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Análisis Político

versão impressa ISSN 0121-4705

anal.polit. v.22 n.65 Bogotá jan./abr. 2009

 

La Decisión De Desplazarse: Un Modelo Teórico A Partir De Un Estudio De Caso(1)

The decision to move: A Theoretical Model Based on a Case Study

María del Pilar Castillo Valencia
Profesora del Departamento de Economía, Universidad del Valle.


RESUMEN
La decisión individual de desplazarse y de hacia dónde ir está basada en la información que provee sus redes sociales. Este artículo describe un proceso de desplazamiento posible. A partir del análisis de los hechos que registran el desplazamiento en el Pacífico colombiano (zona rural de Buenaventura y la zona del Naya), en el plena actividad paramilitar, se logra captar patrones de amenaza y de información compartida, para plantear un modelo de redes sociales y con él explicar la conducta y el proceso seguido por quienes toman la decisión de abandonar su lugar de origen. Está centrado en el caso de dos grupos específicos de la población desplazada: los afrodescendientes y los indígenas.
Palabras claves: Desplazamiento forzado, conflicto armado, redes sociales


SUMMARY
A displaced individual’s decision with respect to her new location is based on information from her social networks. This paper describes a possible displacement process for civilians. It focuses on the displacement events occurred in the Colombian Pacific south west -rural zone of Buenaventura and El Naya- at the peak of the paramilitary activity. By means of identifying standard patterns of threat, information sharing and displacement, it builds a social network model for the relocation of displaced people. An alternative explanation of the behaviour of those fleeing from war follows from the model above. The model focuses on two specific population groups within displaced people: natives and African descendants.
Key words: Forced Displacement, armed conflict, social networks.


INTRODUCCIÓN
El desplazamiento en Colombia se ha convertido en una estrategia de supervivencia de los civiles frente a la guerra. Ya no sólo preocupa el número creciente de desplazados que llegan a la ciudad proveniente del campo, también preocupa el desplazamiento que se produce dentro de las mismas ciudades, y preocupa la falta de capacidad y flexibilidad de los sistemas espaciales y de los gobiernos locales para adaptarse a estos cambios acelerados que hoy sufren. Los desplazamientos masivos, cada vez más comunes en las ciudades, en los barrios, e incluso en las calles, se han vuelto una constante en los municipios caracterizados como receptores. La estrategia de los civiles de moverse de un lado a otro producto de la llegada de los grupos armados que buscan un mayor control territorial, es la más eficiente para proteger su vida en zonas presionadas por la guerrilla y los grupos de autodefensa. Según el estudio de Echandía (2), el número de municipios intimidados por la guerrilla, los grupos paramilitares y el narcotráfico, en la década de los noventa pasó de 200. Los datos provienen de los reportes de amenazas, secuestros y asesinatos puestos en conocimiento de las autoridades y las denuncias diarias que recibe la Federación Colombiana de municipios. Como afirma Echandía, no sólo a nivel local estas organizaciones actúan como redes de poder que imponen control sobre la vida de la población, sino que también cambian las relaciones establecidas entre ellos. En este contexto, los civiles que no se deciden por apoyar al nuevo poder imperante en la zona, se ven obligados a desplazarse a otros lugares, fuera del dominio del grupo que amenaza, a romper sus redes sociales y a crear otras. La dinámica de desplazamiento que impone la guerra lleva a los civiles amenazados a recurrir a sus contactos personales o sociales para obtener información que les resuelva un problema que, en principio, les es ajeno, cambiando la configuración de sus redes sociales tanto en el sitio de llegada como el de salida.

El proceso de conversión de una ciudad en la mayor receptora de desplazados es en sus comienzos un proceso aleatorio que emprenden unos cuantos civiles pero que, luego, se convierte en un proceso determinístico seguido por una mayoría. Los primeros que se desplazan son imitados por otros desplazados, y estos a su vez, son imitados por los siguientes, generando lo que hoy conocemos como ciudades receptoras de desplazados. Sin embargo, más allá de considerar la imitación que, en últimas, podría no ser difícil de modelar, está el tratamiento de la información que se produce con la interacción de los agentes en el territorio de salida y de llegada. Por ejemplo, los grupos armados generan información a través de sus acciones violentas, de las amenazas, de impartir terror y miedo en las regiones expulsoras. También los agentes civiles producen información cuando se desplazan y cuando eligen un lugar (3). Estos bits de información que llegan a las comunidades y a los desplazados potenciales, se convierte en el insumo principal para tomar sus decisiones. Pero, ¿cuál es el mecanismo que se produce en sus mentes para lograr el nivel de coordinación que se observa en las acciones de los desplazados? La modelación de estos procesos es compleja, no es posible descubrir los procesos cognitivos que hay detrás de sus decisiones, ni la forma en que reaccionan frente a la amenaza, o si deliberan con otros cuando van a tomar la decisión.

A pesar de que la única información disponible son los lugares de partida, los de tránsito y los de llegada de los desplazados, sin embargo, es posible plantear una hipótesis alternativa que explique lo que está ocurriendo en el proceso del desplazamiento. Analizando los datos del sistema RUT, se reconstruyen las redes teóricas espaciales y, por medio de los relatos de los campesinos en algunos casos específicos de desplazamiento, se reconstruye la estructura de sus redes sociales. Finalmente, a través de la interacción entre estas dos redes se llega a su transformación, vía el flujo de información que circula por ellas.

El desplazamiento forzado se ha convertido en una piedra en el zapato para el gobierno nacional. A pesar de estar enfrentando un conflicto hace más de treinta años, el país no estaba preparado para resolver este fenómeno. Las políticas públicas han surgido como políticas paliativas o asistenciales que buscan crear las condiciones mínimas de supervivencia de los desplazados, su integración al estado y su posible retorno a los lugares del origen. Sin embargo, se ha encontrado que la población, de forma inmediata, se adapta a las nuevas condiciones, aprende cómo tomar decisiones en muy poco tiempo, a qué lugar dirigirse si es blanco de la violencia, y también a demostrar que solamente ellos pueden decidir cuál es el momento adecuado para retornar a los lugares de los que habían sido desterrados. Estos aprendizajes no son el resultado directo de la comunicación entre el gobierno y la población, tampoco de la inmediata intervención estatal, sino de la interacción entre los individuos y sus comunidades y de las relaciones existentes entre ellos. Esa interacción que se traduce en la transmisión de información, lleva a que las comunidades afectadas, tanto expulsoras como receptoras, procesen la información de forma rápida y eficaz, para transformar una situación riesgosa para sus vidas en una situación estable en términos de la protección de su integridad física.

Este artículo no pretende dilucidar las causas, los mecanismos y los motivos que conducen al desplazamiento masivo de civiles. Nos interesa conocer cuál es el proceso que sigue la población cuando se enfrenta a un hecho que pone en peligro su supervivencia, cuál es el mecanismo que le permite responder y cuáles son los criterios que usa para tomar la decisión de convertirse en un desplazado. Adoptamos la siguiente hipótesis: la elección del individuo depende de las relaciones que establece con sus pares. Cuando hablamos de pares nos referimos a sus amigos y familiares y a sus conocidos, los vínculos que tiene con ellos, a la información que éstos brindan y a la forma en que es procesada. Esta propuesta desarrolla en forma precisa una de las hipótesis planteadas por Salazar, Castillo y Pinzón (4), también basado en el uso de la metodología de las redes sociales, para entender la conducta seguida por los desplazados principalmente en el nodo de expulsión. Nuestra elección metodológica nos lleva a considerar diferentes redes, tipos de vínculos y diferentes flujos de información para entender las decisiones y movimientos de los desplazados, partiendo de una estructura espacial fija. De igual forma, también nos conduce a analizar la transformación que estas redes espaciales y sociales experimentan en los nodos de expulsión y recepción cuando aparecen los primeros desplazados. Esto causa una cascada informativa que lleva a que los potencialmente desplazados los sigan, coincidiendo la población de muchos nodos expulsores en muy pocos nodos receptores. El carácter de desplazado genera redes sociales -entre desplazados- más densas, con vínculos y trayectorias más usadas que los de redes sociales formadas por desplazados y no desplazados.

La metodología que se plantea en el artículo distingue dos tipos de redes: las espaciales y las sociales. La primera es una red dada, completa, compuesta por nodos en los que se ubican los agentes de las comunidades que serán amenazadas por un grupo armado ilegal. En esta red se inicia el proceso del desplazamiento y es el punto de partida del modelo. Los vínculos están definidos de acuerdo con un criterio de vecindad geográfico, dos comunidades estarán conectadas si son vecinas. A los vínculos existentes entre estos nodos los llamaremos débiles (5), interpretándolos como vínculos que se activan en situaciones específicas. Las comunidades que se desplazan transmiten a sus vecinas la información o el conocimiento necesario para encontrar soluciones no sólo inmediatas, sino también óptimas desde el punto de vista económico. Esta información esta relacionada con los lugares a los que podrían ir y en los que podrían encontrar mejores condiciones.

Paralelo a la red espacial tenemos una estructura o red social para cada individuo. Los vínculos son definidos por relaciones de amistad o parentesco, relaciones de largo plazo que no dependen de su posición espacial. Es una red que ya existe y es el patrimonio social tanto de los desplazados, como de los desplazados potenciales.

En cada nodo de la red espacial un individuo, que es sometido a la amenaza o a la violencia directa por parte de un grupo armado (6), tiene que decidir si abandona su comunidad, o si permanece en ella. Las consecuencias son evidentes en ambos casos. Si decide desplazarse, está tomando una decisión que implica un cambio en sus condiciones laborales y sociales: la pérdida del empleo o de su actividad económica, una disminución en sus ingresos, un rompimiento de sus relaciones sociales y comunitarias, entre otras cosas. Si decide quedarse en el lugar la probabilidad de ser objeto de la violencia aumenta. Desde el punto de vista técnico las dos soluciones no incrementan el bienestar de los individuos, al contrario desmejoran -la segunda más que la primera- las condiciones de vida de los potenciales desplazados. Sin embargo, la segunda garantiza, al menos, mantener la vida y su integridad física.

Ante la disyuntiva de desplazarse o no, la evidencia empírica nos muestra que muchos deciden huir. ¿Cómo lo hacen? Los primeros que deciden huir, en una red espacial, lo hacen con base en la información que obtienen de sus contactos sociales ubicados por fuera de esa red. Los individuos que componen estas estructuras sociales se convierten en la semilla para los futuros desplazados, al brindar información sobre los posibles lugares a los que podrían desplazarse. Un familiar, un amigo o un paisano le proveerán asistencia directa -alojamiento, alimentación, transporte-, reduciendo los costos del desplazamiento.

Con estos primeros civiles el proceso de desplazamiento se inicia y se produce la interacción entre nodos de las redes espaciales y sociales. Los segundos en desplazarse contarán con un conjunto más amplio de información que contendrá no sólo la que le llega de sus contactos sociales ya existentes sino que ahora tendrán información de sus vecinos que se encuentran en condición de desplazados, de las características sociales y económicas del lugar que eligieron, de la existencia de organizaciones y de ayudas. Con el paso del tiempo esta información se vuelve más valiosa para los potenciales desplazados porque reduce los costos económicos y sociales de movilizarse. Cuando se inicia el proceso de desplazamiento, como afirma Banerjee (1984) en un contexto de la migración, los individuos distinguen entre información directa y latente (Banerjee en Winters et al, 2001). La directa es la que ha sido transmitida a través de visitas o contactos con familiares mientras que la información latente es el conocimiento común que se tiene sobre la migración. En nuestro caso, la información directa, la que está relacionada con los eventos que están ocurriendo en ese momento, se transmite a través de los vínculos espaciales entre un desplazado y uno que aún no se ha desplazado -pasa de comunidad a comunidad-. Para éste último la información que proviene de sus vecinos desplazados, de los que ya fueron amenazados, se convierte en un insumo importante en el momento de tomar su decisión. Si decide imitar sus decisiones, entonces él estará transformando los vínculos espaciales, los que transmiten la información directa, en los nuevos vínculos sociales formados en lugares de llegada. Mientras que la información latente proviene de sus vínculos sociales, es una información que ya existía, y que le ofrece la posibilidad, bajo otras condiciones, de moverse a esos sitios cuando la amenaza ocurra.

En principio, los nodos donde se ubican sus contactos sociales pueden ser un punto de referencia sobre el lugar al cual podrían desplazarse. Sin embargo, esta información no es suficiente para reducir la incertidumbre que tienen acerca del lugar y del tratamiento que podrían recibir al llegar como desplazados. Es natura pensar que para los primeros que se desplazan, la única fuente información que tienen proviene de su red social pero una vez, el número de desplazados se incrementa, esta información pierde importancia y es superada por la nueva información que están generando los desplazados. Desde el punto de vista de la estructura de las redes y de su transformación, ocurre un fenómeno paralelo: cuando los agentes se desplazan rompen sus vínculos en la red espacial, es decir, ellos desaparecen en esos nodos, y por tanto, sus relaciones, pero también aparecen formando parte de la red social de los desplazados, en el sitio de llegada.

Veamos dos resultados simultáneos de la decisión de desplazarse. Por un lado, mientras que los vínculos débiles entre individuos representativos se hacen fuertes cuando se transmite la información -sobre la amenaza y la decisión- a los demás miembros de la red espacial. El nodo donde está ubicado este agente representativo, desaparece de esa red. De otro parte, el nodo o más bien, las relaciones que tenía con otros agentes en la red espacial que habían desaparecido se reconstituyen en otro lugar, más precisamente en el lugar donde se encuentran otros desplazados. El ser desplazado atraerá a los nuevos desplazados que provengan de sus comunidades vecinas, convirtiendo antiguas relaciones espaciales en relaciones sociales en el sitio de llegada. Lo que buscan los potenciales desplazados es ubicarse en nodos en los que se encuentren otros desplazados porque saben que con una alta probabilidad existirá una red de apoyo y esto, a su vez, atraerá a nuevos desplazados. Las relaciones sociales entre desplazados, formadas en el sitio de acogida, son más valoradas que las relaciones sociales que pueden formarse en sitios donde no hay más desplazados. En otras palabras, lo que están haciendo los desplazados es restituir unas redes espaciales rotas y convertirlas en unas redes sociales que reducen los costos de movilización para los futuros civiles amenazados y por tanto, se transforman en puntos de atracción, en nodos que reciben la mayor cantidad de desplazados.

Buscamos, pues, entender cómo evolucionan, en el desplazamiento forzado, los procesos individuales para convertirse en procesos colectivos y cómo ocurre la transformación de sus redes espaciales y sociales. Aunque no usamos un modelo econométrico que permita probar directamente las hipótesis que sustentan el modelo, sí intentamos ilustrarlas con dos casos específicos de desplazamiento, ocurridos en la zona rural de Buenaventura, entre 1999 y 2004 (7).

Estos dos casos muestran cómo operan las redes sociales. Su función básica es difundir la información entre todos sus miembros. En el contexto del conflicto colombiano, las redes sociales, por un lado, sirven para transmitir la amenaza, el terror, la violencia de los grupos armados, pero por otro lado, también transmiten la información que les permita protegerse de ellas. Por ejemplo, cuando una comunidad es amenazada, la información que transmite a sus vecinas reduce el riesgo de sufrir las mismas consecuencias que la comunidad amenazada. Esta conducta se aprecia en las etnias o en los grupos indígenas frente a las acciones violentas de los grupos armados e incluso se hace evidente en la forma en que abordan los procesos de retorno. En las estadísticas que sobre el conflicto armado tiene la Gobernación del Valle, los indígenas son los que tienen la mayor participación en los programas de retorno que se han llevado a cabo. Como afirma Roseman (8), para el caso de la migración, y que bien se puede aplicar al desplazamiento, la movilidad de los estos grupos de población se puede calificar como temporal o definitiva, dependiendo de cómo es su centro de gravedad. Para los indígenas, por ejemplo, su centro de gravedad se mantiene: pueden salir de sus casas y regresar con menos dificultad que otros grupos de población. El pronto regreso de los indígenas a sus sitios de origen lleva a que las redes espaciales que se han roto con el desplazamiento, se restituyan rápidamente. Mientras que para los afrodescendientes, la falta de organización y de estructura de sus comunidades hace que el centro de gravedad se pierda y se construya en otro lugar, es decir, una vez se rompen sus redes espaciales, éstas se convierten, casi de forma definitiva, en sus redes sociales en el sitio de destino. A diferencia de lo que ocurre con los negros del pacífico, el proceso de desplazamiento de los indígenas se puede clasificar como un proceso cíclico o temporal (9). Ellos optan por salir para proteger sus vidas pero retornan con una probabilidad alta. La mayoría de grupos afrodescendientes tienen a permanecer y a fortalecer sus redes sociales en el sitio que los acoge.

A Buenaventura confluyen tanto desplazados indígenas como afrodescendientes. Este es el municipio con el mayor flujo de desplazados en el sur occidente colombiano. Su casco urbano se ha convertido en receptor y expulsor a la vez. Según el estudio realizado por el Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados UNHCR, Buenaventura registró altos niveles de recepción de población. Por ejemplo, en el 2001, según cifras del RUPD, se desplazaron 8,699 personas, a raíz de las masacres ocurridas en el Naya y en las cuencas de los ríos Cajambre, Raposo y Yurumanguí, en las que se vieron afectadas, principalmente, las comunidades afrocolombianas. En iguales circunstancias, en el 2003 se desplazaron hacia el puerto cerca de 15.000 personas que provenían de corregimientos -ubicados en el Bajo Calima- disputados por las Farc y las Autodefensas. En marzo y abril de mismo año, se registraron masacres, perpetradas tanto en el área urbana del municipio como en el sector de Zabaletas.

Este artículo está dividido en cuatro secciones. La primera sección reseña algunos de los trabajos sobre desplazamiento en Colombia y sobre migración internacional. La segunda expone un modelo teórico para mostrar un posible proceso de toma de decisiones seguido por los desplazados. La tercera establece la transformación y características de las redes de desplazados. La cuarta sección relata dos episodios de desplazamiento ocurridos en el periodo 2000-2004, en el Valle del Cauca y norte del Cauca.

I. ESTUDIOS SOBRE DESPLAZAMIENTO EN COLOMBIA Y MIGRACIÓN INTERNACIONAL
Entre los estudios sobre cómo modelar el desplazamiento, desde una metodología individual en Colombia, han sobresalido los trabajos de Ibáñez y Kirchhoff (10). Éste se ha centrado en aplicar la estrategia optimizadora de los modelos neoclásicos, interpretando la decisión de desplazarse como producto del análisis de costo-beneficio realizado por el individuo, en el que compara el ingreso esperado en el sitio de recepción con el ingreso obtenido en el de expulsión. Usando en forma detallada la información proveniente del Sistema Rut, han intentando describir las decisiones de los desplazados y cómo estás modifican sus niveles de utilidad. Los resultados provenientes de estos modelos han logrado, no sólo la caracterización del desplazamiento, a nivel municipal, en términos de sus causas, sino también, han confirmado la importancia que el conflicto tiene sobre el fenómeno. Dentro de esta misma línea de investigación, Ibáñez y Querubín (11) modelaron los determinantes del deseo de retorno de la población desplazada. Siguiendo el enfoque típico de la nueva economía de la migración, supusieron que las familias deciden entre retornar y no retornar, basados en el criterio del mayor beneficio neto. La novedad de su método está en que adicionan variables propias de una situación de guerra al modelo neoclásico de retorno de los civiles. La percepción de seguridad es captada a través de los agentes armados que los expulsan, el motivo de expulsión y la tasa de homicidios en el lugar de origen. De igual forma, las oportunidades económicas de los posibles lugares de recepción son medidas a través de la vinculación al mercado laboral tanto en el lugar de partida y como en el de salida. La pertenencia a organizaciones y la duración del desplazamiento les permite capturar la importancia de la elección del lugar de llegada en las decisiones de los desplazados. La propiedad de la tierra aparece como un factor fundamental para explicar el deseo de retorno. Los que poseen títulos legales, de propiedad colectiva, tienen a desear más el retorno a su sitio de expulsión que aquellos que no lo tienen. Aunque los autores encuentran que la existencia de redes sociales, o de organizaciones campesinas, en el lugar de origen favorece el regreso de los desplazados, no intentan contratar la hipótesis acerca de la importancia de las redes sociales en los lugares recepción como una explicación válida a la falta de deseo por retornar de las familias desplazadas.

A nivel internacional los académicos han centrado su atención en los estudios sobre migración. El flujo de personas que llegan a Estados Unidos provenientes de México, en busca de mejores oportunidades laborales, ha generado un número creciente de modelos y reflexiones en torno a cómo explicar la decisión individual de migrar. Los primeros estudios, basados en los fundamentos de los modelos de decisión racional neoclásicos, explican la decisión de migrar como el resultado de comparar los posibles beneficios que genera el lugar de destino frente a los beneficios obtenidos en el de origen. Sin embargo, una línea complementaria de investigación sobre los determinantes de la migración se ha centrado en establecer la importancia de las redes sociales de los migrantes, en la decisión de desplazarse a otro país de los potenciales migrantes. Incluso, algunos argumentan que la teoría de las redes sobre la migración internacional, provee un marco teórico para entender la importancia relativa de los factores económicos y no económicos (Waldorf) (12). No obstante, los defensores de mantener los fundamentos de la teoría neoclásica en el análisis, argumentan que si las redes son el medio que transmite la información de los migrantes experimentados a los nuevos migrantes, entonces las redes sirven para determinar el ingreso esperado, y disminuir la incertidumbre asociada con la migración. Las redes estarían cumpliendo el papel de ser el mecanismo que les permite llegar más rápido al resultado que genera el esquema del cálculo de los beneficios netos.

Sin embargo, la inclusión de las redes sociales en la explicación de la migración va un poco más allá. La literatura sugiere dos mecanismos por los cuales las redes afectan la decisión de migrar. Primero, los miembros de las redes dan asistencia a los nuevos migrantes (alimentación, vivienda, transporte, etc.) reduciendo los costos de migración. Segundo, las redes proveen información, lo que permite a los que la reciben actualizar su distribución subjetiva de los retornos de la migración. Winters examina el papel de la familia y de la comunidad basados en las redes de la migración que ocurre desde la zona rural de México a los Estados Unidos, usando los datos de la encuesta nacional de los hogares rurales mexicanos. Los autores distinguen el papel que cumplen las redes familiares y las comunidades. Las primeras son vistas como las redes de los "vínculos fuertes", entendidas como la relación entre amigos muy cercanos y de parentesco, y las de las comunidades como las redes de los "vínculos débiles", determinados por las relaciones entre conocidos. Se espera que ambas redes provean diferentes grados de asistencia e información para los migrantes potenciales, y que, en algunos casos estas redes se complementen o se substituyan. Las redes familiares sólo benefician a la familia nuclear y transmiten a los hogares la información concerniente a las experiencias que han vivido de otros miembros de la familia. Mientras, que la información de las redes de la comunidad, la cual beneficia a todos los individuos que la conforman, resulta de las experiencias de migración retransmitidas de sus miembros. El valor de la información transmitida por este tipo de red depende de dos factores: primero, de si un mensaje privado recibido es totalmente expresado. Y segundo, de si la fuente del mensaje es confiable.

Este procedimiento es similar al seguido por Munshi (13) en su trabajo sobre los migrantes estacionales mexicanos a los Estados Unidos. Munshi encontró, confirmando hallazgos de otros investigadores, que los lazos entre los paisanos tendían a hacerse más fuertes una vez en los Estados Unidos, y que este cambio sociológico se veía reforzado por la emergencia de instituciones basadas en lazos comunitarios - clubes de fútbol, por ejemplo-. En los Estados Unidos la demanda por fuerza de trabajo de agrícola mexicana no parece disminuir en el tiempo. La red mexicana de Munshi tiene, sobre todo, una motivación económica. Casi todos los migrantes son temporales y casi ninguno aspira a quedarse en forma definitiva en los Estados Unidos. Aún así el desarrollo de lazos con otros miembros de sus comunidades de origen genera una repetición, en los nodos de destino, de las estructuras existentes en sus nodos de partida. De hecho, al ser una red formada con objetivos económicos, el valor asociado a la migración debe ser positivo. Los migrantes no pierden sus hogares en sus nodos de salida y el ahorro obtenido en los nodos de destino debe convertirse en inversiones en los primeros.

¿Ocurre lo mismo en Colombia? Como lo afirma Salazar, Castillo y Pinzón (2007), no es posible asociar ganancias económicas evidentes al desplazamiento. Primero, porque la pérdida de propiedad, de capital físico y humano son casi irreversibles. Segundo, porque la gran mayoría cae en la trampa de pobreza en la que ya han caído los pobres de las ciudades. En cuanto a las redes sociales, no hay estudios específicos o bases de datos que registren la evolución de las redes sociales y del capital social de los desplazados en los nodos de llegada. En un estudio de Solidaridad Internacional (14) hay evidencia directa acerca de la preservación de los lazos comunitarios propios de sus redes sociales basadas en el parentesco ampliado para los desplazados de la zona rural de Buenaventura. La estructura social de las comunidades desplazadas, fundamentada en clanes familiares extensos con muchas conexiones dentro de cada comunidad y con conexiones en otras comunidades, ha favorecido la emergencia de desplazamientos colectivos que conservan la estructura social. Estas estructuras sociales densas se reproducen a escala del núcleo familiar: estos tienden a ser más numerosos que el promedio nacional, superando los cuatro miembros y alcanzando en ocasiones los diez.

Como la mayor parte de los encuestados por Solidaridad se desplazó en forma colectiva, muchos de ellos dicen haberse conocido en los procesos de desplazamiento desde distintos lugares del Pacífico. Más importante aún, los que vienen de los mismos lugares, en grupos grandes, tienden a seguir juntos en Buenaventura urbana y a localizarse en los mismos barrios. Esta es una evidencia fuerte de que, al menos en el caso de Buenaventura, no hay pérdida de los lazos comunitarios originales, y de que el tamaño de la red en el nodo de llegada sí puede aproximarse por el número de desplazados desde un cierto lugar de origen. Si, además, la probabilidad de que haya una relación entre desplazados de comunidades distintas no es baja, la densidad de los vínculos entre los desplazados que viven en el casco urbano tiende a ser alta. De hecho, como lo sugiere el mismo estudio, hay una gran diferencia entre el desplazamiento individual de ciudadanos del interior del país, casi siempre por motivos económicos (los llamados "paisas"), y los desplazamientos colectivos de las comunidades negras e indígenas de la Buenaventura rural y de otros lugares del Pacífico colombiano hacia Buenaventura urbana.

II. EL MODELO

Los agentes
Siguiendo el planteamiento básico del modelo de información en redes sociales de Gale y Kariv (15), modelamos el proceso de toma de decisiones para el desplazamiento en Colombia. Partimos de considerar que hay un conjunto finito de comunidades indexadas C por i = 1,....,n. En cada comunidad hay un continuo de agentes idénticos conectados entre sí, que forman un grafo completo. El grafo que forman los individuos en la comunidad i es reemplazado por un único agente representativo quien toma decisiones por toda la comunidad. Cada i cuenta con información privada wi Î W que solamente él conoce. La incertidumbre que tiene  sobre la información de los demás se representa por una probabilidad a priori P(wj).

Las acciones
Sea A = {D, ND} el conjunto finito de acciones. La primera acción tiene asociada un conjunto de lugares de recepción que el agente elige. Cada i recibe una señal privada σi(w) en el periodo 1, en el que σi : Ω → Ry wi ∈ Ω con probabilidades a priori  Pr(w = wi) = p, con p > 0.Y sea U: A xΩ→R, la función de pagos medible para cada acción.

La red
En el modelo presentamos dos tipos de red: una espacial y una social. La red espacial es representada por una familia de conjuntos de nodos {Gi : i = 1,....,n } en el que Gi R ⊆ {1,.., i – 1, i + 1,..,n } . Para hacer el análisis más sencillo suponemos que cada tiene como máximo cuatro vecinos. En términos técnicos, para cada i, el cardinal máximo de Gi es tres y representa a los vecinos (espaciales) de i. Los conjuntos {Gi : i = 1,....,n} definen un grafo no dirigido con nodos G = {1,....,g} y vínculos débiles. La red social está representada por una familia de conjuntos {Si : i = 1,...,n}. Cada Si define un grafo no dirigido con nodos S = {1,...,s} y vínculos sociales .

Veamos la estructura espacial en la figura 1. Apreciamos dos comunidades etiquetadas con i y j, como agentes representativos. Cada una está formada por cuatro individuos -nodos-, y cada uno cuenta con tres vecinos. En cada comunidad los individuos forman un grafo completo que, en términos intuitivos, establece que los individuos se conocen entre sí, ya sea por relaciones de parentesco, paisanaje o amistad y que, espacialmente están muy cerca. Al ser un grafo completo, cada i en su comunidad y cada j en su comunidad tienen grado 3. Aquí incorporamos el primer supuesto: si dos individuos pertenecen a una misma comunidad, se garantiza que habrá un vínculo entre ellos. Este supuesto es plausible porque consideramos comunidades pequeñas, con pocos habitantes, bajo nivel de desarrollo económico, pobreza y, por consiguiente, relaciones de dependencia entre sus miembros mucho más fuertes que en lugares con mayor población y mayor nivel económico. Esta noción de grafo completo o de densidad máxima nos facilita asumir que hay un flujo de información permanente entre ellos, y que cualquier hecho que ocurra en la comunidad es conocido por todos de forma rápida y directa a través de sus vínculos. En el siguiente dibujo se puede observar a los individuos representativos conectados entre sí.

Figura 1

Fuente: Diseño del autor

Equilibrio
En el periodo t, un agente armado lanza una amenaza o una acción violenta contra el agente representativo i de una comunidad. Este agente deber elegir entre desplazarse, no desplazarse. Si decide desplazarse, también debe decidir un lugar de recepción. En el periodo t + 1, los agentes que están conectados espacialmente con i, los jÎ Ni, reciben una amenaza del grupo armado y observan las acciones del agente i pero no su información privada. En este periodo, ellos son llamados a tomar sus decisiones.

Al comienzo de cada periodo t el agente i toma sus decisiones. Cada i observa las acciones ajt elegidas por los j∈ Ni  y actualiza sus creencias. El conjunto de información de i en el periodo t consiste en una señal σi(w) y la historia de las acciones. El primer elemento del conjunto indica que si el agente decide desplazarse, él también elige un s como su lugar de recepción. El comportamiento del agente puede ser descrito así: en forma aleatoria un agente armado lanza una amenaza a un agente i ubicado en un nodo de la red espacial. El agente i, en el periodo t, observa su señal privada -la amenaza del agente armado- y las acciones y los lugares elegidos por sus vecinos (s1,..,sj,..,ss) en el periodo t - 1 y elige una acción a ∈ A.

¿Qué ocurre en la red específica? Aprendizaje con cuatro agentes representativos y dos acciones
Ahora vamos a describir uno de los procesos básicos del desplazamiento. Supongamos el caso especial de tres agentes representativos, N = {a,b,c} con dos acciones disponibles: Desplazarse (D), No desplazarse (ND). Estos agentes forman un grafo completo, de máxima densidad, en el cada uno es vecino, V, de los demás.

i) Va ={b,c}; Vb ={a,c}; Vc ={a,b};

Cada i  tiene una red social, Si  = {1,...,k},k≠i con cardinal finito. Los i enfrentan dos tipos de amenazas: una alta y una baja: Wi = {alta (h), baja (l)}. La alta implica que el agente i es el objetivo del grupo armado. En este tipo de amenaza, los agentes etiquetados con i estarían seguros que las acciones recaen en forma directa sobre ellos y eso necesariamente debería llevarlos a tomar la decisión de desplazarse. Mientras que una amenaza baja podría ser catalogada como un rumor más que una amenaza directa y que, en principio no debería llevar al desplazamiento forzado. Cada i conoce cuál es el tipo de amenaza que afronta pero no sabe la de sus vecinos. Lo único que cada uno conoce es la distribución de probabilidad a priori de los tipos de amenazas: P(alta)= p y P(baja) =1-p.  Se asume que las señales que reciben los agentes satisfacen esta condición, . Por tanto, wi es una variable discreta.

El conjunto de acciones para cada i, lo redefinimos como A = {D(s), ND}  y la función de pagos satisface


Esta función depende de las condiciones que encuentre en el sitio que elija - de la posibilidad de encontrarse con otros desplazados - y del tipo de amenaza que recibió. Nótese que para cualquier tipo de amenaza que ocurre con probabilidad positiva, las creencias del agente i en la fecha t toman la forma de un evento {wi} UIjt en el que Ijt registra toda la información sobre las acciones pasadas del agente j, conocimiento necesario para que tome la decisión en t.

Ijt = {ajt-1 ∧ Sjt-1 : j ∈Gi}

El primer elemento del conjunto indica la acción elegida en t - 1 por los miembros de su red espacial y el segundo elemento, sjt, el nodo receptor elegido en el periodo anterior.

1. En la etapa 1, un grupo armado selecciona forma aleatoria cualquiera de los agentes con probabilidad positiva. Supongamos que a es el agente elegido. A este agente el grupo armado le inflige una amenaza w ∈ W, que solamente él conoce y que sus vecinos sólo conocen que con probabilidad P(wh)será alta y que con probabilidad 1 - P(wh) será baja.

2. Habiendo sido informado sobre su tipo, el agente a toma su decisión. Si elige ND revela que su tipo es wl y ni la red espacial ni social se modifica. Ahora, si elige la acción D, revela que la amenaza recibida fue wh. El elegir D implica elegir un nodo dentro de su conjunto de nodos disponibles. Este conjunto está formado por los posibles lugares a los que podría ir, en principio, por los lugares donde están ubicados sus contactos sociales. Es decir, la decisión de desplazarse significa también crear un vínculo de desplazamiento con agentes de otras comunidades que no son directamente sus vecinos espaciales. ¿Cómo afecta esta decisión a los demás miembros de la red espacial? Observemos el proceso de transformación de sus redes: Sus vecinos observan la acción D y el nodo s pero no su información privada. Cuando toma la decisión de desplazarse, por un lado, sus vínculos débiles espaciales se convierten en vínculos fuertes,(i,j)w ≡ (i,j)f, y por ellos pasa la información contenida en la decisión D. Por otro, el vínculo social se convierte en vínculo de desplazamiento (i,k)s ≡ (i,k)d ∀k ∈ Si.

3. En la siguiente etapa, uno de los vecinos de a, el agente b  es amenazado (el vínculo (a,b)w se convierte en un vínculo (a,b)f). En esta etapa, independiente del tipo de amenaza que reciban, los agentes valoran más la decisión que tomaron sus vecinos que su propia información privada (16). Ya sea un rumor o una amenaza directa sobre él, decidirá desplazarse porque sus creencias le dicen que si se desplazó es porque la amenaza que él recibió fue alta, y quedarse en el sitio puede ser muy riesgoso para su vida. ¿A dónde podría desplazarse? Tendría dos alternativas: elegir el nodo s que eligió a  o escoger un sitio de acuerdo con su evaluación sobre la información transmitida por sus redes sociales. La segunda opción implicaría evaluar el lugar, sus características, la posibilidad de tener problemas de asimilación y de adaptación en el posible receptor. Mientras que el desplazarse a un sitio que ya otros han elegido le facilitaría las cosas a b. Primero, la relación que tenía con a, y que se había perdido, se fortalece convirtiéndose en una relación social en el nodo s, pues a través de ella, el agente b  podría obtener los beneficios que a ya ha recibido por su condición de desplazado en el sitio que él eligió.

En la última etapa, c es el agente amenazado. Él conoce que a y b se desplazaron y también conocen el lugar al que se desplazaron. Cuando c recibe la amenaza, sin importar si es alta o baja, él decide desplazarse. Él observa que su red espacial (que en últimas es su red social de vecinos) está destruyéndose y bajo el supuesto de que los sujetos quieren mantenerla, decide entonces irse a uno de los lugares de recepción que ya fueron elegidos por sus vecinos. Si ambos eligieron el mismo, entonces el problema está resuelto y rápido se logra la convergencia. Si ambos eligieron un lugar distinto, entonces el proceso de convergencia tardara un periodo más.

4. Los pagos están en función de la acción, del número de agentes que eligen el mismo lugar (el mismo vínculo), y de la información privada.

En el contexto de la red, para cualquier tipo t, y para la acción desplazarse, el pago para el jugador i, puede ser reescrito de esta forma:

pi(k, wi)

En el que k es el número de vecinos de i que decidieron desplazarse a s y con los que se encontraría en ese nodo, y de la información privada, wi. k estaría midiendo el número de vínculos que se crean en el nuevo sitio de llegada Cuanto mayor sea el número de desplazados de su red espacial que se encuentren en su nueva red social, mayor será el beneficio. Lo que notamos en este proceso es que si k = 1, -al menos uno eligió desplazarse- la información privada, wi pierde importancia. Los agentes cuando observan que otros se han desplazado desechan su señal para emprender un proceso de imitación. Veamos los pagos que, de acuerdo, con la figura recibirían los agentes:

Esta tabla 1 representa los posibles pagos que recibirían los agentes en función del destino que elijan, y de la información privada. Se especifican tres casos: El caso 1 ocurriría cuando el agente c imita al b y el b imita al a, todos irían al nodo sa que viene de la red social de a. El caso 2 refleja la situación en la que b no imita a a, elige sb, pero c si imita a b. En el caso 3 ninguno imita al otro. Para b, el beneficio que obtendría en el caso 1 podría ser mayor que el beneficio en el caso 2. Para c el beneficio en el caso 1 sería mayor que el del caso 2 y éste mayor que el del caso 3.

III. CARACTERÍSTICAS DE LAS REDES DE EQUILIBRIO
Partimos de una red formada por dos tipos de vínculos: los espaciales y los sociales. Los primeros definen la red espacial, formada por tres individuos. Los vínculos sociales definen la red social de cada agente, la cual representa sus contactos sociales. En la figura 2, hemos dibujado dos vínculos sociales para cada individuo representativo. Estos vínculos, por ejemplo, representan relaciones de parentesco o de amistad ubicados en un espacio que no pertenece a la red espacial definida. Por tanto, cada agente pertenecerá a una red social y a una espacial.

Figura 2

Fuente: Diseño del autor

Definimos la red espacial en la figura 2 como:


con

con vínculos espaciales o débiles:

La red social:


con

Los vínculos sociales de a,

los de b :

y los de c :

Los vínculos sociales y espaciales generan trayectoria entre los agentes. Así, es posible tener una trayectoria entre a y S'c, por ejemplo, formada por los vínculos (a,c) ∧ (S'c,C)5

En el periodo t, a es amenazado y decide desplazarse. En la figura 3 se observa, en la red espacial, cómo los vínculos débiles se activan y se convierten en vínculos fuertes, y (a,b)w ≡ (a,b)f y (a,c)w
≡ (a,c)f. Esta transformación ocurre cuando la información sobre las decisiones de a pasa, a través de su vínculo con otros agentes, a formar parte de los conjuntos de información de b y c. Ahora, en estos conjuntos están los registros de que a fue amenazado, desplazado y el lugar al que se dirigió. El primer efecto que produce esta comunicación es la creación de trayectorias de desplazamiento para b y c, a través de a, haciendo posible que el nodo sa sea un lugar de destino disponible para estos agentes. Dado que a a y a b no les ha pasado nada, el vínculo (b,c)w no se activa, es decir, se mantiene débil. b no sabe nada de c y c no sabe nada de b.

En la red social de a, la transformación ocurre cuando a se desplaza a sa, por tanto, el vínculo (sa,a)s se convierte en vínculo de desplazamiento, (sa,a)s= (sa,a)d. Al final del periodo t, el grafo que obtenemos es

En la figura 4 y la expresión de arriba muestran una red geográfica conformada solamente por b y c. Al a haberse ido a sa, su nodo desaparece de G, pero su vínculo social(sa,a)sse convierte en vínculo de desplazamiento, (sa,a)d. Por tanto, el nodo sa  pasa a ser un nodo receptor, un posible nodo de llegada para los que se quedan en G. Es necesario anotar que, aunque este último vínculo no es nuevo, si se convirtió en un vínculo de desplazamiento que hace parte de trayectorias posibles de desplazamientos para los otros agentes. figura 3

Figura 3 - Figura 4

Fuente: Diseño del autor


La figura 5 muestra que b es el agente amenazado en el periodo t + 1. Su vínculo con se activa. (b,c)w = (b,c)f, c sabe que b es amenazado y sabrá al lugar al que se desplazará. En esta nueva situación, b usa la información que obtuvo del vínculo con a en t, y decide entre dos opciones posibles: desplazarse al nodo donde está su contacto sb  (figura 6- caso 1), o con elegir el contacto de a, sa (figura 7- caso 2). Descartamos la opción de quedarse o de no desplazarse, debido a que los agentes creen en las amenazas de los grupos armados y creen, además, que al ir desapareciendo comunidades de su red espacial la probabilidad de ser objeto de violencia se incrementa.

Figura 5 - Figura 6

Figura 7

Fuente: Diseño del autor

 
Por tanto, la mejor decisión es desplazarse. En el caso 1, el vínculo (sb,b)s le ofrece la posibilidad de moverse al nodo sb, de aprovechar su vínculo social para desplazarse a un nodo donde hay un conocido que puede brindarle apoyo. Sin embargo, esta nueva relación le puede generar un mayor nivel de incertidumbre respecto a las condiciones sociales que le esperan. Su interacción con individuos no desplazados, lo hace más visible, más vulnerable en su condición. La estructura resultante la expresamos como:

La otra estrategia posible es desplazarse a sa. ¿Cuál es la ventaja de tomar esa decisión? La certeza de encontrarse con otro desplazado en el nodo sa, reduce su incertidumbre sobre las condiciones que puede encontrar a su llegada, podría acceder más fácilmente a los contactos que ya tengan otros desplazados con organizaciones o con el estado.

En la figura 7, la decisión de desplazarse a sa, implica la creación de un nuevo vínculo: (sa,b)d como resultado del uso de la información que llegó a b, a través de los vínculos (sa,b)d y (a,b)f. Esta nueva conexión genera un cambio en las estructuras y en las relaciones de los individuos, veamos. Para b, el vínculo (a,b)f que había desaparecido en el periodo t, se restituye en t + 1, a través de su decisión de desplazarse a sa. Al llegar b a sa, y establecer contacto nuevamente con a, el anterior vínculo espacial que tenía con este agente se convierte en vínculo social. Por otra parte, en la estructura de la figura 4, se observa que, dada la activación del vínculo (b,c), (b,c)w = (b,c)f, el elegir el nodo sa  crea una trayectoria entre a y c. El agente c, además de tener la información sobre a en el periodo t + 1, también tiene información sobre lo que le está ocurriendo a b en t +1, es decir, su conjunto de información se amplía. La estructura resultante para este periodo:

A diferencia de lo que ocurrió con el grafo que representa el caso 1 (figura 6), en el que aparecían tres subgrafos y dos posibles nodos receptores, sa y sb, en el caso 2 (figura 7) se produce un cambio en la estructura del grafo, un nuevo vínculo (sa,b)d se adiciona, se crean dos componentes y el sa aparece como un nodo con mayor poder de atracción al tener un grado mayor -un mayor número de conexiones-.

En el periodo t + 2 el agente c es amenazado (Figura 8). La red espacial está constituida por un único nodo, sus vecinos al desplazarse en los periodos anteriores han desaparecido de ella. Sin embargo, el agente amenazado tiene información de lo ocurrido en el pasado, conoce las decisiones de sus vecinos y los lugares que eligieron como sitios de llegada. Consideremos las tres posibilidades que él enfrenta.

Caso 1: el agente toma su decisión en un contexto en el que b decidió sb (Figura 8). Se encuentra con dos posibles receptores, sa y sb, pero decide irse a un lugar en donde esté ubicado un contacto suyo (Figura 9). En este caso, el agente deshecha la información que proviene de sus vecinos y se enfrenta a un mayor nivel de incertidumbre. Para un desplazado, esta elección puede implicar unos riesgos muy altos. Por ejemplo, iniciar un proceso de búsqueda de organizaciones, de ayudas, de servicios, que los no desplazados -con los que haría relación en principio- no requieren, o no les interesa, o no pueden acceder porque no son desplazados. La decisión de genera un grafo con tres componentes en el que cada desplazado eligió un lugar distinto -tres receptores distintos-.

Figura 8 - Figura 9

Fuente: Diseño del autor

Caso 2: el agente usa la información que proviene de sus vecinos desplazados y se enfrenta a elegir entre seguir a b (figura 10) o seguir a a (figura 11). Los beneficios que obtendrá en ambas situaciones, pueden ser similares: llega a un sitio en el que puede acceder con mayor facilidad a ayudas o servicios de organizaciones que a o b ya han logrado que trasladarse a un nodo donde no hay desplazados. La decisión puede ser aleatoria o puede depender de otros procesos cognitivos, de otros conocimientos que tenga anclados en la memoria. Por ejemplo, puede estar inclinado por un nodo si tiene un poco más de información sobre las condiciones de vida, o de si está seguro que en uno de ellos va a obtener más ayuda que el otro. Cualquiera de los dos grafos con dos componentes tiene una probabilidad positiva de ocurrencia (figura 10 y 11). La posibilidad de formar cualquiera de los vínculos (sb,c)d y (sa,c)d, dependerá de otros conocimientos que posea el individuo pero no, en estricto, de la información que se generó en los periodos pasados. Sin embargo, la decisión que tome c, determinará la evolución de la red para los futuros desplazados, con nuevos vínculos y un nodo sa o sb con mayor capacidad de atracción.

Figura 10 - Figura 11

Fuente: Diseño del autor

El caso 3 ocurre cuando c elige en una situación en que sus vecinos, en periodos pasados, eligieron el mismo nodo, sa (Figura 12). Si c decide seguir las decisiones de sus vecinos en el pasado, se produce una recomposición de la red espacial: para este periodo la red espacial ha desparecido, el único sobreviviente es c. Sin embargo, cuando c elige sa como su nodo de llegada, la red espacial toma la forma de la red social a través de este último nodo. Todas las trayectorias que eran posibles en el grafo de la figura 2, son posibles en el grafo de un solo componente de la figura 13. La llegada de estos tres desplazados cambia el carácter del nodo en forma acelerada, antes era un nodo en que se localizaba un contacto de un desplazado potencial, ahora es el nodo receptor que alberga a todos los desplazados que formaban la red espacial.

Figura 12 - Figura 13

Fuente: Diseño del autor

IV. DOS EPISODIOS DE DESPLAZAMIENTO
Los relatos que se exponen a continuación son dos episodios importantes de desplazamiento ocurridos en la zona rural de Buenaventura y en la zona límite entre los departamentos del Valle del Cauca y el Cauca (ver mapa 1). Estos relatos muestran la forma en que la población se desplazó como respuesta a las masacres y a los asesinatos selectivos de los paramilitares, en el periodo 2000-2004 (17).

ANTIGUA CARRETERA AL MAR
En la antigua carretera que comunica a Buenaventura con Cali todavía se aprecia un conjunto de veredas y corregimientos, que antes servía de parada a los conductores de mulas, encargados de transportar la mercancía que salía o llegaba al puerto de Buenaventura. A estos lugares llegaron los grupos de autodefensa para poner en práctica su estrategia de sometimiento y desplazamiento de la población civil. Los primeros registros del año 2000 señalan que los paramilitares llegaron al casco urbano de Zabaletas y luego se movieron a Aguaclara y Llanogrande, en dirección al principal puerto del Pacífico, y con lista en mano, asesinaron y amedrentaron a pobladores del lugar, con el pretexto de que las víctimas eran auxiliadores de la guerrilla y que permitían el paso de las Farc y el Eln por sus territorios. Esto llevó a que centenares de personas huyeran de estos lugares y de todos los caseríos y corregimientos vecinos.

Dos usos de las redes sociales se pueden identificar en la situación ocurrida en Buenaventura. El primero tiene que ver con la función que desempeñan las redes sociales de los individuos que habitan estos lugares. A través de sus conexiones con otros individuos en la misma y en otras comunidades, los agentes civiles comunicaban a sus vecinos sobre la presencia de organizaciones armadas ilegales en la zona. No sólo las acciones violentas contra una comunidad rápidamente se convertían en rumores que alertaban a las comunidades vecinas, sino que el desplazamiento de los civiles amenazados también se convertía en información valiosa para quienes veían el desplazamiento como la única salida para salvar sus vidas. Las primeras masacres o asesinatos selectivos ocurridos en estas poblaciones sirvieron de advertencia a quienes intentaran una estrategia diferente a la de huir de sus sitios. En forma acelerada, los pobladores de estas zonas se vieron obligados a dejar sus tierras, sus pertenencias, sus emplazamientos. Pero, ¿Cómo ocurrió el proceso de transmisión de la información en estas comunidades? La alta densidad y conectividad dentro y entre las comunidades generaron flujos de información que transmitían no sólo las amenazas de los grupos armados sino que, también transmitían las decisiones tomadas por quienes querían protegerse de ellas. La efectividad de la amenaza paramilitar no sólo se reflejaba en el desplazamiento forzoso de las comunidades sino en la relación que se creaba entre el número de acciones de violencia cometido y el número de desplazados. A medida que el número de movimientos masivos de población se incrementaba, la violencia descendía. Los primeros en desplazarse vivieron en forma directa la masacre de sus familiares o amigos cercanos, pero a medida que otras comunidades conocían lo que pasaba con sus vecinas y seguían la estrategia de desplazamiento, entonces las masacres terminaban en asesinatos selectivos. La difusión de las amenazas y de rumores a través de las redes sociales de los amenazados, facilitaba el trabajo de los grupos armados: ya no necesitaban acabar con una población entera para producir un desplazamiento, un solo asesinato lograba los resultados esperados. De hecho, en el caso de Buenaventura, para ese periodo la relación entre el número de masacres y asesinatos y el número de desplazados era muy baja: una víctima generaba cientos de desplazados, dos víctimas producían el desplazamiento de un pueblo entero. Eso lo sabían tanto los desplazados como los grupos armados. Ambos conocían que las redes en las que se movían propagaban la información en forma rápida y eficiente.

El primer grupo de desplazados, conformado en su mayoría por población afrodescendiente e indígena, tuvo como destino al casco urbano de San José de Anchicayá, un lugar cercano al sitio que habían dejado, tal vez con la esperanza de un retorno cercano. Sin embargo, en ese mismo periodo, en esta población, aparece de nuevo el rumor sobre la llegada de los paramilitares a la zona. Los campesinos asentados en este corregimiento, emprendieron de nuevo la huída a un lugar más alejado. Se movieron al casco urbano de Buenaventura. Esto dejó a los paramilitares con el control de una zona que tradicionalmente había estado dominada por las Farc. Como respuesta a las acciones de los grupos de autodefensa, las Farc se movieron hacia Anchicayá (en dirección contraria) buscando a las poblaciones que todavía no han sido desplazadas y las obligaron a dejarlo todo. Muchas familias provenientes del Danubio llegaron a Buenaventura urbana.

Pero para los desplazados la violencia no cesaba. En el mismo mes, los desplazados de San José de Anchicayá, ubicados en los barrios de bajamar en Buenaventura, fueron nuevamente amenazados. A través de letreros pintados en las fachadas de las viviendas, los seguían acusando de ser colaboradores de la guerrilla a pesar de haber abandonado el lugar de origen. Como respuesta a esta amenaza, los pobladores iniciaron, en forma similar, el proceso de desplazamiento a otros barrios de la ciudad. A estos lugares también llegaron los desplazados por las Farc.

En junio del 2000, la disputa por el territorio se ubica en el Alto Anchicayá, hasta allá llegó la Tercera Brigada del Ejército para combatir la guerrilla que, en ese momento se había tomado la hidroeléctrica de Anchicayá. Esto genera, nuevamente, desplazamiento en la zona. En este escenario, reaparecen los paramilitares y la población es sometida de nuevo al terror, a la alarma permanente de que serán atacadas, a las amenazas consecutivas, a los "llamados a listas" de personas que luego eran asesinadas o masacradas. Este miedo es transmitido a las poblaciones de La Cascada, Bellavista -vecinas del Danubio-, ocasionando un desplazamiento de hombres, mujeres y niños que llegaban al casco urbano de Buenaventura, guiados por los desplazados que ya se encontraban ahí.

Río Naya
La masacre ocurrida en las poblaciones ribereñas del Río Naya estaba anunciada. El procedimiento era el mismo: los grupos de autodefensa anunciaban su llegada con muchos días de anticipación, llegaban a los cascos urbanos, se paseaban por el pueblo ante los ojos de todos anunciando sus estrategias de guerra y desplazamiento de la población civil. Mientras tanto la guerrilla seguía operando en las zonas rurales, lo más alejadas del casco urbano. En todos los relatos de las personas que fueron víctimas de este genocidio, había un patrón común: nosotros sabíamos que muy pronto iban a llegar, en un primer momento esperábamos la reacción de las autoridades nacionales haciendo denuncias a través de los defensores del pueblo o de las autoridades locales, casi nunca recibíamos respuesta. Entonces nos quedaba huir.

El 20 de diciembre, muy cerca al Casco urbano de Santander de Quilichao, en el municipio del Cauca, ocurrió la primera masacre, en un falso retén instaurado por los paramilitares, fueron asesinadas ocho personas. Desde ese momento el terror y el miedo empezaron a llegar a las poblaciones vecinas. Entre los habitantes corría el rumor de que los paramilitares harían un recorrido por todo el Río Naya, en busca de colaboradores de la guerrilla. Tal como estaba anunciado, los paramilitares llegaron a la zona rural de Buenos Aires, contigua al municipio de Santander de Quilichao, en la que hicieron sus primeras incursiones. Días después, en el mes de febrero, llegaron las primeras amenazas a las regiones de la Playa y El Playón, ribereñas al Río Naya (Alto Naya), en las que se produjeron los primeros desplazamientos de la población civil. En abril, la llegada de 300 paramilitares en el Alto Naya, veredas Patio Bonito, El Ceral, La Silvia, La Mina, el Playón, todas ubicadas en el río Mina, provocó la huída de un sin número de personas. Entre el 10 y 16 de Abril, fueron asesinadas 17 campesinos. El 17 de abril, se agudizaron los combates entre las Farc, Eln y los Paras, muchos pobladores hablaron de más de 50 muertos, el defensor del pueblo habló de 43 muertos. La estela de muerte dejada por los grupos ilegales llega hasta Concepción (ver mapa 1), ahí casi todo el caserío se desplaza hacia Santander de Quilichao y el casco urbano de Buenos Aires. A finales de abril, los pobladores de Puerto Merizalde, cerca a la desembocadura del Río Naya, anunciaban que circulan rumores sobre la llegada a este corregimiento de los paras. En Mayo, desde Puerto Merizalde los paras entraron hacia la zona del Río Yurumanguí, asesinando a siete personas en el Veneral, El Barranco y El Firme.

Como afirma Jaramillo et al. (2005), estos relatos dejan ver cómo los grupos armados hacen de la muerte la vía de confrontación del enemigo. Lo que se transmite con un asesinato a los demás, a los que están alrededor, a sus vecinos, a sus familiares y amigos, es su proximidad. Lo que les podría pasar también a ellos. También, los relatos muestran cómo los habitantes de estas zonas responden con sus propias estrategias para atenuar el miedo, la amenaza al disponer de la información que les brinda sus redes sociales. Estas sirven para dar aviso oportuno sobre la llegada de las organizaciones armadas, sobre los rumores de masacres ocurridas en las comunidades vecinas, y para adoptar la decisión de irse en forma acelerada.

Mapa 1

Fuente: Atlas del Instituto Agustín Codazzi

CONCLUSIONES
A partir del modelo presentado y que permite hace una aproximación a la forma en que toman decisiones los desplazados, es posible no sólo reconocer la importancia de las redes sociales en la decisión de huir como estrategia para enfrentar las amenazas, el terror, el miedo, las acciones violentas de los grupos armados ilegales, sino también en como adoptar esta estrategia cambia la estructura de las redes, tanto en el sitio de expulsión como en el sitio de llegada.

Para explicar el difícil e invisible proceso que sigue una persona amenazada en un territorio, nos valemos de sus redes espaciales y sociales. Partimos de considerar que, esta persona hace parte de una red espacial que la vincula con unos vecinos, con los que comparte la cercanía territorial e incluso, de poseer características socioeconómicas similares. Pero también, este individuo tiene una red social de amigos o familiares ubicados en otros territorios y que no pueden ser identificados como sus vecinos directos. Cuando este individuo se enfrenta al hecho de ser el blanco de un grupo armado, estas redes funcionan simultáneamente, como un mecanismo transmisor de información relevante que, permite tomar un decisión de manera rápida y eficiente. A través de ellas el individuo puede ser alertado sobre la proximidad de los grupos armados, la credibilidad de las amenazas, también puede conocer a dónde partir si su vida está en peligro, en qué lugares puede obtener ayudas y en qué lugares puede conectarse con organizaciones que brinden protección. A su vez, este agente, usando sus mismas redes, puede transmitir a los demás sus experiencias con los grupos armados y su conocimiento sobre los sitios a los cuales llegó.

La interacción entre los individuos que pertenecen a esas redes transforma a las mismas redes, despareciendo algunas en el sitio de expulsión pero reconstruyéndolas en el sitio de llegada. Este análisis permite plantear que el desplazamiento genera en los individuos la capacidad de mantener sus redes originales en los sitios de acogida. En términos del modelo que presentamos, las redes espaciales, se convierten, en su mayoría de casos, en redes sociales en las ciudades receptoras.


COMENTARIOS

1. Agradezco los comentarios y críticas acertadas de Boris Salazar. De igual forma, agradezco a los miembros del Grupo Conflicto, Aprendizaje y Teoría de Juegos por sus comentarios en la discusión del artículo. Este artículo es un resultado de la investigación Modelos de Acción colectiva y Georreferenciación del conflicto armado en Colombia, financiado por la Vicerrectoría de Investigaciones mediante convocatoria interna 2007, Universidad del Valle.

2. ECHANDÍA Camilo. Dos décadas de escalamiento del conflicto armado en Colombia 1986-2006. Universidad Externado de Colombia, 2007.

3. En la guerra el flujo de información que se crea es grande. La información proviene de diferentes fuentes, también es procesada de diferentes maneras. Un estudio realizado por Estrada (2006) analiza cómo la información y el rumor son usados por los grupos armados ilegales para movilizar acciones individuales y colectivas. También afirma el autor que un ligero cambio, una ligera distorsión de los mensajes puede tener consecuencias lamentables.

4. Salazar Boris, María del Pilar Castillo y Federico Pinzón. "Redes, información y memoria en el desplazamiento colombiano". Mimeo, Universidad del Valle, 2007.

5. Granovetter Mark. "The Strength of Weak Ties", en American Journal of Sociology, N° 78, pp. 1360-1380, 1973.

6. En el conflicto colombiano, los territorios de expulsión de civiles generalmente hacen parte de los corredores estratégicos de los grupos armados, o hacen parte de escenarios con abundantes recursos naturales. Estos territorios para las organizaciones armadas son el potencial estratégico que les permitiera obtener un mejor resultado en la guerra.

7. Un estudio realizado por Santamaría (2007) aporta elementos de reflexión sobre el desplazamiento forzado en grupos étnicos en los últimos años en Colombia. Basado en observaciones etnográficas, muestra los usos sociales del derecho que hacen las organizaciones indígenas para la defensa de los derechos de las víctimas del desplazamiento forzado por la violencia. La autora muestra cómo, en el caso de la masacre de las comunidades del Alto Naya, los líderes indígenas locales se sirvieron de la estructura de la Organización Nacional Indígenas de Colombia (ONIC) y de su comité jurídico como intermediario entre las ONG, el Estado, los colectivos de abogados, y las organizaciones internacionales para dar una solución alternativa al conflicto. Por ejemplo, su estrategia jurídica implicó la utilización de múltiples registros jurídicos de reinvidicación (derechos de los pueblos indígenas, derechos de víctimas de la violencia por el desplazamiento forzado, defensa de los derechos civiles y penales, etc.). Esta estrategia estuvo acompañada con múltiples denuncias en instancias internacionales en el seno de los sistemas regionales de derechos humanos (ONU, OEA), y los diferentes foros sociales alternativos. Otra línea de acción es el uso alternativo del derecho nacional e internacional por parte de las autoridades indígenas y los concejos comunitarios.

8. Roseman Curtis. "Migration as a Spatial and Temporal Process", en Annals of the Association of American Geographers, Vol. 61, No. 3, 589-598, 1971.

9. Roseman Curtis. "Migration as a Spatial and Temporal Process", en Annals of the Association of American Geographers, Vol. 61, No. 3, 589-598, 1971.

10. Ibáñez, Ana María y Stefanie Kirchhoff. "Displacement Due to Violence in Colombia: Determinants and Consequences at Household Level", en ZEF Discussion Papers on Development Policiy. Mimeo. 2001.

11. Ibáñez, Ana María y Pedro QUERUBÍN. "Acceso a tierras y desplazamiento forzado en Colombia", en Documento CEDE, No. 2004-23., 2004.

12. Winters, Paul, Alain de Janvry, Elisabeth Sadoulet. "Family and Community Networks in Mexico-U.S. Migration". en The Journal of Human Resources, Vol. 36, No.1, pp. 159-184. 2001.

13. Munshi Kaivan. "Networks in the Modern Economy: Mexican Migrants in the U.S. Labor Market", en Quaterly Journal of Economics, pp. 549-599, 2003.

14. Solidaridad Internacional. Caracterización de la Población Desplazada Ubicada en el Municipio de Buenaventura, Departamento del Valle del Cauca-Colombia 2002-2003. Bogotá, Solidaridad Internacional. 2003.

15. Gale Douglas y Shachar Kariv. "Bayesian Learning in Social Networks". Working paper, March 13, 2003.

16. La lógica que existe detrás de esta afirmación es que los agentes cuando observan que otros se han desplazados y creen que ellos son los únicos que aun permanecen en la red espacial, y si la amenaza que reciben es baja, entonces, más adelante el grupo armado podría cambiar su decisión.

17. Hay un conjunto de hechos de violencia que originan desplazamiento. La presencia de minas antipersona que incluye tanto los accidentes registrados como la identificación de zonas minadas y las actividades de desactivación. De igual forma, las operaciones de erradicación, bien sea manual o mediante aspersión directa, los ataques contra la infraestructura vial y energética, tomas de poblaciones, los enfrentamientos o combates entre grupos legales y grupos al margen de la ley. Estos son hechos que no están dirigidos directamente contra la población civil ( UNHCR; ANCUR, 2007)


REFERENCIAS

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2. Estrada, Fernando. "La información y el rumor en zonas de conflicto. Estrategias por el poder local en la confrontación armada en Colombia" En Análisis Político No. 60, mayo-agosto: 44-59. 2007.         [ Links ]

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