Introducción
La sexualidad en la adolescencia implica el afrontamiento de preocupaciones y vulnerabilidades que emergen de la transición hacia la adultez temprana1. Esta etapa del desarrollo humano trae consigo cambios hormonales, físicos y relacionales que influyen sobre la identidad personal, el deseo y el comportamiento sexual2. A medida que los adolescentes exploran la sexualidad, se refleja la formación que han recibido a lo largo de la vida y una educación sexual deficiente puede generar comportamientos sexuales de riesgo, atenuados por las tecnologías de la información y la comunicación3.
En la actualidad, el acceso a internet es una constante en la vida de los adolescentes y tiene un impacto significativo en la forma en que experimentan y aprenden sobre la sexualidad4. Los recursos tecnológicos y las redes sociales permiten convertir, almacenar, administrar y transmitir contenido sexual5. En este contexto, el término sexting fue utilizado por primera vez en 2005 para unificar los términos "sexo" y "mensajes de texto", y se convirtió en una palabra oficial en el año 20096. El sexting como constructo epistémico se refiere a la práctica de enviar, recibir o compartir contenido sexualmente explícito, ya sea mediante mensajes de texto, imágenes o videos, a través de dispositivos electrónicos, como teléfonos móviles, computadoras y tabletas7,8.
Existe una alta prevalencia de conductas de sexting en adolescentes y adultos emergentes. Un metaanálisis realizado por Mori et al.9 reportó que el 47,7% de los adultos jóvenes de diversas orientaciones sexuales, con edades entre 18 y 29 años, han participado en conductas de sexting, el 38,5% ha enviado contenido de tipo sexual y el 41,5% lo ha recibido. Otra revisión sistemática con un alcance de 110.380 participantes realizada por Madigan et al.10 mostró una prevalencia de sexting 14,8% para el envío de material sexual y de 27,4% para su recepción en población adolescente.
Si bien el sexting puede ser considerado como un comportamiento normativo dentro de la exploración y expresión sexual6,11, los adolescentes pueden subestimar las amenazas que conllevan estos comportamientos como exposición pública, acoso escolar, aislamiento social, problemas emocionales y riesgo cibernético debido a la difusión no consensuada de contenido sexualmente explícito12-14.
Recientemente, la comunicación entre padres y adolescentes ha ganado interés como posible factor protector de las conductas de sexting, en la medida que facilita la transmisión de conocimientos sobre educación sexual integral, proporciona habilidades necesarias para comprender los riesgos y las implicaciones de compartir material de índole sexual por internet, promueve una percepción saludable de la intimidad y favorece la toma de decisiones informadas y responsables sobre las prácticas sexuales15,16.
Según el modelo circumplejo de los sistemas familiares de Olson17, la comunicación es un factor dinámico que media la relación entre la adaptabilidad familiar (capacidad de la familia para cambiar su estructura y roles en respuesta a situaciones estresantes o eventos significativos) y la cohesión familiar (grado de conexión emocional y autonomía entre los miembros)18. De este modo, la comunicación padres-adolescentes se define como un proceso interactivo y continuo mediante el cual padres e hijos intercambian información, emociones, ideas y significados, influyendo en la construcción y mantenimiento de la identidad familiar, así como en la regulación de los patrones de interacción19.
Los estudios que abordan la relación entre comunicación padres-adolescente y comportamientos de sexting son limitados, recientes y las conclusiones son ambivalentes. En adolescentes de Estados Unidos, Widman et al.20 no encontraron una asociación significativa entre hablar con los padres sobre temas relacionados con la sexualidad y el sexting, al igual que Howard et al.21 observaron una ausencia de relación entre estas variables. Por otra parte, en Italia, Pistoni et al.22 reportaron que los adolescentes que brindaban información a los padres sobre sus prácticas sexuales realizaban menos conductas de sexting, mientras que Cuca et al.23 informaron una asociación negativa entre la frecuencia de comunicación con los padres y enviar mensajes con contenido sexual.
El departamento de Santander y su capital, Bucaramanga, han sostenido una influencia conservadora a nivel histórico, social y cultural 24. A pesar de la relevancia social, científica y de salud que tiene el sexting en la actualidad, la revisión de antecedentes no arrojó investigaciones que abordan este fenómeno en el contexto bumangués, por lo que se desconocen las tendencias específicas que predominan en la población adolescente y los factores sociales y culturales pueden influir en las conductas sexuales de riesgo a nivel local. Es importante reconocer este vacío teórico, pues el presente estudio constituye una aproximación inicial a la problemática del sexting en adolescentes de Bucaramanga y la interpretación de los hallazgos se encuentra atravesada por variables socioculturales presentes en el contexto inmediato de los participantes.
Por lo anterior, la escasa evidencia científica disponible resalta la necesidad de una identificación clara y precisa de los factores de riesgo y de protección asociados al sexting en el contexto bumangués, que permita diseñar estrategias de prevención, intervenciones educativas y políticas públicas contextualizadas.
El objetivo del estudio fue establecer la asociación entre la comunicación padres-adolescente y las conductas de sexting en adolescentes escolarizados de la ciudad de Bucaramanga, Colombia.
Metodología
Se llevó a cabo un estudio de diseño no experimental, observacional, de alcance analítico y transversal. Se hipotetizó que la comunicación abierta con el padre y con la madre serían factores de protección significativos para los comportamientos de sexting en los adolescentes.
La población correspondió a los estudiantes de una institución educativa pública de la ciudad de Bucaramanga. Para estimar una muestra representativa, se realizó un cálculo de muestra para poblaciones infinitas con nivel de confianza de 95% y margen de error de 5%. La cantidad mínima de participantes para garantizar la inferencia estadística fue de 385 individuos, los cuales fueron seleccionados mediante muestreo probabilístico por conglomerados, teniendo en cuenta los siguientes criterios de inclusión: (a) tener entre 13 y 18 años, y (b) residir en la ciudad de Bucaramanga. Por otra parte, la presencia de algún trastorno del aprendizaje severo fue considerado como criterio de exclusión.
Los participantes diligenciaron un cuestionario demográfico para recolectar información personal como edad, género, grado de escolaridad, estrato socioeconómico de la familia, área de residencia y horas de uso de redes sociales al día.
Se aplicó la Escala de Comunicación Padres-Adolescentes25. El instrumento evalúa la capacidad de comunicación entre padres y adolescentes y está compuesto por 20 reactivos tipo Likert, 10 para la dimensión de apertura en la comunicación (ítems l, 3, 6, 7, 8, 9, 13, 14, 16 y 17) y 10 para la dimensión de problemas en la comunicación (ítems 2, 4, 5, 10, 11, 12, 15, 18, 19 y 20), estos últimos calificados de forma inversa. La escala ofrece cinco opciones de respuesta: nunca (1), pocas veces (2), algunas veces (3), muchas veces (4) y siempre (5). La escala arroja puntuaciones entre 10 y 100. Valores entre 10 y 60 constituyen una comunicación padres-adolescente problemática, y entre 6l y 100 una comunicación abierta. En el presente estudio, la confiabilidad de la escala fue de 0,84 para la subescala de padre, considerada adecuada, y de 0,61 para la subescala de madre, la cual es aceptable26 aunque se encuentra por debajo de lo esperado, por lo que resulta prudente interpretar los resultados de esta medida con precaución.
Los adolescentes también diligenciaron la Escala de Comportamientos sobre Sexting27, la cual mide el envío de contenido con índole sexual a través del teléfono móvil en población adolescente. Está compuesta por 9 ítems que evalúan dos dimensiones del sexting: envío de fotos y videos (ítems 1, 2, 3, 4 y 5) y envío de mensajes de texto (ítems 6, 7, 8 y 9). La escala presenta cinco opciones de respuesta tipo Likert: desde l (nunca), 2 (casi nunca), 3 (en ocasiones), 4 (frecuentemente), y 5 (siempre). El instrumento arroja puntuaciones entre 9 y 45. La frecuencia de conductas de sexting es baja cuando se obtienen valores entre 9 y 18, y alta entre 19 y 45. En la presente investigación, la fiabilidad de la escala fue de 0.94 mediante el coeficiente alfa de Cronbach.
La aplicación de los instrumentos de recolección de información se realizó de manera presencial, previa autorización por parte de la institución educativa y los padres de familia. Para mitigar el sesgo de deseabilidad social, los estudiantes diligenciaron la información en un espacio supervisado por un profesional de la psicología, con suficiente distancia entre ellos y en condiciones con baja exposición a estímulos sociales, con la intención de garantizar la mayor privacidad posible durante la aplicación grupal. Asimismo, debido al carácter sensible del sexting, se realizó una sensibilización previa a sobre este fenómeno antes de entregar el formulario con el fin de reducir un posible sesgo de rechazo cultural. Los cuestionarios fueron revisados al momento de entrega para identificar preguntas sin responder y evitar pérdida de información. Posteriormente, fueron digitalizados con la herramienta ofimática Microsoft Excel para su posterior análisis.
Los procedimientos estadísticos se realizaron con el software IBM SPSS versión 25. En el análisis de datos descriptivos, se aplicaron medidas de frecuencia y porcentaje. Para comprobar las hipótesis de investigación, se aplicó un análisis bivariado mediante el cálculo de razones de oportunidad (Odds Ratios, OR) con intervalos de confianza de 95%. Los datos demográficos y la comunicación padres-adolescentes (tanto con el padre como con la madre), se tomaron como variables independientes y las conductas de sexting como variable dependiente. Esta exploración inicial permitió conocer las asociaciones crudas. Luego se calculó un modelo de regresión logística multivariada, incluyendo las variables independientes con valores de probabilidad (p) inferiores a 0,2528. Finalmente, se tomaron como significativos aquellos OR ajustados que presentaron ambos intervalos de confianza por debajo o por encima de 1, y que evidenciaron valores de probabilidad inferiores al 5% (p<0.05).
Resultados
Participaron 399 adolescentes entre 13 y 18 años (M=15,8; DE=1,36), de los cuales el 91,7% estaban en la adolescencia temprana, 56,6% fueron mujeres, 76,7% cursaban undécimo grado, 45,4% vivían en estrato socioeconómico tres y el 96% residía en una zona rural, El 70,4% presentaba un uso problemático de redes sociales y el tiempo promedio de horas al día utilizando las redes fue de 7,29 (DE = 4,31) (Tabla 1).
Tabla 1 Características demográficas de los participantes
| Variable | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Edad | ||
| Adolescencia temprana (entre 13 y 15 años) | 366 | 91,70 |
| Adolescencia tardía (entre 16 y 18 años) | 33 | 8,30 |
| Sexo | ||
| Mujer | 218 | 56,60 |
| Hombre | 181 | 45,40 |
| Grado | ||
| Noveno | 93 | 23,30 |
| Undécimo | 306 | 76,70 |
| Estrato socioeconómico | ||
| Bajo (entre 1 y 2) | 140 | 35,10 |
| Alto (entre 3 y 5) | 259 | 64,90 |
| Área de residencia | ||
| Rural | 16 | 4,00 |
| Urbana | 383 | 96,00 |
| Uso de redes sociales | ||
| Uso cotidiano (entre 0 y 4 horas) | 118 | 29,60 |
| Uso problemático (5 horas o más) | 281 | 70,40 |
La prevalencia de comunicación abierta que tenían los adolescentes con sus madres fue del 36,3%, el 57,6% de los estudiantes tenían una buena comunicación con su padre y solamente el 6,8% de los participantes realizaba conductas de sexting con alta frecuencia (Tabla 2).
Tabla 2 Prevalencias de las variables de estudio
| Variable | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Comunicación con la madre | ||
| Problemática | 254 | 63,70 |
| Abierta | 145 | 36,30 |
| Comunicación con el padre | ||
| Problemática | 169 | 42,40 |
| Abierta | 230 | 57,60 |
| Conductas de sexting | ||
| Baja frecuencia | 372 | 93,20 |
| Alta frecuencia | 27 | 6,80 |
En el análisis bivariado, ninguna de las variables se asoció significativamente con las conductas de sexting en la muestra de estudio. A pesar de que la comunicación abierta con el padre y con la madre se mostró como posible factor protector para las conductas de sexting en los adolescentes, el valor p y los intervalos de confianza no permitieron determinar la validez de esta asociación (Tabla 3).
Tabla 3 Asociaciones crudas entre las variables independientes y sexting.
| Variable | OR (IC95%) | X 2 | p |
|---|---|---|---|
| Edad | |||
| Adolescencia temprana | 1 | ||
| Adolescencia tardía | 1,55 (0,64-3,77) | 1,003 | 0,330 |
| Sexo | |||
| Mujer | 1 | ||
| Hombre | 0,89 (0,41-0,19) | 0,090 | 0,764 |
| Grado | |||
| Noveno | 1 | ||
| Undécimo | 0,55 (0,19-1,64) | 1,285 | 0,286 |
| Estrato | |||
| Alto | 1 | ||
| Bajo | 1,80 (0,82-3,93) | 2,085 | 0,145 |
| Área de residencia | |||
| Rural | 1 | ||
| Urbana | 0,91 (0,19-0,72) | 0,007 | 0,933 |
| Uso de redes sociales | |||
| Cotidiano | 1 | ||
| Problemático | 1,00 (0,43-2,36) | 0,000 | 0,995 |
| Comunicación con el padre | |||
| Problemática | 1 | ||
| Abierta | 0,91 (0,42-2,00) | 0,052 | 0,820 |
| Comunicación con la madre | |||
| Problemática | 1 | ||
| Abierta | 0,59 (0,27-1,30) | 1,689 | 0,191 |
X2= Chi cuadrado, p= nivel de significancia al 0.05, OR= Odds Ratio, IC95%= intervalos de confianza al 95%.
En el análisis multivariado se tomaron en cuenta las variables independientes con valores de significancia inferiores al 25% (p<0,25), las cuales fueron estrato socioeconómico bajo y comunicación abierta con la madre. En los hallazgos no se evidenciaron asociaciones estadísticamente significativas (Tabla 4), por lo cual, se rechazó la hipótesis de investigación.
Tabla 4 Análisis multivariado con las variables de interés
| Variable | B | Error est. | Wald | p | OR (IC95%) |
|---|---|---|---|---|---|
| Estrato bajo | 0,58 | 0,40 | 1,841 | 0,175 | 1,72 (0,78-3,80) |
| Comunicación abierta con la madre | -0,48 | 0,40 | 1,436 | 0,231 | 0,61 (0,28-3,79) |
Nota. p= nivel de significancia al 0.05, OR= Odds Ratio, IC95%= intervalos de confianza al 95%.
Discusión
Para comenzar, las prevalencias observadas en la comunicación entre padres y adolescentes fueron diferentes al considerar el componente de género. El 56,7% de los participantes indicaron que tenían una buena comunicación con sus padres, mientras que solo el 36,3% manifestaron comunicarse efectivamente con sus madres. Este hallazgo parece ir en contra de lo que tradicionalmente se ha observado en la literatura sobre comunicación familiar. Estudios previos han encontrado que los adolescentes tienden a comunicarse mejor con sus madres que con sus padres29. Lo anterior responde a los mandatos y expectativas de género impuestas sobre las mujeres, quienes tienden a asumir las labores de crianza y cuidado del hogar, pasando más tiempo con los hijos y atendiendo sus necesidades inmediatas de subsistencia, educación y crecimiento. En este sentido, el presente resultado aparentemente contradictorio podría reflejar una flexibilización de los roles de género en las últimas décadas, donde el modelo de la familia tradicional ha perdido fuerza y los progenitores masculinos se involucran más en la crianza de los hijos, sin limitarse a brindar sustento económico bajo el rol de proveedor30.
Sin embargo, esta discrepancia también podría deberse a las estructuras familiares predominantes en el contexto sociocultural y estilos de crianza restrictivos. Históricamente, la figura materna ha sido investida de un rol de autoridad en el ámbito doméstico, particularmente en lo concerniente a la crianza y disciplina de los hijos30. Esta asignación de roles, arraigada en construcciones sociales de género, puede contribuir en la instauración de dinámicas comunicativas menos flexibles entre madres e hijos adolescentes.
Asimismo, los estilos de crianza asociados a esta figura de autoridad materna tienden a caracterizarse por un mayor control y una comunicación más directiva, lo que podría percibirse como impedimentos para la comunicación abierta. Baumrind31 clasificó los estilos parentales en autoritario, autoritativo, permisivo y negligente, siendo el estilo autoritario el que más se alinea con esta concepción tradicional de la autoridad materna. Este estilo se caracteriza por altos niveles de control y bajos niveles de calidez, lo que podría explicar la baja prevalencia de comunicación efectiva percibida por los adolescentes en relación con sus madres. Paradójicamente, la figura paterna, tradicionalmente menos involucrada en la crianza cotidiana, podría beneficiarse de esta distancia, permitiendo interacciones menos cargadas de expectativas disciplinarias y, por ende, mejor percibidas por los adolescentes.
Por otra parte, se encontró una prevalencia de 6,8% de conductas de sexting en los participantes del estudio. Este hallazgo es inferior a los reportados en investigaciones similares realizadas en Colombia. En una muestra de 1384 adolescentes entre 11 y 18 años de los departamentos de Chocó y Antioquia, Morillo et al.32 encontraron que el 29,4% realizaba comportamientos de sexting; por su parte, De La Rosa y Reyes33 reportaron una prevalencia de sexting del 17,5% al evaluar 405 estudiantes de secundaria de Barranquilla.
Si bien una prevalencia de 6,8% es relevante contextualmente, se podría estar subestimando la verdadera extensión del fenómeno del sexting debido a diversas limitaciones metodológicas y factores psicosociales inherentes a la investigación de comportamientos sexuales en adolescentes. Es necesario considerar el sesgo de deseabilidad social en la interpretación de estos resultados, pues los adolescentes son conscientes de las normas sociales y las expectativas morales asociadas a las conductas sexuales, y son capaces de modular sus respuestas para ajustarse a lo que perciben como socialmente aceptable o deseable, particularmente al enfrentar temas sensibles o estigmatizados34.
Además, la naturaleza sensible del tema considerando el contexto sociocultural predominantemente conservador y el potencial que tiene para provocar incomodidad en los estudiantes también pudieron influir en la calidad y veracidad de la información recolectada. La adolescencia es un período caracterizado por una intensa exploración y desarrollo de la identidad sexual, acompañada frecuentemente de sentimientos de vulnerabilidad y pudor35. En este contexto, responder a preguntas sobre sexting pudo provocar un sesgo de rechazo cultural, manifestado en ansiedad o vergüenza que pudo evitar respuestas honestas34.
Por otro lado, el análisis de regresión no evidenció asociaciones entre las variables sociodemográficas, la comunicación padres-adolescente y las conductas de sexting en los estudiantes que participaron en el estudio. Estos hallazgos difieren de la literatura disponible, donde la comunicación parental se configura como un factor protector significativo para los comportamientos de sexting15,20.
Existen varias razones por las cuales no se observaron correlaciones entre las variables de interés en el presente estudio. En primer lugar, la prevalencia notablemente baja de sexting pudo limitar la capacidad de detectar asociaciones estadísticamente significativas. Con una cantidad tan reducida de adolescentes que reportan participar en sexting, la potencia estadística para identificar correlaciones con patrones de comunicación familiar se ve inevitablemente comprometida. Este fenómeno se conoce como "efecto suelo" y evidencia una tendencia en los datos a agruparse en el margen de respuesta más bajo36.
Por otro lado, la falta de asociación podría indicar que otras variables no contempladas en el estudio ejercen mayor influencia sobre las conductas de sexting en adolescentes. Factores como la presión de pares, la búsqueda de sensaciones, delitos cibernéticos como el grooming o aspectos de la personalidad podrían ser determinantes más potentes para el sexting que la comunicación parental37. En adición, el acceso a internet y redes sociales, la falta de control parental, la disponibilidad de los dispositivos móviles y la privacidad que ofrecen podrían crear un contexto en el que las decisiones sobre sexting se tomen independientemente de la calidad de la comunicación familiar38,39.
Esta investigación presenta limitaciones que merecen consideración. Dada la sensibilidad del tema, el sesgo de deseabilidad social y el rechazo cultural podrían haber llevado a una subestimación de la prevalencia real del sexting y a una distorsión en la evaluación de la comunicación entre padres y adolescentes. La omisión de variables moderadoras limita la comprensión completa del fenómeno; además, el diseño transversal impide establecer relaciones causales o examinar la evolución temporal de los comportamientos de sexting durante la adolescencia. Por lo anterior, futuros estudios en la ciudad de Bucaramanga podrían considerar la medición de otros factores protectores asociados a las conductas de sexting, como la autoestima corporal, la presión de pares, los estilos de crianza o las actitudes hacia la sexualidad13,39,40, que permitan poner a prueba nuevas hipótesis de investigación y contribuyan a la generación de nuevo conocimiento en este campo emergente.
Respecto a las fortalezas, el presente estudio ofrece una contribución valiosa para la comprensión de la relación entre la comunicación padres-adolescente y las conductas de sexting, abordando un área poco explorada en la literatura existente. Aunque los resultados del estudio no mostraron una asociación significativa entre la comunicación padres-adolescentes y las conductas de sexting, no se debe descartar la importancia de fomentar una comunicación abierta y efectiva entre padres e hijos, ya que podría actuar como un factor protector frente a diversas conductas de riesgo sexual40,41.
A nivel práctico, este estudio proporciona información valiosa en el contexto local y nacional. Los datos sobre prevalencia de sexting y patrones de comunicación padres-adolescente ofrecen un punto de partida para el desarrollo de políticas educativas y programas de prevención que permitan disminuir los comportamientos sexuales de riesgo en esta población. De este modo, desde las instituciones educativas es recomendable brindar herramientas a los padres de familia que fortalezcan la comunicación con sus hijos adolescentes, enfocándose en temas como educación sexual integral, consentimiento, uso responsable de la tecnología y manejo de situaciones que pongan en peligro la integridad individual.
Conclusiones
Los hallazgos del presente estudio proporcionan un aporte teórico significativo sobre la asociación entre la comunicación padres-adolescente y las conductas de sexting en adolescentes escolarizados de Bucaramanga, Colombia. Los participantes mantuvieron una comunicación abierta más alta con los padres que con las madres y la prevalencia de sexting fue baja en relación con otros estudios. Aunque las asociaciones no fueron significativas, los hallazgos sugieren que la comunicación parental podría comportarse como un factor de protección para las conductas de sexting en adolescentes, por lo cual conviene realizar nuevas investigaciones que profundicen en este fenómeno, teniendo en consideración variables incidentes como los estilos de comunicación y de crianza de los padres, el control parental para acceder a redes sociales, variables de carácter personal de los adolescentes y el sesgo de deseabilidad social.














