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Cuadernos de Economía

Print version ISSN 0121-4772

Cuad. Econ. vol.23 no.40 Bogotá Jan./June 2004

 


EDITORIAL

En este número de Cuadernos de Economía los trabajos presentados están organizados en dos secciones temáticas: la primera recoge un grupo de artículos que, si bien están formulados desde núcleos problemáticos y enfoques diversos, atacan interrogantes y fronteras de investigación de diferentes corrientes del análisis económico. En la primera parte, cada artículo explora, a su manera, la búsqueda de caminos y respuestas teóricas y metodológicas alternativas a problemas existentes en cada cuerpo de investigación. La segunda parte, se ocupa de la relación de la economía con otras ciencias sociales, del estatuto científico y los problemas epistemológicos en la teoría neoclásica dominante, de la definición de la tradición científica principal y de otros aspectos relacionados con la formación de los economistas. Dada la preocupación actual por la aplicación de pruebas de evaluación y acreditación en la educación superior, esta parte resulta de interés para alimentar el debate sobre el campo profesional y la formación en Colombia y en otros países de América Latina.

El trabajo de E. A. Klimovsky, siguiendo la tradición de investigación clásica ricardiana, retorna a la problemática neoricardiana con dos propósitos: primero, ampliar el análisis de Sraffa, mostrando que es posible examinar la forma como cambian los precios cuando se presentan modificaciones en la distribución que transforma el sistema bajo diversos métodos de producción de un bien. El cambio en los precios es perceptible a través de los cambios en la mercancía patrón desde un punto pivote donde coexisten los dos métodos de producción, y en el que convergen las variables de distribución y de precios relativos. Segundo, parte de las nociones de excedente que surgen de la obra de Ricardo para enfatizar el excedente de trabajo agregado como condición de la tasa de ganancia. Desde esta perspectiva, luego de destacar la mutua relación existente entre el excedente físico y el excedente de trabajo, subraya también la diferencia que presentan cuando cambian las proporciones técnicas entre las ramas del sistema. Esto le permite precisar la relación que las dos nociones tienen con la tasa de ganancia, el excedente de trabajo, con su nivel, y el excedente físico estimado en precios, con su definición. Cuando el salario se mide en términos de mercancía patrón, esto permite establecer la relación del excedente de trabajo con la tasa de ganancia, aun por fuera de la teoría del valor-trabajo. De esta forma, el sistema patrón y el sistema efectivo tendrían diferencias solamente en excedentes físicos, destacándose la relevancia del excedente de trabajo en la formación de la tasa de ganancia.

A continuación, L. Lorente explora un camino inédito en Colombia al proponer una adaptación keynesiana a los modelos convencionales de crecimiento. La incorporación de elementos del enfoque keynesiano a los modelos de crecimiento de Harrod-Domar y de Solow se hace enfatizando, básicamente, la concepción keynesiana de la demanda efectiva, con la intención de mostrar de qué forma es posible introducir la inversión, como variable autónoma del crecimiento. Así, a diferencia de los modelos estándar de “crecimiento por acumulación de ahorros”, bajo condiciones de pleno empleo es posible establecer la cantidad de inversión deseada para ambos modelos, en un caso por la función técnica de producción, y en otro, por cuanto las condiciones “macro” presentes en el modelo privilegian la restricción de distribución presente en la función Cobb-Douglas. En ambos casos el ahorro pasa a ser un residuo del circuito que, en consecuencia, debe coincidir con la inversión realizada. Del ejercicio propuesto se desprende la posibilidad de utilizar los modelos en referencia para formular modelos de crecimiento keynesiano.

Siguiendo con el estudio de la aplicación de la lógica borrosa (o difusa) a los problemas de racionalidad y elección, en esta ocasión A. Pecha y J. Villamil se acercan al estado de la cuestión formulada por A. Sen conocida como “la paradoja liberal” en la variante de análisis de preferencias borrosas. Como es sabido, Sen parte del teorema de Arrow y muestra que no existe una “función de decisión social” que pueda satisfacer simultáneamente las condiciones de Pareto y de liberalismo. Luego de hacer una exposición de esta problemática, los autores presentan los trabajos en los que se ha propuesto ampliar el análisis desarrollado por Sen con “reglas de agregación borrosa”. El análisis de loterías, o procesos de elección aleatorios, tal como se ilustra, también encuentra un campo de aplicación en lógica borrosa.

Los últimos trabajos de esta sección abordan dos tópicos de economía industrial y financiera. En el primero, I. Hernández subraya la heterogeneidad presente entre las firmas en el contexto de economías en desarrollo, como la colombiana, para estudiar, mediante un enfoque de análisis evolucionista, la relación entre diversidad institucional de firmas, estrategias de financiación e innovación. Para mostrar la pertinencia de incorporar explícitamente la diversidad institucional en los modelos evolucionistas de crecimiento y difusión tecnológica, comienza destacando la limitación del enfoque de función de producción homogénea utilizado por la teoría de crecimiento convencional. Con base en esta objeción retoma los desarrollos del modelo evolucionista de difusión, basados en la distinción entre firmas tradicionales y modernas, para introducir la variedad institucional de las firmas, suponiendo que el entorno institucional condiciona los comportamientos de inversión y de financiación de los procesos de innovación. Bajo estas consideraciones, el autor plantea un procedimiento para ampliar los modelos evolucionistas tradicionales con este aspecto del “fenómeno empresarial”, y examina los posibles escenarios de política económica en contextos de diversidad institucional y de crecimiento.

Por su parte, A. Pedraza presenta un ejercicio de aplicación de la metodología desarrollada por Knight y Pretty [1996], para estimar la incidencia de situaciones percibidas como catástrofes para las empresas sobre el valor en la Bolsa de sus respectivas acciones. La metodología pretende conocer la forma como este tipo de situaciones se manifiesta en un comportamiento irregular del valor de las acciones y consiste en estimar los “retornos anormales acumulativos”, a partir del modelo “Capital Asset Pricing Model” para el análisis de inversiones bajo riesgo. Luego de dejar definida una variante a la metodología, ésta se aplica a seis casos de empresas latinoamericanas. El ejercicio muestra que el comportamiento del valor de las acciones en América Latina difiere del observado por Knight y Pretty [1996] para empresas de Estados Unidos y Europa, por cuanto la caída en el valor de las acciones es menor, mientras el tiempo requerido para la recuperación es mucho mayor en la región.

La segunda sección de la Revista se dedica a la presentación de algunos trabajos que interrogan la economía en su vínculo con otras ciencias sociales, el estatuto científico y disciplinar, y otros aspectos relacionados con el campo y la formación de la economía. En primer lugar, el artículo de M. Pérez toma en consideración algunos enunciados sugeridos por J. A. Bejarano (1946-1999), para enfocar y problematizar la relación de la economía con las ciencias sociales. Luego de aportar algunos elementos de reflexión sobre los principios fundamentales del análisis económico estándar, destaca la influencia y el alejamiento metodológico de la economía frente a otras ciencias sociales, en razón a la modelización y al uso cada vez más fuerte de las matemáticas. La crítica de Bejarano cuestiona las consecuencias de reducir el análisis económico al individualismo metodológico, en cuanto hace de la economía una ciencia apolítica, ainstitucional y amoral. Esto sirve para observar la difícil forma como la política, las instituciones y la ética –aspectos fundamentales de la realidad social– se integran al quehacer de la disciplina. Al distinguir entre imperialismo e hibridación, el encuentro en torno a estos ejes comunes con otras disciplinas sociales es problemático en cuanto determina la forma como se dan las interacciones disciplinarias desde y hacia la economía. Sin embargo, a pesar de evidencias importantes de los beneficios de una mutua influencia, por diversas razones, no existe, por parte de la mayoría de economistas, una disposición favorable hacia este tipo de dialogo intelectual y científico. En línea con este tipo de pretensión de autoridad científica, el artículo de J. F. Cataño presenta una revisión de la controversia metodológica sobre la autonomía del estatuto científico de la economía, en cuanto a la fundamentación matemática y la epistemología de la teoría neoclásica del equilibrio general (TEG) para explicar el enunciado de la mano invisible de A. Smith. La práctica científica de esta corriente teórica conduce a observar la realidad como un estado anormal frente a las condiciones de equilibrio. Esta forma de acercamiento a la realidad como anormalidad le ha permitido intentar la unificación del análisis económico, mediante la integración de otros enfoques y problemas asociados con el desequilibrio y las imperfecciones. No obstante, después de enfatizar la primacía de la crítica teórica, frente a la crítica por ausencia de realismo, el artículo expone los puntos de objeción que se formulan a la TEG, entre los cuales se destaca la inexistencia en el modelo TEG de algunas condiciones esenciales del teorema de Smith, tales como: intercambios en desequilibrio, descentralización de las decisiones y del intercambio, ajuste endógeno de los precios, y desplazamiento del estado de desequilibrio al estado de equilibrio. Entonces, como alternativas ante tales limitaciones teóricas, el autor plantea cuatro opciones que van desde la simple aprobación del modelo, a pesar de sus inconvenientes teóricos, hasta la búsqueda de caminos menos ortodoxos.

En el siguiente artículo, G. Misas explora un tema polémico por naturaleza, pues se trata de apreciar el proceso histórico de definición del campo de la economía y su incidencia en la formación de los economistas profesionales en la actualidad. De manera explícita, examina la forma como se estableció y, en cierta forma, se “internacionalizó”, la visión de la academia estadounidense, y con ella, del paradigma neoclásico del equilibrio competitivo, al cual se sumó el avance en los métodos y procedimientos matemáticos y estadísticos. En varias ocasiones esto ha dado lugar a estudios y comisiones integradas por profesionales reconocidos, para examinar la formación en las escuelas de graduados en Estados Unidos. En dos de ellos aparece planteada la difícil relación entre el excesivo énfasis técnico instrumental y la escasa fundamentación para el ejercicio profesional. Esta cuestión es destacada especialmente en el trabajo realizado por la comisión creada a finales de los años ochenta, la cual, a pesar de identificar no pocos problemas, termina concediendo una aprobación a la orientación que sigue la formación. Esto lleva a interrogar la relación de dicha comisión con las jerarquías del campo, y el interés por preservar el capital simbólico acumulado. Se destaca en este caso el énfasis en el aspecto pedagógico, que no trasciende a la dimensión epistemológica e ideológica y el debate queda circunscrito a un circuito cerrado, sin consecuencias para la formación. Otras iniciativas que alimentan la controversia sobre el ámbito y la formación se dan en Europa y más exactamente en Francia. El autor considera los términos del debate impulsado por un grupo de estudiantes1 y que da lugar a un contrapunteo entre los propios economistas. A diferencia del caso anterior, esta vez lo que está en juego es mantener el monopolio de la competencia científica por parte de la teoría económica estándar (de inspiración neoclásica), o abrir más claramente el ámbito del análisis económico a otras fuentes teóricas, con lo cual sería reconocido como fructífero el dialogo epistemológico con otras ciencias y métodos. No obstante, el debate está en pié y se manifiesta en prácticas de poder que discriminan a quienes no comparten la visión de la cima, por cuanto se trata de proteger y preservar el paradigma dominante.

La Revista se cierra con un artículo en el que M. García nos presenta un ejercicio de autoevaluación descriptiva de su experiencia en el proceso pedagógico y en la didáctica aplicada en su calidad de profesor de un curso de iniciación para la formación de los economistas, en la Escuela de Economía de la Universidad Nacional de Colombia. Luego de definir el objetivo del curso en términos de su incidencia para la formación de aptitudes, expone algunos detalles sobre la metodología pedagógica.

José Guillermo García Isaza

Director

NOTAS AL PIE

1 Este debate parece tener su antecedente directo en un artículo de Edmond Malinvaud publicado con el título: “Pourquoi les économistes ne font pas de découvertes” (“Por qué los economistas no hacen descubrimientos”) en el número 106 de la Revue d’économie politique en 1996. Hay que recordar que Malinvaud ha sido uno de los economistas más influyentes en el desplazamiento de las escuelas francesas de economía hacia el modelo estadounidense. En tal sentido, es reconocido como el fundador de la escuela francesa de economía matemática [Lordon 1997]. En dicho artículo, Malinvaud contrabalancea el debate, y al mismo tiempo que reclama mayor rigor epistemológico sobre el alcance de los resultados de la investigación, llama a recobrar el valor de lo que denomina inferencias interpretativas. Es interesante observar que Malinvaud le asigna una función precisa a la economía matemática. Al respecto anota: “En mi opinión, la verdadera función de la economía matemática es aportar el rigor allí donde se necesita. Ella no es producir modelos abstractos para economías imaginarias” [Malinvaud 1996, 939].


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Knight, Rory y Pretty, Deborah. (1996). The Impact of Catastrophes on Shareholder Value. Templeton College, England: University of Oxford.

2. Lordon Frédéric. (1997). Le désir de « faire science ». Actes de la recherche en sciences sociales. 119, septiembre, 28-35.

3. Malinvaud Edmond.(1996). Pourquoi les économistes ne font pas de découvertes. Revue d’économie politique. 106, noviembre-diciembre, 929-942.


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