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Análisis Político

versão impressa ISSN 0121-4705

anal.polit. v.18 n.55 Bogotá nov. 2005

 

Reseñas

Colombia y Venezuela: debates de la historia y retos del presente

Colombia and Venezuela: Story debates and present challenges

 

Socorro Ramírez y José María Cadenas
(Coordinadores académicos y editoriales),
Universidad Central de Venezuela-IEPRI, Universidad Nacional de Colombia
Grupo Académico Colombia-Venezuela, 2005, pp. 293.


Por: Carlos Germán Sandoval
Politólogo, IEPRI-Universidad Nacional de Colombia


Este es el tercer libro publicado por el Grupo Académico Colombia-Venezuela. El texto tiene varias cualidades: es producto de un amplio trabajo conjunto de académicos de universidades de los dos países, hace una significativa contribución al tema de la historia y la historiografía, y perfila asuntos expectantes de enorme importancia para el presente y el futuro de ambas naciones al desarrollar interesantes aportes al entendimiento de su contexto internacional, en particular sobre las relaciones con Estados Unidos, las problemáticas fronterizas y étnicas, y los nuevos asuntos relacionados con la cibersociedad.

Desde su portada, que esboza un rostro con los rasgos de Santander y Bolívar, se evidencia un intento del Grupo Académico Binacional por contribuir a la compresión y a la superación recíproca de las viejas rencillas históricas y a generar nuevas miradas constructivas sobre asuntos de interés binacional.

El libro está integrado en dos secciones, nueve capítulos y cuatro anexos. En su introducción, los coordinadores del Grupo Académico dan cuentan de los numerosos obstáculos que rodean las actuales relaciones entre Colombia y Venezuela y ponen de relieve la importancia de los estudios y de las redes de investigación y cooperación binacional para mantener la prudencia y la sensatez en el manejo de las crisis entre los gobiernos. Las demás páginas de la introducción hacen un rápido repaso por los aportes de los dos libros anteriores ( Colombia-Venezuela: agenda común para el siglo XXI , de 1999, y La vecindad colombo-venezolana: imágenes y realidades , de 2003), el estimulo a las tesis de estudiantes orientadas en el marco de este proyecto y la valiosa experiencia de once reuniones binacionales para la discusión de los temas centrales del estudio sobre la vecindad.

La primera sección, historia e historiografía comparada, trata el qué pasó y cómo nos lo contaron a través de cinco capítulos elaborados por reconocidos historiadores en un esfuerzo de lectura binacional del pasado colombo-venezolano. Estos capítulos se enfocan principalmente en el estudio de los manuales de historia y su función pedagógica e ideológica, las historias fragmentadas que atendieron los intereses de poderes locales y regionales, y los mitos que perduran hasta el presente sobre la época más citada de la relación compartida: la Gran Colombia. Dos de estos capítulos son ensayos historiográficos; los otros tres son artículos de análisis histórico; los cuatro primeros abordan el siglo XIX y el quinto se refiere al siglo XX.

Pese a que sólo participó un historiador colombiano en la elaboración de esta sección del libro, son artículos que incorporan de manera explícita el enfoque comparativo y los lectores colombianos podrán encontrar un buen esfuerzo de los académicos venezolanos por contextualizar y entender la construcción de la historia de amores y odios entre los dos países.

La segunda sección, encrucijadas del presente, consta de cuatro capítulos que muestran algunos de los asuntos latentes que retan a los dos países en sus diversas coyunturas internas desde los inicios del siglo XXI. El primer artículo de esta sección realiza un examen al impacto que ejerce el contexto hemisférico e internacional en las relaciones gubernamentales entre los dos países y, en particular, se pregunta si ha existido desde inicios del año 2000, o podría darse hasta ahora, una triangulación de las relaciones entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos. Los siguientes dos ensayos responden al tratamiento, desde la perspectiva venezolana, de las zonas fronterizas y la educación universitaria indígena binacional. El último artículo de esta sección desarrolla una novedosa mirada comparativa a las políticas de conectividad, destaca las problemáticas de cada país en los temas de videojuegos e internet y evalúa el esfuerzo del Grupo Académico por aprovechar estas tecnologías para la comunicación interna y la difusión de resultados.

Los enfoques, el lenguaje y los conceptos involucrados en el contenido de este libro infligen un desafío de lectura multifacética a sus potenciales lectores. Quizá esta particularidad este validada por el momento coyuntural que viven los dos países, que exige una renovación y ampliación de los diversos marcos de construcción intelectual binacional.

El entendimiento de la historia es parte fundamental de ese proceso de acercamiento y distensión de la relaciones binacionales. Entendimiento que ha mostrado una tendencia en Latinoamérica al ensimismamiento nacional, agudizado en todo Occidente por el compromiso fuerte de la historia como disciplina en la construcción de los estados nacionales. Tal como lo expresa Medófilo Medina en la introducción al libro, "esta dificultad de reconstruir nuestra historia y comprender la historia del 'otro'constituye la principal fuente del desconocimiento entre los países latinoamericanos". En su primera contribución dentro del libro, Inés Quintero revisa cómo la Gran Colombia , periodo considerado un hito en la relación binacional colombo-venezolana, puede resultar más bien un mito generado por lo dispositivos ideológicos de la historia en función de la identificación de los ciudadanos con su Estado. Tanto en Colombia como en Venezuela sus ciudadanos coinciden en saber, según lo aprendido en la educación primaria, que el 17 de diciembre de 1819 Simón Bolívar creó la República de la Gran Colombia , la cual comprendía los territorios de Venezuela, Nueva Granada y Quito. El problema del que pasó y cómo nos lo contaron comienza a tornarse diferente en las dos naciones cuando se abordan las causas que llevaron al derrumbamiento de la Gran Colombia en 1830; para los colombianos el asunto pasó por las manos de José Antonio Páez, quien ignoró la autoridad de la Constitución y en franco desacato a Bogotá armó "rancho aparte". Para los venezolanos el desmoronamiento de la República de Bolívar fue culpa de Francisco de Paula Santander, por las discrepancias políticas evidentes con el Libertador, y por las acusaciones de participar en el frustrado atentado que tuvo lugar en septiembre de 1828.

Estas y las posteriores rencillas políticas entre Colombia y Venezuela fueron convenientemente aprovechadas por los manuales de historia de cada país para engendrar el concepto de historia patria, elemento fundamental para la consolidación de cualquier nación. Tal como lo describe Leonardo Bracamonte en su artículo dedicado al estudio del encuentro de la historiografía con los imperativos docentes en nuestros países, las pasiones, los odios y los amores entre Colombia y Venezuela fueron delineados a través de los textos escolares del siglo XIX y XX. Textos para la enseñanza de la historia nacional plagados de construcciones ideológicas y exaltaciones morales enfrentadas entre los dos países, pero finalmente funcionales para la afirmación republicana de cada uno.

El artículo Adriana Hernández sobre las instituciones históricas en los dos países, también intenta desvirtuar de alguna forma el hito de la Gran Colombia. La autora venezolana ofrece afirmaciones polémicas que se refieren al papel cumplido por los dirigentes de aquella época y de su incapacidad para adaptar en la Gran Colombia las estructuras políticas de Europa, moldeadas por la Revolución francesa. Al contrario de lo que plantea la autora, aquí podríamos preguntarnos más bien por la incapacidad recurrente de nuestros dirigentes para imaginar y crear instituciones criollas, adecuadas a unas condiciones geográficas, demográficas, sociales y culturales, muy diferentes a las del resto del mundo Occidental, que impidió la adecuada viabilidad de la Gran Colombia o de los posteriores modelos político-institucionales.

Con respecto a los retos del futuro, el libro, escrito antes del caso Granda, se adelanta a los acontecimientos y apunta a las sensibilidades geopolíticas que genera en Venezuela la alianza política y militar de Estados Unidos con Colombia. Es evidente que las mutuas sospechas y recriminaciones en la relación bilateral tienden incluso acrecentarse en el plano trilateral. Como bien lo expone el artículo de Socorro Ramírez, existen elementos en la política exterior norteamericana, especialmente los que inciden en el desarrollo del conflicto en Colombia, que irritan al gobierno de Venezuela. A la vez existen elementos en la política interior y exterior venezolana, que son vistos con recelo por Estados Unidos y con nerviosismo por el gobierno colombiano. Todos estas incomodidades mutuas no se ventilan adecuadamente y se vuelven detonantes de crisis en las relaciones colombo-venezolanas, principalmente porque los mecanismo institucionales de diálogo y cooperación binacional se encuentran gran parte del tiempo anulados, lo que activa formas no óptimas para resolver las controversias, como la llamada diplomacia por micrófono.

Las regiones de frontera y las comunidades binacionales reciben el impacto directo de estos impasses entre los gobiernos centrales. El libro del Grupo Académico Binacional expone un artículo de Alberto Urdaneta con una visión, algo técnica, sobre la zona de integración fronteriza que, junto al texto de Esteban Mosonyi sobre la posibilidad de establecer una red universitaria indígena de la frontera, transmite al lector parte de las complejidades y desafíos que aun quedan por resolver en las regiones compartidas.

Finalmente, la mirada comparativa a los procesos generados por las nuevas tecnologías de la información en el sector del Internet y los videojuegos nos lleva a descubrir una nueva frontera entre Colombia y Venezuela. Aunque ambos países comparten iniciativas y tiempos similares en su inserción a la superautopista de la información, evidentemente Venezuela ha logrado afianzar mejor las políticas y los resultados de conectividad. La visión y la ambición venezolana en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información abrirán indudablemente nuevas controversias con los colombianos, lo cual se evidencia en el tema del satélite andino y el canal Telesur. Además, mientras que el gobierno de Venezuela ha creado y diversificado una serie de organismos de alta jerarquía institucional para el manejo sectorizado de la información nacional con impacto a nivel regional y subregional, Colombia ha relegado una modesta adaptación a este nuevo mundo con la creación de una Agenda de Conectividad, organismo subordinado al ministerio de Comunicaciones y aislado de una política agresiva sobre inforecursos. Sumado a esto, el artículo muestra cómo el conflicto colombiano ha expuesto también al país a su internacionalización negativa a través del videojuego, sin que medien organismos y políticas para el manejo de estos productos informáticos. Al igual que la frontera terrestre, el ciberespacio colombo-venezolano requiere beneficiarse de las gestiones de cooperación e integración para aprovechar el potencial de las comunidades virtuales en la construcción de lazos de vecindad y con vista a afrontar de mejor forma el futuro tecnológico.

Así, en conclusión, el lector habrá examinado tres siglos de relación colombo-venezolana, desde los polvorientos manuales de historia hasta los portales web. De ese modo, el libro constituye un aporte académico importante en el espectro de estudios sobre las relaciones entre Colombia y Venezuela, y con seguridad abrirá otras numerosas e innovadoras miradas sobre su pasado, su presente y su futuro.

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