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Historia Crítica

versão impressa ISSN 0121-1617

hist.crit.  n.44 Bogotá maio/ago. 2011

 

SCHUSTER CORDONE, CAROLINE. LE CREPUSCULE DU CORPS. IMAGES DE LA VIEILLESSE FEMININE. FRIBOURG: INFOLIO, 2009, 303 PP.

Sonia Milena Pineda Rodríguez
Máster en Lengua Española y Literatura Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona (Barcelona, España). Historiadora por la Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia) y Miembro del Grupo de Investigación en Historia Social (GIHS) de la misma universidad (Categoría B en Colciencias). mileson10@yahoo.fr


Preguntarse por el cuerpo desde su historia amplía la comprensión de las representaciones que le otorgamos en la actualidad. La salud y la enfermedad, la belleza y la fealdad o como en el caso de este libro, la juventud y la vejez, cobran un matiz diferente si la mirada histórica descubre ante nosotros formas de ver y de entender en el pasado, similares o no a las nuestras. Cuando nos adentramos en este tipo de reflexión, el cuerpo se revela como mucho más que un objeto de estudio; es, como lo dijo Jacques Le Goff hace algunos años, "el protagonista de un drama"1. Y es que las concepciones, los significados y el valor otorgado que han variado con el paso del tiempo, dejan huellas que nos moldean tanto que hacen de nosotros mismos un documento, como si fuéramos palimpsestos. Por eso el cuerpo no debería ser olvidado por el historiador social o cultural, quien con frecuencia deja pasar en sus menudos análisis la entidad de acción de los mismos, lo que le da vida a la palabra hombre.

La tradición historiográfica francesa y específicamente la escuela de Annales han marcado, de cierta forma, la pauta que se debe seguir en este tipo de investigaciones. En Los reyes taumaturgos Marc Bloch se preguntó por el significado de un gesto: tocar a los escrofulosos en la Francia e Inglaterra medievales. Más adelante Michel Foucault indagó la relación entre cuerpo y poder, acuñando un concepto de gran ayuda explicativa en dicha relación: "tecnología política del cuerpo"2. Y en los últimos treinta años, investigadores como Jacques Le Goff, Alain Corbin, Georges Vigarello, David Le Breton y Arlette Farge -sólo citando a los más conocidos- han aportado a la misma reflexión. Pero sin duda Francia no es la única fuente para este tipo de análisis. Historiadores ingleses, estadounidenses o italianos, filólogos españoles y todos los que no podríamos abarcar en esta corta reseña dan un enfoque a sus investigaciones en donde el cuerpo es el personaje principal del relato. Es el caso de la tesis doctoral en Historia del Arte de Caroline Schuster Cordone de la Universidad de Fribourg (Suiza), publicada por Infolio en 2009.

La autora de este interesante libro (aún sin una edición en español) quiso analizar el crepúsculo del cuerpo femenino, es decir, la vejez de las mujeres en la Italia del Renacimiento, o como lo llama ella, en "l'aube de l'époque moderne". La clara elección del objeto de estudio y de la metodología empleada en la investigación ayudan a una escritura sencilla, clara y en donde los argumentos se van presentando de forma natural y concreta. La mujer vieja suscitó en la autora tres tipos de cuestiones, que son las que a su vez estructuran el libro en tres partes: ¿cuál es la relación o el rol que desempeña la vieja dentro de la sociedad y de la familia? ¿Cómo se representó la senilidad del cuerpo y cuál es el significado de dicha representación? ¿En qué consistió la actitud frecuentemente transgresiva de la vieja frente a la sexualidad y la maternidad? Para responder a estas preguntas la autora privilegió como fuente primaria de información obras pictóricas e iconográficas italianas producidas desde finales del siglo xv hasta comienzos del xvn. Con el propósito de presentar un análisis complejo que diera cuenta de posibles explicaciones a diferentes formas de representación, la autora se apoyó en el conocimiento producido por la historia, la sociología, la antropología, la historia de la medicina y la literatura. Es por eso que el resultado no es un catálogo pictórico que tiene como motivo principal la vieja, sino todo un análisis histórico de las formas de representación de uno de los personajes menos visibles del pasado.

Para comenzar el análisis de un cuerpo femenino envejecido, Caroline Schuster señala en la primera parte del libro (intégration et rôles sociaux) las diferencias de la representación femenina y masculina a través del motivo iconográfico conocido como Degrés des âges (escala de las edades). Allí la autora demuestra cómo los pintores ubicaron el destino de la mujer según la evolución de su cuerpo -elemento que evidenciará a lo largo del libro, haciendo énfasis en los atributos de la decrepitud-, dejando al margen roles profesionales que sí aparecen en la representación masculina. A partir de esta conclusión previsible pero necesaria para introducir la temática indagada, la autora desarrolla el tema central de este apartado, analizando los roles y la integración social y familiar de la mujer vieja bajo las figuras de la madre vieja y abuela, la viuda y la nodriza. Siguiendo pinturas de Santa Ana, retratos de madres y otras más de nodrizas, la autora llega a una conclusión metodológica interesante: una valoración actual de lo que significa la familia ha llevado a que se interpreten erróneamente algunas pinturas que no responden necesariamente a la representación de lazos familiares como aquellas que se creen de abuelo y nieto, por ejemplo.

Otros elementos que se deben destacar de este apartado son los análisis que hace de la masculinización de la representación de la vieja y de la relación que se establece entre ésta y la espiritualidad; además de señalar estas características en algunas pinturas, la autora propone explicaciones en donde emerge la cuestión del género en la última edad. Dando por terminado este primer apartado Caroline Schuster evidencia otra conclusión que resume lo analizado hasta ahora:

    "[...] l'une des conséquences majeures de la vieillesse est qu'elle accentue le confinement de la femme dans un rôle social et familial qui la réduit au service des autres. Que cela soit en tant que mère âgée, grand-mère, nourrice ou veuve, les déficiences de la vieillesse -sterilité, disgrâce, infirmités, et autres- amoindrissent progressivement son statut en renforçant l'handicap naturel que répresente la féminité"(p. 84)3.

En la segunda parte del libro (Un lent déclin) la autora aborda la representación de la senectud y de la vejez en sí mismas. Siguiendo tratados médicos y una reveladora bibliografía producida en la época que habla sobre longevidad, Caroline Schuster explica la lenta emergencia de una percepción diferente del individuo y de su cuerpo durante el siglo xvi: "[...] la conception naissante d'un 'corps-outil': une perception nouvelle qui est un pas significatif vers une progressive réification du corps qui donne à chacun la possibilité d'en disposer au mieux pour entrer en relation avec les autres" (p. 98)4. Aunque el paso epistemológico de la concepción del cuerpo como ser al poseer ya ha sido señalado por otros autores5, la novedad de esta afirmación dentro del libro consiste en las fuentes pictóricas y bibliográficas que la autora aporta para argumentarla. Sofonisba Anguissola, Leonardo da Vinci, Titien y Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros, se articulan dentro del relato para argumentar la conciencia emergente sobre el cuerpo y específicamente sobre la vejez. Sin embargo, el grueso de esta parte del libro lo constituye el análisis de la pintura La Vecchia de Giorgione (1505-1510). Al hacer un estudio minucioso de esta pintura, reconociendo el contexto histórico donde se produce pero sobre todo cada detalle estético de la obra, Caroline Schuster nos enseña a observar los significados del cuerpo representado por un pintor, y de esta forma conduce al lector por posibles explicaciones de la decrepitud alegórica que emerge en dicho siglo.

La última parte del libro (Transgressions) nos lleva por las representaciones de la vieja que la asocian a actitudes socialmente transgresivas. Es, si se quiere, el apartado más divertido del libro porque nos encontramos con viejas lascivas, chismosas, lujuriosas, embarazadas y en general representadas controversialmente, incluso para la época actual. El objetivo de la autora con este apartado es señalar las formas más comunes de representar a la vieja durante el siglo xvi, que tienen raíces clásicas y medievales y que de forma significativa continúan hasta el presente. Si bien los dos primeros capítulos del libro referentes a la lascivia y a las parejas de viejos mal vistas (le couple mal assorti) son muy interesantes, es el último capítulo sobre la maternidad en la vejez o la vieja fecunda el de mayor profundidad analítica. La autora observa la aceptación o rechazo de la maternidad en la vejez según la madre analizada; las representaciones bíblicas de Lorenzo Lotto y las grotescas de Agostino Veneziano permiten a la autora proponer una buena comparación de dos puntos de vista diferentes sobre la misma temática.

El crepúsculo del cuerpo es sin duda un libro pertinente y muy sugerente para la investigación histórica sobre el cuerpo y sobre la vejez. A sabiendas de la intención de abordar una tesis desde la Historia del Arte, la autora va más allá de lo esperado y en un diálogo interdisciplinar armónico, junto con una gama complementaria de fuentes, propone contextos y explicaciones de gran utilidad para comprender la emergencia de la conciencia del cuerpo viejo femenino en el alba de la época moderna. En Colombia hace falta este tipo de investigaciones, y conocer estos libros ayuda a inspirar ideas y preguntas que también nosotros nos podemos hacer.


Comentarios

1. Jacques Le Goff y Nicolás Truong, Una historia del cuerpo en la Edad Media (Barcelona: Paidós, 2005), 17.

2. Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión (Madrid: Siglo xxi Editores, 2009), 33.

3. "[...] una de las mayores consecuencias de la vejez es que acentúa el confinamiento de la mujer a un rol social y familiar que la reduce al servicio de los otros. Que éstas sean en tanto que madre vieja, abuela, nodriza o viuda las deficiencias de la vejez -esterilidad, desgracia y desvalorización, y otros- aminoran progresivamente su estatus y refuerzan el hándicap natural que representa la feminidad". La traducción es mía.

4. "[...] la concepción naciente de un 'cuerpo-útil': una percepción nueva que es un paso significativo hacia una progresiva cosificación del cuerpo que da a cada quien la posibilidad de disponer mejor de éste para entrar en relación con los otros". La traducción es mía.

5. David Le Breton lo señaló al analizar la obra del anatomista André Vesalio para el siglo xvi. David Le Breton, Antropología del cuerpo y modernidad (Buenos aires: Nueva Visión, 2008).

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