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Cuadernos de Economía

Print version ISSN 0121-4772

Cuad. Econ. vol.30 no.54 Bogotá Jan./June 2011

 

ACTIVIDADES RELIGIOSAS EN BUCARAMANGA: UNA APROXIMACIÓN DESDE LA ECONOMÍA

Alexandra Cortés Aguilar*

Luis Alejandro Palacio García**

Ronald Javier Rueda Sarmiento**

*Doctora en Economía y Magíster en Ciencias Económicas. Profesora de la Escuela de Economía y Administración, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Industrial de Santander. E-mail: alexacor@uis.edu.co. Dirección de correspondencia: Carrera 27 - Calle 9 Ciudad Universitaria, Facultad de Ciencias Humanas (Bucaramanga, Colombia).

**Doctor en Economía y Magíster en Ciencias Económicas. Profesor de la Escuela de Economía y Administración, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Industrial de Santander. E-mail: lapalaciog@yahoo.es. Dirección de correspondencia: Carrera 27 - Calle 9 Ciudad Universitaria, Facultad de Ciencias Humanas (Bucaramanga, Colombia).

***Economista. Funcionario de la Corporación para la Investigación de la Corrosión (CIC). E-mail: rrueda@corrosion.uis.edu.co. Dirección de correspondencia: Km. 2 Vía Refugio Sede UIS Guatiguará (Bucaramanga, Colombia).

Los autores agradecen la colaboración de Andrés Julián Rueda Quecho en la elaboración de este trabajo y los comentarios de dos evaluadores anónimos.

Este artículo fue recibido el 12 de agosto de 2010, la versión ajustada fue recibida el 2 de noviembre de 2010 y su publicación aprobada el 10 de diciembre de 2010.


Resumen

Este documento explora el comportamiento religioso de los habitantes de la ciudad de Bucaramanga desde la perspectiva analítica conocida como economía de la religión. Considerando la práctica religiosa como una elección racional de los individuos, se analizan las creencias, el nivel de oración y la frecuencia de asistencia al templo. Los resultados empíricos permiten concluir que: (i) la edad y la compatibilidad religiosa entre cónyuges son determinantes positivos de la asistencia a la iglesia y la oración y (ii) la educación y el ingreso se constituyen como factores que inciden negativamente en la intensidad de las prácticas religiosas.

Palabras clave: modelos de elección ordenada, elección racional, economía de la religión, asistencia al templo, oración, Bucaramanga. JEL: C35, D12, Z12.

Abstract

This paper explores the religious behavior of the inhabitants of Bucaramanga from the analytical perspective known as economics of religion. By considering religious practice as a rational choice made by individuals, we analyze beliefs, the level of prayer, and the frequency of church attendance. The empirical results allow us to conclude that: (i) age and religious compatibility between couples are positive determinants of church attendance and prayer; (ii) education and income are factors that affect negatively the levels of individual religious practice.

Key words: ordered choice models, rational choice, economics of religion, church attendance, prayer, Bucaramanga. JEL: C35, D12, Z12.

Résumé

Ce document explore le comportement religieux des habitants de la ville de Bucaramanga dans une perspective analytique connue comme l'économie de la religion. En considérant la pratique religieuse comme un choix rationnel des individus, on examine : les croyances, la fréquence de la prière et la fréquence d'assiduité à l'église. Les résultats empiriques permettent de conclure que: (i) l'âge et la compatibilité religieuse entre les membres d'un couple sont des déterminants positifs de la fréquentation des églises et de la prière, et (ii) l'éducation et le revenu sont des facteurs reliés négativement à l'intensité des pratiques religieuses.

Mots clés : modèles de choix ordonnés, le choix rationnel, économie de la religion, fréquentation des églises, prière, Bucaramanga. JEL : C35, D12, Z12.


Aunque a partir de la Constitución de 1991 Colombia abrió el espacio para la práctica de diferentes religiones, la población colombiana continua siendo mayoritariamente católica. Según datos del Latinobarómetro en 2007, 82% de los colombianos manifestaba ser católico, aproximadamente 11% era practicante en manifestaciones religiosas cristianas (en su mayoría protestantes y evangélicos) y sólo 5% no profesaba ninguna religión1.

En Colombia, como en toda América Latina, las tradiciones y creencias religiosas son un elemento constitutivo de la cultura, dando a la iglesia un papel importante e influyente en la educación, la política y la economía. Sin embargo, son pocos los estudios existentes que analizan el fenómeno religioso. La literatura al respecto agrupa trabajos de historiadores, sociólogos y antropólogos que han abordado rincipalmente la evolución de las prácticas religiosas en el contexto de conflicto colombiano2. Por otra parte, son aún más escasos los estudios dedicados a entender el comportamiento religioso a nivel individual.

En su estudio sobre el desarrollo institucional colombiano Kalmanovitz (1999) destaca la influencia de las creencias, promulgadas por la iglesia católica, sobre las instituciones formales e informales. Para este autor, la ideología relacionada con la tradición católica dio lugar a una ética pública que no incentivaba el trabajo duro y la planeación racional de la vida, por el contrario, motivó la creencia en los milagros y en que los problemas se solucionan por si solos cuando se tiene suficiente fe. Según Kalmanovitz, esta imposibilidad de planificar racionalmente la vida, invita al individuo a entregarse por completo a los "designios divinos", desperdiciando capacidades potenciales que redundarían en mayor bienestar social.

Más allá de los estudios sociológicos e históricos, no hay evidencias empíricas sobre decisiones de los colombianos que estén relacionadas con sus prácticas religiosas y, por tanto, no existen estudios al respecto. Este documento busca analizar el comportamiento religioso individual desde la perspectiva teórica de Azzi y Ehrenberg (1975), quienes junto con otros investigadores (Ulbrich yWallace, 1983; Neuman, 1986 entre otros) extendieron la propuesta pionera de Mincer (1963) y Becker (1965), planteando y contrastando empíricamente un modelo económico que da las bases a lo que se conoce como "economía de la religión". Desde esta perspectiva, los individuos deciden el nivel o intensidad de su práctica religiosa teniendo en cuenta su disponibilidad de tiempo y los diferentes beneficios posibles.

Como no existe información estadística apropiada para analizar el caso colombiano, fue necesario enfocar el estudio en una ciudad en particular y aplicar una encuesta inspirada en el modulo de religión de la Encuesta Social Internacional (ISSP por sus siglas en inglés) de 1998. Del cuestionario inicial se seleccionaron las preguntas más relevantes enfatizando en las variables relacionadas con las decisiones individuales en temas religiosos, y al mismo tiempo, se contextualizaron los interrogantes para el caso objeto de análisis: la ciudad de Bucaramanga3.

Este documento se centra en identificar las motivaciones que llevan a los bumangueses, mayores de edad, a realizar prácticas religiosas tales como la asistencia al templo y la oración. Para ello, el trabajo se dividirá en cuatro partes. La primera sección resume el modelo teórico que sustenta el análisis propuesto y la evidencia empírica encontrada en la literatura reciente. En el segundo apartado se describen los datos obtenidos en la encuesta y las particularidades del caso bumangués. La metodología y los resultados obtenidos en el análisis econométrico son presentados en la tercera parte. Por último, el cuarto segmento está dedicado a las conclusiones y opciones de trabajo futuro.

ANTECEDENTES TEÓRICOS Y EMPÍRICOS

Economía de la religión

La economía de la religión es el resultado de la aplicación de teorías económicas al análisis del comportamiento de las iglesias y sus seguidores. Desde el lado de la demanda, este enfoque considera la actividad religiosa como fruto de la elección racional individual, enfatizando el rol de la agencia humana en procesos que antiguamente se consideraban irracionales. Del lado de la oferta, se abordan los comportamientos de las iglesias como agentes maximizadores de los objetivos del grupo, resaltando las decisiones que darían ventajas en términos evolutivos. Adicionalmente, la teoría toma en especial consideración la estructura del mercado religioso, examinando cómo las restricciones a la competencia cambian los incentivos y, por tanto, el número y características de las organizaciones que participan en él (Iannaccone, 1998).

El énfasis de este documento estará en el análisis del comportamiento del consumidor de bienes religiosos. En este tipo de bienes se agrupan las promesas de recompensas extraterrenales, el disfrute de la compañía de seres queridos durante las ceremonias, la educación de los hijos en los valores tradicionales, la posibilidad de generar confianza en los miembros del grupo, entre otros. Desde este punto de vista, el principal supuesto es que los individuos eligen racionalmente su nivel de consumo de bienes religiosos, de la misma manera en que lo hacen con los bienes de mercado: evaluando los costos y beneficios de participar en este tipo de actividades, con miras a maximizar su utilidad esperada.

De esta manera, la economía de la religión suele llamar a la religión "producto" y a las iglesias "firmas", lo cual no implica un juicio de valor sobre la naturaleza de la actividad religiosa, simplemente es una forma de facilitar la aplicación de las herramientas de la teoría económica a la explicación de comportamientos concretos. La ventaja de este enfoque radica en la posibilidad de contar con mecanismos predecibles desde la teoría y, por tanto, susceptibles de ser refutados empíricamente.

El modelo de asignación del tiempo al interior de la familia

Gran parte de la investigación reciente sobre economía de la religión se fundamenta en el modelo propuesto por Azzi y Ehrenberg (en adelante A&E) en 1975. En dicho modelo, los individuos que realizan la práctica religiosa son agentes racionales motivados por tres razones: la creencia en la vida después de la muerte (motivo salvación), la posibilidad de obtener utilidad terrena en la interacción con los miembros de la colectividad (motivo social) y las oportunidades de establecer relaciones laborales o concretar transacciones al interior del "club" religioso (motivo profesional).

Desde el punto de vista formal, en el modelo de A&E (1975), dadas unas creencias, los integrantes de una familia (dos por simplicidad) deben tomar decisiones sobre el tiempo que dedicarán a cada actividad, con el fin de maximizar su utilidad actual o "terrenal" y su utilidad futura o "extra-terrenal". Se considera que los miembros de la pareja poseen habilidades equivalentes en la provisión de bienes religiosos y seculares para la familia. De esta forma, la dedicación de cada miembro a la adquisición del bien religioso dependerá del salario relativo entre los miembros del hogar y del cambio de éste a través del tiempo.

Las predicciones más importantes de este modelo se fundamentan en su consideración de la participación religiosa como una actividad intensiva en tiempo. Por lo cual, es coherente esperar que un aumento en los salarios reduzca la participación, dados los costos de oportunidad asociados. Así mismo, se concluye que el tiempo dedicado a actividades religiosas será alto cuando el costo de oportunidad sea menor, por ejemplo, se espera que aquellos que no hacen parte de la fuerza laboral o están retirados tengan mayores niveles de participación que quienes tienen una vida laboral activa.

Considerando el motivo salvación e incluyendo en el análisis la restricción del ciclo vital, según Iannaccone (1998), es de esperar una relación positiva entre la edad y el tiempo dedicado a actividades religiosas por dos razones. Primero, en edades avanzadas el tiempo dedicado a inversiones en capital humano es menor, puesto que los beneficios esperados son menores que los costos. Segundo, con el paso de los años el valor esperado de las inversiones en bienes religiosos es superior a los costos asociados, dado que los beneficios extraterrenales esperan ser recibidos al final de la vida.

Evidencia empírica

Existe una amplia literatura que analiza los determinantes del comportamiento y de la práctica religiosa desde disciplinas como la sociología, la psicología y la economía, entre otras; sin embargo, una revisión detallada de estos documentos va más allá del alcance de este documento4. Por ello, aquí sólo se presentará brevemente la literatura más cercana al análisis cuantitativo que se quiere realizar, buscando resaltar los factores que se han encontrado como elementos determinantes de la asistencia a la iglesia y la oración.

El soporte empírico de las predicciones de A&E es mixto. Ehrenberg (1977), usando datos del National Jewish Population Study de 1969 confirma las predicciones sobre el efecto del salario relativo en la distribución del tiempo dedicado a actividades religiosas dentro de la familia, evidenciado en las diferencias de salarios entre hombres y mujeres. Contrario a la correlación positiva entre la edad y la asistencia propuesta en el modelo de A&E, tanto Ehrenberg como otros autores (Neuman, 1986; Brañas-Garza y Neuman, 2004) han encontrado que la relación entre la edad y la asistencia es no lineal, identificando principalmente una forma de "U". Por otro lado, Ulbrich y Wallace (1983) encuentran que no hay evidencia que permita afirmar que la participación religiosa aumenta con la edad debido a las expectativas de los beneficios extra-terrenales que produce la inversión en actividades religiosas.

Tal como menciona Iannaccone (1998), la propuesta teórica de A&E ha sido la base para el desarrollo de modelos más amplios que hacen énfasis en otro tipo de motivaciones y de beneficios asociados al consumo de bienes religiosos, más allá de las expectativas extra-terrenales propuestas en el modelo original. Esto claramente ha abierto el camino para la contrastación de diversas hipótesis sobre la relación entre diferentes variables socioeconómicas y la participación en actividades religiosas.

Ingreso

Al parecer la relación del ingreso con las actividades religiosas depende del tipo de actividad considerada. Iannaccone (1998) argumenta, que cuando los salarios aumentan la participación religiosa se vuelve más intensiva en dinero, puesto que los individuos prefieren destinar parte de su ingreso a donaciones y disminuir la asistencia a la iglesia, evidenciando una relación negativa entre el ingreso y la asiduidad. Sin embargo, bajo este argumento, no es muy claro cuál es la relación entre el ingreso individual o familiar y la oración.

Escolaridad

En cuanto al vínculo entre el nivel de escolaridad y la práctica religiosa existen diferentes argumentos. Desde el punto de vista weberiano, se espera que quienes tienen mayor escolaridad y están más familiarizados con la argumentación científica, estén menos dispuestos a participar en las prácticas tradicionales de las iglesias. Neuman (1986) presenta evidencia empírica de la relación inversa entre educación y asistencia religiosa usando información sobre trabajadores judíos en Israel.

En contraste, algunos estudios han encontrado una articulación positiva entre el nivel de escolaridad y la asistencia a la iglesia. Sacerdote y Glaeser (2001), por ejemplo, encuentran que dentro de los Estados Unidos, la escolaridad tiene un efecto positivo sobre la asistencia religiosa a nivel individual. Los autores explican esta relación teniendo en cuenta que la asistencia al templo es una forma de construir capital social y que la educación incrementa los beneficios de la participación en redes y en diferentes tipos de asociaciones, tanto laicas como espirituales.

Estatus marital

La evidencia empírica señala que las decisiones de conformación de la familia y la participación religiosa están correlacionadas, existiendo argumentos de causalidad en las dos direcciones. Por un lado, la religión tiene un fuerte efecto sobre: las actitudes individuales hacia el matrimonio, las actividades que realizan las parejas (Lehrer, 2004), el tamaño de la familia que se decide tener (Brañas-Garza y Neuman, 2007; Adsera, 2006) y el éxito de la relación matrimonial. Con respecto a esto último, Becker et al. (1977) y Lehrer (1996, 2004) han mostrado que cuando los miembros de la pareja profesan religiones diferentes, la probabilidad de divorcio es mayor que cuando los dos tienen las mismas creencias.

Otros estudios señalan una correspondencia complementaria a la ya mencionada. Por ejemplo, Stolzenberg et al. (1995) destacan la importancia de incluir en el estudio del comportamiento religioso individual, elementos relacionados con el modelo del ciclo de vida de la familia. De esta forma, se espera que el matrimonio incremente la participación en asociaciones religiosas, siendo éstas una fuente de contactos sociales y soporte emocional para las parejas jóvenes. Así mismo, cabe esperar que los padres de niños en edad escolar asistan más a la iglesia que padres con hijos que no estén en este rango de edad. Esto último motivado por que los padres frecuentemente quieren que sus hijos reciban la instrucción tradicional que las iglesias proporcionan.

Ejemplo religioso recibido en la niñez

Según Iannaccone (1990), el "capital religioso" que la gente adquiere durante la niñez proporciona un incentivo a desarrollar actividades similares durante la edad adulta. Complementariamente, Bisin y Verdier (2000), en su análisis sobre la transmisión cultural inter-generacional, destacan el papel de las diferencias en las creencias e intensidades de la práctica religiosa de los padres, sobre el compor- tamiento de los hijos en su edad adulta.

Por tanto, se espera que individuos que han crecido siendo miembros de alguna religión continuarán muy probablemente siendo religiosamente activos durante su temprana adultez o mantendrán sus actividades religiosas al iniciar sus propias familias, distinguiéndose de quienes crecieron sin dicha identidad.

DATOS Y CARACTERÍSTICAS RELIGIOSAS DE BUCARAMANGA

En esta sección se describen las características de los habitantes de Bucaramanga frente a diversos aspectos que constituyen el núcleo religioso de cada individuo. La fe de cada ser humano no está representada únicamente por sus creencias, se complementa por sus apreciaciones sobre las organizaciones religiosas. La importancia de mencionar estos aspectos recae en la necesidad de determinar el grado de interés que los encuestados muestran por la religión y temas conexos.

Datos

Bucaramanga es la capital del departamento de Santander, se encuentra ubicada al nororiente de Colombia y es la ciudad núcleo del área Metropolitana de Bucaramanga, también compuesta por Floridablanca, Girón y Piedecuesta.

Puesto que no existen estadísticas al respecto, para obtener la información sobre las prácticas religiosas de los habitantes de la ciudad fue necesario aplicar una encuesta. Las encuestas fueron realizadas en septiembre de 2006 de forma personal, en ocho puntos estratégicos de la ciudad, buscando un gran flujo de personas para aumentar la representatividad de la muestra, tal como se presenta en la Gráfica1. Participaron 283 individuos mayores de 18 años, pertenecientes a los diferentes niveles económicos y educativos5.

El cuestionario buscaba capturar información sobre la frecuencia de la oración, la asistencia al templo, el nivel de creencia en Dios y en la existencia de compensadores religiosos tradicionales como el cielo, el infierno, la vida después de la muerte y los milagros.

Las variables utilizadas para el análisis están en escalas de 1 a 5 ó de 1 a 4, indicando la frecuencia de la práctica o la intensidad de la creencia del individuo respectivamente. La información es incluida de esta forma:

Así mismo, se incluyó la denominación religiosa del encuestado, la denominación religiosa de la pareja, el número de hijos, el nivel de asistencia cuando tenía 11 ó 12 años, el nivel de asistencia y la denominación religiosa de los padres, variables socio-demográficas como: edad, nivel educativo, género e ingreso. La descripción estadística de estas variables se incluye en el Anexo 1.

Creencias religiosas en Bucaramanga

Según la evidencia empírica, Bucaramanga es una ciudad con una clara tradición católica. En la muestra, el 88% de los encuestados afirmaron que fueron educados en esta religión y, en su gran mayoría, son hijos de padres católicos (89% la madre y 84% el padre). Estas cifras contrastan con el comparativamente bajo porcentaje de encuestados que se profesa católico, tan solo 67 %, cifra que es inclusive menor al promedio nacional.

Al analizar la creencia en Dios destaca, sin embargo, que la población de la muestra era altamente creyente, pues 85% de ellos creían y siempre habían creído en Dios6. Adicionalmente, tal como se observa en el Cuadro 1, este alto nivel de creencia no es característico sólo de los católicos7. Incluso, todos los católicos y no católicos que están en la categoría de no respuesta afirmaban creer en la existencia de una fuerza superior.

La distribución de los niveles de creencia en la existencia de vida después de la muerte, el cielo, el infierno y los milagros son presentados en el Cuadro 2. Llama la atención que el alto nivel de creencia en Dios no se extienda a los compensadores religiosos tradicionales, pues el nivel de creencia absoluta en estos últimos no sobrepasa en ningún caso 50 %, aunque sí es la categoría más frecuente, con excepción de la creencia en la existencia del infierno, cuya moda está en la no creencia8. Estos resultados sugieren el debilitamiento del esquema incentivo-castigo (cielo-infierno) y la posible apertura del mercado religioso en busca de mayor pluralidad.

Adicionalmente, la baja creencia (absoluta) que ostenta la vida después de la muerte (32 %) y la baja correlación de ésta con los niveles de asistencia al templo9 permiten dudar de la efectividad del motivo "salvación" como razón primordial para la práctica religiosa. Incluso, no se observan grandes diferencias cuando se realiza el análisis para católicos y no católicos por separado (Anexo 2).

Así mismo, es cuestionable la validez de los incentivos profesionales asociados a la asistencia al templo, debido a que si la mayoría de la población pertenece al mismo grupo y denominación religiosa, es probable que el nivel de exigencia y el compromiso10 de sus miembros no sean muy altos11.

Los niveles de participación en actividades religiosas como la oración y la asistencia al templo también muestran divergencias –la Gráfica 2 presenta los porcentajes de participación de los bumangueses. A pesar de las diferencias en los niveles de creencias, 77% de los encuestados decía orar con una frecuencia semanal o superior y más de 50% asistía a la iglesia más de dos veces al mes.

Pero, ¿cuáles son las variables que influyen en que las prácticas religiosas se realicen con mayor o menor frecuencia? Buscando dar respuesta a esta pregunta, la siguiente sección analiza el efecto de diferentes características socio-demográficas sobre los niveles de práctica religiosa individual de los habitantes de la ciudad de Bucaramanga, a partir de un análisis estadístico y econométrico.

METODOLOGÍA Y RESULTADOS

Metodología

En una primera revisión de la información recolectada se observó que la mayoría de los Bumangueses cree en Dios, gran parte de ellos asiste a la iglesia con frecuencia y ora semanalmente. Por ello, resulta interesante estudiar cuál es la relación del comportamiento religioso con otras variables socio-económicas, tales como género, escolaridad, edad, ingreso y experiencia religiosa vivida en la niñez.

Para analizar la influencia de estas variables sobre el comportamiento, en este apartado se estiman "ecuaciones de religiosidad". La variable dependiente es el nivel de religiosidad y las variables independientes son las características socioeconómicas que se mencionaron en el párrafo anterior. Se estiman modelos probit ordenados usando como proxy del nivel de religiosidad las variables de asistencia al templo y oración. Estos modelos son apropiados para este análisis, dada la naturaleza categórica y ordenada de las variables dependientes que se usarán.

Siguiendo los resultados teóricos y empíricos de estudios anteriores se incluyen como variables explicativas el género, la edad, el nivel educativo, el ingreso y el estatus marital del encuestado. Teniendo en cuenta la influencia de la compatibilidad religiosa sobre las decisiones que toman las parejas (Lehrer, 2004), se incluye una variable dummy que es igual a 1 si el entrevistado convive (casado o en unión libre) con una pareja de su misma denominación religiosa.

Se incorporan igualmente, variables dummy asociadas a la tradición de una alta asistencia al templo, tanto por el lado de la madre (ejemplo materno) como del padre (ejemplo paterno), y el propio a la edad de 11 a 12 años, tomando el valor de "1" solamente cuando el encuestado afirma que sus padres o él asistían al templo al menos semanalmente12.

Los resultados del análisis se presentan en el siguiente apartado.

Resultados

El Cuadro 3 recoge los resultados de las estimaciones para las ecuaciones de religiosidad propuestas. Debe tenerse en cuenta que en este tipo de modelos los efectos marginales de las variables independientes son no lineales y por ello los coeficientes de regresión no deben ser interpretados directamente, aunque los signos y la significancia asociada al efecto de cada una de las variables continúan siendo igualmente útiles e interpretables que en los modelos lineales. Sin embargo, para facilidad del lector, las columnas [2] y [4] del Cuadro 3 incluyen las estimaciones de los efectos marginales asociados al nivel más alto de asistencia al templo y oración.

En concordancia con estudios anteriores, la evidencia empírica muestra que en la ciudad de Bucaramanga los hombres asisten menos al templo y oran menos que las mujeres. Este hecho contrasta con la gran importancia del ejemplo paterno sobre las decisiones de asistencia en la edad adulta, siendo incluso muy superior al efecto del ejemplo materno. La probabilidad de que un individuo asista a la iglesia con una frecuencia semanal o superior se incrementa en 0,15 si ha recibido un intenso ejemplo paterno.

La explicación intuitiva sigue la argumentación propuesta originalmente por A&E (1975); en Bucaramanga el ingreso promedio de los hombres es superior al recibido por las mujeres13, siendo muy tradicional que ellos sean los encargados de proveer los bienes materiales para la familia, mientras las mujeres son las encargadas de las labores del hogar y la educación de los hijos. En este sentido, cuando el hombre, siendo "la cabeza del hogar", participa activamente en las ceremonias y muestra un compromiso mayor por la educación de sus hijos, ocasiona un claro impacto en el comportamiento de sus descendientes.

Siendo las prácticas religiosas tradiciones que se transmiten de padres a hijos, resulta llamativo indagar sobre la composición de las parejas y el efecto que tienen las decisiones de conformación del hogar sobre la asistencia al templo y la oración en Bucaramanga. En los datos analizados, 81% de los que están casados o en unión libre declaran que conviven con una persona con quien comparten la misma denominación religiosa. La compatibilidad de la pareja en este aspecto tiene un efecto positivo sobre los niveles de oración y asistencia al templo en el caso bumangués. La probabilidad de que se realicen con alta frecuencia estas prácticas religiosas se incrementa en 0,14 y 0,31 respectivamente, cuando la pareja es compatible en este aspecto.

El significativo efecto positivo de la compatibilidad religiosa de la pareja y del ejemplo paterno sobre la asistencia, son un claro indicio de que las prácticas religiosas producen una utilidad mayor cuando son compartidas con familiares y amigos, resaltando con ello la importancia del motivo social.

Por otra parte, quienes conviven en unión libre tienen niveles de asistencia significativamente menores que los solteros. Este efecto negativo sobre las prácticas religiosas puede ser explicado por los mayores costos de oportunidad que afrontan estas parejas.

Analizando ciertas características socio-económicas para los diferentes estatus maritales (Anexo 3), se observa que comparados con los casados, quienes conviven en unión libre son parejas más jóvenes, con niveles educativos e ingresos menores, que posiblemente deben dedicar mucho más tiempo a trabajar para poder acceder a los bienes materiales. Del mismo modo, vivir en unión libre en una sociedad tradicionalmente católica puede ser un comportamiento censurado, puesto que es percibido como un distanciamiento de la norma social, reforzando con ello el efecto negativo sobre las prácticas religiosas.

Con respecto al grado de educación que poseen los miembros de la familia, se ha planteado teóricamente que el tiempo destinado a la formación de capital humano corresponde a decisiones individuales externas al modelo. Sin embargo, en Bucaramanga es bastante alta la correlación entre la educación y el ingreso (54,4 %), de ahí la relación negativa y significativa con la asistencia al templo, dado que a mayor nivel educativo, mayores serán los costos de oportunidad asociados con el uso del tiempo. Se observa también un efecto negativo y significativo de la educación sobre el nivel de oración, lo que indicaría que, controlando por los ingresos, existe evidencia a favor de la pérdida de interés en las actividades religiosas cuando se incrementa el nivel de escolarización.

Llama la atención el efecto no lineal que tiene la edad sobre la asistencia al templo. Contrario a lo propuesto en algunos modelos, la evidencia empírica para la ciudad de Bucaramanga sugiere una forma de U invertida en relación con la edad. Comparados con los más jóvenes, aquellos en edades comprendidas entre 26 y 40 años asisten más al templo. Los que tienen entre 41 y 55 años asisten más que los menores de 26, sin embargo, no puede afirmarse que en promedio asistan más que los que están en el grupo de edad inmediatamente anterior. Adicionalmente, no existen diferencias significativas en los niveles de asistencia de los mayores de 55 años y los menores de 26.

El aumento de la asistencia en las edades de 26 a 40 años puede estar asociado con el hecho de que ésta es la etapa de la vida ideal para la conformación del núcleo familiar. Desde esta perspectiva y dada la necesidad de inculcar ciertos códigos éticos y morales a los hijos, los padres recurren a las comunidades religiosas como instrumento para la formación de valores (Stolzenberg et al., 1995; Brañas-Garza y Neuman, 2007).

En línea con esta hipótesis, estudios anteriores han mostrado que el número de niños en el hogar tiene un efecto positivo sobre la asistencia al templo. En este caso particular, como no se tiene información sobre esta variable, se usa como proxy la información sobre el número de hijos para aquellos con edades entre 26 y 40 años, incluyendo en la ecuación de religiosidad la interacción de estas dos últimas variables.

Para interpretar de forma más precisa los resultados, se estiman las ecuaciones de religiosidad usando un modelo probit suponiendo que la variable dependiente toma solamente dos valores: igual a 1 cuando el individuo declara una asistencia u oración alta y 0 en otro caso14. El Cuadro 4 presenta los efectos marginales de las regresiones realizadas.

Los resultados del Cuadro 4 muestran que los mayores niveles de asistencia en las edades comprendidas entre 26 y 40 años están bastante relacionados con las decisiones de conformar un hogar y educar a los hijos en la tradición religiosa dominante. Quienes están entre 26 y 40 años y no tienen hijos, asisten más a la iglesia que los más jóvenes, pero, contrario a lo que se observaba en el Cuadro 3, su nivel de asistencia no es superior a la de los mayores de 40. Por otra parte, el efecto positivo y la significancia del número de hijos de quienes están entre 26 y 40 años reafirman la idea de que la asistencia al templo es una actividad que se realiza en familia.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El desarrollo de este trabajo se sustenta en la posibilidad de analizar el comportamiento religioso en Bucaramanga desde la perspectiva analítica de la economía de la religión. En concordancia con la propuesta teórica de Azzi y Ehrenberg (1975), la evidencia empírica para la ciudad muestra que existen relaciones latentes entre los niveles de asistencia, el género, la edad y el nivel de ingresos. De esta forma, se ha encontrado que las mujeres asisten con mayor frecuencia a la iglesia, tal como predice el modelo.

Este enfoque pionero centraba su atención en la elección racional al interior de la familia, pero con el tiempo se ha abierto paso a análisis más complejos que intentan entender el consumo de bienes religiosos como un problema de acción colectiva. Es claro que los individuos recaudan conocimiento acerca de rituales, cánticos y rezos por medio de la interacción con los miembros del grupo. A ello, se le conoce como "capital religioso" y se encuentra determinado por el ejemplo que se recibe en la niñez y por la capacidad adaptativa tanto del individuo como del grupo en su entorno social.

Siguiendo esta línea, el análisis realizado para el caso bumangués indica que aludir únicamente al motivo salvación como determinante de la asistencia, implica desconocer que este fenómeno es inherentemente social. Reflejo de ello es que variables como la compatibilidad religiosa y el ejemplo paterno mostraron ser determinantes positivos de la asistencia. De igual forma, el efecto del estado civil y el nivel educativo sobre la asistencia al templo muestran que las decisiones a lo largo del ciclo vital relacionadas con la formación del hogar son relevantes para el análisis.

La información presentada permite realizar una síntesis de la importancia de las tres motivaciones en la realización de prácticas religiosas en Bucaramanga. El motivo salvación, visto como una amenaza de premios y castigos después de la muerte está perdiendo fuerza en la ciudad, aunque la creencia en Dios se considera como algo que no se cuestiona. El motivo social tiene gran fuerza, puesto que asistir al templo, además de ser una costumbre, al parecer es visto como la forma de conseguir pareja e inculcar valores a los hijos.

Por su parte, el motivo profesional no parece muy convincente, pues la mayoría de la población bumanguesa es católica y, según los datos recolectados, no se asiste a otras actividades religiosas diferentes a la misa, por lo que es posible que la iglesia no sea percibida como un lugar para hacer negocios. Sin embargo, la causalidad podría ser inversa, los negocios se hacen en los clubes privados y en todos los clubes existe un templo católico, porque es la tradición y está bien visto por la sociedad.

Las puertas para estudios complementarios que permitan aclarar aspectos de la práctica religiosa en su conjunto están abiertas. Concretamente, para la ciudad de Bucaramanga, los datos recolectados indican que las personas creen en Dios y confían en la iglesia porque siempre lo han hecho. Además, dado que la mayoría de bumangueses son católicos, no se puede hablar de la iglesia católica como un club excluyente, que exija gran compromiso y lealtad por parte de sus miembros. En otras palabras, aunque no hay evidencia sobre la tesis de secularización, ni que las personas estén cambiando radicalmente de creencias, sí se puede hablar de un proceso de ampliación del "mercado" que puede llevar paulatinamente a la entrada de "nuevas firmas" que respondan a segmentos con pequeñas variaciones dentro de la tradición dominante.

Así, las investigaciones futuras pueden ampliar el enfoque del lado de la demanda, indagando la relación entre la religión y las decisiones al interior del hogar, como la oferta laboral, la educación, la probabilidad de éxito matrimonial, las decisiones de fertilidad, entre otras. Por su parte, del lado de la oferta el camino está abierto para entender el comportamiento de las "firmas" religiosas en la ciudad, buscando explicar fenómenos al interior del grupo, como sus prácticas y rituales en relación con su éxito adaptativo.

NOTAS AL PIE

1 Este resultado es consistente con los resultados de Brañas-Garza et al. (2009) con datos del Latinobarómetro 2004.

2 Como referencia más reciente se invita al lector a consultar el trabajo de Bidegain y Demera (2005), el cual ofrece una compilación de diferentes estudios y analiza el proceso de globalización y diversidad religiosa en América Latina.

3 El cuestionario original contenía ochenta y una preguntas, de las cuales se aplicaron solamente treinta.

4 Iannaccone (1998) y Kumar (2008) ofrecen excelentes revisiones de la literatura más relevante sobre el tema.

5 El tipo de muestreo empleado es aleatorio simple. Para un tamaño de población equivalente a 508.102 personas, se seleccionó como población objetivo 411.125 individuos. La confiabilidad de la muestra es del 95% y el error es del 6 %. Una vez examinada la muestra, se concluyó que los datos recogidos no mostraban comportamientos atípicos.

6 Este porcentaje aumenta al 90% cuando sólo se consideran los que respondieron en una de las categorías.

7 La diferencia en los niveles de creencia entre católicos y no católicos no resulta significativa (el test de Mann-Withney muestra un p − valor = 0; 23).

8 Sin embargo, gran parte de los individuos que manifestaron no creer en la existencia del infierno como situación ultra-terrena, argumentaban su posición advirtiendo que "el mismo se encontraba en la tierra y que Dios no castiga dos veces".

9 El coeficiente de correlación de Spearman es de tan sólo 0,228.

10 Esto se ve reflejado en que 76% de los encuestados afirmaron que no asisten nunca o casi nunca a actividades religiosas diferentes a la misa.

11 Según la economía de la religión, son los grupos nuevos los que se muestran más estrictos, con miembros comprometidos, logrando a su vez una mayor movilización de recursos de sus fieles lo que lleva a su crecimiento. Sin embargo, existe un nivel óptimo de exigencia, y con el tiempo se tiende a reducir su tensión con la sociedad circundante.

12Intuitivamente, es de esperar una alta correlación entre estas tres variables. Sin embargo, la correlación más alta, que se presenta entre la asistencia a la edad de 11 a 12 años y el ejemplo materno, es de sólo 0,6. Por lo que se descartaron posibles problemas de multicolinealidad en la estimación de las ecuaciones de religiosidad.

13Según los datos recolectados el ingreso promedio de los hombres es el doble del recibido por las mujeres.

14 Esta simplificación se hace necesaria dada la dificultad para interpretar los coeficientes y los efectos marginales de las interacciones en modelos de variable dependiente discreta y ordenada (Norton et al., 2004).


ANEXOS

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