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Análisis Político

Print version ISSN 0121-4705

anal.polit. vol.32 no.95 Bogotá Jan./Apr. 2019

http://dx.doi.org/10.15446/anpol.v32n95.80832 

Dossier

Cooperación con excombatientes: el reto social del Posacuerdo*

COOPERATION WITH EX-COMBATANTS: THE SOCIAL CHALLENGE OF THE POST-AGREEMENT

Lina María Restrepo Plaza* 

*Ph.D. Profesora del Departamento de Economía, Universidad del Valle (Cali, Colombia). Correo electrónico: lina.restrepo@correounivalle.edu.co

RESUMEN

Uno de los principales desafíos para la implementación del Acuerdo de paz en Colombia consiste en garantizar que la sociedad civil y la población afectada por el conflicto puedan desarrollar una vida comunitaria pacífica, que se acepten como miembros de la misma sociedad. Este artículo utiliza métodos de las ciencias del comportamiento, y en concreto, juegos experimentales de la familia de los bienes públicos con respuesta contingente, para calcular el sesgo intergrupal de víctimas y no víctimas hacia excombatientes, en el marco de un programa de formación de habilidades blandas basadas en el deporte del Servicio Nacional de Aprendizaje, DeporPaz. Se encuentra que en general, las contribuciones de los participantes disminuyen en la segunda medición, no obstante, dicha reducción es más importante en el domino del in-group que en el del out-group, lo que podría estar sugiriendo una reducción en la brecha intergrupal. Sin embargo, no contamos con evidencia suficiente para adjudicarle el efecto a la participación en el programa. También se ofrece una caracterización de individuos -cooperadores condicionales, free-riders, cooperadores débiles y sujetos con estrategia fija- y se estudian las diferencias entre ellos.

Palabras-clave: ciencias del comportamiento; bienes públicos; sesgo intergrupal; reincorporación

ABSTRACT

One of the main challenges for the peace accord implementation is to make sure that civil society and conflict affected population get to develop a peaceful communal living. This paper employs behavioural sciences strategies, and more specifically, a strategy-method public goods game, to compute the out-group bias of victims and non-victims against ex-combatants. The study takes place within a sports-based vocational training module implemented by SENA, DeporPaz. While there is in fact a significant reduction in subjects contributions, this is more appealing within the in-group domain than while comparing contributions towards the out-group. Such finding could be interpreted as a reduction of the out-group bias. The paper also categorises individuals among four possible types: conditional cooperators, free-riders, weak cooperators and fixed strategy cooperators.

Key words: behavioural sciences; public goods; out-group bias; reintegration

MOTIVACIÓN

La literatura reciente sugiere que el conflicto deja huellas sobre los grupos sociales afectados por la violencia que son capaces de generar impactos en los aspectos sociales y comportamentales de los individuos. Estas comprenden desde las mutaciones en sus preferencias y normas sociales (Mironova y Whitt, 2018; Voors et al., 2010) hasta sus habilidades cognitivas (Bogliacino, Grimalda, Ortoleva y Ring, 2017). Los gobiernos a cargo de reparar las consecuencias de la violencia desarrollan estrategias y programas de corto y largo plazo que buscan reparar el daño generado a las víctimas.

El caso colombiano es, no obstante, muy especial. Después de 60 años de guerra irregular y 8,5 millones de víctimas, el gobierno no solo se enfrenta al reto de reparar el daño ocasionado, también a la implementación de un proceso de reincorporación a la vida civil por parte de los excombatientes. Este es un proceso complejo porque exige llevar a cabo programas que deben trascender las tensiones esperadas entre quienes ven el Acuerdo de paz como la única oportunidad para superar un largo capítulo de violencia, y aquellos que lo perciben como un saludo a la impunidad.

La implementación del Acuerdo en Colombia despierta el espíritu de discusión en la población. Esto se debe a que se registran diferentes posturas entre diversas comunidades, como se evidencia en el Barómetro de las Américas de 2016, publicado por la Universidad de los Andes. Allí se constata que existen brechas de opinión intergeneracionales en la cuales los más jóvenes reportan actitudes más progresistas en cuanto al respeto por el otro. También hay diferencias entre regiones, donde la región del Pacífico se caracterizó por ser la más optimista frente al escenario del perdón y la reconciliación, con un 60,2 % de aceptación, mientras que la región central reportó un 40 %. Estos resultados muestran el reto al que se enfrenta el Acuerdo de paz, dada la heterogeneidad de opiniones respecto de inclusión social y convivencia.

El informe concluye que el 55 % de los encuestados contempla como posible la reintegración de los excombatientes a la sociedad, mientras que el 45 % restante declara que no le agrada la idea de tener como vecinos a excombatientes desmovilizados de grupos armados. Estos resultados reflejan el riesgo inminente de discriminación a la población en vías de reincorporación, por lo que estudios que identifiquen los mecanismos que puedan cerrar las brechas conductuales hacia ellos, poseen un gran valor para todos los ámbitos.

Lo que concierne ahora es comprender los retos a los que se enfrentará el gobierno para garantizar la convivencia de una población que ha estado directa e indirectamente afectada por el conflicto. ¿Se logrará fortalecer el tejido social entre los excombatientes, las víctimas y la población que no ha sido directamente afectada por el conflicto? ¿Se podrá promover una implementación exitosa de los Acuerdos de paz? Algunos estudios encuentran que la participación en programas sociales puede ayudar de manera positiva a los afectados por el conflicto, por ejemplo, aumentando sus niveles de cooperación (Attanasio, Pellerano y Reyes, 2009) o mejorando su salud física, psíquica y emocional (Moscoso, Pérez, Muñoz y González, 2012).

La mayoría de los estudios que tratan sobre el cambio en el comportamiento generado por la exposición al conflicto, emplean metodologías propias de las ciencias conductuales, fundamentadas en la teoría de juegos, la economía experimental y la psicología, y abordan las secuelas del conflicto en países como Colombia, Burundi, Sierra Leona, Kosovo y Libia (Bauer et al., 2016; Bogliacino et al., 2017; Craig y Richeson, 2016; Gilligan, Mvukiyehe y Samii, 2013; Hartman y Morse, 2018; Mironova y Whitt, 2018; Vollhardt, 2012; Voors et al., 2010)

Este artículo intenta dar cuenta de uno de los principales retos impuestos al Acuerdo de paz: la convivencia pacífica entre actores directos e indirectos del conflicto. Además, se estudia el efecto de un programa de intervención propuesto por el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), que tiene por objetivo restaurar las brechas conductuales entre víctimas y no víctimas del conflicto en relación con las personas que están en proceso de reincorporación.

La investigación aquí presentada documenta la propensión a cooperar con excombatientes del grupo armado por parte de un grupo de víctimas y población no afectada por el conflicto (en adelante, no víctimas). El ejercicio se construye en el marco de una investigación sistemática de medición del cambio conductual, en el que se emplearon juegos experimentales para medir el efecto que tuvo un programa social basado en el deporte, DeporPaz, sobre la cooperación condicional y sesgos intergrupales. Este estudio reporta mediciones, antes y después del programa, tanto por beneficiarios como por no beneficiarios del mismo. Al grupo de personas que participó en DeporPaz le llamaremos grupo de tratamiento, y los demás, grupo de control.

DeporPaz es un programa diseñado e implementado por el Sena que tiene el fin de generar interacciones sociales a través de la práctica deportiva para desarrollar habilidades blandas en los aprendices. Para la construcción del programa se seleccionó el deporte “Batalla de Fuerza” con la intención de crear competencias para el ejercicio vital del liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación, el manejo del éxito o el fracaso, la resiliencia y el control de las emociones, mediante el entrenamiento deportivo y la participación en competencias locales.

La cooperación se estudia a través de un juego experimental que consiste en registrar las decisiones de índole contributiva de dos personas sobre un bien público. Cada persona recibe al inicio de la sesión $ 15 000 y decide libre, voluntaria y anónimamente la cantidad económica que está dispuesta a consignar a una cuenta común en la cual, a su vez, otra persona, aleatoriamente seleccionada, que podría ser o no un excombatiente, también contribuirá. Las personas deben realizar un plan contingente, es decir, deben decidir la cantidad a contribuir en caso de ser emparejadas con un excombatiente y, además, otra cantidad en caso de que su pareja perteneciese a su mismo grupo poblacional (víctima o no víctima). La decisión contingente también incluye elegir una respuesta para cada posible contribución de la otra persona, la cual puede tomar los valores de $ 5000, $ 10 000 o $ 15 000.

Dado que las decisiones se configuran como una respuesta contingente a cualquier posible intención de cooperación del otro, examinamos en este artículo los patrones de cooperación condicional, en mediciones que se llevan a cabo en dos momentos (Fischbacher, Gächter y Fehr, 2001). A diferencia de la cooperación incondicional, la cooperación condicional no exige a los participantes tener creencias específicas sobre el comportamiento de su contraparte, por el contrario, extrae cualquier incertidumbre subyacente tras los niveles de cooperación para así reconocer sus intenciones reales de colaboración, reciprocidad o aprovechamiento ventajoso de las contribuciones del otro. Las diferencias entre las intenciones de cooperación con un miembro de su mismo grupo contrapuestas con las intenciones de cooperación con un excombatiente se denominarán sesgo intergrupal.

El sesgo intergrupal se refiere a la tendencia sistemática de evaluar a los miembros del grupo al que uno pertenece (el in-group) con mayor (o menor) favorabilidad que a quienes no pertenecen a él (el out-group). Los sesgos intergrupales inducen cambios en el comportamiento, las actitudes y la cognición, por eso pueden provocar discriminación, prejuicios y estereotipos (Mackie y Smith, 1998; Wilder y Simon, 2001). Al invocar el concepto de sesgo, se alude a un comportamiento que se considera injusto, ilegítimo e injustificable, en el sentido de que induce a la toma de decisiones que no son necesariamente óptimas desde un punto de vista económico, político o social (Brewer y Brown, 1998; Turner y Reynolds, 2001). Para el caso concreto de este documento, los excombatientes serán relacionados como los miembros del out-group, tanto para las víctimas como para personas vulnerables que no han sido directamente afectadas por el conflicto (aquí llamadas no víctimas). El in-group de las víctimas serán, por supuesto, otras víctimas, y el de las no víctimas serán otras personas no víctimas. En ausencia de sesgos intergrupales, se espera que los individuos cooperen en igual medida tanto con los excombatientes, como con los integrantes que forman parte de su propio grupo.

Nótese que el objetivo de incluir a las no víctimas en el análisis es el de plantearles como una línea base, ya que comparten antecedentes socioeconómicos con las víctimas, pero se diferencian de ellas con respecto a su exposición al conflicto y, por ende, se espera difieran en sus actitudes hacia los excombatientes.

Consideramos que la cooperación condicional en presencia de relaciones intergrupales refleja de manera efectiva las posibilidades de reconciliación y construcción de tejido social en tanto captura patrones de reciprocidad positiva y actitudes de abuso de los esfuerzos del otro (free-riders). La reciprocidad positiva puede describirse como una respuesta costosa del individuo para premiar las acciones de otra persona, ya que esta ha tomado decisiones que le han favorecido en ganancias y que además cumplen con las expectativas previas a la interacción (McCabe, Rigdon y Smith, 2003). Dado que en el juego aquí propuesto las decisiones se encuentran directamente conectadas con cada posible contribución del otro, las expectativas no desempeñan un rol fundamental, pero las decisiones del otro sí.

Sociedades con fuertes normas sociales de reciprocidad positiva se caracterizan por exhibir altos niveles de cooperación debido a que los agentes esperan que otros respondan positivamente a sus contribuciones, y reconocen que desviaciones de esta norma serán socialmente castigadas. Los porcentajes de cooperadores condicionales difieren entre culturas y países: en Suiza es del 50,0 % (Fischbacher et al., 2001), en Estados Unidos del 80,6 %, en Austria del 44,4 %, en Japón del 41,7 % (Kocher, Cherry, Kroll, Netzer y Sutter, 2008), en Rusia del 55,6 % (Herrmann y Thöni, 2009), en Dinamarca del 70,2 % (Thöni, Tyran y Wengström, 2009), en Vietnam del 50,0 % y en Colombia del 62,5 % (Martinsson, Pham-Khanh y Villegas-Palacio, 2013).

El parasitismo o free riding es también un resultado posible de la interacción en el juego. Este consiste en tomar como estrategia realizar contribuciones nulas, independientemente de las contribuciones que el otro jugador haga al bien público. El porcentaje de personas que exhiben este comportamiento también parece diferir entre distintos puntos geográficos. Por ejemplo, 30 % es el porcentaje de free riders en Suiza (Fischbacher et al., 2001), 8,3 % en Estados Unidos, 22,2 % en Austria, 36,1 % en Japón (Kocher et al., 2008), 6,3 % en Rusia (Herrmann y Thöni, 2009), 13,9 % en Dinamarca (Thöni et al., 2009) y 4,2 % en Vietnam y Colombia (Martinsson et al., 2013).

Este artículo es novedoso en su propuesta metodológica, pues utiliza herramientas de las ciencias del comportamiento para comprender las posibilidades de reconciliación en una sociedad que, por primera vez, tras un intervalo crónico de tiempo, empieza a respirar atisbos de paz.

Se encontró en la primera medición que la magnitud del sesgo intergrupal es de, aproximadamente, 84 % para las víctimas y de 67 % para las no víctimas. Esto quiere decir que la víctima (o no víctima) contribuirá en la construcción de un bien público junto con un excombatiente, un 84 % más (en el caso de la no víctima, un 67 % más) de lo que contribuiría si se le emparejara con otra víctima. La diferencia entre el sesgo intergrupal de las víctimas y no víctimas reproduce otros hallazgos como los de la encuesta permanente de la Universidad de los Andes, que ha encontrado que la población con mayor exposición al conflicto tiende a ser más inclusiva y receptiva que aquella que no ha estado directamente afectada por el mismo. El sesgo se reduce en la segunda medición, pero dado que no se evidencian diferencias entre los que han participado de DeporPaz y los que no, no podemos adjudicarle esta reducción a la participación en el programa.

El documento se divide en cuatro partes. La primera es esta motivación, seguida por una descripción de la metodología empleada y por los resultados empíricos. Se concluye con una sección de discusión y conclusiones.

DISEÑO METODOLÓGICO

Tal y como lo ilustra el gráfico 1, la metodología consiste en medir las intenciones de cooperación condicional con los excombatientes, de personas que participaron o no en DeporPaz, en dos momentos del tiempo, antes y después del programa. Se espera que, vía desarrollo de habilidades blandas, DeporPaz incremente los niveles de autoestima, confianza, reciprocidad y posibilidades de cooperación en quienes participan de él, y por lo tanto, reduzca el sesgo intergrupal.

El programa DeporPaz contó con 45 víctimas, 23 no víctimas y 6 excombatientes (divididos en cinco grupos1) que recibieron entrenamiento deportivo, teórico y práctico dos veces por semana. El grupo de control, que no participó en DeporPaz, estuvo conformado por 18 víctimas, 19 no víctimas y 1 excombatiente. Por limitaciones institucionales en la asignación de cupos del Sena, la participación en el programa no se determinó aleatoriamente, sin embargo, las mediciones capturan información valiosa entre distintas poblaciones, facilitando el ejercicio de estática comparativa entre participantes y no participantes de DeporPaz, víctimas y no víctimas, antes y después del programa. Las mediciones se realizaron durante el primer semestre de 2018; la primera se efectuó una semana antes de iniciar los entrenamientos y la segunda en la semana última de DeporPaz. El 26 % de las personas participó en ambas mediciones, 38 % participó solo en la primera y 36 % solo en la segunda.

Fuente: elaboración propia

Gráfico 1 Diseño metodológico 

Las mediciones consistieron en exponer a los participantes a la toma de una decisión incentivada, anónima y confidencial, enmarcada en un juego económico experimental de la familia de los juegos de bienes públicos con respuesta contingente. En este juego, los participantes son emparejados al azar y de manera anónima. Se les indica algunas características de las potenciales parejas -como el tipo de población a la que pertenecen (víctima, excombatiente o no víctima)- y se les entrega una dotación monetaria inicial , de la cual han de elegir la cantidad () que desean abonar a una cuenta grupal. El dinero que no contribuyan queda en su respectiva cuenta individual.

Por cada cantidad ( que se aporta a la cuenta grupal, se adiciona una cantidad ), simulando el beneficio que retorna a la sociedad la construcción de un bien público (parques, carreteras, policía, etc.). Este factor se divide en partes iguales entre los miembros del grupo, generando una tasa de retorno per cápita (TRPC) que tiene la forma

La ganancia grupal corresponde al total recolectado en la cuenta grupal, multiplicada por la TRPC , y la ganancia total del juego se calcula sumando las ganancias grupales y las individuales, la cual se describe en la ecuación (1).

En concreto, nuestros participantes recibieron , y podían decidir entre enviar $ 0, $ 5000, $ 10 000 o $ 15 000 a la cuenta grupal. Los participantes fueron informados de que se agregaría $ 2000 a la cuenta grupal por cada $ 5000 que los miembros del grupo enviaran a la misma. Su función de pagos tiene la siguiente forma:

Nótese que una persona que solo está interesada en maximizar la cantidad de dinero que puede obtener del juego deberá contribuir $ 0 a la cuenta grupal. Sin embargo, actitudes recíprocas, de aversión a la desigualdad y otras preferencias sociales en general, demuestran ejercer un rol fundamental en la toma de decisiones no egoístas.

Los participantes tuvieron la oportunidad de elegir el valor que querían enviar a la cuenta grupal en caso de ser emparejados con una persona de su mismo grupo (víctima/no víctima) o con un excombatiente, y podrían elegir una contribución para cada posible contribución del otro ($ 0 / $ 5000 / $ 10 000 / $ 15 000)2.

RESULTADOS

El objetivo de estudiar la cooperación condicional es caracterizar el comportamiento de los agentes en lo relativo a su interés de cooperar o de sacar provecho de los esfuerzos del otro, e identificar si existe evidencia que aluda a la presencia de sesgos intergrupales en sus decisiones. Este apartado presentará los resultados del juego de bienes públicos con respuesta contingente, dividiéndolos entre los perfiles de comportamiento de los agentes, sus contribuciones, sus determinantes, y una pequeña alusión al comportamiento de los excombatientes que participaron de las mediciones.

Perfiles de los participantes

Estudios previos han caracterizado el comportamiento de los agentes en (i) free-riders, quienes no contribuyen al bien público, buscando beneficiarse de las contribuciones de los demás; (ii) cooperadores condicionales, quienes reciprocan las aportaciones de su contraparte y, por ende, cuanto más entregan los otros, mayor será también su decisión de contribución al bien público; y (iii) hump-shaped, que implica que los agentes son cooperadores condicionales hasta cierto nivel de contribución, a partir del cual empiezan a reducir sus contribuciones a medida que aumentan los envíos de la otra persona (Fischbacher et al., 2001; Herrmann y Thöni, 2009; Kocher et al., 2008; Martinsson et al., 2013; Thöni et al., 2009).

Este artículo no replica a pie juntillas la tipología sugerida por otros autores, sino propone una adaptación a dicha clasificación con base en los perfiles observados en las decisiones de los participantes de la investigación:

  • Free-riders (FR): se clasifican como puramente egoístas, ya que sus contribuciones son siempre nulas, sacando provecho absoluto de cualquier contribución hecha por su contraparte.

  • Cooperadores condicionales (CC): cooperadores cuya contribución fue al menos tan alta como la contribución promedio de su contraparte.

  • Cooperadores débiles (CD): son aquellos cuyas contribuciones promedio fueron menores que la contribución promedio de su contraparte.

  • Cooperadores con estrategia fija (EF): sujetos que contribuyeron un monto constante, distinto de cero, independientemente de las contribuciones de la contraparte.

Las proporciones de individuos que pueden caracterizarse en cada uno de los perfiles sugeridos arriba se registran en la tabla 1. Puesto que es de interés conocer si existen sesgos intergrupales, se reporta la categorización de los sujetos para cuando interactúan con miembros de su mismo grupo (in-group) y para cuando lo hacen con los excombatientes (out-group).

Tabla 1 Proporción de sujetos por perfiles 

Fuente: elaboración propia con datos de la investigación.

Se utilizó la prueba chi2 para determinar si hay diferencias entre las categorías de análisis. Se advierte que no existen cambios significativos entre la primera y la segunda medición, por lo que se puede concluir que la proporción de perfiles no cambia significativamente después de DeporPaz. Tampoco se observan diferencias entre tratados y controles, ni entre víctimas y no víctimas. Esta similitud entre las mediciones permite apilar las observaciones de todos los sujetos para así concentrarse en las diferencias in-group/out-group en cada una de las mediciones.

Por simple inspección se constata que las proporciones de FR y de CD son mayores cuando se interactúa con excombatientes, y que la proporción de CC es mayor en contribuciones intragrupales (excepto para el caso de las víctimas del grupo de control). Esta intuición se corrobora estadísticamente, toda vez que se encuentra que la distribución de los perfiles sí difiere al comparar el comportamiento hacia el in-group y el comportamiento hacia el out-group. No obstante, este patrón solo es significativo en la primera medición (p-value = 0,000), indicando que, en la segunda medición, los participantes exhiben una distribución de perfiles de comportamiento que no sugiere un sesgo intergrupal.

La tabla 2 reporta una matriz de contingencia en la que se registra la combinación de perfiles inter e intragrupales, toda vez que un sujeto puede comportarse como CC con su in-group, pero a la vez tener una actitud hostil del tipo FR con su out-group. Esta presentación se realiza para la primera y la segunda medición para evitar contar a un individuo dos veces3. En los elementos de la diagonal están quienes no reportan sesgo intergrupal, es decir, aquellos que son consistentes en su perfil de cooperación. Por fuera de la misma, se encuentran los participantes que difieren en el comportamiento que exhiben con sus pares y con los excombatientes4.

Tabla 2 Proporción de cruce de perfiles in-group vs. out-group 

Fuente: elaboración propia con datos de la investigación.

De los rasgos más predominantes podemos extraer que no hubo FR intragrupales en la primera medición, pero sí intergrupales; estos, en un 44 % se comportaron como CC. En la segunda se halló que el 27,3 % de los FR con los excombatientes, también lo son con sus pares; y el 72,4 % restante se distribuye entre CD, 36 %, y CF y EF en partes iguales a 18,2 %. La mayoría de los CC y de los sujetos con EF de ambas mediciones, carecen de sesgo intergrupal. En general, esta inconsistencia entre perfiles de comportamiento nos ofrece cierta tranquilidad en relación con su comprensión de las instrucciones del juego, pues permite concluir que los participantes están realmente premeditando sus decisiones.

Uno de los posibles determinantes que podrían estar reflejando indicios de un sesgo intergrupal corresponde al hecho de que los sujetos menos recíprocos con las personas en procesos de reincorporación, es decir, los FR y los CD en las columnas, tiendan a desarrollar una estrategia más pro social con los miembros de su in-group. Por ejemplo, se observa que el 64,7 % de aquellos CD con los excombatientes de la primera medición (21 % de la segunda) refleja un patrón de cooperación condicional con sus pares, y que el 44 % (18,2 %) de los FR hacia el out-group se comporta como CC hacia el in-group, en la primera (segunda) medición.

Contribuciones de los participantes según sus perfiles

Es difícil sacar conclusiones sobre el comportamiento de los agentes sin conocer sus contribuciones, las cuales se compararán según la hipótesis nula de que no existen diferencias significativas entre pares de categorías utilizando la prueba Wilcoxon-Mann-Whitney (WMW). El gráfico 2 reporta las contribuciones promedio de cada perfil para cada posible nivel de cooperación de la pareja, mientras que en el panel A se encuentran las contribuciones hacia el in-group, en la primera y la segunda medición; en el panel B se visualizan las contribuciones hacia el out-group. Esta información se complementa con la tabla 3, que registra las estadísticas descriptivas y los resultados de los respectivos estadísticos de contraste.

Gráfico 2 Cooperación condicional por perfiles y medición 

Tabla 3 Mediciones promedio por categoría y medición 

Nota: los superíndices están reportando pares de comparaciones que resultaron ser significativamente distintas. Por ejemplo, dado que se observa una A tanto en la celda de los CD de la primera medición, como en la de la segunda medición, diremos que las contribuciones de los cooperadores condicionales de ambas mediciones son estadísticamente diferentes. Los niveles de significancia, o valores p, son los siguientes: A* = 0,0858; B** = 0,0172; C** = 0,0276; D*** = 0,0001; E*** = 0,0001; F** = 0,0001; G*** = 0,0001; H*** = 0,0001; I*** = 0,0001; J*** = 0,0001; K*** = 0,0001; L** = 0,0001; M*** = 0,0001; N*** = 0,0001; O*** = 0,0001; P*** = 0,0001; Q** = 0,0001; R*** = 0,0001; S*** = 0,0000; T* = 0,0503.

Fuente: elaboración propia con datos de la investigación.

Se puede concluir que, en general, las contribuciones de los participantes disminuyen en la segunda medición (WMW p-valor = 0,0000), no obstante, dicha reducción es más importante en el dominio del in-group (2146,2, WMW p-valor = 0,000) que en el del out-group (947,9, WMW p-valor = 0,0503), lo que podría estar sugiriendo una reducción en la brecha intergrupal.

Un atributo que resulta interesante de la tabla 3 es que aquellos que deciden seguir una estrategia fija, generan contribuciones promedio superiores a las de los cooperadores débiles en todos los casos, por lo que no se puede aducir que la estrategia fija sea un perfil menos pro social. Más aún, por inspección se puede observar que los sujetos de estrategia fija también aportan en promedio más que los cooperadores condicionales. No obstante, esta diferencia entre perfiles solo es estadísticamente significativa dentro del subgrupo de las contribuciones hacia el in-group de la primera medición.

Los resultados arrojan una mala noticia para los Acuerdos de paz y su implementación, pues al interior de cada una de las categorías (excepto la FR cuyas contribuciones son siempre nulas) y de las mediciones, siempre se observa un sesgo intergrupal que desfavorece a los excombatientes. Esto puede indicar que la población estará dispuesta a tomar decisiones que dejen en una peor condición a aquellas personas que forman parte del out-group en este escenario de posacuerdo. No obstante, comparando los sucesos ocurridos entre la primera y la segunda medición, se puede dar cuenta de una reducción de dicho sesgo, por lo que la construcción del tejido social parece ser viable si se fortalecen los esfuerzos institucionales para conseguir la reducción de prejuicios y el desarrollo de actitudes pro sociales.

Determinantes de los perfiles

En esta subsección se exploran las características individuales que podrían estar explicando que una persona se comporte como free-rider, cooperador condicional, cooperador débil o sujeto con estrategia fija. Para ello, se estimará un modelo econométrico de respuesta categórica, logit multinomial, haciendo uso de la metodología de máxima verosimilitud.

En la tabla 4 se reportan los efectos marginales de un conjunto de variables individuales de orden sociodemográfico y conductual/actitudinal. Estas fueron capturadas en un cuestionario que se implementó al finalizar cada medición.

Tabla 4 Determinantes individuales de los perfiles: efectos marginales 

Fuente: elaboración propia con datos de la investigación.

Variables sociodemográficas

Variables conductuales/actitudinales

Las siguientes variables son construidas a través de promedios simples entre dos o más preguntas del cuestionario, cuyas respuestas se encuentran en una escala de Likert entre 1 y 5.

De la estimación se puede inferir que el perfil del cooperador condicional se determina de manera robusta e inversa por los afrocolombianos, de tal forma que, manteniendo las demás variables constantes, ser afro reduce la probabilidad de ser CC con los pares en un 34 %, y en más de un 50 % con los excombatientes.

Variables de orden conductual/actitudinal tienen un rol determinante en el comportamiento hacia el in-group, pero son completamente neutrales en relación con el out-group. Por ejemplo, al parecer, sujetos propensos a actitudes agresivas o de actitudes institucionales fuertes, tienen una menor probabilidad de ser CC con sus pares; por el contrario, la cohesión y la resiliencia, incrementan la probabilidad de pertenecer a esta categoría en un 13,5 % y un 10,6 % respectivamente.

El perfil de los cooperadores débiles, en general, parece determinarse positivamente por el hecho de estar empleado, de tal manera que trabajar incrementa en, aproximadamente, un 20 % la probabilidad de contribuir débilmente con el in-group, y en más del 30 % la probabilidad de ser CD con el out-group. Ser mujer también impacta positivamente, y alrededor del 15 %, la probabilidad de pertenecer al perfil de los CD; no obstante, este resultado solo es robusto para el caso de las contribuciones hacia los pares, no hacia los excombatientes. De las variables conductuales/actitudinales, únicamente la agresividad parece tener un rol positivo, pero bastante marginal, del 5 %, el cual solo es significativo al 10 % en el caso de contribuciones intragrupales. Las otras variables no cumplen ningún papel en la clasificación de sujetos como cooperadores débiles.

Las variables sociodemográficas no parecen ser robustas al explicar la probabilidad de pertenecer a la categoría de los sujetos con estrategias fijas. Sin embargo, manteniendo lo demás constante, actitudes normativas parecen incrementar en un 11 % la probabilidad de exhibir un comportamiento de EF, tanto con el in-group como con el out-group. La cohesión tiene un efecto parecido, pero solo es relevante para las contribuciones hacia los pares. La resiliencia reduce en un 8 % la probabilidad de tener una estrategia fija en las contribuciones intragrupales, pero esta variable es neutra para explicar el comportamiento de estrategias fijas en un escenario intergrupal.

Las decisiones de los excombatientes

En esta subsección se presentan las decisiones de los excombatientes que, aunque son pocas y su poder estadístico es limitado, tienen un valor informativo importante, pues nos permite tener una idea exploratoria de cómo actúan aquellos que se han considerado el out-group a lo largo de este documento.

A diferencia de lo que se observa con las víctimas y no víctimas, los excombatientes no parecen desarrollar un sesgo intergrupal, puesto que, como se observa en la tabla 5, en los escenarios en los cuales excombatientes fueron emparejados con un participante de su mismo tipo, es decir, con otro excombatiente, las contribuciones promedio no difieren en gran cuantía a sus contribuciones cuando son emparejados con alguien de otro tipo.

Tabla 5 Contribución promedio por grupo y medición 

Fuente: elaboración propia con datos de la investigación.

Esta similitud en sus contribuciones sugiere que los excombatientes son menos propensos a discriminar a sus out-group en comparación con los demás grupos sociales y, en ese sentido, podrían mostrar una mayor disposición a trabajar por la construcción del tejido social, a diferencia de las víctimas y la población que no estuvo directamente afectada por el conflicto (no víctimas). A pesar de encontrar estos indicios, las pocas observaciones con las cuales se contó en el estudio no permiten estipular una conclusión representativa respecto a las decisiones que puede tomar un excombatiente en estos escenarios. Una línea de investigación futura debería estudiar en profundidad los patrones de cooperación de las personas en procesos de desmovilización, con el ánimo de comprender el efecto de la exposición al combate, y no solo al conflicto, el cual se configuraría como un estudio con la potencialidad de arrojar algo de luz sobre las posibilidades de construcción de tejido social desde esta perspectiva.

Un elemento crucial que vale la pena anotar es la magnitud general del sesgo. Esta es de aproximadamente del 84 % para las víctimas, en ambas mediciones; lo que quiere decir que una víctima está dispuesta a contribuir a un bien público en el que interactúa con un excombatiente, un 84 % de lo que contribuiría si le emparejaran con otra víctima. Esta proporción para las no víctimas es de 67 % en la primera medición y de 81 % en la segunda. Los excombatientes, como ya se anotaba antes, reflejan un sesgo intergrupal muy bajo y, por ende, estarían dispuestos a contribuir un 107 % con su out-group en la primera medición y un 96 % en la segunda.

CONCLUSIONES Y DISCUSIÓN

La opinión pública y la evidencia científica parecen estar alineadas con la existencia de un sesgo intergrupal en contra de los excombatientes. Este artículo deja de manifiesto la magnitud de dicho sesgo y de alguna forma, evidencia de manera concreta en qué lugares están los principales retos. Hasta donde sabemos, este es un ejercicio pionero en su naturaleza, ya que no se han utilizado las dinámicas de cooperación condicional para comprender las posibilidades de reestructuración del tejido social en un contexto de posconflicto.

Uno de los principales hallazgos de este ejercicio es la inefectividad para reducir el sesgo intergrupal del programa DeporPaz. Aunque nuestros datos revelan reducción del sesgo intergrupal, no podemos adjudicárselo al programa, porque no hay diferencias sistemáticas entre tratados y controles. Por supuesto, una limitación inminente de esta investigación es la reducida cantidad de excombatientes participando de los programas de formación del Sena (8), y la incapacidad de aleatorizar la participación a DeporPaz. Por ello, se propone avanzar hacia el estudio sistemático del efecto de programas sociales que permitan la interacción entre los distintos actores del conflicto armado.

Al apilar las observaciones de víctimas y no víctimas, que participaron o no en el programa DeporPaz, logramos obtener un poco más de poder estadístico y pudimos concentrarnos en las diferencias intergrupales, de la primera y la segunda medición. Observamos que los individuos tienden a exhibir estrategias diferenciadas al interactuar con sus pares, relativamente a cuando lo hacen con los excombatientes. No obstante, las categorías de cooperación condicional y de estrategia fija parecen ser muy estables, ya que quienes las siguen, en su mayoría, carecen de un sesgo intergrupal.

Los modelos estimados para intentar comprender la formación de perfiles son más exitosos para explicar el comportamiento hacia el in-group que hacia el out-group, lo cual prueba la necesidad de investigar en mayor profundidad los determinantes del sesgo intergrupal, y también nos recuerda que el favoritismo hacia los pares no tiene que ver, necesariamente, con comportamientos discriminatorios hacia los miembros de otros grupos.

El favoritismo hacia el in-group parece estar mediado por factores conductuales/actitudinales como la cohesión, que afecta positivamente la probabilidad de pertenecer a la categoría de CC y EF, pero no tiene ningún impacto en los CD. Como es de esperarse, tendencias a la agresividad reducen la probabilidad de ser CC, pero incrementan la de formar parte de los CD. La resiliencia aumenta la probabilidad de desarrollar un perfil de cooperador condicional y reduce la probabilidad de caracterizarse como un sujeto de estrategia fija. Por último, la normatividad, es decir, la tendencia individual a seguir la norma y confiar en las instituciones, puede ocasionar que se desarrollen menos cooperadores condicionales y más sujetos de estrategia fija. De estas correlaciones surge un llamado de atención a la importancia de crear mecanismos para la cohesión y la resiliencia, de los que se espera se impulse la generación de nuevos cooperadores condicionales, los cuales son claves para la construcción de sociedad.

Finalmente, aunque la sociedad exhibe un sesgo intergrupal hacia los excombatientes, estos últimos parecen no estar sesgados a la hora de contribuir para la construcción del bien público, de lo que se desprende la necesidad, no solo de ampliar la información en relación con los sesgos de las personas en proceso de reincorporación, sino también de utilizarla para cambiar la percepción social hacia ellos.

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*Este artículo es uno de los resultados de un proyecto de investigación adscrito al Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica de la Universidad del Valle y al Sistema de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Investigación del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). La investigadora agradece a la Universidad del Valle y al Centro de Gestión Tecnológica y de Servicios del Sena (Cali) por proveer los recursos económicos y logísticos que hicieron posible la recolección de la información. También agradece a Enrique Fatás por sus comentarios teóricos y metodológicos.

1Cada grupo se encontraba participando de un programa técnico de un año que consta de seis meses de formación teórica y seis meses de práctica empresarial o desarrollo de un emprendimiento productivo. DeporPaz se llevó a cabo a lo largo de las últimas cinco semanas de la etapa lectiva.

2 En el anexo se muestran las instrucciones de esta actividad.

3 Nótese que, en adelante, no hablaremos de la intervención, toda vez que hemos apilado los datos de tratados y controles.

4La suma vertical es 100 %.

Anexo 1.

Recibido: 28 de Febrero de 2019; Aprobado: 29 de Abril de 2019

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