terapia fotodinámica realizada con porfímero asociada a la inhibición del reflujo con omeprazol, fue comparada con el uso de solo omeprazol en 208 pacientes con EB que presentaban displasia de alto grado. El tratamiento endoscópico eliminó la displasia de alto grado en 77% de los pacientes (106/138) contra 39% del grupo de IBP (27/70). La progresión hacia cáncer ocurrió en los dos grupos; sin embargo, en menor cantidad en el grupo sometido a terapia fotodinámica (13% vs. 20%). Las principales complicaciones relacionadas con la terapia fotodinámica fueron: fotosensibilidad (69%), estenosis esofágica (36%), vómitos (32%), dolor torácico no cardiogénico (20%), fiebre (20%); disfagia (19%), estreñimiento (13%), deshidratación (12%), náuseas (11%) e hipo (10%).

Ackroyd y colaboradores (13) aleatorizaron a 36 pacientes con EB y displasia de bajo grado: 18 recibieron terapia fotodinámica con 5-ALA asociado a inhibición de reflujo con omeprazol y 18 solo mantuvieron tratamiento con omeprazol. En los pacientes del primer grupo hubo respuesta en 16 (disminución media de la extensión de la lesión de 30%), en tanto que en el grupo placebo, se observó una disminución del 10% en solo dos pacientes. No se identificó en ninguno de los pacientes displasia en las áreas tratadas con terapia fotodinámica y en el grupo placebo, la displasia persistió en 12 pacientes.

En un estudio preliminar de 32 pacientes aleatorizados para recibir terapia fotodinámica con porfímero ó 5-ALA, los pacientes que recibieron 5-ALA presentaron mayor remisión del EB con menores complicaciones, como estenosis y fotosensibilidad cutánea (14).

La eficacia a largo plazo de la terapia fotodinámica aún no está establecida. Existen pocos estudios y los resultados son contradictorios (15, 16). En un estudio con 66 pacientes portadores de EB con displasia de alta grado (grupo A) o cáncer precoz (grupo B), tratados con terapia fotodinámica, Pech y colaboradores (15) demostraron buen control de la enfermedad con sobrevida libre de enfermedad en 5 años de 89% en el grupo A y de 68% en el grupo B, no habiendo mortalidad relacionada con el método o el tumor. Por otro lado, Peters et al (16) estudiaron 20 pacientes con displasia de alto grado o neoplasia residual luego de resección endoscópica, sometiéndolos a terapia fotodinámica. El éxito inicial fue observado en 15 pacientes (75%) y, en el seguimiento a 30 meses, hubo 4 recidivas (26%). Los autores concluyen que en este grupo de pacientes la tasa de éxito de la terapia fotodinámica es decepcionante, no elimina en epitelio metaplásico (residual en 100% de los casos) y no previene la recidiva. Los autores desaconsejan la terapia fotodinámica en este grupo de pacientes.

La terapia fotodinámica debe ser vista como una alternativa para aquellos pacientes con displasia de alto grado que presenten un alto riesgo quirúrgico o que rechacen la cirugía, pues esta terapia puede retardar, más no impedir, la progresión a adenocarcinoma (17, 18).

Terapia con argón

La coagulación con argón plasma (APC) incluye la aplicación de corriente monopolar llevada al tejido a través de un flujo de gas argón ionizado, que permite la ablación del epitelio con penetración limitada. Presenta la ventaja de ser una técnica ampliamente accesible y de fácil ejecución (19).

Aunque los estudios muestren una disminución de la extensión de EB, su ablación completa no siempre es posible; el riesgo de epitelio residual bajo el epitelio escamoso neoformado es preocupante, incluso con reportes de transformación maligna en esos nichos (7-9).

Algunos autores propusieron entonces la utilización de potencias mayores de argón plasma (90W), consiguiendo la regresión completa de la metaplasia columnar en 96-98,6% de los casos, y sin reportes de progresión a cáncer (20-22). Sin embargo, esta estrategia se asocia a un mayor índice de complicaciones como dolor retroesternal (22,5%), disfagia (5%), fiebre (17,5%), estenosis (4,3%-9,1%) y perforación (0,7%) (19).

Bright y colaboradores (23) realizaron un estudio controlado aleatorizado en 58 pacientes portadores de EB sometidos a fundoplicatura quirúrgica, comparando la ablación de epitelio columnar con argón con vigilancia endoscópica simple durante un período promedio de 68 meses. Pacientes con displasia de alto grado fueron excluidos del estudio. Inicialmente, todos los pacientes sometidos a ablación con APC alcanzaron una regresión del al menos el 95% del epitelio columnar, la cual fue mantenida en 70% de los casos luego de 5 años. En el seguimiento tardío se observó regresión significativa del epitelio columnar en ambos grupos, sin embargo, la reducción fue mayor en el grupo APC (5,9-0,8 cm vs. 4,6-2,2 cm). Hubo dos casos de estenosis esofágica que requirieron dilatación en el grupo APC y dos pacientes bajo vigilancia endoscópica desarrollaron displasia de alto grado. Los autores concluyen que la terapia con APC es promisoria, pero serán necesarios más estudios con un mayor número de pacientes y un seguimiento más prolongado para determinar si hay impacto en la reducción del riesgo de cáncer y en la sobrevida de estos.

En nuestra institución utilizamos la terapia con APC en 19 pacientes con EB sometidos a fundoplicatura videolaparoscópica y observamos re-epitelización escamosa en todos los casos durante un seguimiento medio de 17 meses, sin casos que evolucionaran a displasia o cáncer (24).

En un estudio comparativo entre terapia con APC y terapia fotodinámica con 5-ALA para el tratamiento del EB, Hage et al (5) demostraron tasas de remisión del epitelio metaplásico en un año de 67% y de 86% de los pacientes, respectivamente. Se encontraron islotes de epitelio columnar bajo el epitelio escamoso neoformado en 50% de los pacientes sometidos a terapia con APC y en 4% de los pacientes tratados con terapia fotodinámica. Los efectos colaterales como dolor, náuseas y fiebre fueron más comunes en los pacientes sometidos a terapia fotodinámica.

Las principales ventajas de la terapia con APC son su fácil aplicación, su mayor disponibilidad, la posibilidad de manejo ambulatorio, el bajo índice de complicaciones y el menor precio comparado con la terapia fotodinámica (6).

Sus principales desventajas son el gran número de sesiones necesarias y la posibilidad de permanencia de focos de metaplasia intestinal bajo en epitelio escamoso neoformado.

Radiofrecuencia

La ablación con radiofrecuencia consiste en un sistema compuesto por un generador de energía y un catéter de ablación (HALO system®). Existen dos tipos de catéteres, uno circunferencial (HALO 360) usualmente utilizado en la primera sesión y otro focal (HALO 90), utilizado en las sesiones siguientes. El generador produce la densidad de energía de radiofrecuencia predeterminada (cerca de 10 J/cm), transmitida al catéter de ablación en un pulso que dura menos de un segundo, y proporciona una destrucción del epitelio de profundidad limitada, lo que minimiza en riesgo de estenosis.

Sharma et al (25) estudiaron el método en 70 pacientes portadores de EB sin displasia y pudieron observar respuesta completa en 70% de los pacientes seguidos por 12 meses, sin reportes de estenosis, o de metaplasia intestinal bajo el epitelio escamoso recién formado.

En un estudio multicéntrico con 127 pacientes portadores de EB con displasia (bajo y alto grado), comparando la radiofrecuencia (84 pacientes) con el procedimiento simulado ("sham") (43 pacientes) (26), hubo desaparición completa del EB en 77,4% de los pacientes sometidos a radiofrecuencia y en 2,3% de los pacientes control. Hubo desaparición de la displasia en 90,5% de los pacientes con displasia de bajo grado y en 81% de los pacientes con displasia de alto grado en el grupo sometido a radiofrecuencia contra el 22,7% y el 19% respectivamente el grupo control. La progresión hacia cáncer de esófago se observó más frecuentemente en el grupo control (9,3% vs. 1,2%). Tres pacientes sometidos a radiofrecuencia presentaron efectos adversos graves, un caso de hemorragia digestiva alta, un caso de dolor torácico y un caso de dolor torácico y náusea. Cinco pacientes presentaron estenosis esofágica. No se evidenciaron efectos secundarios graves en el grupo control. Solo el 5,1% de los pacientes sometidos a radiofrecuencia presentaron islotes de metaplasia intestinal bajo el epitelio neoformado.

A pesar de ser presentada como una terapia promisoria en el tratamiento del EB, aún faltan estudios aleatorizados con seguimiento más prolongado para determinar su impacto en la reducción de los riesgos de evolución a displasia o cáncer.

PROCEDIMIENTOS DE RESECCION

Existen diversas modalidades de resección endoscópica de lesiones esofágicas, y la escogencia de la técnica depende mucho de la característica e cada lesión, de su tamaño y localización así como de la experiencia del endoscopista y de los equipos disponibles.

La principal ventaja de los procedimientos de resección es la obtención de fragmentos para el análisis histológico. El fragmento resecado permite un mejor análisis del grado de displasia, el tamaño y profundidad de la lesión comparado al estudio de los fragmentos de una biopsia convencional. En un estudio con 75 pacientes sometidos a resección endoscópica por mucosectomía del EB, Moss, et al (27) demostraron un cambio en la clasificación histológica de las lesiones en 48% de los pacientes luego de la resección.

En algunos casos, sin embargo, debido a la gran extensión del EB, no es posible la resección de toda la lesión; las áreas con lesiones visibles (elevado, irregularidad o depresión de la mucosa), sugestivas de displasia de alto grado o de cáncer precoz, son resecadas y en el EB restante se aplica alguna terapia ablativa (28).

Resección con asa monofilamento

La técnica de resección con asa monofilamento es la que implica la menor necesidad de recursos (29). El asa se posiciona alrededor del área que se va a resecar, siendo lentamente cerrada mientras que se aplica aspiración para ayudar al completo aprisionamiento de la lesión, la cual se reseca con corriente de coagulación. Se puede repetir el procedimiento para asegurar la remoción completa (piecemeal resection). No es necesaria la elevación de la lesión con inyección de solución en la mucosa.

Seewald, et al (30), en un estudio con doce pacientes, consiguieron la resección de toda la extensión del EB de los pacientes con esta técnica (extensión media 5 cm). Cuatro pacientes presentaron sangrado leve durante el procedimiento y dos evolucionaron con estenosis. En 9 meses de seguimiento, ningún paciente presentó recidiva.

Técnica de Strip-biopsy

La técnica de strip-biopsy consiste en la tracción de la lesión con pinza de biopsia, seguida de la resección de la misma con asa de polipectomía. Es necesaria la utilización del aparato de doble canal y la elevación de la lesión con inyección submucosa de solución salina.

En un estudio con 21 pacientes con EB y displasia de alto grado o cáncer precoz, Giovanini, et al (31) consiguieron la resección completa del EB en 18 pacientes, de estos, 2 presentaron recidiva tardía. Ningún paciente evolucionó con estenosis.

Resección endoscópica con capuchón-CAP

Representa la técnica más utilizada para la resección de neoplasias precoces de EB en Europa. Primero se realiza la inyección submucosa con solución con adrenalina (1:10.000) para elevar la lesión, la cual será aspirada dentro de un capuchón ("cap") acoplado a la punta del endoscopio (32). El pseudopólipo formado se enlaza con asa de polipectomía y es resecado con electrocoagulación.

En un estudio conducido por Peters et al (33), la resección endoscópica con ayuda de cap fue utilizada en 216 pacientes. La resección completa fue posible en todos los pacientes, con 25% en un solo bloque de tejido y 75% en varios fragmentos (piecemeal resection). Ocurrió sangrado inmediato en 23% de los casos, los cuales fueron tratados endoscópicamente con éxito a través de la colocación de hemoclips, electrocoagulación o escleroterapia. Ocurrieron dos perforaciones (1%), las cuales fueron manejadas conservadoramente con drenaje gástrico, antibióticoterapia y aplicación de agrafes metálicos por vía endoscópica. Vale la pena resaltar que en 72 pacientes, la resección fue indicada para ablación total de epitelio de Barrett residual ("stepwise radical endoscopic resection"), lo que contribuyó al elevado índice de resección "piecemeal".

Técnica con banda elástica

Esta técnica evita la necesidad de inyección submucosa. Un sistema de ligadura elástica es acoplado al extremo del endoscopio y la lesión es aspirada y aprisionada por la banda elástica. Luego se retira el sistema de ligadura y se introduce un asa de polipectomía convencional para resecar el pseudopólipo formado (34).

Con el fin de facilitar el proceso de ligadura y resección, especialmente en las lesiones más extensas, se desarrolló recientemente el sistema Duette para mucosectomía (Cook Ireland Ltda.) que consiste en un sistema de ligadura elástica convencional que permite la introducción del asa de polipectomía o del catéter para inyección de colorantes sin necesidad de retirar el endoscopio y de desmontar todo el conjunto para su utilización (35).

May et al (36) realizaron un estudio prospectivo aleatorizado comparando la resección endoscópica con cap (con inyección submucosa) versus sistema de ligadura (sin inyección submucosa) en 72 pacientes con cáncer de esófago precoz. No se observaron diferencias significativas entre los grupos con respecto al tamaño del espécimen removido (ligadura 164 x 11 mm vs. Cap 15,5 x 10,7 mm). Solo hubo un reporte de sangrado en cada grupo, controlado endoscópicamente y no hubo complicaciones importantes.

Disección endoscópica submucosa (DES)

La disección endoscópica submucosa es la técnica más recientemente desarrollada para la resección de tumores gastrointestinales. Ampliamente utilizada en Japón, este método permite mayores tasas de resección en un solo bloque con índices de complicaciones similares a la resección endoscópica mucosa (REM). Sin embargo, para el dominio de la técnica se necesita una larga curva de aprendizaje, lo que tiene limitado su empleo en los centros occidentales, donde la detección de los tumores precoces es más baja. Debido a la baja incidencia de EB en Japón, el uso de DES en estos casos es aún limitado.

Yoshinaga, et al (37) analizaron retrospectivamente 24 pacientes con tumores de la unión esófago-gástrica sometidos a 25 DES entre 2001 y 2006 en el Hospital del Centro Nacional del Cáncer en Tokio. La resección en un solo bloque fue posible en todos los casos (100%) y la única complicación fue estenosis, que ocurrió en dos casos (8%) y fue tratada a través de dilatación endoscópica. La resección curativa, definida como bordes laterales y profundos libres de lesión, sin invasión a la submucosa mayor a 500 micrómetros y sin invasión vascular o linfática, fue posible en 18 casos (72%), los cuales no presentaron recidiva local o metástasis en un periodo medio de seguimiento de 30,6 meses. Siete lesiones fueron clasificadas como no curativas y dos pacientes fueron sometidos a resección quirúrgica, en uno de los cuales no fue encontrado tumor residual en la pieza quirúrgica. Un paciente con borde profundo comprometido que rechazó la cirugía presentó metástasis pulmonar luego de 3 años.

CONCLUSION

Frente a una lesión macroscópicamente sospechosa de degeneración maligna en esófago de Barrett, la resección endoscópica está indicada con fines diagnósticos (macrobiopsia diagnóstica), si las biopsias convencionales no son conclusivas. Por otro lado, frente a un esófago de Barrett corto y no circunferencial con displasia de bajo o alto grado, defendemos la utilización de la resección endoscópica de toda el área metaplásica, toda vez que proporciona material para estudio histolólogico definitivo, sin riesgo de estenosis. Finalmente, para las metaplasias largas (>3 cm), de extensión circunferencial y con displasia de alto grado, creemos que la esofaguectomía en un centro de referencia está indicada si el paciente tiene las condiciones clínicas para ser llevado a tal procedimiento. En caso contrario, la radiofrecuencia se muestra como un tratamiento prometedor para esta situación. Se debe resaltar que se trata de un método de investigación, no disponible aún en nuestro medio. De modo que, ante este paciente (condiciones clínicas precarias, Barrett largo, circunferencial, displasia de alto grado), con el advenimiento de la cromoendoscopia óptica (por ejemplo imagen de banda estrecha-NBI) y magnificación, nuestra tendencia es a identificar y resecar endoscópicamente el área de displasia/neoplasia superficial, seguido de vigilancia endoscópica (también con cromoendoscopia óptica y magnificación) para el segmento metaplásico remanente.

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