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Historia Crítica

versão impressa ISSN 0121-1617

hist.crit.  no.50 Bogotá maio/ago. 2013

 

(Des)encuentros en las experiencias de formación político-sindical en los años sesenta en Argentina*

Gabriela Scodeller**

* El presente trabajo hace parte de una investigación sobre "Educación obrera en América Latina durante las décadas de 1960-1970", realizada con financiamiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y del International Institute of Social History (HSH), Amsterdam, Holanda.

** Investigadora asistente del CONICET-Argentina y miembro del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Licenciada en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina) y Doctora en Historia por la Universidad de la Plata (Argentina). Entre sus publicaciones recientes se encuentran: "Una posible relación entre memorias y conciencias obreras", Conflicto Social IV: 6 (2011): 143-152; y en coautoría con Agustín Santella, "Revisitando la Inglaterra de Engels y E. P. Thompson. Notas para la formulación de hipótesis sobre la formación de la clase obrera en Argentina", en Strikes and Social Conflicts. Towards a Global History, coords. António Simões do Paço, Raquel Varela y Sjaak van der Velden (Lisboa: International Association Strikes and Social Conflict, 2012), 726-734, y con el Colectivo Fantomas, El Mendozazo. Herramientas de rebeldía (Mendoza: Editorial de la Universidad Nacional de Cuyo, 2012). g_scodeller@yahoo.com.ar


RESUMEN:

Este artículo concibe el ámbito de la educación obrera como un terreno de conflicto en sí mismo, en el cual diferentes tradiciones, ideologías y prácticas interactúan, confrontan, negocian y se combinan. Desde esta perspectiva, se presentan distintas experiencias de formación político-sindical desarrolladas en Argentina durante la década de 1960, centrándose en aquellas impulsadas desde la Confederación General del Trabajo de este país. En este contexto de creciente radicalización política, se analiza cómo los distintos actores tradujeron, reapropiaron o cuestionaron los lineamientos en política educativa provenientes de la Alianza para el Progreso y las organizaciones obreras internacionales y/o regionales afines.

PALABRAS CLAVE:
Argentina, 1960, sindicato, educación de los trabajadores.


(Dis)agreements in Political and Union Education Experiences in the 1960s in Argentina

ABSTRACT:

This article considers worker education as field of conflict in and of itself, in which various traditions, ideologies, and practices interact, collide, negotiate, and combine. From this perspective, several political and union education experiences which took place in Argentina during the 1960s are presented, focusing on those driven by the Argentinean Confederación General del Trabajo (General Worker Union). Within this context of rising political radicalization, the article analyzes how the various actors translated, appropriated, or questioned the education policy guidelines generated by Alianza para el Progreso (Alliance for Progress) and related international and regional worker organizations

KEYWORDS:
Argentina, 1960, union, worker education.


(Des)encontros nas experiências de formação político-sindical nos anos 1960 na Argentina

RESUMO:

Este artigo concebe o âmbito da educação operária como um terreno de conflito em si mesmo, no qual diferentes tradições, ideologias e práticas interagem, confrontam, negociam e se combinam. Sob esta perspectiva, apresentam-se diferentes experiências de formação político-sindical desenvolvidas na Argentina durante a década de 1960, que se centravam naquelas impulsionadas desde a Confederação Geral do Trabalho desse país. Nesse contexto de crescente radicalização política, analisam-se como os diferentes atores traduziram, reapropriaram ou questionaram os lineamentos em política educativa provenientes da Aliança para o Progresso e as organizações operárias internacionais e/ou regionais afins

PALAVRAS-CHAVE:
Argentina, 1960, sindicato, educação dos trabalhadores.

Artículo recibido: 31 de julio de 2012 Aprobado: 7 de diciembre de 2012 Modificado: 18 de febrero de 2013

DOl: dx.doi.org/10.7440/histcrit50.2013.07


Introducción: educación obrera y organizaciones sindicales

¿Por qué y cómo desarrollan las organizaciones gremiales tareas de formación político-sindical? En este artículo se intenta dar una respuesta preliminar a este interrogante analizando principalmente la experiencia formativa desarrollada en Argentina a lo largo de la década de 1960. En el marco de la Alianza para el Progreso (ALPRO), las distintas confederaciones internacionales impulsaron un conjunto de iniciativas educativas, que fueron traducidas de múltiples modos según los espacios locales latinoamericanos. En un contexto de aceleración de los procesos de radicalización política de un conjunto amplio de la sociedad, del que los trabajadores y sus organizaciones políticas y gremiales no estuvieron al margen, se pretende examinar cuáles fueron los sentidos otorgados al proceso de formación, los encuentros y desencuentros entre las distintas experiencias que proliferaron en la época.

Como señala Marcel van der Linden, la historiografía sobre las organizaciones sindicales internacionales se encuentra mucho más desarrollada que la referida a la clase trabajadora mundial1. Pero en esta amplia bibliografía, la cuestión de la educación obrera ha sido una materia poco explorada. Aunque se pueden encontrar datos sobre el área educativa de dichos organismos, el eje de análisis no se ha centrado en las prácticas educativas en sí mismas, sino en la institución sindical. En tal sentido, los pocos artículos existentes se dedicaron a describir las actividades del instituto de la AFL-CIO, el Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (LADSL), como uno de los instrumentos del aspecto "reformista" -de ayuda económica, social y educativa- de la ALPRO2. Estos estudios generalmente asumieron un estilo de denuncia, mostrándolo como parte de los tantos intentos imperialistas de cooptación ideológica sobre América Latina; mientras que su contraparte había sido la visión pronorteamericana3. Pero raramente estos investigadores han profundizado en cuestiones relativas a las formas y los contenidos de dicho Instituto, siendo excepciones para el caso de Argentina los trabajos de Pablo Pozzi y Juan Bozza4.

De igual forma, las experiencias educativas vinculadas a otras corrientes ideológicas han sido escasamente estudiadas. Esta situación de la historiografía sorprende si se observa el desarrollo del campo educativo en la época que aquí se pretende estudiar. En efecto, el ímpetu y la importancia dada por parte de las confederaciones internacionales a la educación obrera como una actividad estratégica, con el fin de difundir una ideología determinada en el contexto de la Alianza para el Progreso, se torna evidente cuando se observa el financiamiento destinado a cursos y publicaciones como folletos o manuales específicos y la creación de instituciones especializadas.

De ahí el interés de este artículo en centrar su atención en la educación obrera, buscando comprender un problema más amplio: el de los procesos de conciencia y formación de clase, y, dentro de éste, la centralidad que ocupan los conflictos políticos dentro de la propia clase. El estudio de la educación/formación obrera permite pensar más específicamente sobre el momento particular en que los y las trabajadores/as reflexionan sobre su propia práctica, y remite al vínculo entre acción y conceptualización que señala Jean Piaget5. Se entiende la toma de conciencia como un proceso no acabado, contradictorio y ambivalente6. Es precisamente este devenir abierto el que habilita la pregunta por las formas en que la transmisión de la experiencia histórica o la reflexión sobre la práctica cotidiana modelan dicho resultado mediado por la formación político-sindical7.

Con estos propósitos, se busca construir el objeto de estudio de modo amplio, a fin de tomar en consideración una diversidad de experiencias que pueden ser analizadas de modo comparado, pero además, tener cuidado al delimitar este objeto, cuyos límites parecen difusos respecto de otro tipo de actividades formativas, ya sea desde su contenido -capacitación técnico-profesional- o desde los sujetos o instancias organizativas que las impulsan -partidos políticos-. Es importante aclarar que no se busca analizar las preocupaciones escolares de los movimientos sociales o políticos.

Por otro lado, la presente investigación se interesa por conocer la concepción ideológico-política implícita o explícita en la formación que brindan los sindicatos a sus miembros y dirigentes. Se definen como "experiencias formativas" aquellas que asumen como principal propósito la preparación de cuadros, dirigentes o activistas sindicales para la acción gremial, sin seleccionarlas a priori por su orientación ideológica o las metas que persigan. Entonces, ¿cuál es el tipo de dirigente que se busca construir a través de estas prácticas formativas? Si las tareas y el rol esperados de un militante sindical se acotan o amplían, esto requerirá diversos tipos y contenidos educativos, relacionándose con diferentes tradiciones políticas y contextos histórico-sociales.

Aunque el movimiento obrero constantemente realice un análisis acerca de sus acciones, el momento en que lo desarrollan y sus resultados, no siempre lo hace de una manera sistematizada. Esto ocurre en asambleas, pasillos, durante medidas de fuerza, reuniones informales, entre otros. Si bien se consideran estas instancias como fundamentales en el proceso de reflexión política, en este artículo se comprenderán sólo aquellas experiencias sistematizadas de formación. En otras palabras, aquellas prácticas que hayan tenido algún tipo de planificación y perdurabilidad, y que cuenten con alguna forma de registro escrito sobre estas experiencias. Así, pues, se contemplan actividades impulsadas por diversas instancias de representación gremial, en cuanto a quiénes brindan la formación -se consideraran institutos, individuos o grupos de intelectuales-, y redes de formadores dedicados a dicha tarea.

1. La formación político-sindical en el contexto de la Alianza para el Progreso

La preocupación de los trabajadores por la cuestión educativa en sentido amplio no es una novedad del período que aquí se estudia, si bien a lo largo de su historia asumió distintas características. Un estudio sobre la formación político-sindical en Argentina podría remitirse a las experiencias de socialistas, anarquistas y comunistas en las primeras décadas del siglo XX. Sin entrar en detalles sobre éstas, es interesante señalar que a medida que socialistas y comunistas desligan en el Estado la responsabilidad de la educación escolar, comienzan a ocuparse fundamentalmente de la formación ideológico-política de sus miembros. Con el peronismo en el gobierno, por ejemplo, las distintas modalidades de educación articuladas desde el Estado incorporan la capacitación técnico-profesional. De modo que, a partir de su Congreso de 1947, la Confederación General del Trabajo (GGT) asume la capacitación político-sindical de dirigentes y militantes, a través de la creación de "Escuelas de Capacitación Sindical" y "Bibliotecas del Trabajo", proceso que es interrumpido por el golpe de Estado de 1955 que proscribe al peronismo.

A lo largo de las conflictivas décadas de 1960 y 1970 proliferan nuevas experiencias formativas. Se debe recordar, atendiendo al ámbito internacional, que en 1962 la American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO) fundó el Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (IADSL), y la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT)8, el Instituto Interamericano de Estudios Sindicales (IIES). Al año siguiente, la Confederación Latinoamericana Sindical Cristiana (GLASG)9 abrió los Institutos de Estudios Sindicales (IES). Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contaba con el Instituto Internacional de Estudios Laborales (IILS) desde 1960.

Un ejemplo de esta preocupación en términos monetarios lo presenta el presupuesto que la ORIT destinó al Departamento de Educación, que incrementó paulatinamente, pasando del 5% en 1952 al 18% en 196410. Por su parte, la CLACS destinó el 70% de sus recursos a la formación y el entrenamiento de sus dirigentes, activistas y miembros11. Sin embargo, estos datos cuantitativos poco dicen en relación con el modo en que las concepciones ideológicas propias de estas corrientes circularon y fueron traducidas en el contexto latinoamericano de radicalización política y social que siguió a la Revolución Cubana. Si bien las tareas de educación obrera realizadas con cierta sistematicidad pueden rastrearse desde mediados de los años cincuenta, fue a partir del contexto abierto en 1959 que las dos corrientes sindicales internacionales con preeminencia en América Latina se vieron obligadas a repensar sus estrategias en la región12.

Para comprender el proceso en Argentina, es necesario tener en cuenta que para este momento, producto de los años de proscripción del movimiento en que los trabajadores se referenciaban de forma mayoritaria, dentro del peronismo se profundizaban ciertos debates y posicionamientos clasistas, y la tendencia revolucionaria dentro del mismo comenzaba a consolidarse organizativamente, y a articularse con otras organizaciones políticas y sociales combativas. En este contexto, ¿cuales fueron los sentidos otorgados al proceso de formación? ¿Se articularon las experiencias locales con las políticas educativas diseñadas internacionalmente?

En tal sentido, se estudiará aquí la que se considera la experiencia más significativa de esta etapa: el Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical (IGFDD), creado por la GGT. Su relevancia proviene tanto del nivel de sistematización de las actividades como del entrecruzamiento de actores individuales y colectivos que allí tuvo lugar. Este Instituto surgió en 1963 y funcionó hasta 197013. El recorrido por estos años permite analizar el modo complejo en que interactuaron las distintas prácticas formativas, ya sea confrontando, negociando y/o combinándose, e incluso disputando el contenido y sentido del espacio de formación político-sindical. Por tanto, se periodizará su historia teniendo en cuenta cuál de las diversas líneas político-ideológicas fue logrando hegemonía en su interior.

Con fines expositivos, a continuación se estudiarán los distintos grupos que circularon por el IGFSS, sus intereses y opciones políticas, para luego detenerse en las prácticas pedagógicas puestas en juego por éstos.

2. Anudamientos en Argentina

Desde el momento en que la GGT fue normalizada en 1963 y asumieran las nuevas autoridades, desde la Secretaría de Prensa, Cultura, Propaganda y Actas, a cargo de Luis Angeleri (del Sindicato de Luz y Fuerza Capital), se impulsaron una serie de medidas tendientes a profundizar en el contenido político del proceso que se estaba llevando adelante. Se compró material bibliográfico, se celebraron dos importantes jornadas (Económicas y Agrarias), se fundó el Departamento de Economía Social. Se publicó además el Boletín Informativo Semanal y se realizó un programa radial. Entre este conjunto de acciones tendientes a difundir información, potenciar debates y capacitar a los trabajadores para el rol protagónico que debían asumir en esta "etapa revolucionaria"14, se creó el Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical (IGFSS).

Hasta fines de 1965, circularon por la GGT distintos núcleos político-intelectuales que, de modos más o menos sistematizados, brindaron su influencia en el campo de la formación y confrontaron en torno al contenido de la misma. De éstos se han identificado cuatro grupos, que a su vez tuvieron una compleja relación entre ellos. El primero, proveniente de una tradición de izquierda, es quizás el que participó de un modo menos formalizado en la experiencia del IGFSS. El segundo, vinculado al vandorismo, permite advertir la presencia de la corriente internacional del "Sindicalismo Libre". Otros dos sectores dieron su impronta al IGFSS, no sin destacarse matices entre ellos. Por un lado, el tercer grupo, conformado por quienes desde la esfera sindical impulsaron la formación, vinculados al sindicato de Luz y Fuerza y al propio secretario general de la GGT, José Alonso (Sindicato del Vestido); y, por el otro, el cuarto grupo, relacionado con el equipo de formadores que llevó adelante los cursos, provenientes en su gran mayoría de experiencias previas de capacitación vinculadas al sindicalismo cristiano.

El primer núcleo de intelectuales estuvo integrado por el Grupo Condor (Centros Organizados Nacionales de Orientación Revolucionaria), quienes claramente se definieron como marxistas y peronistas. Sus miembros provenían de la Juventud Peronista (JP) y de la corriente de izquierda nacional15. Enunciaron como uno de sus objetivos el de "elevar con el aporte de su labor teórico-política, en primer lugar, el nivel político de los dirigentes sindicales y militantes obreros"16. Intentaron ser consecuentes con este propósito influenciando al movimiento obrero organizado a través de su práctica profesional. Así, los abogados Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde se desempeñaron como asesores legales durante los procesos de lucha de estos años, o pueden verse las ilustraciones del artista plástico Ricardo Carpani acompañando las páginas del Boletín Informativo Semanal de la GGT17. Asimismo, puede constatarse la influencia de este grupo al rastrear los títulos editoriales adquiridos por la Biblioteca de la central en estos años, con gran presencia de autores vinculados a la izquierda nacional.

El segundo grupo lo constituyó el vandorismo18. Si bien el del IGFSS no fue un espacio considerado importante por esta línea, sí estuvo interesado en la construcción de una serie de vínculos internacionales. En el contexto de la Alianza para el Progreso, en que el "Sindicalismo Libre" buscó ampliar sus redes de influencia en América Latina y se vio obligado a reformular su mapa de aliados superando su tradicional antiperonismo, puede comprenderse también cierta confluencia del vandorismo con aquellos gremios socialistas que históricamente habían estado vinculados a la corriente promovida por el sindicalismo norteamericano19. En tanto, ésta también fue una manera de intervenir en la direccionalidad ideológica que se otorgaba a los cursos del Instituto. Concretamente, y como se verá más adelante, la influencia de este sector se ve en el desarrollo del Ciclo de Conferencias de 1963, y en los viajes de los egresados en calidad de becados a distintos países del bloque capitalista.

El tercer grupo estaba integrado por hombres provenientes del Sindicato de Luz y Fuerza Capital, en quienes era evidente la preocupación por las cuestiones referidas a la formación. Sin duda, una de las pocas instituciones gremiales que desarrolló tareas sistematizadas en este sentido, ya que desde 1962 funcionaba el Instituto de Capacitación Sindical de Luz y Fuerza, dictando cursos para delegados y dirigentes. No por casualidad, el responsable de la Secretaría que llevó adelante el IGFSS, Luis Angeleri, provenía de este gremio. Por otro lado, la iniciativa siempre contó con un fuerte respaldo del secretario general de la GGT, José Alonso. Hombres vinculados a ambos dirigentes ocuparon puestos claves en el IGFSS, ya sea como coordinadores (Nicanor Saleño) o docentes de las materias principales y comunes a los distintos programas (Juan J. Taccone, José L. de Imaz20). Sin embargo, no constituyeron un grupo político homogéneo. Su posición como dirigentes de la Central Obrera Nacional los llevó a mantener vínculos con distintas organizaciones y sus representantes en el ámbito latinoamericano y mundial, marco en el cual no estuvieron al margen los intercambios e informes en materia de educación obrera21.

Por último, la presencia del cuarto grupo será definitoria en la estructuración de los cursos y seminarios y en la elaboración de contenidos durante los tres primeros años del Instituto, que estaba conformado por un equipo de profesores que actuaron de modo permanente acompañando el proceso de enseñanza-aprendizaje. Su participación previa como formadores en el Sindicato de Luz y Fuerza fue el vínculo a partir del cual fueron convocados a organizar el IGFSS de la GGT22. Aunque con distintas matrices político-ideológicas en su interior, éstos compartieron con el grupo anterior la perspectiva en cuanto al lugar que los sindicatos debían ocupar en la sociedad como factores de poder, y su necesaria participación en las distintas esferas de gestión estatal y empresarial. Según Roberto Carri, este grupo de intelectuales buscaba conjugar concepciones clásicas del peronismo y del sindicalismo, como la justicia social y el nacionalismo económico, con una fundamentación desarrollista socialcristiana23. Varios provenían de una experiencia de educación obrera nacida en 1956 por iniciativa de los sindicatos de orientación cristiana agrupados en Acción Sindical Argentina (asa)24 -denominada Instituto de Formación Social Sindical (IFSS)-. En este contexto, algunos integraban además el Centro Argentino de Economía Humana (GAEH)25, y otros formaban parte del Instituto de Educación y Capacitación de los Trabajadores (ITEG)26, o de ambos.

Con posterioridad a 1966, el proceso es interrumpido y el terreno se vuelve más homogéneo. Las distintas fuentes disponibles son dispares en cuanto a la continuidad de las actividades del IGFSS durante los primeros dos años de la "Revolución Argentina". La inestabilidad institucional por la que atravesó la central obrera en aquellos años27 influye, aunque no explica el abandono de las tareas pertinentes a la educación obrera. Más bien, esto se debió al desplazamiento de los grupos mayormente interesados en ello. De hecho, las actividades formativas se suspenden y trasladan a la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF), donde se crea el Instituto de Formación Social y Capacitación Sindical (IFSGS)28. Así, pues, gran parte del cuerpo de profesores provenía del Centro de Estudios Nacionales (gen), polo de desarrollo político-intelectual del desarrollismo.

En este lapso había cobrado mayor presencia el IADSL, como muestra el incremento presupuestario para Argentina: en los primeros dos años, desde su instalación en 1964, la cifra destinada a este país había pasado de 24 a 186 mil dólares29. Según Hugo Belloni Ravest, fueron muy pocas las organizaciones sindicales que no participaron desde 1966 en algún programa nacional o regional organizado por el IADSL30, lo cual, además, fomentó la conformación de Departamentos de Educación en las distintas instituciones gremiales31. Es durante estos años que la FATLYF se erige en una de las principales organizaciones con las que el IADSL tejió vínculos locales32.

Al retomarse desde la GGT las actividades en 1968, el proceso de formación que se inicia contiene otra impronta, ahora más vinculado a la Alianza para el Progreso en el ámbito internacional, y en el plano nacional, al gobierno dictatorial, a través de la Secretaría de Trabajo, cuyo funcionario era Rubens San Sebastián. A partir de aquí, tanto el primero como el cuarto grupo mencionados son marginados de la experiencia. Por su parte, los terceros no participan en ninguna de las dos centrales obreras existentes a partir de marzo de 196833, manteniendo su preocupación por la formación político-sindical, pero ahora embarcados en un proceso más interno, que contemplaba sólo a los militantes lucifuercistas. La estructura formal del IGFSS-GGT quedó entonces en manos de quienes menos interés habían manifestado por la esfera educativa, el vandorismo34. Ello explica parcialmente los cambios tanto de contenido como de forma que tendrán lugar desde entonces.

Por otro lado, el grupo vinculado al socialcristianismo no fue ajeno al proceso de radicalización de los sectores religiosos en este continente. Muchos de ellos pasaron a colaborar en la GGT de los Argentinos (GGTA), liderada por el gráfico Raimundo Ongaro35, donde se realizaron una serie de cursos en distintas localidades. Al poco tiempo de su creación, se fundaron la Escuela de Formación Sindical y el Instituto de Estudios Sociales en Mar del Plata36. Sin embargo, los intentos de formación desarrollados en el marco de la GGTa encontraron diversos obstáculos. No sólo influyó la falta de una estructura nacional y de recursos económicos para sostener las actividades, sino, fundamentalmente las persecuciones de que era objeto por parte del gobierno militar. Pero además, y en palabras de uno de los docentes del IGFSS, "la nueva radicalización no pasaba por un proceso de formación como habíamos contemplado nosotros en ese momento"37.

3. De la "conducción" al "adiestramiento" sindical

Los contenidos y metodologías de enseñanza-aprendizaje desarrollados en las distintas etapas, como las interconexiones entre los diversos actores individuales o colectivos, líneas nacionales y/o internacionales, serán analizados a continuación. Por la significación que tuvieron, se ha optado por poner en diálogo el Curso de Conducción Sindical que se desarrolló entre 1963 y 1965 con el Curso de Adiestramiento Sindical Superior de la etapa 1968-1970.

3.1. Primera etapa del ICFSS (1963-1965)

Previamente al Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical, y como actividad preparatoria del mismo, se desarrolló entre agosto y noviembre de 1963 el curso de "Conducción Sindical", destinado a dirigentes de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Las clases se dictaban dos veces a la semana, y los días viernes se realizaban disertaciones a cargo de los agregados laborales y culturales de distintos países, y de funcionarios de organismos internacionales. Las materias desarrolladas fueron: Análisis e Interpretación del Proceso Histórico y Social Argentino; Estructura Económica y Social Argentina; Programación y Planeamiento del Cambio de Estructuras; Experiencia y Cooperación Internacional; Estructura y Técnica de la Organización y Conducción Sindical38. La bibliografía que se trabajaba en esta última materia, dictada por Julio Neffa39, si bien era completa y variada, se sustentaba en una serie de autores jesuitas, tales como el libro de Alberto Sil y La organización sindical. Otros materiales de esta línea socialcristiana eran los "Cuadernos de claeh" y los textos de Emilio Máspero y Louis-Joseph Lebret40.

El Instituto comenzó a funcionar en abril de 1964, incorporando otros tres cursos: "Auxiliar Social Sindical", "Administración Sindical" y "Periodismo Sindical". Además de las asignaturas específicas, existió un cuerpo de materias comunes a los cuatro: "Sindicalismo", a cargo de Julio Neffa y Juan Taccone; "Proceso Histórico y Social Argentino", a cargo de Gonzalo Cárdenas; y "Sociología", dictada por José Luis de Imaz, Floreal Forni, Atilio Borón y Héctor Goglio41. Como se mencionó, el cuerpo docente estaba integrado por profesores que eran parte del GAEH y/o del ITEG, y otros vinculados al Sindicato de Luz y Fuerza. En unas breves líneas se mostrará la impronta que dieron al proceso de formación sindical.

El curso de "Conducción Sindical" mantuvo la estructura descripta para el curso experimental de 1963. Con una duración de cinco meses, estuvo destinado sólo a dirigentes, quienes además debían poseer ciertos conocimientos básicos en las materias por cursar. Éstas eran: Sindicalismo, Sociología, Psicología Social, Economía, Geografía Económica Argentina, Estructura Económica Argentina, Planificación del Cambio de Estructuras, Proceso Histórico y Social Argentino42. En sintonía con el objetivo de "analizar la estructura social y económica del país y de los trabajadores. Determinar las pautas programáticas y el planteamiento del cambio estructural de la sociedad"43, cabe destacar el peso de contenidos económico-sociales vinculados a una formación político-técnica, considerada necesaria para llevar adelante el "cambio de estructuras"44.

A las clases de la semana y al Ciclo de Conferencias (de asistencia obligatoria) donde expusieron distintos agregados laborales y culturales durante el primer año, y referentes sindicales y académicos del ámbito nacional en el segundo, se sumaban una serie de seminarios especializados. Los temas analizados eran los siguientes: objetivos sociales del desarrollo económico; economía de la empresa y cogestión; salario vital, mínimo y móvil y el costo de vida; comercio exterior y ALALC; seguridad social y servicios sociales sindicales; cambio de estructuras y reforma agraria; los sindicatos y el problema de la vivienda; desarrollo económico y desocupación; y, por último, las conquistas sociales en los convenios colectivos de trabajo45.

Además, durante el ciclo 1964 se realizaron unas "Jornadas Intensivas" de dos días, cuyo tema general fue "La GGT frente al cambio de estructuras: Programa y Estrategia"46. Y en 1965 se incorporaron una serie de cursos intensivos para graduados de años anteriores, como "Análisis de Estructura I (Argentina)" y "Análisis de Estructura II (América Latina)". Se dictó también un "Curso Intensivo para Delegados Regionales", destinado a miembros de los Secretariados, y un "Curso de Integración Latinoamericano", para dirigentes nacionales y de las centrales latinoamericanas. Los docentes de estas actividades eran los mismos que dictaban las materias de los cuatro cursos regulares. A través de todas estas instancias de formación, quienes la impulsaban esperaban "obtener en poco tiempo un plantel extraordinario de compañeros capaces de asumir puestos de dirección y gobierno en cualquier momento"47. ¿Cuál era el tipo de dirigente que se buscaba? Un sujeto preparado para "realizar una conducción de tipo moderno, realista y revolucionaria"48. Era la primera vez que los dirigentes de la GGT recurrían al asesoramiento de equipos técnicos especializados49.

Por su parte, el grupo proveniente del Sindicato de Luz y Fuerza, con una historia en materia de educación obrera que excede la del IGFSS, definió claramente el lugar de los espacios de formación dentro de una estrategia política. Embarcados en esta "revolución pacífica, que se logra mediante el campo evolutivo", a través de la concreción de obras sociales, quienes se alinearon detrás del "Sindicalismo Múltiple" lo pensaron como medio para lograr "compartir el poder"50. Esta concepción, al igual que la búsqueda de un sindicalismo moderno, poseía importantes puntos de encuentro con los planteamientos contemporáneos propios del horizonte que amalgamó la ALPRO sobre la "modernización" y el "desarrollo"51.

Pero era parte del Instituto también el sector referenciado en el vandorismo, quienes dejaban su impronta a través de los Ciclos de Conferencias -en especial, el de 1963- y la organización de los viajes de los becados. Participaron como expositores agregados laborales o culturales de Francia, Israel, Italia, Estados Unidos, Alemania Occidental, Inglaterra, República Árabe Unida, España, México, Brasil, y "expertos" de la OIT y la CEPAL. Cabe mencionar la disertación del agregado laboral de Estados Unidos, Henry Hammond, personaje fuertemente criticado por su vínculo con los servicios de inteligencia de su país52. En cuanto a los viajes, entre 1963 y 1964 el IGFSS otorgó 34 becas para realizar actividades de "capacitación y perfeccionamiento" o "estudios laborales", que fueron costeadas por las instituciones convocantes53. En otro orden, entre los principales donantes de libros a la Biblioteca de la GGT se encontraban: Estados Unidos54, Alemania, Israel, México, y diversos organismos internacionales. Estos factores llevaron a la acusación -desmentida enfáticamente por la Secretaría de Actas de la GGT- de que "tanto los alumnos como las materias, las dictamina la embajada de los EE.UU., como asimismo, la financiación de dichos cursos"55.

Ahora bien, ¿cómo fue pensado el proceso de enseñanza-aprendizaje? En cuanto a la metodología de trabajo adoptada en las aulas, poco se ha podido profundizar. Las clases eran breves y se realizaban en el horario de la tarde. En general, éstas mantenían una dinámica expositiva por parte del docente, aunque se buscaba no utilizar una jerga academicista y hacerlo "con buen apoyo de técnicas pedagógicas"56. Además de contemplar un espacio para preguntas u opiniones al final de la clase, se pretendía la exposición de los participantes. También existía un ámbito para la discusión y elaboración propia a través del trabajo en comisiones, donde, entre otras cosas, se pretendía que los alumnos "apliquen los conocimientos adquiridos a la realidad que ellos mismos viven"57. Una jornada de trabajo intensiva al final del curso preveía la evaluación y devolución por parte de los participantes a los docentes de los contenidos desarrollados.

La GGT entregaba el material didáctico a los participantes, que se componía de antología de textos y versiones mimeografiadas de las clases. Los docentes, por su parte, adaptando la experiencia de las "fichas" de la carrera de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, realizaban especies de resúmenes de los textos indicados en la bibliografía, en un lenguaje más sintético y didáctico; mientras que los libros estaban a disposición en la Biblioteca de la GGT. Estas fichas eran escritas a máquina y ocupaban una hoja oficio cortada al medio, a fin de armar pequeños folletos. Por ejemplo, el capítulo 7 del texto de Gino Germani, "Política y sociedad en una época de transición", era sintetizado en 46 carillas, o el apartado sobre la historia de la Revolución Rusa de la Historia del movimiento obrero, de Eduardo Dolleans, en 51. Los apuntes de clase, en cambio, eran mucho más breves; escritos a máquina en hojas oficio, no superaban las 6 páginas58. No estuvieron ausentes los "Manuales de educación obrera" de la OIT, aunque no se habían implementado aún las técnicas de educación obrera que ésta promovía59.

En estas prácticas pedagógicas pueden identificarse ciertos saberes adquiridos por los integrantes del GAEH al participar en la experiencia de asa. Por ejemplo, la concepción de un proceso de formación continuo o las características particulares del alumno adulto-trabajador como sujeto de aprendizaje. La estructuración de las distintas actividades y el trabajo grupal y colaborativo también tienen la impronta de la experiencia del IFSS60. Ninguna de estas características estará presente en la etapa siguiente.

3.2. Segunda etapa del ICFSS (1968-1970)

El primer cambio significativo que se puede señalar en el proceso que se inicia a partir de 1968 es la brevedad y discontinuidad de los cursos. El proceso educativo, que se prolonga durante cinco meses y que es reforzado a partir de seminarios especializados y cursos intensivos, cambia para darle paso a un único curso de tres semanas de duración. Como una ventaja de este cambio, se puede señalar la participación de dirigentes y activistas del interior del país. Sin embargo, la misma dinámica intensiva de las clases (mañana y tarde) implicó metodologías de enseñanza-aprendizaje más expositivas por parte de los docentes (profesionales y sindicalistas), en donde la participación de los asistentes quedaba reducida a una mañana de debates en mesa redonda y a la elaboración de una monografía sobre un tema a elección (requisito para aprobar el curso). Al igual que en los cursos del período 1963-1965, se repartía el material de estudio por utilizar, y las actividades se desarrollaron en el local de la central obrera.

El cuerpo de profesores no formó un plantel estable durante estos años, ni provenía de la experiencia de 1963-65, a excepción de Alfonso M. E. Ferraro, quien se había desempeñado como profesor de "Geografía Económica Argentina", y durante estos tres años fue docente y Regente de estudios del Instituto de la GGT. Cabe señalar, por su vinculación con el IADSL, la incorporación al plantel docente de Hugo Belloni Ravest61 y Rubén Rotondaro62.

Una novedad fueron las visitas a plantas industriales, organizaciones y servicios sociales sindicales distintos63. El sentido con que se realizaban estas instancias más prácticas dentro del curso permite advertir cómo comienzan a incorporarse ciertas cuestiones puestas sobre la mesa por la Alianza para el Progreso. Con esto cobran cada vez más fuerza temas vinculados a la modernización tecnológica y la necesaria capacitación profesional de la mano de obra, mientras que las tareas sindicales aparecen relegadas a un ámbito de gestión social (salud, viviendas, entre otros):

    "[...] en las primeras se apreciará objetivamente el adelanto tecnológico alcanzado en los establecimientos fabriles, como también el grado de capacitación técnica de nuestros compañeros trabajadores y profesionales argentinos; en las organizaciones sindicales se evaluarán los resultados de la acción gremial orientada a solucionar importantes y graves problemas, en especial los relacionados con la salud de los trabajadores y de sus familias"64.

El segundo cambio significativo concierne a los contenidos por desarrollar en ese breve lapso de instrucción. El curso estaba organizado en dos partes. Según los programas de las materias de la primera parte, se apuntaba a mostrar un panorama actualizado en materia económica y de política internacional. Eran presentados los distintos actores, y la situación del país en relación con ellos. El problema común a las cinco materias era el "desarrollo", abarcando cuestiones desde la teoría general del desarrollo, pasando por el diagnóstico de los problemas del crecimiento económico nacional, hasta la programación del desarrollo económico-social y la participación del movimiento obrero organizado en la misma.

En 1970 la materia "Política Económica del Crecimiento" (cuyo eje eran cuestiones relativas a la estructura productiva) es sustituida por "Política Laboral y Desarrollo Económico". El contenido de la materia gira ahora en torno a la problemática del empleo y el mercado de trabajo. Dictada por uno de los docentes que había participado activamente de las etapas previas del Instituto, Julio Neffa, estos cambios muestran los nuevos intereses de formación de una dirigencia sindical preocupada por ser parte de las transformaciones en marcha o proyectadas para la región. Así, aparecen cuestiones como "los problemas de productividad y la elección de la tecnología a utilizar en relación con el desarrollo económico" o "la planificación de los recursos humanos y la capacitación de la mano de obra"; mientras que el tema de "la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas y en la planificación económica y social", de haber sido la gran preocupación de años previos, pasa a ser un punto más dentro del programa65. Vale también recordar que la "participación en la planificación" funcionó como una noción equívoca, fomentada por los mismos organismos intergubernamentales ejecutores de la ALPRO.

En la misma línea, los temas desarrollados en la segunda parte del curso permiten advertir la incorporación de un nuevo interés "moderno" en relación con la formación. Quizás lo más interesante por destacar es cómo las concepciones previas de formación político-sindical van transmutando en una capacitación técnico-profesional para el mercado de trabajo. Esto no es ajeno a las concepciones de la teoría del capital humano que acompañó el proyecto de la ALPRO66. Tampoco es una situación extraña a los debates y procesos que tienen lugar dentro de la corriente sindical que acompañó dicho proyecto. Concretamente, desde 1965 la ORIT priorizará una formación de tipo técnico-profesional que tiene por finalidad formar la fuerza de trabajo que requiere el capital y disciplinar al resto, en una coyuntura donde se coincidía en que, si bien sobraba mano de obra en América Latina, se carecía de aquella capacitada para el desarrollo económico e industrial buscado67. La disputa estrictamente ideológica contra los denominados "totalitarismos" que marcó la etapa previa subyace de modo más silencioso.

Volviendo sobre el Instituto de la GGT, la formación que cinco años atrás apuntaba a brindar un conjunto de herramientas históricas y políticas para formar cuadros preparados para asumir puestos de dirección, en un proceso que buscaba un cambio de estructuras, pasaba a ser información sobre las políticas de los distintos organismos internacionales, y herramientas legales e instrumentales sobre la calificación y gestión del recurso humano. Aunque con algunas variaciones a lo largo de estos tres años, las materias correspondientes a esta segunda parte del curso, denominado "Participación del movimiento obrero en el proceso del desarrollo económico-social", eran dos: por un lado, experiencias y metas logradas durante el primer quinquenio de la Alianza para el Progreso (ALPRO) en materia de participación del movimiento obrero en la programación y ejecución del proceso de desarrollo económico; y por el otro, examen de la situación laboral en Argentina, que comprendían los siguientes temas: a) política y técnica de la conducción sindical; b) formación profesional; c) condiciones de trabajo en Argentina; d) seguridad social; e) relaciones profesionales; f) estructura y funcionamiento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); g) recursos humanos68.

Para la realización de estos "Cursos de Adiestramiento Sindical Superior", se contó "con la asistencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) a través del proyecto sobre participación Sindical en la Alianza para el Progreso". Los folletos con información de los cursos abrían o cerraban con la siguiente frase de la Declaración de Cundinamarca de 196369: "No podrá existir un buen planeamiento del desarrollo económico y social a menos que los derechos legítimos del trabajo sean reconocidos y que las aspiraciones de los trabajadores se expresen en términos de realizaciones concretas en salarios, empleo, condiciones de trabajo, seguridad social, salud, vivienda y educación"70. La apelación al lenguaje "neutral" de instituciones como la OEA o la misma OIT facilitó estos desplazamientos desde planteos más explícitamente ideológicos a otros de carácter técnico, legitimando y allanando el camino para que las líneas de la Alianza para el Progreso tuvieran cabida en América Latina.

A modo de cierre

El presente artículo ha perseguido un interés doble. En primer lugar, poder ilustrar que en el ámbito de la formación político-sindical interviene una diversidad de actores individuales y colectivos, con distintas tradiciones y metas muchas veces encontradas, que lo convierte en un terreno de tensiones y permanentes negociaciones. En segundo lugar, comenzar a rescatar la mirada de las organizaciones obreras sobre la cuestión educativa, analizando sus líneas estratégicas e intereses, desarrollos teóricos y propuestas en relación con los métodos y técnicas, y la abundante cantidad de materiales producidos como insumos para las actividades formativas.

El análisis del Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical, impulsado por la GGT entre 1963 y 1970, ha permitido constatar que en el ámbito local se realizaron complejos procesos de resignificación y reapropiación de los lineamientos educativos promovidos en el contexto de la Alianza para el Progreso. Lejos de encontrar bloques homogéneos o identificaciones lineales con los distintos organismos internacionales y/o regionales, se advierten matices en las traducciones locales, a la vez que aparecen préstamos y convivencias en tensión. ¿Cómo entender esta interacción entre las partes y el modo en que cada una de ellas se modifica en dicha interacción?71

Desde esta perspectiva, ¿cómo explicar los cambios en el seno del IGFSS-GGT? ¿Expresaban una aceptación incondicional de los lineamientos impuestos por aquellas organizaciones alineadas con la Alianza para el Progreso? Ésta es, en general, la interpretación que prevalece en la bibliografía sobre el tema. Por el contrario, en este trabajo se considera que estos realineamientos tuvieron que ver con la modificación en la correlación de fuerzas del movimiento obrero en Argentina. Mirando hacia su interior, tal vez la hegemonía de una tendencia cuyas metas eran a corto plazo, y el tono de su análisis coyuntural, llevaron a otorgar un lugar relativo a la formación, entendiéndola como escindida de otras esferas que constituían la vida sindical; en un contexto además en donde el lugar que logró construir como factor de poder tal vez llevó a pensar que no era necesario preparar a sus cuadros políticamente. Por otro lado, como parte de un interés que atravesó a las dirigencias sindicales reformistas latinoamericanas, se preocuparon por contar con las herramientas adecuadas para discutir su participación en las esferas de gestión, a la vez que debían garantizar la capacitación de la fuerza de trabajo que el capital requería y el disciplinamiento de la mano de obra excedente. En este sentido, aunque bajo una impronta más técnica, la formación no perdió su carácter político, en cuanto a cuál era el rol que debía cumplir el trabajador/sindicato en la sociedad, cuáles eran sus metas y cómo llevarlas adelante.


Comentarios

1 Marcel van der Linden, Workers of the World. Essays toward a Global Labor History (Leiden: Brill, 2008), 261.

2 Richard Parker, "Imperialismo y organización obrera en América Latina", Cuadernos Políticos 26 (1980): 37-61.

3 Como ejemplos de lo primero podemos mencionar los textos de Jorge Basurto Romero, "El sindicalismo y la penetración ideológica de los Estados Unidos en América Latina", Revista Mexicana de Sociología 34: 3/4 (1972): 551-594, y Hobart Spalding, "Sindicalismo libre: ¿De qué? El Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre", Nueva Sociedad 70 (1984): 48-58. Mientras que Robert Alexander ha sido el principal exponente de la segunda visión. Véase del autor, International Labor Organizations and Organized Labor in Latin America and the Caribbean. A History (Santa Bárbara: Praeger, 2009).

4 Pablo Pozzi, "El sindicalismo norteamericano en América Latina y en la Argentina: el AIFLD entre 1961-1976", Herramienta 10 (1990): 163-184, y Juan Bozza, "Trabajo silencioso. Agencias anticomunistas en el sindicalismo latinoamericano durante la Guerra Fría", Conflicto Social 2: 2 (2009): 49-75.

5 Jean Piaget, La toma de conciencia (Madrid: Morata, 1976), 254-274.

6 Gottfried Mergner, Social Limits to Learning. Essays on the Archeology of Domination, Resistance and Experience (Nueva York: Berghahn Books, 2005), 20-31 y 139-154.

7 Se entiende la formación político-sindical como parte de la educación obrera, término este último que, aunque con múltiples acepciones, fue propio de la época analizada. Al respecto ver Richard Dwyer, "Workers' Education, Labor Education, Labor Studies: An Historical Delineation", Review of Educational Research 47: 1 (1977): 179-207.

8 La ORIT era miembro de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL).

9 La CLASC integró la Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos (CISC).

10 Magaly Rodríguez García, Liberal Workers of the World, Unite? The IGFTU and the Defense of Labour Liberalism in Europe and Latin America (1949-1969) (Berna: Peter Lang, 2010), 96.

11 Robert Alexander, International Labor, 210-211 y 224.

12 Estas corrientes eran los socialcristianos de la Cisc y los socialdemócratas europeos de la CIOSL y su versión norteamericana -más abiertamente liberal- a través de la AFL-CIO. No se incluyen en este artículo referencias a los agrupamientos sindicales vinculados a la tendencia comunista, ya que, a pesar de distintos esfuerzos, ésta comenzó a perder peso desde 1955, teniendo una escasa injerencia en la región durante la época analizada.

13 Según Danie Filmus, las actividades de formación en la CGT se desarrollan ininterrumpidamente hasta fines de 1975: Demandas populares por educación. El caso del movimiento obrero argentino (Buenos Aires: Aique, 1992), 42. Sin embargo, con base en las distintas fuentes consultadas, se coincide con Hubo Belloni Ravest en ubicar la finalización de las actividades del ICFSS en 1970: Educación sindical en la Argentina. Experiencias sobre capacitación obrera en España y Francia (Buenos Aires: s/e., 1973), 13. Según la Memoria y Balance correspondiente a los años 1970 y 1971, no se desarrollaron actividades de formación (salvo por unas pocas conferencias dictadas por los encargados del área de capacitación sindical de la Histadrut, y de Alemania). CGT, Memoria y balance 1970-1971 (Buenos Aires: CGT, 1972), 35. Ya con el retorno del peronismo al gobierno, desde mediados de 1973 se vuelve a poner en pie un esquema de formación que retoma lo realizado durante los dos primeros gobiernos peronistas, pero ello es parte de un proceso muy distinto al que aquí se trata. CGT, Memoria y balance 1972-1974 (Buenos Aires: CGT, 1974), 107-112, 119-124 y 167-168.

14 El contenido otorgado a dicha "revolución" eran la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza producida y la activa participación de los trabajadores en todos los ámbitos de gobierno. Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 1° al 7 de junio, 1964, 20.

15 Ariel Eidelman, Militancia e historia en el peronismo revolucionario de los años 60: Ortega Peña y Duhalde (Buenos Aires: ccc/Cuadernos de Trabajo 31, 2004).

16 "Manifiesto preliminar al país", Buenos Aires, junio de 1964, en Documentos de la Resistencia Peronista. 1955-1970, comp. Roberto Baschetti (Buenos Aires: De la Campana, 1997), 392-399.

17 Si bien éstos cuestionaban a la burocracia cegetista, mantenían con algunos de sus dirigentes vínculos políticos e incluso económicos. Cabe señalar que luego, como militantes del peronismo revolucionario, éstos fueron intelectuales activamente comprometidos con los agrupamientos sindicales, estudiantiles, armados, culturales, cuyas prácticas políticas cuestionaron no sólo a la dictadura militar sino al sistema capitalista. Eduardo Duhalde y Rodolfo Ortega Peña lo hicieron no sólo como defensores de presos políticos sino a través de distintos proyectos editoriales (Editorial Sudestada y revista Militancia Peronista para la Liberación)), y Carpani, a través de su gráfica política. Al respecto, se puede consultar de nuevo a Ariel Eidelman, Militancia e historia.

18 Corriente sindical liderada por el metalúrgico Augusto Vandor, controló los principales gremios industriales y fue hegemónica dentro del movimiento obrero de la época. Representaba una estrategia reformista, cuyo horizonte era reproducir la alianza de clases de 1946. Si bien buscaba una alianza con el capital, en particular con la burguesía industrial, su táctica de "golpear para negociar" fue beneficiosa en términos materiales para los trabajadores. En términos políticos, este líder sindical cuestionaba la subordinación de la dirigencia sindical a los cuadros políticos del movimiento -lo cual no significaba una autonomía en términos de clase-. Su enfrentamiento con el líder exiliado se tradujo en el surgimiento de partidos neoperonistas, pero también en múltiples tensiones dentro del movimiento obrero, siendo una clara expresión de este proceso la división de las 62 Organizaciones Peronistas (rama político-sindical del movimiento), que tuvo a José Alonso como una de las figuras del ala opuesta a la concepción vandorista de un "peronismo sin Perón". Al respecto, se puede consultar Daniel James, Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina. 1946-1976 (Buenos Aires: Sudamericana, 1988); Rafael Cullen, Clase obrera, lucha armada y peronismos. Génesis, desarrollo y crisis del Peronismo Original (Buenos Aires: De la Campana, 2008).

19 Al inicio de la Guerra Fría, durante el gobierno de Perón y hasta entrados los años sesenta, esta corriente estuvo vinculada en Argentina a gremios y dirigentes del socialismo, de la mano de Riego Ribas y Antonio Mucci (Gráficos), F. Pérez Leirós (Municipales de Capital Federal, filial de la ORIT en Argentina), y Armando March (Comercio). Entre las experiencias de formación político-sindical de esta línea podemos mencionar la Escuela Sindical de la Federación de Empleados de Comercio, que funcionó desde 1958, y la creación en 1963 del Instituto Argentino de Educación Sindical y Cooperativa (IADESYC) por parte de distintas organizaciones gremiales. Ver: Héctor Dieguez, Teoría y práctica de la economía argentina (Buenos Aires: Federación de Empleados de Comercio/Escuela de Capacitación Sindical, 1958); OIT, Educación Obrera, Ginebra, octubre de 1966, 19, 20 y 36, y ORIT, Noticiario Obrero Interamericano, México D.F., 31 de agosto de 1963, 4.

20 De Imaz había sido propuesto por la CGT para integrar el Instituto. En su libro Los que mandan (1965), cita un texto de José Alonso -Los trabajadores, la política y la Nación. Apuntes para una ideología del cambio de estructuras- como referencia del rol de los sindicatos como factor de poder a partir de 1963. José L. de Imaz, Los que mandan (Buenos Aires: Eudeba, 1965), 211. El documento original aparece como publicación de la Agrupación "Nuevo Rumbo", con fecha de noviembre de 1963.

21 Por ejemplo, en una carta que Bernardo Ibáñez, director del IIES de la OIT, escribe a José Alonso agradeciéndole el "fraternal intercambio de información", se incluye el envío del programa de los cursos que en ese momento se desarrollaban en la CGT; a la vez que promete enviarle los programas y materiales del IV Curso en marcha en la sede del IIES. "Carta de Bernardo Ibáñez a José Alonso", México D.F., 8 de octubre de 1963, en International Institute of Social History (HSH), Ámsterdam-Holanda, ICFTU Archives, carpeta 5051.

22 Entrevista a Julio Neffa, Buenos Aires, agosto 2011.

23 Roberto Carri, Sindicatos y poder en la Argentina (Buenos Aires: Editorial Sudestada, 1967), 134.

24 Influenciados por la experiencia de la Acción Sindical Chilena (ASICH), fundada por el jesuita Alberto Hurtado, el origen de asa es el agrupamiento de un grupo de delegados gremiales de la Juventud Obrera Católica (JOC), donde la figura de Emilio Máspero -posteriormente dirigente de la clasc- desempeñó un rol relevante. asa formó parte de la clasc. Daniel Parcero, La car y el sindicalismo latinoamericano. Historia crítica de sus relaciones. Desde el ATLAS a la CIOSL (Buenos Aires: Editorial Fraterna, 1987).

25 Depositarios de la tradición de la economía humana fundada por el dominico francés Louis-Joseph Lebret. Estaban vinculados a su par uruguaya CLAEH y al IRFED (Institut de Recherches de Formation et d'études du Développment) a través de estancias de formación.

26 A diferencia de la mayoría de las experiencias cuya localización fue Capital Federal o la Provincia de Buenos Aires, el ITEC desarrolló cursos en el interior del país, destinados a trabajadores de base y delegados. Algunos de sus integrantes provenían del núcleo de CAEH, aunque se incorporan otros nombres con una ideología más próxima al marxismo.

27 Destitución del Secretario General José Alonso, nombramiento de una Comisión Provisoria, elección de nuevos representantes que a su vez delegan su autoridad en la otra Comisión hasta que se produzca la normalización de la CGT.

28 Si bien el Sindicato de Capital poseía desde 1962 su Instituto de Capacitación Sindical (ICS), el IFSCS aparece en las fuentes como una instancia que no presenta continuidad con aquél. El ICS continuó sus actividades con una fuerte impronta de formación político-sindical. Hacia los años setenta lo anterior será acompañado con cursos de formación profesional y vocacional, y con la creación de escuelas secundarias de adultos. La importancia y sistematicidad que esta corriente otorgó a la formación técnica y política de sus dirigentes y militantes tuvieron como resultado, a partir de 1973, la experiencia de cogestión en SEGBA, empresa estatal de electricidad. Sobre el proceso del sindicato ver: Sindicato de Luz y Fuerza Capital Federal, Educación sindical (Buenos Aires: Instituto de Capacitación Sindical/Secretaría de Cultura, 1974). Sobre el proceso de la Federación ver FATLYF, "Introducción del informe. Plan de organización y actividades del IFSCS. Esquema general sobre cursos y seminarios. Nómina de colaboradores en diversas especialidades. Recursos. Secciones del Boletín", en Archivo de la Biblioteca Nacional (ABN), Buenos Aires-Argentina, Fondo Centro de Estudios Nacionales (CEA), caja 828.

29 North American Congress on Latin America, Argentina in the Hour of the Furnaces (Nueva York: NACLA, 1975), 66.

30 Hugo Belloni Ravest, Educación sindical, 19.

31 Por ejemplo, en las federaciones o los sindicatos de la carne, vestido, espectáculo público, comunicaciones, bancarios, municipales, comercio, entre otros. También se abrieron Escuelas Sindicales multisectoriales en algunas ciudades del interior (San Juan, Resistencia, Santa Fe, Tucumán, Gualeguaychú y Berisso). En sus diez años de existencia en Argentina, 6.125 dirigentes sindicales argentinos participaron en actividades del IADSL y aifld, Annual Progress Report 1962-1974 (Washington: AIFDL, 1974), 2.

32 ORIT, Noticiario Obrero Latinoamericano, México D.F., junio de 1969, 3.

33 En marzo de 1968 se convoca a un congreso que debía normalizar institucionalmente la CGT. Sin embargo, el resultado de este encuentro fue la división del movimiento obrero en dos centrales. Una fue la CGT Azopardo (gremios nucleados en torno a Vandor), y la otra, la CGT de los Argentinos (ver nota 40). El Sindicato de Capital y la Federación de Luz y Fuerza mantuvieron un tono dialoguista con el gobierno militar. Recién volverán a participar en la CGT con el proceso de normalización de la central que se inicia a fines de 1969, integrando desde julio de 1970 el nuevo cuerpo directivo. Véase: Santiago Senén González, El sindicalismo después de Perón (Buenos Aires: Galerna, 1971).

34 "El gremio de Luz y Fuerza, en el que me formé, es muy distinto al de metalúrgicos. La naturaleza de nuestra actividad y la estructura de nuestro sindicato nos obliga a una formación distinta. Tal vez por eso no siempre coincidíamos con Vandor. Él, por ejemplo, no creía en la necesidad de la acción múltiple de los sindicatos. Consideraba en cambio que la acción política y reivindicativa de corto plazo llevarían al triunfo del movimiento obrero". Entrevista a Juan José Taccone, publicada en Nelson Domínguez, Conversaciones con Juan José Taccone (Buenos Aires: Hachette, 1977), 84.

35 La CGTA fue abiertamente opositora al gobierno militar. En su programa del 1° de Mayo se definió antiimperialista, antipatronal y antiburocrática; cuestionaba la propiedad de los medios de producción, exigía la expulsión de los monopolios, la reforma agraria y la nacionalización de los recursos estratégicos. Mantuvieron relaciones con la CLASC. A través de su semanario, la CGTA realizó una crítica constante a los sindicatos vinculados con la AFL-CIO y la ORIT (en particular, de Luz y Fuerza y su dirigente Juan José Taccone), denunciándolos como instrumentos de la "penetración yanki" en el sindicalismo local. Semanario CAR, Buenos Aires, 24 de abril de 1969, 1.

36 Centro de Documentación y Archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA), La Plata-Argentina, Mesa B, Factor gremial, carpeta 55, leg. 135.

37 Entrevista a Atilio Borón, Buenos Aires, agosto 2011.

38 CGT, Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 22 al 28 de julio de 1963, 5-7; CGT, Memoria y balance 1963-1964 (Buenos Aires: CGT, 1964), 373-378.

39 Hasta 1965 fue director del Instituto de Formación Social Sindical (IFSS) y del Instituto para la Educación y Capacitación de los Trabajadores (ITEC); secretario de Coordinación del Centro Argentino de Economía Humana (CAEH). Desde 1970 retomó vínculos con las actividades desarrolladas por Luz y Fuerza.

40 Entrevista a Julio Neffa. Consultar "Bibliografía para los tres primeros capítulos del programa de Estructura y técnica de la organización y conducción sindical", en Archivo del Sindicalismo Argentino "Santiago Senén González", Universidad Torcuato Di Tella (ASASG-UTDT), Buenos Aires-Argentina, C6-S53 00517.

41 Ver listado de profesores en CGT, Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical de la CGT. Programa de Cursos y Seminarios a realizarse en 1965 (Buenos Aires: Secretaría de Prensa, Cultura, Propaganda y Actas, 1965).

42 El desarrollo del curso durante 1964 tuvo características similares a las del año anterior, aunque se modificaron los invitados al Ciclo de Conferencias. Sin embargo, ya para 1965 se advierte una serie de modificaciones, como la incorporación de nuevas materias. Aquí exponemos el programa correspondiente a esta última fecha. CGT, Instituto de Capacitación 1965, 6-9.

43 CGT, Memoria y balance 1963-1964, 380.

44 Desde el Plan de Lucha aprobado en 1963, denominado "El cambio total de las estructuras", la constante referencia a esta idea impregnaba la retórica de la época. Su elaboración acabada tomó forma en un folleto que data de 1965: CGT, La CGT en marcha hacia el cambio de estructuras: juzga el pasado, analiza el presente y proyecta el futuro (Buenos Aires: CGT, 1965). La formación político-sindical era concebida para abonar dicho proceso.

45 CGT, Instituto de Capacitación 1965, 31.

46 CGT, Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 27 de julio al 2 de agosto de 1964, 17.

47 CGT, Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 9 al 15 de agosto de 1963, 10.

48 CGT, "Circular N° 32", Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 23 de julio de 1963, 38.

49 José L. de Imaz, Los que mandan, 229. Contrariamente a la valoración positiva de De Imaz, R. Carri critica fuertemente a los intelectuales vinculados a Alonso, grupo que "apenas incidió en la elaboración de una línea política, a lo sumo le agrega cierto lenguaje 'científico'", que por "hermético" no sólo no tuvo ningún éxito concreto en el movimiento sindical, sino que, además, estas "teorías políticas complicadas" tendieron a neutralizarlo. Roberto Carri, Sindicatos y poder, 133-135.

50 CGT, Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 1° al 7 de junio de 1964, 20-21.

51 Fue quizás desde esta perspectiva que, ya entrados los años setenta, este gremio no encontró obstáculos en compatibilizar el financiamiento para la construcción de viviendas por intermedio del IADSL con sus programas de formación política "para la reconstrucción nacional". Ver respectivamente: Sindicato de Luz y Fuerza Capital Federal, Dinamis, Buenos Aires, 4 de marzo de 1970, 10; Instituto de Capacitación Sindical, Educación sindical para la reconstrucción nacional (Buenos Aires: Instituto de Capacitación Sindical/ Secretaría de Cultura, 1974).

52 Su conferencia puede leerse en Henry Hammond, "Los cambios estructurales y la participación obrera y de los sindicatos en los EE.UU.", Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 21 al 27 de octubre de 1963, 3-6 y 10.

53 Los destinos y duración de estas becas fueron los siguientes: 1 a Ginebra; 4 a Perú (un mes); 19 a Puerto Rico y Estados Unidos (3-4 meses); 5 a Estados Unidos (3 meses); 2 a Israel (un mes); 2 a Alemania e Israel (un mes); 1 a México (un mes). CGT, Memoria y balance 1963-1964, 362-364.

54 El Servicio de Informaciones de los Estados Unidos se encargó de publicar libros de sindicatos norteamericanos traducidos al español. Según el testimonio de Julio Neffa, el bibliotecario de la CGT, Guillermo Gordónez, era quien coordinaba las tareas editoriales y era el nexo por el cual los sindicalistas recibían numerosas publicaciones. Entrevista a Julio Neffa. Posteriormente dirigió una colección en la Editorial Pleamar, que publicó títulos de Julio Neffa, Luis Angeleri y Rubén Rotondaro.

55 CGT, Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 6 al 12 de enero de 1964, 4. L. Angeleri matiza estas acusaciones afirmando que, a pesar de las buenas relaciones que existían entre el IADSL y la CGT, los primeros "eran otra cosa". Entrevista a Luis Angeleri, Buenos Aires, agosto 2011. Por su parte, los docentes entrevistados niegan cualquier vinculación del ICFSS con el IADSL; también afirman el rechazo de las dirigencias sindicales de la época al sindicalismo "amarillo" norteamericano, situación que se modificó desde 1966.

56 Entrevista a Atilio Borón.

57 CGT, Boletín Informativo Semanal, Buenos Aires, 27 de julio al 2 de agosto de 1964, 17.

58 Algunas "Fichas" (elaboradas para las materias Sindicalismo, Sociología, Castellano, Proceso histórico y social argentino), apuntes de clase y programas de materias, se encuentran en ABN, CEN, cajas 832 y 838.

59 Véanse, por ejemplo, OIT, La educación obrera y sus técnicas (Ginebra: Servicio de Educación Obrera, 1965), o las numerosas notas aparecidas bajo el apartado "Métodos y técnicas" de la publicación cuatrimestral Educación Obrera, editada desde 1964.

60 Una sistematización de la experiencia del Instituto de asa puede leerse en Ramón Dorrego, "Dos esfuerzos de capacitación sindical en la Argentina", en Democracia culturaly eficacia sindical, ed. Carlos Blondel (Buenos Aires: Nuevas Estructuras, 1962), 194-207. El autor fue creador y consejero del IFSS.

61 Fue profesor de "Comunicación Sindical" y "Estructura de los Organismos Internacionales" en el ICFSS-CGT. Provenía de una formación cristiana, ya que había sido becario del Instituto Internacional de Investigaciones y de Formación para el Desarrollo Armonizado (IRFED) de París. El texto de 1973 de Hugo Belloni Ravest, Educación sindical en la Argentina. Experiencias sobre capacitación obrera en España y Francia, es uno de los pocos que ha sistematizado las experiencias de educación sindical en Argentina.

62 Fue director de Educación del IADSL/Argentina. AIFLD, The AIFLD Report, Washington, septiembre de 1969, 5-6.

63 Si bien no podríamos afirmar una influencia directa, los "Cursos para Instructores" desarrollados en el IIES de la ORIT en Cuernavaca-México dedicaban a este tipo de actividades un espacio importante en sus programas de formación.

64 CGT, Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical. Tercer Curso de Adiestramiento Sindical Superior (Buenos Aires: Secretaría de Prensa, Cultura, Propaganda y Actas, 1969), 2.

65 CGT, Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical. Cuarto Curso de Adiestramiento Sindical Superior (Buenos Aires: Comisión Nacional Reorganizadora y Normalizadora, 1970), 8-9.

66 La calificación de la mano de obra repercutía directamente en los niveles de bienestar social y desarrollo económico. De allí la gran inversión en educación que acompañó las inversiones productivas durante la ALPRO, en su búsqueda por superar el subdesarrollo en América Latina, por ser campo propicio al avance del comunismo.

67 El momento que cristaliza este pasaje desde una formación política "sindical" a otra "técnico-profesional" es el VI Congreso Continental de la ORIT, realizado en 1965.

68 Al respecto: CGT, Instituto de Capacitación y Formación Social Sindical. Curso de Adiestramiento Sindical Superior (Buenos Aires: Secretaría de Prensa, Cultura, Propaganda y Actas, 1968). Entre 1969 y 1970 cambian la organización de esta segunda parte y el nombre de algunas materias, pero no sustancialmente los contenidos. Los nuevos temas fueron: Participación sindical en la Alianza para el Progreso; Prensa obrera y Relaciones Públicas; La Organización de los Estados Americanos (OEA) y el COSATE; Origen y evolución del Movimiento Sindical Argentino (que reemplazó la materia sobre conducción sindical).

69 Primera Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo, realizada en Bogotá, mayo de 1963.

70 CGT, Instituto de Capacitación (1968, 1969 y 1970).

71 Al respecto, ver Michael Werner y Bénédicte Zimmermann, "Beyond Comparison: Histoire Croisée and the Challenge of Reflexivity", History and Theory 45: 1 (2006): 30-50.


Bibliografía

Fuentes primarias

Archivos:

Archivo de la Biblioteca Nacional (ABN), Buenos Aires-Argentina. Fondo Centro de Estudios Nacionales (CEN).         [ Links ]

Archivo del Sindicalismo Argentino "Santiago Senén González", Universidad Torcuato Di Tella (ASASG-UTDT). Buenos Aires-Argentina.         [ Links ]

Centro de Documentación y Archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA). La Plata-Argentina.         [ Links ]

International Institute of Social History (IISH), ICFTU Archives. Ámsterdam-Holanda.         [ Links ]

Entrevistas:

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