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Análisis Político

Print version ISSN 0121-4705

anal.polit. vol.24 no.72 Bogotá Aug. 2011

 

UNA COMPARACIÓN CUANTITATIVA DE LAS GUERRAS CIVILES COLOMBIANAS, 1830-2010(1)

A QUANTITATIVE COMPARISON OF THE COLOMBIAN CIVIL WARS, 1830-2010

Jorge Giraldo Ramírez1
Jose Antonio Fortou R.2

1Doctor en Filosofía, profesor del Departamento de Humanidades de la Universidad EAFIT. Contacto: jorgegiraldo@eafit.edu.co
2Politólogo, asistente de investigación del Departamento de Humanidades de la Universidad EAFIT. Contacto:jfortour@eafit.edu.co


RESUMEN

El artículo busca complementar la literatura cualitativa sobre las guerras civiles colombianas con una comparación cuantitativa de las mismas. A partir de una definición operacional la guerra civil, se identifican diez guerras civiles y se exponen variables relacionadas con la duración, severidad y tamaño de los poderes armados. Se concluye resaltando la peculiaridad de guerras civiles posmodernas como La Violencia y El Conflicto y la importancia de los estudios cuantitativos para complementar otras visiones de las guerras civiles en Colombia.

Palabras clave:guerras civiles en Colombia, duración, poderes armados, severidad, definiciones operacionales.


SUMMARY

The article intends to complement the qualitative literature on the Colombian civil wars with a quantitative comparison of them. From an operational definition of civil war, ten civil wars are identified, and variables related with the duration, severity and size of the armed powers are presented. The conclusion is made by highlighting the peculiarity of postmodern civil wars like La Violencia and El Conflicto and the importance of quantitative studies to contribute with other visions of the civil wars in Colombia.

Keywords: Civil wars in Colombia, duration, armed powers, severity, operational definitions.


En los estudios académicos sobre las guerras, los trabajos cuantitativos son una de las principales novedades en la segunda mitad del siglo XX. Curiosamente, en Colombia –país con alta recurrencia de guerras civiles y abundante literatura sobre las mismas– estos enfoques han sido poco usados. Probablemente eso ayude a explicar la popularidad de ciertas ideas tales como que el país siempre, o casi siempre, ha vivido en guerra o la dificultad para precisar en el tiempo los momentos bélicos o estimar la gravedad de cada uno de ellos.

El propósito de este artículo es aplicar un reducido y elemental conjunto de variables cuantitativas, ampliamente usadas en la literatura reciente, para determinar cuáles han sido las guerras civiles colombianas y algunas características básicas de las mismas. Por supuesto, la pretensión es mostrar un punto de vista complementario a los excelentes trabajos cualitativos de diverso tipo que existen sobre las guerras colombianas y a los esfuerzos por caracterizarlas.

El artículo empieza por identificar los acercamientos cuantitativos a las guerras civiles colombianas y continúa con algunas consideraciones metodológicas, incluyendo los criterios de selección de casos y el problema de las fuentes. Los principales aspectos abordados son la duración, estimaciones de los costos humanos y los tamaños de los ejércitos contendientes, mostrando el comportamiento de las variables seleccionadas en perspectiva comparada. Al final, unas conclusiones.

1. LOS TRABAJOS CUANTITATIVOS SOBRE LAS GUERRAS CIVILES

Quizá pueda afirmarse que los enfoques cuantitativos en el estudio de las guerras cristalizaron con la creación de las bases de datos de la University of Michigan, con el proyecto Correlates of War (COW) creado en 1963, y de Uppsala Universitet, con el proyecto Uppsala Conflict Data Program (UCDP) creado en 1979. Los objetivos de sendos programas son ambiciosos y pretenden abarcar todos los países del mundo y periodos de tiempo largos que cubren hasta más de un siglo en el primero de los indicados. En ellas, por supuesto, Colombia tiene un lugar destacado por el número de registros que aporta.

La aparición de las bases de datos, la irrupción de la medición en ciencias sociales y el interés por el análisis comparado han promovido los estudios cuantitativos. Los estudios de las guerras civiles se han enriquecido con datos e indicadores cada vez mejores y probabilidades más altas de comparaciones plausibles. También ha sido posible que aspectos específicos de las guerras se conviertan en objetos robustos de estudio, como ocurre conla severidad de un conflicto entendida como el número de muertes en combate (HarbomyWallensteen, 2007; Lacina, 2006), el tipo de tecnología de la rebelión o "type of warfare" (Kalyvas, 2005; 2009), las características geográficas (Buhaugy Gates, 2002); algunos aspectos económicos (Collier,2001), la duración (Acemoglu, Vindigni y Ticchi, 2009; Fearon, 2004) o las formas de terminación (Gershenson y Grossman, 2000),entre otros.

Estas líneas de trabajo, de curso común en los estudios cuantitativos de las guerras civiles, son todavía incipientes para el caso colombiano. Fabio Sánchez (Sánchez, Díaz yFormisano,2007) y Diego Otero (2007) han impulsado una línea de análisis de los costos y las cifras de la guerra; Francisco Gutiérrez se ha ocupado de la economía política del conflicto (Gutiérrez, 2004; 2008); los investigadores del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (Cerac) han estudiado las llamadas micro-dinámicas del conflicto con una base de datos muy detallada y que intenta corregir algunos errores de medición de bases de datos internacionales (Restrepo, Spagat y Vargas, 2006). En cuanto a trabajos comparativos, los principales se refieren a los dos últimos conflictos bélicos (Sánchez y Peñaranda, 2007) o a las guerrillas del siglo XX en comparación con otros grupos guerrilleros en el mundo, como en el trabajo de Alfredo Rangel (2001). Fernando Gaitán (1995: 201) y Otero (2007: 45) recogen –y coinciden en– datos de muertes para las principales guerras civiles.

Este artículo pretende sumarsea los esfuerzos recientes por ampliar laliteraturacolombiana de índole cuantitativa, esta vez realizando una panorámica de las guerras civiles colombianas desde 1830 hasta el presente, cuyas limitaciones seguramente son mayores que los alcances, como se verá en los pormenores metodológicos

2. CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

En esta sección se expone brevemente la metodología utilizada y se consideran dos aspectos del trabajo: la posibilidad y pertinencia de los estudios comparados en perspectiva histórica y con bases estadísticas y cuantitativas, ylas fuentes utilizadas y sus problemas.

2.1 La comparación por variables

Ante la pretensión de realizar un trabajo comparado, podemos tomar una de dos grandes rutas.

La primerasería optar por el tipo de trabajos llamados "histórico-comparados". Estosse caracterizan por investigar causas y procesos a través del tiempo y comparar de forma sistemática y contextual para explicar resultados en casos específicos (MahoneyyTerrie, 2008: 739, 744). Se trata de cumplir con el objetivo de la investigación"orientada a los casos": explicar resultados históricos por medio de la recopilación de evidencia y la realización de generalizaciones sensibles al contexto (Ragin,1987: 35). El acercamiento histórico-comparado a los fenómenos políticos entiende que el análisis causal no sólo implica establecer relaciones entre variables, sino identificar y entender los mecanismos que las ligan, esto es, hacer un "rastreo del proceso" por medio del cual una variable explicativa produce un efecto causal (Mahoney y Villegas, 2006: 76).

La segunda ruta es sustancialmente distinta. La investigación comparada "orientada a las variables" se preocupa menos por entender resultados específicos que por evaluar las relaciones entre variables en diversos países, momentos o eventos históricos por un lado, y grandes marcos teóricos por el otro; su estrategia es la de comprobar o falsear hipótesis derivadas de la teoría (Ragin, 1987: 53-55). Para ArendLijphart (1971: 683-684) este tipo de investigación no hace parte del método comparado, sino del estadístico. Sin embargo, a partir de éste se pueden realizar comparaciones apoyadas, por ejemplo, en correlaciones estadísticas.Sin entrar en la discusión sobre las tipos metodológicos, puede decirse que, en un sentido amplio,el método comparado orientado a variables y el método estadístico, en la versión de Lijphart, son dos formas de comparación. La particularidad del método estadístico sería el tamaño del universo de datos, que permite su relevancia matemática.

Se optó por una metodología comparada orientada a las variables porque hay más vacíos que llenar en este campo y porque es compatible con la perspectiva diacrónica que se pretende. El arco temporal elegido empieza en 1830, año en que se configura el Estado colombiano como una unidad política diferenciada en al menos dos sentidos: independiente de España y distinta a otras unidades políticas como Ecuador y Venezuela(2). Con ese punto de partida, se seleccionaron los casos que satisfacen con menos reparos los criterios de las definiciones operacionales cuantitativas de guerras civiles más usadas en la literatura contemporánea. Ahora, el trabajo no buscahacer un seguimiento minucioso a los procesos históricos, sus causas y consecuencias.Al mismo tiempo,el número de casos y las variables disponibles no son suficientes para producir generalizaciones estadísticamente robustas. En cierto modo, esto es apenas un comienzo.

En síntesis, este trabajo combina historia de las guerras civiles colombianas y comparación con base cuantitativa. Comparar y revisar hechos históricos son dos tareas propias de los estudios políticos desde Aristóteles, pues nos permiten dimensionar, relativizar y sopesar adecuadamente la actualidad.Lijphart pone de manifiesto la posibilidad de realizar estudios comparados e históricos al mismo tiempo que permitan "descubrir relaciones empíricas entre variables" en un universo diacrónico de casos (Lijphart, 1971: 683; énfasis en el original).

El principal problema para completar una base de datos útil con las variables escogidas fue el de encontrar información de calidad. Puesto que la literatura contemporánea (o por lo menos la del siglo XX en adelante) y la historiografía no ofrecen el suficiente material cuantitativo, sobretodo en el caso de las guerras del siglo XIX, hay que recurrir a fuentes primarias. Sin embargo, en las raras ocasiones en que presentan cifras de las muertes en combate o de los tamaños de los ejércitos enfrentados, las fuentes ofrecen datos poco sistemáticos, desordenados, incompletos y ocasionalmente sesgados por razones políticas y estratégicas. Esto implica recoger datos de distintas fuentes eincorporar los probables errores de cuantificación que conlleven.

La base de datos de Capacidades Materiales Nacionales del COW (Singer, 1987), con un cubrimiento que va desde inicios del siglo XIX hasta el año 2006, fue de gran utilidad en lo que respecta a las cifras sobre tamaño del ejército oficial y población del país(3). Así mismo, los datos del UCDP (HarbomyWallensteen, 2009) y de Sánchez, Ana María Díaz y Michel Formisano (2007) fueron imprescindibles para construir y corregir las cifras de la última guerra. Se debe mucho a Gaitán (1995) y a Otero (2007) por su recopilación de datos sobre la severidad de las guerras civiles colombianas. Para el tamaño de los ejércitos de competidores armados(4) en las guerras del siglo XIX, en cambio, se hizo preciso revisar fuentes primarias, con el resultado previsible de una gran escasez de datos, razón por la cual las mejores aproximaciones se encuentran en la literatura secundaria y en la base de datos del COW.

2.2 ¿Qué es una guerra civil?

En los estudios sobre guerra civil, como en otros ámbitos sociales,lo más común es adoptar definiciones cualitativas. En la cima de la escalera de abstracción (Sartori, 1970) encontramos la definición propuesta porStathisKalyvas: un conflicto armado entre partes sujetas a una autoridad común al iniciar las hostilidades, que ocurre dentro de las fronteras de una entidad soberana reconocida (2006: 17). En otras palabras,cuando el conflicto doméstico toma la forma de una confrontación militar se habla de guerra civil (Kalyvas,2007:416). Kalyvas incluye posteriormente un criterio de "soberanía dividida o doble" (2009:197), el cual también es importante en la definición de Jorge Giraldo (2009).

Aunque las definicionescualitativasson un referente indispensable, el carácter de este trabajo exige una definición operativa que descienda un poco en la escalera de abstracción. En el campo de los estudios cuantitativos es común optar por una definición según la cual una guerra civil es un conflicto armado interno que cumple con un requisito de severidad mínimo, usualmente 1.000 muertes en combate al año. Esta opción se nutre directamente de las definiciones operacionales de UCDP y COW (Harbom y Wallensteen, 2009; Sarkees, 2010) y es ampliamente aceptada(5).

Para UCDP,losconflictos armados internosse definen como incompatibilidades polémicas y expresas entre las fuerzas armadas de dos organizaciones, una de las cuales debe ser el gobierno de un Estado, y que conducen a un mínimo de 25 muertes en combate en el curso de un año, el 5% de las cuales deben ser del bando oficial(6). Un conflicto armado interno que produce entre 25 y 1.000 muertes anuales se codifica como conflicto armado menor. Sólo si supera el umbral de las 1.000 muertes anuales en combate pasa a ser considerado una guerra civil. Los conflictos que no involucran al Estado, como los enfrentamientos reiterados entre guerrillas y paramilitares en Colombia, son considerados en otra categoría.COWprocede de manera distinta. Primero, aplica un criterio de inclusión de 1.000 muertes en combate. Luego, clasifica el conflicto de acuerdo con la ubicación del conflicto, ya sea internacional o intraestatal. Por último, si en una guerra intraestataluna parte es el gobierno central de un Estado y la otra una organización de oposición, codifica el conflicto como guerra civil. En cambio, los conflictos entre gobiernos locales o regionales y competidores son nominados como guerras internas regionales, mientras que aquellos en que se enfrentanorganizaciones no estatalesse llaman guerras intercomunales.

En términos de la escalera de abstracción, la definición cualitativa más amplia tiene mayor extensión y menor intensión.Las denominaciones como conflicto armado interno, guerra intercomunal y otras similares utilizadas tienen una mayor intensión, pero mucha menor extensión y quedan subsumidas en la primera. Con esto en mente, se puede adoptarla siguiente definiciónde nivel medio de abstracción: una guerra civil es un enfrentamiento armado entre el gobierno de un Estado y una organización de competidores armados, o entre varias de estas, que conduce a un mínimo de 1.000 muertes anuales en combate y en la cual cada lado inflige al otro por lo menos el 5% de sus propias bajas.

Unaprimera discusión en torno a esta definición pasa por el tema de los actores. Nuevamente nos encontramos con unadiferencia de criterios. En las definiciones cualitativas de Kalyvas(2006; 2007) y Giraldo (2009) no hace falta que el gobierno reconocido como tal sea uno de los bandos principales en el conflicto. Basta con que las partes hayan estado sujetas a una misma autoridad en el momento previo al inicio de las hostilidades.Aquí se resaltala pertinencia de categoríascomo la de conflicto noestatal (UCDP) o intercomunal(COW) pues aluden a conflictos internos en los hay actores distintos al gobierno, como en las guerras civiles posmodernas (Giraldo,2009).

Otra discusión importante es acerca delcumplimiento del criterio de resistencia efectiva. Dossituacionesdificultan este control en el caso colombiano. Primero, la escasezde datos confiables sobre bajas de los competidores en las guerras hasta bien entrado el siglo XX. Segundo, el papel protagónico de civiles en las dos últimas guerras.No obstante, la historiografía colombiana nos da pie para sostener que los conflictos del siglo XIX seleccionados en este estudio no eran casos de violencia unilateral. Finalmente, como es un control interno tanto de UCDP como de COW, podemos asumir el criterio para las dos últimas guerras pues estas son codificadas por estos proyectos.

2.3 Los casos adoptados como guerra civil

Siguiendo estos parámetros conceptuales y metodológicos,setomandiez conflictos bélicos de la historia colombiana que cumplen los requisitos de la definición de guerra civil adoptada y que, por tanto, se tomancomo universo de la investigación. La siguiente tabla resume las características básicas de estas guerras:

Tabla 1: Guerras civiles, actores y fechas(7)

Fuente: Elaboración propia.

En la historia de Colombia, varios conflictos internos han recibido el rótulo de guerra civil con base en definiciones como estas. Es el caso de las guerras de los Supremos, 1851, 1854, 1860, 1876, 1885, 1895 y los Mil Días (Tirado, 2001). En su momento, La Violencia no fue considerada una guerra civil, y aún la academia evita hacerlo (Safford y Palacios, 2002; Ramírez, 2002) pero sí es considerada como tal por COW. Algo similar ha sucedido con El Conflicto, al cual se le ha negado su estatus de guerra e incluso de conflicto (Posada, 2001), aunque para otros constituye una guerra civil (Ramírez, 2002; Giraldo, 2002; Nasi, Ramírez y Lair, 2003a).

Precisamente, las dos últimas guerras civiles colombianas, La Violencia de mitad del siglo pasado y El Conflicto de fines del anterior y principios del presente siglo, se caracterizan por una dinámica bélica que no se limita a enfrentamientos entre el gobierno y los competidores, sino que incluyen combates entre grupos no estatales –algunos de ellos con apoyo estatal– y entre facciones de estos grupos, los cuales a su vez se enfrentan al gobierno central. Durante La Violencia, los choques entre guerrillas y grupos paramilitares o de autodefensas fueron parte central del conflicto, más que aquellos entre el ejército oficial y las guerrillas. Por ejemplo, según Santos (2007: 366) durante esta guerra habrían muerto apenas 792 soldados del ejército oficial, pero alrededor de 145 mil personas sumando civiles y guerreros irregulares. Durante la guerra partisana de fines del siglo XX según datos del UCDP, la guerra civil –entre gobierno y guerrillas– produjo 11.975 muertes; pero si a este número se le añaden las cifras de enfrentamientos entre grupos de autodefensas y guerrilleros(8), el monto se eleva a 14.504 muertos (HarbomyWallensteen, 2009). Partiendo de los argumentos de Kalyvas y Giraldo se usará la definición operacional de guerra civil que hace uso del criterio de 1.000(9) muertes anuales en combate sin discriminación de los actores participantes, intentando desagregar las cifras para el caso de El Conflicto.

Para esta última guerra civil, siguiendo la propuesta de Harbom, Mellander y Wallensteen (2008) que consiste en desagregar los conflictos por los pares de actores enfrentados que los constituyen, se identificanseis díadas:

1. Gobierno– FuerzasArmadasRevolucionarias de Colombia (Farc).
2. Gobierno – Ejército de LiberaciónNacional (Eln).
3. Gobierno – EjércitoPopular de Liberación (Epl).
4. Farc – Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).
5. Auc– Auc.
6. Farc – Eln(10).

Determinar las fechas de corte de La Violencia y El Conflicto es complejo. Las guerras hasta principios del siglo XX eran clásicas y por tanto tienen fechas de inicio y terminación bastantes precisas, determinadas por declaraciones de guerra, armisticios, tratados y otros hechos parecidos. No pasa lo mismo con las guerras civiles posmodernas, en las que las fronteras entre la guerra y la pazse han difuminado.

Con respecto a La Violencia, adoptar la definición operacional propuesta para determinar la duración de las guerras, permite romper el paradigma que mantiene que ésta empezó en 1948 y terminó en 1953: como señalaPaul Oquist (1978: 59), cuando ocurrió el asesinato de Gaitán y el 9 de abril "La violencia ya estaba generalizada" y continuó tras la amnistía y la dictadura de Rojas Pinilla hasta 1957. En los años previos, en el marco de un proceso de paz con las guerrillas liberales, hubo una disminución drástica en el tamaño de los poderes armados (Ayala, 2003: 152; Puyana, 2003:166). La guerra continuó hasta 1957: posteriormente y 1964 "la lucha se redujo a combates con bandoleros" (Otero, 2007: 41) con móviles "económicos, psicopáticos o simplemente criminales" (Valencia, 2003: 251).En cuanto a El Conflicto,se adopta la codificación del UCDP. Como se dijo arriba, pese a que COW codifica una guerra desde 1984, los finales de los ochenta y principios de los noventa no se incluyen aquí porque hay poca claridad para clasificar como guerra civil el enfrentamiento entre el gobierno y los carteles de droga.

Según los datos anualizados y por díadas de UCDP, antes de la década de 1990, el único año con más de 1.000 muertes en combate fue 1985. Sólo hasta 1994 la cifra vuelve a subir y su comportamiento hasta 2005 (año en que baja de 1.000 y se mantiene sustancialmente por debajo de este umbral) es el siguiente:

Tabla 2: Muertes en combate por díada durante El Conflicto

Fuente: Elaboración propia con base en Harbom y Wallensteen (2009).

Cinco años en este periodo se encuentran por debajo del umbral. Si retomamos el matiz que introduce Sambanis (2004)a la rigidez de este criterio, el 2003 debe incluirse por su cercanía a la cifra de los 1.000 muertos. Puede decirse lo mismo de 1998 y 1999. Por su parte, los años 1995 y 1997 se incluyen por la secuencia histórica en que se encuentran.Adicionalmente, las cifrasde las díadasAuc– Auc y Farc – Elndeben estar subestimadas. De esta forma, el inicio y el fin de El Conflicto seubicaron en los años de 1994 y 2005 respectivamente.

ANÁLISIS CUANTITATIVO DE LAS GUERRAS CIVILES COLOMBIANAS

En esta sección se definen las variables estudiadas y se presentan los resultados cuantitativos de la investigación. Dados los indicadores considerados más relevantes y la información disponible, se han considerado tres aspectos para proceder a la comparación entre los diez casos señalados: el primero es la duración; el segundo es el de la severidad de la guerradeterminada porel número de muertes producidas y la tasa de homicidios; y, por último, el tamaño de los poderes armados, así como la relación de fuerzas entre ellos para cada guerra.

3.1 Duración

En el imaginario colombiano persiste la idea de una "guerra perpetua", acogida y repetida por políticos y formadores de opinión. El acercamiento más simple al tema de la duración debe permitir ponerle cifras a lo que serían periodos de guerra y periodos de paz.

Los meses de guerra civil suman un total de 511 meses de un total de 2.160 meses de historia republicana (a partir de 1830), lo que equivale a un 18,7% del tiempo total. En promedio, las guerras civiles duraron 40,3 meses. Esta cifra está acrecentada por la larga duración de las tres guerras libradas durante el siglo XX;desde otra perspectiva, la mediana(11) de estos mismos datosda como resultado25,5 meses.

La duración en meses de cada una de las guerras se encuentra en la siguiente gráfica:

Gráfica 1: Duración de las guerras civiles

Fuentes: Elaboración propia con base en Harbom y Wallensteen (2009), Oquist (1978), Sarkees (2010) y Tirado (2001).

En la discusión contemporánea, la duración delaguerra es una variable recurrente. A escala global y en perspectiva de mediana duración, las guerras civiles son cada vez más numerosas y tienden a durar más, comparativamente (Fearon,2004: 276)(12). No obstante, existen matices: las guerras civiles producto de golpes o revoluciones y las guerras anticoloniales tienden a ser comparativamente cortas; por el contrario, las insurgencias periféricas de guerrillas rurales (particularmente aquellas que involucran disputas por tierra o recursos naturales) y las guerras financiadas por recursos como coca y diamantes tienden a ser de larga duración (Fearon, 2004: 277). Igualmente, una guerra de guerrillas, en el marco de un proceso de redemocratización reciente, puede tener una larga duración si no afecta las rentas de la élite y ésta desconfía de fortalecer el ejército pues el recuerdo de la dictadura está fresco (Acemoglu, TicchiyVindigni, 2009).

La hipótesis según la cual hay una tendencia a que las guerras civiles duren cada vez más, se sostiene en buen grado en el caso colombiano, según las cifras. Las guerras de mayor duración fueron La Violencia y El Conflicto, que también son las de mayor irregularidad del combate. Las guerrillas liberales durante La Violencia habrían tenido hasta 32.000 soldados hacia 1951, de los cuales 20.000 se concentraban en los Llanos Orientales (Ramsay, 2000: 191; Sánchez, 1989: 144). Del lado conservador, paralelo al ejército, habría unos 5.000 hombres armados pertenecientes a fuerzas ilegalmente constituidas (Ramsay, 2000: 179). Durante El Conflicto, al predominio de la guerra de guerrillashabría que sumarle las posibilidades de financiamiento que originó el narcotráfico. Como señalaFearon (2004:284),la existencia de una fuente estable de financiamiento y armamento es un elemento clave para que un competidor armado pueda sostener una guerra larga.

3.2 Severidad

Tal vez el elemento de análisis más importante en los estudios cuantitativos sobre guerras civiles sea la severidad del conflicto. Ésta se refiere al total de muertes producto delasacciones violentasen que se expresa el conflicto y que se relacionan directamente con la incompatibilidad entre las partes. Se cuentan las muertes tanto de combatientes como de civiles, en acciones bélicas tradicionales, acciones guerrilleras y bombardeos de todo tipo (Lacina, 2006). UCDP, COW y Ceracutilizan el conteo de muertes anuales en combate como su principal indicador.No obstante, para poder utilizar la variable de severidad en la comparación diacrónica, es necesario realizar un ajuste(13) pues 10.000 muertos en 1860, cuando la población apenas rondaba los dos y medio millones de habitantes no tienen el mismo impactoun siglo después con una población de más de quince millones de habitantes.

El Conflicto requirió un ajuste adicional. Como ya se ha dicho, tanto esta guerra como La Violencia se caracterizan por lamagnitud de las víctimas fuera de combate, tanto civiles como no combatientes. Ahora, si bien los datos de La Violencia parecen cubrir ese componente, los de UCDP y COW para El Conflicto no lo hacen. Para corregir esto, se utilizó como proxy la incidencia de los actores armados en la tasa de homicidios municipal entre 1995 y 2000 (Sánchez, Díaz yFormisano, 2007: 117) aplicado al total de homicidios durante cada año en el periodo 1994-2005. Una tercera medida de los homicidios políticos durante el Conflicto (Otero, 2010: 30) muestra las grandes diferencias que hay en la forma en que se mide la violencia asociada a la guerra civil en el país(14). La siguiente tabla compara estas tres cifras:

Tabla 3: Tres versiones de la severidad durante El Conflicto

Fuentes: Harbom y Wallensteen (2009), Sánchez, Díaz y Formisano (2007) y Otero (2010).

Otrosindicadores que permiten hacer comparacionesson las tasas. En esta investigación se calcularon dos. Primero, una tasa de muertes en combate por cada 100.000 habitantes (del país). Este indicadores de uso común en el análisis de conflictos y fenómenos de violencia en general, aunque también tiene cierto uso en los estudios de guerras civiles propiamente(15). Una segunda tasa, menos común, relacionala severidad de la guerra con la duración en meses, lo cual da una medida de la intensidad de un conflicto.La siguiente tabla contiene los datos de severidad, severidad ajustada y las tasas por población y duración de cada una de las diez guerras.

Tabla 4: Severidad de las guerras civiles

Fuentes: Elaboración propia con base en Harbom y Wallensteen (2009), Singer (1987), Sánchez, Díaz y Formisano (2007), Otero (2007) y Gaitán (1995).

Esta tabla pone de relieve el problema de los indicadores y las clasificaciones. En otra parte se ha discutido el cambio en los ranking de violencia homicida a nivel municipal en Colombia cuando se adoptan criterios como la cifra absoluta de homicidios violentos o la tasa por 100.000 habitantes (Giraldo y Fortou,2011). En este caso ocurre algo similar. Si bien la guerra de los Mil Días domina en tres categorías, de ahí en adelante las posiciones varían. La Violencia tiene la severidad más alta, pero no ocupa elprimer puesto cuando se evalúa según las dos tasas. Un caso interesante es el de la guerra de 1895 que, aunque es la menos severa incluso cuando se ajusta la variable, tiene una de las tasas de muertes en combate por mes de conflicto más altas. Pero el cambio que más interesa aquí es el paso de la severidad a la severidad ajustada y cómo afecta la forma en que se juzga la severidad de las guerras civiles colombianas. Las dos siguientes gráficas ilustran cómo la severidad de El Conflicto se relativiza frente a las cifras de las demás guerras, mientras que aumenta la importancia de las de los Mil Días, 1876-1877 y Soberanías.

Gráfica 2: Comparación por severidad

Fuentes: Elaboración propia con base en Harbom y Wallensteen (2009), Singer (1987), Sánchez, Díaz y Formisano (2007), Otero (2007) y Gaitán (1995).

Gráfica 3: Comparación por severidad ajustada

Fuentes: Elaboración propia con base en Harbom y Wallensteen (2009), Singer (1987), Sánchez, Díaz y Formisano (2007), Otero (2007) y Gaitán (1995).

Al comparar la severidad ajustada con la duración de las guerras civiles, se ve que todas las que ocurrieron durante el siglo XIX fueron al mismo tiempo más cortas y menos severas que las guerras del siglo XX, con la excepción de la guerra de 1876-1877, cuya severidad ajustada es un poco más alta que la de El Conflicto. Sin embargo, no existe ninguna relación directa entre duración y severidad estrictamente hablando, ya que hay guerras comparativamente cortas y muy severas (Mil Días) y otras más largas y bastante menos severas (El Conflicto), menos severas incluso que guerras de corta duración (1876-1877).

3.3 Poderes armados

Para incluir este elemento al análisis comparado de las diez guerras, se utilizan tres variables(16). En primer lugar, el conteo del tamaño (número de soldados) del ejército oficial en dos momentos –el año inmediatamente anterior al inicio y el año inmediatamente posterior a la terminación– permiten establecer su crecimiento o decrecimiento durante la guerra. La segunda variable es el tamaño del ejércitocompetidor (o ejércitos) en su punto más alto(17). Luego, lo comparamos con la cifra del ejército oficial en el segundo momento, para hallar la tercera variable: la relación de las fuerzas, entendida como la cantidad de soldados competidores por cada soldado oficial.

Tabla 5: Tamaño de los poderes armados en contienda(18)

Fuente: Elaboración propia.

El crecimiento del ejército oficial es irregular, aunque típicamente positivo. Los únicos casos de crecimiento negativo se dieron en las guerras de 1851 y 1854, dos de las menos severas. No hay una relación entre la duración de la guerra y el crecimiento del ejército oficial, pues aunque el segundo crecimiento más alto se dio durante La Violencia (la guerra más larga), en otras guerras de larga duración (Mil Días y El Conflicto) el crecimiento es bajo.

Nuevamente, para poder comparar entre casos realizamos un ajuste con base en el año base 2005 para cada una de estas variables. La siguiente tabla expone este ajuste y, a partir de él, la relación de fuerzas entre los poderes armados en combate(19).

Tabla 6: Tamaño ajustado de los poderes armados(20)

Fuentes: Elaboración propia.

Gráfica 6: Relación de fuerzas en combate

Fuente: Elaboración propia

El comportamiento del tamaño combinado de los ejércitos (ajustado a 2005) no muestra un patrón: hay picos en las guerra de los Supremos, 1876-1877, Mil Días y El Conflicto, y simas en 1854, las Soberanías y La Violencia. De forma similar, la participación del ejército oficial en el total de los poderes armados en combate usualmente excede a la de los competidores en la mitad de los casos(21). En últimas, el elemento que más resalta de estos datos es que, contrario a lo que se podría intuir, en las guerras civiles tradicionales del siglo XIX no hay mayor paridad de los poderes armados como cabría esperar en guerras libradas principalmente a campo abierto, aunque en la guerra más irregular (El Conflicto) la relación es la esperada: unas fuerzas armadas estatales muy superiores en número a las de los competidores armados.

CONCLUSIONES

Este trabajo argumenta a favor de la utilidad y la pertinencia de los estudios históricos y comparados con base cuantitativa para ampliar la comprensión de las guerras civiles colombianas. Igualmente, se ha puesto de relieve la dificultad para construir series de tiempo de larga duración con datos cuantitativos confiables. En este sentido, la información que se presenta aquí es provisional.

El acercamiento que se propone ha permitido señalar algunas singularidades en las guerras civiles.La particularidad de La Violencia y El Conflictoes palpable. Al comparar con base en datos cuantitativos y estadísticas y frente a la historia de las guerras en Colombia, La Violencia y el Conflicto destacan por su particularidad. Quizás la explicación puede encontrarse en la tecnología de la rebelión predominante. Para Kalyvas (2005: 88), se pueden distinguir tres tipos de tecnologías de la rebelión que describen la forma en que se luchan las guerras civiles: a) la guerra convencional o "clásica": ejércitos regulares y simétricos que se enfrentan directamente; b)la guerra irregular, en la cual la parte más débil –usualmente los competidores– evita la confrontación directa y recurre a tácticas de guerrilla debido a la asimetría de las partes; y c) la guerra simétrica no convencional entre ejércitos irregulares aunque simétricos que se enfrentan en un frente delimitado por algún tipo de control territorial.

Si bien hay elementos de guerra irregular en algunas de las guerras del siglo XIX, la confrontación principal era regular y simétrica; en otras palabras, de tipo convencional o clásica(22). La Violencia, en cambio, se libró esencialmente de forma irregular –guerra de guerrillas contra el Ejército, principalmente en los Llanos, donde había unos 20.000 guerrilleros liberales (Sánchez, 1989: 144)– y con enfrentamientos simétricos no convencionales entre grupos armados liberales y conservadores en la región andina y el Valle del Cauca. El Conflicto se perfila como un caso aparte, pues aunque tuvo una dinámica similar a la de La Violencia,predominó la confrontación armada irregular entre el gobierno y las guerrillas de las Farc y el Eln. A diferencia de La Violencia, en la que la confrontación bipartidista condujo a la mayoría de las muertes, la díada Farc– Auc sólo explica el 8,7% de la severidad de esta guerra. La baja intensidad de esta guerra irregular explica que El Conflicto sea una de las guerras de mayor duración, con la tasa de muertes por población más baja y con el final menos claro en la historia colombiana. La internacionalización de El Conflicto, su otra particularidad, se relaciona con la emergencia de la guerra por recursos a la par de la incompatibilidad por el control del gobierno central.

Es posible señalar entonces que las categorías analíticas contenidas en el concepto de tecnologías de la rebelión ofrecen una riqueza explicativa que puede ser explorada más a fondo. Encontrar la forma de operacionalizar las categorías de forma que podamos codificar de manera más exacta es un reto a corto plazo. El indicador de relación de fuerzas armadas sería un primer paso hacia operacionalizar una de las dos dimensiones de este concepto como complemento a la propuesta de Kalyvas y Laia Balcells (2010) de utilizar el tamaño del ejército oficial como indicador de la fuerza del Estado.

En últimas, las conclusiones de trabajos como éste pueden ayudar a moderar los discursos e imaginarios sociales según los cuales Colombia lleva 200 años de guerra civil continua o que, como sostuvo el entonces Presidente Álvaro Uribe en un discurso que conmemoraba el bicentenario del 20 de julio, "En dos centurias de vida independiente, escasamente hemos [los colombianos] contado con 47 años de paz".


COMENTARIOS

1. Este artículo es producto de la investigación "Poderes armados en las guerras civiles" del Grupo de Investigación de Estudios Sobre Política y Lenguaje, financiada por la Universidad EAFIT. Versiones preliminares fueron presentadas en el II Congreso de la Asociación Colombiana de Ciencia Política en la Universidad del Norte (Barranquilla, 21-24 de julio de 2010) y en los coloquios de investigación de la Universidad EAFIT (Medellín, 15 de septiembre y 2 de diciembre de 2010).

2. Llevar el origen del Estado colombiano hasta 1810 hace más complejo el análisis, pues si se acepta la tipología de Raymond Aron, las guerras de independencia, también llamadas de "formación del Estado" (UCDP), son guerras civiles (Aron, 1985: 214-215).

3. La diversidad de fuentes hacía difícil unificar estas cifras. Se adoptó entonces un criterio de simplicidad: se utilizan principalmente bases de datos internacionales, las cuales fueron completadas o corregidas cuando fue necesario.

4. Se prefiere esta denominación más genérica puesto que: a) "rebeldes" es de carácter posicional; b) "insurgentes" se reserva para competidores armados en guerras irregulares (Fearon y Laitin, 2004); y c) "subversivos" implica guerras intracoloniales o secesionistas, cuando estás bien puede enfrentar "poderes organizados desde un principio" (Aron, 1985: 214-215).

5. Para una discusión al respecto, ver Sambanis (2004). Entre quienes parten de estos proyectos están: Hegre y Sambanis (2006), Lacina (2006), Fearon y Laitin (2004) y Kalyvas y Balcells (2010). En Colombia, las retoman Carlo Nasi (Nasi, Ramírez y Lair 2003a, 2003b) y el Cerac (Restrepo, Spagat y Vargas 2006).

6. Este último ítem es utilizado para distinguir conflictos armados de situaciones de violencia unilateral. Bethany Lacina y N. P. Gleditsch (2005) expanden esta noción al añadir que se habla de combate cuando hay una expectativa razonable del uso de la fuerza de la otra parte; así, incluyen ataques que aunque no le generan bajas al atacante, deben considerarse como parte del conflicto.

7. Se usaron los designadores más convencionales en la historiografía colombiana. Para el caso de la guerra de 1860 se asume el nombre propuesto por Uribe y López (2008). "La Violencia" es una denominación vaga erigida en nombre propio tanto en la academia como el lenguaje común de ciudadanos y políticos. "El Conflicto" es un designador cuya suerte aún está sujeta a la prueba del tiempo; se ha elegido para llamar a la última guerra civil porque la palabra conflicto es la más universal entre las distintas fórmulas usadas por  academia, guerreros y periodistas, lo que pudo haber llevado a los autores del Informe Nacional de Desarrollo Humano 2003 a adoptarlo

8. Principalmente la díada AUC-FARC, pero también entre las FARC y el ELN y entre facciones de las AUC.

9. Siguiendo a Sambanis (2004), el umbral de 1.000 muertes no debe ser rígido.

10. Los enfrentamientos  correspondientes a la díada Farc – Eln han sido relevantes en los departamentos de Antioquia, Arauca y Nariño, y datan desde fines de la década de 1990. Los principales registros se han hecho desde 2006 (Ávila y Núñez, 2010: 25), con entre 180 y 500 muertos en combate (Semana, 2010), pero se carece de buena información. Todavía podría incluirse una séptima díada Gobierno – carteles de la droga, como lo hace el COW (Sarkees, 2000). Pero como UCDP no lo hace y no hay suficientes elementos de juicio para incluir este enfrentamiento como una guerra civil o parte de la última, no se ha incluido.

11. En el conjunto de datos ordenados, la mediana es el valor que deja el mismo número de datos arriba y debajo de él; se utiliza para evitar la influencia distorsionante de datos extremos.

12. Sin embargo, Kalyvas (2009) sostiene que las guerras civiles no son más numerosas sino que han pasado a tener más peso comparativo respecto de las interestatales.

13. Si se halla la proporción de muertos en combate entre la población total del país al momento de iniciar el conflicto y se multiplica el resultado por la población colombiana del año 2005 (año base por ser el año de terminación de la última guerra civil), logramos una predicción de la severidad del conflicto si hubiese ocurrido en ese año, de forma tal que permite comparar a través del tiempo.

14. Existe una multiplicidad de fuentes, que van desde le Vicepresidencia y la Policía Nacional, hasta los datos del Cinep y otros investigadores, a lo cual habría que sumarle la información de proyectos internacionales como UCDP y el COW.

15. Para un argumento a favor del uso de esta tasa, ver Sambanis (2004: 820). Por el contrario, Lacina (2006: 286) está en desacuerdo pues sostiene que normalizar las muertes en combate por la población puede descontar las muertes en países muy populosos.

16. Las fuentes de estos datos son variadas. Singer (1987) aportó datos para contrastar en cada caso. Para los ejércitos oficiales, las fuentes son: Los Supremos: Ortiz (2004); 1851: Safford (2002) y Camacho (1971); 1854: Safford (2002) y Tirado (2001); Soberanías: Quijano (1982); 1876-1877: Ortiz (2004); 1885: Palacio (1936), Melo (1989) y Pérez (1893); 1895: Aguirre (1997); Mil Días: Pardo (2004), Martínez (1956), Jaramillo (1991) Valencia (1989), Plazas (1983) y Hernández (2008); La Violencia: Blair (1993), Ramsay (2000) y Otero (2007); El Conflicto: Otero (2007). En el caso de los poderes armados competidores, las fuentes son: Los Supremos: Zuluaga (1998); 1851: Camacho (1971). 1854: Zambrano (1998), Mosquera (1982) y Tirado (2001); Soberanías: Quijano (1982); 1876-1877: Ortiz (2004); 1885: Deas (1993) y Pérez (1893); 1895: Aguirre (1997: 428) y Sarmiento (1896); Mil Días: Villegas y Yunis (1978), Martínez (1956), Jaramillo (1991) y Valencia (1989); La Violencia: Blair (1993), Sánchez (1989) y Ramsay (2000); El Conflicto: Otero (2007).

17. La escasez de información sobre los poderes armados de los competidores no permite realizar una comparación de su evolución durante las guerras.

18. No incluye a la Policía.

19. La cifra de El Conflicto tiene un ajuste para expresar mejor el número de soldados de las guerrillas y paramilitares: se ha multiplicado la cifra por 5, pues se asume que por cada guerrero en el frente de batalla, hay cinco que no están en él.

20. La base de datos de Capacidades Materiales Nacionales de COW (Singer, 1987) tiene datos sobre el tamaño del ejército oficial desde 1931 hasta 2005. Al ajustar las cifras a 2005, estas muestran, aparte del pico notorio alrededor de 1840 (posiblemente un error de medición, aunque la guerra si enfrentó más hombres que varias de las siguientes), una normalización en el número total de soldados en combate.

21. La guerra de 1854 es un valor atípico tanto por razones particulares del contexto histórico y una decisión al momento de codificar. En primer lugar, los generales liberales que se opusieron al golpe militar de José María Melo eran veteranos terratenientes con alta capacidad para reclutar hombres en sus tierras (Mosquera, López, Herrán y Herrera), lo cual llevó a que tuvieran un ejército de grandes proporciones. En segunda instancia, al momento de codificar cuál es el bando rebelde y cuál el oficial durante esta guerra se pueden tomar dos rutas: considerar que la guerra comienza desde el momento en que Melo ataca o considerar (como se hace aquí) que el gobierno de Melo tenía el poder al inicio del conflicto.

22. Algunas características de la guerra civil clásica son la distinción entre civiles y militares y la posibilidad de discernir entre tiempos de guerra y de paz, entre otros (Giraldo, 2009).


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